Título: Cien días NaruHina
Sumary: Cien mini historias por cien días seguidos. Reto especial NaruHina. ¡Que viva la OTP!
Advertencias: Posible OoC.
Disclaimer: Naruto no me pertenece.
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Vivida ilusión
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Mientras Sakura le sonreía al Uchiha, él solo podía suspirar. Ahí estaban de nuevo en ese mismo escenario repetitivo, con ella enamorada de su mejor amigo y él esperando que le diera una oportunidad.
Naruto sabía que aquello nunca ocurriría en esta vida, la chica no lo miraría, por lo que solo quedaba poner sus manos encima de la mesa que ellos tres compartían y fantasear para olvidarse de la dura realidad.
No era difícil perderse en sus pensamientos. Él podía verlo.
Un par de suaves y pequeñas manos blancas que se posaban cariñosamente sobre las suyas, haciéndolo estremecer por el contacto de piel a piel. Al principio, él se sorprendería, siempre estuvo esperando ese momento, sería incapaz de reaccionar, luego alzaría la cabeza y encontraría aquellos ojos de color jade mirándolo con el hermoso resplandor del amor correspondido revelándose finalmente ante él.
Podía imaginarlo, incluso sentirlo a viva piel, sin embargo, el color de aquellos ojos no era verde, sino transparente, un blanco tan puro como la nieve, y aún así su mismo resplandor evocaba los tonos vivos de su imagen masculina, proyectada en los ojos claros que lo miraban llenos de vergüenza y afecto.
Sumergidos en él.
Inconscientemente, presionó el par de manos entre las suyas, observando asombrado como aquellos extrañamente agradables ojos desconocidos resplandecían maravillosamente, semejantes al fulgor de la estrella fugaz que vio alguna vez.
—¿Naruto, estás bien? —aquella inconfundible voz sonando preocupada, estremeció sus sentidos de golpe, y le dejó reaccionar finalmente. Por primera vez, la voz de Sakura no encajaba bien.
—¿Eh? —emitió apenas, confundido. Esta vez se había sentido tan vívido.
E incluso ahora sentía que algo no estaba bien.
Sakura le miraba desde el mismo lugar en que estaba al inicio, junto a Sasuke, quién le sonreía con una extraña mueca de burla, pero el calor que sentía en sus palmas no desapareció.
—Por un momento me asusté, es raro no verte reaccionar a uno de mis golpes...—masculló para ella. Después, parecía dirigirse a otra persona, la figura que creyó era su amiga frente a él. —En serio lo lamento, estos días ha estado bastante extraño, y... —ella volteó a ver sus manos. —¡Oye, si ya reaccionaste, entonces suéltala!
—¿Eh? —repitió, todavía sin procesar el hecho.
Naruto seguía sin entender. Frente a él, estaban las manos que creía haber imaginado, entrelazadas suavemente con las suyas, pertenecientes a una chica que reconocía vagamente como compañera de la escuela.
No Sakura.
Hinata Hyuuga era la dueña, sin embargo, ella no se veía muy cómoda. Sus enormes ojos estaban al borde del llanto y su rostro muy rojo, parecía a punto de desmayarse.
—¿Estás bien? —alcanzó a cuestionar, en medio de su estupor.
La preocupación fue sincera, naciendo de su corazón, el hecho de que sujetara firmemente sus manos entre las suyas en un gesto inconsciente de preocupación fue apenas detallado por el rubio. Era obvio que la manos de Sakura serían más toscas por sus estudios, las que tenía sujetas eran mucho más pequeñas, más delicadas.
Más... perfectas.
Encajaban muy bien con él.
Desconcertado, vio que realmente las manos de Hinata eran muy distintas a las de Sakura, eran mucho más pálidas y cuidadas, tan suaves que el repentino impulso de probarlas y ver si no eran de bombón le hizo alzarlas un poco y notar asombrado la gran diferencia de tamaño, comparadas con su enorme mano.
Algo en su cerebro le decía que tenía que soltarla, pero se sentían demasiado bien.
Realmente quería seguir observándolas y encontrar aquellos pequeños detalles que poco a poco estaba notando, pero demasiado pronto para su gusto, Sakura intervino y se las arrebató.
—Es suficiente Naruto, no sé que te pasa hoy, ¡pero tienes que soltarla ya! La pobre Hinata no puede más.
Aquellas duras palabras, dichas en un tono crudo que rara vez escuchaba en su amiga le hizo darse cuenta que ahí, en aquél restaurante dónde acudieron a comer los tres estaban siendo observados por un enorme público que murmuraba entre sí, bastante emocionado.
—¡Viste eso! Ella tropezó con la silla y fue a caer justo a tomar sus manos. ¡Es tan romántico!
—Pienso que lo hizo a propósito...
—No importa si lo hizo o no, ¡él le correspondió!
La cara de ambos era todo un poema dedicado a la vergüenza. La joven chica que había causado todo ese desastre por una mala caída se disculpó repetidamente antes de salir corriendo.
Naruto no alcanzó a detenerla.
—Ah, tu novia se fugó, muchacho —bromeó un hombre mayor que tomaba la mano de su esposa de manera afectuosa.
Verlos le hizo sentir que no sería nada malo si pudiera seguir experimentando esa extraña emoción de la mano de ella.
Se levantó y con una sonrisa confiada se dirigió a ellos: —¡No si puedo detenerla!
El rubio fue tras ellas entre vítores de los comensales, mientras Sakura y Sasuke se miraban entre sí, extrañados, divertidos y algo molestos.
Se fue sin pagar su cuenta.
OoOoO
Notas de Kou: Tengo que dejar de convertir cada micro cuento en un one-short o nunca voy a acabar xD
Saludos a todo mundo después de tanto tiempo, espero que se la hayan pasado bien en esta cuarentena, yo personalmente viví muchos altibajos pero no me arrepiento de nada, me la estoy pasando muy bien, aunque no haya tenido el chance de publicar, pero tengo varios "micro" cuentos para mantenerme activa un rato, si no los he subido de golpe es porque la pequeña idea se ha vuelto muy larga y prefiero reservarla por si me animo a hacer un reto aparte de puros one-short o porque no han pasado mi filtro y siento que no están listos para salir al mundo ewe
