Hola a todas. Espero que estén bien y que se sigan protegiendo. Pues como siempre, sigan las recomendaciones de todo personal de Salud en cada una de sus ciudades, en cada uno de sus países, continuen como siempre con higiene de manos y usen cubrebocas y recuerden, el cubrebocas va arriba de la nariz, no dejen desprotegida esa parte del rostro, como enfermera se los imploro. Bueno, quitando eso... aquí les traigo la continuación del fic, este jueves no es para que ustedes lo sepan ni yo estoy para contarlo, pues sera mi cumple... ya estoy vieja... para celebrarlo voy a subir doble cap ese día. Asi que por hoy, les dejo este cap. Las veo después.
~ 1 ~
-¿Crees que fuimos muy severos con ella?- pregunto Dhoko que se encontraba sentado frente al escritorio del Patriarca
-No- respondió sin dejar de leer los documentos -además no fuimos severos, simplemente la noticia fue sorpresiva- continuo mientras firmaba y sellaba lo que estaba leyendo, tomo otra hoja y comenzó a leer -no la hemos juzgado, ni hemos dicho nada malo
-Pero ya van dos días que no baja a cenar con nosotros- comento
-Si, pero eso no significa mucho- dijo y levanto la mirada hacia él -déjala, hasta que ella crea que esta bien salir, lo hará
-Piensa que morimos por su culpa y ahora que nos ayudo a volver a la vida piensa que hizo mal en aceptar el trato de esa Hera
-Lo hizo- respondió y dejo los papeles, retiro los lentes que usaba para leer y le dio toda la atención a su amigo -el haber aceptado el regresarnos a la vida para que ella pelee en nombre de los dioses del Olimpo, fue una estupidez
-Si escuchaste bien, ella no dijo nada. Fue esa maldita la que la engaño, ella no acepto Shion- le sostuvo la mirada fijamente -recuerdo que dijo, "si regresas y te he concedido el deseo de tu corazón, tu servirás a mi causa"- cito aquella frase que se quedo marcada en su mente -en ningún momento ella pidió algo
-No me entiendes viejo senil- le respondió
-¿Viejo senil?- se centró en ese insulto
-Te lo voy a explicar de manera lenta para que me entiendas mejor- le dijo seriamente y Dhoko le mando una maldición mental -estoy diciendo que MI HIJA- remarco -va a tener que exponer SU VIDA para proteger a alguien que no vale la pena- se puso de pie y miro hacia el exterior -MI HIJA- volvió a remarcar -va a tomar el papel de esos niñatos Dorados y va a proteger a unos dioses siendo ella una diosa
-Pero no creo que lo haga sola- respondió
-No, por supuesto que no lo hará sola- sentencio -irán todos con ella, hasta yo si es necesario
-¿Acaso tienes edad para continuar peleando?- le pregunto a modo de venganza por el comentario que le había dicho antes
-No seas insolente- le respondió
-Pero yo no hablaba de nosotros… sino de los otros dioses que han reencarnado- dijo y llamo la atención de Shion -ella tiene de su parte a dos dioses que en la época de la mitología pelearon contra los Titanes, además de Apolo y Ares
-Puede ser, pero para eso nos tiene a nosotros- insistió -para que ella no se manche las manos y que no tenga que depender de terceros que no son parte del Santuario
-¿Las manos, cierto?- susurro Libra y de pronto el ambiente se torno tenso
Shion se dejo caer a su silla, aquellas palabras le hicieron recordar lo que la joven le había dicho, la culpa que mas pesaba sobre ella era la de haber tomado la vida de él, de aquel que veía como a su padre.
.
.
Te encontrabas caminando en las calles del pueblo de Tricorito, tenías mucho tiempo que no pasabas por ese sitio, todo se mantenía igual que la ultima vez que habías estado ahí, todas las personas con las que intercambiabas algunas palabras te saludaban amablemente, claro… sabían que eras la diosa que había reencarnado y eso en parte era bueno.
-¿Qué vino a hacer?- te pregunto June que te la habías encontrado en Rodorio y la habías convencido de acompañarte
-Dentro de unos días será la fiesta de cumpleaños de Apolo- le dijiste -no se que regalarle. Me dijeron que aquí vendían algunas cosas lindas
-¿Qué le gusta?- te pregunto
-Ese es el problema… no tengo idea de que es lo que le gusta- la miraste y ella te sostuvo la mirada -¿Qué le puedo regalara a un dios? Dime- le rogaste
-Sobre todo si ese dios tiene dinero, ¿verdad?- te dijo sonriente
-Gracias por recordarme que soy pobre- le dijiste
-Vamos señorita Athena, no tiene por qué deprimirse- te dijo sonriente
Observaron varias tiendas, muchas de ellas y en cada una los vendedores les trataban de mostrar lo mejor que tenían, pero nada de lo que te mostraban era algo que te llenara el ojo. Debía de ser algo lujoso pero no tenias mucho dinero para gastar, también algo elegante pero de igual manera que no fuera tan costoso… estabas pensando seriamente en regresar a tu habitación en el Santuario para tomar las monedas de oro que te había obsequiado Poseidón antes de irse a la guerra en el Santuario Marino.
Tomaron asiento y pidieron algo para comer, June trataba de darte todas las ideas que se le pasaban por su mente pero después de que le platicaste a lo que se dedicaba en el mundo humano y toda la fortuna que tenia en su poder también entro en depresión, llegando a la misma conclusión que tu… en ningún pueblo que visitaran habría algo que pudiera ser digno de que le obsequiaras. Mirabas tu celular, estabas optando por una idea demasiado pobre pero la intensión era lo que contaba… una manualidad con cosas caseras que tuvieras a tu alcance. June te tomo de la muñeca llamando tu atención, con su mirada te aviso que voltearas y le hiciste caso, en un puesto de flores se encontraba Calandra, tenia mucho tiempo que no la habías visto; desde ese día en que se había enterado de la muerte de su amado Camus, se te estrujo el corazón al verla. Se veía muy feliz, platicando con la florista.
-¿Le va a ir a hablar?- te pregunto y volviste a mirar a tu celular de inmediato
-No, como crees- respondiste -me odia desde lo de Camus
-Todos los pueblos saben que es la reencarnación de Athena- te dijo -ahora también saben que la Orden Dorada volvió a la vida, eso le hizo ganarse el respeto de todos, aun mas del que ya le tenían
-Pero eso no quita que me odia- respondiste -¿sigue ahí?- ella asintió
-No tiene porque tenerle miedo- te dijo
-No le tengo miedo- dijiste y tomaste de un sorbo todo el refresco de tu vaso -es culpa, no se… un sentimiento parecido a ese
-Bueno- dijo después de liberar un suspiro -¿pedimos la cuenta y nos vamos?
-Si, por favor- pediste
-Tengo el resto de la semana libre, si quiere podemos ir a otro pueblo a buscar un regalo para el Rey Apolo
-Te lo agradecería mucho- dijiste
El dueño del lugar se encontraba renuente a aceptar que le pagaran lo que habían consumido, para él había sido un honor que hubieras elegido junto a tu acompañante ese sitio para descansar y comer, pero si June estaba muerta de vergüenza tú lo estabas más, no supieron como pero después de tanto consiguieron pagarle.
-No hay que ser abusivas- le comentaste a June mientras ella reía
-Es que el dueño se puso demasiado insistente- te dijo y ambas rieron
-¿Athena?- escuchaste que te llamaron y ambas se tensaron y detuvieron su andar -¿Eres tu "-_-" ¿Te acuerdas de mí?- te insistió
-Hola…- respondiste nerviosamente y te diste vuelta demasiado rápido que casi caes, te detuvo June de los hombros
-Cuanto tiempo- te dijo mientras te miraba seriamente, en sus brazos llevaba un gran ramo de flores -Hola señorita June
-Hola señorita Calandra- le saludo
-¿Y ahora que hago? ¿Qué le digo?- pensabas dentro de ti, no sabias que hacer y no se te ocurrió nada mejor que solo sonreír, June te animaba hablar golpeando ligeramente tu brazo con el de ella
.
.
Algunas personas se adentraron al interior de una cueva que se encontraba demasiado alejada de cualquier contacto con humanos, el interior de esta cueva era frio y oscuro, demasiado oscuro; pero un poco mas adentro de esta comenzó a haber luz, unas antorchas iluminaban el sitio por el que estaban pasando.
Apenas eran 6 personas, se encontraban serios, caminando hacia el sitio en donde estaban siendo esperados. Llegaron hasta el final del camino en donde se alzaba una gran puerta de acero, demasiado grande y sobre todo pesada para que unos simples humanos la pudieran mover. Uno de ellos, el que parecía ser el líder, se acerco a la puerta y poso su mano derecha en ella, susurro unas palabras en un idioma extraño, el contorno de aquella puerta de acero se ilumino por completo y unas insignias grabadas en ella aparecieron a los ojos de ellos, se alejo unos pasos y se escuchó un fuerte chirrido y en ese momento las puertas se comenzaron a abrir lentamente.
Apenas observaron que podían pasar por una apertura considerable, lo hicieron. Caminaron hasta quedar en el centro de un perímetro de velas que se encontraban en el suelo, cuando estuvieron todos dentro de este circulo se arrodillaron, recitaron de nuevo unas palabras en conjunto y esperaron. Pronto se escuchó una exhalación que hizo que una corriente de aire se sintiera en el lugar, las velas se apagaron.
-Como se había ordenado- hablo aquel que parecía ser el líder -nos hemos comenzado a mover, en menos tiempo de lo esperado la sangre de los dioses les abrirá el paso al mundo de los humanos
-Perfecto- se escucho una fuerte voz resonar en ese sitio, de pronto frente a ellos se apareció un gran ojo que los miraba fijamente
-Muy pronto mis señores, estarán de nuevo entre ellos. Tomaran lo que les pertenece
-Maravilloso- resonó de nuevo -ahora déjenme descansar, necesito recuperar todas las fuerzas que pueda
-Sera como dice, mi señora- respondió el hombre, el ojo se volvió a cerrar, una exhalación mas se dejo escuchar y las velas de nuevo se volvieron a encender
Salieron de inmediato de ahí, conforme avanzaban cada una de las velas que iluminaban ese sito se fueran apagando. Pronto llegaron a la salida de esta, todos se miraban entre si y con una orden todos salieron de ahí, solo uno de ellos se quedo frente al líder, este le miraba insistentemente, este soldado se quito el casco que protegía su identidad dejando que sus largos cabellos como el fuego cayeran sobre sus hombros, el líder hizo lo mismo.
-¿Pasa algo?- le pregunto, ella le sostuvo la mirada
-Nada- dijo
-¿Entonces qué sigues haciendo aquí?- pregunto de nuevo -di la orden de que salieran a terminar de hacer la invocación de los Titanes
-¿Si sabes que los Olímpicos comenzaron a mover sus cartas?- le recordó -si ellos ya saben lo que vamos a hacer, no nos lo dejaran tan sencillo
-La sangre debe de venir como una ofrenda, no será difícil
-Infiltrados- dedujo de inmediato
-Ellos harán el trabajo mas fácil, nosotros nos ocuparemos de lo demás.
-Quedan dioses muy poderosos, si ellos se alzan en armas no podremos detenerlos
-¿Es miedo lo que siento en ti?- le pregunto y tomo su cabello entre sus manos, ella se lo arrebato
-Apolo el dios del Sol, es uno de los reencarnados que mas tiempo lleva viviendo aquí, uno de los más poderosos, él es un dios en todo el sentido de la palabra, no deja a nadie vivo, después tenemos a Poseidón el dios del Mar, a pesar de ya no contar con su alma aun sigue siendo un ser muy poderoso al cual me pensaría hasta 5 veces en atacar de frente- confeso -Ares, el dios de la guerra violenta es un niño que aun no tiene control sobre sus poderes, es un arma de doble filo. Hades, el dios del Inframundo que fue capaz de enfrentar y derrotar a su propio ejército y sus Consejeros que eran los dioses del Sueño y de la Muerte, es demasiado joven como deidad pero poderoso y finalmente se encuentra la diosa de la guerra justa… Athena… y no debo recordarte que ella venció a todos los anteriores, subestimarla equivaldría a la muerte. De entre todos los anteriores, es a la que más debemos de temer.
-El resto de los dioses reencarnados ya se encuentran durmiendo el sueño eterno de la muerte y los otros permanecen escondidos… Afrodita, Deméter, Abel, Dionisio, Eros… son demasiado cobardes y se mantienen muy bien escondidos en este mundo
-No sirve de mucho que los encuentres, no suponen amenaza alguna- aseguro
-La orden fue clara, no debe de haber ningún sobreviviente
-Le debemos temer a aquellos, los cuales han vivido peleando en estos últimos años- dijo mientras se colocaba de nuevo el casco y acomodaba sus cabellos dentro de ellos -tal vez no debemos de subestimarlos, al final del día… ellos pertenecen a los principales Olímpicos y dos de ellos fueron capaces de detener a Chronos
La joven salió de ahí dejando solo a aquel hombre que se dedicaba a mirar por el horizonte. Si, sabía que los otros dioses que estaban escondidos no eran capaces de siquiera blandir una daga para salvar su propia vida, pero los otros… como había dicho su subordina, de ellos tenia que mantenerse alejado hasta que fuera seguro que podía atacarlos y acabar con la vida de ellos. Hacia un poco mas de 5 años estuvo a punto de tomar la vida de uno de ellos, apenas era un soldado que estaba realizando su décima misión, el objetivo… una diosa que ni siquiera sabia que lo era y estuvo a punto de hacerlo, la tenia muerta de miedo pero cuando estuvo a punto de acertar el golpe de gracia aparecieron sus guardianes… coloco su mano encima de su hombro derecho, ahí tenia una cicatriz que le había dejado uno de ellos, se retorció varios días por el dolor punzante y ardor que sentía…
Tenia una deuda pendiente con ella y ese guardián que se había atrevido a acertar su veneno dentro de él… Athena y su protector de la estrella de Escorpión. Cerro su mano fuertemente encajando sus propias uñas en su palma, ahora tenia la oportunidad de acabar con ella y lo haría de la manera mas lenta y cruel que se le ocurriera.
.
.
~ 2 ~
.
.
-El Patriarca la esta esperando en el Despacho- te anuncio la doncella
-¿Ahora que hice?- preguntaste, escuchaste la risa de June y la trataste de fulminar con tu mirada
-No lo sé mi Lady- te respondió -solo se me ordeno que le avisara apenas llegara de su diligencia- dicho eso realizo una reverencia a tu persona y se marchó de ahí
-No lo decía por… ti… ya se fue- dijiste -el hecho de que te estés riendo June no me anima a ir con el Patriarca- le comentaste y eso dejo salir una sonora carcajada por parte de ella -Nos vemos después June, mañana temprano
-Claro, nos vemos Athena- comenzó a caminar con rumbo al Coliseo o eso creías, se detuvo y te miro sonriente como siempre era -suerte con el Patriarca
-Gracias
Comenzaste a caminar con dirección a su despacho, ya tenías unos días que no lo habías visto ni a él ni a los demás de la Orden Dorada, aun pesaba el hecho de la declaración que le habías hecho ese día. Tenías la duda de para que te quería, tal vez te iba a regañar o tal vez te iba a decir que estaba decepcionado de ti, si era lo segundo no sabias como era que ibas a reaccionar. Mientras caminabas mirando el suelo llegaste a tu destino. Ahora te encontrabas caminado de ida a vuelta frente a la puerta, los guardias solo se te quedaban viendo en silencio, desviabas la mirada hacia ellos pidiendo algo de ayuda pero ellos se hacían los desentendidos y miraban a la nada, dejaste salir un fuerte suspiro y tocaste ligeramente con tal de que no te escuchara, sino lo hacía no podía decir que no habías ido y tenías testigos de que estabas ahí pero no había escuchado los golpes de la puerta, pero un "adelante" echo abajo tus planes.
-Con permiso- dijiste y pasaste, cerraste la puerta. Te dirigiste hacia el escritorio y te quedaste de pie detrás de la silla
-Toma asiento- te ordeno sin dejar de ver los documentos
-Así estoy bien- respondiste, tu tono nervioso te delato
-Toma asiento hija, por favor- te volvió a ordenar mientras te apuntaba con su pluma
-Como diga Patriarca
-¿Patriarca?- te respondió extrañado y ahora si tenías toda la atención de él -jamás pensé que tendría que volver a la vida para escucharte decir eso, lo cual agradezco porque puedo estar con las personas que amo, pero jamás; repito, jamás pensé que aquella a la que amo como a mi unigénita me llamaría "Patriarca", como si fuera un completo desconocido
-No es eso- respondiste de inmediato -es solo… solo…- callaste y miraste tus manos mientras jugabas con ellas -solo creo que ya no tengo ningún derecho para llamarte "papá"; no después de la ultima pelea…- dejaste salir un suspiro -no después de que tuve que tomar tu vida con mis propias manos
-Aclaremos esto de una vez por todas jovencita- te dijo y tomo asiento en el escritorio quedando frente a ti, elevo tu rostro con delicadeza para que lo miraras fijamente -la ultima guerra que enfrentaste fue difícil, la mas complicada que has tenido- ibas a hablar pero no te dejo -hubo muchas bajas, las que tenían que ser y eso no lo ibas a poder evitar, aunque lo quisieras. Sabes mejor que nadie que los Caballeros Dorados no son conocidos simplemente por ser la Guardia Personal de Athena o ser los más fuertes de todas las Ordenes.
"Ahora… estamos de nuevo con vida, solo porque tú así lo quisiste. Tal vez no fue con ayuda de Hades y ciertamente no por tu mano, porque el devolver la vida a los demás es una habilidad que no posees. Ahora; también se sabía que habría una guerra nueva; mas no sabias cuando y contra quienes serían, tampoco sabias y eso te puedo asegurar; que ibas a tener que pelear por el Olimpo- dejo salir un gran suspiro y callaron un momento -eso si es una noticia fuerte y sorpresiva"
-Pero… los chicos…
-Ellos no están enojados, están como lo estoy yo… como lo estuvimos ese día… nos tomaste por sorpresa, solo eso. Además, tu sola te fuiste a excluir en tu habitación, nadie te mando… ellos solo te están dando tu espacio
-Pero… bueno…- no sabias como decirlo -yo… yo planeo pelear sola, no quiero que ustedes participen, no quiero y no voy a permitirlo
-Sabes que no podrá ser así- te advirtió -ellos van a pelar por ti y sino pueden hacerlo van a apoyarte
-No quiero exponerlos nuevamente- susurraste -no quiero perderlos otra vez
De nuevo cayeron en un profundo silencio, Shion se puso de pie y te abrazo fuertemente, esta vez no te invadieron las ganas de llorar, no, en esta ocasión sentiste paz, esa paz que no sentías desde hacia años atrás. Te separaste de él y le miraste fijamente por primera vez, te sorprendió ver su rostro; ahora ya no se encontraba joven como hace tres años, ya había arrugas en él; tenues, pero se encontraban ahí.
-Ahora que te veo bien- le dijiste -parece que tienes como cincuenta y tantos años
-Sabes que tengo muchos más- te dijo -respétame niña insolente- sonreíste ante ese regaño y le volviste a abrazar, le besaste en la mejilla y el en tu frente y saliste de ahí
.
.
Estabas sentada en el Coliseo observando como dos Caballeros de Plata luchaban entre sí, no sabias porque lo hacían pero ellos parecía que se encontraban demasiado entretenidos. De pronto sentiste que una persona tomo asiento a tu lado, permaneció ahí contigo en silencio, esperando a que tu rompieras el incómodo momento mientras que tu esperabas que hiciera lo mismo.
-Oye- habías ganado la batalla de permanecer en silencio
-Dime
-¿Estas molesta?- pregunto y tu negaste -¿entonces?
-Ya hablé con Shion- respondiste -creo que fue un malentendido, solo eso
-Bueno, entonces si es así
-¿Si es así? ¿Qué Camus?- le miraste y el solo te sonrió.
Continuaron viendo el combate en el Coliseo y poco a poco los chicos que se encontraban cerca de ahí comenzaron a llegar, para cuando te diste cuenta ustedes se encontraban acompañados por Shaka, Saga, Kanon, Shura y Radamanthys. Solo se mantuvieron en silencio, uno muy agradable. A tu mente acudió una duda… como iba a saber Hera que ibas a pelear por ella
-Vamos- ordenaste y te pusiste de pie
-¿A dónde?- te pregunto Shura
-¿Confían en mí?- preguntaste y todos te sonrieron.
Tenias que ganar todo el tiempo que pudieras, así que se encaminaron directamente a Star Hill, ya no era novedad que no solo tú estuvieras ahí, ellos ya entraban como si se tratara de sus propios templos. Subieron hasta lo mas alto y se encaminaron hacia la gran terraza donde habías comenzado a entrenar junto a Radamanthys aquella vez. La esencia de Athena apareció frente a ti, ella sabia que era lo que ibas a hacer, a donde ibas a ir con ellos. Tomo tus manos entre las suyas y ambas comenzaron a elevar su Cosmo, de pronto un rayo de luz cayó encima de ustedes y ella desapareció, les ordenaste a los chicos que se adentraran contigo, ellos sin dudarlo lo hicieron.
Para cuando abriste los ojos te dolía todo el cuerpo, poco a poco te fuiste incorporando, pero sentías que el suelo se encontraba algo inestable, pronto escuchaste unos quejidos, te encontrabas encima del cuerpo de todos tus amigos, bajaste de inmediato y ellos poco a poco se fueron poniendo de pie, se maldijeron entre ellos y hasta a ti te toco uno que otro saludo. Comenzaron a caminar, ellos detrás de ti; no recordabas el camino que habías tomado ese día que estabas escapando, había pocos templos pero eran semejantes entre ellos.
-Sígame- escuchaste la voz de una doncella que apareció de la nada y así lo hiciste
Aun así, no reconocías el sitio por donde estabas caminando. Pronto los dejo en un gran salón, ese sitio si lo reconociste de inmediato, miraste hacia aquella ventana donde te habías golpeado y viste que aun se encontraba estrellada. Pronto escucharon pasos y un gran hombre salió de una de esas puertas y tomo asiento frente a ustedes, viste que en su mirada había algo… pero no lograbas descifrarlo.
-Hija mía- su voz resonó en el sitio -me alegra que hayas venido una vez mas
-Ya te dije, no soy tu hija- respondiste seriamente -el hecho que sea la reencarnación de ella no significa nada para mi
-Aun sigues empecinada en negarte a llamarme padre
-Y así será- dijiste -¿en donde esta Hera?- preguntaste
-Se a que has venido- te dijo y le sostuviste la mirada -así que seré yo quien te diga que hay que hacer…
-Quiero ver a Hera- volviste a ordenar, sabias que no debías de tentar su ira pero no te ibas a dejar intimidar
-Yo seré quien te diga que hacer- insistió
-Esta bien- le dijiste y tomaste aire -¡Hera!- gritaste y tus Caballeros se sorprendieron en ese momento -¡Hera! ¡Estoy aquí con Zeus! ¡¿en dónde estás?!
-¡Te dije que seria yo quien se haría cargo!- te grito Zeus alzando su Cosmo
-Atrévete- le retaste
-Sabes que puedo acabar con…
La frase de Zeus se quedo corta, solo sentiste que un aire paso a lado de ti. Shura se encontraba amenazándolo con su brazo detrás del cuello, Saga y Kanon se encontraban a cada flanco de él ya preparados para su Explosión de Galaxias pues en sus manos se encontraba una tenue chispa que estaba contenida, Shaka se mantenía frente a él con su rosario en mano y su cosmo elevado, Camus detrás de él apuntándolo con sus manos, pues estaba por disparar su Rayo de Aurora, gracias a eso el ambiente se sentía frio y Radamanthys se encontraba también detrás, en su mano se encontraba una luz morada, su Gran Caution se encontraba preparada. Incluso tu te encontrabas rodeada de tu cosmo.
-¿Se atreven a levantar su mano en contra mía?- pregunto de manera burlona, pero de pronto se fijo en los rostros de ellos reconociéndolos de inmediato -ustedes, de nuevo ustedes- dijo entre dientes
-¿Qué le pasa?- te preguntaste mentalmente pues sus ojos se encontraban llenos de ira
-De nuevo osan en ponerse en mi contra, de nuevo levantan su puño contra el dios mas poderoso de todos- confirmo, el cosmo de ellos se comenzó a elevar y te diste cuenta de que fijo su mirada en alguien en especial -sobre todo tu… de nuevo tú
-Atrévete a tocarlos- amenazaste y estiraste tu mano en donde se materializo Nike -y te juro que haré que lo pagues con tu vida
La tensión se sentía en el ambiente, todos los presentes se encontraban con sus Cosmos elevados, sabias que su porcentaje de victoria era muy reducido pero aun así no ibas a quedarte de brazos cruzados, solo esperabas a que en realidad te necesitaran mucho, de ser así Zeus no se atrevería a atacarlos. Su cuerpo comenzó a ser un para rayos, pues varios de estos se encontraban alrededor de él; tragaste pesado, tal parecía que no le importaba a que ibas.
De inmediato te tensaste, no lo podías tomar a la ligera como a los otros dioses con los que te habías enfrentado anteriormente, no… este era un dios puro sin ninguna clase de reencarnación, además sabias que podía dejarlos muy heridos, bastaba recordar los ataques que habías sufrido.
.
.
Se escucho el caer de los cristales de algo que se había roto, una gran nube de polvo se alzó, en posición de batalla se encontraban aquellos guardianes que solo iban vestidos con su ropa de entrenamiento mientras que tu te encontrabas frente a ellos, en el ultimo de los segundos habías sido capaz de elevar tu Muro Cósmico y por alguna razón, por algún milagro pudiste ser capaz de detener el ataque de Zeus, la silueta de este dios se comenzaba a divisar entre todo el humo, deshiciste el muro y el Cetro de Nike cambio de forma a tu favorita, la espada. Ordenaste que se quedaran detrás de ti y corriente a enfrentarte a Zeus, este alzo su mano y una onda de aire te arrojo hacia atrás, Shura logro tomarte antes de que cayeras al suelo, Shaka y Saga se adelantaron cada uno de ellos evocando su máximo ataque, detrás de Zeus se encontraba Radamanthys y Kanon realizando la misma acción mientras que Camus se había dedicado a congelar el cuerpo de su oponente hasta su cintura. El impacto de los ataques más poderoso de esos 4 Caballeros era inminente, no tenia forma de que se salvara, pero en un giro inesperado, Zeus reunió todo el poder de ellos y lo desapareció con una sola de sus manos
-¿Es todo lo que pueden hacer?- les pregunto -¡¿Es todo lo que su Cosmo puede conjurar en mi contra?!- dijo y de pronto un rayo de energía de un blanco puro se estrelló en su rostro
-Aun no- dijiste mientras caminabas y tomabas la cabeza de nuevo del ataque -aun podemos pelear Zeus
Comenzaste a reunir tu Cosmo, la energía de ellos resonó con la tuya y pronto el lugar comenzó a temblar, había demasiado poder reunido en un solo sitio. Zeus no se quiso quedar atrás y también comenzó a reunir toda su energía.
-¡Alto!- escucharon una voz que intervino llena de poderío y omnipotencia -no quiero que sigan destruyendo el lugar donde vivo
-Valla, hasta que decidiste aparecer- le dijiste, pero aun así no disminuías tu Cosmo
-No iba a interrumpir mi fragante baño- te dijo mientras comenzaba a acercarse a donde se encontraban -tampoco iba a vestir mis ropas rápidamente- se colocó frente a Zeus -deja de actuar como si ella fuese nuestra enemiga, al contrario es nuestra aliada
-Los humanos que reviviste sin mi consentimiento han osado levantar su puño en mi contra- se excuso -no puedo permitir que pase eso
-Tengo muchos siglos contigo- le dijo seriamente -conozco tu carácter, pero ella ha venido a hablar conmigo, no contigo
-Yo soy quien va a ordenar como pelear
-No- dijo tajante Hera, comenzaste a disminuir tu cosmo -yo fui quien se dio a la tarea de convencerla de que nos ayudara, algo que tu esposo mío no pudiste
-No retes mi autoridad Hera
-Tu no retes la mía- le respondió, se quedaron viendo unos segundos fijamente y después se dirigió a ustedes -Así que son ellos- te dijo y tu asentiste
Viste que se coloco frente a cada uno de ellos, los miraba de arriba hacia abajo, no sabias que era lo que estaba buscando, de pronto coloco su mano extendida frente al rostro de cada uno de tus guardianes sin llegar a tocarlos, algo estaba haciendo y te estaba poniendo nerviosa
-Son poderosos- te dijo y te miro -solo hay que observar el daño que han dejado
-Fue culpa de tu esposo- respondiste -nosotros solo nos defendimos
-Se que Zeus es temperamental- te dijo -pero el motivo de su ira es el parecido físico que ellos tienen con la primera orden de ella. Son solo algunas facciones de ellos que cambian, como el color de cabello, piel y ojos
-Si, ya lo sabía- dijiste recordando cuando se los presentaste a la esencia de la diosa -imagino que sabes a lo que he venido
-A pagar tu deuda- te respondió -ahora que viste que he cumplido mi parte…
-Que para ser sincera nunca pensé que serias capaz de algo así- interrumpiste
-Este es un poder de un dios querida- te dijo -ahora tendrás que pelear contra los titanes
-Hecho- dijiste -me pondré en contacto con mis hermanos, Hades y Pose
-¿Pose?- te pregunto con duda
-Poseidón- le aclaraste -Pose para los amigos. Pero como te decía, me reuniré con ellos en los próximos días y les hablare acerca de todo esto. Estoy segura de que me prestaran ayuda si es que la llegara a necesitar
-Te escuchas muy confiada
-Lo estoy- dijiste -como te dije antes y te lo repito ahora… peleare yo, ellos no se meterán en esto y…
-Quisieras- escuchaste la voz prepotente de Radamanthys interrumpiéndote
-Efectivamente no te dejaremos pelear sola- dijo Camus
-Además, no puedes decidir sobre nosotros si peleamos o no- se unió Shaka
-Como Caballeros, es nuestro deber estar contigo en el campo de batalla- dijo Shura
-Nosotros iremos al frente- dijo Kanon
-Y no necesitamos tu autorización para eso- termino Saga
-¡En todo están menos en misa!- les gritaste -¡no se metan en platicas de mayores!- viste que todos ellos se burlaron -¡Yo misma los voy a mandar de nuevo con Hades!
-Quisieras- escuchaste que te respondieron en coro y tu enojo aumento
-¡Ustedes!- les gritaste -¡Nos vamos!- miraste a la diosa -te mantengo informada, me retiro
-Adelante- te dijo pero no sabias que se encontraba sorprendida por tu cambio de temperamento.
.
.
Hera observo como durante todo el camino que hicieron los jóvenes con la diosa iban discutiendo, se veía que ellos no le mostraban el más mínimo respeto, no les importaba mucho que estuvieran a lado de una diosa reencarnada, observo que durante todo el trayecto la chica se fue tomada de la mano con uno de ellos así mismo se dio cuenta de que cuando se colocaron en el centro del Salón Terrestre la colocaron en medio de ellos.
Efectivamente, no tenían un respeto por la diosa pero si por la mujer, se veía que el cariño y el amor que sentían por ella era puro; real, no era algo que se les había inculcado ni se les había obligado y de ser así ella lo había vuelto verdadero. Hera tenia el conocimiento de esos sentimientos que sus guardianes tenían hacia ella, así que el hecho de regresarlos a la vida era con dos objetivos que había logrado y confirmado en ese momento… Athena lucharía por ellos y lo haría junto a su armada mas poderosa a su mando además había conseguido un extra y ese era la participación de los dioses mas poderosos en esa era.
-Estas siendo demasiado condescendiente con ella- escucho la voz de su esposo
-Y tu demasiado arrogante- le respondió molesta, se volteo para mirarle fijamente -no se que paso, pero no quiero que vuelvas a levantar la mano en contra de ella o de sus Caballeros
-No tengo porque soportar que unos humanos me quieran humillar, mi deber es recordarles que solo son insectos comparados conmigo
-Tu deber es cerrar la boca- le dijo alzando la voz -si tan fuerte eres y te proclamas, entonces baja tu a pelear de nuevo y salva a tu Olimpo
-Sabes que ya no tengo el poder de antes, no desde que los humanos nos olvidaron y ahora nos tratan como si jamás hubiéramos existido
-Entonces cállate y no te metas en mis asuntos, si no fuera por mi ahora estaríamos contando los días para desaparecer por completo
Dicho eso salió de ahí dejando a su esposo solo. En verdad estaba agradecido por que la chica había aceptado ayudar, aunque fuera a causa del soborno de su esposa, pero no podía dejar de pensar que todas las reencarnaciones por las que había pasado el alma de su amada hija, que todos esos años que paso, la joven que se había presentado ahí seria ella, no solo reencarnar en alma sino también en cuerpo, como había dicho su esposa cuando vio a los Caballeros… ella era igual a su hija Athena, la que amo más que a los demás, solo sus cabellos, el color de piel mas bronceada por el abrasante sol de donde vivía, sus ojos… pero era ella; ese carácter, ese espíritu indomable… era ella.
Pero era ese mismo carácter que hacia que le desafiara esos únicos días que había estado en su presencia, así que pudo mas su orgullo que su amor por ella, que no le importo atacarla con todo el poder de él. Hacia tiempo que ya se había resignando que jamás volvería a ver a su hija caminar en el Olimpo y ahora con esa reencarnación que se encontraba demasiado aferrada a la vida humana y a la tierra había perdido todas las esperanzas. Sabia muy bien que la batalla en contra de los Titanes era difícil, mas que cualquier otra que ella había enfrentado, pero siendo ella y teniendo también la reencarnación de aquella primera Orden de Caballeros que eligió… dejo salir un suspiro y miro hacia el techo de ese salón que se encontraba adornado de un cielo nocturno… si, debe de ser una buena señal, de una u otra manera ella junto a su Guardia saldrían victoriosos y con esa victoria él perdería la oportunidad de que volviera a renacer en el Olimpo.
Espero que les haya gustado. Ya saben, vamos para adelante para salir de esta. Los veo después y a pesar de no conocerlas las quiero y a precio, porque han aceptando con gusto esta continuación. Cuídense mucho.
