Hola a todas! Les vengo a ofrecer de manera humilde una parte mas de las locuras que se le ocurren a mi mente, espero que sea lo suficientemente bueno para sus exigencias. Cuídense mucho, no se confíen y nos leemos la otra semana o fin de semana, cuando se me ocurra subir el siguiente capitulo para que se entretengan unos 30 minutos con mis ocurrencias. Las quiero mucho y nos leemos después.
~ 1 ~
Poseidón se encontraba colocando una compresa fría detrás de su cabeza mientras que tú te colocabas una bolsa de hielos cerca de la ceja izquierda, ambos habían resultado heridos por la pequeña batalla que habían enfrentado, los otros tres dioses solo se les quedaba observando el estado en que habían llegado. Escucharon que las puertas del Salón Patriarcal se abrieron y apareció Shion caminando con mucha elegancia, dirigió la mirada a ustedes dos que se encontraban sentados en el suelo, a lado de Poseidón su siempre fiel sirena carmesí y a tu lado… ninguno de los Caballeros que te habían acompañado.
-¿Ahora ya saben porque nombre a Apolo como líder?- sentiste que lo había dicho con un tono sarcástico -no aprenden, si se les dice que no van a pelear hasta saber de qué son capaces los enemigos es por su bien.
-Se me olvido de que era un Titan- respondiste
-Además él nos atacó primero- se unió el dios de los mares
-Silencio- les ordeno -dioses inmaduros
Ambos se quedaron callados, tal parecía que ninguno de ustedes le quería seguir el pleito a Shion, no después de la humillación que habían sufrido. Ya tenían el primero objetivo que iban a desaparecer, porque no se iban a quedar con los brazos cruzados, ese Titan o lo que fuera iba a pagar muy caro el haberlos tratado de esa manera.
Tomo asiento en su silla y comenzó a verlos a todos, sentiste un escalofrió cuando te diste cuenta de que te miraba fijamente, viste que negó con la cabeza y eso significaba que estaba muy enojado contigo. Dejo salir un suspiro y se arqueo un poco hacia adelante, coloco sus codos sobre sus rodillas y descanso su barbilla en el dorso de sus manos. Ares, Apolo y Hades se colocaron frente a Shion, viste que desvió la mirada hacia donde estaban y no les quedo de otra que ponerse de pie y colocarse en esa fila.
-Me duele hasta el alma- susurraste
-Cállate- te ordeno Shion y obedeciste -que no me tienes muy contento- miro a los otros tres -¿Qué fue lo que paso allá abajo?
-No se- respondió Hades de manera sincera
-Era tu responsabilidad- le reclamo Poseidón -solo tenías que ir a reforzar el sello
-Estaba bien- se defendió
-Esa cosa exploto de la nada- le apoyo Apolo
-Hombres… nunca pueden hacer nada bien- susurraste en voz alta
-¿Disculpa?- escuchaste a Apolo -no fue culpa nuestra el que se haya roto esa madre, no hables sino sabes lo que paso
-Eso era mucho más sencillo- le comentaste también enojada -solo iban a reforzar el sello, algo que hasta yo sé hacer
-Yo también- te ataco Hades -¡No es mi culpa que esa madre se haya descompuesto!
-¡Debiste haber incrementado tu poder!- le reclamo Poseidón
-¡¿Cómo se supone que iba a saber que esto iba a ocurrir?!- se encaró Hades
-¡Solo era el sellado!- te uniste -¡era algo sencillo y no pudiste hacerlo bien!
-¡Que si lo sello, no seas terca Athena!- te grito Apolo -¡Yo estuve ahí, yo vi que hizo lo que se le encargo!
-¡Pues que buen trabajo hizo!- dijiste de manera sarcástica
-¡Mejor cállate, sino no sabes cómo ocurrieron las cosas!- te dijo Hades y lo volteaste a ver -¡Deja de buscar culpables!
-¡No busco ningún culpable!- gritaste
-¡Claro que no!- se volvió a unir Poseidón -¡si están delante de nosotros!
-¡Ahora resulta que muy amiguitos ustedes dos!- reclamo Apolo
-¡Si primero se andan matando!- continuo Hades
-¡Si hubiéramos ido nosotros, esto no hubiera pasado!- grito Poseidón -¡Pero ustedes fueron unos completos pendejos!
-¡Fíjate como me estas hablado Poseidón!- se indignó Apolo -¡Que me voy a olvidar que somos aliados!
-¡No te tengo miedo cabrón!
-¡Deberías puto!- le reclamo el dios del sol -¡La última vez te partí toda tu madre!
-¡Ah! ¡ya cállense los dos!- pediste
-¡Si los que empezaron fueron ustedes!- te dijo Hades
-¡Con justa razón!- dijiste -¡Si ustedes fueron los que embarraron toda esta mierda!
-¡Por favor, no me salgas con esas mamadas!- te dijo
-¡¿Si sabes que Poseidón tiene razón?! ¡Si hubiéramos ido nosotros esto no hubiera pasado!- contraatacaste
-¡Pues hubieran ido!- te dijo -¡Ah, perdón! ¡Se me olvido de que yo soy el gobernante del Inframundo!
-¡Chinga a tu madre Hades!
-¡Pues chinga a la tuya!- te respondió
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El Patriarca no decía nada, solo se dedicaba a observar cómo esos cuatro dioses se enfrascaban en una fuerte discusión, desvió su mirada hacia Ares, este entendió de inmediato que tenía que alejarse de ahí y tomar asiento a lado de donde se encontraba sentado él. Axel tomo asiento en los escalones, miro a Shion y este lo calmo, le pidió que no interviniera en sus discusiones.
El cosmo de esos cuatro dioses se estaba comenzado a incrementar sin que ellos mismos se dieran cuenta, Thetis iba a interrumpir, pero una orden directamente a su mente por parte del Patriarca la detuvo. El salón estaba comenzado a temblar ligeramente, las cortinas que se encontraban ahí comenzaron apenas a ondear; Kanon y Afrodita se adentraron al salón mientras que todos los que se encontraban en el Santuario mantenían su vista fija en el Templo del Patriarca, todas y cada una de las actividades que se encontraban realizando habían sido cesadas, los guardianes que habían llevado cada uno de esos dioses se debatían si debían entrar o no, el Cosmo de esos cuatro era poderoso, tal vez se estaban jugando la vida si llegaban a donde estaban reunidos.
Shion se puso de pie y alzo su mano apuntando a donde estaban aquellos jóvenes, encendió su Cosmos y con la ayuda de su telequinesis los arrojo hacia el suelo, eso los había agarrado desprevenidos. De inmediato se pusieron de pie, el instinto de querer atacar se vio reflejado en los cuatro, pero la mirada fría y terrorífica del Patriarca y su Cosmo al máximo había frenado ese instinto en ellos. Camino a paso lento hasta donde se encontraban y encaro a cada uno de ellos.
-Espero que ya hayan desahogado toda su ira- comento de manera fría -no hay culpables, quiero que se metan eso en la cabeza. Ahora van a comenzar a trabajar en equipo a menos que quieran morir- desvió la mirada hacia la joven diosa de la Guerra -compórtate de una vez por todas, no eres una niña- miro a Apolo -no me hagas arrepentirme de que te haya nombrado líder- continuo con Poseidón -madura, ya no eres un mocoso- por último, miro a Hades -compórtate como un dios de altura, no como un idiota
Los jóvenes comenzaron a caminar para de nuevo quedar frente a Shion, este empujo ligeramente a Athena y Apolo para que caminaran más rápido. Tomo de nuevo asiento y ahora los miraba fijamente, ellos se encontraban con la mirada fija en el suelo, aun se podía sentir que estaba molestos.
-Retomemos el tema- hablo fríamente -el orbe que servía de sello se rompió, continua Hades
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-En verdad admiro al Maestro- susurro Milo quien se encontraba camino al Santuario junto a Shaina -fue capaz de contener a los cuatro
-No se deja intimidar por nadie- comento mientras tomaba bien aquellas bolsas con víveres que había comprado junto a Escorpión para la cocina principal del Templo Patriarcal -tiene agallas
-Hades, Poseidón, Apolo y de pilón Athena- susurro -los dioses más poderosos en esta era, reunidos en un solo lugar, peleando y un simple humano los calmo
-¿Por qué estarían peleando?- expuso su duda
-No lo sé- dijo él -algo habrá salido mal, o tal vez solo un malentendido. Pocas cosas son seguras con ellos- continuo mientras mantenía la mirada fija en aquel Templo que se veía a lo lejos.
Después de eso continuaron su camino en total silencio, Milo disfrutaba de la compañía de la Cobra de Plata, aunque en ese momento ya no estuvieran hablando de nada. Agradecía que Afrodita le hubiera cambiado el lugar y que lo hubiera dejado que la acompañara a realizar las compras, secreto a voces en la Orden lo que él sentía por esa guerrera. Aunque ahora se había perdido el chisme completo de saber que era lo que había pasado en la reunión con el Patriarca. En cambio Shaina en un principio sentía muchos nervios e incluso pudo jurar que Milo escuchaba los sonoros latidos de su corazón, aquella revelación que le había dicho antes morir en brazos de su amiga se arremolino en su mente, durante las primeras horas no decía nada y tal parecía que el Escorpión Dorado tampoco tenía muchas ganas de hablar, pero poco a poco él mismo se encargó de ir rompiendo el hielo entre ambos, cosas triviales pero gracias a eso los nervios que sentía de estar a solas con él iban desapareciendo.
Claro, así fue hasta que comenzaron a sentir como poco a poco los Cosmos de los dioses que se encontraban reunidos iba aumentando exponencialmente, así mismo sintieron como fue que los había calmado aquel cosmo del que dirigía al Santuario.
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-Entonces, como dije anteriormente… no fue culpa de nadie- comento mientras se ponía de pie y miraba a los jóvenes -era algo que tenía que pasar. Ahora, con la destrucción de los Pilares Marinos solo puedo deducir que era una prisión que mantenía atado a algún Titan
-Maestro- llamo el más joven de los dioses
-Dime- respondió de inmediato, se veía que los mayores no deseaban hablar por el momento
-Yo creo, bueno… pienso que en verdad no fue culpa de uno solo- dijo llamando la atención de todos los presentes -sino que fue la culpa de todos
-Cállate Ares, no hables por hablar
-Silencio Apolo- le demando Shion, el dios del sol se cruzó de brazos y bufo por lo bajo -continua por favor, Ares
-Es que, cuando bajamos allá. Hades tuvo que abrir una puerta, ellos entraron y yo me quede porque unos grabados se comenzaron a iluminar, había uno que no supe diferenciar bien; pero eran unos monitos decapitados, otro monito ponía una vasija debajo de la cabeza, creo que juntaba la sangre que salía de ahí. Luego esa vasija era arrojada y salían esos monstruos
-Que buena explicación- dijo Hades
-¿Cómo sabes que eran dioses?- pregunto mordazmente Poseidón
-No lo sé, solo digo lo que vi- coloco su atención en su celular y se fue a la sección de imágenes -pero tengo fotos, tomé todas las que pude- le facilito el aparato a Shion
-Ya veo- dijo mientras con ayuda de su dedo índice pasaba imagen por imagen -es un tipo de jeroglífico antiguo, pero sencillo de traducir- miro alrededor -Kanon, quiero que pases estas imágenes a la computadora, Afrodita, ve con Camus y dile que tienen trabajo de que hacer
-Si señor- respondieron ambos
-Al menos alguien si trabaja en esta Guerra- comento Shion -hasta que sepamos que significa todo esto, vayan a sus aposentos y no salga de ahí.
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-Concéntrate- ordeno Shaka mientras se mantenía meditando bajo uno de los árboles de la pequeña zona boscosa que se encontraba en el Santuario -relájate, aleja todo pensamiento que llegue a ti
-Tío Dita dice que a la mejor no meditas y te la pasas durmiendo- escucho la voz del pequeño
-Ezreal- le llamo -concéntrate, Afrodita no sabe lo que dice
-¿Mamá también medita?- volvió a preguntar
-No, pero tu madre si se queda dormida- susurro -ahora concéntrate y cierra los ojos
-No puedo- dijo -me siento incomodo papá
Shaka ignoro la voz del pequeño, tal vez de esa manera el niño por fin podría meditar. Si, el pequeño se había mal acostumbrado a que el entrenamiento debía de ser casi físico dejando la mente para el final, pero siendo el Santo de la Sexta casa, el cual se destacaba por eso, por mantener la mente tranquila tenía que enseñarle a su hijo. Sintió el momento exacto en que se puso de pie y camino hasta quedar frente a él, sintió que poso sus pequeñas manos en cada una de sus mejillas, le dio un beso y lo abrazo con todas las fuerzas que tenía su pequeño cuerpo, sintió cuando lo dejo libre y el momento en que tomo asiento encima de sus piernas que se mantenían cruzadas.
No dijo nada, le dejo hacer lo que quería. Al principio se movía demasiado tratando de encontrar una posición cómoda, se calmó hasta que por fin recargo su espalda en su pecho. El niño pronto se quedó dormido, no dijo nada… igual a la madre, así mismo con ese sentimiento que sentía cuando ella se apoyaba en su hombro, paz y tranquilidad.
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Kanon en conjunto con Piscis y Acuario se encontraban observando una y otra vez aquellas imágenes que habían impreso días atrás. Camus acomodo de nuevo sus lentes y continúo leyendo y anotando todo lo que sentía que era importante. Afrodita masajeo su cuello mientras continuaba anotando y borrando cosas en las hojas que había conseguido. Kanon se encontraba sentado en la silla mientras trataba de armar las frases que le pasaban ambos Caballeros. Unos ligeros golpes se escucharon, pero ninguno de ellos los oyó, estaban demasiado absortos en el trabajo que estaban realizando.
La joven diosa asomo su cabeza por la entrada al no recibir respuesta, se adentró y con ayuda de uno de sus pies cerró la puerta para dirigirse a ellos con una charola entre sus manos.
-Hola mis chicos bellos- les hablo, esa fue la única manera en que obtuvo la atención de los tres
-Amour- respondió Camus en su idioma natal dejando de lado las hojas, ella solo sonrió
-¿Pasa algo?- pregunto Afrodita
-Nada- respondió la joven mientras les comenzaba a repartir a cada uno un tarro lleno de cerveza fría -es para que se refresquen un poco
-Con esto vuelvo a la vida- dijo Kanon antes de sorber un gran trago
-Vaya, servicio completo- se sorprendió Afrodita al ver que la joven también les había llevado unos lonches
-No se estresen- comento mientras tomaba asiento en la mesa -quiero que lo hagan con calma y si no pueden no importa- tomo unas hojas que estaban dispersas sobre la mesa
-Si no quieres que peleemos contigo, al menos debes de dejarnos hacer esto- le dijo Afrodita mientras bebía su cerveza
-De cualquier manera van a luchar, no me van a hacer caso- susurraste -bien que los conozco
-Ma vie est à toi, et tu le sais- volvió a hablar Camus mientras mordía su lonche
-Sabes que no te entiendo cuando hablas francés- le acuso, él sonrió y bebió de su cerveza
-Pronto terminaremos, pero ya tenemos algunos avances- le dijo Kanon mientras mordía su lonche y le mostraba una libreta con algunas frases
-Ya veo- respondió mientras tomaba el lonche de Piscis y le daba una mordida para después regresárselo
Comenzó a ver las frases al azar, trataba de conectarlas una a una y de pronto sintió que podía dejar de hacer nada y comenzar a ayudarles a ellos. Sus Caballeros no eran los únicos que se encontraban trabajando en eso, sino también algunos Espectros y un solo Marina, obvio que su armada iba a ganar y lo haría con su ayuda
-Señores- les llamó -de ahora en adelante, les voy a ayudar.
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~ 2 ~
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Sacrifico, Invocación, Dioses, Titanes, Prisión, Condena, Tártaro, Sangre, Universo… esas palabras se repetían una y otra vez en las hojas que les hacía llegar el Caballero de Piscis. Apenas llevabas con ellos dos horas y ya sentías que había pasado más de 15 días, el trabajo que se les había encomendado era demasiado agotador mentalmente.
Comenzaste a escribir en todas las hojas en donde veías un espacio en blanco, tal parecía que Kanon también había descifrado el patrón y no paraban de escribir, de pronto el candelabro que se encontraban colgado en ese salón se comenzó a mover ligeramente, eso llamo la atención de todos ustedes, era imposible.
Sintieron un temblor que se calmó en unos segundos, saliste de ahí corriendo.
-¡Seiya!- fue el primer Caballero que viste que iba caminando por los pasillos del Templo Patriarcal
-Princesa Athena- te saludo y de inmediato poso rodilla en tierra
-No es el momento de hacer eso- le dijiste mientras lo ponías de pie de manera brusca, le tomaste de la mano y lo ibas jalando por donde ibas -tenemos mucho trabajo que hacer
-¿Princesa?- te llamo, su tono había optado un tono de duda
-Necesito que juntes a varios, los que sean, soldados, aprendices, caballeros y tu junto a ellos te encargues de que todos los que están en Rodorio salgan de ahí
-¿Vamos a evacuar todo el pueblo?- te pregunto mientras te seguía el paso
-Eso mismo- casi lo tumbas al doblar en una esquina -guíalos a por ese túnel de emergencia que construyeron
-¿Pasa algo?
-Creo que algo va a pasar- de nuevo sintieron un ligero temblor
Continuaron caminado mientras ibas dando instrucciones de todo lo que tenían que hacer, no solo ibas a dejar que los del Rodorio se escondieran ahí sino también toda tu armada, un temblor más fuerte que todos los que se habían sentido azoto todo el lugar, la mayoría de los sirvientes de ahí cayeron al suelo igual que tu y tu acompañante.
-¡Discúlpeme Princesa Athena!- te dijo, no lo habías soltado en ningún momento y lo jalaste para que uno de los jarrones no cayera cerca de donde estaban.
-Claro, no pasa nada- respondiste, se encontraba muy cerca de tu rostro, había caído encima de ti -solo… solo haz lo que te digo junto a los demás
-Claro…- te dijo
-¡Aléjate de ella!- escuchaste que le gritaron y de pronto Seiya se elevó por encima de ti y fuiste puesta de pie algo… agresivo -¡Escucha bien Caballerito! ¡no quiero que te vuelvas a acercar a mi mujer! ¡¿entendiste?!
-Por el día de hoy, tu vida será perdonada- escuchaste que le llamo el otro Caballero que mantenía a Seiya elevado por el cuello de su camisa
-Fue un accidente- respondió Pegaso mientras colocaba sus manos encima de la mano de quien lo tenía suspendido -no fue a propósito
-Radamanthys- le llamaste seriamente mientras te liberas del agarre de tus hombros -bájalo ahora mismo- te desafío con la mirada –¿necesito repetir la orden?
-Orden acatada- dijo y lo dejo caer al suelo
-¿Estas bien?- le preguntaste mientras le ayudabas a ponerse de pie -¡Shaka, Radamanthys! ¡ustedes dos deben disculparse con Seiya!
-¿Por qué?- te pregunto Shaka molesto
-¿Por qué? ¿es en serio?- respondiste
-No lo hare- comento Ofiuco y cruzo sus brazos en su pecho, miraste a Shaka y convenientemente tenía cerrado sus ojos, se había apoyado en una columna en la misma posición que Radamanthys
-¡Ustedes…!- callaste en el momento en que un temblor de la misma intensidad se sintió una vez mas -hablaremos luego. Seiya… por favor
-Así lo hare- te dijo y salió corriendo de ahí
Saliste corriendo de ahí dejando a esos dos solos. Cuando doblaste por el ultimo pasillo chocaste con una persona, ambos cayeron al suelo.
-¡Avisa que vienes!- te reclamo
-Básicamente estamos en mi casa- respondiste y de nuevo un temblor se sintió
-¿Es normal que tiemble aquí?
-No lo sé Hades- dijiste y te pusiste de pie -en todo lo que llevo viviendo aquí jamás había temblado, pero lo mismo paso…
-Cuando estábamos en mi palacio- se unió la voz de Poseidón a donde estaban
-Si, así es- respondiste y se dirigieron al patio, pronto Apolo se reunió con ustedes al igual que Ares
Los guiaste por el camino que usabas para llegar al Salón Patriarcal, todo el camino lo realizaron corriendo. Pronto comenzaron a ver como una montaña que se encontraba algo lejos de ahí se comenzó a destruir, pues una gran nube de polvo se comenzó a levantar.
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Se detuvieron en la cima de una montaña mientras veían como una figura de gran tamaño se iba acercando lentamente a ustedes. Pronto algunos de sus guardianes se encontraban detrás de ustedes. Joshua y Ardena mantenían a Ares detrás de ellos, Sorrento, Thetis y Bian enfundados en sus Escamas. Aiacos, Kagaho y Minos con sus bellas Sapuris, Sebastián y Rene se encontraban listos para seguir las ordenes de Apolo, enfundados en sus protecciones. Desviaste tu mirada hacia la izquierda, ahí se encontraban Camus, Shaka, Radamanthys y Kanon, listos para pelear enfundados en sus Armaduras.
Un brillo cubrió a uno de los dioses, llamando la atención de todos, incluso de ti. Las protecciones de las botas llegaban hasta encima de su rodilla, el peto lo cubría por completo, el cinturón se fijó en su cintura y a ambos lados se había formado una extensión que apenas bajaba unos centímetros, en el centro de su peto había una figura similar al sol, las protecciones de las manos llegaban hasta los codos, unas hombreras similares a las de Milo, una careta que protegía su rostro y detrás de él, en su espalda una especie de arco con varios picos, simulando al astro rey. Era la primera vez que veías a Apolo enfundado en su Armadura Sagrada.
-Es la hora- escuchaste que demando, se veía tan lleno de poderío, incluso lo llegaste a desconocer -¿van a pelear así?
-Vamos a jugar- escuchaste que se unió Poseidón, pronto un brillo lo cubrió y para cuando se apagó ya se encontraba revestido en su Escama
Hades y tu llamaron a sus respectivas protecciones, de nuevo el bello negro y platinado cubrió al dios del Inframundo y el dorado y platinado te cubrió a ti. Apolo dio la orden de que mantuvieran a Ares alejado de todo y que no se metieran a menos que él lo ordenara. Y antes de que todos los que se encontraban ahí comenzaran a discutir, salieron corriendo.
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Frente a ustedes se alzaba una criatura de poco más de 8 o 10 metros, no sabían si era él o ella, lo único que importaba en ese momento era que su cuerpo se encontraba hecho piedra y en su mano derecha había una gran espada del mismo material que su cuerpo, no era elegante ni de metal pero no importaba, hacia un daño mucho peor que la misma arma de Hades.
Comenzaron a rodearla, tratando de esa manera tomarla por sorpresa, Hades elevo su espada y en la punta de esta se formó una gran esfera negra que la mando a impactar en contra de ese Titan, solo se escuchó la explosión pero no le hizo daño alguno, resbalaste un poco y cuando pudiste disminuir la velocidad con la que te había arrojado aquel viento le miraste fijo, apoyaste una de tus rodillas en el suelo e invocaste a Nike quien tomo forma de arco, deslizaste tu mano y tres flechas aparecieron, las soltaste de inmediato pero tuvo el mismo efecto que el ataque de Hades. Poseidón desde la espalda invoco dos de sus tornados de agua y en sincronía, Apolo lanzo un poderoso rayo de fuego, ambos impactaron, pero no consiguieron nada.
-Esto no puede ser- susurro Hades
-Lo mismo paso cuando peleamos en el fondo del mar- le respondiste
De nuevo se levantaron para poder unirse al combate que estaban llevando Apolo y Poseidón, corriste y Hades te tomo de la mano para darte más velocidad y que salieras disparada hacia arriba, desde ahí apuntaste una de tus manos para invocar un rayo poderoso, impacto el rostro de ese Titan, pero no te diste cuenta de que con su mano este monstruo te golpeo, caíste estrepitosamente en el suelo donde rodaste hasta que tu misma te detuviste
-Athena- te llamo Camus directo a tu cosmo
-No vengan- susurraste, te pusiste de pie con mucha dificultad y miraste hacia atrás -¡No vengan!- les gritaste y te uniste de nuevo a la batalla.
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Aquellos guerreros se encontraban demasiado ansiosos, ver pelear así a las deidades a las cuales protegían era algo increíble, no los habían visto luchar de esa manera, con todo su poder al máximo y sin embargo no podían hacer nada para poder doblegar a aquella criatura.
Ares se encontraba demasiado nervioso, por primera vez comprendió porque Athena lo quería lo más alejado de ese problema… era demasiado para que él se uniera a la batalla.
Aiacos salió de inmediato junto a Rene para poder atrapar a sus dos dioses, habían salido disparados de un manotazo que les había proporcionado aquel Titan, los cuerpos de ambos sirvieron de colchón para ellos, pero ni siquiera se tomaron la molestia de agradecer, se pusieron de pie y salieron disparados de nuevo para pelear.
-¿Están bien?- les pregunto Saren
-Creo que si- el único que respondió fue Rene, mientras que Aiacos solo se puso de pie.
Athena junto ambas manos y de ellas nació un poderoso rayo de energía plateada que se fue a impactar justo en el pecho de esa criatura, esta retrocedió un solo paso, ella sonrió pero lo que no se espero fue que aquel Titan blandiera aquella espada tosca y la arrastrara por todo el suelo haciendo una gran grieta en la que casi cae de no ser por haber saltado antes, cayo a lado de Apolo. Fue el turno de nuevo de Hades junto a Poseidón de atacar, en esta ocasión fijaron su atención en una de las piernas, harían que perdiera el equilibrio, ambos dirigieron sus armas y liberaron sus energías, la criatura tuvo que apoyar la pierna lastimada.
Pronto se escuchó que libero un fuerte gruñido y de su boca comenzó a nacer una luz, se estaba preparando para disparar. No iban a poder llegar, el rayo salió disparado y sus objetivos eran aquellos que se encontraban esperando por los dioses, los gritos de advertencia de ellos ni siquiera fueron escuchados, el ataque había sido inminente. La sorpresa en la mirada de todos se veía reflejada, Athena y Apolo se encontraban furiosos, pronto aquella nube de polvo que se había alzado fue repelida por unas grandes alas negras, el Juez que estaba a servicio de Hades había dejado libre la vista, el muro de hielo que se había alzado cayo en pedazos, todas esas personas se encontraban resguardados dentro de unas esferas de energía, Athena recordó cuando estuvo dentro de ella, hacía unos años atrás.
-Bien hecho niño- susurro Apolo
-Ahora, hay que acabar con eso- le pidió Athena
-¿Cómo lo vamos a hacer?- Poseidón se acercó corriendo y pronto un cuerpo salió volando hacia donde estaban, cayendo encima de la diosa, ambos se pusieron de pie de inmediato
-Nuestros ataques más fuertes no le hacen nada- dijo -perdón Athena
-No hay problema Apolo- susurro ella
-No queda más que seguir atacando
Apenas Apolo termino aquella frase y se volvió a lanzar a la batalla, en verdad se veía que sabía llevar muy bien un combate y más con un oponente que era un gigante a comparación de ellos. El cosmos de cada uno de los dioses comenzó a rodearlos, y decidieron atacar. Solo explosiones, rayos de energía, ligeras columnas de humo era lo que se podía observar, los dioses habían probado el suelo varias veces y ya se encontraban sangrantes del rostro.
Poseidón se adelantó para poder elevar su mano y que de esta saliera un poderoso rayo de energía que fue a estrellarse en el ojo de esta criatura, después de tanto, habían conseguido un daño. Pero lo que no conto fue que el Titan lo tomara de una de sus piernas y lo mandara a estrellar en contra de Hades quien apenas iba a atacar el siguiente ojo, la velocidad con la que iban era realmente potente, Athena se encontraba con una rodilla en el suelo, apenas se iba a incorporar cuando observo que esos dos cuerpos se iban a estrellar contra ella, no pudo moverse y su delgado cuerpo sirvió de colchón para esos dos, un fuerte estruendo se dejó escuchar y una gran nube de polvo se alzó, los dos jóvenes se encontraban tratando de saber en dónde estaban, Poseidón trato de enfocar su vista alrededor, de inmediato observo que la joven se encontraba boca abajo totalmente desmayada
-Athena- trato de ponerse de pie de inmediato; pero cayo de nuevo, comenzó a gatear para poder llegar a donde estaba la chica, la movió toscamente pero esta no reaccionaba -no te atrevas a morirte, es la primera batalla estúpida- le animaba, opto que la mejor opción era darle una ligera descarga eléctrica
-Imbécil- escucho que le susurro
-Sigues viva- escucho que le dijo
-Como esto siga así, nos vamos a morir- concluyo Hades que se encontraba recostado en el suelo
Con toda la velocidad que le permitían sus golpeados cuerpos comenzaron a subir por aquel hoyo que habían hecho gracias al impacto. Hades comenzó a presionar su brazo izquierdo, el dolor en su rostro no podía ser escondido, Poseidón se estuvo quejando mucho de la parte de su abdomen y la diosa apenas y podía apoyar su pie derecho.
Observaron que Apolo salió disparado hacia el lado contrario donde ellos estaban para después ver como una estela de humo salía disparado de nuevo ante aquel Titan, este lo recibió con un manotazo y cayo de nuevo al suelo. Quisieron unirse a la batalla junto con el dios del sol, pero este hablo directo a los cosmos de ellos, impidiéndoles que se acercaran
-No sé si es terco o pendejo- susurro Athena
-Dijo que en cuanto viéramos la señal, atacáramos- dijo Poseidón
-¿Y cuál va a ser la señal?- pregunto Hades, ninguno de ellos lo sabían, pero de alguna manera prepararon sus armas sagradas.
Observaron que Apolo comenzó a caminar hacia donde se encontraba aquel Titan, un aura que sus compañeros sintieron poderosa lo rodeo, jamás lo habían visto tan concentrado.
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-Apolo- escucharon que susurro Ares, todos voltearon a ver al niño, que en ese momento poseía unos ojos muy diferentes a los de siempre, parecían que danzaban por ellos mismos -el dios del Sol esta presente
-¿Qué no estuvo aquí desde siempre?- pregunto Thetis
-Qué bueno que no sienten esa aura- les comento -su mente y cuerpo no soportarían tanto nivel
-¿Qué le paso a sus ojos?- pregunto la sirena haciendo referencia al niño
-El dios en él ha despertado por completo- comento Aiacos
-Solo él y Apolo poseen hasta ahora esa característica- dijo Saren -es una gran ventaja para ellos, eso espero
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Aquel titan intento golpear a Apolo con su espada pero ni siquiera lo llego a tocar, esta se desintegro por completo. Un fuerte gruñido se dejó escuchar y de pronto aquel ser se comenzó a autodestruir. El dios del Sol alejo toda esa nube de tierra y pronto frente a él se dejó ver a una mujer muy alta, demasiado alta, la cabeza del joven ni siquiera llegaba a la cadera de ella. Sus cabellos eran rojos como fuego atados en una larga trenza, su cuerpo era musculoso similar a las legendarias amazonas, sus labios gruesos y su mirada profunda.
-Apolo- escucharon todos los que estaban ahí -mi descendencia esta frente a mi
-¿La conoce?- pregunto Hades, los otros dos negaron
-Apolo, nieto mío- la voz de esa mujer resonaba en todo el sitio, Apolo se mantenía pasivo y serio, de mirada penetrante y fría -en esta hora, el universo te ha traído de nuevo hacia mi
-¿Quién eres?- hablo Apolo, su voz intimido hasta a sus compañeros
-Febe, tu abue…
Ya no pudo decir alguna palabra, Apolo había enterrado su arma en el centro del pecho de esa mujer, un rayo de luz se pudo ver en esa herida. Retiro su lanza de inmediato, de pronto Hades apareció desde las alturas y corto la cabeza de esa mujer de un solo tajo, Poseidón encerró su cuerpo en un torbellino violento de agua. Apolo observo a Athena, le animo a que terminaran de una vez con todo eso. Athena preparo a Nike, esta tomo formo de lanza y la dirigió hacia el torrente de agua, se dejó escuchar y ver una gran explosión, salieron disparados hacia atrás.
Apolo se dejó caer sobre sus rodillas y después se desplomo al suelo. Los demás estaban igual. Se encontraban agitados, cansados y demasiado heridos. Pronto cada uno de sus guardianes se dirigieron a donde ellos estaban.
-¡Mi señor!- escucharon que Thetis le llamo a Poseidón -¿está bien?
-Con vida- respondió -¿ustedes?
-No se preocupe por nosotros mi señor- le respondió Bian
-Todo está bien mi señor, ahora lo llevaremos a descansar- dijo Saren, pero no pudieron tomarlo, el cuerpo de Poseidón estaba totalmente lastimado
-¡Apolo!- llamaba urgentemente Rene
-Esta desmayado, cálmate- le ordeno Sebastián -fue un gran uso de su poder
-Espero que sea eso
-Lo es- repitió -cálmate de una vez
-¿Cómo está mi señor?- pregunto Aiacos
-Bien- susurro -creo
-¿Puede ponerse de pie?- se unió Kagaho, el joven asintió pero en el momento en que le tendió su mano sintió un fuerte dolor -disculpe, no era mi intensión lastimarlo más de lo que esta
-¿Se rompió el brazo?- pregunto Minos -¿señor?- el dios del Inframundo asintió -ya veremos cómo sanaremos sus huesos y heridas
-¿Cómo están ustedes? Recibieron de lleno un ataque- continuo
-Señor, solo importa su bienestar
-Trio de idiotas- les susurro con una sonrisa
Athena se encontraba acostada en el suelo pedroso respirando agitadamente, todo su cuerpo dolía, pero había una parte que le punzaba en específico.
-¡Athena!
-¡No!- detuvo al Caballero -te amo un chingo pero no me toques
-¿Tan mal estas?- le pregunto
-Basta con ver Shaka
-¿Puedes ponerte de pie?- pregunto Kanon y la diosa lo fulmino con la mirada -era por interés, amargada- después de eso sonrió, al menos aún tenía energía para pelear con ellos
Camus y Radamanthys le tendieron su mano, la joven trato de tomarlas, pero el cansancio y el dolor que sentía le impedía siquiera alzar sus brazos, Shaka y Kanon se arrodillaron a cada lado de ella, extendieron las manos y comenzaron a emanar su Cosmo hacia la joven, ella con todo la dificultad que tuvo bajo la mano de ambos.
-No lo hagan
-¿Por qué?- pregunto Virgo
-Es mucha energía lo que van a liberar, guárdenla
En esta ocasión tomo la mano de ambos guardianes; pero en el momento en que se puso de pie volvió a caer, antes de tocar el suelo fue detenida por los otros dos, pronto se dieron cuenta de que el tobillo de la joven se encontraba fracturado.
Cada uno de los dioses que había peleado contra esa titan de nombre Febe había resultado fatal para ellos, ninguno de los Caballeros de la diosa de la Guerra dudaba que no solo ella sino también los otros se encontraban con alguna fractura interior. Incluso Apolo, aunque en ese momento estuviera desmayado.
-Reúnanse- ordeno Kanon a todos los presentes -lo más cerca que puedan
-¿Para qué?- pregunto molesto Aiacos
-¿Por qué debería de obedecer a un traidor?- se unió Bian
-Me dan ganas de matarlos- susurro para sus compañeros y estuvieron de acuerdo con esa idea -si quieren pueden regresar caminando, pero Athena no dará un paso más en el estado que esta
Con mucha duda, cada uno de los guerreros ayudo a acercar a sus dioses, todos mantenían la mirada fija en el Caballero de Géminis en lo que estaba a punto de hacer. Invoco su gran técnica Triangulo Dorado y pronto todos los que estaban ahí comenzaron a ver como se distorsionaba la realidad, pronto entraron en un sitio donde solo había planetas y el oscuro y frio universo, después observaron un punto de luz que de un momento a otro los dejo ciegos, cuando abrieron los ojos se encontraban en el interior del Salón Patriarcal.
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Shion salió disparado hacia el Salón y de inmediato llamo a Aioria y Mü a que se adentraran a ese lugar. A la velocidad que los caracteriza llegaron, ambos se enfocaron de inmediato en su joven amiga.
-Yo me hare cargo de ella- dijo Aioria
-Olvídalo, yo lo hare. Ayuda a cualquiera de los otros- dijo alejándolo
-Mü, ya te dije que lo voy a hacer yo- insistió el León Dorado mientras se sumía en una batalla de miradas
-Te lo diré una última vez- la mirada de Aries ya intimidaba al Guardian de la Quinta Casa -yo sanare a Athena, encárgate de los otros
-¿Si saben que hay otros dioses que requieren de su ayuda?- se atrevió a preguntar Joshua, pero la mirada de ambos le hizo temer por su vida
-Aun te quiero- le comento Ares a su guardián mientras lo tomaba de la mano -eres noble por preocuparte por los demás
La pelea de miradas entre ambos parecía que iba para largo, el resto de los Caballeros Dorados que habían acompañado a la diosa no decían nada, si ellos tuvieran un Cosmo sanador como era el de ellos dos estarían igual, la que más importaba era aquella que los había devuelto a la vida. Se sorprendieron cuando alguien los tomo de la parte trasera de la camisa que llevaban puesta y los arrojo a donde se encontraban los otros heridos. El joven se arrodillo a donde estaba la joven que solo sonreía nerviosamente por la pelea de eso dos, miro atentamente como le despojo de la protección de su armadura y examino delicadamente con tal de no lastimarla aún mas
-¿Duele?- pregunto
-Si- respondió ella -¿tan mal esta?
-No- dijo y le sonrió, esa sonrisa sincera que solo le había mostrado a ella -yo me hare cargo- desvió la mirada a sus otros compañeros -y ustedes gusanos, pónganse a trabajar
-¡Eso no es justo cejitas!- le reclamo Aioria -¡Yo iba a curar a Athenita!
-¡Cállate si no quieres que te parta la madre primero!
-Rada- le llamo Mü -nunca nos dijiste que tu Cosmo también es sanador- le acuso
-¿Tenia que decirlo?- pregunto con cinismo
-Te juro que con gusto te regreso al infierno- le respondió Aries
-Si, yo también te quiero amigo- le respondió en broma, pero su voz como siempre permanecía seria, Aries solo sonrió y se dirigió hacia Apolo
Las miradas de los Jueces del Inframundo no habían perdido la atención a aquella pelea que había tenido su antiguo compañero de armada, tal parecía que disfrutaba estar ahí, en compañía de los Caballeros de Athena, incluso se veía que estaba orgulloso de ser uno de los Caballeros de ella, observaron lo que jamás pensaron que verían en vida… una sonrisa en el rostro de aquel que algún día fue llamado el Juez más poderoso al servicio de Hades. El joven regente del Inframundo solo sonrió ante la actitud de Radamanthys, al final del día… la había elegido a ella y seria para siempre.
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Los Caballeros que se encontraban ahí reunidos junto a los demás guerreros solo miraban de manera sorpresiva el cómo los dioses que estaban cómodamente sentados en el suelo devoraban todo lo que les habían servido, hasta parecía que no habían comido en meses, comían con mucha desesperación.
-Athena se va a morir por causa de ahogamiento- comento Milo con la cuchara en su mano
-Jamás la había visto comer de esa manera- se unió Ángelo -se le olvido que es una dama
-Usaron mucha Cosmoenergía- comento Shion mientras comía tranquilamente -con verlos, puedo asegurar que jamás se habían atrevido a usar todo su cosmo en batalla
-Pero…. ¿es normal que coman de esa manera?- pregunto Bian quien se encontraba en una mesa extra a lado de la de los Dorados
-Calla- le ordeno Thetis -muestra respeto- de inmediato callaron al escuchar que Hades se estaba ahogando con la comida
-Ten cuidado mocoso- le llamo Shion -come con más cuidado
-¡Si!- le respondió después de tomarse un vaso de agua
Después de devorar todo lo que les habían servido y olvidarse que en ese sitio había 3 Caballeros y una Dama, descansaron un poco. Pero la mirada de todos ellos estaba perdida.
-Creo que es hora- dijo Athena y llamo la atención de todos
-Buscar a los demás dioses- completo Poseidón
-A esto hemos llegado- se unió Hades -si pudiéramos usar todo el Cosmo como Apolo no tendríamos que recurrir a eso
-Somos orgullosos- dijo el dios del Sol -pero esta vez el orgullo no nos dará una victoria
Bueno chicas, como les dije nos veremos pronto. Por favor, no se confíen con este virus, sigan manteniendo el lavado de manos, la sana distancia y no salgan por favor si no tienen un motivo, pronto saldremos de esto. Cuídense y nos vemos.
