Templo de Athena
Gigas vio al poderoso Poseidón caer sobre sus rodillas, maravillado presencio la sumisión de un dios y no pudo evitar regocijarse ante semejante acto, y la felicidad se hizo mucho más grande al ver a la mismísima Athena confundida y aterrada.
— Te ves indispuesta niña — soltó con su voz chillona dirigiéndose a la diosa — finalmente fui la mano derecha del Patriarca durante mucho tiempo, conozco muchas cosas, entre esas como atrapar a un dios — miro nuevamente a Poseidón que intentaban inútilmente sostenerle la mirada — esos pergaminos los dejo la anterior Athena y sabía que me serian de utilidad algún día, gracias a mi hija — se detuvo imperiosamente — Pero…
— Buen trabajo anciano — soltó Silvia
— ¿Silvia hija? — Acoto mirando la forma de su hija cambiar completamente, su cabello negro ahora era de un blanco brillante y su mirada se había endurecido mucho más — ¿hija?
— Nunca tuviste el control — esta vez fue Athena quien hablo, e intento darle una explicación al desconcertado viejo — solo fuiste una marioneta más
— ¿Silvia?
— Deja de llamarla, ella ya no está aquí — le dijo Némesis mirándolo fijamente — debo agradecerte por tu colaboración y por este cuerpo tan esplendido que me has dado, dejar a Poseidón fuera de batalla fue una estrategia certera
— ¿Hija? — el anciano no salía de su incredulidad y no pudo evitar la angustia al ver a Némesis levantar peligrosamente la mano hacia él
— Tus servicios ya no son requeridos
— ¡Espera! ¡Por favor! ¿Silvia, hija, que haces?
— Eres un hombre despreciable — comento Némesis — usaste a tu hija para tus propios fines, no te importaba su bienestar, nunca te importo, no has hecho nada más que jugar con ella
Una bola de energía se liberó con potencia de la mano de Némesis, Gigas un hombre de avanzada edad no fue capaz de evadir el impacto, su cuerpo quemado e inerte cayó pesadamente sobre las baldosas frías.
— No era necesario hacer eso — le dijo Athena
— Tu eres muy amable, si hubieras buscado a este hombre con anterioridad te hubieras evitado muchos problemas
— Así que te aprovechaste de ellos para llegar hasta a mí
— Me gusta como lo dices, sin embargo fueron ellos quienes quisieron aprovecharse de mi para conseguir un sucio objetivo, por mi parte solo vi la oportunidad perfecta para purificar este mundo y la tome. No es culpa mía que Gigas haya sido tan avaro para no prever su futuro, o que Silvia hubiera sido tan ingenua dejándose manipular todo este tiempo por un hombre miserable
— Así que has estado detrás de todo esto, desde hace 16 años
— Te equivocas — le dijo acortando la distancia entre ellas — ellos me hicieron rencarnar — explico señalando el cuerpo inerte de lo que fue alguna vez Gigas — no me negué, porque como te dije vi una oportunidad para poder expiar al mundo entero, pero durante todo este tiempo no fui más que una mera espectadora, le brinde mi poder a Silvia, le deje traer a mis guerreros, pero todo esto fue con el único fin de llegar hasta a ti, los actos cobardes que cometieron ellos dos, solo son la demostración de lo oscuro que hay en los corazones de la humanidad
— ¡Que divertido! — Dijo con dificultad Poseidón, Némesis estaba justo parada a su lado — hablas de actos sucios, cuando tú te aprovechaste de dos personas para lograr un propósito mucho más sucio.
— ¿Consideras que querer salvar al mundo es un acto sucio? — Poseidón le miro con recelo aun en la misma posición — ¿no querías hacer lo mismo un tiempo atrás? No te molestes en contestar, tú al igual que ella — expreso señalando a la diosa de guerra — están cegados por estos impuros y miserables humanos ¿es que acaso no lo ven? ¿No ven lo que hacen los hombres? ¿No ven lo que hacen los hombres a los que les han dado poder? — Prolifero mirando a Gigas — él me hizo rencarnar en un tiempo y cuerpo que no me correspondía, él uso su conocimiento para sellar a un dios — miro con detenimiento a Poseidón — Pero ustedes jamás entenderán eso — finalizo clavando la espada en el pecho del general de los mares
— ¡Basta! — Pidió Athena al ver la gruesa hoja atravesar deliberadamente el pecho del dios — Toma mi vida — solicito extendiendo sus manos — es tuya, pero por favor perdona a mis santos, al mundo y a Poseidón
— ¡Tonta! — expuso el dios intentado no desmayarse
— Es verdad, eres una tonta — espeto sacando con fuerza la espada — tu juego de diosa sacrificada no va conmigo. Athena tu vida, la de Poseidón, la de tus santos y la de toda la humanidad serán mías, este mundo está podrido, no hay justicia para nadie, tu Santuario es una prueba viviente de ello ¿cuantos horros no se vivieron acá? ¿Cómo vienes a defender el amor cuando en tus propios aposentos se vivió tanto terror? Este mundo entero caerá, no abra reinicios, será la destrucción total de este pútrido planeta.
— Entonces no me queda más opción que pelear contigo — le dijo convencida, la otra solo le miro con indiferencia — jamás entenderás el sacrificio de mi ejército, ni lo noble de este mundo, no te permitiré acabar con él
— Así que por fin pelearas
Athena tomo con viveza el Nike, acto seguido hizo aparecer su escudo dorado en su mano izquierda; Némesis se puso alerta, no se dejaría amedrentar y con Poseidón fuera de combate su victoria sería inminente.
En los Alrededores del Santuario
El frio viento golpeo su cara, sus cabellos castaños se mecieron con el aire y su paso ligero se hizo más apresurado, uno, dos, tres pasos y un hombre completamente inconsciente se vio a la distancia.
— Estos hombres dan el todo por el todo — le dijo al aire
Se arrodillo para poderlo apreciar más de cerca y distinguió sus facciones, con delicadeza poso su blanquísima mano sobre el pecho del sujeto y le regalo un poco de su propio cosmos.
— Del destino y de tu tenacidad depende que sobrevivas — explico esfumándose en un aura grisácea.
Templo de Athena
La diosa de la venganza se arrojó con fuerza contra Athena, lanzo con potencia su espada que fue fácilmente detenida por el escudo de Palas, ambas ejercían un poder superior, para Saori no estaba siendo fácil mantener la ira de Némesis por lo que con toda tenacidad arrojo a su contraparte al otro lado lugar, dispuesta a no darle chance ataco con su Nike el cual fue interceptado por la eficaz espada de la peli plateada.
— Pensé que serias más certera — le expuso Némesis — tanto tiempo viviendo como humana te han hecho débil — la arrojó al suelo dispuesta a clavarle la espada, Saori giro para no ser atravesada — por lo menos eres ágil — le dijo al verla ponerse rápidamente de pie — pero no vine a jugar contigo
Némesis apunto su arma al cielo e inmediatamente de este un rayo negro que bajo para penetrar dentro de la espada oscura, luego la diosa bajo la hoja y con un movimiento feroz arrojo aquella potente fuerza hacia Athena, por su parte la pelilla logro protegerse con su escudo, pero el poder de su oponente era tan fuerte que la termino arrojando unos metros por delante.
— ¿Te rindes? — soltó divertida
— ¡No! — le dijo poniéndose rápidamente de pie
Athena concentro su cosmos en Nike y como lo hubiera hecho Némesis antes arrojo su divino poder contra su enemiga, quien intento detener el impacto con su espada, paro al igual que Saori también salió mal herida.
— Esto se pone interesante ¡Venganza Oscura!
Un haz de luz negra voló hacia la diosa de cabellos lilas, la fuerza y violencia con la que se dirigía le dejo en claro a Saori que no saldría bien librada de ella — ¡La Luz de Nike! — ejecuto y ambas fuerzas chocaron la una contra la otra
En los Alrededores del Santuario
Un paso y cayó, se sentía frustrado, agotado y molesto, a lo lejos una temible batalla se llevaba a cabo y él no podía avanzar nada sin caer en el intento. Por cada paso que daba caía dos veces.
— ¡Maldición! — vocifero iracundo
— Tal vez si nos esperas lleguemos todos juntos
Camus miro sobre su hombro, Hyoga y Milo caminaban más atrás, tan agotados como él, pero con la misma tenacidad — tenemos que llegar con Athena — les dijo, y se reincorporo de inmediato — no sé cómo llegamos hasta el Santuario y no me importa, pero no desaprovechare esta oportunidad para ir con mi diosa
Cuando Camus despertó, absorto y mareado le costó trabajo comprender que se encontraba en el Santuario, lo último que recordaba era la imagen de Milo cayendo dentro del volcán, y él cerca de una muerte segura, pero lejos de todo pronóstico se encontró en Grecia, con un Milo y un Hyoga lejos de peligro, y eso fue bueno por escasos segundos, cuando por fin entendido que dentro del palacio de Athena una increíble guerra se llevaba a cabo.
Lamentablemente los tres hombres no estaban en las mejores condiciones, aunque estaban dentro de las tierras del Santuario, los templos estaban lejos, sin contar que llegar hasta el templo de Athena también les llevaría tiempo, abrumados, cansados y empapados por la lluvia, decidieron a como dé lugar seguir su camino.
Templo de Athena
La fuerza descomunal de ambas diosa choco la una contra la otra, el impacto hizo temblar el templo entero, las baldosas del piso se levantaron destruyéndose en el instante y ambas mujeres se vieron en la necesidad de apoyarse de su poder divino para soportar el golpe.
Némesis veía con alevosía a su oponente, haciendo lo posible para no recaer frente a la fuerza inmensa de Athena, mantenía con vehemencia su técnica y ejercía más poder para hacer retroceder a la diosa de la guerra, era cuestión de tiempo para lograr vencerla, una gota de lluvia cayó sobre su pálido rostro, a lo lejos sentía a sus guardianes pelear, los sentía agotados y de seguro todos en algún momento morirían.
Sin darle crédito a sus divagaciones tomo más poder, a diferencia de Athena ella tenía uso pleno de sus facultades como diosa, mientras que Athena, estaba en desventaja por su continua rencarnación, lo que hacía que su divinidad se perdiera en cada época, dispuesta a no darse por vencida, sintió el cosmos de sus guerreros desaparecer uno por uno, por lo que enfurecida incremento su fuerza para vencer de una buena vez a su oponente.
Una ráfaga azul se unió al poder divino de Athena, Poseidón había recobrado su fuerza y aunque tenía un fuerte golpe en el pecho, aquello no le impidió tomar valor y atacar a Némesis, la peliblanca lo vio delante suyo como si nada, ya se había imaginado que unos pergaminos de hacia doscientos años no serían lo suficientemente poderosos para detener al dios de los mares, Poseidón se había liberado más rápido de lo que se había imaginado.
Némesis sintió su cuerpo cansado, su energía bajaba a niveles insospechados, y no era porque Poseidón y Athena le atacaran al mismo tiempo, algo más estaba pasando, finalmente las tres técnicas colisionaron, tanto Athena como Poseidón habían detenido su ataque y ambos aunque agotados miraban a Némesis con despreció, la diosa de la venganza sintió su fuerza desaparecer, cuando cayó en cuenta de lo que estaba pasando se vio sobre el sello de la diosa de la guerra.
— ¡Es hora de que vuelvas a tu sueño diosa Némesis! — escucho decir detrás suyo
— ¡Ah el Patriarca! — soltó divertida al ver al hombre de cabellos verdes con un pergamino de Athena en su mano
— Estabas equivocada si pensaste que nos vencerías, nosotros también teníamos un plan entre manos — le explico tranquilamente Poseidón — ¡Ahora Shion!
Para Shion no hizo falta una nueva invitación, con su poder como el sumo patriarca ataco con sus pergaminos a la diosa de la venganza, acto seguido Saori elevo su báculo eh hizo aparecer frente a ellos el ánfora que alguna vez sirvió de prisión para Poseidón, con el poder del Patriarca y ella combinado, Némesis se vio doblegada y por más que intento escapar le fue imposible, su cuerpo prestado empezaba hacer mella en ella y no pudo defenderse.
En los Alrededores del Santuario
Aldebarán cargaba a cuestas a Shun y Mu, sabía que debía llegar con su diosa pero no podía dejar a sus compañeros a la deriva mucho menos en el estado en que se encontraban, Shun estaba despierto pero tenía que sostenerse con fuerza del toro para no caer, por su parte Mu permanecía inconsciente, la descarga de energía que utilizo el lemuriano para llevarlos hasta Grecia lo tenía bastante débil.
Los templos estaban lejos y sus compañeros mal heridos solo ralentizaban su recorrido.
Némesis – Silvia
— Ayúdame — pido
— No, este no era el plan, asesinaste a mi padre
— Pero él te hizo mucho daño Silvia, te uso día tras día, un hombre como él…
— Era mi padre
— Igual no tenías la fuerza para contenerme, mi cometido aquí ya ha terminado, reúnete con tu familia
— ¡Silvia! — escucho una voz de hombre
— ¡Teo!
— Vamos hermana es hora de ir a casa
Templo de Athena
El dolor se manifestó en su cuerpo y en su alma, su recipiente no había sido lo suficientemente fuerte para retener su poder divino, ahora Athena le estaba acabando y era cuestión de tiempo para quedar sellada quien sabe por cuantos años, a diferencia de los pergaminos que Gigas uso contra Poseidón, los que estaba usando Shion eran recientes, con el poder fresco de Athena impregnados en ellos. Era su fin.
— ¡Tu pierdes Athena! — le dijo explotando en un halo negro, para luego quedar sellada en la vasija
— ¡Lo logramos! — dijo Poseidón cayendo sobre sus rodillas, mientras que Saori corría hacia el ánfora sellándola completamente, Shion por su parte se precipito hacia el cuerpo de Silvia — ¿ella está viva?
— No — contesto el lemuriano tristemente
— ¿Murió? — pregunto Saori
— Así es mi señora, no resistió el poder de Némesis
— Es una pena — musito pensando en las últimas palabras de Némesis mientras la lluvia caía con más fuerza
En los Alrededores del Santuario
Dohko y Shiryu llevaban a un mal herido Kanon, intentado no caerse, pisaban con firmeza pendientes a todo lo que pesaba dentro del templo de Athena, los impactos de poder eran increíbles, aquella batalla era majestuosa. La esperanza llego directo al corazón de los guerreros, cuando los tres sintieron el cosmos de Némesis desaparecer, Athena había ganado.
Templo de Athena
Athena miro con detenimiento el ánfora, aquella vasija donde algunas vez fue sellado Poseidón había sido la trampa perfecta para Némesis, los guardianes de la diosa de la venganza ahora eran solo un mal sueño, sus guerreros también habían ganado y ella sentía como cada uno de sus chicos estaban al borde del abismó. Medito con detenimiento encontrándose con la sorpresa de los cosmos de todo su ejército dentro de las tierras atenienses.
— ¿Qué está pasando? — pregunto para sí, asombraba al sentir a todos sus santos en el Santuario
— ¿Sucede algo mi señora? — Le pregunto Shion acercándose a ella — Mi se…
Las palabras de Shion quedaron en aire, cuando Saori levanto los ojos vio a su patriarca caer de espaldas sobre el suelo húmedo mientras una flecha blanca le atravesaba el pecho.
— ¡Shion! — Grito ella mientras que Poseidón se ponía inmediatamente de pie — ¡Shion! — Le llamo levantándolo en su brazos — ¿Estas bien?
— Mi señora, tenga cuidado — le dijo señalando hacia el lugar donde alguna vez estuvo la estatua de Athena
Templo de Virgo
"Shaka de virgo, debes ir con tu diosa, mi señora no puede ganar esta guerra, Athena debe seguir en la batalla. Vete de aquí Shaka de Virgo, regresa al Santuario, debes hacer algo para lograr la victoria de tu diosa, busca a tus compañeros y enfréntense a ellos, dile a tu señora que el sueño continua"
Shaka abrió sus ojos azulados, se sentía agotado y confundido, se levantó con parsimonia y observo a su alrededor reconociendo los aposentos de virgo. Sintió el cosmos de su Diosa explotar intensamente y aquello basto para que el santo recuperara su fuerza.
Un ruido tras de él llamó su atención, llegando al sexto templo un muy mal herido Saga entraba — ¡Saga! — Anuncio al ver a su compañero y lo atrapo en el aire antes de que este se estrellara contra el suelo por enésima vez — ¿estás bien?
— Eso creo — respondió el griego — debemos llegar con Athena — se quedó en silencio — ¡eso es bueno! — soltó al sentir el cosmos de Némesis desaparecer del Santuario — ¡Nuestra diosa lo logro Shaka! — Pero virgo estaba serio — ¿Qué sucede?
— ¡No puede ser! — Dijo casi en un grito — a eso se refería Okon, a ellos
Villa de Rodorio
Shura se sintió aliviado al sentir el cosmos de Némesis desaparecer, cayó de espaldas sobre el suelo y perdió la conciencia por unos pocos segundos, luego sintió la tibieza de la mano de June sobre su pecho, miro a la rubia convencido de que había muerto, y que la lluvia y ese cálido gesto de su compañera no eran más que una mala broma de su mente, ojala Antonia entendiera que todo lo que hizo, lo hizo por ella.
— Shura, ya todo termino — le dijo la muchacha
Capricornio abrió los ojos de mala gana, se levantó con cuidado siendo guiado por June, agudizo sus sentidos y no pudo evitar soltar una carcajada.
— Es verdad, Némesis ya no esta
— Así es, hemos ganado — soltó con una ligera sonrisa
Shura miro en su rededor, Rodorio estaba en las ruinas, aun habían personas por ahí, los mal heridos estaban siendo ayudados por las aquellos que estaban en mejores condiciones, siguió con su vista la villa, observo a Shunrei y Seika ayudando a unos lugareños, y Gloria muy triste sentada al lado de una doliente Conny, Alejandra ayudaba Kiki a buscar entre los escombros sobrevivientes, al igual que Ichi y Jabu que estaban tan lastimados como él, pero dispuesto ayudar tanto como pudieran.
Shura elevo su vista hacia la dirección de los doce templos, contemplo calmado y se permitió disfrutar del aroma a tierra húmeda, una oleada de energía llamo su atención
— ¡Esto no puede ser cierto!
Entre las Escaleras de Piscis y el Templo Principal
Seiya se dejó caer en las escalerillas, cuando sintió el cosmos de Némesis ser sellado se permitió respirar profundo, se sintió aliviado y tranquilo, Saori estaba ha salvado y el mundo entero también. Y antes de que pudiera pensar en la mejor forma para celebrar un nuevo poder lo hizo ponerse de pie.
— ¿Saori?
Templo de Athena
Saori levanto la vista hacia donde el Patriarca le decía, delante de ellos el sol y la luna se manifestaron en completa sincronía, la pelilla se puso de pie, a su lado Poseidón también esperaba con ansias a sus nuevos visitantes.
— Athena sigues fallándole a los tuyos — escucho decir a una potente voz masculina
Un hombre de extraordinaria belleza se manifestó delante de ambas deidades, su cabello rojo brillaba como el sol y sus ojos azules eran tan profundos como el mar, a su lado una hermosa mujer de cabellera verde y ojos de igual color se encontraba, él lucía una armadura de un dorado intenso, en el que se reflejaba los rayos ardientes del astro rey, mientras que ella, estaba vestida con una majestuosa armadura color plata donde se bañaban los rayos de la luna.
— Artemisa, Apolo — les nombre la diosa de la sabiduría — ahora lo entiendo, eran ustedes
— Al final Némesis si fue una marioneta después de todo — hizo ver Poseidón — su marioneta
— Némesis solo fue el medio para demostrar los alcances de los seres humanos — explico Apolo — esta batalla es una prueba irrefutable del irrespeto del hombre hacia los dioses
— Ustedes planearon todo esto — anoto Saori mientras veía el cuerpo ensangrentado de Shion — ¡Ustedes han jugado con mis guerreros! — finalizo apuntando con su Nike hacia los gemelos
— No intentes culparnos a nosotros de tus erros Athena — le hizo ver Artemisa — tu misma firmaste una sentencia de muerte para el mundo el día en que tú y Poseidón revivieron aquellos hombres
— Así que…
— Así es — Interrumpió Apolo a Poseidón — estamos al tanto de sus movimientos, por tal motivo se le pido a Zeus la destrucción del mundo, y un castigo ejemplar para ustedes dos, pero contrario a eso, Zeus dejo pasar las cosas, esto ocasiono un gran conflicto en el Olimpo.
— No solo causaste una fluctuación el inframundo al acabar con Hades — les dijo Artemisa — si no que hiciste sufrir a Deméter haciendo que su adorada hija tuviera que hacerse cargo de todo el infierno, desatando así ambigüedad en el clima, además convenciste a Poseidón y al dios nórdico Odín para cometer la mayor de las afrentas, revivir a esos mortales que estaban condenados a un sufrimiento eterno
— No se iban a salir con la suya, si Zeus no ataco en su momento es porque te tiene gran aprecio Athena, de la misma forma no quería iniciar una pelea ridícula con uno de sus hermanos, así que para limar las asperezas en el Olimpo, Zeus prometió que el mundo sería aniquilado en el mismo instante que tu — Apolo explico señalando a la diosa de guerra — y tu ejercito levantará nuevamente sus puños contra un dios, y eso es lo que acabas de hacer
— Así que no podías dejar que nos saliéramos con la nuestra — hablo Poseidón directamente a Apolo — enviaste a Némesis para obligarnos a pelar y tener un motivo para destruir el mundo
— Eres bastante astuto, no entiendo porque al final te uniste a Athena
— Todo fue una trampa — dijo con tristeza Saori — todo lo fue desde un inicio, los sueños, la amenaza a mis amigos, el ataque alrededor del mundo, todo fue para hacernos pelear y demostrarle a Zeus que cometió un error, solo se sentaron a esperar
— ¿Athena, acaso no te das cuenta del peligro de estos hombres? — Pregunto Apolo — destruyeron el muro de los lamentos, han levantado en diferentes ocasiones sus puños contra los dioses, no contentos con ello, hicieron rencarnar a una deidad, y saben cómo sellarla también, tu misma les has otorgado todos esos dones, desde tiempos inmemorables, tú y los tuyos solo han cometido falta tras falta contra los dioses
— Así que Athena, Poseidón — hablo tranquilamente Artemisa — es el momento que tomen nuevamente su lugar en el Olimpo y permitan que mi hermano y yo purifiquemos este mundo
— ¡No lo hare! — Les planto cara como una verdadera diosa — no permitiré que destruyan este hermoso mundo y su magnífica gente, durante años eh peleado al lado de mi ejército para evitar cualquier amenaza, generaciones de hombres han muerto por defender y cuidar este bello planeta, no permitiré que lo destruyan
— ¿Entonces Athena pelearas contra nosotros? — Quiso saber Apolo, no hizo falta una respuesta, luego miro a Poseidón que tenía la misma opinión que la diosa de la guerra — entonces serán destruidos junto con este planeta.
Artemisa y Apolo hicieron gala de su magnífico poder, con una gran fuerza elevaron sus cosmos haciendo encender todo a su paso, y ambos diestros en el manejo exacto del arco y la flecha, dejaron escapar las saetas con el poder destructivo de cada astro que los representaba.
Por su parte Athena y Poseidón no se dejaron amedrentar, el poder del océano y el poder sin igual de la tierra misma se manifestó desde el fondo de los corazones de ambas deidades, ocasionando un fuerte impacto entre en los cuatro poderes.
En los Alrededores del Santuario
— ¡No puede ser ese poder es increíble, es superior a cualquier cosa que hayamos visto en la vida! — explico Aioros a su compañeros que al igual que él estaban estupefactos ante el magnificó cosmos de las cuatro deidades — debemos hacer algo o esto se saldrá de control
Villa Rodorio
— ¡Escuchen! — Grito con fuerza Shura — ¡debemos sacar a todas las personas del pueblo! — Pidió con energía, para todo el mundo aquella explosión de poder no paso desapercibida — ¡Vamos! — animo al ver a que la gente estaba congelada ante semejante amenaza
Templo de Athena
Nunca en la historia del mundo se había visto una batalla tan magnánima, el poder destructivo de las cuatro técnicas era una bomba a punto de acabar con el universo entero, de un lado estaban los dioses gemelos, tanto la luna como el sol se reflejaban en el armadura y en la fuerza descomunal de ambos, y por el otro Athena y Poseidón siendo igual de poderosos no daban tregua a sus oponentes, estaban nivelados, ninguno cedería, el lado que flaqueara recibiría todo el impacto.
— ¡Athena! — hablo a su cosmos el dios de los mares — de seguir así la onda de choque acabara con medio mundo, moriremos, nuestros cuerpos mortales no aguantaran tanto
— No te rindas — le pido la diosa de cabellos lila — debemos detener esto e impedir a toda costa que sigan acabando con más vidas
— Yo no me rendiré, pero debes saber que todo esto no nos llevara a ninguna parte
— ¡Meteoro de Pegaso!
Saori vio unas majestuosas alas desplegarse entre ella y Poseidón, su caballero de antaño, Seiya de Pegaso había invocado su armadura divina y ahora al igual que ellos peleaba con tanta tenacidad contra aquellos que pensaban vencerles, la diosa no pudo evitar sentirse orgullosa y convencida de que aun habían esperanza, que pasara lo que pasara Seiya y todo sus ejercito estarían siempre a su lado.
Campo Femenino
— ¡Esto no puede ser cierto! — expreso alarmada Marín
— ¡Debemos correr! — expreso Alicia, que a pesar de no entender, para ella era más que claro que aquel fenómeno no era normal
— De nada sirve correr — anuncio derrotada Shaina — el poder destructivo de los cuatro dioses acabara con todo el mundo, en su defecto, acabara con todo el continente, no tenemos a donde ir
— Pero…
— !Escuchen santos de Athena!
— ¡Es Dohko! — hizo notar Marín al escuchar la voz de libra hablarles directamente a sus cosmos
— ¡El poder de los dioses acabara con todos si no hacemos algo cuanto antes! ¡Sé que están cansados y que muchos no tienen fuerza, pero depende de nosotros que el mundo sobreviva hoy! ¡No podemos permitir que el poder de los dioses cobre más vidas! ¡No podemos salvar a nuestra diosa, pero nuestro deber como guerreros y como hombres es proteger a los que amamos! ¡Debemos unirnos e impedir que el mundo sea destruido! ¡Vamos santos de Athena! — Bramo con más fuerza — ¡elevemos nuestros cosmos e impidamos que el mundo perezca! ¡Despliéguense por el Santuario e impidamos el avance de esta fuerza!
— Shaina por favor busca a Tage y marchasen lejos — pido Laila — toma a Alicia y corran tanto como puedan
— Yo no me iré — anuncio con lágrimas en los ojos la cobra
— Vamos amiga, tu puedes — le sonrió Marín — tú debes irte, Alicia, Tage y tu bebé son la nueva generación que protegerá más adelante este bello mundo, haremos lo posible para mantenerlos a ustedes y a la tierra entera al salvo. Ve amiga, sé feliz
— ¡No! — Suplico Alicia — ¿de qué hablan? ¡Vamos todos! ¡Vamos! — Se detuvo al sentir el fuerte agarre de Shaina en su brazo — ¿Pero?
— Es hora de irnos linda — le pido destrozada — debemos seguir
Alicia no insistió más, derrotada se fue con Shaina dejando a los demás atrás
— Todo estará bien pequeña no lo dudes nunca — se despidió Ban con una sonrisa
Templo de Athena
Los cuatro dioses estaban afanados en su pelea, cuando Seiya se unió al golpe logro hacer retroceder a los hermanos de la luna y el sol, pero a su vez el odio por los mortales despertó más en su interior, como fieras elevaron aún más su cosmos y esta vez fue el equipo contario el que se echó para atrás.
— De seguir así, todos moriremos
— No digas tonterías Saori — le dijo con una sonrisa Seiya — nosotros venceremos, no te desanimes, yo estoy contigo
— ¡Tonto! — Alarmo Poseidón — ¡De poder controlar esto, la onda expansiva acabara con toda Grecia! ¡Vamos a morir aquí y ahora! Y si nosotros llegamos a sobrevivir, tu no lo harás — le enfrento, Seiya sonrió
— ¡Eso no pasara! — estaba vez fue Saori quien hablo — nadie más morirá hoy
— Piensan que con tan insignificante poder nos derrotaran — les dijo Apolo haciéndose escuchar por encima de todo — solo están alargando un poco más sus miserables vidas, al final de esta guerra el mundo entero caerá ¡es hora de que el hombre y ustedes dioses traidores paguen por su osadía! ¡Mueran!
— ¡Exclamación de Athena!
En los Alrededores del Santuario
— Creo que no podre conocer a mi hijo — expreso Milo — pero me voy feliz sabiendo que le dejo un futuro prominente, sé que Shaina hará un excelente trabajo con él
— Dalo por hecho amigo — le consoló Camus — Hyoga, estoy orgulloso de ti
— Gracias maestro, para mí fue un placer pelar a su lado
— Por Athena — les sonrió el francés
— ¡Por Athena! — contestaron los otros dos
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— Bueno Mu, nos veremos del otro lado — expreso un sonriente Aldebarán
— Fue un placer volverte a encontrar amigo mío — le dijo el lemuriano — Shun, eres un excelente guerrero. Amigos no se desanimen nos volveremos a ver en la próxima vida
— Los estaré esperando compañeros — les sonrió Shun
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— ¿Te imaginaste una luna de miel así? — quiso saber Aioros
— En otros tiempos, ni siquiera me hubiera imaginado al lado de Marín, estoy satisfecho con lo que hice con mi vida, estuvo al lado de la mujer que amo, y fui muy feliz con ella y me encontrare con ella en el otro mundo
— Así se habla hermano, yo moriré hoy por Alicia, Ikki, me encanto conocerte, eres increíble
— Pienso lo mismo Aioros, para mí es un honor morir al lado de un héroe
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— Es un honor morir a su lado compañeros — dijo Shura, a su lado derecho estaba June, Kiki, mientras que su izquierda se encontraban Jabu e Ichi.
— El honor es nuestro señor Shura — le dijo Jabu y todos se prepararon para elevar su cosmos y detener el fuerte de golpe de los dioses.
Templo de Athena
Saori sintió la fuerza destructiva del Big Bang penetrar con fuerza en el campo de energía, cuando giro su vista vio a Shaka, Saga y Afrodita ejecutando la máxima fuerza de los santos dorados, sonrió satisfecha al ver a tres de sus guerreros más fuerte unirse para hacerle frente a la amenaza de su familia, y nuevamente la esperanza broto en el corazón de la diosa, al darse cuenta que pasara lo que pasara, sus guerreros siempre estarían con ella, hasta al final, lucharían.
— ¿Qué demonios es ese poder? — quiso saber Artemisa al ver la Exclamación de Athena ser parte del ataque
— ¡Es a esto a lo que nos referíamos! — se hizo oír Apolo — ¡Es este el poder que se le ha entregado a los hombres! ¡Por eso deben morir y ser destruidos!
Las técnicas colapsaron entre sí, no hubo más equilibrio y todo el poder se salió de una forma inimaginable de las manos de todos los presentes, ocasionando una explosión de niveles apocalípticos.
En los Alrededores del Santuario
— ¡Vamos santos de Athena! — grito Dohko al ver el colapso en los doce templos y sentir la onda de expansiva avanzar hacia ellos — ¡eleven sus cosmos! ¡Demos la vida por este maravilloso mundo! ¿Están listos? — les pregunto a sus dos compañeros
— Claro que sí, eh estado listo para esto toda mi vida
— Igual yo maestro
— De acuerdo — sonrió el mayor, explotando su cosmos — ¡POR ATHENA!
— ¡POR ATHENA! — escucho a todos los santos gritar fuertemente
Bosque del Santuario
Shaina corría con Tage en sus brazos, a su lado Antonia y Alicia le seguían muy asustadas, escucho el grito de sus colegas directamente en su corazón, y no pudo evitar llorar ante la caía de todos las personas que amaba, vio una zanja a unos metros por delante y le pido a sus compañeros resguardarse en ella mientras todo pasaba; si el poder de todos los santos combinado era lo suficientemente fuerte, todo Grecia y ellas estarían a salvo.
Puerto
Shunrei estaba en el puerto, ella al igual que varios sobrevivientes, y sus amigas ponían a salvo todas las personas que podían, después del grito de alerta de Shura, todos empezaron a correr y alejarse cuanto antes del Santuario; solo aquellos guerreros de la diosa se quedaron para afrontar lo que podría significar el final de todo.
La pelinegra sintió el suelo bajo sus pies temblar con mucha fuerza, cuando giro su vista hacia lugar donde deberían estar los doce templos, vio una onda de luz intensa explotar con tanta tenacidad que no pudo evitar sentirse agobiada, asustada y con un gran vacío en su interior, la luz se extendió con gran fuerza y vio la onda recorrer todo el lugar directo hacia ellos, hasta que un campo de fuerza se reflejó delante la ondulación impidiéndole seguir su camino.
Aunque Shunrei no entendía muy bien que era lo que estaba pasando supo de inmediato que era gracias al poder combinado de los santos de Athena que aquella fuerza destructiva no los alcanzaría; sorprendida por aquella tenacidad no tuvo más remedio que caer pesadamente sobre el suelo y suplicar porque aquellos que se estaban esforzando tanto estuvieran a salvo, lejos de imaginarse que Shiryu también era parte de aquella proeza.
Elevo sus ojos hacia lo que prometía ser el fin del mundo, y vio como el impacto del poder de los dioses supero con creces el poder de los santos atenienses, fue testigo de cómo la capa protectora formada por aquellos hombres y mujeres quedaba hecha añicos y luego presencio como un gruesa capa de polvo se extendía hacia el puerto, escucho a alguien gritar que se arrojaran todos contra el suelo y ella por inercia obedeció la orden inmediatamente.
Alejandra se tiro al suelo apenas vio la nube de polvo dirigirse hacia ellos, la gruesa capa paso sobre su cuerpo y se vio en la obligación de esforzarse para no salir despedida por los aires, abrazada así misma se sostenía con fuerza sintiendo como aquella bruma le cortaba el aire, finalmente y después de unos cuantos minutos, todo quedo en silencio. Se levantó aturdida, sorprendida de seguir con vida, miro a su alrededor y vio a las personas, a su amiga Gloria, a Conny, a Shunrei y a las demás tan aturdidas como ella, se sintió aliviada al verlos a todos con vida, pero se asustó al notar que el navío que estaba sacando a las personas del puerto se había volcado y muchos corrían ahora ayudar a cuanto persona pudieran.
Después de un rato, luego de salir del desconcierto guio su vista hacia lo que alguna vez fue Rodorio, y donde antes debió estar un pueblo rozagante no quedaba más que un desierto, unos pasos más allá, aquellas montañas sinuosas y majestuosas que cubrían el Santuario ya no estaban, no queda rastro alguno de aquellas cordillas que durante años fueron el velo de un mundo de guerreros de ensueño, y si Alejandra hubiera tenido mejor vista hubiera sido testigo que lo que alguna vez fue el Santuario, ya no estaba, que aquellos majestuosas edificaciones habían caído por su propio peso y que de los doce templos no quedaba más que piedra sobre piedra.
Alejandra no podía ver el lamentable estado en el que había quedo el Santuario, pero no era tonta y si las montañas y el pueblo de Rodorio habían desaparecido en su totalidad era de suponer que los doce templos habían tenido un destino mucho peor y que todo lo que estuvo cerca había parecido.
— ¡Shaka! — grito dejándose caer, su esposo estaba muerto, no había duda de ello.
Continuara
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Hola, tuve inconvenientes para subir el capítulo, aun no sé qué paso exactamente, pero a pesar de que me salía la actualización dentro de mi perfil, el capítulo simplemente no aparecía para los demás usuarios, pero después de mucho pelear y pelear, funciono. Gracias por la paciencia.
Creí que no me extendería mucho en este capítulo, al principio creí que me quedaría corto, pero ya ven que no, no me odien por ser bonita, digo por lo de los santos, ahora ya saben porque los necesitaba a todos en el Santuario, jijiji
Espero que no se me haya quedado ningún grupo de Santos por fuera, trate de ser lo más cuidadosa en eso posible.
Un repaso para que no se me pierdan: Mu, Aldebarán y Shun llegaron al Santuario gracias al esfuerzo del primero, en cuento a Kanon, Dohko y Shiryu recuerden que estos llegaron al Santuario gracias al gemelito adorado. Por otro lado Aioros, Aioria, Ikki, Camus, Hyoga y Milo fueron llevados allí por alguien, que espero revelarles en el próximo capítulo.
Así que sí, todos estaban en el Santuario ya.
Bueno, hoy no tengo mucho que decir jijiji más que, nos estamos leyendo.
