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Atención este capítulo puede contener algunas escenas con contenido sexual explícito. Leer bajo su propia responsabilidad.
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
"Hay una chica que me robó el corazón y me llama papá"... -Anónimo.
El príncipe se hallaba desde temprano en la cámara de gravedad entrenando arduamente, se había levantado desde antes de la 4 de la mañana para poder entrenar como debería.
Ese día le tocaría revisar el avance que Trunks tenía y últimamente el muchacho se había vuelto un vago perezoso que no estaba dando el ancho y todo porque con la llegada de la pubertad, las hormonas se le andaban revolucionando y al ser mitad saiyajin eso lo hacía sentirse más confuso que a un humano adolescente normal. Adicional a eso la rebeldía del mocoso se estaba acentuando, por lo que una paliza le ayudaría a recordar el eslabón que era en la cadena alimenticia de ese lugar.
El príncipe sonrió para sí mismo cuando se dio cuenta de que el "crío" había dejado de serlo y comenzaba a convertirse en hombre. Recordó cómo un día antes, mientras entrenaba sintió el ki del mocoso variar de intensidad, lo que le generó intriga así que decidió ir a verlo a su cuarto y al entrar se encontró a su puberto hijo haciendo uso de su mano para darse satisfacción personal.
El pobre adolescente se puso de mil colores mientras su padre se rió de él antes de decir mordazmente - Vaya, vaya pensé que estabas en peligro vine a ver qué podía justificar la variación de tu Ki y me encuentro con que solo es que comienzas a tener edad de buscar hembras para fornicar...- El Peli lila más que desesperado dijo - Papa no es lo que crees - mientras se subía apenado los pantalones, Vegeta muy entretenido en disfrutar molestarlo solo replicó - En lugar de perder tiempo comportándote como un tercera clase con revistas baratas, deberías entrenar, eso pasa con juntarse con la sabandija descendiente de Kakaroto - Fue lo que dijo dándose la vuelta mientras su pobre hijo aliviado lo veía retirarse de su cuarto.
Justo cuando estaba por retirarse el príncipe se detuvo y le dijo - Por cierto avisaré a tu madre que ya va siendo hora de que te explique el uso de métodos para que puedas comenzar a fornicar con total seguridad- Fue ese el ácido comentario del príncipe antes de salir.
El pobre Trunks estaba más que rojo por la situación, suficiente era la vergüenza que había pasado al ser sorprendido en una bastante vergonzosa situación por su rígido y orgulloso padre, el príncipe de los Saiyajines y encima tendría que sufrir la humillación de que su madre se enterara.
Al recordarlo ahora Vegeta estaba más que divertido, pues la noche anterior después del vergonzoso episodio el adolescente no quiso ni bajar a cenar, pensando que así se libraría de la bochornosa escena, no contaba con que su padre era experto en la tortura mental y últimamente con el aburrimiento que traía intentaría distraerse a costa de su desventurado hijo.
Ese día durante la cena el príncipe estaba más molesto que de costumbre pues para variar como lo previó, su hijo falló miserablemente en la prueba y terminó dándole una brutal paliza para que se obligara a entrenar con más ahínco.
Salió de sus cavilaciones mientras la ojiazul le ponía la cena que olía deliciosa en la mesa. Todos, incluidos los padres de Bulma ya estaban ahí, el pobre adolescente se sentó en la mesa también, resignado y con la esperanza de que su padre no dijera nada.
La cena pasó normal y estaban en plática de sobremesa mientras un peli-lila más relajado jugaba con su traviesa hermanita menor, cuando de pronto la voz de su padre lo mandó directo al quinto infierno.
-Bulma al parecer el crío ya necesita que le des las pláticas para evitar el apareamiento, que dijiste que se tenía que dar a los adolescentes humanos- soltó perversamente. Mientras un pobre Trunks escupía y sacaba hasta por la nariz el café que había estado tan felizmente degustando minutos antes.
-Vegeta ese no es tema para sobremesa, está Bra presente- le regañó Bulma, mientras el Saiyan de raza pura sólo le daba una sonrisa de autosuficiencia antes de decirle -tú me dijiste que te avisara para evitar que tenga descendencia tan pronto- fue su simple contestación.
-¿Papi que es paleamiento?- preguntó curiosa Bra quien a sus 6 años ya era una niña bastante preguntona que todo quería saber. Antes de que el saiyan pudiera contestar la científica se le adelantó y le dijo - No es nada cielo, no hagas caso de las insensateces que dice tu padre- dándole una mirada de reproche al saiyan quien le devolvía una mirada de fingida inocencia.
Bulma se sentía molesta, bien sabía que Vegeta lo hacía por provocarla, puesto que ahora que Bra había escuchado una palabra nueva no pararía hasta que alguien le dijera el significado de esta y conociendo a su "amado" esposo y "abnegado" padre de familia cuando eso pasara, huiría de la escena dejándola con la horrible tarea de buscar un significado decente a la palabra y que evitara que la niña la usara en cada momento como solía hacer con las nuevas palabras. ¡Ese condenado saiyajin se las iba a pagar!
Bunny como siempre emocionada de que su querido nietecito ya fuera todo un hombre le dijo a su esposo - Oh querido esto es emocionante pronto nuestro querido Trunks nos traerá a muchas lindas muchachas a presentar, Bulmita si quieres yo te ayudo el día que vayas a explicarle a Trunks, tengo anécdotas divinas de su abuelo que seguramente le servirán-
El pobre muchacho peli-lila sentía su cara arder de lo roja y caliente que estaba por la vergüenza descomunal que le estaban haciendo pasar -Abuelaaa- fue lo único que alcanzó a decir a modo de queja, mientras suplicaba con la mirada a su madre que acabara con el suplicio que estaba pasando y le dieran muerte digna.
Su padre más que entretenido lo miraba maliciosamente, eso le pasaba por holgazán. De pronto por estar tan enfocado en eso no se dio cuenta cuando una abusada Bra se acercó a él subiéndose en sus piernas.
En los 6 años de vida que llevaba la pequeña y a pesar de ser la favorita de su padre nunca había logrado que este la acompañara a pedir dulces o disfrazarse de algo para Halloween, su festividad favorita.
Lo intentó de mil formas distintas pues a pesar de ser aún tan pequeña, había sacado la astucia e inteligencia de sus dos padres así que era una perfecta chantajista.
Aprovechando la distracción de su padre le dijo -Entonces papi este Halloween ¿Te disfrazarás conmigo? - Fue lo que la pequeña manipuladora dijo.
El saiyan que estaba más que entretenido escuchando las anécdotas que los papás de Bulma le contaban al pobre crío quien ya no sabía qué hacer y que no quería saber esa clase detalles turbios de sus abuelos y solo se hundía más en su asiento para diversión de su padre.
Realmente no estaba poniendo atención a lo que la pequeña chantajista le platicaba, jamás bajaba la guardia con ella porque ya sabía que era lo que pasaría, terminaría aceptando algo poco ventajoso o humillante para el príncipe de los Saiyajines.
Como cuando lo agarró dormido y le prometió jugar a tomar té cuando tenía 4 años, cuando él se despertó completamente, vio que la pequeña niña había montado toda una mesa de té con sus muñecas y lo esperaba feliz con un asiento al lado de ella.
Quiso negarse, pero los ojitos de emoción brillaban en la pequeña, por lo que muy a su pesar se supo vencido antes de intentarlo, se resignó y se sentó majestuosamente a tomar el importante té que su pequeña le servía, para su desgracia fue encontrado en tan humillante escena por la ojiazul quien le sacó una foto en tan elegante fiesta del té y no se cansó de chantajearlo de mil formas posibles a lo que el pobre saiyan tuvo que acceder para evitar que las sabandijas de los amigos de su esposa se enteraran de tamaña humillación. Desde entonces había aprendido a no bajar la guardia al lado de esa pequeña diabla.
Así que esta vez entretenido en la tragedia de su hijo, no se percató de lo que pasaba pero una vez que se diera cuenta de lo que sucedía, jamás se volvería a olvidar bajar la guardia con el demonio con figura angelical y tierna que tenía en lugar de hija.
-¿Estás de acuerdo papi? ¿Podemos cerrar el trato?- decía Bra mientras de fondo los abuelos seguían avergonzando al pobre de Trunks, antes de que Vegeta pudiera reaccionar y darse cuenta que estaba firmando un trato con el mismísimo Belcebú hecho niña, escuchó que Bulma le preguntaba - entonces Vegeta es un trato yo mañana mismo le daré la plática para adolescentes humanos si después le das tú la de los Saiyajines- dijo risueña Bulma que compadecía a su pobre hijo mayor con la vergüenza descomunal que sus liberales abuelos le estaban haciendo pasar por culpa de su desconsiderado padre. Por lo que decidió vengarse del saiyan de raza pura y por una vez dejarlo probar un poco de su propio chocolate al distraerlo otro poco más, en lo que la pequeña diabólica que tenía por hija terminaba de cerrar el chantaje que claramente la peli azul desde fuera vio que estaba llevando a cabo.
-Si es un trato Bulma- dijo el saiyan mostrando su sonrisa más malvada dejando ver sus colmillos que eran más afilados que los de los humanos, mientras le echaba una mirada de profunda diversión al pobre adolescente que, a partir de ahora se volvería un monje ascético o tibetano y que jamás volvería a tener la peregrina ocurrencia de hacer cualquier cosa referente a tema sexual en un radio cercano a su padre.
-¿Es un trato también conmigo papi?- decía una alegre Bra, quien ya saboreaba el sabor de la victoria
-ajá también contigo- fue lo que su entretenido padre dijo prestando poca atención a la sentencia de muerte que firmó.
- ¡Gracias papi! - gritó una alegre Bra quien le dio un beso a su padre para luego huir de la escena del crimen y empezar a idear el disfraz de ese año. Debía ser algo épico pues aun siendo tan pequeña se daba cuenta perfectamente que esa oportunidad no se le volvería a presentar en la vida.
El príncipe Saiyajin simplemente no le dio importancia al parloteo de su hija, terminó de cenar y se fue alegremente a la habitación, pretendía dormirse antes de que llegara Bulma y lo amonestara por torturar de esa forma al chico.
Pasaron los días de la semana y justo faltando 3 días para Halloween la pequeña Bra se acercó a su padre, que ese día había terminado convenientemente para ella su entrenamiento en forma anticipada.
Con una sonrisa encantadora de esas que desarman a su padre, se sentó en las piernas del príncipe para comenzar a charlar con él.
-Papi, papi ya faltan solo 3 días para Halloween- Dijo emocionada mientras su padre le sonreía alegremente pensando de que cosa ridícula se disfrazaría esta vez su pequeño tormento.
-Adivina de que será mi disfraz esta vez- dijo emocionada mientras su padre divertido veía a su mujer entrar a la cocina. Últimamente los vestidos de Bulma lo prendían demasiado y a veces terminaba asaltándola en el laboratorio a media mañana por lo mismo.
-Papi no has dicho nada ¿De qué me voy a vestir? Tienes que adivinar- dijo la pequeña en tono de reproche al ver el poco interés de su progenitor en el tema mientras lo veía mirar a su madre
-Amm ¿De princesa? - fue lo que él dijo -Claro que no papi eso es muy soso- dijo la pequeña indignada, además eso ya lo soy en la vida real ¿Cierto? - dijo la adorable chiquilla mientras se cruzaba de brazos y ponía la mejor cara de enfado al más parecido estilo de su madre.
Por fin el saiyan volteó a ver a su retoño y le causó gracia como esa adorable niña tan parecida a la mujer que le hacía perder la cabeza lo miraba retándolo, enojada.
-No sé de qué se te ocurrió esta vez, Bra, ya dímelo- Demandó divertido su padre.
-Me vestiré de campanita- Dijo más que emocionada - ¿Te gusta la idea papi? - dijo encantadora la pequeña, mientras su padre nuevamente estaba más que ocupado viendo alegre, el fabuloso cuerpo de su mujer mientas está se movía por la cocina.
-Ajá- fue todo lo que el saiyan contestó -Que bueno papá, porque tenemos cita para medirnos los trajes en un rato más, mamá confirmó ya con el modisto-
Fue lo que alegre Bra dijo y justo en ese instante obtuvo la atención inmediata de su padre a quien la última frase dicha por su hija le había causado escalofríos.
-¿Modisto? ¿Cita? ¿Tenemos? - Fue lo que el saiyan confuso preguntó pues esa frase había retumbado en su cabeza haciéndolo entender que algo estaba pasando y podía no ser de su agrado.
-Cita para nosotros papi, recuerda que este año te disfrazarás conmigo, yo seré campanita y tú Peter Pan- fue lo que su dulce y encantadora hija comentó dejándole frío.
-Bra no pienso vestirme de nada, dile a tu madre que se disfrace contigo a ella le encanta hacer ese tipo de ridiculeces, el príncipe de los Saiyajines no hará semejante tontería- dijo enojado levantándose, a punto de huir.
-Papi lo prometiste- dijo más que enojada la pequeña.
-No recuerdo que haya hecho semejante promesa- contestó divertido el saiyan a quien le entretenía ese tipo de altercados con la menor de sus críos.
Por primera vez vio su propia vena de maldad reflejada en el rostro angelical de su pequeña, quien muy al estilo del Príncipe de los saiyajines sonrío maliciosamente mostrando sus afilados caninos y mientras le contestaba triunfal.
-Alto ahí papi, Bra no miente- y sacaba la pequeña videograbadora de bolsillo y reprodujo el épico momento:
-Entonces papi ¿Te disfrazarás conmigo? - Se veía a la pequeña Bra decir mientras el saiyan sin prestar atención asentía con la cabeza, pues seguía entretenido con el bochorno de su hijo.
-Ok papi entonces buscaré que nos pondremos para disfrazarnos a juego, yo escogeré para los dos ¿Sí? ¿Estás de acuerdo papi? ¿Podemos cerrar el trato? -volvía a decir el diablillo en forma de niña mientras su padre seguía asintiendo distraído sin prestar atención.
Y justo en ese momento Bulma le preguntaba del trato con el chico él dijo que si y la pilluela que tenía por hija aprovechó para decir lo mismo y el distraído aceptó.
-Un trato es un trato papi, siempre has dicho que el príncipe de los Saiyajines cumple su palabra- dijo enojada la niña, mientras inflaba los cachetes haciendo un puchero así.
Bulma más que entretenida veía a lo lejos la cara de horror y pánico que se reflejaba en su amadísimo Saiyajin, mientras trataba por todos los medios el evitar soltar la carcajada ante la cara de espanto del guerrero.
De repente sin decir nada más, lo vio pararse y salir huyendo prácticamente de la situación, Bra estaba desolada pues de verdad quería vestirse con su papá, pero tal como iba el asunto no lo creía posible.
Comenzó a llorar y Bulma se acercó a su pequeña. - Ya no llores cariño, tú padre aceptará, dio su palabra. Ahora solo tiene que asimilarlo- le dijo cariñosamente a su hermosa hija mientras le limpiaba las lágrimas.
Más tarde lo halló sin entrenar ni hacer nada más que mirar el vacío en la cámara de gravedad. Se veía afligido, nunca lo había visto tan preocupado, ni cuando pasó lo de cell o majin boo. Definitivamente el Príncipe de los saiyajines estaba aprendiendo lo problemático que era tener una hija.
Se acercó a él y antes de que pudiera reaccionar le dio un delicado y seductor beso.
Había cerrado con seguro la cámara por dentro para evitar que alguien entrara.
Sin darle tiempo a pensar comenzó a besarlo muy pasionalmente, introduciendo su sensual lengua en la boca de su esposo quien sin poderlo evitar soltó un ruido mitad gruñido mitad gemido pues no se esperó ese asalto de su esposa.
Bulma se quitó de un movimiento la ropa quedando solamente en lencería mientras su esposo que no esperaba nada de esto se quedó sin aliento sonrojado mientras comenzaba a recorrerla con la mirada lujuriosamente.
Si su hija era un demonio su esposa era un súcubo. Siempre lograba hacer que él aceptara algún trato mientras lo seducía, para él esto era jugar sucio puesto que ante la hermosa sensualidad de la mujer no había defensa alguna que lo librara y en ese momento su cabeza no tenía cabida para el raciocinio su lado animal estaba presente.
Mientras sentía el suave calor de la intimidad de su esposa envolverlo, solo escuchaba fragmentos de lo que ella le decía.
-Príncipe se lo prometiste, está muy emocionada- y a pesar de que no le importaba de que hablaban, cuando momentos después escuchó la palabra disfraz, un poco de cordura llegó a él -No me voy a disfrazar de nada - fue su escueta respuesta, el solo quería seguir disfrutando de las delicias que su esposa le ofrecía.
De un momento a otro, vio que ella se separó de él, sintiendo de repente cómo lo alejaban de su presa favorita, y de la calidez del sexo de su mujer.
Ella más que indignada comenzó a recoger su ropa mientras le decía -Si piensas quebrar tu palabra entonces no te atrevas a buscarme porque no volveremos a tener intimidad, te desconozco Vegeta- decía molesta la peli azul.
El saiyan se dio cuenta de que la situación era grave y que la científica podría cumplir realmente esa amenaza, pues cuando se enfadaba con él su mujer le daba miedo, era tan vengativa que lo castigaba donde más le dolía, cerrando la cámara de gravedad o sin permitirle tocarla y a veces obligándolo a dormir separado de ella.
Sin alternativa y resignado, se acercó a su esposa y volviendo a desnudarla mientras la abrazaba y pegaba nuevamente a su fornido pecho, le dijo en forma resignada - Bien, lo haré mujer- Ella sonrió mientras le daba otro sensual beso y comenzaba a manipular juguetonamente su virilidad - ¿lo prometes príncipe? - decía seductora la peliazul, logrando que un sonrojado saiyan dijera, mientras gemidos entrecortados salía de su boca, producto de las hábiles manos de su esposa -mu... mujer vulgar...- y fue lo último que dijeron en varias horas puesto que él pensaba reclamar su premio por dejarse manipular por las chantajistas de su hija y de su esposa.
Afortunadamente hacía años que la cámara de gravedad, como los laboratorios y la propia recámara de ellos eran a prueba de sonido puesto que esa tarde fue un maratón lascivo de sexo, que le permitiría al saiyan soportar la humillación futura a manos de su endemoniada hija.
Al día siguiente ya con un plan en mente el príncipe salió a buscar a su eterno rival. Cuando llegó lo halló entrenando con Piccoro en lugar de arar el campo. Lo pensó toda la noche y decidió que, si él sería humillado se llevaría a cuantos pudiera con él.
-Kakaroto, Piccoro- Fue lo que dijo el príncipe al llegar con ellos.
Ese día por la mañana se había sentado a negociar con su "adorable" hija. Quién lo diría, que una pequeña de tan solo 6 años se sentaría a negociar con él príncipe de los saiyajines, al más puro estilo gánster Italiano. Sentada en la mesa del comedor con su madre y sus abuelos de testigos, así como video grabando todo y con Tama sentado en su regazo siendo acariciado por la pequeña, imitando una versión femenina e infantil de "El Padrino". De pronto el príncipe sintió que estaba cayendo en una trampa mortal
-Bien papi negociemos- dijo su angelical hija, mientras un escalofrío recorría entero al saiyan. No sabía en qué momento su inocente y adorable pequeña se había transformado en ese frío y calculador ser y ¡Sólo tenía 6 años! Ni siquiera Freezer le había generado tanto recelo como lo sentía ahora, tenía la firme corazonada de que no importaba como, él terminaría siendo el perdedor de esa negociación. No quería ni pensar que le depararía el futuro cuando esa pequeña manipuladora fuera adolescente.
Al menos antes de llegar a hablar con su hija, había acordado con Bulma que si accedía le prometía hacer mejoras a los niveles de dificultad de su preciada cámara de gravedad además de un fin de semana solos en una isla desierta.
Con esos incentivos estaba más que feliz de someterse a la tortura que vendría, aunque claro como buen príncipe se llevaría a cuantos pudiera con él a la tumba.
-Bien Bra acepto disfrazarme con algunas condiciones- dijo el saiyan
-Te escucho papi- dijo en tono escalofriantemente dulce su retoño.
-Me disfrazaré, pero no será de ese duende verde llamado Peter Pan, sino de Lobo feroz y tú puedes ir de Caperucita Roja- dijo el saiyan cruzándose los brazos.
-Además no saldremos a pedir dulces – decía mientras le sonreía malvadamente.
La cara de Bra cambio a enojo y justo cuando ya iba a protestar su padre siguió- No he terminado mocosa, he dicho que no saldremos a pedir dulces y es la verdad no me rebajare a convivir con todos los insectos que tenemos por vecinos, a cambio pueden construir una villa adentro del jardín e invitar algunas de las sabandijas como la familia de Kakaroto, y Gohan y la de la tostadora y el enano- Dijo El saiyan.
La cara de la pequeña semisaiyan cambio a alegría pura al pensar que podrían tener su propia fiesta de Halloween y que su papá, aunque sea dentro de la corporación la acompañaría.
-¿Puede venir el tío Yamsha también? - preguntó la pequeña, quien no sabía de la rivalidad y odio enconado entre su padre y su tío como ella le llamaba. Con ella el lobo del desierto se portaba siempre genial.
-No y no está en discusión o este trato se disuelve- dijo más que serio su padre.
Bra ya iba aprendiendo los límites a presionar con su regio padre y por el tono y la cara de enojo que hizo, entendió que sería un límite infranqueable.
-A cambio tendrás más amigos de tu madre disfrazados, entonces ¿Es un trato? - Soltó su padre con una malévola sonrisa en su cara mientras la pequeña imitando su misma expresión, estrechó con su delicada manita la fuerte y firme mano de su padre cerrando así los términos del acuerdo que condenaban a más pobres almas para el entretenimiento de la infante.
Ahora mientras estaba frente a Piccoro y Kakaroto , disfrutaba con muchísima anticipación la humillación a la que sometería a su rival...
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Que tendrá pensado hacer el Príncipe saiyajin??
