Se separó del grupo que ya estaba más calmado y celebrando la buena noticia de los futuros integrantes de la familia. Se sirvió un vaso de wishky con hielo y se encaminó a un pequeño patio que había dentro del local para que le diera un poco el aire. Cerró los ojos e intentó que el nerviosismo que se le aglomeraba en el estómago se calmara. La mirada que le había echado el padre de Sakura había sido de todo menos amistosa, y el gusanillo de la preocupación por futuros problemas familiares que no había ni buscado se estaba empezando a hacer hueco en su mente. A los pocos segundos notó la presencia de alguien más a su lado. Entreabrió los ojos y vio a Kakashi, que se quedó de pie a su lado con una postura relajada y las manos metidas en los bolsillos.

- Así que abuelo, ¿eh?

- Ahora no estoy para sermones, viejo. Si creo que el padre de Sakura ya me odia.

- Yo también te odiaría si no tuviese la certeza de que no vas a dejar a mi hija sola y con un niño sin un padre que se involucre porque una noche le picó su cosita más de la cuenta. – Sasuke notó como un pequeño tic se apoderaba de su ceja izquierda. Cuando quería ese viejo era capaz de ser más irritante que el dobe.

- Hace años que dejó de ser una "cosita". Además, ¿por qué todos asumís que no voy a querer a ese niño?

- Hijo, no es que seas la persona más hogareña y familiar que la gente tenga la oportunidad de conocer. Y Sakura lleva años interesada en ti y nunca le has hecho caso, es normal que sus padres se preocupen por ella. - Sakura lleva años interesada en ti. ¡¿QUÉ?! – Quiero decir, nadie pensaría de buenas a primeras que ibas a ser tan responsable después de una noche de amor. Me alegra saber que me he equivocado.

- Pues claro que iba a involucrarme, espero que a nadie se le ocurra volver a insinuar que no voy a querer a mi hija. – Sasuke miró al hombre más adulto ligeramente molesto.

- ¿Y a la madre? ¿Vas a querer a la madre?

- Joder, papá. Deja de hacerme esas preguntas de mierda. – Sasuke se acabó su bebida de un trago y se fue crispado en busca de otra. Kakashi sonrió socarrón debajo de la máscara y miró la espalda ancha de su hijo. Esperaba haberlo criado bien como para que no tomase decisiones estúpidas.

No te decepciones a ti mismo, hijo.

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Eran las 9 de la noche y el turno tenía pinta de ser tranquilo. Tenten y Lee estaban devorando tranquilamente su cena mientras él miraba unos documentos.

- ¿Qué tal mi florecilla de cerezo?

Sasuke levantó la mirada e intentó que no se le notara las ganas que le entraban de ahorcarle cuando usaba esos estúpidos motes.

- Bien. Hemos quedado un par de veces para comer y poder ver qué tal se encuentra, aunque esa molestia no para de trabajar y hacer guardias.

- Uhhhh, jefe te veo preo… - El repentino y escandaloso sonido de la sirena cortó cualquier cosa que pudiese decir Tenten y les puso alerta. Se levantaron a una velocidad que solo te da los años de experiencia y fueron al garaje para reunirse con el resto del equipo. Cuando llegaron otros tres hombres ya se estaban poniendo sus uniformes ignífugos y todo el equipo necesario. En menos de 5 minutos ya estaban en el camión conduciendo a toda velocidad por las calles de Tokio. Juugo, uno de los hombres más tranquilos de la estación, detallaba la información que les había llegado desde la centralita.

- Ha habido un escape de gas en una cocina antigua de la octava planta de un edificio. Ha habido una explosión y todavía queda gente dentro, en las plantas superiores. Hay fuego en activo que se extiende desde la sexta planta a la novena, todavía sin control. No tenemos datos sobre la fuga que lo originó, pero creen que sigue activa.

Cuando llegaron al lugar del incidente, ya había otros dos camiones de otras dos estaciones cercanas intentando controlar la situación. Sasuke se dirigió al resto de capitanes para poner orden entre el resto de bomberos y que aquello no derivara en un caos organizativo.

La entrada al edificio fue relativamente fácil a pesar del denso humo negro que flotaba en el ambiente. Se dividieron en dos equipos, uno más pequeño que registraría las planta y evacuaría a las víctimas en el caso de que no hubiesen podido escapar, y uno más numeroso que pondría el incendio bajo control y comenzaría las labores de rescate de las personas atrapadas en las plantas superiores.

Juugo, que subía las escaleras al mismo ritmo que él hacha en mano, se estremeció por completo cuando escucharon los gritos de horror y angustia de diferentes personas. Sasuke escuchó el característico tono chillón del llanto de un bebé.

Mierda.

Las plantas sexta y séptima solo necesitaron un par de hombres con extintores para que estuviesen bajo control. La octava planta era un caos. Notaba el traje especial pegado a cada músculo de su cuerpo, y a pesar de poder respirar relativamente bien gracias al equipo, la sensación de falta de aire no lo abandonó en ningún momento.

- Juugo, ve abriendo camino para comprobar si sigue habiendo escape de gas. Eso podría suponernos un problema en el futuro. Yo voy a ir conectando la manguera a la toma de agua de esta planta.

El único hombre de su equipo que quedaba con él acató la orden sin rechistar y desapareció de su vista. Un bombero de otra estación lo ayudó con la manguera mientras otros hombres se dirigían a la planta superior. De repente, el llanto de bebé cesó.

Mierda, mierda, mierda.

- Chico. – El muchacho que lo acompañaba lo miró atento. Era muy joven. – Quédate en esta planta, parece que no hay tantos daños como los esperados. Yo voy a subir a la planta superior. Estás a las órdenes de Juugo, ¿entendido?

- Sí, señor.

Sasuke subió rápidamente por las escaleras, el humo le impedía ver con claridad y el suelo seguía caliente, suponía que lo habrían acabado de apagar. Estaban empezando a rescatar a las personas que quedaban dentro del edificio a través de una de las ventanas.

- ¿Y el bebé? - Uno de los hombres que estaba aguantando la manguera para apagar el fuego le respondió.

- ¿Bebé? No había ningún bebé, señor. Ya hemos localizado a todas las personas atrapadas en esta planta y están sacando a las dos últimas.

Intentó recordar la procedencia del llanto, habían empezado a escucharlo de camino a la octava planta.

- ¿Habéis subido a la décima planta?

- Negativo, señor. Nos aseguraron que han bajado todos los vecinos.

- Joder, no todos.

Le quitó el hacha a uno de sus subordinados y salió disparado a la planta superior. Una de las puertas del rellano estaba cerrada, el resto abiertas debido a los vecinos, que habrían salido despavoridos huyendo del fuego. Tres golpes fueron suficientes para cargarse la cerradura y tirar la puerta abajo. El piso tenía humo denso debido a la falta de ventilación. Revisó el inmueble y lo que encontró en una de las habitaciones le puso de la piel de gallina. Una chica joven estaba inmóvil estirada encima de una cama con varias jeringuillas a su alrededor. No se movía. Otro bulto más pequeño estaba acunado entre sus brazos.

Sasuke comprobó primero a la criatura. El corazón le iba un ritmo muy pausado y la respiración era desigual. Cuando le tomó el pulso a la que supuso era la madre, no encontró ningún latido. Habló por el walkie para que mandasen al técnico médico de la unidad a certificar la muerte de la muchacha. Le hizo una pequeña exploración al bebé que parecía estar bien. Lo cogió en brazos, se quitó la mascarilla de oxígeno y la intentó adaptar lo mejor posible. Tuvo que tomar un par de respiraciones hondas para conseguir llevar aire a sus pulmones y se intentó subir la chaqueta para filtrar algo el aire.

La novena planta parecía estar bajo control, Sasuke siguió bajando en busca de Juugo. El grandullón estaba dándole las últimas instrucciones a los bomberos más jóvenes que estaban con él. Suspiró aliviado porque todo hubiera salido mejor de lo esperado. El bebé dormitaba tranquilo en sus brazos.

- ¡Juugo! – El susodicho se giró al escuchar la voz de su jefe. Abrió ligeramente los ojos al ver el bulto entre los brazos de su capitán de brigada. – Busca a alguien para que lleve a este bebé a un equipo médico para que lo revise, quiero verificar la estructura del edificio antes de salir.

Una vez asegurado que la criatura iba a estar a salvo, Juugo lo condujo hacia el origen del fuego. Una caldera totalmente chamuscada y parcialmente derretida estaba en una de las esquinas de la habitación. El fuego se había comido parcialmente parte del techo, las paredes y parte de la fachada estaban parcialmente derruidas y totalmente ennegrecidas. El suelo crujía bajo sus pies.

- Tenga cuidado por donde pisa, no hemos sido capaces de asegurar el estado del suelo. Como puede ver las calderas viejas siguen jugando malas pasadas.

Sasuke asintió ante lo dicho y se acercó con cautela a lo que había originado el problema. No escuchó el crujido más fuerte que los anteriores, y cuando se quiso dar cuenta, el suelo se derrumbó bajo sus pies.

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Le temblaban ligeramente las manos. Últimamente le estaba costando controlar más sus emociones en el trabajo por culpa de las hormonas, y ese día no era la excepción. Habían avisado de que iba de camino al hospital una ambulancia con un capitán de brigada que había sufrido una caída al derrumbarse el suelo de un edificio en el que había habido un accidente. Sasuke y ella hablaban continuamente y ambos tenían conocimiento de las guardias y turnos del otro. Esa noche él trabajaba. Se le erizaron los pelillos de la nuca al escuchar la sirena. Respiró hondo e intentó tranquilizarse, ahora tocaba trabajar y no podía poner en riesgo la vida de un paciente solo porque su embarazo le ponía difícil mantener su faceta profesional. Que una de las mejores residentes y Shizune estuvieran a su lado la tranquilizaba profundamente, pero cuando vio el característico pelo de Sasuke revuelto y lleno de escombros, se le cayó el alma al suelo.

- Varón de 32 años, presenta un traumatismo cráneo-encefálico con pérdida de conciencia. Tiene varias contusiones, aunque ninguna parece especialmente grave. Hay que suturarle una herida en la cabeza y en el resto del cuerpo, aunque con magulladuras, no parece que tenga lesiones de gravedad. Está estable, aunque le hemos puesto con oxígeno porque le había bajado la saturación. Según nos relatan, no llevaba puesto su equipo porque se lo había cedido a una de las personas rescatadas y en el momento del accidente ya estaba realizando comprobaciones finales. – El técnico iba empujando rápidamente la camilla sobre la que Sasuke reposaba sin moverse hacia uno de los boxes de urgencias a la vez que iba relatando los datos de los que disponían. Sakura los siguió corriendo y cerca de la cabecera de la cama mientras le iba comprobando las pupilas. Se puso un poco nerviosa al ver la frente y parte de la cara de Sasuke llena de sangre seca y algunos cortes algo amoratados.

- Hay que hacerle un TC completo para descartar lesiones internas craneales o en otra parte del cuerpo. – Sakura escuchaba lejana la voz de Shizune, palpaba el abdomen de Sasuke en busca de alguna lesión sin estar realmente atenta en lo que estaba haciendo. La residente estaba conectando el respirador a la toma de oxígeno de la pared. – Sakura, auscúltalo.

Siguió las órdenes de Shizune sin rechistar ya que era la que estaba más calmada de las dos. Se trasladó de vuelta a la cabecera de la cama y se descolgó el estetoscopio del cuello. El pecho de Sasuke estaba lleno de polvo, le exploró por encima el tórax en busca de alguna costilla rota que no encontró. Cuando se estaba ajustando las olivas en las orejas para poder comprobar sus latidos y su respiración el monitor de las constantes comenzó a pitar.

Sakura sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas y la situación se escaba a su control. Su profesionalidad se fue al garete.

- ¡Sasuke, no! – Shizune la miró alarmada y volvió a fijar la vista en el monitor, había comenzado a pitar porque la saturación de oxígeno estaba bajando, pero no era una situación que estuviese fuera de control; de hecho, habían tenido accidentes masivos en los que a Sakura no le había temblado ni una pestaña a la hora de actuar y tomar decisiones médicas rápida.

- Sakura, te quiero, pero si no eres capaz de conservar la calma será mejor que te vayas. No pasa nada porque pierdas los nervios, al fin y al cabo, es el padre de tu hijo.

- Humm… - La residente llamó la atención de las dos mujeres con timidez. – Doctora Haruno, está usted pisando el tubo del oxígeno, creo que puede ser por eso por lo que está pitando el monitor.

Shizune intentó, de verdad que lo intentó, no reírse de su compañera de trabajo, pero fracasó considerablemente. Sakura apartó el pie con las mejillas rojas como una granda. La tensión le estaba empezando a nublar la vista, miró Shizune para reprocharle su fata de profesionalidad. Antes de poder emitir ningún sonido notó como se le aflojaban las piernas y le pesaban los párpados. De repente, todo se volvió negro.

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Intentó llevarse una mano a la cara, pero le pesaba el brazo. Hizo un esfuerzo por abrir los ojos. Trató de enfocar la vista y mirar a su alrededor para ver si lograba descubrir donde se encontraba. El techo era de un color blanco impoluto. Se llevó la mano derecha a la cabeza en un intento por aclararse las ideas. Palpó lo que parecía ser un apósito pegado en su frente. Los sonidos empezaron a filtrase en sus oídos.

Estoy en el hospital.

Un poco más espabilado logró incorporarse lo suficiente como para lograr apoyar la espalda en el cabecero de la cama. Las luces de la habitación estaban apagadas y aun así una agradable luz se filtraba por las cortinas.

¿Cuánto habré dormido?

Se miró el brazo derecho en el cual notaba algo extraño. Tenía una vía puesta en el antebrazo conectado a una bolsa de suero que colgaba en un gancho por encima de su cabeza. Consiguió incorporarse un poco más hasta lograr sentarse con las piernas colgando en el borde de la cama. Se sorprendió al ver a un bulto tendido en otra cama frente a él.

¿Sakura?

El característico pelo rosa de Sakura estaba revuelto en la almohada. La sábana blanca la tapaba hasta la altura del pecho, la barriga redondeada sobresaliendo. Tenía puesto el característico pijama verde de trabajo y respiraba con tranquilidad. Sasuke comprobó la longitud del tubo que conectaba la vía con la bolsa de suero e intentó ponerse de pie. Le dolía prácticamente todo, aunque las piernas parecían responderle bien. Dio un paso vacilante y se acercó poco a poco a la cama de Sakura. Tomó asiento como pudo en el borde, pendiente de la vía con el suero para no arrancársela del brazo.

- ¿Qué te ha pasado? No dejo de preocuparme de ti ni un segundo del día, molestia.

Le retiró suavemente un mechó suave de pelo rosa y se lo pasó por detrás de la oreja. Le acarició con tranquilidad la cara, tenía los labios muy suaves. Se sentía un poco aprovechado, pero Sakura no le había dejado acercarse mucho a ella últimamente. La barriga tapada con la sábana blanca llamó su atención. Pasó la mano por encima. Se quedó fascinado de lo pequeña que parecía en comparación son su mano.

¿Y se supone que aquí hay una persona?

Su hija pareció darse cuenta de los derroteros por los que estaba yendo la mente de Sasuke porque respondió con una patada que se sintió como el aleteo de una mariposa en la palma de su mano. Sasuke dio un respingo y apartó la mano ante la inesperada patadita. Volvió a poner la mano en el vientre de Sakura con cuidado de no apretar demasiado para no despertarla. ¿Acaso había sido la primera patada? Miró a su alrededor, la habitación estaba tranquila y no parecía que ninguna persona fuese a entrar de un momento a otro. Sintió como se le calentaban las mejillas ante la idea tan ridícula que acababa de tener.

- ¿Niña, estás ahí? - ¿Cómo coño se podía dirigir a alguien que no había nacido todavía? No hubo ningún movimiento. ¿No le gustaría el nombre por el que le había llamado? – Vamos cacahuete, aunque sea otra patadita. – Seguía sin haber respuesta. - ¿Estás enfadada porque no me he presentado? Soy tu padre. – Y ahí de vuelta, su hija le respondió con otro movimiento, más enérgico.

Miró hacia Sakura cuyos párpados empezaban a temblar, señal de que estaba a punto de despertar. Se alejó lo más rápido que su adolorido cuerpo le permitió, ese sería un secreto que pretendía llevarse a la tumba.

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Sakura se levantó prácticamente de un respingo. Estaba una habitación de hospital y parecía que ya era de día. Miró a su alrededor y vio a Sasuke en la misma habitación que ella, tenía el pelo algo revuelto, estaba agitado y parecía que se había tirado en la cama de cualquier manera.

- ¿Sasuke?

- ¿Hmmm?

- ¿Qué hora es? – Vio como se encogía de hombros. - ¿Cómo estás? ¿Hace mucho que te has despertado? ¿Ya te ha visto el médico? ¿Te duele la cabeza? ¿Ves doble o borroso? ¿Puedes respirar bien? ¿Cómo te…?

- Eso son demasiadas preguntas, molestia. No sé que hora es porque no encuentro mi puñetero móvil por ningún sitio. Acabo de despertar y no ha entrado nadie en la habitación. Y estoy bien, algo magullado, pero bien. ¿Qué te ha pasado a ti? ¿Ha pasado algo con el bebé?

Sakura se puso del mismo color que su pelo. Las imágenes de ella pisando el tubo de oxígeno y haciendo el ridículo más grande hasta la fecha de su carrera profesional le pasaron como un flash por su cerebro. Se pasó las manos por la cara. Sasuke la miraba atentamente esperando una contestación, intentó poner en orden sus pensamientos para darle una respuesta que lo dejara satisfecho sin ponerse a ella en ridículo y que no revelara de más sus sentimientos.

- Me… alteré un poco cuando te vi en la camilla, realmente tenías mal aspecto. El embarazo hace que reaccione a las cosas de forma desmesurada ya sabes, las hormonas, el caso es que me desmayé. – Sasuke la miró con una ceja enarcada y una sonrisilla socarrona empezaba a asomarse en sus labios. – No pienses nada raro, idiota. Eres el padre de mi hija, es normal que me altere si te veo que llegas echo un guiñapo a punto de morirte. – Sasuke fue a responderle algo, pero Shizune entrando en la habitación cortó cualquier réplica.

Shizune, no sabes cuanto te adoro.

- Vaya, por fin despierta mi pareja favorita. Lleváis durmiendo toda la noche, ambos. Pensaba que no os iba a poder el alta hasta mañana, pero me alegro de que hayáis despertado justo a tiempo. Son las cinco de la tarde, así que antes de las ocho creo que tendré los papeles de alta listo para ambos.

- Hmp, ¿algo de lo que deba preocuparme?

- En lo absoluto, las analíticas y los escáneres están limpios por completo. Sólo has sufrido una pequeña conmoción y un ligera hipoxia e hipercapnia por la falta de oxígeno. Tienes las vías respiratorias limpias y, a parte de cuidarte los puntos una semana, no tienes que preocuparte por nada. Te he dado la baja un par de días por si acaso, pero aun así no te reincorpores a la labor en activo hasta que se te cierren bien todas las heridas. Y lo digo en serio, capitán Uchiha, que nos conocemos. – Sasuke asintió muy serio.

- ¿Y mi equipo?

- Todo el mundo bien, vinieron aquí a medianoche a ver cómo estabas, pero los tuve que echar porque estaban haciendo un escándalo.

- ¿Y el niño? ¿Lo han traído?

- Sí, está bien, estable. Tu compañero Juugo lleva pegado a él desde que lo trajo. Sólo ha pasado por casa para ducharse, se lo ve genuinamente preocupado. Esta mañana han estado por aquí los servicios sociales, pero no te puedo decir mucho más porque son los compañeros de pediatría los que están llevando el caso, no yo. No ha habido tampoco ningún herido de gravedad entre los ingresados.

- Gracias.

- Y ahora vamos a por la historia de mi reina del drama favorita. – Oh, no. Si sigues por ahí te despellejo. – Tu analítica está bien, te hicimos una ecografía por si acaso había pasado algo por el golpe que te diste al desvanecerte, pero todo está en orden. Bueno, todo menos tu reputación. Eres ahora mismo la comidilla del hospital, está todo el mundo cotilleando la reacción telenovelesca que tuviste. Tienes suerte de que te voy a obligar a descansar un par de días, porque está todo el mundo deseando verte para reírse de ti. Todos te queremos Sakura, pero es que ha sido espectacularmente ridículo lo que has hecho.

- Shizune… - El tono de advertencia pareció entrarle por un oído y salirle por el otro.

- Deberías haberla visto, Sasuke. Gritando como si fueras un héroe clásico volviendo malherido de la guerra. – La castaña se rio entre dientes recordando el momento. Sasuke tenía las cejas tan enarcadas que se empezaban a confundir con el nacimiento de su pelo. – Tendrías que haber visto su cara, ¡oh, su cara! Ojalá haberle hecho una foto a su cara cuando se dio cuenta de que era ella la que estaba pisando el tubo de oxígeno y por eso se estaba alterando el monitor.

Date por muerta, zorra traicionera. Pienso darte todas las guardias de fin de semana hasta que mi hija se pueda independizar.

- No te pensaba la clase de persona que atenta contra la vida del padre de su hija, Sa-ku-ra. – Sasuke paladeó su nombre al decir esa frase, miró la cara de autosuficiencia que tenía. Lo estaba disfrutando.

- Son las hormonas, no le hagas caso. – Shizune hizo un gesto con la mano quitándole importancia. – Eso sí, y antes de que se me olvide. Quiero que los dos, y voy muy enserio, no paséis la noche solos. Tú te acabas de dar un golpe muy fuerte en la cabeza, Sasuke y tú, Sakura te has desmayado y estás embarazada, no me fío de que te quedes sola. Ya sabes que más vale, prevenir que curar.

A Sakura no le dio tiempo a replicar nada antes de que Shizune se fuera de la habitación haciendo una floritura.

Te juro que te mato.

- Entonces, ¿cómo hacemos? – La voz de Sasuke la trajo de vuelta a la realidad. Se estaba levantando para comprobar en uno de los armarios que tenía la habitación si encontraba su móvil. Llevaba una de esas batas que se ataban por atrás y dejaban el trasero al aire. Sakura le agradeció al cielo porque ese culo prieto estuviese cubierto por un bóxer negro.

Que asco que estés tan bueno, Uchiha.

- ¿Cómo hacemos qué? – Le replicó.

- Esta noche, que qué vamos a hacer.

- ¿Qué? Yo no sé lo que vas a hacer tú, pero yo me pienso quedar con Ino. ¿Dónde está mi móvil? Seguro que me lo he dejado en la sala de descanso. – Sakura no le dio tiempo a responder y salió volando por la puerta. Antes muerta que pasar la noche en casa de Sasuke.

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Estaba aparcado esperando a Sakura, que había subido a su casa a buscar una muda de ropa. Seguía reticente a dejarlo subir a su casa, así que a él le pareció bien que durmieran en su casa. A regañadientes, la mujer lo había llevado a la estación para que pasase a recoger su coche y saludara a las personas de ese turno para ver qué tal estaban los ánimos. Después la había seguido hasta su piso con la idea de que ella dejase su coche allí y ambos tomasen rumbo a casa de Sasuke en el coche del hombre. No se sentía muy orgulloso de la jugarreta que le había jugado a Sakura, pero a veces, para ganar hay que jugar un poco sucio.

¿Ganar qué exactamente, Uchiha?

Ni el mismo lo sabía, pero como todos los impulsos estúpidos que había tenido últimamente, este tampoco lo había podido retener. Había aprovechado que Sakura no tuviese su teléfono a mano para mandar un par de mensajes y hacerse con la suya. Contaba con que los padres de Sakura estuvieran en Konoha, por lo que no podría recurrir a ellos. El dobe de Naruto era más leal que un perro, así que no necesitó mucho para que le siguiera la corriente. Que Ino también lo hiciera sí que fue una sorpresa. Agradeció al cielo que los otros amigos a los que podía recurrir Sakura se encontraran casualmente ocupados, puesto que no conocía a todas las personas cercanas a la muchacha.

"Sea lo que sea que os pregunte Sakura, decidle que no. Yo me encargo". El sí rotundo de Naruto le llegó a los pocos segundos, junto con un "como le hagas algo a mi hermana te parto la cara otra vez, teme". Ino lo dejó en visto, por eso se sorprendió cuando Sakura volvió enfurruñada en su búsqueda para pasar la noche juntos porque "parece que se han alineado los astros para que no me quede ningún amigo libre esta noche".

La puerta se abrió con brusquedad, Sakura tiró enfurruñada una mochila al asiento de atrás. Estaba muy graciosa con ese mohín desde que habían salido del hospital.

- ¿Tan malo es?

Sakura giró la cabeza bruscamente en su dirección mientras él ponía el coche en marcha. Se cruzó de brazos.

- No, supongo que no.

Se mantuvieron en silencio hasta que llegaron al edificio donde Sasuke tenía su piso. Era un barrio cercano al de Sakura, tranquilo y con muchas zonas verdes a su alrededor. Estaba bien comunicado, con comercios locales serpenteando a lo largo de las calles, algunas de ellas peatonales. Dejó el coche en el garaje. Sakura lo siguió en silencio hasta llegar al interior de su casa, en la décima planta. Nunca le había disgustado su propia casa, pero ante el atento escrutinio de la mujer que lo acompañaba se sentía algo… intimidado.

No era un apartamento especialmente grande, después de todo vivía solo. Un espacio diáfano era el eje de su casa, conectado por una barra americana a una cocina de madera blanca y acero. El espacio que hacía de salón y comedor tenía unas puertas dobles que daban a una terraza que más bien era un balcón grande, pero que era lo suficientemente espaciosa como para poner una mesa para cuatro personas. Sakura se paseó por la sala y dejó la mochila en el sofá de color granate que adornaba gran parte de la estancia. Enarcó las cejas al ver los libros sobre embarazo y bebés repartidos por la mesa, pero no hizo ningún comentario.

Mierda.

Tenten siempre le había dicho que había conseguido un perfecto equilibrio entre un apartamento de soltero y un lugar acogedor, así que esperaba que Sakura tuviera la misma opinión que su compañera de trabajo.

Miró con detenimiento las pocas fotos que tenía esparcidas por su casa con una sonrisilla. En ninguna salía ella.

- Está bien tu casa. Pensaba que iba a encontrarme el típico piso de soltero lleno de acero inoxidable y cuero, pero me he equivocado. Es bastante acogedora, Sasuke. ¿Dónde voy a dormir?

- Por aquí.

La guio por el pequeño pasillo con tres puertas. Una de ellas era un pequeño baño completo, en otra estaba su estudio y en la más alejada se encontraba su habitación. Un espacio con tonos neutros, un gran ventanal y un baño propio les dio la bienvenida. Sakura miró la gran cama de matrimonio con escepticismo.

- ¿Dónde voy a dormir? – Sasuke señaló la cama con obviedad. - ¿Y tú?

- En el sofá, supongo. Solo tengo en casa una cama, tú estás embarazada y no creo que te haga mucha ilusión que durmamos juntos.

- Ni lo sueñes.

Sasuke suspiró. Ya se esperaba esa respuesta. Le indicó donde estaban las cosas que podía necesitar para la noche que iba a pasar ahí y fue en busca de su teléfono para pedir la cena mientras Sakura se daba una ducha.

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Dio otra vuelta en la cama, ya no sabía cuántas llevaba. No podía dormir. La cena que habían tenido la había relajado algo, puesto que se sentía muy tensa por estar en un territorio desconocido. Sasuke no la había hecho sentir incómoda y después de haber tenido una pequeña charla en la terraza al acabar la cena, se había ido a dormir. Tres horas después seguía rodando por el colchón. El penetrante olor a Sasuke la rodeaba como un abrazo y no la dejaba dormir.

Miró la hora en su móvil. Eran las dos de la madrugada. Un sonido de la nevera cerrándose le hizo dar un mini respingo. Parecía que Sasuke también estaba despierto. Dudó un segundo antes de salir de la cama, no tenía sentido seguir entre las sábanas si no iba a ser capaz de pegar ojo y lo mismo él estaba en la misma situación. Miró sus piernas desnudas con indecisión para acabar encogiéndose de hombros. Su pijama era una vieja camiseta de Naruto. El logo del instituto estaba en la parte frontal y el dorsal 9 con el nombre de Naruto impreso en la parte posterior. Se había acabado apropiando de todas las camisetas de entrenamiento del equipo de baloncesto que tenía su hermano y ahora las usaba para dormir.

La espalda desnuda de Sasuke le dio la bienvenida. Solo llevaba puestos unos flojos pantalones de pijama y estaba apoyado en la barra de la cocina bebiendo un vaso de agua. Se giró al sentir sus pasos y la miró con extrañeza. Sakura avanzó hasta apoyarse también en la barra.

- Siento haberte despertado.

- No lo has hecho. No podía dormir, ya veo que tú tampoco. ¿Te encuentras bien? ¿Te duele la cabeza? Quizás debas dormir en la cama, es tuya y estás convaleciente, además ese sofá parece cómodo.

- No te preocupes, estoy bien. Supongo que al haber estado inconsciente tanto tiempo ahora me cuesta conciliar el sueño.

Sakura le sonrió. Ciertamente le descolocaba tener momentos tan íntimos con Sasuke, hacía que su corazón se agitara más de la cuenta y que tuviera una sensación de descontrol de sus propias emociones. Parecían una pareja compartiendo una charla casual en la intimidad de su casa en una noche de desvelo. Sintió como le daba un vuelco el estómago y algo más que le hizo dar un respingo. Se posó la mano en el vientre. Otra vez el mismo movimiento. Sasuke dejó el vaso encima de la barra y se puso a su lado en unos segundos. Parecía preocupado.

- ¿Sakura? ¿Estás bien?

- Sí…- Sakura frotó su mano con suavidad. Otra vez ese aleteo de mariposa. Se le escapo una risa mezclada con un sollozo. – Ha dado una patada. ¡Ha dado una patada! – Sakura pegó un tirón del brazo de Sasuke, que trastabilló un poco para recuperar el equilibrio acercándose mucho a ella. Sakura cubrió su mano con las suyas mientras reía. Notaba los pequeños movimientos de su hija cosquillear en la palma de su mano.

Miró hacia arriba y se encontró con los ojos de Sasuke que la miraba con intensidad. Vio como levantaba el brazo que tenía libre y pasaba su otra mano por una de sus mejillas y acariciaba el contorno de su cara hasta meterle un mechón de pelo detrás de su oreja. Sabía perfectamente lo que iba a pasar, lo leía en sus ojos y su lenguaje corporal no disimulaba nada lo que pretendía hacer. No se apartó. No podía. No quería. Sasuke bajó la cabeza hasta que sus narices se tocaron y sus respiraciones se mezclaban. Le estaba dando la oportunidad de apartarse, sin rencores, sin pretensiones, solo asegurándose de que no habría arrepentimiento después. Sakura cerró los ojos dejándose llevar. No iba a arrepentirse de esto, no podía.

Los labios de Sasuke eran suaves. Rozó con ternura y lentitud su labio inferior sin llegar a completar el beso, después pasó al labio superior. Sakura sentía las rodillas como gelatinas que iban a derrumbarse en cualquier momento. Sasuke pareció notarlo porque deslizó uno de sus brazos para sujetarla con suavidad por la espalda y con el otro agarrarla firmemente de la nuca. Solo tuvo que hacer un pequeño movimiento para que sus labios se unieran en un beso suave. Sus labios eran cálidos y se movían con destreza en movimientos lentos. Llevaba un ritmo pausado en el beso, explorando, tentando, provocando. Estuvieron un rato dándose besos suaves hasta que Sasuke introdujo la lengua en su boca, seduciéndola. La respiración de ambos se agitó unos segundos antes de separarse lentamente. Mantuvo los ojos cerrados.

- Sasuke, no me rompas el corazón, te lo suplico.

- No pienso hacerlo.

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¡Hola, hola! ¿Qué tal vais? Siento bastante el retraso en el capítulo, pero tenía una idea en la cabeza y me ha acabado ocupando más de lo que pretendía. En mi casa mis padres han decidido reformar el patio y hemos estado liados pintando y limpiando casi una semana, por si no fuera poco la universidad me está enterrando en trabajos, entregas e incertidumbre al no saber cómo nos vamos a evaluar y casi no he tenido tiempo de estudiar jajaja. Por si fuera poco la alergia me está matando.

Ahora que me he quedado más a gusto que un arbusto quejándome, espero que os guste el capítulo. Es el primer beso que escribo en mi vida así que espero haber construido bien el ambiente. De momento la relación acaba de dar un paso muy importante y, al haber pasado la noche juntos por una borrachera, este es prácticamente el primer beso de recuerdo que se llevan. Ya veis que hay personajes que van apareciendo como quien no quiere la cosa por ahí. Me hace mucha gracia la relación que hay entre Sasuke, Lee y Tenten porque es lo más fuera del cannon que existe, pero la verdad es que son los que más me pegaban en la estación de bomberos junto a Kiba y Juugo.

Me encantan vuestros mensajes de apoyo y que la historia esté teniendo tan buena acogida. Me como la cabeza bastante a la hora de redactar y soy un poco puntillosa con las faltas de ortografía y gramática, así que espero que no os encontréis muchas. Un especial saludo a Nekatniss, que me mandó un inbox muy bonito y que me hizo muy feliz. Bueno, todos los reviews me hacen muy feliz, que conste. La verdad es que me anima bastante más recibir un aviso por correo electrónico y que se de Fanfiction y no de la universidad.

Bueno, me dejo ya de lloriqueos e historias. Si necesitáis cualquier cosa podéis escribirme cuando queráis, aunque no sé si sé utilizar bien el inbox. Mucho ánimo a todo el mundo y espero que vuestras familias estén bien.

¡Besotes y croquetillas de amor para todas y todos!