Dragon Ball: El Saiyajin Desconocido

El tiempo en la Tierra realmente pasó volando. No he hecho nada más que entrenar junto a Kakaroto, pero la verdad es que me he divertido mucho. Tanto al pelear como en los momentos más tranquilos. No me había dado cuenta de lo pacífica y agradable que es la vida aquí. Y de lo mucho que me he divertido aquí. ¿Esa chica, Bulma? Es todo un personaje. Es mucho más inteligente de lo que pensé, una genio en todo el sentido de la palabra, por no mencionar bastante hermosa y agradable, aunque su carácter sea fuerte. No me molestaría volver a este planeta algún día.

Hablando de eso… por fin llegó el día. Debo irme, la nave ya está lista, Kakaroto y yo ya estamos a un nivel increíble, y tenemos que proseguir. No me siento listo, a pesar de que me he entrenado prácticamente toda mi vida para esto. Tal vez ya estoy al nivel de Freezer pero presiento que ese no es todo su poder. Esconde algo, lo sé.

No puedo hacer esto solo. Tengo que encontrarme con mi madre, con Vegeta y con el resto de los Saiyajin. Juntos tendremos una oportunidad pero incluso entonces quizás no sea suficiente. A pesar de lo mucho que he incrementado mis poderes, no tengo idea de que guarda ese canalla bajo la manga.

Al volver a la Corporación Cápsula, Goku y yo somos recibidos por todos sus amigos. Volteo hacia él y me regala una sonrisa tan característica de él. No tiene estas dudas, tan solo está emocionado por el desafío y las nuevas aventuras que vivirá. Ha crecido, pero sigue siendo un niño. Kakaroto se adelanta y empieza a charlar con sus amigos, mientras que yo aterrizo y me dirijo donde el Dr. Briefs, que me explica que la nave ya está lista, hasta donde llega la gravedad aumentada y cuánto tiempo podremos viajar. Es casi de piloto automático, aunque se puede controlar por voz o manualmente en cualquier caso. Le agradezco con una reverencia pequeña toda su ayuda y llevo las Semillas del Ermitaño al interior de la nave, examinando el resultado final. Era inmensa, casi como una casa. Estaba llena de comida, cápsulas, máquinas para entrenar terrestres. En fin, todo para hacernos más fuertes en el viaje.

Ya estaba dispuesto para sentarme y esperar a Goku pero la voz de Bulma me distrajo. Había entrado en la nave y su expresión parecía algo tímida. Me levanté de mi asiento, impulsado por mi curiosidad y preocupación por ella. "¿Está todo bien Bulma?" Le pregunto, sin atreverme a llevar mi mano a su hombro, a pesar de que eso quería por instinto. Ella solo miró al piso y, tomándome por sorpresa se abalanzó sobre mí, envolviendo mi torso con sus brazos. Podía sentir una tristeza en ella, y pronto empezó a sollozar. Jamás había experimentado algo como esto. Pero por instinto envolví mis brazos alrededor de ella y con suavidad acaricié su espalda, sin importarme mucho la diferencia de estatura que no era menor.

Y así nos quedamos un momento, ella sollozando de la manera más silenciosa posible y yo intentando consolarla, a pesar de que no conocía la razón de su tristeza.

Me imaginé que era producida por preocupación hacia Kakaroto. Y no era para menos, él era su mejor amigo, lo conoce desde más tiempo que cualquiera. Así que basándome en esa hipótesis le susurré "Oye… tranquila… Traeré a Goku de regreso sano y salvo." A lo que ella dejó de sollozar pero causó que me mirara a los ojos con lágrimas en los bordes de estos, estando aparentemente molesta y frustrada.

"Tonto…" Me insultó, aunque no guardaba rencor en su voz. ¿Dije algo malo? ¿Me equivoqué de palabras? "No me preocupo por Goku. Sé que estará bien." Ella explica y luego me abraza con mayor fuerza, casi como si fuera su peluche y tuviera miedo de perderlo.

"Eres tú el que me preocupa. Sé que aún tienes miedo y te preocupas de más. No quiero que eso se interponga en tu camino. Eres mucho, mucho más fuerte de lo que crees… Tan solo… Una vez que le ganes a ese tonto de Freezer… Vuelve. ¿Sí? Y… me cuentas como estuvieron tus viajes…" Ella habla, bajando el nivel de su voz al llegar a las últimas palabras, a la vez que la mirada, donde me pareció notar el más mínimo rastro de rubor en sus mejillas, pero también más lágrimas.

No pude evitar recordar el momento que tuvimos anoche. Donde me sentí exactamente igual de cómo me siento ahora: tranquilo. Sentía que alguien de verdad se preocupaba por mí y quería verme bien. Que anhelaba mi triunfo y que solo quería que estuviera a salvo.

02:28 AM. Corporación Cápsula

Aikon, incapaz de dormir debido a que sabía que mañana era el gran día, se dirigió al primer piso de la casa de su amiga, donde salió al patio trasero y miró el cielo estrellado. Era casi luna llena. Lo cual no ayudó mucho, dado que solo sirvió de recordatorio que la luna era otro recurso que utilizar al momento de pelear con Freezer. Temía ese día. Temía no ser lo suficientemente fuerte. Sentía el tremendo peso que sus hombros cargaban, y a pesar de que era más fuerte que cualquier otro Saiyajin que se había conocido hasta ahora, aún no se sentía preparado. Tenía miedo al fracaso, a fallarle a toda su especie y a todos sus compañeros, después de entrenar toda su vida para una sola cosa.

Sumergido en sus pensamientos se quedó de pie, ignorando el frio viento que atravesaba los verdes pastos donde el Saiyajin miraba al cielo. No se dio cuenta de cuánto tiempo pasó, hasta que fue interrumpido por la suave voz de una conocida peliazul: Bulma. Estaba sentada, con sus rodillas presionadas contra su pecho, mirando al piso. "Es tarde ¿sabes?" Fueron sus palabras. El joven de pelo negro volteó hacia ella, envolviendo su cola alrededor de su cintura, confundido al no haber sentido ni un ruido ni su presencia. Estaba demasiado concentrado en sus propias dudas.

Pronto la joven desvió su mirada hacia el cielo, más específicamente hacia la luna. "Tengo miedo Aikon." Susurra. "Tengo miedo de… quedarme sola." Continua, a lo que el Saiyajin, ahora interesado por su discurso, tomó asiento en el fresco pasto también, escuchando con atención. "Tengo miedo… de que sin importar si existen las Esferas del Dragón o no, no volveré a ver a mis amigos. De sentirme segura…" Menciona la joven genio.

"Pero a pesar de tener esos miedos… Sigo adelante. Porque confío en Goku y nuestros amigos. Sé que no permitirían que cosas como esas ocurran porque me apoyan. Y también confían en mí. Ya sea solo para hablar o para protegerme si surge algún peligro." Añade, ahora una sonrisa pequeña dibujándose en su rostro. El Saiyajin meditó lo que dijo por un instante. "Confianza…" Repitió, ahora mirando al suelo. Bulma volteó hacia él y le sonrió directamente, aunque no se movió de su posición. "Exacto… Yo confío en otros y ellos confían en mí… A pesar de tener miedo, ellos están ahí para mí, y cuando ellos dudan, yo estoy ahí para ellos… Apoyando y ayudando de cualquier forma que pueda." Explica sonriente la peliazul chica.

Aikon ahora levanta la mirada y la observa en silencio. "Creo que no te vendría mal confiar un poco más en tus amigos. ¿No lo crees?" Le sugiere. "Puede que las cosas se vean feas en algún punto. Que creas que no lo vas a lograr. Pero he descubierto que tener fe y confianza en otros hace que compartan y surja una fuerza nueva. E imparable." Añade, volteando una vez más hacia la luna mientras hablaba esta última parte. Pero pronto se acercó a Aikon y se apoyó en su hombro con suavidad. "Sé que puedes hacerlo Aikon. Confío en ti." Le susurra, antes de cerrar los ojos y descansar un momento.

El Saiyajin, perplejo por como Bulma había logrado leer a través de él y sus dudas, y por cómo le afectaron sus palabras, guardó silencio antes de envolverla con un brazo y mantenerla cerca, compartiendo su calor corporal. "Gracias Bulma." Le susurra.

El presente.

No tenía idea de que Bulma de verdad se preocupaba así por mí. Que no solo me aconsejó como una conocida que ofrece un amigable consejo. No, ella también guardaba miedo sobre mi seguridad. Y ante su demostración de sus sentimientos más sinceros no pude evitar abrazarla con fuerza, pero una fuerza inocente, que buscaba consolarla. Y acto seguido lleve mi mano a su mejilla para que me mirara a los ojos. "Bulma… Volveré. ¿Sí? Eventualmente volveré junto con Goku, y te contaré todo sobre como derroté a Freezer. Confía en mí." Le aseguro con coraje y felicidad en mi corazón, dándole la sonrisa más natural y sincera sin siquiera notarlo. Y ante este gesto, Bulma me abraza con fuerza pero con un gran alivio. "Más te vale…" Susurra, con la voz un poco quebradiza pero ante la felicidad que le trajo el escucharme asegurarle que estaría bien.

Fin de la perspectiva de Aikon.

Acto seguido, el Saiyajin como la joven humana salieron de la nave para unirse al grupo que ahora despedía a Goku, compartiendo algunas frases de confianza, consejos, abrazos y promesas. Las cuales no se limitaron a Goku. Aunque Aikon no estaba muy acostumbrado a ese tipo de interacción con los amigos de Goku, se sentía agradable sentirse aceptado por ellos, y saber que sería extrañado también. Cumpliría su promesa de volver a la Tierra. Nunca dejaría que algo le ocurriera.

Los camaradas Saiyajin se subieron a la nave luego de despedirse de todos, asegurándose de que todo estuviera preparado y que no se les hubiera olvidado nada. Y una vez hecho esto los camaradas compartieron un saludo de puño y asintiendo con la cabeza antes de encender la nave.

Respirando profundamente, los 2 guerreros se dirigieron al espacio a gran velocidad, con Bulma corriendo hacia donde estaba la nave y despidiendo a sus grandes amigos, deseándoles suerte y que vuelvan pronto.

Han pasado 6 meses desde que los Saiyajin se marcharon de la Tierra. En el interior de la nave chocan los puños de ambos guerreros, que ahora han aumentado sus poderes a límites insospechados. El interior tenía un intenso color rojo y el pilar central mostraba un panel que decía "350G." A este punto, ambos Saiyajin estaban a una liga completamente distinta. Se sentían poderosos cuando habían salido de la Habitación del Tiempo, pero esto era muy distinto. Hace pocas horas habían hecho contacto con una nave extraña que salía de un planeta aparentemente desértico, completamente seco y muerto. Con la peculiaridad de que tenía un árbol gigantesco que parecía haberle quitado todos los nutrientes al planeta en el que había crecido. El capitán se identificó como Turles, y Aikon explicó todo al recordar a quien le pertenecía ese nombre, acordando encontrarse en persona en un planeta cercano y tranquilo, donde se dirigían ahora.

Aikon y Kakaroto querían aprovechar de entrenar un poco antes de llegar. Y cuando ya se acercaban a la atmósfera se colocaron sus armaduras y los rastreadores, dado que como Aikon explicó, la idea era ocultar sus poderes y el hecho de que Goku no exterminó a los humanos. Tenía que actuar como un verdadero Saiyajin, al menos al principio. Lo que le pareció extraño a ambos era que Turles no estaba solo. ¿Quizás había reclutado a otros alienígenas? Porque estaba casi seguro que sus acompañantes no eran Saiyajin.

El lado positivo de todo esto era que había logrado por fin reunirse con todos los supervivientes Saiyajin que conocía, a excepción de aquel llamado Broly, y su padre, Paragus. Y también el hermano de Vegeta, Tarble, como lo mencionó el mismo hace un tiempo. Se sentía de cierta forma aliviado de que hayan decidido olvidarse de Broly por ahora porque probablemente estaban muertos y no sabían dónde quedaba el planeta Vampa. Ni siquiera Nappa, quien era el mayor entre los Saiyajin sobrevivientes. Y sobre Tarble, nadie sabía ni por dónde empezar. Solo el Rey Vegeta sabía a qué planeta lo envió.

Al aterrizar, vio que la nave de Turles era más grande que la suya y contaba con otro tipo de tecnologías. Aunque la construida en la Tierra no se quedaba muy atrás, teniendo espacio para 10 personas con facilidad. Goku estaba impresionado pero logró ocultarlo a la perfección, junto con su poder verdadero, a la vez que Aikon. Los Saiyajin bajaron de sus respectivas naves, Turles decidiendo bajar solo a pesar de que podía sentir las presencias de sus subordinados a la entrada de la nave, observando todo.

Lo extraño sobre el Saiyajin era su extraño parecido a Kakaroto, siendo casi iguales. Hasta sus armaduras tenían un diseño similar. Las diferencias eran el tono de piel, algunos mechones de pelo y la diferencia más importante: el poder. Tanto Aikon como Turles activaron sus rastreadores, identificando el nivel de poder del otro, aunque Aikon no lo necesitaba. Solo estaba fingiendo y le servía tener un número exacto. "¿19.000 eh?" Menciona con una sonrisa. Era un poder decente, bastante decente para la media del Ejército de Freezer pero para su nivel actual era casi nada. Turles seguía analizando a Aikon, al fin mostrando "22.000… Eres fuerte." Le dice sonriente. Pero su sonrisa no era una tranquilizante, como la de Bulma o Goku. No, su sonrisa era parecida a la de Vegeta, este hombre inspiraba ambición y narcisismo. Se notaba que no le importaban las vidas ajenas a la de él.

"Veo que eres un Saiyajin. Es extraño que viajes con Kakaroto, siendo que él fue enviado solo a la Tierra. Y me intriga el por qué lo hacen en una nave tan extraña y no en cápsulas." Le menciona este hombre tan parecido pero a la vez tan diferente a su mencionado amigo. "También me gustaría saber por qué el poder de Kakaroto es tan elevado. 15.000 no es un número a ignorar. Según lo que oí nació con un poder de pelea de 2. Un guerrero de clase baja como él nunca tendría ese poder." Añade, utilizando su rastreador nuevamente, esta vez en Goku.

Su aura entera emanaba maldad, similar a la de Freezer pero en mucha menor medida. Aikon conservó la calma y se rió ligeramente. "¿Por qué deberíamos responder tus preguntas? Somos Saiyajin. Servimos para pelear, no para hablar. Y ya notaste que soy mucho más fuerte que tú. No estás en derecho de reclamar ni preguntar nada." Le explica, cruzándose de brazos. Acto seguido se encogió de hombros, tomando una actitud orgullosa pero que era una actuación. "Pero dado que soy generoso te lo explicaré… Me encontré con Kakaroto cuando viajé a verificar si seguía con vida. Completó su misión casi por completo, dejó vivos a algunos y les obligó a construir una nave dado que la suya fue destruida. Se volvió muy fuerte en la Tierra. Claro que no tanto como yo. Mi nombre es Aikon." Menciona, respondiendo a un par de sus preguntas. Con mentiras claro, pero hasta no descifrar si Turles tenía alguna esperanza de cambiar su actitud o no, se mantendría como la historia verdadera.

"Ahora, dado que respondí tus preguntas quisiera respuestas a las mías. ¿Por qué abandonaste el Ejército del Gran Freezer y quienes son esas personas que viajan contigo?" Le pregunta Aikon, ahora observando con su rastreador los niveles de poder de los individuos que se intentaban ocultar en la nave. Turles sonrió de forma siniestra y volteó para gritarles "No tiene sentido imbéciles. También tienen Rastreadores. Vengan acá." Les ordena, revelando que eran subordinados suyos. Rápidamente aparecieron 5 figuras, de pie detrás de Turles y mirando al par de Saiyajin que los miraban fijamente. "Ellos son mis soldados. Somos piratas espaciales." Menciona el Saiyajin maligno, con cierto tono de orgullo y agitando su cola.

Los fue presentando uno a uno, junto con sus niveles de poder que Aikon confirmó con el rastreador. "Este es Amond, mi segundo al mando. Su poder es de 9100." Fue el primero, un hombre alto de piel anaranjada con un rastreador rojo en su ojo izquierdo, vistiendo una armadura Saiyajin. No, del Ejército de Freezer, con algo similar a picos en sus hombreras. "Luego están Cacao y Daiz. Ambos tienen un poder de 8400." Fueron los siguientes. Un individuo con partes cibernéticas en su cuerpo, lo más probable es que si se trate de un cyborg. El otro era un hombre de cabello azulado, con complexión similar a la de un Saiyajin pero se notaba que no era uno de ellos. Ningún Saiyajin consciente de serlo se cortaría voluntariamente la cola. O dejaría que se regenerara.

"Y luego están los gemelos. Rasin y Lakasei. Ambos tienen un poder de 7600." Explica Turles, apuntando a los miembros más extraños y bajos de su escuadrón. "Lo que no tienen en fuerza lo compensan en inteligencia." Añade encogiéndose de hombros. "Fueron ellos los que construyeron mi nave después de todo. Son útiles de vez en cuando." Finalmente termina, con una sonrisa mientras se dirigía a los 2 Saiyajin. "Fui encontrando a estos sujetos que quisieron unirse a mí a través de mis batallas y conquistas." Menciona, mientras que Aikon no se veía ni impresionado ni interesado en las identidades y poderes de estos sujetos. Puede sonar cruel, pero estaba considerando seriamente eliminarlos por la forma en que lo observaban.

"Fui enviado a un planeta muy lejano al nacer. Completé mi misión y me reuní con el ejército de Freezer pero ocurrió algo en particular que causó que me diera cuenta de mi propio potencial como Saiyajin. Nunca volveré a servirle a ese imbécil. Pronto seré lo suficientemente fuerte para que ni ese tonto pueda hacerme frente." Explica con ambiciones el maligno Saiyajin, cosa que sorprendió tanto a Aikon como a Goku. El que tuviera intenciones así se debía probablemente a que tenía un método seguro de derrotar a Freezer. Y más aún, el revelarlas significaría que planeaba algo. "Díganme… ¿No les gustaría viajar conmigo? Podrían destruir cualquier planeta que les gustara. Tendrían excelente comida y buen vino para embriagarse. No hay mejor vida que esa…" Por fin ofrece el pirata espacial, mientras reía en voz baja ante su ofrecimiento dado que asumía que tanto Kakaroto como Aikon aceptarían de inmediato.

Goku y Aikon se miraron entre sí, pensando en silencio, antes de que el primero tomara un paso al frente y hablara. "Yo también tengo preguntas Turles. ¿Por qué te pareces tanto a mí, y cómo planeas derrotar a Freezer?" Le pregunta, manteniendo su mirada fija en los ojos de este aparente clon. Ante esto Turles se confundió un poco ante la pregunta pero sonrió y respondió "¿Qué no lo sabes? Tú y yo pertenecemos a la misma clase de guerreros: la más baja. Es natural que nos parezcamos." Explica Turles antes de reír un poco más. "Y sobre derrotar a Freezer pues… Me temo que tendrán que acceder a unirse a nosotros si es que quieren averiguarlo." Añade este mismo, mientras que sus soldados comenzaron a reír siniestramente. Claramente tenían un as bajo la manga o algún truco que ocultar. "¿Y si nos rehusamos?" Le pregunta Aikon, sabiendo que la tensión en el ambiente aumentaba.

"Pues…" Menciona Turles, antes de sacar un objeto redondo, parecido a un fruto desde su espalda. "Tendré que demostrárselos personalmente." Menciona antes de reír. El fruto era un fruto color naranja con protuberancias similares a púas que lo cubrían. De primera vista no parecía tener nada de especial, pero los guerreros subieron la guardia como primer instinto, al no saber de qué se trataba. "Estos no tendrán el máximo efecto dado que el planeta donde crecieron no tenía muchos nutrientes. Pero me será más que suficiente para acabar contigo, Aikon." Amenaza el Saiyajin sin bajar su sonrisa ni un instante, antes de tomar una mordida del fruto y luego bajar su brazo. "Esta será mi victoria." Dice, antes de sufrir un cambio repentino. Su musculatura se agrandó de golpe, amenazando con estallar su armadura de su cuerpo, ante este reflejó aplastó el fruto y los rastreadores de todos los presentes alertó instantáneamente el drástico cambio de poder del polo opuesto de Goku. "¡Su poder… se incrementó a 50.000!" Menciona este último, muy sorprendido al no haber visto esto nunca. Era claro que no ocultaba este poder, lo adquirió justo ahora. "No se precipiten…" Menciona el ahora mucho más fuerte y confiado Turles. "¿No ven que quedan muy pocos individuos de la raza Saiyajin? Es mejor que seamos amigos." Explica Turles con un tono muy macabro, antes de abalanzarse sobre Aikon con una velocidad sorprendente para intentar asestarle un golpe al rostro. Pero cuando su puño conectó, no movió a este último, ni un centímetro, para la desmedida confusión y sorpresa del pirata espacial y sus subordinados. "¡Imposible! ¡Se supone que su poder se elevó mucho más allá que el de este Saiyajin!" Se cuestiona Amond en voz alta, el segundo al mando de Turles.

"Con todo este tiempo, deberías haber aprendido que nunca se puede confiar en los rastreadores Turles…" Menciona Aikon, antes de liberar su verdadero poder, y asestarle un golpe contundente a Turles en el estómago, que hace que pierda todo el aire en sus pulmones y quede seriamente lastimado. Ante esto el pelotón del pirata espacial saltó al ataque, pero fue Goku quien los detuvo a los 5, para empezar a pelear con todos. Su fuerza no era problema, sino los números. Aún no estaba acostumbrado a pelear con múltiples oponentes pero, elevando su poder y con un grito de frustración, les propinó varios golpes directos a cada uno, noqueándolos a todos y haciendo que cayeran al piso.

"Listo. Revisemos su nave en caso de que tengan más de esos frutos y nos los llevaremos. También traeremos a Turles." Explica Aikon a su compañero, el cual asintió con la cabeza. "¿Y sus amigos?" Pregunta Kakaroto, quien los miraba inconscientes en el piso. Su camarada los miró y no dijo nada, solo apuntó su mano a ellos y, con un ataque de ki los eliminó a los 5, para la sorpresa de Goku al no haber esperado el ataque y mucho menos la falta de piedad de Aikon. "¿¡Por qué hiciste eso?!" Le cuestiona furioso, siempre habiendo rechazado la idea de acabar con los oponentes. "Tuve que hacerlo Goku. No teníamos muchas opciones. O nos hubieran seguido y causado problemas o le hubieran intentado decir algo a Freezer o su ejército de nosotros. O los dejábamos varados aquí, que es lo mismo que asesinarlos. Hacerlo rápido fue lo más piadoso que pude hacer por ellos." Explica Aikon sin remordimiento en su voz, aunque tampoco se sentía bien por haberlos eliminado. Goku no se quedó satisfecho con esa respuesta pero sabía que no había nada que hacer. Hizo caso a las instrucciones de su camarada Saiyajin y buscó junto a él en la nave de Turles por más de esos frutos, encontrando varios de ellos y un par de semillas extrañas, probablemente del árbol donde crecían esos frutos. Decidieron no arriesgarse a consumirlos y solo preguntarle a Turles una vez que despertaran. También tomaron su comida, la llevaron a su nave y, junto con el inconsciente y ahora sin tripulación pirata espacial, partieron a su próximo destino, preparados para enfrentar las preguntas de Turles y detenerlo apenas quisiera atacarlos, dado que si lastimaba la nave y ocurría algún accidente probablemente podrían morir.

Mientras se disponían a seguir entrenando, Aikon pensaba en la semejanza entre Turles y Kakaroto. Tan parecidos y a la vez tan distintos. Dudaba que solo se tratara de una coincidencia. No había alcanzado a conocer a más guerreros de clase baja a excepción de Raditz para confirmar las palabras de Turles. Estaba casi seguro de que tenía algún parentesco sanguíneo con su amigo. Más importante, se cuestionaba si en verdad Turles iba a acceder a ayudarlos a vencer a Freezer voluntariamente. O al menos abandonar sus hábitos y costumbres para lograrlo. Tal vez haya logrado convencer a Nappa, Raditz y Vegeta pero Turles claramente tenía intenciones más macabras para el Universo, más allá de su propio orgullo como el Príncipe Vegeta. Era casi seguro que no iba a abandonarlas así como así. El Saiyajin decidió dejar sus preocupaciones de lado por ahora y tan solo concentrarse en seguir volviéndose más fuerte mientras Turles descansaba. De nada servía preocuparse por todo esto ahora. Eventualmente descubriría las respuestas a estas preguntas.

Y así, en contra de su voluntad, Turles se une a los Saiyajin viajeros con un secreto nunca antes visto. Estos frutos eran un gran misterio para Aikon y Kakaroto y sus beneficios parecían ser exponenciales. ¿Recapacitaría el pirata espacial sobre sus acciones y se uniría a su cruzada contra el Emperador del Mal? ¿O se rehusaría rotundamente a siquiera considerarlo, causando estragos importantes para estos guerreros de buen corazón? Por ahora Turles estaba inconsciente. Y solo cuando despierte se sabría cuál sería su decisión ante esta nueva situación en la que se encuentra.