Villa Rodorio

Una ráfaga paso muy cerca de su rostro, Shura se acarició la zona afectada, la reina de las bestias no le estaba dejando la tarea fácil, ella era hábil y precisa, en rededor estaban las otras criaturas y debían cuidarse ambos de no terminar aplastados por la fuerza y los impactos de las bestias que destruían Rodorio.

Shura llevaba años viviendo lejos de Grecia, tanto que se podía imaginar que jamás había estado allí; y aunque tenía recuerdos vagos, aun estaba impreso en su mente la bella villa de Rodorio, con sus pueblerinos y su variedad de colores, recordaba el pan fresco, las frutas y la risa de las personas dialogando en la fuente, ahora ya no había nada, nada de eso, todo lo bello del pueblo era ahora escombros sobre escombro.

Capricornio observo a su adversaria, la pelinegra mantenía una sonrisa cínica dibujada en su rostro, mientras que en la del santo solo se veía incertidumbre. Lilomea no era muy poderosa, pero su agilidad para escabullirse de los golpes era innata. El plan de Lilomea era sencillo, invocar más bestias, pero para esto requería de un buen tiempo, de potencializar su poder para exhortar a sus criaturas.

Shura ya se había dado cuenta de eso, es más, en uno de sus viajes al suelo en que la mujer lo envió, ella había aprovechado para traer a una bestia ¿Cuál? Él no lo sabía, cualquier cosa que ella hubiera invocado aún no se presentaba ante ellos, o posiblemente sí, talvez estaba en alguna parte de Rodorio haciendo de las suyas. El hecho es que ese descuido de Shura fue suficiente para darse cuenta de la técnica que Lilomea tenía que ejecutar para atraer a sus bestias. Y cada vez que la mujer intentaba exponerla, Shura simplemente intervenía.

El santo no quería más bestias en Rodorio, con las que había ya era suficiente, pero no podía seguir a la defensiva, impidiendo que Lilomea hiciera gala de su mayor ataque, si no quería más criaturas salvajes en el pueblo era necesario eliminar a Lilomea.

Levanto su mano derecha y decidido se arrojó contra la pelinegra, pero apenas y pudo dar un paso cuando cayó pesadamente sobre su cuerpo, intento ponerse de pie y como estaba boca abajo le fue imposible ver quien era su opresor, ya que fuera lo que fuera que lo estaba sosteniendo le hizo enterrar la cabeza en la tierra.

Su brazos, sus piernas todo su cuerpo estaba entumecido, era como si lo tuvieran fuertemente amarrado, no podía moverse y le era imposible poder distinguir la razón de su inmovilización. Ejerció más fuerza, como pudo levanto su rostro y vio a Lilomea divertida delante suyo, ni siquiera se molestó en tratar de invocar a una nueva bestia mientras Shura estaba incapacitado, solo se quedó mirando al español con una sonrisa satisfactoria.

— Me tuviste bastante entretenida cariño, pero ya es tiempo de que mueras, tengo un pueblo que acabar — le dijo arrodillándose para verlo a la cara

Lilomea levanto su mano derecha, sus uñas afiladas reflejaron un tenue brillo, le arrancaría la cabeza de un solo golpe, sin titubear lanzo un zarpazo rápido y enfurecido, pero antes de que pudiera darse cuenta, su delicada mano blanca se enterró en la tierra y el santo había desaparecido de su vista.

Templo de Piscis

Seiya y Afrodita observaban a sus dos pequeñas oponentes, por la cabeza de ambos ya había pasado el tener que enfrentarse a esas dos niñas, y se preguntaban cómo era que había un par de jóvenes peleando a favor de la diosa Némesis. Aquellas niñas no aparentaban tener más de doce años y sus vestiduras y extraña apariencia les daban un toque místico y tierno.

— ¿Qué crees que deberíamos hacer Emilio? — Pregunto en burla Seiya, Afrodita le miro dudoso — ¿castigarlas, acusarlas con algún adulto?

— ¿De qué carajos estás hablando? — resoplo el pisciano

— Míralas, son un par de mocosas nada más ¿Qué tanto daño pueden hacer?

— Tú eras un niño cuando penetraste en Santuario y terminaron con la rebelión de Saga

— Si, pero…

— ¡Basta! — Vocifero molesta Luz — nos están subestimando solamente por nuestra apariencia, aunque no lo crean niños, nosotras somos mayores que ustedes

— Pues están bien conservadas — anuncio Piscis intentado creer lo que acababa de escuchar

— Que nuestra apariencia infantil no los confunda santos — estaba vez fue Oscuridad quien hablo — tenemos miles de años; querida hermana no perdamos el tiempo con estos hombres y acabemos con esto cuanto antes

— Tienes razón estoy muy aburrida

Ambas niñas se arrojaron con valentía hacia los hombres, los cuales esperaron el embaste con precaución, Luz se movió demasiado rápido, y un aura de brillo se desprendió de ella, aquella aura era tan brillante que ambos hombres quedaron enceguecidos ante esa intensa luminosidad, acto seguido Oscuridad aprovecho para golpear fuertemente a los dos hombres arrojándolos por delante.

— ¡Maldición! — vocifero Seiya, restregándose los ojos eh intentando enfocar la vista, pero antes de poder hacer nada nuevamente fue arrojado por los aires

Afrodita por su parte fue más rápido, evitado el segundo ataque de Oscuridad, pero apenas estuvo lejos del alcance de esta, luz le atacó también, siendo incapaz de defenderse de ese golpe.

— ¿Seiya estas bien? — pregunto intentando ponerse de pie y recobrando de pocos su vista, aún estaba un poco encandilado

— Esas niñas son rápidas y astutas — explico mientras intentaba levantarse — aunque debo admitir que tiene algo de tramposas

— Lo son — expuso Afrodita — es nuestro turno de atacar ¡Rosas Pirañas!

Un grupo de rosas volaron por el aire, tanto Luz como Oscuridad desaparecieron en direcciones diferentes, esquivando con facilidad el ataque, Seiya vio a las niñas recorrer el templo, por lo que se precipito hacia la que tenía más cerca para atacar con su Meteoro, pero Luz quien fue la víctima, logro escapar de los golpes del bronceado.

— ¡Maldición! — grito molesto

— Son patéticos — anuncio Oscuridad — preciso nos tocó con los más débiles, me siento muy triste

— Y yo que quería jugar realmente, estoy decepcionada — continuo la otra

— ¡Nos están subestimando! — Grito nuevamente Seiya — ¡ya lo verán!

— Espera Seiya — pido calmadamente Emilio — debemos analizar esta situación bien, tu ataca a una yo me encargo de la otra, mientras estén separadas no creo que sean una gran amenaza

— Tienes razón — se la dio aunque no quería hacerlo — atacan en dúo ¡vamos por ellas! — Piscis asintió — ¡Meteoro de Pegaso! — grito hacia Luz

— ¡Rosas Pirañas! — ejecutó Piscis hacia Oscuridad

Meteoros y rosas surcaron todo el doceavo templo, Luz esquivo sin problema el golpe de Seiya pero no fue lo suficientemente rápida para esquivar un nuevo golpe del moreno — ¡Cometa Pegaso!

Por su parte Oscuridad, pudo escapar de las rosas de Piscis pero a diferencia de la primera vez la embestida fue más potente y al ver a su hermana en dificultades fue fácilmente alcanzada por el golpe del sueco.

La de cabellos oscuros se levantó como si nada le hubiera pasado, aunque en su cara se alcanzaba ver un dejo de dolor la niña intento hacer gala de su fuerza para no parecer vulnerable, por otro lado Luz también logro ponerse de pie, mareada e indispuesta tomo su lugar como la guerrera que era, ambas estaban lejos la una de la otra, esto gracias al trabajo de los atenienses, cada uno tomo su posición delante de la adversaria que habían escogido. Luz y Oscuridad entendieron el plan, mirándose una a la otra no evitaron sonreírse lo que llamo la atención de los dos hombres.

— No sé qué es lo que están tramando pero no debe ser nada bueno — le dijo seriamente Emilio a Seiya

— Acabemos con esto de una buena vez — se adelantó Seiya, sentía el cosmos de su diosa pelear imperiosamente — ¡Vamos! ¡Meteoro de Pegaso! — expuso hacia Luz, de la misma forma que Afrodita atacaba a la otra.

Piscis y Pegaso se había percato que mientras las atacaran al mismo tiempo, ninguna de las dos podía ayudar a la otra, así que sus golpes debían ser en unísono. Pero para sorpresa de ambos, los ataques no surtieron ningún efecto en las niñas, ambas mujeres se quedaron paradas delante de ellos como si los golpes hubieran sido meras caricias pobres.

Templo Principal

Inna contemplo el ir de su diosa, admiro su obra de arte hecha de una gruesa capa de hielo, vio los ojos rosáceos del patriarca debajo de esta y se maravilló ante la tenacidad del hombre que estaba por encima de todos los santos.

— Eres tenaz guerrero — le dijo apartándose de la escultura ya que esta comenzó a resquebrajarse — no esperaba menos de ti

A Shion le costó trabajo romper el hielo, su esfuerzo quedo impregnado al salir de este y caer pesadamente sobre el suelo intentando recobrar el aliento, levanto su rostro hacia su oponente, ella se veía tranquila y pacífica, un giro inesperado llamo su atención, sintió el cosmos de Poseidón caer abruptamente, dándole a entender que el general de los mares había sido sellado, mientras su diosa se había visto en la obligación de dejar su meditación para afrontar lo que seguro sería una fuerte batalla contra Némesis.

Se levantó de inmediato, fuera lo que fuera que estaba pasando cerca de la estatua de la Diosa era deber de Shion estar con ella en ese mismísimo momento.

— No puedo perder el tiempo contigo — le manifestó intentando recomponerse

— Estas tan desesperado por ir con Athena que no te preocupas por tu propio bienestar

— Mi seguridad no importa, mi vida le pertenece a Athena

— Eso es una estupidez

El frio no había mermado en el templo principal, para Inna fue fácil moverse libremente y tomar la ventaja en sus movimientos frente al muviano, se arrojó con velocidad hacia el hombre, propinándole un fuerte rodillazo en el abdomen, Shion no se dejó caer y como el patriarca y un guerrero formidable respondió a aquella embestida.

Fue un ir y venir de golpe, a pesar de no tener protección alguna Shion daba batalla y se movía a la misma velocidad de su oponente, pero el frio se estaba incrementando y a pesar de su cosmos elevado Shion ya sentía que se le calaban los huesos, sus articulaciones dolían y sus movimientos se empezaron hacerse lentos.

— Ríndete anciano — le anuncio la mujer continuando con sus golpes — tienes un cuerpo joven, pero tu alma es vieja, hace tiempo que moriste y así debiste quedarte — le explico alcanzando el rostro del hombre, mas sin embargo Shion no retrocedió — eres fuerte no hay duda de eso, pero tu fin está cerca, ya basta de dar pelea

— ¡Jamás me vencerás! — le dijo, más evadiendo golpes que lanzándolos — ustedes son los que tienen que rendirse, al final del día nosotros seremos los vencedores

— Cuanta vanidad — se burló la mujer deteniendo el ataque para analizar la forma humana de Shion — ¿crees que vencerán? se tienen en una estima muy elevada santo

Shion sintió a su diosa pelear contra Némesis, algo estaba pasando con su diosa y era imperativo que él se reuniera con ella, por lo que perder más tiempo con Inna no era una opción, elevo su cosmos con fuerza, a como dé lugar debía deshacerse de su enemiga y vencerla para poder ir con Athena, él debía estar con ella pasara lo que pasara.

— ¡Revolución de Polvo Estelar! — Soltó sin divagaciones pero su poder fue absorbido por un muro de hielo

— Eres patético ¡Blanco Deslumbrante!

Una fuerte capa de energía congelante se apodero de los aposentos patriarcales, Shion estaba completamente vulnerable, fue absorbido por el magnífico poder, su cuerpo se levantó por la corriente fría y termino estrellándose contra el techo para después caer con fuerza sobre la alfombra roja que decoraba el templo principal. Inna vio el cuerpo del guerrero completamente ensangrentado sobre el suelo, no pudo evitar burlarse y se acercó con paso pausado hasta este.

Templo de Piscis

— ¿Qué demonios? — vocifero alarmado Emilio, pensando que estaba haciendo un buen trabajo con el japonés.

— Los pobres están confundidos — espeto en un tono burlón la rubia — me da mucha tristeza verlos a la deriva — soltó mientras su hermana dejaba escapar una fuerte carcajada

— Ustedes decidieron atacarnos por separado, nos dieron la ventaja para analizarlos por separado, Luz conoce tus movimientos Pegaso, mientras yo, conozco los tuyos Piscis

— Si piensan en hacer un cambio eso no servirá — les explico Luz — Oscuridad y yo estamos conectadas, les conocemos ambos

— ¡Maldita sea! — espeto harto el sueco

La rubia voló por los aires nuevamente, ambos se prepararon para recibir un brillo como antes por lo que acto seguido cerraron sus ojos, para evitar ser engullidos por la fuerte luz, pero a diferencia de la última vez cuando abrieron sus orbes se vieron absorbidos dentro de un negro muy denso, que les incapacitaba ver cualquier cosa, luego sin darse cuenta fueron atacados por un aura de luz blanca que los dejo en desventaja ambos, con sus armaduras destrozadas y grabes heridas en todo el cuerpo.

— Esto no es bueno Afrodita, si seguimos así van a matarnos — expuso Seiya viendo nuevamente el templo ante sus ojos, la oscuridad se había disipado

— No puede haber luz sin oscuridad — expuso el pisciano colocándose de pie — tenemos que trabajar en equipo si queremos vencerlas

— ¿Tu y yo? — Pregunto no muy convencido

— Sé que no te agrado y debo admitir que tú a mí tampoco me agradas, pero esta vez estamos en el mismo bando, o trabajamos juntos para vencer, o morimos juntos por idiotas

— No me desagradas del todo jefe — Emilo sonrió de lado — solo quiero proteger a mi hermana

— Lo sé, y no la lastimare te lo prometo, y es por ella que estoy dispuesto a dar mi vida para salvarte a ti

— Pero si tú mueres

— ¿A quién le importa?

— A mí me importa — le miro sonriendo — debemos vencer juntos ¿tienes un plan?

— Sí

Pegaso se levantó contra luz, como lo había hecho antes, manifestó nuevamente su Meteoro de Pegaso, mientras Emilio se arrojaba contra Oscuridad, este acto le pareció sumamente adorable a ambas jóvenes, se percataron que su explicación había quedado en el aire y que ambos hombres habían hecho caso omiso a su desventaja y por el contrario estaban otra vez atacando como un par de idiotas.

Luz levanto la vista hacia Pegaso, mirándolo con desaprobación y esperando sin ningún miedo el fuerte de golpe de este, pero…

— ¡No! — Bramo molesta al ver su cuerpo completamente golpeado, unos pasos más adelante su hermana estaba en el mismo estado — ¿Qué paso? — intento comprender la situación

— Las pobres están confundidas — soltó burlón Afrodita

Oscuridad fue más rápida en comprender lo que había pasado, aquellos hombres les tomaron el pelo, como una tonta se había quedado parada esperando el golpe de Afrodita, pero por un movimiento muy bien sincronizando de ambos guerreros, ella recibió el impacto de Pegaso, mientras que su hermana quien esperaba por una técnica de Seiya termino siendo derribada por las rosas de Piscis.

— Estoy decepcionado de ustedes — se burló el japonés, aunque estaba cansado aun tenia fuerzas para molestar

— No nos vencerás con unos ataques tan mediocres — se defendió la de alas de murciélago — ustedes son una verdadera molestia ¡Aleteo Tenebroso!

Oscuridad se elevó por los aires desplegando sus alas negras de forma majestuosas, cuando pronuncio su técnica miles de astas se desprendieron de las extremidades aladas de la niña cayendo como una fuerte lluvia sobre ambos guerreros, los dos intentaron evitar el ataque, pero Luz los atrapo por su lado con su Aleteo Divino, que a diferencia de su hermana dejo caer plumas gigantes de un color blanco muy brillante.

Seiya y Afrodita se vieron sumergidos en las plumas de Luz y recibieron de lleno el fuerte golpe de Oscuridad — ¡No se volverán a burlar de nosotras! — Expreso molesta la castaña — ¡ustedes humanos insignificantes morirán aquí y ahora!

Las dos niñas se dejaron llevar por el regocijo de verse victoriosas, estaban tan absortas que no se percataron cuando un par de rosas blancas salieron volando hacia ellas clavándose con precisión dentro de sus cuerpos infantiles

— ¡No puede ser! — Se dejó car Luz perdiendo la fuerza de su golpe lo que permitió que tanto Pegaso como Piscis salieran del montón de plumas — ¡Son unos malditos! — expreso viendo a los guerreros bastante lastimados pero vivos finalmente, Oscuridad por su lado se mantenía firme, sintiendo como la rosa blanca succionaba su sangre rápidamente

— Si crees que nos vencerás así, estas equivocado Afrodita de Piscis

Los cuatro guerreros se quedaron de pie, cansados y heridos, pero dispuestos a no dejarse vencer, para los hombres no hicieron falta las palabras, basto una mirada para lanzarse sin miramientos contra las dos muchachas, ellas por su parte también se prepararon para el ataque.

Luz vio a Pegaso dirigirse hacia ella, y se prometió no caer en la absurda trampa como antes por lo que se preparó y contraataco para recibir realmente el ataque de Piscis — ¡Emisión de Luz Infinita!

El ataque salió desmedido con una velocidad impresionante, esperando que su oponente verdadero fuera Afrodita se sintió victoriosa, pero grande fue su sorpresa al ver que seguía siendo Pegaso quien le daba alcance, sonrió para sus adentros al sentir el golpe del Meteoro invadir e impactar todo su cuerpo, había sido una idiota al pensar que los hombres utilizarían el mismo truco, y ese error le había costado la vida.

Levanto la vista, vio a Seiya caer pesadamente sobre el suelo al haber sido impactado por su ataque y supuso que su hermana habían cometido el mismo error que ella, al ver tanto el cuerpo de Emilio como el de Oscuridad en el piso supo que las dos habían perdido, pero en el estado en que se encontraban ambos guerreros, seguramente habían ganado un poco.

Templo Principal

— ¿Ya te cansaste caballero? — anuncio, y para mirarlo mejor se inclinó ante él — ¿Qué pasa? ¡No que me vencerías! — Inna intento moverse, pero por una extraña razón no pudo levantarse — ¿Qué pasa?

— Estas atrapada — le anuncio, colocándose de pie — en mi Red de Cristal — explico intentando no desmayarse

— ¿Crees que algo tan banal como esto me detendrá?

— Pues intenta escapar si es que puedes

— Morirás — soltó con una ligera sonrisa — sí vas morirás — Shion se le quedo viendo sin entender — si quieres acabar conmigo yo te lo permitiré

Una nueva esperanza se alzó ante Shion, la batalla contra Némesis estaba al favor de Athena, por lo que la diosa tenía la guerra asegurada, por otro lado su ayuda y presencia eran sumamente importante y seguir allí hablando con aquella mujer solo era una pérdida de valiosos minutos.

Inna elevo su poder, el aire frio recobro más fuerza — ¡Blanco Puro! — soltó con furia, pero como lo había predicho Shion el ataque fue desviado directo hacia la mujer quien se ahogó entre su propia técnica — Santo esto es un error — musito desvaneciéndose en el viento — este es el fin del mundo, has firmando una sentencia para toda la humanidad, mi deber aquí a terminado

Shion vio a la mujer desaparecer sin dejar rastro, el frio abandono el lugar y nuevamente el lemuriano sintió calidez en su persona, haciendo un esfuerzo increíble se levantó como pudo para emprender el camino hacia la estatua de Athena, la victoria de la diosa dependía de él y que el plan se cumpliera a cabalidad.

Villa Rodorio

— De esto se trata — le dijo sosteniendo en sus manos a un pequeño hombrecito, muy parecido a los nomos que se usan en los jardines — estas pequeñas e insignificantes cosas me tenían atrapado — finalizo arrojando a la pequeña criatura lejos, Lilomea vio a sus demás seres tirados en rededor — demo admitir que tiene fuerza, me costó trabajo quitármelos de encima

— Son Redcap, adorables por cierto — Shura bufo, lo que había visto no era para nada adorable, el Redcap era muy pequeño y envejecido, tenía los ojos rojos unos dientes largos y unas uñas larguísimas, uñas que por cierto se le habían clavado en todo su cuerpo — solo intentaban ayudar

Shura miro por encima de su hombro, los hombrecillos se levantaban y hacían unos sonidos chillones y miraban embravecidos al santo, como una horda se arrojaron de nueva cuenta contra él, quien al verse superado lanzo su Excálibur contra las criaturas. Algunos de los pequeños salieron seriamente lastimados, pero eran tantos que los demás llegaron sin problema hasta él apresándolo nuevamente.

El santo sintió nuevamente esas uñas largas y afiladas penetrar en su piel bronceada, las criaturas enterraban sus garras en el cuerpo del santo y las sacaban con brusquedad logrando derramar una buena cantidad de sangre del guerrero, al mismo tiempo cada vez que un chorro de sangre empezaba a surcar por su cuerpo, los Redcap aprovechaban para pintar sus sombres de nomos y que quedaron de un color rojo brillante.

Lilomea observo con fascinación al santo de capricornio, nuevamente ilumino su afiladas garras para dirigirlas al cuello del guerrero — es tu fin caballero, pero no seguiré perdiendo el tiempo contigo — la guerrera de Némesis se lanzó hacia su oponente pero una fuerte explosión la hizo detenerse — ¡no puede ser!

— Parece ser que tus horribles criaturas están siendo destruidas — anuncio Shura animado, aunque perdía mucha sangre y no había podido quitarse de encima a los Redcap se le veía muy feliz — una a una caerán, es cuestión de tiempo para que caigas tú también

— ¿Entonces por qué eres tú el que está muriendo? — musito viendo como al santo le costaba trabajo mantenerse en pie, una gota de lluvia rodo por su mejilla, Lilomea rio satisfecha — es tu turno de morir santo, debo ir a matar a tus idiotas amigos, lamentaran haber herido a mis bestias

— Tus bestias — observo su alrededor, todo estaba completamente destruido — esas bestias que redujeron Rodorio a escombros. ¡Tonta! ¡No vencerás de ningún modo! — Shura elevo su cosmoenergia, se sentía mareado pero haría lo posible por vencer, por su parte los Redcap tuvieron que alejarse del guerrero, la energía desprendida de este los estaba quemando y aquellos pequeños demonios estaban asustados — ¡Pagaras por tus actos! ¡Mira este pueblo! ¿Cuántas personas murieron hoy por tu culpa? Rodorio era un lugar maravilloso con gente aún más maravillosa y tú ¡has acabado con todo!

— No te quejes Shura de Capricornio — le reto — yo solo les adelante su castigo, al final, cuando la diosa Athena entienda su pecado el mundo entero caerá, los que murieron hoy, solo se han adelantado, esta guerra no es más que el inicio del fin del mundo

— No pasara, no lo permitiré ¡Yo te vencer! ¡Excálibur!

La filaso hoja de Excálibur surco rápidamente, Lilomea no fue capaz de ver el feroz embaste, intento detenerlo con su propio cosmos y por un escaso segundo logro evitar un fuerte y aterrador golpe, pero cuando la capa de protección cayó, tanto el cuerpo de la guerra como su armadura quedaron completamente destruidos.

— Santos no haces nada más que agrandar tu pecado — le dijo agonizante, la lluvia la empapaba y hacia unos segundos había dejado de sentir la esencia de sus bestias, inclusive de las más pequeñas, pues estas habían quedado calcinadas con el tremendo poder de Shura — cometieron un error — continuo al ver al hombre caer de rodillas con fuertes hemorragias — solo has alargado por unos miserables minutos tu insignificante muerte — finalizo desvaneciéndose en el aire

Shura vio el cuerpo de Lilomea desintegrarse, sintió el cosmos de sus compañeros explotar y vencer, Rodorio estaba a salvo. Pero…

— ¡¿Qué es eso?! — Expreso mirando hacia el Santuario — ¡Athena!

Estatua de Athena

Silvia camino con paso firme, a su lado un contento Gigas se encontraba sosteniendo con firmeza su bastón. El brillo del sol toco ligeramente el rostro de ambos, la brisa de una tarde fría en Grecia alcanzo sus cuerpos al salir delante de lo que debería ser la estatua de Athena, pero lo que encontraron fue a Saori sosteniendo con fuerza a Nike en su mano derecha y elevando su cosmos para proteger al mundo entero.

La mujer de cabellos lilas se veía majestuosa, infundada en su armadura representaba visualmente a la verdadera diosa de la guerra, por su parte Poseidón estaba unos escalones más abajo, sentado majestuosamente y al igual que su contraparte llevaba consigo su ropaje divino, y en su mano el tridente que lo representaba como el dios de los mares.

— Bienvenidos — les dijo poniéndose de pie y mirándolos con soberbia — es increíble lo bajo que has caído Némesis

La pelinegra no dijo nada, miro ambos dioses delante suyo y no pudo evitar saborearse por lo que seguro sería una victoria bien asegurada, sin ninguna explicación o algún saludo, agito con fuerza su báculo el cual se convirtió en una majestuosa espada y sin contemplaciones arrastro un golpe hacia el dios de los mares.

Poseidón vio el haz oscuro dirigirse hacia él, sonrió socarronamente y con un movimiento ligero de su tridente detuvo sin problema aquel torpe ataque, pero antes de poder decir nada sintió sus fuerzas desvanecerse y cayó de rodillas sobre el frio mármol, su cosmoenergia bajo de una forma abrumadora, su armadura se le hizo muy pesada y le costó respirar, su visión se nublo y lo único que pudo ver fue a Silvia sonriendo, al tiempo que la cabellera oscura de ella se tornaba plateada; bajo su vista hacia su propio cuerpo, que ya no le respondía y se percató con hastío como cuatro pergaminos con el nombre de Athena estaban puestos en cruz sobre su pecho.

— Athena tu — intento pronunciar palabra

Athena estaba concentrada en su labor, había extendido su poderoso cosmos sobre el planeta para ralentizar todo lo que pudiera el fin del mundo, pero cuando vio a Poseidón caer pesadamente sobre sus rodillas no tuvo más reparos que detenerse, su última guardia había caído.

Continuara

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Hola, por fin de vuelta; este capítulo me dio muchos dolores de cabeza porque no tenía ni idea de cómo hacerlo, así que si lo siente un poco flojo, ya saben que paso.

Les recuerdo que soy pésima para los nombres, eh ahí el nombre de esas técnicas tan rebuscadas jajaja

Espero que más o menos en dos capítulos finalice Sin Escape, más epilogo, no creo que la historia sea más larga, así que ya casi terminamos, por lo menos lo que sigue sí sé cómo va ir, así que puedo asegurar que no tendrán que esperar mucho.

Nyam por fin la pelea de Shura, espero no haya sido muy apresurada, muchas gracias por tus bellos comentarios.

Bueno, nos estamos leyendo…