Dragon Ball: El Saiyajin Desconocido
Después del asedio en un planeta cuyo nombre siquiera se molestaron en aprender, un joven Saiyajin se sentaba en medio del ahora desierto campo de batalla, su madre informando mediante su rastreador de la exitosa conquista. Se sentía inquieto. Su poder seguía mejorando, pero no era suficiente. El avance era muy lento. ¿De qué le servía fortalecerse un par de decenas de unidades? A este ritmo tendría 80 años antes de poder enfrentarse a Freezer como iguales. Y ni loco esperaría tanto tiempo. Ya era lo suficientemente poderoso como para aniquilar a Zarbon y a Dodoria, según sus estimaciones pero las Fuerzas Especiales Ginyu eran otra historia. Y el maldito Emperador a años luz de ellos. No lo soportaba.
Aikon se levantó de su lugar y flotó en el aire, cruzándose de brazos mientras pensaba en una buena solución a esa sensación de progreso tan lento. Sabía que podría volverse tan fuerte si encontraba las condiciones adecuadas. Pero no sabía ni por dónde empezar. Además, deseaba volverse fuerte por su cuenta, y dejar de depender de su progenitora. Demostrarle que ya podía ser un guerrero y seguir su propio camino al poder. Su madre desde el piso lo miró con curiosidad, y flotó hacia él a fin de averiguar que ocurría. "¿Muchacho?" Le preguntó. "¿Ocurre algo?"
Aikon soltó un suspiro pero no habló. Su madre rápidamente se frustró y le dio un pequeño golpe en la nuca. "Habla niño. Si no, no te puedo ayudar." Le insiste ligeramente molesta. El pequeño Saiyajin gruñó molesto y se volteó hacia ella. "Madre… Podemos conquistar planeta tras planeta para Freezer, pero ¿Con qué fin? Llevamos ya un par de meses bajo sus órdenes y no tolero el hecho de que estemos usando nuestros poderes para servirle en vez de intentar acabar con él." Él se quejó, mirando a su madre con seriedad a los ojos. Sabía que era seguro hablar de aquello dado que su comunicador estaba apagado y el de su madre también luego de informar del éxito de la conquista. Su madre suspiró y negó con la cabeza. "Entiendo cómo te sientes, pero de momento no hay mucho que podamos hacer." Ella intenta confortarlo sin éxito.
"Es absurdo. Además, el tener que fingir que tenemos estos minúsculos niveles de poder lo empeora, porque nos envían a planetas débiles y patéticos como este que no presentan ni un desafió. ¡Ni siquiera recurrimos a usar la luna!" Siguió quejándose el más joven. A pesar de ser incapaz de poder hacer algo al respecto, su madre entendía el punto de vista de su hijo. Con la última medición de poder que se hicieron en secreto, tanto el suyo propio como el de Aikon apenas había subido 500 unidades, lo cual a gran escala era bastante bajo, comparado al verdadero potencial que ocultaban ambos.
Pero pronto se le ocurrió una idea. Le ordenó a su hijo que guardara silencio antes de activar su rastreador para comunicarse con los Saiyajin que se encontraban en otra misión. "Saludos Príncipe Vegeta, Nappa, Raditz. Solo deseaba informarles que yo y mi hijo completamos con éxito otra conquista y deseamos reunirnos con nuestros camaradas para hablar de algo importante." Ella explica antes de volver a apagar su rastreador ante la mirada confundida de su hijo.
"Si no me equivoco, el príncipe es muy fuerte. Quizás su ego sea demasiado y se niegue a creer que nos hemos vuelto más fuertes que él, pero si lo convencemos de ir a una misión todos juntos a un planeta con habitantes extremadamente fuertes, seremos capaces de volvernos más fuertes todos juntos y quizás convenzas al príncipe de ser tu rival. Con el potencial de ambos, los resultados serán increíbles." Su madre le explica con emoción su plan a su hijo, que luego de meditarlo un momento le encuentra el sentido. Su madre poseía una desventaja con su único brazo y ya no podía brindarle los mismos resultados al entrenar. Necesitaba un nuevo rival.
Aikon asintió con una sonrisa y se marcharon de ese planeta, sabiendo que estaba listo para ser vendido y que su misión ahí había terminado. Junto con su progenitora, se dirigieron a un planeta de Freezer cercano donde podrían descansar, varios soldados de Freezer sorprendidos al ver que no tenían ni un rasguño. Se dirigieron al área de descanso donde esperaban al resto de los Saiyajin, que no se demoraron en llegar. Al frente, el más pequeño, Vegeta, caminando de brazos cruzados con una mirada molesta que denotaba lo mucho que se creía superior a todos los presentes ahí. Aikon no perdió el tiempo en analizar su nivel de pelea. "¿14.000? No está mal supongo." Susurra para sí mismo para luego mirar al más alto. Un Saiyajin de bigote y calvo, Nappa, según la descripción de su madre. El rastreador volvió a cobrar vida mientras analizaba su poder. "7.800. Al menos es decente." Comentó antes de volverse al de cabello largo. No pudo evitar reírse un poco disimuladamente al ver la cifra que le revelaba su rastreador. "950. No lo puedo creer." Susurra para sí mismo. Su madre tuvo una reacción similar pero lo supo disimular aún mejor que su hijo.
Al llegar a la mesa, Vegeta se sentó frente a la mujer Saiyajin y a su hijo. El joven príncipe, con solo 17 años, los miró con desprecio. "Bah, que débiles son. Aunque al menos son más fuertes que Raditz. Soy el príncipe Vegeta. Él es Nappa y él es Raditz." El engreído y pequeño Saiyajin comenta luego de ver los niveles de poder de Lottus y Aikon, aunque como siempre, se estaban conteniendo. Y se presenta, esperando imponer respeto como 'figura de autoridad'. La madre sonríe y hace una mini reverencia. "Es un honor príncipe. Mi nombre es Lottus y este es mi hijo Aikon."
Aikon observaba a los 3 Saiyajin, preguntándose si en verdad esto era lo mejor que podía ofrecer su raza. Pero se vió forzado a ocultar su decepción y disgusto. Y no le fue tan difícil al notar lo inferior que se veía Raditz al leer sus 'verdaderos' niveles de poder. Oh, si tan solo supiera.
Lottus se quitó su rastreador y lo colocó en la mesa, indicando que deseaba hablar en secreto. Vegeta elevó una ceja pero aceptó, quitándose también el suyo e indicando que sus compañeros se quitaran los suyos. Nappa y Raditz se vieron confundidos pero aceptaron, quitándoselos y mirando a la hembra Saiyajin con curiosidad. Aikon fue el último en quitarse el suyo, y le sonrió al príncipe.
"¿Qué opinan del… Señor Freezer?" Lottus habla y pregunta con curiosidad. Pero el tono al mencionar el nombre del tirano indicaba su disgusto ante tener que llamarlo Señor. Vegeta fue el primero en dejar salir un disgustado 'hm' para luego cruzarse de brazos. "Creo que es más que evidente que lo odiamos. Nunca me ha gustado trabajar para él, y por lo que veo a ustedes tampoco." Él explica mientras observa a ambos individuos. "No puedo evitar pensar que tuvo algo que ver con la destrucción de nuestro planeta." Añade, ahora dirigiendo su mirada a la mesa.
Madre e hijo se miraron entre sí, sabiendo la verdad y decidiendo compartirla. "Príncipe, sus sospechas son ciertas. Freezer destruyó nuestro planeta. Mi hijo y yo escapamos minutos antes de su destrucción, vimos la nave de Freezer orbitando nuestro planeta y sabemos que él lo hizo." Lottus confirma, asintiendo con la cabeza. Raditz y Nappa se sorprenden ante la revelación, ellos confiando más en Freezer, pero Vegeta simplemente cerrando los ojos ante la confirmación de que lo que les dijeron sobre un meteorito era una mentira.
"Como Saiyajin, nuestra obligación es vengar a nuestra raza. Volvernos lo suficientemente fuerte como para acabar con él." Aikon asegura, ahora dirigiéndose a los 3 mientras se unía a la conversación. Vegeta lo observa y suspira, negando con la cabeza. "Niño, no es ninguna obligación porque no podemos traer de vuelta a nuestro planeta ni a quienes murieron. Solo queda seguir adelante. Además ni aunque los 5 nos enfrentemos juntos a Freezer, no le llegamos ni a los talones. Sería cometer suicidio." Vegeta habla, intentando hacer que el joven Saiyajin abriera los ojos. Esto hizo que Aikon gruñera ante su pesimismo. "No te das cuenta del verdadero poder de nuestra raza guerrera. ¿No es así?" El pequeño menciona, sintiendo como su poder comenzaba a brotar. Su madre se quedó tranquila, sabiendo que era necesario que ellos lo vieran por sí mismos. Vegeta y Nappa no se molestaron en comprobarlo, creyendo que los números que vieron eran la realidad y que no podrían ser siquiera movidos por aquel niño. Pero Raditz, en un momento de duda, se colocó su rastreador. Aikon le sonrió y dejó de reprimirse, los números del rastreador elevándose rápidamente, lo cual hizo que Raditz se quedara en shock. "2.500… 4.000… 6.500…" El murmura, a lo cual Nappa empezó a confundirse. "8.000…" Ante la mención de ese número, el Saiyajin calvo se colocó su rastreador y tembló de la impresión al ver que el número no se detenía. Seguía aumentando. "10.000…" Dijeron ambos al unisono, ante lo cual Vegeta abrió los ojos al ver como Aikon era rodeado por una pequeña aura brillante, su sonrisa no dejando nunca su rostro. "12.700…" Menciona Raditz. "13.500…" Menciona Nappa. "¡15.000!" Dicen ambos, ante lo cual Vegeta se puso su rastreador casi inmediatamente. "¡21.200!" Fue el número final, donde Aikon mostró su poder verdadero, su madre sonriendo en orgullo ante esto. "Como ven, esto es solo una muestra de lo que es capaz nuestra raza. Con el entrenamiento y ambiente adecuados, podemos llegar a ser superiores a Zarbon y a Dodoria. A las Fuerzas Ginyu. Incluso a Freezer y a Cold. Si nos entrenáramos todos juntos, algún día quizás incluso surja el Legendario Super Saiyajin entre nosotros." La madre habla con una sonrisa mientras el poder de Aikon vuelve a ser suprimido antes de que los soldados de las instalaciones comenzaran a sospechar. Los 3 hombres Saiyajin se quedaron de piedra un momento ante aquel despliegue de poder, Vegeta sintiendo como la ira surgía en su interior al existir un guerrero que lo superara en poder con tanta facilidad. Pero pronto sonrió al darse cuenta que si ese tonto chiquillo podía ser tan fuerte, entonces con entrenamiento él podría serlo mucho más. Y con mayor rapidez. "Vegeta, debe ser alguna especie de truco. Esas cifras no pueden ser ciertas." Menciona Nappa con duda y miedo en su voz. "Tiene razón Vegeta, nuestros rastreadores pueden estar averiados." Añade Raditz. Pero ante esas palabras, Aikon elevo su poder aún más, haciendo que los 3 rastreadores explotaran en sus ojos.
"Les aseguro. No es ningún truco. Es el poder de los Saiyajin." Él dice con total seriedad. Vegeta le mira directo a los ojos, sabiendo los rastreadores solo explotarían de esa forma si el poder que detectaran fuera de esa magnitud. Y la ambición de conseguir tal poder se hizo presente de inmediato. "Bien. ¿Qué sugieren?" Él pregunta. Ante esto, Lottus comenzó a explicar su plan de ser asignados todos juntos a un planeta con una media de poder muy superior, que anteriormente no haya podido ser conquistado. Se podrán quedar ahí a entrenar y luchar tanto entre ellos como con los habitantes, y cuando empiecen a sospechar y vengan a revisar el planeta, serán capaces de acabar con cualquier soldado que llegue.
Una vez queda todo acordado, el grupo de Saiyajin se dirige a la central de comunicaciones de aquel planeta, convenciendo de que es todo a fin de juntar una gran recompensa y servirle al 'Gran' Freezer. Y apenas obtienen la confirmación y coordenadas, parten los 5 Saiyajin juntos a un planeta alejado, conocido como Katz, ahora preparados para iniciar su cruzada contra Freezer oficialmente. Y elevar el poder de todos sería el primer paso.
