Hola, mi nombre es Yuzu

Una vez más les mando un escrito aunque corto y medio humorístico para Madoka Magica y que mejor víctima de las circunstancias que Mami, lo que pasa cuando tienes dos delanteras y a la vez la que crees que es tu mejor amiga es la que terminará decepcionándote.

Espero que lo disfruten

Yuzu y fuera

PD: Mientras escribí este pequeño one shot estaba en una lucha interminable entre el sueño y el insomnio pues eran horas de la madrugada, exactamente a eso de la de la mañana XD

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En un departamento dentro de una típica zona residencial estaba una joven pelirrosa de coletas recogidas que estaba sentada viendo televisión mientras que en la cocina estaba una joven rubia alta de mechones enrollados preparando un pastel para la invitada que era la joven de coletas mencionada anteriormente.

Madoka estaba sentada como relajada en el sofá cuando su senpai le dejó el pastelillo sobre la mesa y se sentó a su lado teniendo un buen rato para ver la novela, ya saben estar como una o dos horas viendo una historia cursi innecesariamente larga y con unos pañuelos de por medio. Ya estaban dando la primera tanda de comerciales cuando a la pelirrosa se le prendió la bombilla, quizás menos de diez minutos eran suficientes para satisfacerse, bueno solo para cumplir un bonito capricho que tenía planeado desde hace mucho tiempo

-Oye, Mami-san

-¿Qué pasa Kaname-san?

La más bajita se perdió en el pronunciado busto de la más alta hasta se diría que se quedó como una completa idiota al verle los melones que por cierto eran como el más jugoso talón de Aquiles que había visto en sus apenas 14 años. Una sonrisita se dibujó en el rostro de la más bajita mientras la mayor ignoraba las viles intenciones de su kouhai.

-¿Podrías hacerme el humilde favor de aplastar tus melones?

-…

Mami se volteó para ver a su pequeña tomodachi cuya sonrisa era una digna de un pervertido de primera mano mientras sus manos estaban por querer agarrar algo, la pobre rubia tetona ya estaba teniendo un muy mal presentimiento de los eventos que le podrían pasarle a ella en menos de nada.

-¿Kaname-san? ¿Qué demonios…?

-Oh vamos primor, no es como si fuera a pedir un deseo ni nada de esas cosas- De manera bastante sigilosa abrazó el cuello de su senpai con sus brazos y jugueteó con un dedo sobre la mejilla derecha de la rubia la cual ya se estaba incomodando- Si me dejas tocar tus pechos estoy segura que me hará muy feliz

La pobre rubia trataba de cubrirse la delantera pero era imposible pues de alguna manera esa maldita enana de mierda tenía algún truco bajo la manga, Madoka no era una tonta pues se sabía que para lograr su cometido debían haber miles de maneras y situaciones que le darían una clara ventaja, la joven usaba uno de esos suéteres de rayas y buen material que al usarlo hacían resaltar el busto como si este aumentara considerablemente el volumen con el pasar del tiempo.

Pensándolo bien, no era necesario el momento pues con un suéter era necesario solo un pequeño roce que dejaría sensible a la senpai tetona sin necesidad de hurgar dentro de la prenda en uso por lo que se apartó sutilmente de la rubia de coletas enrolladas.

-Nah, solo bromeaba, jejeje

De pronto el escenario cambió a fondo negro más con el efecto de sonido de un puñetazo y ahora la escena volvió a una pobre Madoka sobándose la cabeza mientras un enorme chichón estaba sobresaliendo mientras Mami estaba con una vena roja en su sien y de su puño brotaba una vena.

-Honestamente, ¿Por qué harías algo así, Kaname-san?- Interrogó con un claro enfado en su voz- ¿Por qué quieres tocar mis pechos?

-¿No es obvio?- La pobre chica ya estaba vendándose el chichón con éxito-Lo hago porque te amo Mami-san

-¿En serio?- Se sonrojó al instante, de aquello la tomó por sorpresa aunque de hecho no creía que alguien como su pequeña kouhai le tenía ese tipo de afecto a su persona

-Te amo a follar…

Pensandolo bien ya era hora de mandar aquello al carajo y darle la lección de su vida a esa pequeña pervertida, nunca debió haber jugado con su confianza y por ello debía recibir ahora una paliza de la cual aprendería alguna moraleja.