Recuerda

Allí estaba ella, viendo a la ventana nuevamente, como hace una semana, tal y como cuando era una niña, tal y como lo hizo hace doce horas atrás, viendo desde aquel gran ventanal al gran amor de su vida entrar al castillo, sin poder mostrarle sus verdaderos sentimientos, sin poder acercarse.

El porqué era simple, es prohibido, era imposible su amor, ya que ese hombre rubio, fornido y de buen corazón era el novio de su hermana menor, a la cual hace un par de años estuvo a punto de arrebatarle la vida.

Jamás creyó caer en el amor, al menos no con esa intensidad, al grado de conformarse con solo verlo desde lejos, ser feliz con la castaña que ella más quería, no era para menos, ambos formaban un pareja excepcional y única, para no decir perfecta.

Aun recordaba cuando esos ojos se juntaron con sus ojos por medio segundo, los nervios la invadieron de pies a cabeza, aparentando frialdad para disimular los latidos desbocados de su corazón, mientras su mente le gritaba que corriera a sus brazos.

Le daba tanta confianza su mirada, su sonrisa, sus palabras de aliento, su admiración, su aura y ser entero era digno de su corazón.

Estaba tan centrada en sus pensamientos que no se dio cuenta que alguien había entrado a la habitación y se había colado de intruso, para después rodearle con sus brazos.

"Tranquila, te tengo" Dijo en su oído haciendo a la rubia dar un salto del susto, pero inmediatamente se relajo al ver de quién se trataba.

"Alguien podría vernos, no debemos…" E inmediatamente el hombre detrás de ella la giro para verle a la cara y aunque ella bajo su mirada, él le tomo el mentón y la obligo a mirarla.

"Eso no importa, no estamos haciendo nada malo, solo es un abrazo"

"Esto es lo que no esta bien" Dijo tocando la parte izquierda de su pecho, donde un musculo rojo latía con fuerza desde el interior del hombre.

"No hay nadie que lo impida, ya lo he dicho, no hay ningún impedimento, ella… " Hizo una larga pausa y después continuo "…Ya no está" Era un tema difícil para ambos, por ello se tomaron de las manos para poder seguir en pie, aunque ninguno de los dos se dio cuenta del rumbo a la cual su relación iba, que dejo de ser un lazo de amistad, para transformarse en algo más fuerte.

"Estoy harto de tener que ocultar lo nuestro a los demás, te amo, y no me duele fingir indiferencia frente a Kai o Gerda, lo que mas me duele es que no lo admitas" Con toda la rabia que sus ojos azules podían contener, arrojo a su antiguo cuñado al sofá mas cercano de aquella biblioteca y se sentó a horcajadas de él para mirarlo con furia.

"¿Querías que esto sucediera? Pues ahora no te quejes" Elsa lo beso en los labios mientras el rubio, mas sorprendido que nunca por la reacción de su novia, siguió aquel beso, el cual no era para nada inocente, quien los viera, diría que se estaban comiendo vivos…

"Su alteza, la junta esta por iniciar, ¿Podemos pasar?" El sonido de la puerta y las palabras de Kai hicieron que el rubio intentara alejarse, pero al ver los ojos de su rubia, sabia que no debía hacerlo.

"Adelante" Ante esto, los presentes detrás de la puerta comenzaron a ingresar a la habitación, pero de inmediato de quedaron congelados al ver a la pareja en una posición demasiado comprometedora "¿Sorpresa?" Dijo la rubia aun en el regazo de Kristoff como si se tratara de una silla más.

"Su alteza, con todo respeto, ¡¿Qué significa este teatro?!" Hablo uno de los duques presentes, totalmente lleno de histeria, ardiendo en colera y molestia.

"Esta es mi forma de decirles que, primero, tengo un prometido y segundo, ya no quiero mas pretendientes en mi oficina, ni hoy ni nunca" Volvió a ver a su prometido a los ojos que, por cierto, tenía una sonrisa de adolescente de quince años cuando su amor platónico aparece en la sala, en su casa, de la nada.

"¡¿Soy tu prometido?!" Chaspeó Kristoff emocionado y feliz a la vez.

"Creí que ya te había quedado claro" Sin perder más tiempo, enfrente de todas las miradas desaprobatorias, atrajo su rostro y una vez mas junto sus labios, esta vez de una manera mas suave, mas intima, mas inocente, un beso de amor verdadero. "Recuerda que antes que las opiniones, mis miedos y todos mis problemas, siempre estas tú, siempre fuiste tu" Esta vez el rubio sonrio aún más, volviendo a besar a su futura esposa.