III

Otro soñador

Al día siguiente, estaba presente un desorden por toda la sala (cuya área era el evento festivo). Utensilios desechables, líquidos y la comida estaban desparramados por todas partes. En primordial los sillones, televisor, alfombra y muebles de la sala. El olor no era tan predecible, ya que los aromas que daban eran mugre y sudor.

La falta de cultura higiénica entre los invitados del festejo no fue tan soberana. Pocos ayudaron, pero no fue lo suficiente para una buena satisfacción a la familia dálmata. «Esto no pudo haber pasado», explico Dolly a sus padres al respecto al cual resultó una falsedad.

Dylan mostró un pedazo de solidaridad de poder limpiar todo el hogar el día siguiente. Resulta una tarea doméstica algo complicada de hacer: debe depositar los desechos orgánicos e inorgánicos en sus recipientes de basura correspondientes, limpiar suelos y el mobiliario de los desparramos de comida, líquidos y presencia de polvo.

Al ser el único que formó participación en dar higiene a la sala, tomaría un largo y estresante tiempo en dejar resplandeciente el área con tanto desorden y suciedad.

Le provocaba un dolor de cabeza y estrés. No tenía excepciones porque lo hacía a su voluntad.

La mayoría de los cachorros reposaban en sus habitaciones y distintos puntos del hogar; descansando tranquilamente después de regocijarse en la fiesta.

La alegría que sentían los invitados y los cachorros de la familia era algo muy sorprendente. No se divertían mucho desde mucho con el son de la música y la danza con amigos y conocidos. No todos eran participes del festejo por cuestiones voluntarias y personales. El consentimiento no fue mucho, pero valió la pena entretenerse entre unos a otros por varias horas.

Algunos se encontraban despiertos, en este caso nos centraremos en la presencia del cachorro DJ. Se caracteriza por tener su pelaje blanco con manchas negras por todo su cuerpo de cachorro. Ambas orejas tienen pelaje negro con una mancha blanca cerca de la punta. Y tiene un par de pequeñas manchas negras en su frente. En su personalidad es amante de la música, primordialmente el género musical electrónica.

Él no tenía el propósito de levantarse para esperar el desayuno, sino que estaba investigando en dónde ha dejado un disco compacto donde tiene grabado una canción que ha escrito por un par de semanas. Su memoria no era tan extraordinaria en lo personal, se encuentra más concentrado en lo que hace que en lo que ha hecho hace poco o un largo tiempo.

En mente tiene muchas ideas como melodías, fondos musicales, letras rítmicas, notas en sostenido o bemoles, ritmos musicales por varios instrumentos musicales, y la inspiración y capacidad de realizarlo.

Con estrés y desesperación intenta encontrar su disco compacto. Era muy valeroso e importante para el cachorro.

Dylan con un poco de intriga decide preguntar al respecto.

—¿Te encuentras bien, DJ? Te veo un poco desasosegado —inquirió el cachorro mayor mientras daba limpieza a la alfombra con una aspiradora.

—Sí, estoy bien. Solo que ando un poco estresado por no poder encontrar un disco compacto que dejó cerca del teclado. ¿No lo has tomado? —respondió el músico inquieto.

—¿Te refieres a este CD? —preguntó mostrando en sus patas un disco compacto con un etiquetado con el nombre «Para Da Vinci».

—Ese mismo, Dylan. Gracias —respondió tomando el disco que tenía su hermano en su garra—. Creí haberlo perdido. Me siento más aliviado —comentó aliviado.

—A la siguiente ocasión guarda tus cosas en un lugar más seguro, porque puede ocasionar el accidente de que si se lo hubiera tragado la aspiradora y ya no lo recuperarías.

—Tendré más cautela para la otra. Gracias nuevamente.

DJ salió de la sala despreocupado por haber encontrado su disco después de andar buscándolo por media hora seguida sin descanso. Para el cachorro mayor, Dylan, sentía curiosidad por lo que tendría grabado en ese disco compacto que le dio a su hermano menor el músico.

El etiquetado con el nombre «Para Da Vinci» lo pondría en dudas, desconcentrándose frecuentemente en su labor voluntario. Sintió que esta situación no era de su incumbe, dio insignificancia.

El músico ahora estaba en búsqueda de encontrar a su hermana la pintora para darle el disco como un regalo.

Hace poco tiempo, el cachorro se sentía enamorado de su hermana Da Vinci. Por lo cual, grabó en ese compacto una balada que escribió y deleitará como forma de amor hacia ella. No solo como un hermano, si no para algo más.

En su opinión presenciaba que era muy poco para mostrar una forma de amor a su hermana, pero hacia el mayor esfuerzo para mostrar lo que realmente siente por ella.

La encontró en su habitación arreglando sus crayones y lápices de colores para dibujo en un estuche de forro caoba americano, idéntica como el color de la madera caoba. No se encontraba sola, estaban presentes sus hermanas Destiny, Dallas y DejaVú (sus hermanas trillizas); que ensayaban para su próximo comercial de accesorios caninos para higiene personal. Su práctica era indispensable ya que las acciones que se llevan a cabo en esa publicidad es muy precisa, si daban un mal paso perdían toda la grabación y comenzarían nuevamente desde el inicio.

DJ tendría la menor posibilidad de que las hermanas trillizas aceptaran de dar espacio a su hermana Da Vinci y a él a solas. Aunque fuera insistente hasta con su rostro de cachorrito regañado.

Al no quedar muchas alternativas en mente, tomó la definitiva de llevar a su hermana a un lugar donde puedan pasar un tiempo a solas.

—Hola, Da Vinci. Qué alegría verte. ¿Estás ocupada en este momento? —inquirió DJ entrando a la habitación, intentando no interrumpir a sus hermanas gemelas presentes.

—No tanto, ando guardando unos colores en mi estuche. ¿Por qué la pregunta? —indagó Da Vinci siguiendo en lo que hacía.

—Pues… quería que fueras al ático conmigo para darte una pequeña sorpresa.

—¿Una sorpresa? ¡Me encantan las sorpresas! —comentó terminando en lo que hacía. Estaba ansiosa.

—Solo sígueme.

Da Vinci aceptó ansiosa de poder ver la sorpresa que está por recibir de parte de su hermano el músico. Lo siguió por todo el pasillo del segundo piso hasta llegar a la entrada del ático.

Entrando al ático, vieron que ningún cachorro estaba presente. Todo el lugar era un poco oscuro con una gran cantidad de polvo en las losas de madera, paredes y cajas que almacenan cosas inservibles o antigüedades.

No era un ambiente muy agradable: habían arácnidos y bichos que es encontraban en el área. El color del ambiente se notaba un poco triste. La oscuridad confunde los colores intensos. Los espacios libres que había en el área eran algo pequeños e insignificantes, si habría un espacio grande cerca de la ventana porque las cajas están más a pegadas en las paredes del lugar.

El cachorro músico llevaba cargando en su lomo su teclado donde toca para generar distintos sonidos con teclas idénticas a la de un piano (la diferencia era que este es eléctrico).

Lo colocó en un lugar donde no fuera estorboso para ambos cachorros. «Esto es lo que te quería mostrar hermana», dijo mientras colocaba el disco compacto en una bandeja de unidad CD para reproducir la balada sin problemas.

La balada comienza con arpegios de un compás musical rápido de guitarra acústica, dando un dulce ritmo en el comienzo de la melodía. Cantó con un poco de seriedad, sacando sentimientos de sensibilidad y adorables al esforzar el estómago para el canto. Al momento del coro dio sonaron pequeños ritmos de batería sobre los tambores y los platillos. Incluía violines, bajos eléctricos, leves tonadas de guitarra eléctrica y sin duda el canto era muy primordial.

Me gusta amanecer pensando que me quieres,

soñarte se hizo ya el mayor de mis placeres;

me gusta todo,

todo me gusta,

de ti.

Da Vinci se halagó de la balada que ha hecho su hermano el músico; deleitada solamente para ella. Sin dudas, entendió la letra que tenía la cantad. Viendo las intenciones que tenía para poder conseguir su amor.

Titubeó eso un rato, sabía que amaba más a Dawkins que a otra persona. Hasta amaba más que a sus propios hermanos.

Terminando la melodía de la balada, DJ tomó las patas delanteras de su hermana la pintora que estaban manchadas de pintura.

La miró fijamente a los ojos para confesar el sentimiento que sentía por ella:

—Para serte sincero, solo quiero decirte que estoy enamorado de ti, hermana. Te amo mucho. Espero ser el macho que te corresponda y te dé la felicidad que tanto deseas.

—Escucha, DJ, fue un lindo detalle que me escribieras una canción solo para mí. Lamentablemente no estoy enamorada de ti. Solamente te considero como un hermano. Perdón por no aceptar tu admiración a mí —comentó Da Vinci bajando las patas y su mirada.

—Dame una oportunidad, Da Vinci, por favor —insistió desesperado—. Te prometo que no te fallaré, y te amaré hasta lo más infinito de la Tierra. Te lo ruego, por favor.

—Lo siento, hermano. Pero no puedo aceptar.

Da Vinci salió del ático con rapidez, para no ser alcanzada. El músico intentó correr hacia ella hasta la salida, pero al huir sin dejar rastro alguno no avanzó un centímetro más.

No podía imaginarse el gran dolor sentimental que lo atormentaba en su interior, en su alma. Un coraje entró en su mentalidad, haciendo que aventara ciertas cajas con objetos de poca fragilidad o vacías completamente. Intentó destruir el lugar hasta lograr desahogar esa depresión, esa ira, pero al ver lo poco que hacia no lo permitía continuar.

Tomó su teclado, colocándolo nuevamente en su lomo y llevárselo a su habitación para guardarlo y no verlo por un pequeño tiempo. Hasta que se le pasara el coraje que sentía en su aura.

Destruyó el disco compacto a mil pedazos con mordidas y arañazos sin detención. Dejó el fragor en el suelo del ático sin dar una levantada y tirarlos en el bote de basura inorgánica. «¿Qué hago, qué hago?». Se preguntaba repetidamente en su mente sin tener muchas alternativas en qué hacer en este momento.

Insistiría nuevamente a su hermana, pero sería una molestia y algo insoportable para la cachorra pintora. Se hizo el callar y no dio una palabra más a ella o al resto de sus hermanos acerca del tema.

Limpia con su pata las lágrimas que le derramaban por el rostro de la depresión. Salió del ático aun con la tristeza en sus ojos y su cuerpo sin energía ni motivación.