Título: Cien días NaruHina

Sumary: Cien mini historias por cien días seguidos. Reto especial NaruHina. ¡Que viva la OTP!

Advertencias: Posible OoC.

Disclaimer: Naruto no me pertenece.

O

O

O

Profesional

O

O

O

Hinata era tímida, pero profesional. En su larga carrera de rehabilitadora física había visto innumerables hombres guapos, de cuerpo tonificado y sumamente atractivos, incluso algunos coquetos, pero jamás había salido de su papel como médico tratante. Ni siquiera al inicio, cuando se desmayaba al ver figuras varoniles por culpa de su extrema timidez.

Sin embargo, parecía que el día de hoy Dios le estaba poniendo a prueba.

—¿Necesitas que me quite el pantalón también, Hinata?

¿Por qué diablos tenía que ser Naruto Uzumaki quién había cruzado por esa puerta?

No solo fue su amor no correspondido de casi toda una vida, sino que seguía siendo fatal para su corazón. Había tomado todas sus fuerzas confesarle su amor a los dieciséis años, solo para ser ignorada sin obtener ni una respuesta. Ante semejante rechazo, no tuvo el valor de seguir viéndolo más, por lo que de inmediato lo arregló todo y al terminar la secundaria se fue a estudiar a Suna la carrera, manteniendo solo verdadero contacto con sus amigos más cercanos.

No es que se fuera odiándolo, pero era demasiado doloroso que tratara a su confesión como si no existiera, justo como ahora, entrando a su consultorio con un animoso saludo y quitándose la playera, charlando como si hubieran sido muy buenos amigos.

—No es necesario, Uzumaki-san —exclamó apenas, conmocionada. En un tono más respetuoso del normal, enfatizando la distancia. —Ni siquiera le he revisado, así que puede vestirse por ahora.

—¿Eh? Pero siempre que llego me dejan sin ropa —exclamó el rubio, extrañado y sin haber hecho caso de su discurso formal.

Hinata apenas pudo contenerse de mirar sus pectorales bien formados y su abdomen definido.

¿Qué rayos estaban haciendo las terapeutas en su ausencia, aprovechándose de los pacientes? Era la jefa del departamento, era natural que solo mirara casos graves y de alto rango.

Aunque bien a veces era necesario desvestir a una persona por tratamiento o revisión, ¡este no era uno de los casos!

Su tez completa se puso rojiza, aunque no estaba segura si era por la ira o la vergüenza que ocasionó saber lo que estaba haciendo el personal bajo su mando.

—E-Esta bien —alcanzó a contestar, sintiendo que de pronto le faltaba el aire y empezaba a sudar. —Su lesión es en el brazo, no necesita quitarse más.

No sabía por qué diablos estaba lidiando con él, no era un caso grave y Naruto no figuraba como un cliente V.I.P. del hospital de su familia.

¿Por qué estaba tratando una simple torcedura de muñeca?