Hola! Como han estado?... pues ahora se me fue la onda de que no habia actualizado el fic y heme aqui regresando con culpa. En mi defensa, pues me entretuve viendo un anime de hace como mil años pero que no lo habia visto porque segun no me gustaba y termino atrapandome. Pero fuera de eso, he aqui vengo con amor para ustedes. No se como les vaya alla en sus paises, pero aca se extendio la cuarentena otros 30 dias, asi que ni modo. Animo, ya saldremos de esta, sigamos adelante.


~ 1 ~

Hades se encontraba recargado en el balcón que había en su habitación, no tenía mucho que hacer, había decidido tomar unas vacaciones, no se encontraba totalmente concentrado para realizar su trabajo como un simple mortal delante de los demás. Su mirada se encontraba fija en todas las casas lujosas que se encontraban en el mismo sitio donde vivía. Cerro los ojos y aspiro todo el aire que le permitieron sus pulmones, lo libero poco a poco y de pronto sintió como la temperatura del ambiente había subido de manera escandalosa.

Abrió los ojos y se encontró con un paisaje diferente al que segundos atrás estaba viendo, ahora todas aquellas casas se encontraban consumidas por el fuego y gritos de dolor y desesperación de las personas que se encontraban viviendo ahí era lo único que se escuchaba, a lo lejos pudo ver como se alejaban unas sombras gigantes. Sintió que aquel aire le estaba comenzado a quemar los pulmones y de pronto sintió que alguien coloco una mano en uno de sus hombros, el joven se dio la vuelta invocando casi inconscientemente su arma, coloco su espada a escasos milímetros del cuello de aquel que se había atrevido a tocarlo.

-¿Se encuentra bien señor?- le pregunto serio pero con algo de temor en su voz

-A.. Aiacos- susurro y bajo su espada -disculpa, no era mi intención

-No tiene que disculparse, fui yo quien se atrevió a entrar a su despacho sin su permiso

Hades camino hacia una pequeña mesa que estaba ahí y tomo asiento, se sirvió un trago de whisky e invito a Aiacos a que lo acompañara, estuvieron en silencio unos minutos, el gobernante del Inframundo debía de tranquilizarse un poco antes de hablar, se sirvió un trago más y lo bebió de golpe, el Juez solo se dedicaba a observarlo.

-Sabe algo señor- dijo para llamar la atención de Hades -a nosotros, sus Espectros no nos agradó la idea de que formara un acuerdo de paz con los demás dioses, en especial con Athena

-Era necesario, ninguno de nosotros quería seguir peleando y perder las vidas de los nuestros en el proceso- explico mientras se servía otro trago mas

-Aun ahora, no entendemos el porqué. Aun hoy nos molesta e incómoda, pero de algo debe de estar seguro y es que no importa por qué lo hizo, nosotros siempre serviremos a usted- Scott solo asintió y le sonrió

-Gracias

-Así que… me puede decir que es lo que le esta molestado. De esa manera sabre si puedo serle de ayuda

-En los últimos meses he tenido sueños demasiado vividos- comento -sueños en los que hay muchas batallas, explosiones, fuego… muerte- bebió otro trago más y dejo salir un suspiro -pero siempre hay una constante… siempre estamos juntos

-¿Quiénes?- pregunto Aiacos

-Apolo, Ares, Poseidón, Athena y yo… siempre peleando con unas sombras gigantescas negras, siempre

-Un sueño extraño

-Siempre me despierto cuando estamos a punto de recibir un ataque mortal

-Solo tómelo de esa manera, un sueño nada más señor- tomo el trago que le había dado Hades y este de inmediato le volvió a servir uno más -¿ya le pregunto a alguno de los otros dioses?-el joven negó -debería, tal vez así podría calmar su mente

-Si tan solo uno de ellos tuviera los mismo sueños o parecidos a los que tengo, tal vez podría ayudarme a interpretarlos

-Si ya se lleva bien con ellos, debería preguntarles

-Tal vez- dijo mientras tomaba un trago más.

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-Muy bien- comento Misty mientras bajaba de unas de las carretas junto a su alumno -hemos llegado, hogar dulce hogar

-Tengo hambre- comento el pequeño aprendiz

-Bueno, podemos hacer una parada en algún lugar- dijo mientras miraba alrededor de Rodorio algún puesto que no estuviera tan lleno -yo también muero de hambre y no quiero esperar mucho

Había pasado apenas unos meses desde que Athena había encomendado el cuidado de su único hijo al Caballero de Plata Misty, se había enfrascado en una discusión con Marín y el Maestro Albiore de unas largas horas, para la diosa su pequeño hijo aún era un bebé que necesitaba de su cuidado pero para ambos Caballeros de Plata Ezreal ya debía de comenzar su entrenamiento para ser candidato a una armadura y como todos sabían el pequeño no iba por cualquier armadura; no, él era el legítimo heredero de una armadura Dorada así que tenía que trabajar muy duro.

Así que sin más, le toco el cuidado a Misty, que en principio se negó a la petición que le había hecho Marín, pero no le había quedado de otras más que aceptar, y no era que no soportara al pequeño; no, solo que él no se veía como mentor de alguien. Odiaba tener que ir de misión con el niño, todo lo tenía que hacer muy lento para que él pudiera ir aprendiendo y que decir de las conquistas de cada pueblo, ahora tenía que ponerlas en pausa hasta que el pequeño tuviera edad suficiente para quedarse solo en la posada y salir tranquilamente. Pero cambio de un momento al otro cuando le llegó la noticia que la armada Dorada había sido traída de regreso por la diosa Athena, adiós a ser mentor… ahora iba a caer en manos de uno de ellos, no negaba que ya se estaba acostumbrado a su presencia y que le entretenía ver como comía solo, pues la mitad de su alimento iba a parar al suelo, pero mejor con uno de ellos, además estaría mejor protegido.

-Ezreal- le llamo mientras subían las escaleras hacia el Templo Patriarcal -el día de hoy dejo de ser tu maestro- el pequeño lo observo -ahora tu maestro será otro Caballero

-¿Soy una molestia?- pregunto inocentemente

-No, jamás lo has sido- le respondió, lo tomo entre sus brazos y lo coloco encima de sus hombros -así llegaremos más rápido- le dijo

-¿Entonces? ¿Mi mamá te regaño?

-Claro que no- dijo entre risas -solo que hay personas mucho más fuertes que yo de los cuales puedes aprender

-Ah bueno- dijo muy quitado de la pena

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Te encontrabas en la entrada del Templo, querías recibir tu misma a tu pequeño hijo, de esa manera lo ibas a ir preparando para presentárselos a la Orden Dorada. Sabias que era muy pequeño cuando los conoció, pero ahora ya era capaz de reconocer muy bien a las personas y sus recuerdos de menos años se había guardado demasiado atrás, sería incapaz de reconocer a alguno de ellos. Además, esos chicos ya querían ver que tan grande se había puesto.

-Bienvenidos sean- dijiste en el momento en que los vistes llegar, Misty bajo de sus hombros al pequeño que corrió hacia tus brazos

-Hola amor- dijiste y lo cargaste -¿Cómo estás?

-Bien- te respondió sonriente

-¿Cómo les fue Misty?- te dirigiste hacia el mayor, este te hizo una reverencia

-Todo de maravilla, no hubo peleas- te dijo

-Que bien- no sabias como decirle que ya no iba a estar a cargo del niño, no querías hacerle sentir que no era digno o lo suficientemente bueno para el entrenamiento del pequeño -Misty, quisiera agradecerte el que cuides de Ezreal, pero ya no será necesario- lo dijiste en voz muy baja

-Lo sé- te dijo tranquilamente, algo que te sorprendió -ahora será el aprendiz de uno de los de Oro, ya lo sabía mi señora Athena, no tiene por qué sentirse mal

-Te encomendare otro estudiante, sé que puedes ser un buen maestro…

-No gracias- te dijo de inmediato y viste que se puso pálido -señorita Athena, no sirvo para esto. Si tome bajo mi tutela a Ezreal fue porque es su hijo, pero la verdad no me gusta andar de niñero

-Ah…- te dejo sorprendida su sinceridad, pensaste que se iba a molestar, pero tal parecía que de verdad no le gustaba ser maestro, reíste un poco y le dijiste que fuera a descansar

Caminaste con el pequeño tomado de su mano, te venia explicando todo lo que vio durante el camino, para tener 5 años se comunicaba muy bien además se veía mucho más maduro para un niño de esa edad. Te detuviste frente a la puerta del gran Salón y te agachaste a su altura, le explicaste que detrás de esa puerta estaba esperando unas personas que él ya conocía pero que no recordaba, le dijiste que ellos eran sus tíos y que dos personas de ahí eran sus abuelos. El pequeño se veía feliz y esperabas que no fuera a reaccionar de mala manera.

-Chicos, ya llegué- te anunciaste y pasaste

-¿Dónde está?- se apresuró a preguntar Leo, miraste detrás de ti y el pequeño no estaba, dirigiste tu mirada a la puerta, ahí se había quedado, apenas asomándose hacia el interior

-Ven enano- le llamaste cariñosamente y el pequeño entro corriendo a esconderse detrás de tus piernas -todo está bien, no pasa nada- le dijiste mientras colocabas tu mano sobre su cabeza

-Hola Ezreal… ¿te acuerdas de mí?- le pregunto Milo mientras se acercaba a paso lento, se colocó de rodillas -soy tu tío Milo, hola

-¿Por qué tuvo que ser el primero?- escuchaste que Aldebarán pregunto en voz baja, tu sonreíste -lo va a asustar

-Saluda Ez- le ordenaste, pero solo sentiste que su agarre en tus piernas se intensifico y que también escondió su rostro en ellas

Todos los Caballeros le hablaron con voz suave, tratando de que el pequeño te soltara y que se separara de ti, pero no podían hacer nada. Aioria lo trato de tomar de la mano, pero él pequeño se negó a hacerle caso. Ni siquiera Shion o Dhoko pudieron llamar la atención del pequeño, todos se miraban entre sí y después a ti, pero no sabias como responder a eso, no querías obligarlo a que te soltara y llevarlo con ellos, lo único que conseguirías con eso sería que se asustara y terminaría llorando.

Te sentías mal, ellos ya estaban preparados para recibirlo con risas, con juegos y ya no sabias que más le iban a enseñar, pero no habían contado de que a pesar de todo era un niño que no los recordaba y que tendrían que ganarse la confianza de él nuevamente. Incluso Radamanthys se intentó acercar y le ofreció la mano pero consiguió el mismo resultado que los demás, negación. De pronto viste acercarse de nuevo a Shaka, se sentó en cuclillas y permaneció callado hasta que tu hijo se asomó un poco por una de tus piernas, Virgo le sonrió de manera tierna.

-Hola- le saludo pero Ezreal permaneció callado -¿Cómo estás?- pregunto después de un pequeño silencio

-Bien- le susurro y sonrió, un avance

-¿Cómo te llamas?- le pregunto y espero un poco hasta que el pequeño decidió responder

-Ezreal- le dijo, ahora asomaba un poco más su cabeza -¿y tú?- le pregunto

-Soy Shaka- le dijo sonriente, te sorprendiste por el tono de voz de Virgo, era demasiado tranquilo -¿Sabes quién soy?

-Shaka- le dijo y eso provoco una risa suave en el Caballero

-Yo también voy- se animó a decir Aioria y fue detenido por su hermano

-No te metas- le pidió Aioros -lo vas a asustar

-Dejemos que Shaka trate de ganar su confianza- susurro Afrodita

-¿Cuántos años tienes Ezreal?- pregunto una vez más, pero el pequeño no respondió solo le mostro su mano extendiendo sus 5 dedos -vaya, tienes 5 años

-Si

-Oye Ezreal, los chicos de allá son tus tíos- le dijo, el pequeño los vio y alguno de ellos le sonrieron y le saludaron, de inmediato dirigió la mirada hacia Shaka -son buenas personas

-¿Y tú?- pregunto con duda, Virgo sonrió; toda el acercamiento dio como resultado la preguntaba que estaba esperando

-Yo soy tu papá

Te quedaste sorprendida ante la respuesta que Virgo le había dado a tu hijo, ya sabias al igual que todos los de ahí que no era verdad, es más… ni siquiera tú eras su madre, pero no esperabas que Shaka se hubiera echado al hombro ese compromiso, sabias que era tu pareja pero no le ibas a dar esa responsabilidad así como así, miraste a los Caballeros restantes; ellos se encontraban igual de sorprendidos que tú, viste a Shion y sabias que quería decir algo pero la sorpresa no lo dejo.

-¿Mi papá?- la voz de Ezreal te regreso a donde estabas

-Así es, yo soy tu papá- le confirmo de nuevo y viste que después de eso el pequeño salió de entre tus piernas y camino para quedarse frente a él

-¿Mi… papá?- volvió a preguntar mientras acariciaba el rostro del joven con su pequeña mano, Shaka asintió, de pronto escucharon que el pequeño comenzó a llorar y cubrió su rostro con sus manos, no sabias que había pasado para que ahora se encontrara así

-¡¿Qué le hiciste Virgo?!- le pregunto sin gritar Shion, se veía que estaba enojado y se acercó a donde estaban

-Por… por mucho tiempo- escucharon la voz entrecortada del pequeño y Shion ceso su andar -vi como mis amigos tenían una mamá y un papá- dijo y eso fue como un golpe para ti, jamás te había dicho o comentado algo así -y yo nada más tenia a mi mamá- trataba de limpiar sus lágrimas con sus manos pero era imposible -yo también quería un papá para jugar con él, para que me cargara, para que me enseñara a pelar- continuo diciendo entre sollozos, las lágrimas ya caían de tus ojos.

Cuan egoísta habías sido, te habías encerrado en tu propio dolor que cuando estabas con tu hijo no veías que el también necesitaba de tu atención por completo. Ya sabias que era difícil ser madre, pero no sabias que el pequeño también se sentía incompleto. Te dolía mucho ver a tu pequeño haciendo ese tipo de confesiones, de verdad era muy maduro para su edad, querías tomarlo en brazos pero no era el momento, tenía que sacar todo lo que llevaba dentro, aunque fuese solo llanto.

-Todas las noches rece para que mi papá volviera conmigo- dijo -y ahora ya tengo un papá- continúo llorando y Shaka se retiró unas lágrimas que se habían escapado de sus ojos, el sentimiento del pequeño era puro.

-Ven- le ordeno tranquilamente mientras le extendía su mano

Viste que Ezreal corrió a sus brazos y se lanzó a su pecho, Shaka lo tomo y se puso de pie abrazándolo fuertemente a él. Esa escena te dio mucha ternura y culpa, porque precisamente le habías dicho a Hera y a Zeus que no te importaba que la tierra se fuera literalmente a la mierda, Ezreal tenía una vida entera por vivir; tu ya habías vivido lo que fuera de tu vida, pero la de él estaba comenzando. Dejaste salir un suspiro, si necesitas una razón para ir a esa guerra, la tenías frente a ti… donde el hombre al que amabas tenía en brazos a una de tus razones de vida.

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~ 2 ~

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-¿Para qué nos quiere aquí?- pregunto Shura a todos los que se encontraban -ya tenemos 30 minutos y ella que no se aparece. Tengo muchas cosas que hacer

-Que amargado- le recrimino Aioros

-¿Y tú si sabes papá?- le pregunto Ángelo a Shaka, este le dio un golpe que a la mayoría de los presentes le dolió

-Te lo tienes bien merecido- le dijo Afrodita a Cáncer que se encontraba sobando la parte afectada del brazo

-¿Quién va a ser el maestro de Ezreal?- pregunto Mü para desviar la atención y miro al nuevo papá de la Orden Dorada -¿tú?- el negó de inmediato -¿Entonces?

-Yo- dijo Piscis -me voy a encargar de convertirlo en el próximo Dorado de Piscis, eso ya lo había hablado hace tiempo con ella

-Pobre criatura- susurro Leo -que culpa tiene de haber nacido en febrero

-Shion, ve por ella- le ordeno Dhoko al Patriarca, este solo lo miró fijamente -perdón, yo solo decía… era una sugerencia.

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Te encontrabas mirando fijamente la estatua de Athena que se encontraba en la parte trasera del Santuario, no sabias con que cara te ibas a presentar frente a ellos y decirles que literalmente te habías vendido a Hera.

-¿Qué harías tu?- le preguntaste a la estatua gigante -a ver… les vas a contar todo desde el principio y luego que… ¿Qué más vas a decir? ¿Qué Hera te está haciendo que estés a punto de pelear una guerra para salvar al Olimpo y que ahora tendrás que hacerlo porque ella revivió a los chapeados en oro y…?- dejaste salir un suspiro y pensaste un poco y te quedaste observando fijamente a la estatua -Ok, los he citado aquí para decirles, que gracias a Hera, la diosa real sin reencarnación alguna, ustedes regresaron a la vida, pero no fue de a gratis; oh no, nada en la vida es gratis y eso lo sé muy bien, chicos, papá uno y papá dos… Hera los revivió a cambio de que yo fuera a luchar en una guerra nueva- suspiraste -¿se acuerdan de las visiones que tenían donde peleaba con los otros dioses?

"Pues es esa guerra, así que a cambio de que ella los regresara a la vida yo iba a liderar el ataque en contra de eso que soñaba… ¿y a que no saben qué? Con los que voy a pelear son con los Titanes, si, esas cosas que vivían antes que los dioses, esos a los que Zeus, Poseidón y Hades junto a los otros dioses agregados derrotaron, si, lo se… no me hablen todos juntos que no los entiendo- dijiste como si los tuvieras frente a ti -no se preocupen, no se asusten que ustedes no van a pelear, la única que se va a ir a partir la madre soy yo, y tal vez arrastre a mi hermano Apolo y Hades; pero si, seré yo la única que va a ir a plantar cara en contra de los Titanes"

-¡¿Qué hiciste ahora jovencita?!- escuchaste que te gritaron, tu sangre se congelo y te paralizaste -¡Athena!- te llamo de nuevo -¡¿me quieres explicar lo que estás diciendo?

Te diste la vuelta lentamente, atrás de ti se encontraban toda la Orden Dorada y Shion incluido, tal vez se habían desesperado porque no llegabas al Salón Patriarcal y decidieron buscarte, les ibas a decir todo; pero no de esa manera, te habían agarrado con las manos en la masa.

Estabas temblando, tus nervios estaban crispados, Shion te miraba de manera seria y acusatoria, no querías, pero como bien decía una de tus amigas cuando estaban haciendo practicas clínicas hospitalarias… si ya la cagaste, no la embarres más.

Comenzaste a relatar todo, desde el momento en que termino la guerra, lo que habías vivido ese tiempo, todo el luto que habías guardado, los meses que te la pasaste sola en el Santuario sin salir a Rodorio, cuando los ancianos habían ido a desenmascararte, el tratado de paz que habían firmado por así decirlo entre todos los dioses, bueno; solo con los que habías luchado.

El ultimo aniversario que celebraste de muerte de ellos, que en ese momento volviste a tener de nuevo aquellas visiones que no habías tenido en mucho tiempo, la aparición de Zeus y la oferta de Hera, la cual te pago mucho antes de creerle, les mostraste el brazo donde yacía aquella marca que te había puesto la diosa del matrimonio. Los chicos durante todo el momento estuvieron escuchándote sin decir nada, por primera vez no te interrumpieron durante toda tu explicación, cuando terminaste de hablar callaste, pero nadie de ellos decía nada, ni siquiera Shion.

-¿No van a decir nada?- preguntaste, un nudo se estaba comenzando a formar en tu garganta -¿Shaka? ¿Camus?- ni siquiera te pusieron atención, estaban muy serios -¿Rada?- el susodicho estaba muy ocupado observando el suelo -¿Papá Dhoko?- miraba hacia otro lado -¿Papá?- Shion se encontraba de pie con los brazos cruzados mirando al cielo -¿Alguien?- las lágrimas comenzaron a caer por tu rostro -¿Alguien? ¿por favor? ¿Dita? ¿Milo? ¿Aioria?- nadie decía nada, ese silencio te estaba matando -perdón, me retiro

Saliste de ahí sin siquiera dirigir tu mirada a nadie, no supiste como fue que hiciste para llegar a tus aposentos caminando y no corriendo, apoyaste tu espalda en la puerta y comenzaste a resbalarte, abrazaste tus rodillas y comenzaste a llorar en silencio. No pensaste que ellos tomarían de esa manera la noticia, sabias que estabas haciendo algo malo, pero de verdad querías verlos, además la culpa te estaba matando, de pronto escuchaste de nuevo aquella palabra que Calandra te había dicho ese día y que aun la llevabas marcada dentro de ti… Asesina.

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Te encontrabas sentada en los Jardines Privados de Athena, la noche se encontraba muy avanzada, pero no podías conciliar el sueño, viste de nuevo el celular y este marcaba las 3:06 de la madrugada. De pronto recordaste aquella vez en donde habías traicionado la confianza de ellos y te habías vendido a Apolo. Comenzaste a caminar hacia el exterior del Santuario, los Caballeros y los guardias que se encontraban patrullando en esa hora te saludaban a pesar de que se les hacía extraño verte a esas horas de la madrugada, tenías ya tiempo que no lo hacías, comenzaste a hacerlo cuando estabas afrontando el reciente fallecimiento de ellos.

-¿Qué haces despierta a esta hora?- te preguntaron

-Nada, solo que no puedo dormir- respondiste

-¿Paso algo?- te pregunto otra voz más detrás de ti

-Nada que no se pueda arreglar… creo

-¿Quieres hablarlo?- te pregunto Marín, volteaste a ver a Shaina y al igual que la otra chica esperaban tu respuesta.

Caminaron directamente hacia el Coliseo donde tomaron asiento y comenzaste a hablar. Ninguna de ellas sabia como era que los Dorados habían revivido hasta que decidiste contarles. En todo momento las miraste y pudiste darte cuenta de que se encontraban sorprendidas. Contaste lo mismo que a ellos e incluso que ninguno de ellos dijo nada.

-Tal vez solo están sorprendidos- se animó a hablar Shaina después de pensar un poco -como yo, imagino que de la misma manera que tu Marín

-Si- respondió en un suspiro -pero ¿no había otra manera de traerlos a la vida? ¿algún otro sacrificio?- te pregunto la Caballero del Águila

-La verdad no se- dijiste -sé que Hades aún no tiene esa habilidad, porque su Cosmo no está despierto al cien, pero la verdad, la pura verdad…- pensaste en lo que ibas a decir -yo jamás le creí a Hera que tuviera la habilidad de traer a las personas de vuelta a la vida

-Lo hizo- te dijo Marín -y ahora tendrás que pelear por ella y por el Olimpo

-Aunque es una locura- dijo Shaina -no hay registro alguno más que el que cuenta la leyenda; donde Zeus, Poseidón y Hades pelearon contra Chronos, de ahí en adelante no hay nada

-No sabes a lo que te enfrentas- te dijo Marín -va a ser muy peligroso y más si lo planeas hacer sola

-Aunque sola no creo…

-¡Alto!- interrumpiste a Shaina, ambas se te quedaron viendo -mi lucha es contra los Titanes, suena muy loco, pero creo que me acaba de llegar la iluminación de Shaka

-¿Por qué?- preguntaron ambas

-Les cuento en el camino, vamos a la prisión- dijiste y ambas te siguieron, ibas atando todos los cabos sueltos en tu mente, solo necesitabas una confirmación segura

-¿Athena? ¿Pasa algo "-_-"?- te pregunto Marín que te seguía de cerca con Shaina

-¿Recuerdan todas esas veces que me han atacado? ¿Cuándo Alde llego muy herido porque lo habían despojado del Cosmo? ¿Cuándo me encontré con Rada la primera vez?

-No te entiendo- respondió Shaina

-Cuando recién me encontré con Mü, Milo y Camus fui atacada en mi casa, se apagaron las luces y toda la cosa. Después aquí también fui atacada, pero en esta ocasión Shun y Shura y no me acuerdo quien más pelearon y les despojaron del Cosmo- tropezaste un poco y una de ellas te detuvo de caer -luego Alde sufrió un ataque, luego Ares y los suyos, también la sardina enlatada, no me acuerdo si Apolo me ha dicho algo

-Entonces… ¿quieres decir que está relacionado?- pregunto Marín

-Eso es lo que vamos a averiguar

Tal como lo habías dicho, te había caído la iluminación de Shaka, pero necesitabas más que eso, algo dentro de ti sabía que era correcto tu pensar pero si no era así; entonces no sabrías que hacer con respecto a esos ataques y te quedarías con la duda. El olor en ese sitio no era tan malo, solo olía a una humedad intensa, uno de los guardias te guio a través de todo ese lugar hasta la celda donde estuviste la primera y única vez que habías ido. Ahí se encontraban esos tres personajes profundamente dormidos, el guardia los despertó y el líder de ellos te miro y sonrió.

-Buenas madrugadas reinita- te saludo de manera sínica, no respondiste ante su provocación y detuviste a tus dos amigas de que le siguieran la corriente -¿en qué puedo serte de ayuda mi vida?

-¿Sirves a algún Titan?- le soltaste sin anestesia, su mirada te dio la respuesta pues se había sorprendido

-¿Por qué pregunta eso mi señorita?

-Responde a la cuestión- ordenaste -¿sirves o no a los Titanes?

-¿Qué me darás a cambio?- te pregunto y sentiste su mirada morbosa escanearte por completo y después hacer lo mismo con tus amigas -hace mucho que no siento el calor de alguien a mi lado

-No lo que estás pensando- respondiste, sabias que si hubieras ido con uno de la Orden mayor no se estaría comportando así, pero no ibas a caer en su juego

-¿Entonces?

-Tu libertad- soltaste sin pena ni duda

-No dejarían que nadie como nosotros saliera con vida de aquí

-Ella es la misma diosa Athena- le dijo Marín -¿Quién está por encima de ella?

-El Patriarca del Santuario

-El Gran Maestro dobla rodilla ante ella- intervino Shaina -jamás se opone a ninguna orden de Athena, eso es una falta de respeto hacia ella

Estuvieron en silencio unos minutos, las tres le vieron sonreír y dirigirse con los otros dos, comenzaron a hablar en una lengua muy extraña que nadie de las presentes ahí pudo deducir. Parecía que se encontraban poniéndose de acuerdo para poder hablar o callar. La platica continuo unos minutos que para ti se hicieron horas, podías sentir la tensión en el lugar, cuando por fin terminaron volvió hacia ti.

-Nosotros hemos servido fielmente a los Titanes por mucho tiempo, esperando a que volvieran a resurgir- eso te tomo por sorpresa -nosotros como sus vasallos tenemos una sola misión y esa es la de acabar con la vida de todos aquellos que han renacido como un dios

-¿por eso los ataques?- pregunto Marín

-Así es, pero no son ataques recientes- confeso -como dije, tenemos muchas generaciones atrás sirviendo a ellos, así que no importa en que año hallas nacido, si ha renacido un dios tenemos que acabar con su vida

-¿Es por eso que me han atacado a mí y a mis hermanos?- preguntaste

-Es mejor hacerlo cuando no saben quiénes son y los que ya lo saben es mejor hacerlo antes de que despierten por completo

-¿Aunque sean niños?- preguntaste por lo que había pasado con Ares

-Mi señorita hermosa- te dijo -en nuestras manos corre sangre incluso de bebés.

-Qué asco de personas- susurro Shaina

-Desde hace muchos años ha pesado una profecía dicha por la misma Hécate- te dijo -la única que ha sobrevivido a esos Titanes

-¿Cuál es?- preguntaste

-Los Titanes se alzarán de nuevo, no solo la tierra; sino el Universo caería en sus manos. Solo y si acababan con todos aquellos nacidos como humanos, pero siendo también dioses.

-¿Solo eso?- pregunto Marín

-Habrá una generación de dioses renacidos que se opondrán a ellos y terminarían con la oportunidad que tenían de resurgir y tendrían que esperar de nuevo varios milenios para volver a tener una oportunidad como esta

-¿Todo eso se los dijo Hécate?- preguntaste

-No lo sé, yo solo te estoy diciendo lo que a mí me dijeron los ancianos

-¿Por qué servirles a ellos?- pregunto Shaina -al final del día acabaran con todos los que habitan este lugar

-Seremos salvados y nosotros seremos los que reconstruyamos una tierra nueva, ahora nosotros seremos dioses

-Jamás he escuchado que eso pase- le dijiste -todos los tiranos que han intentado tomar el control de la tierra han fracasado, pero sobre todo, acaban primero con aquellos que hacen el trabajo sucio de ellos. Jamás se sientan a su diestra, ellos no comparten el poder y lo mismo será con los Titanes

-Te he dicho todo- te dijo después de un largo silencio – los Titanes van a resurgir, ya hay varios de ellos- comento -solo esperan al verdadero líder, aquel que acabara con todo

-Chronos- pensaste para ti

-Cuando eso pase, cuando él salga de su prisión… no importa cuantos dioses reencarnados se unan, cuantos se quieran enfrentar a él… morirán

-Se te olvida algo- dijiste muy confiada y altanera -el dios del Inframundo Hades y el dios de los Mares Poseidón se encuentran ahora mismo como dioses reencarnados- dijiste -además de Apolo quien tiene un gran poder y del dios de la Guerra Ares- callaste un momento -y yo… la diosa de la Tierra Athena… ¿acaso crees que no podremos pararlos? Sobre todo, cuando hay dos de ellos que fueron originalmente quienes lo encerraron

-Tal vez- te dijo -pero jamás se han enfrentado a un Titan, no son como ustedes

-Lo sé- dijiste y eso creías -has cumplido como me dijiste y yo cumpliré, daré la orden para que te liberen y te alejen de aquí

-No- te dijo y le miraste extrañada -si en la mínima y remota circunstancia llegaran a ganar, nos liberas después de eso. No antes

-¿Por qué?- demando saber Marín

-Ya le había dicho a la reinita… si nos encuentran moriremos, así que ese es el trato, gane la guerra y nos libera. Mientras estaremos más seguros aquí

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Salieron de ahí, al menos ya tenías la confirmación de lo que habías pensado en ese momento. Ahora solo quedaba saber en dónde se encontraban esos titanes y como iban a detenerlos. Tal como había dicho ese hombre, jamás se habían enfrentado a ellos, habías leído algo, los habías visto personificados en varias películas y muchos videojuegos, pero ahora esta vida que llevabas era la real; tal vez parecía sacada de un libro, de una historia, pero era tu vida, ya habías visto algunas criaturas mitológicas y mejor prueba que eso era Yue, la pequeña mascota que te había abandonado y se había ido con Ezreal.

¿Cómo serian aquellos Titanes? ¿De verdad serian enormes? ¿O serian como los humanos? ¿Tal vez como los dioses reales que viste en el Olimpo? No lo sabias, pero ya se estaba comenzando a mover las piezas y tenías que confirmar tu participación en esa guerra. Esta vez seria sola, tal vez con la ayuda de Apolo y Hades, de ser posible convencerías a Poseidón de que te ayudara, porque de algo estabas más que segura y era de que solo ustedes como dioses reencarnados podían hacerle frente a ese gran problema, esta vez sus guardias sobraban y en lo personal no ibas a arriesgar a ellos, a esa Orden especial que tenías a tu mando aunque en ese momento tal parecía que se encontraban muy sentidos contigo, total con el paso del tiempo se les pasaría y con Shaka se podría tomar como una discusión de pareja y en cuanto a Dhoko y Shion, una discusión como todo padre e hija tenían


Recuerden cuidarse, ya deben de estar hasta la madre pero les recuerdo que hay que lavarnos las manos, mantenerse alejado de las personas si es que necesitan salir, usar cubre bocas y ya casi, un poco mas y saldremos de aqui. Las quiero y nos vemos la proxima.