Dragon Ball: El Saiyajin Desconocido
La Historia toma extraños giros e inciertos destinos mientras el Saiyajin Aikon junta las Esferas del Dragón. Pronto tendrá las 7. Tendrá una gama aparentemente infinita de posibilidades y deseos que pedir. ¿Cuál será su deseo? Mientras tanto, Goku es forzado a tomar una decisión ante la imposibilidad de vencer al alienígena mucho más fuerte que él y cualquiera de sus amigos. ¿Se unirá al guerrero Saiyajin, aceptando su herencia? ¿O se resistirá hasta la muerte, apegándose a su sentimiento terrícola?
Llegando a la capital del oeste, la gente se asusta y se extraña al observar a aquella persona que aterriza desde el cielo con vestimentas extrañas y una cola de mono. Aikon observa a los humanos, acercándose para preguntar sobre la humana llamada Bulma. El hombre a quien le pregunta por un segundo se confunde pero pronto un nombre suena en su cabeza. "¿Bulma Briefs? Seguramente está en Corporación Capsula. Está por ahí señor." Le dice con algo de temor en su voz antes de apuntar en la dirección de un largo edificio redondo, sede central de la empresa mencionada.
El Saiyajin le agradeció al humano antes de volver a volar, esta vez dirigido directamente hacia el edificio mencionado. En su interior se reunían los guerreros de la Tierra, contactados por Yamcha y Bulma a la primera vista del Saiyajin cuando recién buscaba a Goku.
Krillin, Yamcha y Ten Shin Han, acompañado por Chaoz habían llegado, todos reunidos en una habitación grande. Bulma entró a la habitación, preguntando si alguien había visto a su joven amigo con cola, Goku. Nadie lo había hecho desde la derrota de Pikoro Daimaku. Ahora estaban preocupados por él. Nadie se había enfrentado a algo similar, podían sentir que era un enemigo varias veces más fuerte que aquel Rey Demonio que sólo Goku pudo derrotar.
El monje calvo también estaba preocupado por su maestro, dado que había sido incapaz de comunicarse con él desde que abandonó su isla para venir acá.
Pero su conversación fue interrumpida cuando el Saiyajin invasor entró en la habitación en la que se encontraban. Y al posar su mirada en la joven de cabello azul, supo que había encontrado su objetivo. "Si no me equivoco, tú eres Bulma. ¿No es así?" Habló directamente, que asustó a la mencionada joven pero atinó a asentir con la cabeza, confirmando su identidad. El resto de los guerreros Z se pusieron en pose de batalla, listos para defender a su amiga. El guerrero con armadura no pudo contener una pequeña risa ante esto antes de hablar "Oigan. No busco pelear, sólo quiero el Radar del Dragón." A lo cual, la curiosidad de la joven genio saltó para preguntar "¿El Radar del Dragón? ¿Y cómo sabes de él?"
A lo cual Yamcha se unió a la conversación para añadir "¿Y para qué quieres las Esferas del Dragón?". Acto seguido el Saiyajin se cruzó de brazos con una sonrisa. "No estoy obligado a contestar ninguna de sus preguntas. Pero sé del Radar gracias a aquél anciano en esa isla con la tortuga. Me costó un poco 'convencerlo', pero al final me reveló todo." Aikon explica encogiéndose de hombros. Krillin sintió como hervía su ira al oír que le ocurrió a su maestro. "¡¿El maestro Roshi?! ¡Maldito!" Le gritó antes de abalanzarse contra él sin importarle su propia seguridad. El Saiyajin se rió ante el patético intento del monje. Rápidamente le propinó un golpe que lo mandó lejos y lo dejó inconsciente, estrellándose contra la pared y rompiéndola. Todos los presentes excepto Aikon exclamaron "¡Krillin!" en preocupación de su amigo.
Yamcha, Ten Shin Han y Chaoz se dispusieron a atacar también, Bulma ahora temblando de miedo ante la pelea que estaba a punto de desarrollarse. Pero apenas se le puede llamar una pelea, dado que un parpadear de ojos los peleadores presentes fueron noqueados por el joven guerrero. Luego que aquellas personas que protegían a Bulma fueron derrotados, Aikon se alzaba frente a la espantada chica. "Muy bien. Ahora ¿El Radar?" Le pregunta con una sonrisa tranquila.
La joven peliazul soltó un pequeño grito antes de asentir nerviosa con la cabeza. Corrió hacia su laboratorio, seguida por el Saiyajin. Buscó rápidamente el mencionado radar para luego ofrecérselo al alienígena que había derrotado a sus amigos. En el interior, rogaba que Goku apareciera y la salvara, no tenía idea de que pasaría con ella. Después de ver lo que le ocurrió a las personas más fuertes que conocía, además de Goku, estaba aterrada. Estaba tan nerviosa que al tomar el radar casi se cae de sus manos un par de veces, pero pronto lo pudo tomar con firmeza y llevárselo al Saiyajin.
Aikon observó su asustada figura y le sonrió, una sonrisa que hizo que Bulma, por algún motivo se tranquilizara y se quedará mirándolo. Un momento de silencio antes de que el radar fuera tomado por el Saiyajin. "¿Te importaría enseñarme como se utiliza?" Le pregunta amablemente, enseñándole el aparato redondo en su mano. Bulma sale de su trance y asiente con la cabeza. "C-Claro. Es muy simple. Aquí muestra la señal, y este botón amplía el rango de búsqueda. Lo aprietas una vez y busca en un área más grande." Le explica, apretando el mencionado botón que muestra 4 puntos de luz parpadeantes en el centro. "Y… veo que ya tienes 4 reunidas." Murmura la joven. El Saiyajin le sonríe y asiente con la cabeza. "Así es." Confirma Aikon.
"Bueno, aprietas el botón de nuevo y muestra un rango aún mayor. Puede llegar a escanear el mundo entero hasta que se reinicia y muestra 30 metros a la redonda." Le explica su funcionamiento, apretando varias veces el botón hasta que muestra la localización de las otras 3 hasta que vuelve a mostrar solo las 4 que poseía el guerrero, antes de devolverle el radar. "Muchas gracias Bulma. Aprecio mucho tu ayuda." Le menciona con una pequeña reverencia antes de dirigirse a la salida.
"Em… Antes de irte… Puedo preguntar… ¿Qué vas a pedir?" Le pregunta tímidamente la joven humana, mirando la espalda del Saiyajin que ya se iba. Esto hace que se detenga y sonría sin voltearse a ella. "Pues para ser sincero… Aún no lo sé. Cuando reúna las 7 espero saberlo." Le explica antes de salir del edificio y volar hacia la localización de las demás esferas, reuniendo las 7 en menos de 1 hora.
Mientras tanto, Goku llamó a su nube voladora, buscando rápidamente a sus amigos. Y una vez que llegó a Corporación Capsula, contuvo su curiosidad por la casa de Bulma para comprobar si todos sus amigos estaban bien. Se disculparon por ser incapaces de detener al extraño que robó el radar del Dragón, pero Bulma explico lo que hizo, sorprendiendo al niño con cola de que no haya matado a nadie. Lo cual era un alivio porque no contaban con las Esferas. "Nuestra ventaja es que quizás no sepa invocar a Shen Long sin las palabras correctas. Eso, confiando en que el Maestro Roshi no se las haya dicho. Toma Goku, ten el otro radar." Le habla Bulma, tomando un radar de reserva que tenía entregándoselo a su amigo de tantos años. Goku le agradeció con una sonrisa, pero en el fondo no sabía qué hacer. Ya había sido derrotado con mucha facilidad y no tenía tiempo para entrenar ni para buscar otro objeto que aumente su poder como el Agua Ultra Sagrada de Kami-Sama. Lo único que podía esperar a hacer era robarle su deseo como su amigo Oolong lo había hecho alguna vez con Pilaf. Pero después de eso no podría hacer mucho contra él. ¿Quizás pedirle poder a Shen Long? Sí, eso podría funcionar.
Con esos pensamientos en mente, llamó una vez más a la nube voladora, montándose en ella y volando con rapidez hacia la localización donde estaban reunidas las 7. Estaba preocupado de llegar tarde para impedir cualquiera que fuera su deseo, pero tenía que intentarlo.
Cayó la tarde y el sol se empezaba a ocultar. Goku por fin llegó a donde el Saiyajin forastero se ocultaba con las 7 esferas. Intentó mantenerse oculto y camuflado, esperando a que apareciera Shen Long para saltar y pedir su deseo. Era su única opción de victoria. No le gustaba, pero quería quedarse en la Tierra y proteger a sus habitantes y sus amigos.
Pero cuando por fin pudo ver al Saiyajin, lo vio sentado junto a las 7 esferas. A su lado estaba lo que podía asumir era su nave, esférica en el centro de un cráter hecho por la misma. Observó cómo ni siquiera intentaba invocar al Dragón, tan sólo parecía pensante. Aikon soltó un suspiro y sonrió ligeramente. "Puedes salir de ahí Kakaroto." Dijo de repente, revelando que siempre supo que estaba ahí.
Goku, sorprendido, gruñó al verse frustrados sus intentos de sigilo. Saltó frente al joven, con su báculo sagrado en sus manos listo para ser usado como arma. "¿Para qué quieres las Esferas?" Le pregunta rápidamente. Ante la agresividad en su voz, Aikon no pudo evitar reírse un poco. "Pensé que una vez las reuniera lo sabría, pero me equivoqué. Aún no tengo idea de que pedir. Además no sé cómo invocar al Dragón." Responde y explica sonriéndole al niño con cola. Goku dudó por un momento, acercándose unos pasos hacia él. "Podría pedir la inmortalidad. Poder. Hacer desaparecer a Freezer. Pero nada de eso sería auténtico. Sería una victoria demasiado fácil. Sigo muy enojado por lo que le hizo a nuestra raza." Menciona lo que consideró como opciones y el por qué las descartó.
"Soy un Saiyajin, y si he de derrotar a Freezer será en un combate limpio, digno de vengar a nuestra raza." Añade, ahora mirando al cielo. "Creo que las reuní por nada." Termina riéndose un poco y encogiéndose de hombros. Goku guardó silencio durante su discurso hasta que estuvo de pie frente al Saiyajin. Parecía que estaba sumergido en sus pensamientos. Luego habló "Tu nombre era Aikon… ¿No es cierto?" Le pregunta dudoso. El Saiyajin que se sentaba frente a él asintió levemente con su cabeza. No parecía agresivo, ni una mala persona. Pensándolo bien, compartían un par de rasgos. Como su naturaleza bondadosa. Y su recelo hacia las cosas fáciles, le gustaba una buena pelea tanto como a él. Era entendible el por qué le guardaba tanto rencor a este Freezer. Si su historia era cierta, entonces el tirano también mató a sus padres biológicos. Goku no era el chico más listo pero sus instintos lo ayudaban esta vez, y aquel mal presentimiento que guardaba con la primera vista del Saiyajin se había desvanecido. "Mi nombre… ¿De verdad es Kakaroto?" Le pregunta con curiosidad pero también con cautela. La mirada de Aikon se cruza con la suya, y con una sonrisa le confirma que sí. Goku guarda silencio una vez más antes de voltear a las Esferas, que brillaban ligeramente al estar reunidas todas, resonando entre sí al querer liberar al Dragón que dormía en su interior.
El niño con cola inhaló por un instante antes de decir las palabras "¡Sal Shen-Long! ¡Y cumple mi deseo!" para acto seguido contemplar como el cielo se tornó oscuro. Las esferas brillaron con gran intensidad, para acto seguido liberar en un haz de luz una figura que se extendía aparentemente de forma infinita. El Saiyajin miró esto sorprendido, levantándose del suelo. "¿Qué haces?" Le pregunta al Saiyajin más pequeño, que se quedó serio mientras observaba como el mítico dragón Shen-Long se manifestaba. El haz de luz tomó la forma de un largo dragón de color verde, cubierto de escamas, con unos cuernos y largos bigotes en su cabeza, junto con unos grandes ojos totalmente rojos. Se enrolló varias veces sobre su cuerpo para después dirigirse a Goku, quien lo había invocado, para observarlo un momento antes de hablar en una voz profunda "Díganme. ¿Cuál es su deseo?"
Goku lo miró directamente a los ojos en silencio, antes de voltear a Aikon. "Ahora sabré sin duda si tu historia es cierta." Le menciona antes de volver a mirar al gigante dragón que emergía de las esferas. "¡Quiero que me regreses mis memorias de Saiyajin, pero sin borrar las que tengo actualmente!" Le grita su petición a Shen-Long, ante la mirada atónita del Saiyajin más alto. El dragón guardó silencio antes de decir "Eso es algo muy fácil." Para acto seguido cumplir su deseo, como lo evidenciaban sus ojos rojos que brillaban con gran intensidad. "He cumplido tu deseo. Me marcho." Se dirige a ambos Saiyajin antes de que su cuerpo brillara como cuando se manifestó, para luego desaparecer. Las esferas, aun brillando se elevaron en el cielo, girando con rapidez antes de rápidamente dispersarse por el mundo.
Goku empezó a retorcerse de dolor, cayendo a sus rodillas y sosteniendo su cabeza luego de soltar su báculo ante este nuevo dolor agudo en su cabeza. Sentía como todas sus memorias tomaban una nueva naturaleza y significado, y cómo 2 nuevos rostros se hacían presentes, a través de un rojizo cristal. Eran un hombre, con una cicatriz en su mejilla con cabello muy similar al suyo. Y a su lado una mujer, la mujer más bonita que había visto, con una mirada devastadoramente triste. Supo de inmediato quienes eran. "Tienes que sobrevivir, pase lo que pase." Fueron las palabras de su padre, antes de que su nave se elevara y lo llevara lejos del abrazo de sus padres, lo que provocó que comenzara a llorar desconsoladamente en el camino a la Tierra.
Aikon se acercó a la figura arrodillada de Goku, para ver si estaba bien. Pero pronto el sacudir de su cola se detuvo, y acto seguido el niño se levantó, procesando toda la información que era revelada en su cerebro reprogramado. "Soy… Kakaroto." Murmura, antes de llorar ante el bello recuerdo de sus padres, y confirmar que su destino había sido la muerte junto con su planeta y su raza. Cayó nuevamente al suelo, esta vez para intentar contener las lágrimas de tristeza e impotencia, surgidas de esta ira dirigida hacia el artífice de todo esto: Freezer.
El Saiyajin que se alzaba junto a él se arrodilló para, con cuidado, golpear un par de veces con suavidad la espalda de Kakaroto, en un intento de consolarlo. Luego cuando por fin se pudo calmar, se sentó en el piso. "Soy Kakaroto… Y soy Goku. Entiendo que lo que dices es verdad Aikon." Le dice al Saiyajin que estaba frente a él. "Lamento haber desperdiciado tu deseo. Pero necesitaba saber si era cierto." Añade, suspirando suavemente. Aikon le sonrió y sacudió su cabeza. "No es necesario disculparte Kakaroto. Como te dije, no sabía para qué usar ese deseo." Le explica sonriente. "Entonces… ¿Vendrás conmigo? Sé que podemos fortalecernos mucho juntos a través de la Galaxia, lo suficiente para un día poder enfrentarnos a Freezer y vengar a nuestra raza." Le pregunta nuevamente a su camarada Saiyajin, que lo piensa por un momento. Luego lo mira a los ojos y le sonríe.
"Cuenta conmigo Aikon." Le afirma, asintiendo con la cabeza. "Pero no nos vayamos aún. Hay muchas cosas que nos serán útiles de la Tierra. Mi amiga Bulma puede ayudarnos con unas cápsulas, y también podemos ir a la Torre de Karin por unas Semillas del Ermitaño. Nos ayudarán mucho en nuestro viaje." Añade Goku, diciendo varias palabras que confunden a su compañero Saiyajin. "Lo explicaré en el camino. ¡Acompáñame!" Le dice, ahora alegre de haber encontrado sus verdaderas memorias y a un Saiyajin de corazón puro como él. "¡Nube Voladora!" Llama Kakaroto a su leal compañera de vuelo, que se detiene junto al niño. Por un segundo tiene miedo de que no pueda subirse y que su corazón haya sido corrompido ante la revelación de sus verdaderas memorias. Pero su naturaleza no había sido afectada. Pudo subirse sin problemas. Sonrió ante esto y se dispuso a volar, siendo seguido de cerca por Aikon, curioso por saber que objetos de este planeta aparentemente tan débil podrían ayudar a los nuevos aliados.
Y así, Goku descubre su verdadero pasado, su origen y el rostro de sus padres, que le provocan una tremenda nostalgia y el deseo de querer vengarlos, derrotando a Freezer. Un Saiyajin más se une a la lucha de Aikon, y debido a la experiencia de Goku y todos sus años en la Tierra, podrán utilizar una gran cantidad de recursos del planeta a su favor. ¿Dónde los llevará ahora el destino? ¿Qué tan fuerte podrá volverse Goku ahora que sabe la verdad detrás de su fuerza innata? ¿Turles, el Saiyajin renegado se unirá también a su causa? Por ahora nadie lo sabe, pero el tiempo brindará estas respuestas sin duda alguna…
