Advertencias: Mentes rotas.

Inspirado en el cover "Dark Lord Bowser" de Thunderclash.


Unión.

El odio de Bowser.

Cuando las ostentosas puertas del castillo koopa habían sido derribadas y hasta el menor estorbo había desaparecido de su camino, Mario, Luigi y Bowser estaban seguros de que por fin estaban a un paso de derrumbar los desquiciados planes de Velbam sobre esclavizar a todos los reinos existentes en el universo. Era hora de salvar el mundo. Habían llegado demasiado lejos con ese simple objetivo, por ello cruzaron el largo pasillo a paso apresurado, hasta llegar a la sala del trono, donde sabían se encontraba aquel lunático dictador dimensional. Ninguno esperaba encontrarse con la devastadora situación que rápidamente llenó su rango de visión al llegar. Las pupilas de Mario parpadearon con espanto frente a la aterradora imagen de dos cuerpos adornando la estancia sobre aquella elegante alfombra roja mientras el enemigo yacía de pie al otro lado, imperturbable. Los tres guerreros no tardaron en reconocer la identidad de ese par de figuras visiblemente dañadas, creándoles un vacío enorme en su interior por lo que podría significar, pero fue Luigi quien tuvo fuerzas de acercarse por completo a los cuerpos de Peach y Junior para verificar su estado, mientras Mario y Bowser trataban de negarse realidad tan inconcebible que les había paralizado bajo el umbral de la entrada. Velbam se limitó a observarles en silencio, no importándole realmente las reacciones que los tres interesados podrían tener al respecto.

El hermano menor no supo cómo pudo mantener compostura ante lo que terminó por descubrir después de unos movimientos. Sin embargo, se dio cuenta que era su deber informarle a los dos que le acompañaban en esta injusta travesía sangrienta, debía ser él quien disipara las dudas que no se atrevían a comprobar por sí mismos. Aunque también le doliera, debía ser él quien cargara con el peso del dolor antes de atreverse a compartirlo.

—Junior está inconsciente y muy malherido pero aún vive —dijo, transmitiendo en su acento el alivio que experimentaba por este milagroso suceso, cuyo tono no tardó en vacilar cuando no pudo aplazar más tiempo informar sobre el estado de Peach—. Pero, la princesa... me temo que ella está... —Las piernas de Mario temblaron hasta caer de rodillas, incapaz de sostenerse más tiempo en la misma postura valerosa que siempre conservaba consigo, bastando un segundo de negación para quebrarse por completo. Sus azules ojos se nublaron, derramando las lagrimas que ni siquiera los golpes más tortuosos habían logrado arrancarle, dejandolo como un hombre vulnerable y sin esperanzas. Bowser, por su parte, simplemente permaneció igual que una gárgola, petrificado en su sitio—. Debió proteger a Junior de un ataque mortal... recibió todo el daño por voluntad propia, puedo estar seguro de eso.

—Peach... —jadeó Mario sin poder desatar el nudo que bloqueaba su garganta, presa de un espeso dolor acuchillando su cerebro, destrozando tantos recuerdos felices hasta volverlos polvo sobre la atmósfera. Entonces la voz grave e imponente de Bowser emergió a la superficie, peligrosamente compuesto frente a este desafortunado acontecimiento.

—Mario, quiero que tomen a Junior y Peach y se larguen de aquí ahora.

El fontanero acertó a levantar la mirada pesadamente en dirección a su némesis, apenas logrando sostener la cabeza con la pena que azotaba su anatomía. Pero lo que vio en el semblante del rey koopa bastó para que los anestesiados sentidos de Mario comprendieran lo serio que era con sus palabras, pues los flameantes ojos rojos y la ferocidad en sus facciones bastaron para hacerle temer por su vida aún sino era el blanco de toda esa monstruosa ira contenida. Inevitablemente, el héroe del reino Champiñón experimentó un potente escalofrío que le hizo tragar saliva con dureza. Nunca había visto un aura tan peligrosa y tan siniestra rodeando el ser entero del autoproclamado rey del mal, mucho menos ser espectador de tanta sed de sangre reflejada en su cristalina mirada. Pese a las tantas veces que lo había enfrentado, esta era la primera vez que realmente estaba intimidado por su apariencia demoniaca. El héroe del reino hizo un esfuerzo por levantarse, secándose las lagrimas en el proceso de recuperar compostura. No era momento de llorar la muerte de su amada, ya habría tiempo para eso cuando retornaran la paz a su mundo, ahora debían enfocarse en preservar la supervivencia del pequeño Junior, por quien Peach había entregado su vida, era su deber encontrar algún magikoopa que tratase sus heridas antes de que empeorasen y fuera demasiado tarde para él.

—Luigi —cuando estuvo listo, Mario llamó a su hermano, quien se sobresaltó nervioso como primer reacción—. Andando —indicó, corriendo hasta la posición de Luigi para sostener entre sus brazos a la princesa, quien seguía siendo delicada y hermosa a pesar de la falta de pulso bajo su piel. Mario se tensó con odio ante el venenoso pensamiento pero ahogó sus impulsos a favor del plan de acción establecido. Estaba dispuesto a dejar todo en manos de Bowser hasta el momento en que hubiesen encontrado una zona segura para ellos. No sin antes dedicarle una mirada rencorosa a Velbam, Mario se giró rumbo a la salida y ambos hermanos comenzaron a correr, pero al pasar junto al rey koopa, que seguía de pie en el mismo sitio, Mario agregó—. Volveré. —Y se perdió con la distancia mientras el dictador los observaba marchar sin novedad alguna.

—¿El héroe huye al encontrar muerta a su princesa? —cuestionó insensible, no siendo consciente de que su actitud distante estaba despertado los instintos asesinos de Bowser nuevamente—. La voluntad de los súbditos de este reino es tan simple —prosiguió su monologo con espinado desdén—. Pero, por lo visto, tú aún tienes un asunto que cotizar ¿no es así? Ser el villano regular de la historia y dueño de este castillo te da un motivo más personal conmigo. Si no mal recuerdo, esa cría de koopa es tu hijo legitimo ¿verdad? Que relación tan curiosa. Un niño koopa presentándose ante mi para rescatar a una princesa porque cree fervientemente puede convertirse en su madre. Y una soberana débil e indefensa interponiéndose entre ese niño y yo para recibir el golpe de gracia, todo porque sintió el impulso de interpretar un papel que nunca podrá tomar por mucho cariño o compasión que sienta hacia la especie que constantemente la secuestra.

Bowser gruñó y empuñó sus toscas manos a cada costado de su caparazón, haciendo saltar sus venas por la fuerza tensa en sus músculos, respirando humo entre su aliento de fuego que lentamente consumía la poca cordura que lo abrazaba. Fallar en sus planes maléficos no solía provocarle toda esta ira, ni siquiera ser humillado por la victoria de Mario sobre él parecía tan ofensivo como la mera existencia de aquel ser de otra dimensión. Esta era una de esas minúsculas ocasiones en que realmente quería destrozar a alguien por menos que vano placer, ni siquiera por mero capricho; lo único que sabía a la perfección era que quería ver a Velbam muerto, antes de reducirlo a cenizas como una hoja seca expuesta al fuego. Un elemento que representaba su odio en esos momentos. Velbam alzó la barbilla sin dejar de mirar al rey koopa burlonamente, entretenido por el semblante caótico que le precedía.

—Me conmueve su situación, alteza. Es casi cómico verle encaprichado por una joven con una vida tan triste como las defensas que rodean a su reino. Me atrevo a decir que estas circunstancias son casi una rutina para todos ustedes. —Velbam cerró los párpados, realizando una serie de pasos en dirección al trono, cuyo reposabrazos frotó con los dedos de forma distraída—. Sus acciones, sin embargo, ¿no le parecen un tanto hipócritas? Unirse a su archi-enemigo cada vez que aparece un invasor externo. No parece digno de una criatura de su calibre que...

Antes de que osara continuar, sus palabras fueron interrumpidas por el poderoso rugido del rey koopa, quien no fue capaz de controlar el humo que comenzó emerger de su hocico, supurando delgadas líneas de fuego entre sus afilados colmillos. El nuevo brillo en sus ojos se asemejaba bastante al metal fundido, Velbam no pudo evitar el incluso compararle a la lava rodeando su castillo, quizás más pura que la misma, al igual que letal. Y esa mirada sedienta de violencia iba dirigida exclusivamente a él.

Un sorpresivo escalofrío recorrió la espina dorsal del dictador, consiguiendo que sus alarmas internas se pusieran en alerta máxima mientras se apartaba del trono para colocarse en guardia. No era la clase de individuo que le gustase subestimar a nadie, mucho menos a las bestias acorraladas, así que no se reprimiría en hacer uso de todo su poder contra Bowser, pues algo le decía que él estaba listo para el combate. Ni siquiera le fue facilitada una palabra de advertencia antes de darse cuenta cómo Bowser había escupido una larga y peligrosa llamarada en su dirección, dispuesto a convertirlo en cenizas ahí mismo. Velbam lo había esquivado exitosamente, pero más había tardado en saltar lejos de lo que vio al rey koopa delante suyo una vez más. No supo en qué momento había saltado para interceptarlo pero no se molestó en medir el tiempo, más preocupado en cubrirse del pesado puñetazo que acompañó otro rugido bestial proveniente de lo más profundo de Bowser.

La figura de Velbam descendió estrepitosamente contra las baldosas del castillo, pero logró crear un campo de fuerza que lo salvó de un impacto doloroso. Aún así, Bowser no se retuvo en volver a golpearlo, por lo que Velbam se vio disparado esta vez contra uno de los muros más lejanos. Los ladrillos se desprendieron de su posición hechos añicos, entonces el campo de fuerza del dictador se rompió como el cristal, dándole tiempo a Bowser de capturarlo entre sus garras para azotarlo contra el suelo y darle puñetazos repetidamente. Cuando tuvo la oportunidad, Velbam había conjurado una burbuja que le ayudó elevar a Bowser lejos mientras se recuperaba. Sin embargo, fue sorprendido por la manera como Bowser atravesó el campo magnético con sus garras, forzándolas abrirse con su monstruosa fuerza. La sed en sus flameantes ojos continuaba vigente, así que Velbam simplemente se apresuró implantar más magia, la cual Bowser parecía tan determinado a repeler sólo con fuerza bruta.

¿De dónde había salido esta criatura infernal? Velbam había estado convencido que ya había visto todo el poder de Bowser durante otras batallas. Esto tenía que ser una ilusión más de ese mundo. No era posible que Bowser aún hubiera estado conteniendo tal poder.

Esforzándose en mantener al rey koopa en su prisión, dejó que toda su energía se concentrara en una sola de sus manos mientras con la otra creaba un hechizo de ataque con el que atravesaría a Bowser igual que una almohada de alfileres. Sin embargo, aunque logró ejecutar su plan sin problemas, algo más inaudito lo perturbó. Las escamas de Bowser se habían endurecido de tal manera que ni siquiera uno de sus ataques más poderosos habían conseguido penetrar su carne. Pareciera que con cada rugido de guerra surgiendo de la garganta de Bowser, su cuerpo se volviera más y más fuerte, más resistente a ataques mágicos o físicos. Era eso o en serio estaba decidido a destrozarlo por haber lastimado a dos de sus seres más queridos. Velbam maldijo su postura ahora que lo tenía claro.

—¿Tanto te enfurece que haya tocado a esa princesita inútil y a tu ruidoso hijo? ¿Qué clase de rey de la maldad eres al preocuparte por vidas tan insignificantes?

Un nuevo rugido y el encantamiento terminó por ser destrozado de un zarpazo, petrificando a Velbam momentáneamente por lo que aquello significaba. En una evasiva desesperada, intentó levitar para ponerse fuera del alcance del rey koopa pero Bowser había sido más rápido en alcanzarlo. Y al tenerlo a su merced, lo apretó entre sus toscas manos con claras intenciones de romper cada uno de sus huesos, y aunque el dictador jadeó con dolor, consiguió liberarse con una nueva habilidad que lo convirtió en una sombra hasta posicionarse en un lugar seguro. Bowser estaba fuera de control, Velbam lo sabía por esos ataques tan primitivos y repetitivos, pero era demasiado rápido para contraatacarlo, pues mientras pensaba en un método que lo mantuviera al margen, Bowser ya estaba de vuelta para embestirlo. En este punto, Velbam estaba demasiado herido para su propio bien. Aquello tenía que terminar a como diera lugar, así que daría uso a su último recurso mágico. Su cuerpo entero comenzó a brillar como una afirmación a su silencioso plan de acción.

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Mario y Luigi finalmente yacían en un sitio seguro, a varios metros de la torre principal del castillo de Bowser donde ocurría el enfrentamiento final. Con una mirada distraída, Mario observó esa estructura sombría hasta que un adolorido gemido por parte de Junior lo incitó apartar su atención de aquel sitio para prestar cuidado a su retaguardia. Su hermano menor, quien se encontraba a su lado con la cabeza de Peach en su regazo, enfocó la vista al despertar de la cría koopa siendo atendida por la varita de un ser vistiendo una reconocida túnica azul. Luigi y él habían tenido la fortuna de encontrarse con Kamek en su búsqueda por magikoopas, así que él no tardó en hacerse cargo de las heridas del pequeño sin que tuvieran que pedírselo. El joven príncipe estaba volviendo a la consciencia mientras el capullo de magia lo rodeaba, terminando de curar hasta el más mínimo rasguño adornando su cuerpo. Y cuando estuvo listo, Luigi liberó un gran suspiro plagado de consuelo, pues al menos uno de sus aliados estaba fuera de peligro. Bowser Jr. se removió.

—Tómelo con calma, su pequeñeza —le sugirió Kamek al joven heredero con acento duro, el cual no alcanzaba a cubrir el sentimiento de alivio que lo abrazó.

—¿Qué pasó? —cuestionó el pequeño koopa aturdido mientras se sujetaba la cabeza, pero un recuerdo lo hizo olvidarse de su estado para mirar a su alrededor después de levantarse, exaltado—. ¿Y mamá? ¿¡Dónde está mamá Peach!? —Cuando los ojos de Junior ubicaron el cuerpo de la princesa resguardado por el fontanero de verde, no dudó en echarse a correr hasta ella, arrodillándose frente a su rostro, con obvio temor—. ¡Mamá! ¡Abre los ojos, mamá! ¿Qué sucede? ¿Por qué no despierta? ¿Ella está bien?

Ambos fontaneros evitaron mirar al desesperado niño a los ojos, incapaces de repetir la noticia sobre el deceso de la princesa verbalmente. Y al ver que nadie le estaba dando explicaciones, Junior comenzó a inquietarse más, las lagrimas brotando de los ojos infantes sin remedio ante la idea que se hacía sólida en su mente. Junior negó con la cabeza, incapaz de creerlo aún así. Sin embargo, Kamek no tardó en intervenir sujetando al pequeño koopa del hombro, mostrándose comprensivo y paciente con su inevitable reacción.

—Tiene que ser fuerte, su pequeñeza. La princesa no habría querido que se derrumbara así.

—No... —Junior negó una vez más, sintiéndose abrazar la culpa, pues si ella no estaba más con ellos era porque lo había protegido a él de Velbam—. ¡Kamek! ¡Tienes que traerla de vuelta! Sé que no soy buen aprendiz pero si algo memoricé de toda esa teoria aburrida es que nuestra magia es poderosa, lo suficiente para revivir a alguien.

—No es tan sencillo, su pequeñeza.

—¡Robé esto de la colección de Velbam! —Junior sacó del interior de su caparazón una gema rojo sangre*, la cual resplandecía con la pureza de treinta objetos mágicos en conjunto. Pero aunque sorprendió a los dos héroes y le llenó la vista a Kamek, el magikoopa sostuvo su postura resignada—. Escuché a sus lacayos decir que revitaliza hasta al más enfermo con una sola aplicación. Estoy seguro de que si lo combinamos con uno de tus hechizos curativos especiales podemos-

—¡Bowser Koopa Junior! —exclamó el viejo magikoopa con severidad, capturando la atención de los cabizbajos fontaneros que de un momento a otro habían dejado de escuchar la voz de los dos koopas para sumergirse en su miseria. Junior se congeló en su sitio; la última vez que Kamek le había gritado de esa manera había sido cuando su padre había estado a un paso de morir durante una operación—. Una lección importante que debes aprender es que en esta vida existen cosas imposibles, incluso para la magia. No te atrevas a sugerir que un insignificante cristal basta para traer de vuelta a los muertos. —Junior tembló con desconcierto y Kamek se esforzó en cobrar compostura—. Es cierto que en el pasado los magikoopas han desarrollado hechizos relacionados a ello, pero además de ser magia prohibida, pone en riesgo al contenedor tanto como a quien lo practica. Un error bastaría para destrozar el alma de la princesa y entonces interrumpiríamos el ciclo por completo. Ella no volvería a nacer y nuestros recuerdos de ella desaparecerían del mundo. ¿Quieres eso?

—N-No, pero... —jadeó Junior, apretando la gema entre sus dedos con furia y tristeza, el dolor venciendo a la razón, hasta que todo ese cúmulo de sentimientos explotó en forma de reproche mientras sus ojos se volvían cristalinos—. ¡Ha sido mi culpa! ¡Si yo no me hubiera infiltrado en el castillo, mamá Peach todavía estaría convida! ¡Tú me dijiste que dejara todo en manos de papá y Mario pero me creí lo suficiente capaz de rescatarla yo mismo! ¡Fui un estúpido! ¡Debí haberte escuchado pero no lo hice! ¡Daría mi vida por reparar ese error!

Junior no se retuvo más y se permitió llorar hasta el cansancio, sin siquiera preocuparse en cubrirse la cara u ocultarse como siempre había hecho desde que tuvo uso de razón. Para él había sido importante mostrarse seguro como su papá ante los demás para generar confianza, igual a un verdadero líder. Pero todo eso dejó de ser esencial de un momento a otro. Junior sólo podía pensar en gritar desconsolado mientras las lagrimas y sus fosas nasales decretaban humedad. Kamek apartó la mirada apesadumbrado. Odiaba ver al pequeño koopa así pero no podía hacer nada para calmarlo, casi sentía como si no tuviera el derecho de dirigirle la palabra ahora que lo había herido tanto.

—¿Cuáles son los pasos? —Para sorpresa de ambos koopas, Mario se acercó a Kamek, reluciendo un nuevo semblante determinado sobre su figura—. ¿Qué debemos hacer para realizar ese hechizo prohibido en Peach?

—¿Mario? —Luigi no pudo evitar sentirse desorientado por lo que escuchaba decir a su hermano. Siempre supo que era temerario pero con esto se estaba superando a sí mismo.

—¿No escuchaste las consecuencias si fallamos?

—Pero es posible devolverla a la vida ¿no? —inquirió Mario sin intenciones de retroceder, Kamek pareció comprender eso así que se limitó a suspirar.

—Depende mucho de la suerte. Si el alma de la princesa todavía está atada al reino, existe una oportunidad, pero sino es así...

—Entonces lo mejor será que comencemos cuanto antes. Dime qué necesitas e iré de inmediato a buscarlo.

—Ya tenemos la gema que ha traído su pequeñeza. Sólo necesito otros cien magikoopas —señaló Kamek mientras Junior controlaba su arrebato reciente, sorbiendo por la nariz con menor dificultad—. El símbolo de nuestro reino y el del reino Champiñón. —Kamek comenzó a enumerar—. También alguna pertenencia a la que Peach se sintiera muy apegada en vida... y tres sacrificios. Por supuesto, son sacrificios de sobrenombre, ya que se limitarán actuar como los contenedores de la magia que se manejará, pero tienen que ser lo suficiente cercanos a la princesa para que su alma se sienta atraída.

—Mario y yo podemos ser los sacrificios —intervino Luigi, no sintiéndose para nada complacido con la connotación—. Sólo haría falta el tercero.

—¡Yo seré el tercero! —declaró Junior sin titubear, apenas concretando reflejar sincera confianza después de su breve rompimiento. Kamek lo fulminó con la mirada.

—No puedo arriesgarme a perderlo a usted, su pequeñeza. Tendrán que elegir a otro.

—No —espetó Junior—. Papá no está aquí así que lo representaré yo en su lugar.

Mario sonrió, alzando una ceja con apreciación; lo que decía Junior tenía sentido. ¿Quién más sino Bowser era uno de los más cercanos a Peach además de Luigi y él mismo? Además, si esta magia del que hablaba Kamek era tan peligrosa como sugería, ningún Toad podría resistir tanta presión así que no podían involucrar a un tutor o amigo de la princesa; sólo ellos podían hacerse cargo de esta tarea. Y después de unos momentos de absoluto silencio por parte del magikoopa, finalmente éste mismo se resignó para volverse hacia los fontaneros, dando su aprobación de iniciar la búsqueda, no sin antes advertirles que tenían una sola posibilidad de que el experimento fuera un éxito.

Un par de horas bastaron para que los fontaneros estuvieran de vuelta con los elementos del ritual, ya que Junior les había trasladado por el castillo montados en un koopapayaso. Los cien magikoopas, entre los cuales Kammy estaba incluida, formaron un circulo alrededor de la princesa quien era adornada por los dos símbolos reales mientras sujetaba entre sus dedos su sombrilla rosa favorita. Mario, Luigi y Junior la contemplaron unos instantes antes de tomarse de las manos mientras los magikoopas formulaban una serie de rezos antiguos que poco familiares eran para los tres sacrificios. Las luces mágicas de sus varitas se movieron igual que estrellas sobre el centro, así que Mario y compañía se vieron obligados a cerrar los párpados con fuerza ante la intensidad con la cual la magia comenzó a oscilar hasta transformarse en una bruma escarlata. Durante lo que pareció una eternidad, los oídos de Mario sólo alcanzaron a percibir las voces de los magikoopas, más pronto una sensación desconocida lo golpeó. Era como si algo estuviera vibrando por todo su cuerpo, algo que repentinamente se tornó doloroso. Resistió, concentrándose en los recuerdos de su amada princesa, por quien había arriesgado su vida tantas veces, de quien estaba profundamente enamorado. Fue hasta entonces que logró soportar esa sensación sin dificultad, pues casi era como estar de vuelta a esos momentos pacíficos, donde no importaba nada más que disfrutar de la vida. Podía visualizar a Peach sonriendo con la misma dulzura que la caracterizaba. Sin embargo, fue todo lo que vio antes de que todo se volviera oscuro para él.

Mario se dio cuenta de que algo había cambiado cuando comenzó a cobrar lucidez, así que abrió los ojos al comprender que se había desmayado. Sin embargo, lo que realmente lo hizo levantarse de tan cómoda superficie fue el toque delicado de ciertos dedos reales rozando su bigote, tacto que no tardó en ser acompañado por una voz rasgada por la fatiga, llamándolo por su nombre. Mario se tensó cuando comprobó que sus sentidos no lo estaban engañando, la princesa realmente estaba consciente y le dedicaba una suave sonrisa digna de su repentino despertar.

—Hola... Mario... —le saludo Peach, sólo eso bastó para que las lagrimas volvieran a ser arrancadas de los ojos del fontanero, quien no pudo evitar tomar la mano de la princesa con delicadeza antes de besarla y mantenerla contra su mejilla, absolutamente aliviado de que el hechizo diera resultado. Por un momento había pensado que no funcionaría.

—¡Princesa! —exclamó Luigi incapaz de contener el llanto, acercándose gateando hasta la joven soberana para posteriormente sentarse junto a ella intentando secarse las lagrimas inútilmente. En esos momentos sólo quería abrazarla pero se contuvo a sabiendas de que ella necesitaba recuperarse por completo.

—¡Mamá! ¡Mamá! —secundó Junior importándole poco verse cual bebé llorón mientras se abrazaba a la toad real. Peach palpó su cabeza con su mano libre en respuesta, formando en su rostro una sonrisa cercana a lo maternal, antes de mirar al resto de los presentes.

—Bienvenida al castillo de Bowser, princesa —le saludó Kammy con una corta reverencia.

—Gracias —Peach asintió antes de volverse a sus héroes—. Siento haberlos preocupado.

—Lo importante es que todo está bien ahora —replicó Mario, recuperando la sonrisa—. El reino Champiñón no sería nada sin su princesa. A decir verdad, ninguno de los dos reinos.

—Sin embargo, esto aún no ha terminado —comentó Kammy mirando la torre principal del castillo—. Su vileza continua luchando contra Velbam en la sala del trono. El destino de nuestro mundo se decidirá por quien sea vencedor en este combate.

—Y es por eso que regresaré —Mario se puso de pie, atrayendo la mirada de los presentes—. Bowser no podrá solo contra ese sujeto, así que lo mejor será que continuemos uniendo fuerzas para derrotarlo.

—En realidad existe un peligro mayor que Velbam —corrigió Peach para sorpresa del fontanero de rojo y el de verde quien inmediatamente pidió explicaciones.

—¿Qué quiere decir?

—Las fuerzas de los antiguos koopas ha despertado gracias a la intervención del dictador dimensional, por lo que el riesgo de que un koopa real sea posesionado por sus antiguos instintos se incrementa. ¿No es verdad, Kammy?

Mario, Luigi y Junior miraron en dirección a la aludida y al resto de magikoopas en busca de una explicación más extendida. Kamek cerró los ojos apelando al derecho de guardar silencio, por lo que Kammy decidió revelar un secreto que sólo los koopas más viejos en el reino conocían; ya no necesitaban ocultarlo, pues era un hecho del cual se enterarían todos tarde o temprano. Aún si desconocía cómo era que Peach lo sabía, supuso que durante su estancia en los calabozos debió ocasionar la filtración de información de algún modo.

—Así es. Su malevolencia es propenso adquirir las cualidades de nuestros antepasados ahora que antiguas fuerzas vuelven a merodear nuestro reino —dijo con tono ronco—. En realidad, fue gracias a eso que pudimos traer de vuelta a la princesa sin mayores complicaciones. La magia que había sido sellada tras siglos y siglos de monarquías industriales brotó como magma de un volcán en Darkland gracias a las practicas de Velbam. La misma magia que hacía de los koopas... bestias que sólo pensaban en matar.

El impacto que tuvo aquella revelación en ambos fontaneros fue tal que se tensaron incapaces de asimilarlo por completo, pues Mario podría darle credibilidad frente al recuerdo del rostro endemoniado de Bowser momentos antes de dejarle en la sala del trono para su lucha contra Velbam. El propio Junior se reconoció aterrado con la imagen de que su genial padre se transformara en nada más que un monstruo sediento de sangre, no más ese koopa divertido y a veces estricto con el que pasaba grandes momentos dentro y fuera del castillo. La sola idea lo incitó aferrar aún más el abrazo del que todavía no liberaba a Peach, mientras que la princesa meditaba más profundamente sobre lo que había descubierto merodeando el castillo mientras los guardias del dictador no la veían.

—Pero, ¿qué pudo hacer Velbam para ocasionarlo? Han existido otros invasores en el pasado que han querido apropiarse —señaló Luigi con el desconcierto sofocando su pecho.

—El consejo de magikoopas creemos que ha estado jugando con siglos de nuestra historia. Ya que es un invasor capaz de doblar el tiempo y espacio a su antojo con ayuda de las reliquias que porta, debió pensar que todas las investigaciones que realizaba en nuestra especie no repercutiría en la forma en que fuerzas antiguas reaccionarían. Piensen en ello como un goomba que está durmiendo como una roca, si es golpeado reiteradamente en todas direcciones, enfurecerá, entonces atacará hecho una fiera.

—¿Recuerdan las palabras de nuestro rey en ciertas ocasiones? —inquirió Kamek—. Ustedes no podían sentirlo, pero cada vez que el dictador doblaba el espacio, su vileza no dejaba de repetir que estaba siendo amenazado. Eso era porque Velbam estaba trayendo visiones del pasado y a los koopas nos afectaba por obvias razones. Era como si nos estuviera inyectando la esencia de nuestra naturaleza, algo que no significa nada para nuestro razonamiento... pero para nuestros instintos...

Los fontaneros comenzaron a comprender, pues no tardaron en recordar el extraño comportamiento que habían mostrado algunos koopas en el transcurso de su aventura. Koopa troopas, lakitus, paratroopas, huesitos, incluso magikoopas habían empezado actuar primitivos, por lo que se habían visto obligados a encerrarlos en jaulas igual que animales.

—Velbam ha dañado a nuestro rey de una manera que él ni siquiera sospecha —declaró Kammy mordaz—. Y para empeorar las cosas, se atrevió lastimar al heredero, asesinando a la mujer que eligió para compartir su reino. ¿Cómo se imaginan que reaccionaría?

—En la antigüedad, los lideres koopa eran considerados alfas —explicó Kamek—. Los alfas solían ser desafiados de esa manera, era un desafío mortal. La cría y su consorte eran asesinados, los cadáveres eran presentados ante el alfa en su casa, entonces era efectuada una lucha a muerte. Lo que significa que no se detendrá hasta destruirlo todo.

—No podemos permitir eso —espetó Mario con convicción.

—Vayan a demostrarle lo contrario entonces. Aunque, les aseguro, no será una tarea fácil cuando su majestad se ha salido de control —dijo Kamek.

—No si Junior y yo vamos —declaró Peach levantándose del suelo con bastante dificultad, necesitando del apoyo del joven heredero para completar el proceso—. Vernos a salvo debería ser suficiente para que Bowser vuelva a la normalidad, ¿cierto?

—No lo sé, princesa. Podría sospechar que son una ilusión de su enemigo intentando manipularle —comentó Kammy.

—El Bowser que conozco no es tan inteligente —replicó Mario, sorprendiendo a todos los magikoopas por su declaración, después se dirigió a la regente del reino Champiñón, tendiéndole una mano—. ¿Estás segura que quieres hacer esto, Peach? Apenas has despertado y, si lo que dice Kammy es cierto, podría ser peligroso para ti también.

—Confía en mi, Mario. Bowser puede ser un cabeza hueca con temperamento de Bob-Omb, pero nunca me sería capaz de hacerme daño.

—¡Es cierto! —exclamó Junior con entusiasmo—. Además yo la estaré cuidando, me niego a cometer más errores. Cuidaré a mamá Peach con mi vida.

—Todo estará bien, ya verás —insistió la princesa Toadstool a Mario con una sonrisa que le hizo imposible al fontanero negarse. Mario sonrió complaciente y entonces Luigi se reunió con ellos para compartir miradas, dispuestos a ponerle fin a su aventura de la mejor manera.

Continuará...


Notas Finales: Esto es prácticamente el penúltimo capitulo de un longfic que no me siento capaz de poner en marcha, fue por eso que resumí masomenos la trama en este único Oneshot. Así que ni mi OC es importante ni quise brindarle más profundidad que la de un saco de boxeo para nuestro amado rey Koopa. Ciertamente cuando escuché el cover no pude evitar preguntarme cómo sería presenciar a esta bestia completamente fuera de sí, seguro nadie podría detenerle, ni siquiera Mario.

*La gema que menciona Junior se podría decir que se trata de un objeto creado a base de sacrificios capaz de cumplir cualquier deseo, una especie de piedra filosofal, con la única diferencia que esta requiere de la guía de conjuros mágicos para funcionar correctamente, de otra manera solamente serviría como objeto de curación.

Hechas las debidas aclaraciones, gracias por leer. Pero ahora que está terminado me pregunto si... humm... ¿Debería escribir el capitulo final que tenía planeado?


Comentarios Adicionales: Esta es mi primera vez escribiendo para el fandom así que discúlpenme por haber tratado temas tan sangrientos y darle un vistazo más adulto, jeje. Estos personajes no hacen más que causarme ternura pero no pude evitar imaginarlos en una situación tan grave. Oh, y como no sabía de qué manera implementar el acento italiano de Mario y Luigi, me tomé la libertad de dejarlos con el lenguaje tradicional. Me disculpo por eso.