Dedicado a Beauty-Amazon
Gracias por la Inspiración
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Templo de Géminis
La mujer delante de Saga parecía muy joven, sin quitarle la mirada de encima el geminiano espero impaciente a que ella diera el primer golpe, pero este no llego, así que quiso ser el primero en atacar pero se detuvo al ver la sonrisa maliciosa de su enemiga, sin perderla de vista se dispuso a deshacerse de ella cuanto antes.
Eilaine bandeo sus espadas en el aire, las hizo girar en su mano logrando materializar haces de luz que iluminaron el recinto tenuemente, ella dio un par de giros en sincronía perfecta con sus sables, danzando llego hasta el gemelo que se vio en vuelto en una serie de ataques que pretendían cortarle, Saga por su parte esquivo cada uno de los golpes, las filosas hojas pasaban muy cerca de su cuerpo. Eilaine era rápida y ágil, y Saga cada vez se encontraba más acorralado, ella avanzaba hacia adelante, mientras él retrocedía, de no hacer algo pronto, quedaría atrapado entre una pared y las espadas de su enemiga.
Una de las hojas corto su pierna, Saga apenas y reacciono al dolor, de desconcentrarse el próximo golpe sería fatal, una nueva cortada le abrió el brazo; Saga se impaciento aún más, ella seguía dejándolo a la defensiva y además esas espadas estaban cortando su armadura y se preguntó de qué clase de material estarían hechas esas catanas, las cuales cortaban el oro de su ropaje con tanta facilidad. Un nuevo corte, esta vez en su pecho, muy profundo, Eilaine estaba ganando ventaja y Saga literalmente estaba quedando entra la espada y la pared.
En vez de dar un paso esquivando el ataque, retrocedió mucho más, el golpe de su enemigo era sincrónico, y fue fácil para él ver su punto ciego — ¡Otra Dimensión! — soltó sin titubear y la mujer delante de él desapareció siendo absorbida por la gran poder de gemelo, suspiro y tomo una buena bocanada de aire, se dispuso a marcharse pero se percató de un haz de luz que iba directo hacia él y de no haber sido lo suficientemente rápido en ese momento hubiera quedado cortado en dos — ¡Maldita sea!
— Eres hábil guerrero — le expuso la mujer que hacía unos segundo debió haber sido atrapada por la Otra Dimensión — un milímetro más y ese bello rostro estaría cortado a la mitad
Saga se paró delante de ella, con su porte majestuoso y su armadura brillando fuertemente — no es bueno subestimarte — le dijo
— Esos cortes — le explico señalando su cuerpo maltrecho — llaman a mis espadas con mucha intensidad, tu sangre está impregnada en ellas, puedes usar tu otra dimensión todo lo que quieras, pero siempre regresare a ti. Sera difícil que arranques las espadas de mi mano, si es lo que estás pensando — Saga trago saliva, de haber sido el primero en atacar ya se hubiera quitado de encima a tan estorbosa mujer — No vine aquí para charlar — le escaneo con morbo — me gustaría jugar contigo de otra forma, pero creo que eso tampoco será posible, no habiendo de otra, solo me queda matarte
En un rápido movimiento la guerra movió los dos sables con fuerza, las catanas danzaban en rededor una vez más, pero en ese momento brillaban con más intensidad, los destellos parecían tomar vida y cada haz de luz recorrió el recinto dirigiéndose al guerrero como si se tratara de una lluvia de cuchillos, los cuales destrozaban todo a su paso, levantando con fuerza las losas del suelo y destruyendo las columnas del lugar, su recorrido era impresionante, y por más que Saga intento esquivar y protegerse, el ataque le impacto de lleno.
— ¿Te dolió? — le pregunto al verlo hincar una rodilla en el suelo e intentando mantener la respiración pausada.
Saga tenía un gran cantidad de cortes, incluso parte de la hombrera de la armadura se desprendió — ¡No es posible! — vocifero, estaba muy adolorido, los cortes eran finos, precisos y profundos
Santuario — Campo Femenino
Malakai logro separarse del ataque de Shaina, la vio delante suyo con un porte imponente y poderoso, y se preguntó que era aquello que hacía que aquella mujer lograra plantarle cara. La armadura plateaba cubría su figura femenina y sus ojos verdes la hacía ver como una enemiga increíble y peligrosa, sin duda era la cobra de antaño, la mujer que durante su estancia en el Santuario se había caracterizado por ser despiadada.
La peliverde no parecía estar cansada, como si aquella explosión de energía al liberar su técnica e invocar su armadura no la hubiera afectado en lo más mínimo ¿Cuánta tenacidad podía tener aquella mujer? ¿Qué era lo que le hacía pelear con tanta decisión? Shaina no era una guerra cualquiera, era una madre y como madre estaba dispuesta a pelear y defender a su hijo. Pero, era una madre diferente, no de aquellas que están dispuestas a dar su propia vida por sus pequeños, ya que de la vida de Shaina dependía la de su hijo.
Así que no iba a morir, debía ser cuidadosa, un paso en falso le costaría la vida de ambos y ella no estaba dispuesta a darle esa satisfacción a su enemigo, lucharía con toda la fuerza, pelearía hasta vencer y mantendría a su hijo a salvo, eso haría, porque era eso; eso es lo que hacen las madres y ella era una, Malakai había firmado una sentencia de muerte al enfrentarse a una y recordaría que no es bueno, correcto ni sensato enfrentarse a una mamá.
Malakai sonrió maliciosamente, su deber era llevar a Shaina con Silvia, pero ahora que la cobra se le enfrentaba con tanta alevosía tenía la excusa perfecta para darle muerte, además, no importaba lo que quisiera Silvia, Silvia no era su dueña, no era su señora, aquella frágil mujer no era más que el recipiente de su Diosa, a Némesis no le importaba Shaina, eso era asunto de Silvia, y Silvia no era más que una banal humana, así como lo era Shaina, y ambas obtendrían lo que merecían. Al final de la batalla el mundo entero caería, por lo que mantener a la cobra con vida ya no era necesario.
Elevo su cosmos, a lo lejos ya se sentía la batalla entre su diosa y Athena, así que era cuestión de tiempo para que todo acabara, vencería a Shaina, y de seguro debía vencer a las otras dos, porque era un hecho que sus ineptas compañeras perderían ante las guerras de Athena, porque él, él no era como Naule y Ezafnara, ellas eran simplemente aficionadas, humanas ordinarias llevadas por la venganza, Malakai, era un guerrero de Némesis poderoso.
— Mujer no debiste enfrentarme en tu condición — le dijo con parsimonia formando una bola de energía en su mano derecha — ahora morirás, pero no te sientas mal, ante mi mano, o la Némesis, igual ibas a morir, lo que haces es luchar por una causa perdida
— Estas muy seguro de tu victoria, pero nosotros ya hemos vencidos a otros dioses, dioses realmente poderosos, Némesis no tiene la fuerza para vencer a Athena.
Malakai soltó una sonora carcajada — No sabes realmente lo que está pasando mujer, nuestro poder va más allá de tu compresión — finalizo arrojando la bola de energía en contra de Shaina
Shaina vio detalladamente la técnica del enemigo, así que para ella fue fácilmente eludir el embaste, salto por los aires, lejos de su oponente, vio como la bola de energía se estrellaba contra uno de los arboles pertenecientes al bosque que rodeaba el campo femenino, viro su vista hacia Malakai quien la miro sobre él, pero antes de Shaina pudiera caerle encima despareció y la cobra termino golpeando el suelo formando un gran boquete a su alrededor.
Sorprendida se giró rápidamente justo en el momento en que el castaño aparecía a su lado dispuesto a acertarle un golpe en el abdomen. Adelantándose a los movimientos de su enemigo, Shaina se dio media vuelta, evitando el ataque e intento golpearlo en la espalda con su codo, él advirtiendo aquel impacto lo intercepto rápidamente, alejándose de ella.
Ambos se miraron el uno al otro, Malakai aceptaba la fuerza de su oponente, había escuchado lo del agua de la vida, y como Shaina preocupada por su hijo se había negado a beberla, así que la fuerza de aquella mujer era real, expulsada e impulsada solo por su impresionante capacidad. Por su lado Shaina se sintió asqueada de la pela de Malakai, cobarde, fue la palabra más acertada para describirlo, ese golpe, ese golpe que él había enviado directo a su estómago era la prueba irrefutable de que su enemigo no tenía escrúpulos, quería vencerla a como dé lugar y para eso la atacaba en su zona más delicada.
Al ver el carácter frio de Malakai, Shaina se preguntó si no sería mejor salir huyendo de esa pela, era claro que su enemigo no tendría compasión de ella solo por estar embarazada y que usaría esa vulnerabilidad de ella en contra suya. Nuevamente lo vio formando una nueva bola de energía, pero por una extraña razón, ese poder venia cargado de un tremendo voltaje. Malakai no dudo ni un instante en arrojarlo, era muy rápido, superaba la velocidad del sonido, por lo que superada la velocidad de la amazona, consciente de que no sería capaz de esquivar aquel ataque lo único que atino hacer fue rodarse con su propio cosmos, incorporándose un poco y protegerse con sus brazos, para resistir tanto como pudiera aquella poderosa técnica.
Villa Rodorio
Ichi había perdido la cuenta de la cantidad de veces que había saltado sobre la Naga, la bestia arrasaba con su pesado cuerpo cada estructura, Ichi le atacaba una y otra vez, pero la Naga con su piel escamosa y endurecida simplemente no caía. A Ichi se le estaban agotando las ideas, sin contar que se estaba cansado, cada vez sus movimientos eran más lentos, mientras que los de su enemiga seguían siendo toscos y violentos, de seguir así era cuestión de tiempo para terminar aplastado o devorado por esa impresionante criatura.
Un nuevo salto, la bestia enfurecida había dejado caer su cola pesadamente, Ichi voló con facilidad y lo único que hizo aquel extraño animal fue estrellar su extremidad contra el suelo. La Naga cada vez que veía que Hidra se le escapaba, se embravecía más y así llevaban largo tiempo, Ichi escapando, la Naga intentando aplastarlo.
La Naga se estaba hartando de ese juego, al principio había sido divertido, a la bestia le gustaba jugar con su presa, pero esa presa en particular, era muy escurridiza, cuando la Naga se lanzaba por otra presa, porque simplemente Ichi ya no le apetecía, el santo se interponía en su camino y no la dejaba disfrutar a gusto, así que estaba muy molesta, gritaba ensordeciendo a todos a su alrededor y sus ojos rojos destilaban sangre, era abrumador ver un ser como aquel.
La Naga observo a su pequeño enemigo evadirla una vez más, frustrada dejo escapar otro grito, estaba furiosa y hambrienta, miro a su alrededor, a unos pocos metros vio a tres mujeres, dos bastante pendientes de una que estaba amarrada y aparentemente sufría por algo que la estaba controlando, en ese momento la Naga ideo su plan, atacaría a esas tres mujeres y cuando Ichi intentara protegerlas, lo engulliría a él.
Sin detenerse a analizar, la Naga arrastro velozmente su pesado cuerpo sobre las tierras de Rodorio, embistió con los pocas casas a un de pie y se arrojó con mucha violencia contra sus víctimas, Ichi descubrió el plan y se precipito para detener el recorrido de su abominable oponente, la Naga no fue tan rápida, y al ver que Ichi le estaba ganando en velocidad, se detuvo de improvisto, para girar su cola, derrumbando a su paso las estructuras que estaban cerca de esas tres personas.
Santuario — Campo Femenino
La bola de energía surco el lugar rápidamente, quemo el césped a su paso y se impactó ante una película de cosmos muy fina que se formó sobre ella, aquella delicada protección se desborono con el impacto y quien recibió el golpe tiñó con su sangre la tierra.
Shaina levanto su rostro agitada, pero para su sorpresa estaba ilesa, como si el poder arrojado por Malakai se hubiera esfumado con el aire, una gruesa capa de polvo se levantó. Por lo que no podía ver con precisión donde estaba su oponente, cuando la nube se hubo disipado, quedo impresionada al reconocer porqué aquel ataque de Malakai no la alcanzo.
— ¡Ban! — Expreso atónita, el santo estaba parado justo delante de ella, estaba severamente herido, pero se mantenía de pie, con la respiración entrecortada pero inamovible — ¿Tu?
— ¿Se encuentra bien señorita Shaina? — le pregunto con una cálida sonrisa. Shaina no pudo sentirse más aliviada, y le contesto afirmativamente con un movimiento de su cabeza — Que bueno, pensé que no llegaría a tiempo, espero me perdone
— No tengo nada que perdonarte, al contrario, debo agradecerte
— ¿Cómo te atreves a interrumpir una batalla? ¿Quién eres? — bramo furioso Malakai
— Soy Ban de León Menor santo de bronce
— ¿Así que vienes a proteger a una mujer que no pudo con su oponente solo porque está preñada?
— Vine a evitar que te comieran vivo hombre — contesto antes que Shaina, no quería más enfados para la cobra, Malakai resoplo
— Basta de juegos, los matera a ambos en este momento ¡Aullido Mortal!
Ban nuevamente hizo gala de su poder y su postura, detuvo el impacto con agilidad entre sus manos, Shaina aprovecho nuevamente para saltar por los aires; su habilidad de guerrea aún estaba intacta, sin contar que aun contaba con la ligereza de hacía 16 años, el embarazo le había hecho subir algunos kilos, pero aún era delgada, por lo que su salto fue largo y alto.
El castaño estaba absortó en destrozar aquel hombre que se había interpuesto entre él y su presa, así que quería destrozarlo, en vista que Ban atrapo su técnica entre sus manos Malakai aplico más potencia, le arrancaría los brazos y sí el hombre no era tan resistente de seguro lo mataría instantáneamente, pero una patada en su quijada lo arrojo unos cuantos metros por delante.
Si no hubiera estada tan encolerizado, si no hubiera olvidado que estaba peleando contra dos guerreros, si no hubiera subestimado a Ban, y si no hubiera bajado la guardia contra Shaina, no estaría en ese momento con el cuerpo herido y la boca llena de sangre y tierra. La patada de la cobra le había desencajado la dentadura, y el sabor a metal era repugnante, escupió sobre la tierra y se maldijo una y otra vez por su impertinencia.
Levanto la vista y la vio, a esa endemoniada mujer que lo estaba poniendo en un predicamento, y quiso tirarle los dientes, arrójala contra el suelo y escucharla suplicar por su vida, unos paso más atrás estaba él, ese hombre de apariencia impresionante pero de cosmos debilucho, dos seres absurdos, una mujer preñada y un simple santo de bronce lo estaban acabando, se puso de pie con dificultad miro con rabia a sus dos rivales y nuevamente escupió sangre.
— Los matare — pronuncio casi en un susurro, los atenienses le clavaron la mirada — ¡Los matare! ¡A los dos los matare! — Lo pensó mejor — a los tres — continuo señalando el vientre de la amazona — ¡tú bastardo no verá la luz del sol nunca! ¡No lo conocerás! ¡Porque aquí y ahora perecerán! ¡Los tres perecerán! ¡Relámpago Mortal!
— ¡A mi cobra!
— ¡Bombardeo del León! — ejecuto Ban plantándose delante de Shaina
Templo de Géminis
— Como ya te has dado cuenta, soy superior a ti, ni siquiera la armadura de oro te protegerá — le miro triunfante — ¡Baile de Navajas! — nuevamente varias luces volaron por toda la habitación, Saga esquivo con habilidad algunos de los impactos, pero por más que intento escapar, fue rápidamente alcanzado por los sablazos — decían que los santos de oro eran los más fuertes — bujo molesta viendo a su contrincante en tan mal estado — creo que fui vilmente engañada — con una velocidad impresionante se arrojó contra el guerrero hasta quedar cara a cara a él
Con su cuerpo cortado severamente, Saga sentía que se iba a desmallar, los cortes habían penetrado en partes vitales, y estaba perdiendo sangre a una velocidad impresionante, por lo que su cuerpo estaba paralizado siendo incapaz de evitar la embestida de su adversaria quien sin mayor problema lo arrojo sobre el suelo boca arriba.
Saga no fue consiente en que momento cayó contra el frio mármol del templo de géminis, se golpeó la cabeza en el acto dejándolo más aturdido de lo que ya estaba; con su cuerpo entumecido e incapaz de moverse, vio a la guerrera de Némesis pararse delante suyo, la de armadura amarilla clavo una de sus espadas en el brazo derecho del guerrero, quien al sentir la hoja afilada atravesar su antebrazo no pudo evitar gritar severamente.
— Te ves adorable — le dijo posicionándose sobre su cuerpo, dejando la espada clavada en la extremidad del guerrero — eres un hombre maravilloso — le musito tocando con la palma de su mano el pecho del santo — fuerte, y hermoso — continuo mientras acercaba sus labios a los de él — de habernos conocido de otra forma, tu y yo nos habríamos divertido mucho — volvió a llevar su mano hacia la espada que aprisionaba al hombre, el dolor no lo dejaba pensar claramente — pero tu preferiste ser mi enemigo — Saco con violencia la catana, haciendo que el hombre gimiera de dolor debajo de ella — ¡hasta aquí llegaste santo! — levanto el arma sobre su cabeza, dispuesta atravesar el rostro del guerrero con ella — ¡Muere!
— ¡Satán imperial! — Saga logro articular su técnica antes de ser atravesado. Sobre él, la guerrea quedo congelada mirando al vacío, el geminiano la quito de encima suyo y se quedó mirándola con recelo — estas bajo mi poder — se detuvo al verla reír
Villa Rodorio
El de Hidra se armó de fuerza, alcanzo a detener a media destrucción la fuerza de la Naga, las tres mujeres cayeron a unos cuatro metros, la que estaba atada quedó libre por el impacto, y desesperada se arrojó a golpear la espalda de Ichi una y otra vez, el santo no podía defenderse, con sus manos sostenía la pesada cola de la Naga y con sus piernas intentaba no flaquear para no ser aplastado, la mujer que no poseía un cosmos ni una fuerza descomunal como ellos, le estaba golpeando de forma muy molesta, le desconcentraba y sus ligeros puños consecutivos le hacían perder la estabilidad en ciertos puntos.
Una voz de mujer se escuchó a lo lejos, luego aquella persona que lo golpeaba fuertemente fue apartada de su lado, por lo que Ichi tuvo mayor libertad y ataco con su cosmos elevando a la Naga, logrando alejarla de aquel lugar, Ichi vio a las otras dos jóvenes intentando controlar a la que estaba furiosa, y quiso quedarse ayudarles, pero su enemiga de cuerpo grotesco se estaba poniendo nuevamente de pie.
Suspirando se dio cuenta que tenía a como dé lugar acabar con aquel ser primero, luego se encargaría de ayudar a sus compañeros para que aquella chica que estaba siendo controlada pudiera escapar de aquel encanto. Vio a su enemiga a unos cuantos metros de él, furiosa y encolerizada, le miraba con detenimiento, se notaba que estaba desesperada, entonces Ichi cayó en cuenta de algo, su cuerpo era duro y escamoso, el veneno de la Hidra no alcanzaba a travesar esa coraza gruesa.
Pero tal vez su cabeza.
La mirada de la Naga lo cautivo por un momento, pero se deshizo rápidamente de esas ideas, si ese era el encanto de la Naga en Ichi no le haría efecto. El Santo se preparó para su ataque, estaba tan concentrado en escapar y atacar su escamoso cuerpo que no se había detenido a mirar con atención a su enemigo y esos ojos rojos eran como los de un humano, poseía una forma de mujer, una parte de su anatomía no estaba protegida por esa fuerte coraza.
La Naga se arrojó rápidamente hacia él, Ichi se encamino hacia ella también, si Hidra estaba en lo correcto, la Naga al verlo atacar de frente, frenaría y giraría su cola con fuerza, eso le daría la oportunidad a Ichi de saltar y quedar cara a cara con ella. Y como lo había previsto el hombre, la Naga se detuvo bruscamente, dándola la oportunidad al guerrero de lograr atacar el torso femenino de su oponente.
— ¡Colmillo de Hidra!
Tres golpes impactaron en la Naga quien aulló temiblemente, Ichi le había hecho un increíble daño, a pesar de estar cansando, logro con gran velocidad impactar en su enemiga eficaz y rápidamente.
La Naga se retorció de dolor, el veneno penetraba lentamente por su cuerpo, la bestia gritaba y lloraba desconsoladamente, su cuerpo pesado y grande se arrastró por lo que quedaba del pueblo, su cola se levantaba una y otra vez, la increíblemente criatura estaba perdiendo su brillo y belleza, miro con furia al causante de tanto daño y de nuevo arremetió contra este. Ichi no se esperó un contraataque, por lo que el golpe le llego casi de sorpresa, la bestia lo arrojo por los aires y lo recibió con su cola enredándolo en esta, como una cobra enroscaba a su presa cortándole la respiración.
Ichi estaba perdiendo la conciencia, sentía que sus huesos se iban a romper en cualquier momento, la Naga estaba más furiosa que antes y apretaba al frágil hombre entre su cuerpo como una prensa, una gota de lluvia cayó sobre el pálido rostro del guerrero, recordándole que no podía darse por vencido, relajo su cuerpo y se concentró lo suficiente para pensar en cómo escapar, la lluvia empezó a empapar todo lo que quedaba de Rodorio, Ichi vislumbro entre las brillantes gotas uno de los colmillos de la Hidra, uno de esos tantos que él inútilmente había clavado en la escamosa piel de la Naga.
En medio del agarre y ejerciendo mayor fuerza logro liberar su mano derecha, arranco con fuerza el colmillo del cuerpo de serpiente y nuevamente atravesó con este a la bestia, empujo con fuerza hasta romper el caparazón, dejando un camino libre hacia una piel rosácea.
— Colmi… !Colmillo de Hidra! — logro articular, clavando el cuerno de su técnica directamente en la piel de la Naga quien lo soltó inmediatamente siendo otra vez torturada por el dolor — ¡ya muérete maldita bestia! — intento recuperar el aliento, pero en vista que la Naga seguía en pie y aprovechando su aturdimiento se arrojó nuevamente sobre ella — ¡Colmillo de Hidra! — grito con gran impacto, justo en el corazón de la Naga
La bestia bramo con fuerza, con más fuerza que antes, Ichi se llevó las manos a los oídos para no quedar sordo, la Naga se revolvió en el suelo, esta vez todo su cuerpo estaba sobre la tierra húmeda y gemía de dolor, hasta que al finalmente se quedó completamente quieta. Ichi suspiro alivio la maldita bestia había sido derrotada.
Santuario — Campo Femenino
Las tres técnicas chocaron con fuerza abrumadora, Shaina se sintió mareada, por lo que se forzó más para no caer antes de tiempo, por su parte Ban al observar a su compañera delicada, ejerció más presión, elevándose aun por encima de sus capacidades, no le importaba su propia vida, la daría gustoso con tal de proteger a la amazona.
Ban hacia un doble trabajo, contrarrestaba el ataque del enemigo por un lado y por el otro usaba su cuerpo como escudo para proteger a la italiana. Finalmente la onda de choque los arrojo a los tres por los aires, Ban cayó pesadamente pero de inmediato se puso de pie y busco con la vista a la Malakai el cual tastabillaba para poder recuperarse. El bronceado no lo pensó dos veces y sin darle tiempo de reaccionar a su oponente, se arrojó con fuerza y lo aprisiono entre sus manos rompiéndole el cuello en el instante.
El cuerpo de Malakai cayó fuertemente, Ban tomo una bocanada de aire y miro a su alrededor buscando a Shaina, la lluvia empezó a empapar su rostro y se sentía sumamente agotado. Cuando por fin pudo ubicarse logro distinguir a la cobra tirada sobre el suelo completamente quieta.
— ¿Señorita Shaina está usted bien? — Pregunto tumbándose a su lado, acariciando con delicadeza su cabellera verde — Shaina por favor despierte
Shaina respiro profundo, se llevó la mano a su abdomen y abrió los ojos para cerrarlos inmediatamente, sintió la mano pesada de Ban meterse debajo de su espalda para ayudarla a levantar, se quedó mirando a lo lejos un buen rato, pendiente a la voluntad de su cuerpo, estaba agotada, y seguía con su mano apoyada contra su vientre
— Vamos bebé — susurro.
Quería sentirlo, porque incluso antes de saber que estaba embarazada, su pequeño retoño se movía inquieto, no había sido un retraso en su periodo lo que la había puesto en alerta, era ese movimiento delicado dentro de su ser y esa sensación de que alguien crecía dentro de ella, lo que le decía que alguien más ocupaba su cuerpo, ese movimiento que no había parado y que se había intensificado desde que acepto que él existía.
— Vamos bebé — volvió a decir, estaba vez con lágrimas en los ojos y sintió la fuerte mano de Ban sobre su hombro — vamos — una sonrisa se dibujó en su rostros, aquel impertinente se movía dentro de ella con más entusiasmo que antes — ¿Acaso te estabas tomando una siesta durante la batalla? — le pregunto y nuevamente lo sintió moverse, como si le contestara con aquella pequeña patada. Shaina le sonrió a Ban y este le devolvió la sonrisa, su bebé se aferraba a ella tanto como ella a él — está bien
— ¿Segura? — le pregunto felizmente
— Sí, lo sé, él está bien, es tan testarudo como su padre — contesto intentando darse calor, el frio de la lluvia le estaba empezando a incomodar, por lo que Ban quiso tener algún abrigo para cubrirla
— ¡Shaina! — Grito Marín llegando a su lado — ¿estás bien? — Le pregunto postrándose delante de ella, Shaina asintió — que bueno, que bueno — le dijo abrazándola
— ¿Qué hay de Laila? — pregunto la italiana
— Su cosmoenergia es débil — pronuncio Marín
— Vamos a buscarla — sugirió Ban ayudando a Shaina a levantarse
Los tres se encaminaron en dirección de Laila, al llegar la vieron tumbada sobre el suelo completamente empapada por la lluvia y la sangre, al lado de ella tratando de cubrirla del agua Alicia se encontraba
— ¡Laila! — Grito Marín arrojándose al suelo para ver a su compañera — ¿Laila? — la llamo mientras acariciaba su cabello y le otorgaba un poco de su energía — vamos linda abre los ojos — Marín observo a Alicia quien con su chaqueta intentaba mantener a Laila seca — ¿tu estas bien? — quiso saber al ver a la rubia con una cortada en la cara
— Estoy bien, pero ella — contesto intentando no ahogarse por el llanto que amenazaba con atraparla
— Ella está bien también — le consoló la pelirroja — y nuevamente se giró hacia su amiga ¿verdad Laila que estas bien?
— Sí — contesto ella casi en un susurro sacando una risa nerviosa de ambas chicas
— ¿Esta bien? — pregunto Shaina llegando apoyada de Ban
— Sí — contestó Marín y todos se quedaron pendientes del gran impacto en el templo principal — es Athena.
Templo de Géminis
— No puedes controlarme amor — le dijo divertida — ya estoy lo bastante dañada para eso ¡Que tristeza! — Suspiro — ¿Esa es toda tu fuerza? — Continuo mientras se ponía de pie, Saga no salía de la sorpresa, afuera se podía escuchar la lluvia que caía con agresividad y unas cuantas casas arriba se sentía el cosmos de Athena, quien peleaba con tenacidad — no haces más que desilusionarme, parece ser que lo único que tienes es presciencia, porque tu poder es efímero
En vista que Saga estaba estupefacto, la guerrera no presento dificultad en clavar la espada que sostenía con su brazo izquierdo en el dorso del hombre, quien se dejó caer pesadamente sobre sus rodillas, la catana atravesó de lado a lado al griego, perforando varios órganos en su avance, dispuesta acabar con su objetivo tomo fuertemente la otra espada sin sacar la primera del maltrecho hombre, la dirigió justo al pecho de su enemigo, pero antes de lograr su cometido, el santo logro detener la embestida con ambas manos sosteniendo la hoja afilada entre sus palmas.
Eilaine se quedó impávida ante la fuerza de aquel sujeto, eh hizo más presión para empujar la hoja dentro del cuerpo del guerrero, pero el geminiano logro romper la hoja y mientras el resto de la espada atravesaba su corazón producto de la fuerza con la que la mujer empujaba, la punta del metal que él había cortado la clavo de igual manera en el abdomen de su enemiga.
— ¡Explosión de Galaxia! — con la parte del metal adentro del cuerpo de la guerrera, Saga logro canalizar su técnica dentro de la forma femenina, quien no fue capaz de soportar semejante ataque en su interior.
Eilaine se alejó perpleja de su oponente, miro su estómago siendo ennegrecido y quemado por la más fuerte técnica de géminis y como un papel empezó a consumirse, ardiendo como fuego.
— Tu pierdes santo — le dijo antes de desaparecer de los ojos del guerrero
Saga poso su mano sobre la empuñadora de la espada que estaba cortando su pecho, con fuerza la saco haciendo que la herida sangrara de forma impresionante, sin miramientos, tomo la otra espada y con lo que le quedaba de fuerza, aparto la hoja de su cuerpo, causando una hemorragia al instante, con los ojos nublados miro hacia la salida de la casa de Géminis.
— Tengo que llegar con Athena — dijo mientras caía sobre el suelo
En Algún Lugar
El agua empapo su cara, rápidamente se puso de pie y ahogo un grito, se palmeo todo el cuerpo y respiro como si hubiera sido engullido por un rio, tomo grandes bocanadas de aire y se alteró un buen rato antes de darse cuenta que estaba sobre tierra firme y que el agua que lo cubría no era más que lluvia, miro de un lado a otro y se encontró con sinuosas montañas a su alrededor, aterrado vio a sus dos compañeros acostados a su lado y se alivió al darse cuenta que ambos estaban vivos.
Intento ponerse de pie, pero apenas y se reincorporo cayó sobre sus rodillas, gateando intento entender dónde estaba, lo último que recordaba era haber vencido a Barcha y el sabor del agua del rio Tajo en su garganta, y esa luz, esa luz grisácea que se presentó sobre ellos. Aioros intento recordar cada momento, recordó lo calidad de aquella aura, pero nada más.
Se arrastró con pesadez deseando buscar algo que le dijera donde estaba, ansiado ver algo diferente a las montañas. Finalmente logro tener algo de claridad y Aioros no podía creer lo que veían sus ojos, a lo lejos, a unos cuantos kilómetros de él, se podía apreciar los doce templos, estaba en el Santuario, estaba en Grecia.
Continuara
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Hola volví más rápido de lo que imagine, la verdad tenia clara la idea de cómo llevar la batalla de Shaina, y la de Saga tenia gran parte de esta escrita más o menos desde el capítulo 24, así que en sí la demora de este capítulo fue la batalla de Ichi y la Naga, me costó mucho trabajo desarrollarla realmente.
Espero estar subiendo el otro capítulo la próxima semana, parte de este lo tengo escrito desde el capítulo 21 y tengo claro cómo voy a desarrollarlo, por lo tanto asumo que la espera no será muy larga.
Nuevamente muchas, muchas gracias por seguir leyéndome. Nyan es muy grato seguir leyéndote en cada comentario, me animas realmente a seguir con mi historia. Ikazeshini sé que te falta mucho para llegar hasta acá, pero espero que puedas ponerte al día pronto.
Beauty linda, la conversación que tuvimos la otra vez me ayudó mucho a inspirarme en este capítulo, gracias a esto la batalla de Shaina y su sentir me quedo mejor desarrollado.
Sé que tengo varios lectores muy tímidos, y me alegra saber que siguen mi historia, espero que entre todos aquellos que me leen aun estén mis lectores de antaño que han leído y acompañado Sin Escape desde sus inicios.
Nos estamos leyendo.
