Hola, espero que hayan podido leer el capítulo 30 después de los continuos problemas que hubo con la página.
Les advierto desde ya, que este capítulo quedo muy largo a comparación de los demás, pensé en dividirlo, pero no me gusto como quedaba, y siendo el capítulo final, pues mejor así.
Bueno los dejo para que finalicen Sin Escape.
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Sus ojos se abrieron muy lentamente, vio el cielo de un color diferente al acostumbrado, parecía una pintura de oleo con diferentes tonalidades de azul, completamente aturdida se puso de pie tratando de descifrar donde estaba. Delante de ella los doce templos se levantaban majestuosamente, pero su arquitectura era diferente, como si volaran en el aire sostenidos por la gracia divina.
Aturdida miro en su rededor y observo con asombro que muy cerca a los templos, el Santuario submarino se encontraba en todo su esplendor, con los siete pilares custodiando el soporte principal. Aquel lugar parecía de ensueño, como una pintura de paisajes místicos, dibujado por los mismos dioses.
— ¡Por ti hasta la muerte Athena!
Un grito se escuchó detrás de ella, cuando se giró, vio el paisaje de colores hermosos tornarse en opacos tonos rojos y amarillos, la tierra ardía y se consumía dentro del fuego, y a lo lejos llanto y horror se apreciaba.
— ¡Athena! ¡Athena! ¡El mundo caerá en desgracia, tienes que despertar y tomar tu lugar como la diosa que eres!
— ¿Quién eres? — Pregunto a la nada — ¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí?
— Solo tú, y los tuyos salvaran el mundo. Athena el sueño continúa
— ¿Dónde estás?
— ¡Despierta Athena! ¡Despierta!
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El Santuario
Abrió sus ojos azules y visualizó el cielo despejado, ya no llovía, la brisa hizo volar sus cabellos y por un minuto se sintió ajena de su cuerpo, sintió su mano derecha adolorida y se percató que sostenía con mucha fuerza a Nike, consciente de ello aflojo el agarre y con la ayuda del báculo se puso de pie.
Miro con tristeza lo que alguna vez fue el Santuario, las doce casas y el templo principal habían desaparecido, del Santuario solo quedaba ruinas, miro en su alrededor y se encontró en un desolado paisaje, las montañas grandes y poderosas que se extendía a lo largo y ancho del Santuario, ya no estaban, todo había sido remplazado por un desierto y un fuerte vacío.
Cerro los ojos intentando recordar, su casco dorado había salido despido por el aire, en el minuto en que las técnicas de todos dentro del templo principal había colapsado, la parte superior de su armadura había quedado completamente destruida y parte de su falda estaba hecha añicos, Saori recordó que antes de la gran explosión habían puesto su escudo delante de Shion para protegerlo, cuando guio su vista hacia ese punto, encontró su defensa partida a la mitad y el cuerpo de Shion simplemente había desaparecido.
— ¡Shion! — Grito, pero lo único que recibió por respuesta fue la brisa del viento — ¡Seiya! — Insistió con el corazón en la mano, no sentía el cosmos de ninguno de sus guerreros — No, no puede ser — se dejó caer pesadamente sobre las rocas y no pudo detener el llanto — ¡Shaka! ¡Saga! ¡Afrodita! — pero no hubo respuesta
Un débil ruido llamo su atención, cuando giro sus ojos hacia donde venía aquel murmullo vio un brazo masculino emerger de entre los escombros, de inmediato se arrojó hacia la persona y logro deslumbrar un mechón azul y la cara indescifrable de Julián Solo.
— ¡Poseidón! — Grito Saori arrojándose hacia el hombre para ayudarlo a ponerse de pie — ¿Estas bien?
— No puedo creer que hayamos sobrevivido — le dijo con dificultad, vio a su alrededor — Grecia no cayó gracias a tus muchachos — le consoló, ella por su parte solo asintió intentando no desbordar en llanto — hoy el mundo le debe la vida a los santos de Athena
— ¿Y eso para qué? Solo están vivos por unos pocos minutos — una voz llamo su atención, tanto Saori como Julián vieron a Apolo, y a su lado una lástima Artemisa se apoyaba en su brazo derecho — su sacrificio fue en vano, ya murieron los pecadores que levantaron su puño contra los dioses, ahora es el turno del resto del mundo — explico forzadamente al igual que sus contraparte estaba muy lastimado
— ¡Basta! — pidió Athena — ¿no han causado suficiente daño ya? Muchas personas han muerto en esta batalla.
— Athena, ni tu ni nadie se han librado del castigo, tus faltas son muy grandes
— Mira el poder que le has otorgado a los hombres — siguió Artemisa a las palabras de su hermano — ese dominio, la Exclamación de Athena, es superior a cualquier fuerza que deberían manipular los humanos
— Athena, Poseidón, ustedes ya no tienen la fuerza para luchar, como los dioses que son, estamos dispuestos a dejarlos pasar si deciden tomar nuevamente su lugar en el Olimpo, háganse a un lado y déjenos continuar con nuestro trabajo.
— ¡No! — soltó rotundamente Poseidón soltando el agarre de la su compañera — ¡si van a destruir este mundo, lo harán conmigo!
— Poseidón tiene razón, no nos daremos por vencidos
— ¿Y qué pueden hacer, en el estado tan lastimero en el que están? Apenas y pueden ponerse de pie — explico Apolo — ustedes a diferencia de nosotros han agotado todo su poder divino, al vivir entre los hombres lo único que han conseguido es disminuir su energía, nosotros por el contrario, aún podemos luchar, y dudo mucho que nos puedan detener
— Hare lo que sea para salvar este mundo — anuncio molesta Saori — ¡No permitiré que destruyan este planeta! ¡Yo peleare día tras días por proteger la tierra que tanto amo! ¡No me importa si debo enfrentarme a todo el Olimpo para lograrlo! ¡Yo jamás me daré por vencida!
— ¿Acaso están mal de la cabeza? — Quiso saber Artemisa — ¿van a seguir peleando por humanos que se han atrevido a levantar su mano contra los dioses? Poseidón, ya una vez pelearon contra ti ¿Cómo puedes defenderlos? Athena, también a ti te han fallado, esos hombres de los que tanto te enorgulleces, intentaron matarte cuando eras un bebé, se han alzado contra ti y no solo en estos tiempos, a esos hombres les has brindado el poder para destruirte
— Y eso, es una pequeña muestra del poder demoledor que tienen los hombres — siguió Apolo — durante años, el ser humano no ha hecho más que matarse los unos a los otros, han acabado con los recursos naturales del mundo y no contentos con eso, construyen armas para seguir tomando lo que no es suyo
— Sé que los humanos no son perfectos, nosotros los creamos así, pero donde existe el mal, también hay bondad y yo no permitiré, que actos de amor, actos puros sean minimizados por ustedes que solo quieren ver un solo lado de la moneda
— ¡Suficiente! ya estoy harta de escucharte Athena, paga por tu su osadía si así lo quieres
Artemisa no estaba dispuesta a continuar con aquella discusión sin sentido, preparada nuevamente, puso una flecha en su arco, Apolo observo entretenido todo el panorama, comprendió que ni Athena, ni Poseidón podrían hacerle frente a su hermana, así que solo espero porque la diosa de la caza terminara con todo.
Un rayo dorado bajo directamente del cielo, trayendo la atención de los presentes, cuando este se estrelló contra el suelo, la tierra tembló; una luz intensa se intensifico delante de las cuatro deidades que quedaron estupefactas ante ese acto tan poderoso. Aquella luz tomo forma masculina, un hombre de cabellos dorados, cuerpo atlético y porte majestuoso se presentó ante ellos, eran un ser divino, perfecto y armonioso.
No poseía una armadura ni muchos menos, sus prendas finamente pulcras brillaban con intensidad, y sus ojos azules eran profundos y perfectos. Cuando las cuatro deidades vieron descender a Zeus quedaron desconcertados, el dios de los dioses había bajado directamente del Olimpo y ahora estaba delante de ellos.
Bosque del Santuario
Shaina levanto su rostro saliendo del lugar que les había servido de refugio, con un gesto de su mano le pido a los dos niños y Antonia quedarse quietos, vislumbro su alrededor y lo único que encontró fue tierra, ya no habían árboles, ni el verde del prado, ahora solo un campo desértico se encontraba. Era de suponer que nada cerca al Santuario había sobrevivido.
Levanto a Tage en sus brazos, y le pido a Antonia ponerse de pie junto con Alicia, y luego de algunos minutos, les dijo a ambas que se dirigieran hacia el pueblo.
— ¿Tu qué piensas hacer Shaina? — pregunto Alicia, mientras Antonia recibía a Tage de los brazos de la cobra
— Voy a buscar a Marín y a los demás — Alicia levanto la mirada, cerró los ojos e intento ahogar el llanto
— No creo que encuentres a nadie — le dijo con tristeza Antonia
— Debo ir a ver
— Yo voy contigo — pido Alicia — por favor
— De acuerdo — soltó derrotada la amazona — Antonia, tu ve al pueblo
Antonia sostuvo con fuerza a Tage entre sus brazos, ir al pueblo no la haría sentir mejor, donde quiera que hubiera estado Shura seguramente no le encontraría, nunca más volvería a verlo, suspiro agotada, asintió ante las palabras de la cobra y emprendió el camino mientras las otras dos hacían lo mismo dirigiéndose hacia el otro lado.
Villa Rodorio
Seika vio los cuerpos esparcidos de Shura y los demás alrededor del pueblo, sin pensarlo se arrodillo junto a Jabu solo para comprobar que su respiración era muy suave, el hombre estaba más muerto que vivo y la pobre mujer no pudo sino sentirse angustiada y triste, sin en esa condición estaban ellos, era de pensarse que Seiya y Emilio no estarían vivos.
Santuario
Zeus camino con elegancia en medio de ambos equipos, miro con recelo a los cuatro dioses y después de unos pocos segundos se enfilo hacia la diosa de la guerra. Le sostuvo la mirada con soberbia mientras ella como una verdadera deidad le miro sin titubear.
— ¿Athena, eh escuchado bien tus palabras? ¿Estas dispuesta a levantar tu mano contra los tuyos con tal de proteger a este mundo?
— Escuchaste bien padre, y no retirare mis palabras
— ¿Poseidón? ¿Estás de acuerdo con Athena?
— Desde luego que sí, hermano
— Padre — llamo Apolo con vehemencia — es hora de que Athena y Poseidón paguen por sus actos, permite que sea yo, el que se encargue de esto
— ¿Tu Apolo? — Le dijo Zeus y en un rápido movimiento quedo frente a frente al dios del sol — Tu y Artemisa solo son un par de mocosos malcriados
— Pero padre — intento decir la diosa de la caza
— ¡Silencio! — Calló Zeus a sus hijos — Di la orden de que no tocarían la tierra, a menos de que Athena y sus santos levantaron su puño en contra de nosotros
— Y así fue padre — se adelantó Apolo
— Así fue — le siguió Zeus — pero tu moviste todos los hilos para que así fuera
— Padre, no pensaras
— ¡Largo! — grito enfurecido logrando que tanto Apolo como Artemisa se echaran hacia atrás — ¡Pierdes tu tiempo Apolo! Este mundo no será destruido, por ninguno de nosotros, el hombre se encargara de su propio final, no hay nada que nosotros tangamos hacer, no moveremos un solo dedo para acabar con este planeta. Los seres humanos hace tiempo dejaron de importarnos
— Pero
— No Apolo, no pierdas tu tiempo, solo siéntate a esperar, que el fin del mundo está cerca, en cuanto Athena y Poseidón — les dijo adelantándose a sus palabras — tendrán su respectivo castigo, pero no el que tu tanto quieres hijo mío, porque esta guerra solo fue una treta tuya ¡Ahora largo! Ya arreglare cuentas con ustedes dos ¡Largo! — volvió a gritar en vista que ninguno de los dos se marchaba y así como habían llegado desaparecieron del Santuario
— ¿Nos castigaras por una jugarreta de tus hijos? — le dijo Poseidón con alevosía — Muchas vidas se perdieron en esta batalla, por culpa de ese par, nosotros simplemente nos defendimos
— Soy consciente de los actos de mis hijos — le dijo Zeus — de la de todos mis hijos — continuo mirando Athena — y ellos recibirán su castigo, pero ustedes también, porque esta destrucción fue llevada a cabo por esos hombre a los que llaman guerreros.
— ¡Zeus!
— ¡Silencio! hoy rompo el vínculo que los une con esos hombres, aquellos guerreros que han nacido en esta época para pelar al lado de Athena y Poseidón, no volverán a nacer para estar bajo las ordenes de ustedes, hoy rompo el vínculo que los une con esos guerreros. Aquellos hombres no volverán a levantar su puño contra los dioses, en épocas venideras, ellos solo serán hombres, simples mortales. Athena, Poseidón, el santuario ateniense y el santuario submarino no volverán a erguirse en este planeta, si ustedes vuelven a poner una sola piedra para reconstruir estos aposentos, los destruiré en el acto.
— ¡No puedes hacer eso! Zeus escúchame
— ¡Athena! — llamo el dios de dioses haciendo caso omiso de las palabras de Poseidón — agradece que no bloqueo el cosmos de tus guerreros, o en este momento estarían todos muertos — Saori lo miro sorprendida — ese poder es lo único que aun los mantiene con vida, búscalos si no quieres perderlos, recuerda hija, que el sueño continua — finalizo desapareciendo entre un rayo y volviendo al cielo
— ¡Maldito Zeus! — Grito furioso Poseidón — ¡Cómo se atreve!
— Poseidón — llamo Athena — no escuchaste lo que dijo mi padre, todos están aún con vida, su poder es muy pequeño, debemos encontrarlos.
— ¿Acaso no te das cuenta? Esos hombres no volverán a nacer para pelear a tu lado, nos acaba de quitar a los más poderosos de nuestro ejército
— ¿Y porque no volverán hacer santos y generales, no merecen ser salvados ahora? ¿Ellos no son más que unos juguetes para ti?
— Claro que no
— Lo único que quería es que ellos fueran libres y ahora lo son, en sus próximas vidas no se verán obligados a pelear, ya no más, pero en esta vida les prometí que volverán con los suyos y pienso cumplir esa promesa, así no quieras ayudarme.
Poseidón vio a Saori bajar con dificultad los escombros, abrumado vio como ella estaba muy alterada por encontrar a sus santos y entendió que el mundo estaba salvo gracias a ellos, así que dejando su ira atrás decidió seguir su camino y ayudar a Athena a salvar a su ejército y rogo que ojala Sorrento estuviera bien.
Saori bajo con dificultad, y se detuvo a unos pocos metros mirando y sin saber por dónde buscar, desesperada se concentró tanto como pudo para percibir el cosmos de alguno de sus guerreros, pero estaba tan exhausta que hasta la armadura le pesaba y después de meditarlo un rato, decidió deshacerse de la prenda. Siendo consciente de que su poder no le ayudaría a encontrar a sus guerreros, agudizo sus sentidos esperando escuchar o ver algo que le diera alguna buena señal, y como un milagro logro distinguir entre los escombros unos dedos masculinos.
— ¡Allá! — Grito asustando a Poseidón que estaba llegando a su lado — ¡Allá hay alguien! — continuo corriendo hasta el lugar seguida de cerca por el dios de los mares — ¡Ayúdame! — pidió intentando quitar una pesada piedra, Julián no se hizo de rogar y le ayudo inmediatamente — ¡Shion!
— Es increíble que siga con vida — soltó el hombre de cabellos azules viendo el lamentable estado del patriarca
— Es un hombre resistente — dijo Saori aplicándole un poco de sus cosmos
— ¿Qué haces? — le detuvo Poseidón — estas delicada, tu cosmos esta al máximo, hacer eso te matara
— ¡No me importa! — le dijo soltándose del agarre de su compañero — les debo la vida
— Y lo salvaremos, pero no tendras el poder suficiente para ayudarlos a todos, te necesito consiente, si de verdad quieres que sobrevivan debemos encontrarlos a todos y llevarlos con profesionales competentes.
Saori suspiro, Poseidón tenía razón, estaba desesperada por ayudarles pero su poder en ese momento no era lo suficientemente fuerte para salvarlos a todos, derrotada se puso de pie y con ayuda del dios levantaron al lemuriano para dirigirse hacia el pueblo.
Un grito los saco de sus divagaciones, Seiya emergió de los escombros como si de un muerto viviente se tratara, ambos dioses se echaron para atrás casi soltando a Shion.
— ¡Eres un idiota Pegaso! ¡Casi nos matas de un susto!
— ¿Saori estas bien? — le pregunto el japonés omitiendo las palabras del Julián
— Estoy bien Seiya — le contesto con una tierna sonrisa — ¿Y tú?
— Estoy bien — contesto desmayándose frente a ellos
— ¡Genial! — Suspiro Poseidón — necesitamos ayuda
— Yo les ayudo — Sorrento llego mal herido hacia ellos, se veía pálido, pero como pudo se hecho al hombro al santo de Pegaso
— Aun debemos encontrar a Saga y los demás — pidió Saori
— Si Seiya sobrevivió, los demás también deben de estar vivos ¡vamos! — Pido el dios levantado sin problema a Shion entre sus brazos — tendras que cargar al próximo que encontremos Athena.
Campo Femenino
Shaina y Alicia llegaron hasta el lugar donde habían dejado a sus demás compañeros, encontraron los cuerpos de todos los guerreros gravemente heridos, la cobra se acercó hasta la Laila que era la que estaba más cerca y noto con asombro como la amazona seguía con vida, su cosmos era muy débil y su respiración pausada, pero por un milagro la mujer estaba viva, levanto el rostro hacia Alicia, ella estaba cerca de Marín y con un gesto le dio a entender a la italiana que su amiga estaba a salvo.
— Debemos llevarlos al pueblo, debe haber algún doctor por ahí
— ¿Crees que entre las dos podemos llevarlos a todos? — quiso saber la niña
— Yo puedo caminar — anuncio Marín asustando a Alicia — estoy bien — le dijo intentando ponerse de pie, pero le fue imposible
— No puedes amiga, deja que te ayudemos — pido Shaina
— Yo llevo a Laila — volvió a decir y logro ponerse de pie — tú lleva a Ban
— ¡Marín!
— Estoy bien
Tres horas Después Villa de Rodorio
El pueblo de Rodorio ya no estaba, las viejas casas y los brillantes colores había sido reemplazados rápidamente por hileras de camillas con sábanas blancas, una gran fila de camas albergaba a los múltiples heridos, y unos metros lejos de los pacientes, varios cuerpos se extendían por el pueblo tapados con manteles blancos.
Aquel lugar era un paisaje desolado, mientras algunos lloraban a sus muertos, otros buscaban entre los cadáveres y las largas filas de camillas a sus familiares. Saori estaba siendo atendida por una hermosa doctora de cabellos negros ondulados, revisaba la presión de la joven griega y estudiaba sus signos mientras daba órdenes a los enfermeros y demás auxiliares. La fundación Grade y la fundación Solo habían sido lo bastante rápidos, y habían llegado a la villa de Rodorio con tanto material para poder ayudar a los heridos, mientras un helicóptero llevaba poco a poco aquellos que se encontraban en estado crítico.
— ¿Ya me puedo ir? — pido la pelilla, la doctora la miro desaprobatoriamente
— Señorita usted está muy delicada
— Debo ir a encontrar al resto de mis amigos
— No los encontrara en su estado
— ¡Estoy bien doctora! — dijo poniéndose de pie — ayude a los demás, no pierda el tiempo conmigo, debo irme
— Deberías escuchar a la doctora — le pidió Julián llegando a su lado
— No me quedare aquí sentada mientras aún hay varios de mis chicos por ahí mal heridos, nosotros solo encontramos a Shion, Seiya, Sorrento y Emilio…Shaka y Saga, estaban cerca de la gran explosión, ellos…
— Tengo varios escuadrones buscándolos, están precisando ese lugar, pero Emilio está bien y eh oído que Saga y Shaka son aún más poderosos que él, si piscis sobrevivió ellos también tiene que estar vivos
— ¡No me importa! — insistió yéndose
— Lamento mucho esto doctora Ivonne — se disculpó Julián con la profesional — acaban de llegar otros pacientes muy mal heridos, por favor vaya a verlos
— De acuerdo — soltó derrotada, mientras Julián corría detrás de Saori
La doctora Ivonne se dirigió hacia de tres hombres que acaban de llegar, suspiro al ver el estando en el que se encontraban, y maldijo el atuendo que lucían.
— ¿Saben los nombres de los pacientes? — pregunto a los auxiliares, recibiendo un no por respuesta
— El de armadura dorada se llama Dohko y el otro es Shiryu — le dijo uno de los pacientes, su voz era ahogada
— ¿Y usted? ¿Cuál es su nombre? — le dijo acercándose a él para tomarle los signos
— Me llamo Kanon, estoy bien — le dijo alejando los instrumentos de la doctora — ¡Estoy bien! — Continuo sentándose en la camilla con dificultad — ¿lo ve?
— Usted necesita atención médica inmediata, no me haga repetírselo — le ordeno, Kanon le sonrió coquetamente
— Esta bien hermosa doctora, si me contesta un par de preguntas pensare en dejarme atender por sus bellas manos
La doctora Ivonne rodo los ojos — ¿Qué desea saber?
— ¿Ah visto un hombre tan guapo como yo por acá? Es mi hermano gemelo, pero yo soy más apuesto
— No lo he visto — contesto cortadamente — pero hay muchos pacientes, debe estar en otra de las camillas, yo estoy encargada de este sector
— ¿Y ha visto usted a unos hombres con dos puntos en vez de cejas? — dijo derrumbado
— Sí — Kanon sonrió — uno de cabellos verdes, está en las primeras camillas, uno de pelo lila, también está al frente, un muchacho, está en mejor estado que los otros dos, su nombre es Kiki o eso fue lo que me dijo
— Gracias doctora — se puso de pie
— ¿A dónde cree que va?
— A encontrar a mi gemelo, él no ira a ninguna parte sin mi
— ¡Claro que no! — le dijo tirándolo sobre la camilla — usted debe quedarse en este lugar, déjeme averiguar si su hermano está en otro sector o si fue enviado al hospital en el helicóptero, cual es nombre de su gemelo
— Saga Céng
— De acuerdo, no se mueva de acá — pido alejándose del lugar, mientras le daba órdenes a los enfermeros y su doctor auxiliar para revisaran a los otros dos
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Shura abrió sus ojo y se sintió mareado, sintió el aire frio a su alrededor y tuvo la necesidad de levantarse, una suave mano lo obligo a costarse nuevamente, estaba confuso.
— ¿Estas bien cielo? — una delicada y conocida voz le dio paz, al girarse la vio a ella con su perfecta belleza y sus ojos miel observándolo con dulzura — ya todo paso
— ¡Antonia! — Nombro extendiendo su mano hacia ella quien lo recibió con mucho agrado — ¿tu estas bien?
— Estoy perfectamente bien, pero tú necesitas descansar
Shura quedo un poco más tranquilo, aunque no reconoció de inmediato el lugar puedo notar que estaba en lo que quedaba de Rodorio, se vio acostado sobre una camilla y observo una gran cantidad de estas desplegadas por todo el lugar.
— ¿Cómo están todos? — Intento reconocer alguna cara de las personas que tenía cerca — ¿Athena?
— La señorita Saori está bien, hay varios escuadrones de búsqueda por todo lado, no sabría decirte con seguridad como están los demás — Shura la miro suplicante — está bien hombre, a ver que puedo averiguar, pero debes prometerme que te quedaras aquí muy quieto
— Te lo prometo
— No quiero dejarte solo
— Estaré bien
— De acuerdo, por ahora, por acá cerca están June, Jabu, Ichi y Kiki, con Shaina logramos traer a Marín, Laila y Ban, Alicia esta con Aioria, Aioros e Ikki
— ¿Ese es tu primer reporte? Pues es muy escueto
— Disculpe señor Fabra, ya voy por verdadera información — bromeo
— No me hagas reír — le dijo sintiendo un profundo dolor por la fuerza ejercida al reír
Antonia se fue preocupada de dejar a Shura solo, pero confiaba en él y además sabía que si ella no averiguaba sobre el estado de sus compañeros, él seguramente se pondría de pie y lo averiguaría por sí mismo, suspiro y se fue en camilla en camilla intentando reconocer y encontrar a las personas que buscaba.
Una fuerte carcajada llamo su atención, a unas cuantas camas de donde ella se encontraba un sonriente Aldebarán bromeaba con Mu y Shun.
— ¡Hola! — saludo la mujer — que bueno que estén bien
— ¿Tu como estas? — quiso saber Mu
— Mejor que ustedes
— Aldebarán ha intentado ponerse de pie tres veces — explico Mu — en dos ocasiones cayó por su propio peso, y en la tercera fue devuelto por esa pequeña enfermera — señalo hacia una chica de cabellos oscuro y mediana estatura
— Entonces están muy mal — hizo ver ella, no sabía si preocuparse o tomar todo aquello con tranquilidad
— No tanto, hemos estado en peores condiciones — le dijo con una sonrisa Shun — ¿sabes algo, de alguien?
— De algunos sí, de hecho Shura me envió a averiguar al respecto
— Puedes tenernos informados también — pidió Mu
— ¡Encontramos uno vivo! — escucharon gritar a uno de los brigadista que traían entre sus brazos a un hombre en una armadura dorada
— Acomódenlo acá — dijo una doctora
— ¿Alguno se dio cuenta de quién era? — pregunto Mu, todos contestaron negativamente
— Iré a ver de quien se trata — se ofreció Antonia
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— ¿Enfermera? — Llamo la doctora Ivonne — Necesito que me ayudes a buscar información de un hombre llamado Saga Céng, averigua si esta en alguno de los otros módulos, o si posiblemente está muerto
— Si señora
— ¡Encontramos uno vivo! — escucharon gritar a uno de los brigadista que traían entre sus brazos a un hombre en una armadura dorada
— Acomódenlo acá — les dijo rápidamente la doctora — esas armaduras son muy estorbosas — continuo intentando revisar el estado de su paciente
— Esas armaduras los mantienen con vida — le dijo una joven mujer de cabellos verdes que estaba sentada en una camilla lateral al lado de un hombre de cabellos azules
— ¿Es amigo de ustedes? — les pregunto la doctora
— Así es — contesto el hombre — ¿Está bien?
— No lo creo — contesto la pelinegra — si aún sigue vivo es por un milagro, está en un estado muy lamentable ¡Escuchen¡ — les grito a los auxiliares — ¡Necesito que pidan al helicóptero llevar a esta paciente inmediatamente al hospital¡ ¡necesita morfina¡ ¡su pulso es bajo¡ ¡necesitamos entubar!
— ¿Él está bien? — pregunto Antonia llegando al lugar y viendo como la doctora y enfermeros trabajaban fuertemente en su paciente
— Eso espero — contesto una mujer a su lado bastante preocupada
— ¿Shaina, Milo? ¿Están bien? — pregunto la española reconociéndolos
— Nosotros estamos bien — contesto escorpio — pero él ¿Doctora?
— ¡En este momento no puedo atenderlos! — Les dijo — ¡Déjenme hacer mi trabajo!
Los segundos para los tres presentes fueron realmente largos, cuando Ivonne logro estabilizar al hombre, la armadura se desprendió de este, dándole vía libre a la doctora de seguir con su proceso mientras otros auxiliares esperaban para poder trasladar al paciente hacia el helicóptero.
— Sus signos vitales están bien — dijo finalmente — Necesito que le den alta prioridad a este hombre — los camilleros asintieron — ¿Cuál su nombre? — les pregunto a las tres personas que estaban pendientes del caballero
— Ángelo, se llama Ángelo Tabilio — contesto Shaina rápidamente, mientras Ivonne marcaba el nombre sobre el antebrazo de cáncer — ¿Puedo ir con él?
— No tenemos espació tendrán que llegar después, él estará bien — les dijo secamente
— Doctora por favor, mi esposa está embarazada, deje que vayan en el helicóptero para que la revisan — pido Milo, por su lado Shaina lo miro consternada
— ¿Estuvo usted expuesta algún peligro? — quiso saber la pelinegra
— Sí, ella se enfrentó a todo esta amenaza — añadió Antonia
— ¿Cómo se siente?
— Yo estoy bien
— ¿Cuánto tiempo tiene?
— 13 semanas
— De acuerdo — acoto con tranquilidad — no podemos arriesgarnos, tome — le dijo entregándole a Shaina una boleta de color rojo — con esto tiene prioridad para que la revisen inmediatamente, alcance a su amigo para que ambos salgan ya
— Gracias doctora — le dijo al verla partir
— Ve, yo me encargo de todo — le tranquilizo Antonia
— Estaré bien linda, solo ve — le dijo Milo, Shaina le dio un beso grande — iré a verte pronto
— Adiós Esposo — se despidió felizmente
— Oh, te has metido en un gran problema Milo — comento alegremente Antonia viendo partir a Shaina
— ¿De qué hablas? yo me casare con ella
— ¿Cómo están ellos dos? — pregunto viendo que tanto Hyoga como Camus estaban profundamente dormidos
— Agotados, pero bien, se despiertan, dicen un par de palabras y se vuelven a quedar dormidos ¿a quién más has visto por ahí?
— Bueno, la lista ya es larga
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Ivonne corría de un lugar a otro, atendía a cuantos pacientes pudiera para poder salvarles la vida, ya había perdido a unos cuantos y no quería que su lista se siguiera alargando. Ella no era la única que estaba llena de trabajo, sus colegas también corrían y gritaban de un lado a lado e Ivonne no sabía en qué momento acabaría todo eso, llevaba apenas un año ejerciendo su profesión y ese día había demostrado y se había convencido por qué había escogido esa carrera.
Paso por enfrente de unas camillas conocidas, había dejado a tres hombres muy peculiares en ese lugar, grande fue su sorpresa al ver que uno de esos rostros no era uno conocido.
— ¡¿Qué paso con el hombre que estaba acá?! — Pregunto a los enfermeros, los cuales levantaron los hombros — ¡¿Cómo es que no saben que paso con él?!
— Doctora cuando trajeron a este paciente, la camilla estaba vacía — intento defenderse una de las enfermeras
— ¡Ustedes estaban pendientes de este sector ¿Cómo lo dejaron ir?!
— Doctora no es culpa de los muchachos — le dijo tranquilamente Dohko — Kanon, simplemente se fue, no hubo poder humano que lo detuviera
— ¡¿Y a donde se fue?! — pregunto molesta
— A buscar a su hermano — contesto Shiryu
— No puede ser, ¡Melani! — Grito a una de las auxiliares — el hombre que te dije que buscaras ¿lo encontraste?
— No doctora
— Esto no puede estar pasando — acoto colocándose las manos en las caderas
— No se preocupe Doctora Kanon regresara pronto
Ruinas del Santuario
Un grupo de búsqueda estaba desplegado por todo lo que alguna vez fueron los doce templos, levantaban piedras y buscaban afanosamente, Kanon, estaba con ellos, había recibido algunos cuidados médicos y apenas terminaron de vendarlo se puso de pie para buscar a su hermano gemelo.
Traes de él, Alejandra, Gloria y Conny le acompañaban, aunque muchas veces intentaron convencerlo de que se quedara para ser atendido, por más que discutieron con él no lograron convencerlo.
— Deberíamos separarnos — les dijo Kanon, pero las tres le miraron dudosas
— No vamos a dejarte solo — le dijo Alejandra — estas muy mal, apenas y te mantienes de pie
— Yo voy con él, y ustedes vayan por el otro lado
— ¿Conny, segura? — le pregunto Gloria
— Sí, estaremos bien ¿verdad? — pido la opinión del hombre
— Seria mejor si cada uno busca por aparte
— ¡No te dejaremos solo! — le dijo fuertemente la británica — vamos por allá — finalizo jalándolo mientras el gemelo rodaba los ojos
Alejandra y Gloria continuaron su recorrido, estaban agotadas, llevaban horas buscando y caminando.
— Deberías volver con Mu — rompió el largo silencio la morena
— Él está bien, quiero estar aquí contigo, además que si no encontramos a Shaka, será Mu el que venga a buscarlo, suficiente tenemos con Kanon — Alejandra no dijo nada, se quedó quieta mirando lo lejano y empezó a llorar — Alejandra, él estará bien, te lo prometo
— Lleva más de tres horas perdido, y si esta debajo de todos estos escombros, tomara días o meses levantarlos todos, para entonces él ya estará muerto
— No digas eso, ya verás que lo encontraremos — le animo
— ¡Mira eso! — Le dijo viendo una extraña luz de color gris volar cerca de ellas — ¡Por allá!
— ¡Espera! — Le pido sosteniéndola del brazo — eso no es normal, después de todo lo que hemos vivido, te vas a ir detrás de una luz extraña
— Por alguna razón me da mucha tranquilidad esa energía, vamos
— No, no, no deberíamos ir ¿y si es una trampa?
— Se supone que ya todo acabo, está bien, yo voy
— ¡No Alejandra espera! — pido corriendo tras ella
La luz que seguía Alejandra se detuvo en un punto lejano, la colombiana vio como esta desparecía dejando ver la figura de un hombre, cuando la mujer pudo distinguir bien de quien se trataba, salió corriendo hacia este.
— ¡Shaka! — grito, él al verla se dejó caer — ¡Shaka! — le volvió a llamar mientras lo acomodaba entre sus brazos — ¿Amor estas bien?
— ¿Alejandra? — llamo Gloria
— Aquí estoy, Gloria por favor ve por ayuda — pidió, la pelirroja de inmediato se dio la vuelta para llamar a los paramédicos
— Hola bonita — le dijo él intentando abrir los ojos
— Hola guapo — le contesto ella con una sonrisa
— Estas herida
— No es nada, estoy bien.
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— No deberías estar aquí
— ¿Tu sí?
— Lo único que quiero es encontrar el cuerpo de Ángelo para darle una adecuada sepultura
— Ángelo no está muerto, ya lo veras
— Lo está y lo sé, yo lo sé — le dijo intentando no romper en llanto
— No digas… — no pudo continuar porque se sintió mareado
— ¿Estas bien?
— Solo necesito sentarme un momento — pidió, Conny le ayudo a buscar una roca para que pudiera descansar
— Iré por ayuda
— Estoy bien — le dijo impidiéndole que se marchara — ¿Oye? ¿Tu vez esa luz? — pregunto señalando detrás de la chica
— Sí la veo — le dijo — ¿Qué es eso? ¡¿A dónde vas?! — Pregunto al ver que Kanon se encaminaba hacia ella — ¡Espera ¿Qué haces?! — grito yendo tras él
— ¡Es Saga! — Advirtió él cuando la luz se detuvo sobre el cuerpo de un hombre — ¡es mi hermano! — corrió hacia este y la luz desapareció — ¿Saga? — lo llamo
— ¿Kanon? — pregunto dudoso el de géminis
— ¿Saga estás bien? — le dijo abrazándolo, el mayor se quejo
— Lo siento, lo siento. Conny ve por ayuda
— ¡Sí!
— ¿Hermano, como están todos? — pregunto Saga sobre los brazos de su gemelo
— Bien, bien, todos están bien
— Kanon, todo esto es mi culpa
— ¿Qué dices? No digas tonterías, solo guarda silencio
— Kanon, yo ocasione todo esto, si no hubiera intentado matar a la diosa cuando era un bebé — continuaba mientas que Kanon le hacia ruidos para que guardara silencio — Aioros hubiera sido un buen patriarca, yo fui egoísta. Silvia, Gigas, todo esto fue mi culpa
— No hermano, no fue tu culpa — le dijo sosteniéndole la mirada — tal vez Aioros hubiera hecho del Santuario un jardín de niños — bromeo, Saga solo le miro — no sabemos qué hubiera pasado si las cosas hubieran sido diferentes, tal vez el arquero se hubiera vuelto loco y nos habría matado a todos, tal vez Seiya y los demás no hubieran sido tan fuertes y habríamos perdido contra Hades. Hermano, las cosas pasaron como tenían que pasar, y tú nos hiciste más fuertes, nos diste ventaja contra Hades, y gracias a nuestro esfuerzo y unión pudimos ganar, tal vez no hubiese sido lo mismo si Aioros hubiese comandado.
— Ahora el que dice tonterías eres tú
— Solo te digo hermano, que es hora de dejar el pasado atrás, no puedes seguir dándote golpes de pecho, debes perdonar, debes perdonarte, nada de esto fue tu culpa, siempre abra alguien que quiera dañar al mundo. Tú no tuviste nada que ver
— Pero Kanon — espeto con un nudo en la garganta
— Nada de peros hermanito, ya es hora de ir a casa.
Villa de Rodorio
El escuadrón de búsqueda llego con Saga y Shaka para que fueran atendidos inmediatamente, un par de doctores se lanzaron hacia ellos para revisarlos, mientras Ivonne se acercaba a Kanon con cara de pocos amigos.
— ¡Esto es inaceptable, señor Kanon! — le dijo furiosa, el hombre se echó para atrás — ¿Cómo se le ocurre irse en su estado?
— Tenia que encontrar a mi hermanito — fingió inocencia
— ¡Eso pudo haberlo matado!
— Pero aquí estoy — le contesto con coquetería — y ya soy todo tuyo, examíname mi amor — soltó, la doctora Ivonne le miro molesta — ¿o no?
Dos Semanas Después
Abrió sus ojos, se sentía mareado y confundido, intento mirar a su alrededor y vio un techo blanco y por la luz que había en el lugar supo que era de día; no se podía mover con libertad, su cuerpo dolía y le pesaba, intento girar su cabeza pero le era imposible y solo podía escuchar un monitor muy cerca de sus oídos.
— Amor estas bien, no te preocupes — le dijo una voz conocida, logrando confundirlo más
— ¿Dónde…dónde estoy? — intento pronunciar
— En el hospital de la Fundación Grade — le dijo acariciándole la frente
— Yo…tu
— Estamos bien, gracias ti
— Pero yo
— Te encontraron en un estado deplorable, los doctores hicieron de todo para salvarte, casi mueres, estuviste en coma unos días, y has estado adormilado, es la primera vez que logras decir algo y estar más de 1 minuto despierto. Creo que es bueno
— Conny
— Sí
— Te amo
Una Semana Después Mansión Kido
— Ya a todos les dieron de alta, aunque algunos estaban en peores condiciones, todos están fuera de peligro
— Tus muchachos son fuertes Saori — le dijo Julián, ambos caminaban por los alrededores de la Mansión Kido — debo reconocer que de no haber sido por ellos, todo Grecia hubiera quedado destruido, es increíble que hayan sobrevivido, y aun así…
— ¡Basta Julián! no podemos ir en contra de los mandatos de Zeus, él tomo su decisión — le dijo mirándolo a los ojos
— Y parece que tú también
— Son libres, después de tantos años, de tantos siglos, por fin son libres, en sus próximas vidas ellos serán hombres normales
— ¿Cómo lo tomaron ellos? Sorrento no lo tomo de la mejor manera, me prometió seguir a mi lado, dijo que pelearía por mi hasta el final
— Por lo menos en esta era — El hombre asintió — mis chicos no lo tomaron bien, después de todo lo que sucedió, saben lo importante que es pelear para ellos, les pedí volver a sus vidas y aceptaron de mala gana. Igual, ya no hay un Santuario, sé que estarán atentos a cualquier eventualidad. Espero que no tengamos más complicaciones
Saori le sostuvo la mirada por largo rato a Julián, aunque el hombre no estaba convencido con todo lo que había pasado, sabía que Athena se sentía agradecía con el último deseo de Zeus, por fin después de tanto tiempo la diosa se había salido con la suya. La miro sin entender bien sus palabras y sus actos, y luego cayó en la cuenta que ella no lo observaba a él si no algo detrás de él.
— ¿Qué sucede? — le pregunto
— ¿Me permites un momento? — pido la chica mientras se encaminaba hacia el bosque de la mansión
Saori camino hacia los bastos árboles que rodeaban la mansión, se perdió entre la frondosa naturaleza, caminando y sintiendo el ambiente puro de aquella vegetación. Una luz grisácea llamo su atención, la misma que la obligo a ir hasta allí en primer lugar.
— Creo que tengo mucho que agradecerte — dijo mientras aquella luminosidad tomaba forma de mujer, sus cabellos castaños volaron con el aire, mientras su vestido blanco se ondeó con ligereza
— ¿Y por qué exactamente?
— Salvaste a mis santos, y los llevaste al Santuario
— A unos sí, los demás llegaron solos, tus muchachos estaban en mal estado, encontré a uno que estaba a punto de morir, solo le ayude un poco.
— Le salvaste la vida a Ángelo
— Sí, es el nombre que me dio su armadura
— Así que la armadura de cáncer te dijo quién era él
— Esa armadura fue la que lo mantuvo con vida, e increíblemente también había parte del poder de Némesis ayudándole. No, no de ella precisamente — explico viendo el desconcierto en Saori — del guerrero que se enfrentó a él, algunos estuvieron a tu favor al final del día
— Gracias, de no haber sido por tu ayuda, todos estarían muertos en este momento
— Athena no tienes nada que agradecer, y tu deber como la diosa de la tierra es proteger a todos, y tienes que seguir peleando, y tomar tu lugar como la diosa que eres, el mundo caerá en desgracia, si no lo haces.
— Los sueños, eras tú, pero
— Es la devastación del mundo, en un futuro, tanto la tierra como el Olimpo mismos se verán en peligro y solo tú, y los tuyos pueden salvarlo
— Pero no entiendo, Zeus dijo que no podía volver a levantar el Santuario, y rompió el vínculo con mis guerreros
— Con los guerreros de esta época, aquellos que han nacido cada 200 años para pelear a tu lado, pero Athena, siempre has tenido extraordinarios hombres en tus fuerza, los hombres que han forjado cada generación y han preparado a los santos para luchar junto a ti, y en cuanto al Santuario, Zeus dijo que no podrías volverlo a levantar aquí en la tierra, pero recuerda mi niña; el universo es muy grande
— Entonces, el sueño continua ¿es eso?
— Debes seguir adelante mi niña — finalizo dándole la espalda
— Convenciste a Zeus ¿Verdad?
— No fue fácil, cuando reviviste a esos hombres estaba furioso y luego toda esta pelea, pero le dije, que de ti depende la seguridad y el futuro, no solo del mundo, sino del universo entero, y eso, incluye a los dioses mismos. Athena tu eres la única que puede salvarnos, y la unión con Poseidón será primordial — continuo mientras desviaba su mirada hacia otro punto
— Julián — llamo Saori al ver al hombre que estaba cerca de ellas
— Sabía que debería estar cerca
— Poseidón, sé que no es el final que hubieras querido — le explico la castaña — tenías un trato con Athena, pero este se perdió con el vínculo que rompió Zeus
— No importa, si de nosotros depende que este universo siga en pie, estoy dispuesto a pelear al lado de la diosa de la guerra
— Entonces debemos seguir — le sonrió Saori
— Así es, y sé que harán un buen trabajo, les deseo suerte
— ¡Hestia! — La llamo la pelilla — Muchas gracias por todo
— Lo volvería hacer si es necesario — se despidió desapareciendo en un haz de luz gris
— Demos seguir Athena
Un Mes Después
Seiya caminaba por los amplios pasillos de la mansión Kido, silbando despreocupadamente buscaba con su vista a Saori, cuando por fin la encontró sentada en una mesa que estaba puesta en un balcón se dirigió hacia ella.
— ¿Entonces ahora nosotros nos haremos cargo de todo? — le pregunto llegando hasta ella
— Ustedes son los herederos legítimos de la fortuna Kido — le contesto restándole importancia
— Pero tú eres la nieta de Mitsumasa
— No en realidad, ustedes sí, son sus hijos
— Saori no tienes que hacer esto
— Puedo y lo hare, estoy segura que tú y tus hermanos harán un buen trabajo — le explico e intento irse, pero Seiya la detuvo
— ¿A dónde piensas ir?
— A mi habitación, estoy cansada, tanto papeleo y todo eso
— Yo no he firmado nada
— ¿Por qué no?
— Porque voy a donde tú vayas — Saori lo miro desconcertada — estas dejando todo esto porque te vas lejos, lejos de aquí, vas a seguir peleando
— ¿Cómo?
— Te conozco, desde siempre, déjame ir contigo
— Seiya, tú ya no haces parte de mi ejército, el vínculo se rompió ¿lo recuerdas?
— El vínculo se rompió para las vidas próximas, en esta era, aun siguió siendo el santo de Pegaso, y mi deber es estar a tu lado
— ¿Seiya y que pasara con tu hermana?
— Emilio se encargara de ella. Es claro que algo ocultas y eso es que seguirás dando la batalla, y yo estaré contigo, los demás estarán pendientes también, lo sabes Saori. Si no puedo estar contigo en las próximas vidas, déjame terminar está a tu lado.
Saori no dijo nada, abrazo a Seiya con fuerza y agradeció el poder estar con él, todo sería más fácil con Pegaso a su lado.
Al Día Siguiente
— Me dijiste inicialmente que solo eran dos, ahora resulta que vienen tres
— No me los pude quitar de encima, especialmente a Seiya — le contesto la chica con tranquilidad, estaban en el bosque cerca a la mansión Kido
— Mis socios se encargaran de todo los asuntos Solo, espero que la fortuna Kido haya quedado en buenas manos
— Lo está, esta con los verdaderos dueños
— Igual eso ya no será nuestro problema, esteramos muy lejos
— Así es. Vamos con los chicos, es hora de partir — anuncio mientras se acercaba a cuatro hombres que estaban a unos pocos metros de ellos
— Caballeros, tenemos mucho trabajo que hacer, una nueva era comienza y es nuestro deber ver que tanto el Santuario como el templo Submarino cobren vida — les dijo Poseidón
— Esto es un trabajo en equipo y aunque somos pocos, sé qué haremos lo posible para triunfar — miro de uno en uno — Shion, tu estarás nuevamente a cargo de liderar el ejército ateniense, quiero que asumas el patriarcado otra vez — el hombre acepto con una reverencia — Sorrento, tu estarás liderando el ejército de Poseidón
— Serás el patriarca del templo submarino — le explico Julián con gracia
— Si señor — contesto el aludido
— En cuanto Dohko, quiero que te encargues de la búsqueda y entrenamiento de los generales de Poseidón y tu Seiya harás lo mismo para el ejército Ateniense — ambos asintieron
— Creo que haremos un buen trabajo — sonrió Poseidón — es hora de irnos — finalizo estirando la mano hacia Saori que la tomo sin problema, luego ella tomo la de Seiya y los seis formaron un circulo tomados de la mano, una luz dorado los rodeo y finalmente ambos dioses y los cuatro guerreros desaparecieron.
Cinco Años Después
Los colores brillaban con fuerza, la pareja parada sobre el altar esperaban ansiosos por las palabras definitivas, tomados de la mano, se prepararon para continuar la ceremonia mientras eran observados con felicidad por sus amigos y familiares.
La mujer de cabellos negros tomo el anillo, lo puso en el dedo de su esposo y repito las palabras que la unirían a él — Con este anillo, te tomo a ti Kanon, como mi esposo y prometo amarte y respetarte hasta el final de mis días
Kanon escucho con alegría las palabras de su bella dama, feliz tomo el anillo y como lo hiciera ella antes, musito las palabras — Con este anillo, te tomo a ti Ivonne, como mi esposa y prometo amarte y respetarte hasta el final de mis días
— Los declaro marido y mujer
Los novios se besaron con mucho amor, los presentes aplaudieron felices ante el acto majestuoso que estaban observando.
— ¡Sí lo hice! — Grito Kanon, mientras su hermano a su lado rodaba los ojos — ¡vamos a la fiesta!
Ivonne y Kanon bailaban con alegría, los allegados estaban sentados en las mesas y discutían sobre los últimos acontecimientos.
— Pensé que nunca lo harían — dijo Aioros a Saga, al lado del arquero una bella mexicana se encontraba
— ¿Por qué? — quiso saber ella, tenía el cabello negro hasta los hombros, sus facciones eran delicadas y aunque no usaba nada de maquillaje se veía hermosa
— Estuvieron comprometidos mucho ¿Cuánto fue? — pregunto el castaño
— Dos años exactamente — contesto Saga con una amplia sonrisa — Ivonne está muy ocupada, es doctora y eso es agobiante para ella
— Pero ya están casados — dijo una joven chica de cabellos dorados acercándose a la mesa con un poco de comida
— ¿Qué tal esta eso Alicia? — pregunto la pelinegra
— Esta delicioso, te traje un poco — le dijo acercando un plato hacia la muchacha
— ¿Y a mí no me trajiste nada hija?
— Toma amor — le dijo la mexicana al arquero ofreciéndole un bocado
— No soy un bebé — le dijo soltando un puchero
— Recíbele a tu mujer — le ordeno Saga divertido
— Cállate
….
— ¿Vas a extrañarlo? — pregunto una mujer con una gran barriga de embarazada a su amiga que estaba sentada con ella en la mesa
— ¿A Milo? Jamás — contesto la otra ayudando a una hermosa niña de cabellos verdes a comer el pastel — no me hará falta ¿a ti Sofi, te hará falta tu papá? — le pregunto a la pequeña de dos años
— No — contesto ella untándose de pastel
— Es una pena — dijo la embarazada — era un buen hombre
— Sí Antonia, pero él se metió solo en ese problema — señalo hacia un grupo de niños que estaban encima de alguien
— Me preocupa realmente los mellizos de Shiryu, son unos demonios esos pequeñines
— A mí me parecen adorables
— Es porque son igualiticos a Adrián
— ¿Insinúas que mi hijo es un demonio? — pregunto la otra alarmada
— ¿Y tienes dudas de eso Shaina? — Quiso saber una hermosa mujer de cabellos rojos acercándose a ellas, con un bebé en brazos — ¿Dónde está Milo?
— Allá — le contesto la italiana hacia el tumulto de niños
— Lo extrañaremos — les dijo tomando asiento — ¿y Shura?
— Esta por allá con Hyoga y con Ikki — le contesto Antonia
….
— ¿Creen que Milo sobreviva a eso? — pregunto Shura a Ikki y a Hyoga
— No creo — contesto el rubio abrazando a una lida chica de pelo azul
— Tendríamos suerte si desaparece debajo de todos esos engendros — acoto Ikki
— No les digas así cielo — le dijo una bella chica de cabellos castaños al lado de él — son niños
— Son engendros — volvió a decir el fénix
— ¿Y qué harás cuando tengas tus hijos? ¿Les llamaras engendros también? — quiso saber Shura
— ¿Hijos? — Pregunto mirando a su novia, mientras la chica palidecía — me conformo con mis sobrinos
— Yo no veo a Shun a June muy convencidos de ser padres — comento Hyoga
— Bueno mis otros sobrinos — se quedó pensando — los hijos de Shiryu
— Querrás decir los demonios de Shiryu — anoto el ruso — aunque no creo que superen a Adrián ¿tú qué opinas Shura?
— Yo no opino — dijo el español rápidamente — tengo un hijo en camino, puede salir igual que ese trio de demonios
….
— Tuve que traerla, o terminara aplastada por todos ellos — dijo un hombre alto acercándose a una mesa con una hermosa pequeña entre sus brazos
— ¡Yo ir papá! — le pido la pequeñita de cabellos rubios, no tenía más de tres años
— Quédate aquí Angélica — pido su madre — están jugando muy brusco y te pueden lastimar — la niña hizo un puchero — ya sé, porque no vamos a buscar a Sofía para que juegue contigo
— ¡Sí!— grito la pequeña
— ¡Conny, cielo! ya que vas para allá puedes traerme más jugo
— Claro mi amor — contesto ella alejándose con la niña
— ¿Quién es la victima de los niños? — pregunto una mujer de cabellos oscuro, a su lado Shaka se encontraba, en esa misma mesa estaban también Gloria y Mu
— Milo
— Lo extrañaremos — dijo Mu — Debería ir por Aron también, antes de que termine aplastado
— Sí mi amor, mejor — le dijo su esposa — llévalo con Shaina, para que jugué con las niñas
— De acuerdo — contesto él dirigiéndose hacia el grupo de niños
— Nunca les había dicho, pero me alegra mucho que el proceso de adopción haya sido un éxito — le comento Ángelo a Gloria — ¿y el de ustedes para cuando esta? — le pregunto a la otra pareja
— No abra — le contesto Shaka — ya sabes
— Todo es tu culpa Buda
— No, ninguno de los dos quiere — le dijo Alejandra, defendiendo a su esposo
….
— ¿Oye Alde, tú y Yuri no piensan contraer nupcias? — pregunto Shun en voz baja su gran amigo
— Yuri no quiere — le contesto en el mismo tono, cerca de ellos Yuri una hermosa japonesa de cabellos negros y June se encontraban — ya se lo eh pedido dos veces, pero ella no creen en la figura del matrimonio ¿Quién iba pensarlo? Pero la tercera es la vencida, es una mujer difícil
— ¿June y cuando llegaran sus bebés? — le pregunto Yuri viendo al tumulto de niños jugando sobre Milo
— Cuando cumplamos cuatro años de casados — contesto desinteresada
— Es decir el próximo año — anoto Shun
— ¿Ya cumplimos cuatro años de casados el próximo año? — pregunto sorprendida
— ¡Sí! — Contesto él contrariado — ¿Cómo es que lo olvidas?
— ¡Ay cielo, perdón! — se disculpó ella mientras los demás se echaban a reír
….
— De acuerdo ¡Tage, Dean ya no más! — pido un hombre de extraordinaria belleza tomando a ambos niños sin ninguna dificultad
— Papá yo quiero jugar más — pido el más pequeño
— Camus déjanos seguir jugando — suplico el mayor
— Esta bien, pero dejen ya al pobre Milo. ¡Milo ponte de pie!
— Creí que moriría — dijo el griego levantándose
— ¡Otra vez! — pidieron en unísono una niña y un niño muy parecidos
— ¡Vamos papá otra vez! — dijo un pequeño de cabellera azul arrojándose sobre Milo
— ¡Adrián no seas brusco! — pido el griego mientras nuevamente un grupo de niños le caí encima
— ¡Tian, Tai basta! — advirtió un hombre moreno acercándose al grupo mientras que Camus solo negaba con la cabeza
— Déjalos Shiryu — le dijo Camus, Tage y Dean ya habían escapado de sus manos y se arrojaban nuevamente sobre Milo — vamos a comer
— Si buena idea — le contesto el otro alejándose del lugar mientras Milo tomaba niños a diestra y siniestra, arrojándolos lejos y gritando como ogro provocando fuertes carcajadas en los infantes
— Hice lo que pude — comento el francés acercándose a Laila y Shunrei — pero el mayor de todos es el que más está haciendo desorden — continuo refiriéndose a Milo, las mujeres solo rieron
— Bueno que no diga que no intentamos ayudarlo — soltó Laila tomando a su esposo de la mano
…..
— ¿Cómo va tu vida de papaíto? — pregunto un sonriente Emilio
— No he podido dormir desde hace mucho tiempo — contesto Aioria — adoro a mi hijo, pero quiero dormir
— Así es la vida de los padres — le dijo Seika comprensivamente
— Aunque a nosotros Seiya no, nos ha dada tanto problema — comento Afrodita
— Sí porque soy yo la que está pendiente de él — le refuto Seika, Emilio la miro con desaprobación
— ¡No inventes!
— Por lo menos no salió torpe como su tío
— Kiki no seas cruel — le regaño Seika, el pelirrojo subió los hombros — que malo
— No es por nada Seika, pero aquí todos pensamos lo mismo en algún momento — comento Aioria — y más encima lo llamas Seiya ¿uno que puede pensar?
— Yo también tuve el mismo miedo
— ¡Emilio! — fingió molestia Seika
— Gracias a los dioses, mi hijo tiene cerebro y lo único que heredó de su tío fue el nombre
— Eres malo — dijo nuevamente la chica
Una Semana Después
Saga caminaba por las frías calles estadunidenses, con un abrigo grande intentaba darse calor mientras llegaba a su casa, había tenido un día largo y solo buscaba poder descansar.
— ¿Saga? — le llamo una mujer de melena dorada no muy convencida
— Abigail — soltó sorprendido — ¿Qué haces por acá? — le pregunto acercándose a abrazarla
— Sí eres Saga, por un momento pensé que eras Kanon — le dijo con una bella sonrisa — llevo once años viviendo aquí en Estados Unidos
— Que alegría, yo llevo viviendo acá casi trece años ¿Qué te trajo tan lejos?
— Mi esposo — le comento — tenía un buen trabajo acá, pero lamentablemente murió hace siete años
— Es una pena, lo lamento mucho
— No tienes nada que lamentar, era un buen hombre, pero la vida es así, tengo a mi hijo, pronto se ira a la universidad
— Ya tienes un hijo universitario, te felicito ¿no te volviste a casar?
— No, quise dedicarme a mi hijo, pero ahora que se va a la universidad creo que ya puedo dedicarme a mí ¿Y tus hermanos?
— Mu está felizmente casado, tiene un hermoso hijo, y Kanon se casó hace poco
— ¿De verdad? ¿Kanon?
— Sí, hace una semana, con su novia de hace cuatro años, duro un año cortejándola, que mujer más difícil, pero Kanon insistió.
— Típico de Kanon, siempre se sale con la suya. Pobre mujer ¿Y qué hay de ti?
— Es una bella pareja, están de luna de Miel en Italia, en cuanto a mí, mi…esposa (por así decirlo) murió hace cinco años
— Lamento mucho escuchar eso
— No te afanes, ella está en un mejor lugar. Sabes que, hay un café a unas pocas manzanas de acá, hacen un chocolate sorprendente ¿quieres ir?
— Desde luego
— Vamos entonces
La luna brillo con fuerza, la tierra estaba a salvo, después de tanto tiempo, por fin los grandes guerreros podrían estar tranquilos, dejando su legado a una nueva generación.
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Gracias por acompañarme hasta acá, en cuanto a Saori y Seiya y los demás, tratare de darles una explicación de lo que paso con ellos en el epilogo.
Por otro lado debo confesar que al inicio de Sin Escape, estaba entre mis planes asesinar a tres personajes principales, pero como no me decidía por ninguno, preferí dejarlo en solo uno, pero al no saber quién, lo deje al azar y la mala suerte fue para Mascara. Sí, mis queridos lectores, hasta el capítulo 18 estaba planeado que Ángelo muriera, razón por la cual deje una relación tan difícil entre él y Conny.
Cuando retome el fic en este año, y al rehacer en mi cabeza una y otra vez el final, me pareció injusto que el único que no pudiera tener una vida feliz fuera él, así que decidí dejarlo vivir, lamento haberlos hecho pensar lo contrario, pero quería que me quedara medio dramático el asunto.
Bueno no se pierdan el Epilogo y muchas gracias a todos.
Final feliz, feliz.
