Holaaaaaaa! Milagro de todos los santos pude actualizar T.T en serio mil perdones por el retraso, no suelo tardar tanto para actualizar y creo que merecen una explicación concreta.
Hace un mes exacto tuve una horrible semana de puros examenes de los cuales me la pasé estudiando. Obviamente me desquité de ellos pero mi cabeza al estudiar tanto colapsó, fueron dos semanas sin escribir absolutamente nada de lo cual me dio un nuevo y horrible bloqueo literario. Es normal en mí, me suele pasar cada seis meses XD pero bueno aca estoy, por momentos mi cabeza esta de acuerdo y me ayuda a narrar como hoy :3
Los dejo con el capítulo que tanto esperaban (?
Disfruten : )
Capítulo 3: No me llames Frutillita.
Todo estaba en su lugar, intentó dejar todo acomodando hasta el último detalle. Por alguna razón se sentía una intrusa allí dentro pero no había nada de malo preparar una sorpresa. Además ella tenía las llaves, era un buen argumento para su defensa en prevención a lo que dudó. No creía que su novio iba a enojarse por una simple sorpresa con ese gran significado para ella.
Puso un poco de música para abandonar el silencio de la sala mientras que se recostaba de manera cansada sobre el sofá negro.
Lo que uno hacía por amor… por ejemplo cocinar.
La cocina no era el fuerte de Abigail de hecho la evitaba cada vez que podía, cuando tenía cenas con Piers él era el que cocinaba o simplemente pedían una pizza. La palabra cocinar no estaba en el vocabulario de la chica.
Sin embargo puso su mejor empeño en preparar algo simple pero que pero que satisfaga al estómago y al parecer todo estaba en orden. Si bien seguir una receta le pareció absurdo debía admitir que para la primera vez la carne asada quedó de maravilla a simple vista aunque juró nunca más cocinar al ver el duro trabajo que hizo por más de tres horas donde la cocina era un completo desastre.
Esperaba que valiera la pena todo esto, al fin al cabo lo valía por el gran e intenso sentimiento que la atraía hacia su amado.
Su celular vibró reiteradas veces y fatigosamente atendió la llamada.
-Zoey. –Atendió de forma cortante largando un bostezo.
-Abbys, que raro tú no atendiendo las llamadas estaba preocupada ¿No has visto las llamadas perdidas que te dejé?.
-Hmm no. –Respondió cansina. –Es que estaba ocupada y no revisé el celular, perdón.
-No pasa nada linda.- sonó dulce la joven por la línea. - Por tu voz estas agotada ¿Mucho baile verdad?.
-Ojalá, de hecho pensaba que el baile era mucho más cansador que cocinar fueron las peores horas de mi vida cocinando. –Se quejó la ojiverde escuchando la alegre carcajada de su amiga.
-¿Cocinando? Eso no es nada, yo cocino todos los días, cuando te cases lo harás todos los días de tu vida.
-Ni me digas eso. –Horrorizada se reincorporó sobre el sofá. –Es que cumplo un año con Piers y quería sorprenderlo.
-No lo intoxiques al pobre chico. –Bromeó la chica imaginando el gesto fruncido de su amiga.
-¿A qué has llamado?. –Ignoró el comentario de Zoey centrándose en otro tipo de charla.
-Vengo a hacerte una propuesta.
-¿Cuál?.
-Es que bueno ¿Recuerdas que soy profesora en un instituto de danzas no?.
-Sí, claro.
-Bueno, voy a ausentarme unos meses porque. -Hizo una pausa. –Espera, prométeme que no gritaras como sueles hacer.
-Lo juro. –Cruzó sus dedos.
-Estoy embarazada. –Anunció la joven con una inmensa alegría apartando su oído del teléfono al escuchar un grito de Abigail.
-¡Dios mío Zoey! te felicito. –Intentó dominar sus impulsos pero fueron inevitables gritando a través de la línea.
-Menos mal que prometiste que no ibas a gritar… en fin solo quería proponerte que seas mi reemplazo.
-¿Qué? ¿yo? Estas loca, jamás fui profesora de nada. –Dijo disgustada sobre la idea absurda que le proponían.
-Abby, vamos es fácil bailas desde los diez años es lo básico son niñas pequeñas de siete a doce años.
-No sé es que jamás lo intente y…
-Al menos inténtalo yo confío en ti ¿Quién me explicaba los pasos cuando éramos niñas y la bruja de nuestra profesora no explicaba dos veces? Entendía más contigo que con ella.
-Zoey…
-Por favor. –La interrumpió sonando elocuente. - Dejaré que lo pienses y nos reunimos para hablarlo mejor ¿si?.
-Lo pensaré.
-Ahora te dejo tranquila con tu aniversario.
-Gracias y cuida de ese bebé, te quiero mucho. –Simuló un beso sonoro con sus labios y terminó la llamada.
Nuevamente se recostó sobre el sofá cerrando sus ojos notando su cansancio, instintivamente llevó sus manos cubriendo su cara.
¿Ella enseñando a bailar a niñas? Era algo que no podía imaginárselo pero sí lo había pensado en varias ocasiones .Tenía cursos y seminarios por doquier, estaba más que capacitada para cumplir ese requisito pero por alguna extraña razón jamás había enseñado.
Su tío siempre le dijo que debería enfrentarse a lo nuevo, a las oportunidades y emociones era algo que siempre lo recordaba con certeza. Tal vez no sería tan malo como parecía. Sin embargo ser profesora no era tarea fácil ni tampoco alumna eso lo sabía y lo sufrió en carne propia desde su niñez junto con sus primeros pasos de baile.
El sonido de las llaves atravesando el rabillo de la puerta irrumpió sus recuerdos de lo cual hizo que se levantara audazmente del sofá y se asentase su falda acampanada de tiro alto a la vez que su largo cabello dorado lo arreglaba como podía creando una de sus mejores sonrisas al verlo atravesar por la puerta.
Piers al verla admiró su sonrisa y sus ojos verdes color esmeralda comenzaban a brillar señalando la barra de la cocina adornado con velas junto con los cubiertos dignos de una cena.
-Que linda sorpresa. –La saludó con un delicado beso mientras que la chica rodeaba sus brazos alrededor de su cuello esperando otro tipo de palabra algo que notó el joven. -¿Qué?.
-¿No recuerdas que día es hoy?. –Inquirió con una simpática sonrisa muy característica de ella.
-Cierto. –La soltó llevando su mano hacia su cabeza. –Es tu cumpleaños y el de Abdiel ¡Hay que saludarlo a él también! Feliz cumpleaños.
La chica abrió su boca con espanto al escuchar aquello y no sabía si tomar el cuchillo cerca de la barra y asesinarlo o simplemente largarse de allí cuanto antes.
Él, en cambio al notar su expresión se rascó la cabeza intentando salir de la incómoda situación.
-No, espera no es tu cumpleaños. –La señaló convencido tranquilizándose al ver su sonrisa con normalidad. –Tu cumpleaños y el de Abdiel es en Junio.
-Piers, mi cumpleaños y el de Abdiel es en mayo. –Se cruzó de brazos y ahora comenzaba a enojarse, Piers lo notó cuando alzó una ceja y movía su pie izquierdo impaciente.
-Ah pero erré un mes. –Dijo optimista recibiendo la pésima mirada de su novia.
-Entonces supongo que no recuerdas la fecha de hoy…
-No.
-Nuestro aniversario idiota, ya un año.
El chico no supo que decir pero al notar la espera de su novia llevó sus manos involuntariamente hacia su sien, lamentándose por haber olvidado la fecha tan importante que los unía, la fecha de la cual juraron amor eterno y esas cosas que el amor te transformaba y te hacia prometer.
-Perdón. –Cohibido, se dirigió hacia su chica de la cual solo esquivó el roce que intentaba planear sin éxito. –Perdón, en serio. Me olvidé es que el trabajo me tiene a mil por hora y me olvido de las cosas.
-Piers.
-No te enojes, sé lo que significa para ti y también para mí. Estoy contento en serio. –Aprovechando la primera mirada que le dedicó la joven tomó su mano dejando un suave beso en su sensible piel. –Te amo ¿Lo sabes?.
La muchacha sonrió sin retenerse ante su enojo. Era comprensible lo que decía, ella también se olvidaba las cosas de hecho Chris le había recordado su primer año juntos hacia dos semanas atrás cuando recordaron en una cena donde Piers se le había declarado demostrando los efectos que le surgían cada vez que la veía y ante ese recuerdo valioso no tenía necesidad de enojarse. Lo quería así. Tonto, cariñoso, divertido y olvidadizo con las fechas y/o cosas. Esas fueron las cosas que le encantaron desde el primer momento en el chico.
-No puedo enojarme contigo. –Mordió su labio inferior uniendo su cuerpo pequeño al de él en un tierno abrazo acompañado de un beso apasionado demostrando su afecto mutuo. –Yo también te amo. –Susurró con su dulzura acariciando la áspera mejilla de Piers. –Necesitas afeitarte.
-¿No me quieres peludo? Sería un osito.
-Un osito que me lastima. –Le dedicó un puchero y tomados de la mano se acomodaron sobre la barra de la cocina.
-No mientas nena ¿A quién le pagaste para que cocinara?. –Arqueó una ceja.
-¡Lo hice yo!. –Chilló. –Lo juro.
-Haré que te creo. –Sirvió un poco de vino y luego recibió la copa de ella que se ofrecía. -¿Alguna novedad que me tenga que enterar?.
-Zoey. –Dijo y luego de darle un sorbo a su vino prosiguió. –Está embarazada.
-No sé quién es Zoey, tienes tantas amigas que no las distingo solo a Claire que la veo todo los días y esa Tifanny.
Tyfanny no es mi amiga, es mi prima. –Arrugó su nariz negando con su cabeza.-Zoey es mi compañera de danzas desde que prácticamente tengo memoria, es la chica que me regaló un desayuno en mi cumpleaños anterior.
-Ah… la recuerdo. –Asintió, aunque a decir verdad no recordaba a esa mujer. No recordaba a casi nadie del entorno amistoso de su novia, no por despistado como solía ser sino que al ser tan sociable tenia literalmente amigos por todos lados a los que Piers denominada "Amistades talentosas" , era la categoría de la cual esta chica Zoey pertenecía.
-Bueno, ella es profesora de danzas árabes y con el tema de que está embarazada se tomará un tiempo y me pidió que la reemplazara ¿Tú qué opinas?.
-Me parece bien, eres muy talentosa Abby, te lo digo siempre. Estás capacitada para enseñar y lo sabes porque para mí eres la mejor.
-Solo dices eso porque eres mi novio. –Frunció el entrecejo pero su gesto se desvaneció de ternura. –Eres un tierno. Pero no sé, siento que me falta algo para estar allí en frente enseñando.
-No te falta nada. –comentó saboreando exquisita cena. –Eso es miedo e inseguridad, algo que una excelente bailarina como tú no lo debería tener, no te pongas a pensar que lo harás mal es peor además de los errores se aprenden. Y tu amiguita. –Zarandeó su mano sin recordar su nombre.
-Zoey.
-Esa. –Señaló. –Está muy segura como para encargarte a ti a sus alumnas, para mi deberías hacerlo no puede decir que lo harás mal si no lo has intentado.
Ella bajó la vista pensativa por varios segundo encontrando lógica en las palabras de Piers que sin palabras devoraba la cena, eran tantas las cavilaciones que pasaban a través de su mente retorcida que no había probado siquiera un bocado de su prosaica cena. Pero todo lo que dijo era cierto, era como si Piers cayó del cielo para convencerla a dar sus pasos hacia delante enfrentando sus inseguridades. Abigail, como toda bailarina, era insegura. En algunos casos no sabía si lo hacía bien o mal y eso le jugaba muchísimo en contra. Ni hablar en su adolescencia donde prácticamente fue explotada hasta que literalmente sus pies sangraran sobre los pisos encerados en su ballet anterior pensando si servía para este tipo de cosas. Al tiempo tan solo se fortaleció, pensando en ella ni siquiera en el grupo dándole una sensación segura de sí misma que en consecuencia le trajo nuevamente la inseguridad por los malos tratos de supuestas "Compañeras". Literalmente Abigail vivió ( o para ser más específica) bailó toda su vida insegura. Sin embargo su cabeza había hecho un Click. Sufriendo o no era una profesional en el baile, podría sonar egocéntrico de su parte pero reconocía que había avanzado, que sus horas bailando frente al espejo valían la pena, que su infancia pasara solamente sobre telones y escenario o lo más gracioso, correr a la salida del colegio de mano de su madre que con apuros y apretada en el tiempo la llevaba a sus ensayos. Tal vez no sería nada malo, tal vez no estaría mal demostrar lo que a ella le hubiese ver en sus ensayos en su época de pubertad. Ella sabía lo que querían las alumnas… porque lo era y lo es.
-Gracias.
-¿Por qué?. –Alzó su vista el joven con una sonrisa.
-Por dejar de lado el miedo. –Estiró su mano hacia la de él entrelazándola.
Era un tanto incómodo encontrarse allí, sentada sobre el cómodo asiento intentando relajar su tensa espalda al sentir su penetrante mirada azul y profesional. Volver a trabajar era un incentivo a una buena y gran oportunidad pero también resultaba sumamente extraño trabajar para la perfección que tenía frente a sus ojos. Apenas prestaba atención desde que había entrado a su despacho, solamente asentía como tonta mirando cada detalle de su imponente figura a la vez que sus labios se movían de forma apetitosa ante cada palabra y sus ojos brillaban de manera especial cuando unía su mirada con la de ella.
-Tal como yo lo veo tu eres mi contacto con el mundo exterior, la impresión de las personas sobre mí empieza contigo. –Salió de su asiento caminando alrededor de su despacho con lentitud demostrando su seguridad, pero eran pasos largos y no le costó demasiado llegar donde Jill se encontraba sentada observándolo como él se sentaba encima de su escritorio estando más cerca de ella, pero se lo notaba muy profesional en lo que decía o al menos la chica no quería pensar que era un simple coqueteo. - Serás dura si es necesario, complaciente cuando se pueda, serás acertada puntual y nunca hagas promesas que no puedas cumplir. El uniforme simple, elegante, impecable.
-¿Y ahora como estoy? . –Se señaló a sí misma esperando la opinión de su nuevo superior del cual la escaneó intensamente con sus ojos apreciando su cuerpo escondido sobre la falda negra y su blusa gris. Ya se había acostumbrado verla vestida como una niña revoltosa y a Chris le gustó saber que al menos elegía bien su vestimenta a la hora de trabajar.
-Así estas bien. –Sonrió hacia la castaña que se ponía de pie ignorando el gesto.
-¿Necesitas algo?.
-Un café, sin azúcar.
-De acuerdo. –Le dio la espalda sin vacilar.
Oh, su primera orden. Hacía ya una semana que conocía a este tipo y ya estaba dándole ordenes pero ¿Por qué quejarse? Era su nuevo jefe que por cierto era capaz de cumplir cualquier orden y no hablaba en términos laborales.
-Jill, espera.
-¿Qué? . –Incapaz de soltar su mano del picaporte dispuesta a salir giró su cabeza para dirigirse a él.
-Suerte con tu puesto, espero no volverte loca.
-Ya lo haces. –Murmuró dándose la vuelta pero luego tapó su boca al escuchar un quejido de él. Giró sobre si misma espantada para enfrentarlo admirando su sensual expresión sorprendida. –Quiero decir que eres un loco ¿Qué clase de persona toma café amargo? Dios, yo le pongo mil kilos de azúcar. –Reparó la situación escuchando a su interior suspirar con tranquilidad y fuera de peligro.
-No soy normal, deberías saberlo.
-Yo tampoco. –Comentó. –Pero lo anormal es divertido. –Sonrió con nerviosismo saliendo de allí lo antes posible.
Una vez fuera de peligro encaminó hacia la pequeña y equipada cocina del estudio con un característico color marrón, las encimeras de madera y las alacenas de madera pintada con barniz no daba ánimos ni siquiera para hacer un simple café, peor aún era almorzar allí al ver la mesa ,también, de madera caoba y varias sillas. Preferiría mil veces comer en su escritorio. La poca iluminación tampoco ayudaba en darle un toque positivo a la sala.
A decir verdad estaba acostumbrada a los colores vivos. Un claro ejemplo era la fábrica donde había colores alegres en cada rincón dignos de un lugar donde se creaban las golosinas más vendidas y deliciosas del país. Pero este era su nuevo lugar, y le guste o no debía adaptarse con ello.
Una vez hecho el café cumplió con su orden entregándole a Chris su pedido y luego fue directo hacia su escritorio, estaba a gusto con él al saber que la computadora que tenía para ella era muchísimo mejor que la anterior, eso era un punto merecido y su trabajo seria muchísimo más fácil.
Aburrida, ingresó a su casilla de mail interesándose al ver un nuevo mensaje.
De: Molly Black.
Asunto: Suerte.
Ow Mily me contó que trabajas para un abogado ¿Cómo no me has contado nada? Me ofendiste :c en fin suerte amiga y ojala no te acose y si esta bueno pues… ya sabes ; )
¿Cómo van las cosas aquí? Nada, en general todos evitan el asunto y peor el idiota de Bloom. Sandra como era de suponerse renunció al otro día que te marchaste y por cierto tienes un grupo de fans llamado "Las Jillitas" por poner en orden a la perra y al Bloom y yo lidero ese grupo :3
Debemos vernos, te extraño a ti y a tu hermana. Cuando tenga tiempo te llamaré y arreglamos para vernos y ponernos al día ¿Te parece? Te quiero mucho y saludos a tu hermana.
Jill sonrió frente al monitor al leer el mensaje de su ex compañera, iba a extrañar sus chistes y de hecho le parecía gracioso el "Club de fans".
-¿Tú eres la secretaria nueva?.
Esa voz dulce y femenina la quitó de su trance inclinando su cabeza hacia arriba encontrando a una chica pelirroja, su cabello estaba atado firmemente en un moño. Sus ojos eran de un color como el hielo. Aquella chica sonrió simpática y extendió su mano para presentarse.
-Soy Claire, la hermana de Chris.
-Soy Jill. –Estrechó su mano entre el escritorio asintiendo hacia la chica. –No sabía que Chris tenía una hermana.
-Desgraciadamente lo soy. –Rodó sus ojos con gracia. –Pero bueno espero que te acostumbres a él, a veces es insoportable.
-Uno se acostumbra.
-Tal cual.
-¡Pero que linda la nueva secretaria!. –Una figura quien Jill no pudo ver con claridad empujó a Claire para luego abrazarla por el cuello notando la muy mala mirada que le dirigió, ahora, al joven moreno que sonreía como adolescente hacia la muchacha.
-Tranquilízate. –Se quejó la pelirroja soltándose. –Es Jill.
-Soy Carlos Oliveira. –Se presentó con voz coqueta a la vez que le daba un beso en la mano de la joven cuando la estiró para estrechar el saludo formalmente y aquello tomó por sorpresa a la castaña.
-Perdón, es un baboso ¿no?. –Alzó las cejas la joven.
-Es caballeroso que es distinto. –Respondió ella riendo a la vez que el hombre.
-¿Cómo te quedo el ojo Redfield? .-le sacó la lengua y luego recibió un golpe por parte de su colega. –Bueno, me voy a trabajar.
-Sí, yo también suerte.
Claire tomó del brazo a su compañero que no le quitaba la mirada a la chica que volvía a mirar la computadora con atención arrastrándolo hasta el pasillo donde no se permitía la vista a la muchacha.
Entretanto, Jill volvió a releer el mensaje varias veces y luego se animó a contestar.
Para:Molly Black.
Asunto:Perdon!
Mil perdones es que no sé en qué pensaba, eres la única que siempre se preocupó por mí.
La verdad mi jefe está buenísimo pero no voy a sobrepasarme con él lo prometo, juro controlarme : )
Aww ¿Tengo fans y no lo sabía? Los extraño a todos pero bueno… es una nueva etapa para mí todo esto ojala no perdamos contacto. En cuanto a vernos tendré que ordenarme yo con los horarios y podríamos arreglar además Emily está rara, media estúpida ¿A ti te contó algo? Pero blah, seguramente me lo terminará contando ¿No?.
Tengo que dejarte, estoy contestando el Mail en medio del trabajo.
Pd: Yo también te quiero mucho.
Bye.
Captó una presencia cerca de ella mientras cerraba su correó y lo concluyó cuando miró hacia el frente llevándose el susto de su vida. ¿Asustarse en el primer día de trabajo? ¿Por qué? Era una idiota.
-¿Soy un monstruo y no lo sé?. –Dijo, el hombre quien tenía al frente apoyando su codo sobre el escritorio.
-Perdón, son los nervios es mi primer día de secretaria aquí. Es hasta que me acostumbre.
-Bueno , si te sirve de consuelo también es mi primer día aquí.-Comentó el joven simpáticamente , Jill lo observó y si , tenía pinta de abogado trajeado pero aun así podía decir que era bastante simpático. –Soy Leon Kennedy.
-Soy Jill.
Una vez presentados Chris apareció sobre el pasillo, al ver a Leon se dirigió a él saludándolo en un típico abrazo machista del cual se dijeron un par de burlas y rieron, el recién llegado murmuró algo que la castaña no supo entender a Chris que asentía varias veces al mirarla. Un par de segundos más tarde se separaron para hablar normalmente.
-Te felicito por el juicio ganado. –Dijo con sinceridad Chris dándole una palmada en la espalda. –Me dijeron que era bastante complicada la cosa.
-Bueno , tu hermana es muy buena abogada.
-¿Le ganaste el juicio a mi hermana?. –Sin descaro comenzó a reír hacia el rubio que no sabía cómo tomar esa situación. –Dios esto será genial cuando mi hermana te cruce.
-Tu hermana no me asusta para nada.
-Claro que no, déjala que hable sola como siempre. –Concluyó. -Venga, tenemos que charlar.
Sin decir nada, salieron del hall dejando a una Jill pensativa por la reciente charla escuchada ¿Claire perdedora y enojada? Bueno, no conocía a la chica hacia menos de una hora que la había conocido pero le parecía una chica abierta y segura de lo que decía no parecía tonta como para perder juicios pero como no era abogada lo mejor era no opinar.
Era un día agradable para Claire, la paz reinaba la mañana que en consecuencia le daba tranquilidad a ella para seguir con todo su trabajo restante y las citas que tenía en el transcurso del día.
Pensó un poco en la nueva persona que ayudaría a Chris en el caso, de hecho estaba muy ansioso sobre su llegada ¿Acaso era el presidente de los Estados Unidos por tantas ansias?. Pero era mejor decir "si" para fingir escucharlo. De hecho no le prestaba atención mínima cuando hablaba de su nuevo compañero desde ayer.
La canción de Queen resonó en su celular y rápidamente atendió sin mirar la llamada dejando de lado sus archivos que leía.
-¿Hola?.
-Mi queridísima Claire ¿Cómo estás?. –La voz masculina hizo que la alegría la inundara y tapara su boca con su mano por la sorpresa.
-Dios, pensé que te habías olvidado de mí ¿Por qué mierda no me contestas los mails y a Chris sí?. Odio eso. –Se quejó molesta ante su amigo que suspiraba a través del teléfono.
-No me olvidé, el trabajo me mantiene ocupado.
-Dylan, yo también estoy ocupada y te contesto, pero ya está no quiero pelear contigo ¿Cómo te va en Francia?. –Preguntó con emoción hacia su amigo que se quedó en silencio por algunos segundos.
-Bien, pero volveré a Estados Unidos.
-¿Por qué?.
-La verdad es un buen puesto, amo cocinar aquí y todo pero la verdad estar sin Violet se me parte el corazón a pedazos. La extraño demasiado. –Explicó el chico. Claire al escuchar eso soltó un simple "Ow". Su mejor amigo siempre tan romántico y pasional con las personas a quien le atraía. Pero sabía que su novia era un buen partido, de hecho le caía fenomenal la chica que lo encantó desde el primer momento.
-Tengo ganas de golpearte por la situación y el puesto que estás perdiendo allí pero no puedo decirte nada. Confío en tus decisiones y me parece que si para ti es correcto para mí también lo es.
-Gracias. –Dijo con ternura como solía hacer. -Le voy a proponer matrimonio. –Comentó seguro de lo decía y la chica solamente enmudeció.
-Eh… espera… ¿Estás seguro?.
-Es esa la razón por la cual dejo mi puesto,volveré , le pido matrimonio y paso el resto de mi vida con ella.
-Hombres como tú ya no quedan es muy romántico, yo odio el romanticismo pero queda tierno en ti . –Con ternura la chica hablaba mientras con su mano libre involuntariamente abrazaba una carpeta. –Ojalá todo vaya bien entre ustedes, me encanta verlos juntos ¿Cuándo vuelves?.
-En unas horas, de hecho estoy esperando mi vuelo. Estoy en el aeropuerto.
-¿Qué?.- Sobresaltó sobre su asiento. -Mierda tú sí que no pierdes el tiempo.
-Soy ansioso y lo sabes ¿Allí cómo va todo?.
-Bien, las cosas cambiaron. La idiota de Sally renunció a Chris y ahora tenemos secretaria nueva, parece súper modelo pero me cayó bien.
-Va a llover, alguien te cae bien en la vida mi odiosita.
-Cállate, tengo que cortarte. –Al escuchar un golpe sobre la puerta escuchó una queja de su receptor del cual le dijo un adiós y luego la llamaba cuando saliera del vuelo. –Pasa.
Jill apareció detrás de la puerta llevando un mechón de pelo acompañando una sonrisa para la abogada.
-Chris quiere verte, hay una reunión por Leon. –Al notar el gesto farragoso de la chica aclaró. –El nuevo.
-¿Dijiste Leon?. –Se puso de pie alarmante saliendo de su asiento notándose nerviosa.
-Hmm sí.
-Creo que voy a desmayarme. –Llevó su mano hacia su frente intentando calmarse.
¿Por qué se perseguía? Tal vez no era la persona que pensaba que era, el mundo estaba lleno de hombres llamados Leon. El destino no podía ser tan injusto con ella como para cruzárselo todos los días ¿verdad?.
-¿Todo en orden?. –Inquirió Jill preocupada ante la reacción de Claire.
-Sí, disculpa. –Negó con su cabeza dejando de lado su carpeta en su escritorio saliendo del despacho siguiendo los pasos de Jill.
Cada paso que daba su corazón latía con más velocidad pensando en cualquier momento que iba a explotar de la ira. El hecho de recordar la cara satisfactoria al terminar el juicio hizo despertar un instinto asesino en su interior como ahora pero solo sonrió hacia la secretaria que la miraba con susto y en plan de tranquilizarla le habló sobre el ardiente clima veraniego caminando por los pasillos.
La primera en ingresar a la sala de reuniones fue Jill que saludó con un ademán general a algunos a quien no había visto la cara anteriormente.
En el campo de visión de la pelirroja apareció Rebecca en una extremidad de la mesa, a su lado Piers que jugaba son sus manos desinteresadamente. Por otro lado Carlos que babeaba por Jill pero su mirada se petrificó sobre una persona en especial. Su pesadilla estaba allí, mirándola con diversión y arrogancia como solía hacer y eso hizo que su sangre hirviera. Tratando de calmarse abrazó el brazo de Jill haciendo el único contacto visual con su hermano que intentaba reir.
¿Qué le parece gracioso?.
-Por fin llegan.-Exclamó Chris feliz al ver la reacción de su hermana que se ponía roja de ira.-Bueno primero en principal cada vez somos más , primero Jill la secretaria nueva.-La señaló mientras que gentilmente asentía en cortesía.- Y me siento muy contento de tenerlo en el equipo a Leon Kennedy, Claire supongo que lo conoces.
-¿¡Que mierda hace el aquí!?.-Gritó más que enojada Claire a punto de revolear todo literalmente de su lugar , tanto fue el grito de la joven que todos se aparataron incluso Jill que fue hacia un rincón.
-Claire suficiente tienes con tu tra…
-Ay claro. -Soltó una descarada carcajada irónica irrumpiendo a su hermano.-Porque este idiota me haya ganado un juicio ya soy una inservible ¿verdad?.
-En realidad lo eres. -Agregó Leon riendo satisfactoriamente burlándose de la chica que rugió. –Huy, parece que a alguien le vino la regla.
-Tu cierra el pico o te parto el cuello.-Amenazó la chica señalándolo con el dedo índice para luego dirigirse a su hermano escuchando el Ohh de sus compañeros.-¿Por qué no me pediste ayuda a mí? ¿Por qué el? ¿Me lo hiciste apropósito?.
-Cabeza de frutilla ,tu hermano necesita gente PRO-FE-SIO-NAL. -Exclamó el rubio aun en plan de sacar de sus cabales a Claire que arrugaba la nariz remangando su blusa.
-Cállate o lo lamentaras Barbie mal hecha ¡Y no soy cabeza de frutilla!. –Vociferó defendiéndose y luego tomo un respiro en plan de tranquilizarse.
-Claro que no, además recién me entero lo que pasó, sea lo que sea estará aquí te guste o no.-Se defendió Chris , a veces su hermana era detestable, horriblemente histérica ,competitiva y ni hablar de lo malhumorada que era.
-¿Sabes qué? Vete al carajo Christopher quédate con tu grupito.-Rechistó retirándose de la sala haciendo que Jill sin saber que hacer la siguiera para tranquilizarla.
Un silencio incómodo se formó en la sala, Leon miró a sus compañeros conteniendo la risa. Chris parecía normal ante la vergonzosa situación y los demás simplemente no encontraban palabras justas para tomar una iniciativa de olvidar el vergonzoso encuentro.
-Bienvenido Leon. –Susurró Rebecca intentando de salir con éxito de la situación. Espero que no mueras degollado por Claire.
-No te preocupes, no vengo a hacer amistades sino a trabajar. Para mí no es problema ignorarla. –Llevando sus manos a sus bolsillos, Leon respondió con normalidad.
-Ya sabemos cómo es Claire con todos, para nosotros es normal. –Comentó Piers. –De hecho la mayoría le tiene miedo por enfrentarla a veces.
-Dejala que hable sola, al fin al cabo después se le pasa. –Se encogió de hombros llevando sus manos a sus bolsillos el castaño. –Mejor comencemos con los detalles ¿Les parece? No hay que perder tiempo.
Todos asintieron tomando asiento sobre la mesa comentando desde el comienzo cada detalle del caso mientras que Leon intentaba olvidar sobre el enojo de Claire. Tenía su día asegurado con esa chica.
Un estrepitoso portazo derramó toda la furia de la pelirroja que tomaba asiento sobre su silla y respiraba entrecortadamente. La puerta se abrió con sigilo mostrando a una Jill asustada que la miraba buscando alguna expresión tranquila por parte de la hermana de su jefe.
-Claire…
-¡Lárgate!. –Apuntó hacia la puerta pero luego se dio un golpe con la palma de su mano. –Perdón no es contigo, solo déjame sola. –Apacible e incluso irreconocible para la horrorizada de Jill le dedicó una mirada tranquila donde señalaba a la puerta, la pobre secretaria muda cerró la puerta.
Apoyó sus codos sobre su escritorio escondiendo su cara ardiente sobre sus manos dando un resignado suspiro por calmar sus impulsos.
Parecía que el destino se reía en su cara diciendo : ¿Acaso odias a Kennedy? Pues ahora lo verás por el resto del año.
Frunció el ceño ante ese pensamiento y sus puños dejaron de contraerse para saciar su ira. Cerró sus ojos por un momento buscando el lado positivo, no era tan malo verlo todos los días. Era un tipo… agradable a la vista. En realidad siempre lo fue a pesar de sus tontas diferencias y pocas profesionales por ambas partes pero debía admitir que era un sueño viviente para cualquier mujer. Había que admitirlo era hermoso.
Bipolar de mierda atacó su mente haciendo una mueca fastidiosa de su parte.
Tomó un clip de su cajón y lo mordió para calmar sus nervios recordando la primera vez que lo vio.
Flashback.
Los pájaros cantaban alegremente sobre los arboles creando un lindo unísono sobre el terrible tránsito donde rebozaban las bocinas altas por el pequeño embotellamiento. Quitando eso era un día apacible, el sol brillaba con intensidad pero el frio seguía latente como la nieve sobre la acera que desaparecía con extrema lentitud.
Bajé de mi auto soltando el aliento de mi boca mirando por varios segundos como el humo se liberaba entre mis labios. Podría parecer una niña pero a mis veinticinco años seguía ese tipo de costumbre que adoptábamos con Chris cuando salíamos a jugar en la nieve y fingíamos que fumábamos por horas. Era divertido.
Pensar en mi hermano hizo que esbozara una sonrisa melancólica en mis labios fríos, a veces me sentía arrepentida por dejar Nueva York para tomar este caso en Washington. No era lo mismo estar en mi departamento sola sin su compañía a pesar de nuestras charlas telefónicas sin sentido, las cenas no eran las mismas sin él ni tampoco mirar películas de terror como solemos hacer siempre donde él se acurruca a mi lado tapando sus ojos por la impresión en las escenas más cruentas… Suena extraño de mi parte, todo el tiempo deseo estar solamente con mi mente y mi propia música pero mi hermano era mi apoyo y mis insomnios. De todas formas era tarde arrepentirme, ya estaba allí lista para la primera audiencia subiendo las extensas escaleras de la corte.
Miré mi reloj que colgaba sobre mi muñeca teniendo unos veinte minutos limpios para charlar con mi cliente sobre los últimos detalles pero mi plan se desmoronó cuando recibí un mensaje diciendo que llegaría justo a tiempo por el embotellamiento. ¿Qué haría durante veinte minutos? Para cualquier persona veinte minutos no significa nada pero para mí sí.
Me entretuve durante diez minutos mandándome mensajes con Abigail que me contaba las estupideces que charlaba con Piers. Por esas cosas juré que nunca más le presentaría mis amigos y/o colegas a ella. Seguro tendrían algo rápido y ya. No creo que durara nada pero hasta donde sabia por el momento solo tenían largas charlas y jamás hubo un beso o algo por el estilo. Al fin al cabo le había dejado bien en claro que no perdería mi amistad con Piers por su culpa en caso que pasara algo.
Fruncí el ceño cuando mi amiga dejó de hablarme cuando tenía su ensayo y tomé mi alternativa que era subir a la planta alta para leer un poco sobre el caso y mantener mi cabeza fresca en los pasillos teniendo un poco más de privacidad y tranquilidad.
Me dirigí al ascensor tomando mi bolso y el reporte. El ascensor me abrió sus puertas de forma mágica y me situé dentro de él.
Un bostezo se escapó de mi boca demostrando mi falta de sueño en mí. Sin duda el invierno dejaba estragos sobre mí y una de estas era la poca energía que me daba. El hecho de sentirme reconfortada sobre mi cama y mi alarma sonara constantemente me ponía de un pésimo humor ni tener a Christina de mi lado lamiendo mi cara para despertarme era muchísimo peor…Mierda… extraño a mi perra. Dejar a mi pequeña "hijita" era otra cosa que me entristecía en absoluto.
Ojalá que Chris la cuide bien… es muy cachorrita todavía.
Llevé mi dedo índice hacia el tablero oprimiendo el botón 3.
Un par de dedos aparecieron sobre la poca abertura que quedaba entre las puertas al cerrarse y automáticamente estas se abrieron revelando a un hombre que debería rondar por los veinte o treinta, quizá tenga mi edad. Estaba un poco agitado y me sonrió en modo de disculpa por haber aparecido de esa forma pero ni siquiera me molestó, tenía una sonrisa embriagadora. Parecía un modelo de Calvin Klein.
Llevó su dedo índice hacia el tablero pero al ver la luz que contorneaba el botón demostrando hacia que piso me dirigía sonrió con timidez.
-Ah…piso tres. –Titubeó sonando su cuello de un lado hacia a otro a mi lado escuchando con facilidad ese crujido que me impresionó.
Su perfume ingresó a mis fosas nasales, era un aroma exquisito y sumamente agradable para mi sentido del olfato, involuntariamente inhalé varias veces para disfrutar el aroma que provenía de él.
Esta vez con disimulo extremo giré mis ojos a él que agachaba su cabeza un poco pensativo. Era de estatura más alta que yo, de seguro que yo sin tacones llegaría a su cuello o como máximo a su mentón. Su nariz era fina y recta, su cabello rubio y despeinado caía sobre su rostro varonil, tenía unos labios rosados y cincelados que me invitaban a unirlos con los míos.
Contrólate idiota.
Me concentré en mirar su vestimenta, con su traje negro elegante. Intenté no hacerlo pero para analizar un hombre al cien por ciento debía ver su trasero. Y sin vacilar lo hice jurando que fue el mejor que había visto en toda mi vida. Mordí mi labio inferior escondiendo mi rubor ¿Acaso era una adolescente en plena ebullición de hormonas? Quería golpearme a mí misma.
No supe cómo pero era tanta la reprimenda mental que me estaba haciendo que mi carpeta cayó al suelo. Maldiciendo me agaché a juntarlos deprisa quedando como estúpida delante de él que se ofreció a ayudarme.
Avergonzada, maldije reiteradas veces nerviosa juntando con toda la rapidez las hojas desparramadas sobre el suelo.
Él en cambio volvió a sonreír acomodando las hojas que había juntado, por un momento pensé insultarlo por cómo comenzó a revisar el archivo clavando sus profundos orbes azules sobre mí y su sonrisa se ensanchaba más.
Otra vez el rubor…
-Claire Redfield. –Asintió varias veces con esa voz de locutor que tenía, que diga mi nombre era música para mis oídos. Para controlarme solo agité mi cabeza dándole la razón.
-¿Si?.
-Mucho gusto. –Extendió su mano hacia mí, yo sin dudarlo estreché mi mano sobre la de él. ¿Por qué me sonreía tanto? Me confundía.
En modo cortés opté por regalarle una simple sonrisa.
-Y tú eres. –Dije esperando su respuesta.
-Soy Leon Kennedy, la persona que te ganará en este juicio. El caso es mío.- Su sonrisa seguía en él, intacta pero esta vez tenía otro tipo de significado sobre mí.
Mi tonta sonrisa se desvaneció en el aire y las puertas del ascensor se abrieron, aún seguíamos allí, arrodillados con las hojas en nuestras manos mirándonos a los ojos. Esta vez no era nada "Mágico" sino que mi furia comenzó a traspasar sobre mí. Caí en sus redes y lo peor de todo es que él lo sabía.
Arrebaté mis hojas de su alcance y me erguí acomodando mi falda de tiro alto que se elevó más de lo común, este idiota seguía en el piso y examinó mis piernas desnudas y medio muslo con su sonrisa malévola.
-Eres un idiota. –Chillé caminando fuera del ascensor.
-Lindas piernas.- Bramó cuando le di la espalda y tan solo lo ignoré a él y a mi instinto asesino que pedía justicia por mano propia.
Fin de flashback.
Al menos doce clips yacían sobre la mesa, doblados para tranquilizarse a sí misma mientras recordaba aquél episodio estúpido.
Si bien habían pasado dos años de que lo conocía para Claire parecía ayer y enojada salió de su despacho para tener algún tipo de trato pacifista con Leon si querían convivir un poco mejor en el trabajo.
Tocó varias veces la puerta chocándola con sus nudillos, era tanta la bronca que irradiaba sobre ella que al golpear fuerte estos tomaban un tono rojizo y un leve dolor.
Al abrirse la puerta lo vio con una pizca de humor en sus azulados ojos y una cerrada sonrisa al ver que masticaba algo que no supo ver ni tampoco quería averiguar. Se dio la vuelta dándole la espalda a la vez que ella cerraba la puerta enfrentándolo.
-Qué alegría encontrarte aquí. –Dijo él luego de tragar lo que consumía. –Extrañaba ver esos lindos ojitos que tu madre te dio.
-Muy gracioso Kennedy. –Con ironía rodó sus ojos cruzándose de brazos. –Sabias que estaba aquí y viniste igual.
-¿Y eso qué? No eres el centro del mundo, yo solo vine aquí a trabajar con tu hermano ¿Piensas que vine aquí para molestarte? Tengo mejores cosas que hacer además yo sé que extrañabas ver mi hermosa cara. –Se dio la vuelta hacia su escritorio tomando una envoltura de un chocolate tomando un trozo llevándolo a su boca y luego extendió su brazo hacia la joven. -¿Quieres?.
-No quiero. –Negó varias veces conservando su postura dura. –No puedes ser tan idiota.
-Este idiota te ganó. –replicó con su boca repleta de chocolate mirando la mueca de disgusto por parte de Claire. –Te admiro, en realidad admiro a los perdedores que intentan salir adelante.
-Solamente voy a decirte esto, no me busques porque te puede ir mal.
-Lárgate de mi despacho ahora querida, estoy comiendo mi rico chocolate y no quiero que me caiga mal por tu culpa. Si solo viniste a amenazarme quiero comunicarte que no funciona, ahora por favor. –Ofreció su salida al abrir la puerta, la pelirroja dio un respiro y caminó hacia la salida no sin antes ser detenida por un chiflido de la parte de su "compañero".
-Me alegrará verte aquí y por cierto buen trasero. –Se apoyó sobre el marco de la puerta asintiendo varias veces recibiendo la fulminadora mirada de la pelirroja que rezongaba ignorando el comentario.
-Come mierda. –Le dedicó un gesto insultante con sus manos, dándose la vuelta.
-Mujeres… ¿Quién las entiende? Les digo un halago y se quejan y si no las halagas también ¡Que complicada eres!. –Bufó entrando a su nuevo despacho soltando una sonora carcajada al ver el enojo de su compañera. Oh, extrañaba ver su rostro enojado, Le daba cierta ternura y seguridad. Era divertido hacer enojar a Frutillita.
Y acá el capítulo tres! puede ser un poco aburrido pero si o si tenía que hacerlo para que se ajusten las últimas cosas para comenzar con tooodo con el capítulo próximo.
Voy a marcar algunos detalles.
Primero en principal, volveré a tocar el tema de mi queridisima Abigail, practicamente me identifico con ella, No hablando de su personalidad sino por la misma pasión que llevamos que es, sin duda, el baile (Para los que no saben soy bailarina) asi que opté por poner alguna pizca mía sobre ella, al menos en eso xD.
La segunda que todos deben estar "sorprendidos" es por el trato de Claire y Leon ¿Saben qué? Me encanta!, me gusta verlos así, no es normal. Pero me gusta ver en esa situacion a Claire donde no guarda sus comentarios y Leon con ese raro humor que tiene le da una particularidad a la extraña pareja.
La tercera fue narrar en primera persona *Amo narrar en primera* si fuera por mi lo hacia en primera persona el fic completo pero se pasarian por alto muchas cosas importantes para el fic y no se entenderia ya que practicamente todo esta entrelazado con todo, desde lo más minimo hasta lo más complejo y lo notarán más adelante. Y ponerme debajo de la piel de Claire me gustó, mas que nada para que la conozcan mejor y se olviden un poco de la imagen normal que tiene habitualmente y estamos acostumbrados de ver...
Mas que nada fue Cleon este cap pero tampoco abusaré de eso, al menos lo intento pero como mi nombre lo dice no podré evitarlo tan facil.
Y la cuarta ¡VOLVIO MI DYLAN! *llora en el suelo* Bueno me calmo c:
Por cierto vi a muchos interesados sobre el capítulo anterior sobre Leon y Helena y lamento contarles que no puedo adelantar nada, sino contaría muchisimo sobre la historia de aquellos dos tortolitos.
Respondo Reviews :D
Daryldixon4ever: Pensé que me abandonaste T.T tus reviews me halagan tanto y me dan fuerzas para seguir adelante, juro que necesitaba tus reviews xD en cuanto a Sherry y Jake saldrán en algunos capítulos pero más adelante ya que son solo conocidos de Leon, y Leon es medio... rarito con sus amistades :3 gracias y me alegro que te guste :B
Maca Revil: Te extrañooooo :c jajaja ok prometo hablarte porque siempre me olvido T.T y gracias por los animos que me das siempre.
:Ay si muchisimos cambios! No me hables de Mad es que... extraño a mi chiquilla T.T creo que haré un capítulo de Love Of My Life tan solo para que aparezca ella, así no la extraño tanto :c En cuanto a Leon y Helena saca tus propias concluciones! Saludos linda y hablamos :3
megustaelpan: Mi esposa e.e Como le va? Bueno como sabrás ya viste mis ataques por Whatsapp por no escribir mas seguido xD Gracias por el apoyo queridita :3 Y sé que tengo que mejorar todavia, Lo más gracioso es que sé bastante sobre las tíldes y demás pero ¿Qué pasa? Cuando las corrijo no las encuentro y cuando publico ahí me doy cuenta que no puse tilde en tal palabra ._. Pero bueno, soy despistada xD
AdrianaMontes: Adrii, eras la que más espera este capítulo! Aqui esta calentito recien salido del horno xD Ada es buena en este fic, tranquila... ella no hará nada malo quedate tranquila saludos.
ClaireRedfield12 : Bueno, muchos pensaban que iba a seguir con la temática que llevaba anteriormente y la verdad no... por el momento no. No puedo comparar este fic con el anterior porque básicamente no se parecen en nada. Y en Helena y Leon no puedo opinar naada. Gracias por tu apoyo linda :D
NicoleNivans: Ehh doña flojera! xD No, la hija de Claire es su fiel perrita jaja Claro que no xD, Si, creo que todos quedaron impactados con Leon y Helena pero no puedo hablar sobre eso. Dejaré que saquen sus conclusiones.
name: Lo sé, dos semanas es mucho, pero para mí es poco para escribir 20 páginas de Word y corregirlos y seguir con 3 fics a parte de estes T.T
Muy bien, respondí todos y mil disculpas por la tardanza. Perdón por algún que otro fallo ortográfico pero les seré sincera. Acabo de terminar este capítulo y pensé actualizar mañana pero como ya está terminado preferí hacerlo ahora. La proxima actualizacion será dentro de dos semanas y espero llegar. No tardaré en actualizar en un mes, lo prometo.
Los adoro y buen dia del padre a sus papitos :B
Feliz Dia papá (Aunque no lo leas porque no te interesa lo que escribo)
En fin buena semana a todos y buena onda.
Atte: Natalia : )
