Dragon Ball: El Saiyajin Desconocido

6 años después de la primera transformación en Oozaru de Aikon, él y su madre logran sobrevivir y adquirir un poder aún mayor. Se sienten listos para iniciar su plan en contra de Freezer, aun sabiendo que no se encuentran ni cerca de su nivel verdadero de poder. A pesar de esto, saben que los recursos de Musak ya se han vuelto muy escasos y se ha vuelto un ecosistema casi inhabitable para ellos. Por lo tanto deciden activar su nave y comunicarse con el ejército de Freezer, enviando una señal de auxilio con el fin de infiltrarse como Saiyajin leales al tirano intergaláctico y desde ahí intentar fortalecerse más antes de su enfrentamiento en búsqueda de venganza…

Mientras tanto, en cierto lugar alejado del espacio, en un planeta muy agradable habitado por humanos llamado "Tierra", otro sobreviviente de la raza Saiyajin, llamado Kakaroto al nacer, comienza su aventura junto a cierta jovencita de pelo azulado llamada Bulma Briefs. ¿El destino querrá algún día que los supervivientes de la raza guerrera unan sus fuerzas?

Año 749

Planeta Musak

Poco después de encender su nave una vez más, comprobar que no tenía combustible debido a una fuga pero sí energía, la madre del Saiyajin Aikon, que se ha vuelto un joven fuerte y saludable, con un gran poder, descansa junto a su retoño al lado de la nave, viendo como cae la noche. Mirando aparecer el cielo estrellado, la madre mira al cielo de manera nostálgica, recordando los rostros de su marido y los de sus camaradas Saiyajin, asesinados por Freezer junto a su mundo hace ya 12 años. Ella no es una mujer que se deja controlar por sus sentimientos, pero la nostalgia aún se hace presente de vez en cuando, informándoles en una plegaria silenciosa sobre los progresos del ahora joven guerrero Aikon, que ya cumple 13 años.

Su hijo se sienta junto a ella, observando el suelo y la tierra que los rodea, suspirando en anhelo de un hogar mejor, de poder cumplir la voluntad de su madre y derrotar a Freezer, pero sintiéndose débil al saber que aún no le es posible. A su corta edad ya ha superado a muchos Saiyajin que han venido antes que él, pero a pesar de eso desea volverse más fuerte, mucho más fuerte de lo que podría permitir el quedarse en Musak.

La madre lo voltea a ver, sintiendo aquel sentimiento de impotencia por parte de su hijo. Ella suspira suavemente antes de empezar a hablar. "Hace aproximadamente mil años… Se dice que existió un guerrero sanguinario y despiadado, muy superior al resto de su raza. Llegó a dominar el Universo y no había nadie que pudiera enfrentarse a él. Se le conocía como el Super Saiyajin Legendario. Dicen que cada 1000 años aparece un individuo de nuestra raza capaz de alcanzar aquella transformación y poder, y que por eso Freezer nos aniquiló, por ese miedo irracional a esa leyenda de nuestro pueblo."

Ella narra con tranquilidad, con la mirada fija hacia las estrellas, sabiendo que su hijo ahora la observa con atención y curiosidad. Ahora cierra los ojos y sonríe. "Sabes hijo, yo creo que tu podrías ser aquel guerrero. El entrenamiento que te he dado ha sido duro, más que el de cualquier otro Saiyajin, pero ha dado unos frutos impresionantes. Eres mucho más fuerte que cualquier otro Saiyajin que conocí. Debes demostrarle a Freezer que esa leyenda era cierta, pero que él provocó que fuera cierta. Fortalécete, crece y un día, serás quien acabe con él." Ella le habla, sintiendo como las palabras de la leyenda quedan grabadas en la mente de su hijo, y se siente aún más motivado para pelear cuando llegue el momento. Pero aún percibe su frustración.

"Madre… No creo ser ese guerrero legendario. Aún soy muy débil, y quiero volverme mucho más fuerte pero no creo poder lograrlo." Aikon responde, desviando su mirada hacia el suelo una vez más.

"Tonto… No tienes idea del poder que posees. Está en tu cuerpo, en tus genes. Eres un Saiyajin. Si lo deseas, podrías conquistar el universo. No te desanimes chico, aún te falta mucho camino por recorrer, y muchos centímetros por crecer." Ella le responde con una pequeña risa, lo cual logra animar al pequeño Saiyajin de cabello negro. "Ahora ven, vamos a entrenar antes de que lleguen los soldados de Freezer." Ella añade, levantándose y saltando hacia un lugar alejado antes de colocarse en pose de batalla. El niño sonríe emocionado y asiente con la cabeza, acomodando su traje de batalla y saltando para estar a unos metros de su madre, colocándose en pose de batalla también, comenzando un intenso entrenamiento.

Unas horas después

Una nave del ejército de Freezer captó la señal de auxilio y se dirigió hacia el planeta Musak con prisa. Aterrizaron cerca de la locación de la nave y, con sus rastreadores comenzaron a buscar formas de vida y a aquellos que enviaron la señal. Sus rastreadores pronto detectaron un poder de 3200 y 1500, una mujer y un niño. Corrieron hacia ellos donde se dieron cuenta que los estaban esperando. La mujer les sonrió y les hizo una pequeña reverencia de educación.

"Hola. Yo envié la señal de auxilio. Somos Saiyajin, como podrán notar, y deseamos unirnos al ejercito del Gran Freezer." Ella explicó tranquilamente. Los soldados no desconfiaron ni un momento, creyendo que simplemente eran exiliados o fueron enviados a una misión en el último momento antes de la destrucción del Planeta Vegeta. Por su elevado nivel de poder en comparación a la gran mayoría de los soldados, fueron aceptados de inmediato. "Lo sentimos, sólo poseíamos el Periscopio-vigía, por lo que nos era imposible comunicarnos ni saber lo que ha ocurrido hasta ahora." Comunicó la mayor de los Saiyajin mientras viajaban a otro planeta conquistado por el ejército.

"¿Por lo menos saben de la destrucción del Planeta Vegeta?" Pregunta un soldado piloteando la nave. Aikon estaba comiendo con entusiasmo la comida a bordo de la nave, disfrutando de un sabor distinto al que es la comida de Musak, la cual usualmente era dura y agria de sabor, aunque su madre siempre sabía cómo mejorarla. La madre afirmó que no, actuando sorprendida pero indiferente, aún si en el interior hervía de ira ante el recuerdo.

"Sobrevivieron otros Saiyajin, actualmente quedan 3. Se llaman Raditz, Nappa y el Príncipe Vegeta, que se encuentran actualmente conquistando otro mundo lejos de aquí." Le informan. La hembra Saiyajin recuerda a Nappa y al príncipe Vegeta pero no recuerda haber oído hablar de Raditz. Pero se alegra de saber que otros Saiyajin terminaron sobreviviendo. Y probablemente estarían interesados de escuchar la verdad sobre la destrucción de su planeta natal. Se podrían convertir en aliados poderosos en su cruzada contra Freezer.

"Usualmente los llevaríamos ante el Gran Freezer, pero no es posible de momento dada la gran distancia, así que los llevaremos al Planeta Freezer ·#79, para que puedan quedarse un tiempo, recuperarse y alimentarse antes de que partan a verlo y consigan sus nuevas misiones. Si tienen suerte serán asignados con los otros Saiyajin." Una soldado les informó, la madre de Aikon agradeciéndole su amabilidad y volviendo con Aikon para descansar un poco el resto del viaje. Una vez llegados a su destino, el planeta antes conocido como Kanassa se veía ahora muy distinto desde que fue conquistado, siendo sede de una importante urbe del imperio de Freezer.

Se despidieron de sus salvadores y Aikon junto con su madre se adentraron luego de que se les asignara unas recamaras y cuarteles personales que podrían usar como soldados de Freezer, junto con armaduras actualizadas y rastreadores nuevos, aunque en secreto no tenían necesidad de usarlos, solo los usarían para comunicarse entre sí.

Una vez en su habitación, Aikon se sentó en su cama sonriéndole a su madre, a pesar de todo lo que habían pasado aún conservaba parte de su alegría e inocencia infantil. Su madre suspiró ante esto, sabiendo que la realidad de la mayoría del ejército de Freezer y del espacio en sí era mucho más dura de lo que él creía. Pero confiaba en que mostraría su madurez cuando el tiempo lo requiriera. "Niño… Tengo que admitir que estoy preocupada." Le susurra quitándose su rastreador y el de su hijo para hablar en privado. "Soy una Saiyajin hembra, Freezer puede que quiera eliminarme con el fin de asegurar la extinción de nuestra raza. Si eso llegara a ocurrir, ni por ningún motivo se te ocurra atacar a Freezer, o mi muerte será en vano. Tendrás que seguir reprimiendo tu poder, en todo momento ¿Esta bien? Si llegara a pasar, úsalo como excusa para volverte más fuerte de lo que él podría imaginar, y mátalo." Le explica sosteniendo su hombro. La expresión del joven Saiyajin cambia a una de temor, pero pronto a una de determinación, sabiendo que su madre era más lista que él y que era una posibilidad de que ocurriese. Así que se resignó e intento juntar valor y fuerza de voluntad para resistir sus impulsos en caso de que eso ocurriese.

Unos días después

Aikon y su madre partieron en 2 capsulas individuales hacia la nave de Freezer, habiendo sido convocados ahora que se encontraban a una distancia accesible. Una vez ahí fueron escoltados por Zarbon y Dodoria, los 2 soldados más cercanos a Freezer y ambos dentro de la élite de poder entre todo el ejército, siendo superados solo por las Fuerzas Especiales Ginyu y el mismo Freezer. Aikon estudiaba sus alrededores con atención, jamás habiendo visto nada aparte del Planeta Musak, donde pasó prácticamente toda su vida hasta ese momento. Una vez llegaron a la recamara de Freezer, el tirano se encontraba ahí, sentado tranquilamente en su silla con una copa de vino en la mano. Los soldados que los escoltaban, incluidos Zarbon y Dodoria se arrodillaron ante su Emperador y el soldado de piel celeste y cabello verde proclamó "Gran Freezer, le hemos traído a los Saiyajin supervivientes del Planeta Musak." A lo cual Freezer se volteó en su silla a fin de examinarlos con cuidado.

"Vaya, vaya. Una madre y su hijo. Qué imagen más tierna." Freezer dijo con una sonrisa que prometía el mal detrás de una falsa amabilidad. La madre sintió ira al contemplar su rostro pero ejerció un perfecto e impecable control sobre sus emociones, arrodillándose junto a su hijo.

"Saludos, Gran Freezer. Mi nombre es Lottus, y este es mi hijo Aikon. Fuimos enviados a una misión al Planeta Musak pero nos estrellamos y nos quedamos sin combustible, quedándonos varados ahí. Estamos a su servicio." La madre habló con educación y falso respeto por el tirano.

"¿Ah sí? ¿A una misión? Qué curioso. ¿Cuántos años tienes niño?" El emperador pregunta con duda en su historia. "13 años señor." Respondió Aikon con falso temor e inocencia en su voz. "13 años… ¿Por qué enviarían a una madre y a su hijo de un año a un Planeta como lo es Musak?" Cuestiona Freezer, observando cualquier cambio de actitud en el actuar de la madre.

Ella, esperando la sospecha de Freezer ante la mentira que contarían, estaba preparada. "Lo desconozco señor. Probablemente pensaron que necesitaría ayuda para conquistarlo. Después de todo el planeta poseía una media de poder mucho mayor a la mía. Nuestra estancia ahí incluso me costó un brazo." Ella explica con la mirada baja. Freezer se queda satisfecho ante esto y sonríe.

"Bueno, cualquiera sea el caso, me alegro de que hayan sobrevivido al cataclismo del Planeta Vegeta. Y se nota que son fuertes. Son más que bienvenidos a mi glorioso ejército. En este momento los otros Saiyajin se encuentran lejos, así que de momento no podrán reunirse por ellos. El soldado Zarbon les asignará una misión y podrán comenzar de inmediato." Freezer les explica con paciencia, a lo que Zarbon se levantó y asintió obedientemente. "Si Gran Freezer. Por aquí por favor." Él dice, guiando a los Saiyajin que se retiran en silencio y con una reverencia, siendo asignados juntos a un planeta a algún rincón desconocido de la Galaxia. Así comenzaba la nueva etapa en la vida de estos 2 Saiyajin, madre e hijo.