Dragon Ball: El Saiyajin Desconocido

Año 750

Ha pasado 1 año desde al arribo del grupo sobreviviente de la raza Saiyajin al planeta Katz, y el enfrentamiento entre el príncipe Vegeta y el joven Aikon. Todos han crecido en términos de poder, volviéndose más fuertes en conjunto. Su entrenamiento intenso, junto con los pequeños enfrentamientos con los locales y las batallas que han tenido entre ellos los han fortalecido, tanto física como mentalmente.

Ahora, una noche iluminada por 2 lunas brillantes cubría el cielo, y los Saiyajin, ahora mucho más fuertes que cuando llegaron decidieron iniciar su conquista sobre los habitantes, devastando ciudades y continentes completos en tan solo una sola noche, cambiando drásticamente el paisaje tan vivo y tranquilo de aquel gigante planeta, lleno de vida.

Un rugido monstruoso pareció sacudir los cimientos mismos del planeta, era Nappa, acompañado por Raditz, ambos transformados en Oozaru que destruían lo que parecía ser una capital, llena de gente humanoide que corría despavorida por sus vidas. Sus guerreros, cubiertos en armaduras de lo que parecía ser una blanca roca salieron a su encuentro, volando alrededor de los grandes simios y atacándolos simultáneamente con ráfagas de ki que no parecían afectarles lo más mínimo, solo lograban detenerlos un poco antes de contraatacar, ya sea con devastadores golpes o grandes haces de ki disparados de sus bocas. A estas alturas ni Raditz tenía problema con ellos, eliminando uno tras otro de sus mejores guerreros en un frenesí de sangre.

La decisión de conquistar por fin aquel planeta se debía al simple hecho de que ya no presentaba ningún desafío. Todos se habían acostumbrado a la gravedad y al ambiente, hasta se sentían cómodos. Los habitantes poco a poco empezaban a presentar menos y menos desafío para los Saiyajin, incluso en sus formas humana. Pronto se dieron cuenta de que ya era suficiente y que era momento de avanzar y buscar otro mundo con condiciones aún más duras para los 5 guerreros, que buscaban aumentar aún más su ya descomunal poder.

En el otro extremo del planeta, Lottus se encontraba en su forma humana de pie sobre un gran cráter creado por un ataque gigante de ki reciente, rodeada por varios de la misma clase de guerreros que se enfrentaban a Raditz y Nappa. Pero su rostro se mantenía tranquilo, a pesar de la tremenda desventaja numérica. Los frutos de su entrenamiento serían más que evidentes a continuación, cuando comenzó a luchar con todos sin problemas, derrotando y asesinando a cada uno de ellos con poco esfuerzo y aún menos gasto de ki.

No muy lejos, Vegeta y Aikon luchaban de manera igualada con los líderes del planeta, 7 guerreros que destacaban por sobre toda la otra basura que habitaba Katz. Ellos tenían la particularidad de portar coronas y armaduras mucho más brillantes que los demás soldados, adornadas por incontables símbolos extraños, sin mencionar que uno de ellos era nada más que un niño. Eran la última y mejor línea de defensa del planeta. No solo por sus armaduras, sino por su nivel de poder, que superaba con creces a la media de poder del resto de los habitantes.

Vegeta podía sentir como hervía su sangre de Saiyajin ante el desafío. Con un Galick Ho, directo hacia el grupo obligó a que se dispersaran al crear una gran explosión entre ellos, pero el más joven entre ellos estaba aterrado, y tuvo que ser salvado por el más anciano entre ellos, que les decía palabras en su idioma seguramente intentando que luchara. Aikon se separó del príncipe, dirigiéndose a atacar a los otros 3 que saltaron en la otra dirección. Rápidamente adoptaron una postura de combate que se complementaba perfectamente entre los 3 guerreros, probablemente parte del motivo por el cual se quedaron ellos 3 específicamente juntos. El combate entre el joven Saiyajin y los 3 líderes altamente adeptos en el arte de pelear era muy reñido, obligando a que Aikon tuviera especial cuidado de no bajar su guardia por ningún motivo ante el asalto de golpes y patadas altamente coordinados, que no dejaban ninguna apertura para asestar un golpe certero.

Lottus por su parte ya se había encargado de su grupo de contrincantes, sin un rasguño encima. Observando como Vegeta y Aikon luchaban contra lo mejor que tenía para ofrecer el planeta, decidió utilizar su rastreador para medir de forma más precisa los niveles de poder de cada uno. Se sorprendió gratamente al observar como su hijo alcanzó los 93.000 de poder de pelea, con Vegeta no quedándose atrás con 85.000. Por otro lado, los líderes que se enfrentaban a los Saiyajin no eran más fuertes que sus rivales, cada uno con poderes de pelea entre 85.000 y 72.000, a excepción del más pequeño que apenas alcanzaba los 48.000.

En combates individuales Aikon y Vegeta no tendrían problemas en derrotar y asesinar a los bien entrenados líderes, pero su forma de pelear en conjunto ponían en aprietos a los Saiyajin debido a que impedían el poder concentrarse en uno y acabar con él, atacando y defendiendo al mismo tiempo.

La madre consideró brevemente atacar de manera discreta, pero notó como el poder de ambos guerreros aumentaba a cada segundo que pasaba, sonriendo ante como esto les servía como un excelente desafío y entrenamiento, rehusándose a recurrir a la luna como ella.

Vegeta notó como los 2 adultos con los que peleaba defendían con mucho esfuerzo al anciano y al niño. Sabía que eso era su debilidad. Así que elevando su poder, fingió abalanzarse sobre el más joven, sabiendo que los otros saltarían a salvarlo. Y cuando lo hicieron, Vegeta aprovechó para atravesarle el pecho a uno de ellos con un solo golpe, que bajó la guardia producto de su acto de bondad. El príncipe sonrió de manera orgullosa ante su primera víctima, ahora concentrándose en el otro que se esforzaba al límite para no caer de inmediato y derrotar a este monstruo destructor de su planeta.

El niño y anciano se quedaron horrorizados ante el cadáver de su fallecido compañero líder. El más joven comenzó a llorar desconsoladamente producto del terror y el pánico que lo invadía. Mientras el anciano seguía intentando convencerlo de dejar aquel temor atrás y encontrar el coraje para luchar. Pero no había caso.

Vegeta estaba a punto de rematar a su otro oponente, pero un ataque de ki que aterrizó en su espalda que dejó su armadura ligeramente dañada y humeando. El príncipe se detuvo ante esto, irritado y gruñendo en voz baja ante aquel insecto que se atrevió a atacar al Gran Vegeta. Y repentinamente se volteó para atacarlo con un gigantesco haz de ki, decidido a borrarlos de la faz del universo. El anciano que atacó al Saiyajin mostró pánico en su rostro pero estaba decidido a proteger al pequeño y aterrado líder.

Cerró los ojos y se dispuso a esperar la muerte, pero en cambio se encontró con un grito que llegó ante sus oídos, un grito de dolor proveniente del otro adulto que estaba luchando con Vegeta, que se interpuso entre el ataque del príncipe y sus camaradas, intentando detenerlo pero últimamente viéndose sobrepasado, perdiendo la vida y cayendo al piso ante los ojos traumados del anciano como el pequeño. Vegeta sonrió de forma sádica ante su victoria, susurrando "2 menos" y caminando hacia ambos dispuestos a acabar con ellos de un solo golpe.

Mientras tanto, Aikon seguía luchando de forma bastante pareja con sus rivales, hasta que decidió cambiar de táctica. Elevó su poder, expulsándolo con un grito de batalla, un aura envolviéndolo. Cruzó sus brazos hacia su pecho antes de extenderlos, lanzando 3 ataques de ki individuales a cada uno de sus oponentes, haciendo que su ataque combinado fuera interrumpido ante la necesidad de defenderse. Ante el humo que surgió de aquella técnica al hacer contacto con los 3 luchadores, Aikon se abalanzó sobre el más vulnerable para lanzarlo lejos y perseguirlo, disponiéndose a derrotarlo con un rápido golpe al estómago, haciendo que se estrellara contra el piso. Los otros 2 intentaron seguirlo y retomar la formación de pelea, pero llegaron demasiado tarde al ver que el joven Saiyajin lanzó un gran ataque de ki para rematar a su primera víctima, que quedó como un cadáver inmóvil en un cráter humeante.

Los otros 2 se quedaron horrorizados ante la pérdida de su compañero, pero guiados por la ira, lanzaron un ataque combinado de ki, buscando eliminar a aquel desalmado invasor asesino. Aikon estaba preparado para esto, y detuvo su ataque con sus propias manos, buscando probarse a sí mismo de que era capaz de aquello. Retrocedió por un momento ante la abismal fuerza detrás de ese ataque, pero se recobró rápidamente, comenzando a avanzar hacia ellos, antes de gritar y lanzar su propio ataque de ki, rápidamente sobrepasando a los líderes y anulando su ataque, obligando a que se separaran, donde Aikon aprovechó para propinarle a uno de ellos una patada en su cuello desde arriba, que acabó con su vida. Y sin darle tregua al otro, lo remató con un ataque de ki directo a su pecho, que lo atravesó e hizo que cayera al piso, siguiendo a sus compañeros en la derrota.

Al joven Saiyajin se le unió su madre, que lo felicitó silenciosamente asintiendo con la cabeza, antes de que ambos volaran hacia donde estaba Vegeta, que estaba a punto de acabar con el anciano y el niño, que estaban muy aterrados como para pelear después de ver la muerte de sus colegas. Aikon notó que ni siquiera se estaban defendiendo, y se apresuró a detener la mano de Vegeta. El príncipe lo miró extrañado, preguntándole el por qué le impedía acabar con esa escoria.

"No son una amenaza Vegeta. Es suficiente." Le advierte Aikon, mirándolo directo a los ojos. "Tú mismo asesinaste a sus amigos, ¿Ahora te ataca el remordimiento?" Le pregunta el príncipe, acusándolo de hipocresía y queriendo terminar el trabajo.

"Escúchame, ellos no tienen por qué morir. Déjalos ir." Le insiste el joven Saiyajin, volteando hacia ambos sobrevivientes, traumados ante la figura de esos asesinos que los atacaron sin motivo aparente. Y reaccionando por impulso, el anciano tomó al niño y comenzó a correr, para después volar lejos y a toda la velocidad posible que le permitía su cuerpo, tanto el más viejo como el niño consumidos en el recuerdo de sus camaradas muertos, invadidos por una ira e impotencia, combinadas con una tristeza que nunca antes habían sentido.

Aikon y Lottus observaron a Vegeta por un instante antes de disponerse a irse, cuando el príncipe elevó su mano en dirección de sus presas que escapaban. Y antes de que sus compañeros Saiyajin pudieran detenerlos, un masivo ataque de ki surgió de su mano, que rápidamente alcanzó a los sobrevivientes y los vaporizó, acabando con sus vidas sin ninguna pizca de piedad.

"¡VEGETA!" Reclamó Aikon, horrorizado por lo que acababa de hacer y por su mirada de satisfacción ante un trabajo bien hecho. Pero en vez de atacarlo, sólo se quedó ahí, frustrado y lamentando sus muertes silenciosamente. Su madre sabía cómo se sentía, pero no había nada que hacer. Vegeta ya lo había hecho, y no se podía deshacer el pasado. Colocó una mano en su hombro y le dijo que se fueran. Su hijo cerró los ojos, temblando de ira, pero asintió, resignándose a no hacer nada contra Vegeta.

Los 3 victoriosos Saiyajin se marcharon volando del campo de batalla, dirigiéndose a reunirse con Nappa y Raditz que a esta altura ya habrían acabado con el resto.

Al terminar la noche, los 5 se reunían junto a sus naves, reunidos alrededor de una fogata meditando sobre la batalla que había tomado lugar. Se felicitaron brevemente ante una conquista exitosa, habiendo exterminado al 99% de la población de Katz en tan solo 1 noche. Actualmente estaban descansando, discutiendo sobre donde irían ahora.

"Ok, entonces Raditz llegaste a los… 47.900." Le informa Lottus, utilizando su rastreador para analizar los resultados finales de sus niveles de poder de cada uno de los Saiyajin presentes. "Nappa, alcanzaste los 60.000. Nada mal." Añade, haciendo el calvo Saiyajin se sintiera orgulloso de sus avances. "Vegeta, subiste a 90.000." Le informa la madre con una sonrisa, haciendo que el ego de Vegeta vuelva a inflarse al saber que ya superaba con creces a los soldados más cercanos a Freezer, Zarbon y Dodoria. Pronto superaría a las Fuerzas Ginyu y al mismo Freezer. Era cuestión de tiempo. "Y Aikon… ¿Qué?" Preguntó su madre, viendo como el nivel de poder de su hijo mostraba un resultado inusual. Los rastreadores de los otros 3 Saiyajin también se activaron ante la muestra de poder elevado del más joven entre ellos, que miraba al fuego con una gran ira en su mirada. "…135.000…" Susurró Raditz temblando de terror, todos incapaces de creer el crecimiento abismal que había experimentado Aikon. "¿Pero cómo?" Pregunta Nappa, intentando llamar la atención del joven guerrero. Pero este no dijo palabra alguna. Vegeta guardó silencio también, pero por dentro estaba tan sorprendido como todos los presentes ante aquel número tan superior al suyo.

Pasó un momento de silencio incómodo, Aikon sin moverse de su posición, hasta que Nappa intentó romper el hielo analizando a la hembra Saiyajin. "P-Pues tú Lottus llegaste a los 73.500 de poder." Le informa rascándose la cabeza, la madre de Aikon asintiendo con la cabeza y sonriendo ante el número. Se sentía orgullosa de no ser una debilucha y haber avanzado bastante también, aunque su hijo la había dejado muy atrás.

"Escúchenme. Vuelvan a algún Planeta de Freezer e informen sobre el éxito en la conquista. Yo iré a por Turles y luego por Kakaroto. Es mejor que yo no los acompañe porque no me siento capaz de reprimir mi poder." Habla el joven Saiyajin, haciendo todo en su poder para no estallar de ira. Se sentía muy enfadado con Vegeta, su actitud era igual a la de Freezer, esforzándose por no mostrar ningún remordimiento y exterminando absolutamente a todo ser viviente, ya sea que lo ataque o no. Detestaba esa falta de empatía por parte del príncipe, y buscaba distanciarse de sus camaradas para mejorar por su cuenta y reunir a más supervivientes Saiyajin.

Su madre estaba a punto de ofrecerle acompañarlo, pero se daba cuenta que ya no necesitaba su ayuda ni su compañía. Se mantuvo en silencio hasta que al final le dijo "No te atrevas a morir allá afuera. Vuelve más fuerte que nunca ¿me oíste?" y le deseó un buen viaje, dándole un abrazo. Una muestra de afecto que solo le había dado una vez en su vida y eso fue cuando escaparon del Planeta Vegeta.

Aikon les agradeció a todos antes de subirse a su nave y partir hacia el espacio, disponiéndose a dormir todo el viaje mientras buscaba a Turles, tratando de no pensar en nada y volver a retomar el control sobre su propio poder. Pero le estaba costando más de lo que pensaba, la ira hacia Vegeta seguía ahí debido a lo mucho que su actitud le recordaba a la de Freezer, su enemigo mortal.

Mientras tanto en la Tierra, Kakaroto, llamado Son Goku por el hombre que lo adoptó, comienza a entrenar junto a quien sería su mejor amigo por el resto de su vida, el pequeño monje Krillin, bajo la tutela del pervertido maestro de artes marciales de la Escuela Tortuga, Muten Roshi, después de un año de haber vivido grandes aventuras junto a su amiga Bulma, en búsqueda de las esferas mágicas conocidas como las Esferas del Dragón. Todo parecía indicar que muy pronto descubriría la verdadera historia detrás de su llegada a la Tierra y la razón por la cual tiene una cola de mono, junto con una fuerza sobrenatural en comparación a los otros habitantes de aquel planeta.

Descubrirá su misión original, que falló en cumplir ante la pérdida de su naturaleza Saiyajin debido a la fuerte caída que sufrió cuando era bebé. ¿Se unirá a los otros miembros de su raza en la cruzada contra el tirano Freezer? ¿O luchará hasta la muerte en negación de su herencia Saiyajin, convencido de ser un terrícola?