¿Hola si? VOLVI CHICOS ESTOY VIVA
Bueno primero en principal quiero pedir disculpas. Sé que prometí actualizar en diciembre pero mi musa hizo un paro por tres meses. También inicié las clases y acomodar los horarios es lo peor y peor para mí porque ahora paso más tiempo ahí.
Extraño actualizar una vez por semana como hacía antes. Maldita vida :c
En fin sumando a mi carencia de inspiración también he tenido muchos proyectos como novelas ajenas a FF y también un remake de mi primer fic Love of my Life (quien quiera llorar sangre por la pésima ortografía los invito a leer si no lo han hecho) en fin son muchas cosas y escribo poco,los proyectos me sofocan un poco así que reordenarme costará un poco.
También quiero destacar que este capítulo lo odie, lo he llamado el capítulo maldito ya que nunca concretaba su finalización ya que mi pc se dañaba cuando lo hacia así que ahora son las 4:30 AM en Argentina y lo acabo de terminar y prefiero actualizar ahora y no otro día donde corro riesgos. Además ha tenido su metamorfosis, iba a ser muy largo, tenía escenas que al menos para mí eran inútiles así que me tomé el trabajo de quitar muchas cosas.
Gracias por los reviews que aún no puedo contestar, es tardísimo y muero de sueño.
Los dejo con esto y perdón si hay alguna falla, soy una zombi en este horario. Los quiero y gracias por aguantarme en todas.
Pd: Pienso actualizar al menos una vez por mes ¡Paciencia por favor! Gracias y mil perdones y espero esos comentarios para animarme!
Capítulo 4 : Soy tu debilidad.
Aquel tono del celular resonaba por toda la habitación además de los sonoros ronquidos de su mascota que dormía a su lado sin enterarse del caos que había a su alrededor. Claire con dificultad vislumbró su alrededor, las largas cortinas blancas se iluminaban al sol que se asemejaba sobre ésta con brevedad.
Farragosa, se incorporó con pesadez sobre su cama propinándole unas simples palmaditas a su perra sobre su lomo despertándola y a la vez acallando sus ronquidos anormales en un tierno y hermoso animal como lo era Christina.
Extendió su mano hacia su mesita de noche a la vez que miraba la hora.
6:33 AM.
—Buenos días muñeca.
—Son las seis y media de la mañana—se quejó frunciendo el ceño cuando su compañera de cama había conciliado sueño y comenzaba con sus ronquidos nuevamente.
— ¿Así me recibes? Eres la primera a quien llamo desde que baje del avión, ni siquiera llamé a mamá—por algunos segundos enmudeció al escuchar un extraño sonido del otro lado de la línea.—¿Eso son ronquidos?¿Ya tienes un macho y no me enteré?.
—Ojalá sea un macho como tú dices—soltó un frustrado suspiro tras la risotada de Dylan sobre el celular—No, es Christi que se durmió…triste realidad ¿Cómo te sientes?.
—Nervioso, la verdad no sé qué pensar.
—Tranquilo, seguro que aceptará además hacen tan linda pareja—murmuró con cansancio mientras que cerraba sus ojos.
—¿Nos vemos hoy en la noche?.
En el lugar de siempre—bostezó—.Con Chris.
—Por supuesto, tengo que colgar ya llegué. Nos vemos por la noche a la misma hora y mismo lugar y que la mesa sea de cuatro porque seguro iré con mi prometida.
—Suerte.
Dylan terminó la llamada guardando su celular en el bolsillo de su chaqueta observando por la ventanilla del taxi su barrio que ya se lo notaba activo al ver a sus vecinos tomando el diario u otros simplemente salían a trabajar. Una vez detenido el auto él bajó apresurado dándole el cambio al taxista que lo ayudó a bajar su pesado equipaje.
Estaba esperanzando de verla en la puerta esperándolo como siempre hacia cuando llegaba de sus viajes para visitarla pero allí no había nadie. Tal vez porque era muy temprano, o se había quedado dormida o mejor aún quizás preparaba una sorpresa. Sonrió al pensar aquello imaginándose con certeza en cómo la tendría en sus brazos y aquello produjo que su cuerpo no responda y casi caiga sobre el suelo aunque milagrosamente pudo sostenerse.
Al entrar la sala estaba oscura, las cortinas color café no permitían que ni un mínimo rayo de sol penetrara el living, era temprano pero el sol era fuerte y más en esa época como lo era el verano.
—¿Violet?. –llamó reiteradas veces a la vez que abría las cortinas haciendo que los rayos solares dieran de lleno hacia su pálido rostro y de hecho ya sentía arder sus mejillas.
—No escuché que venias. –Apareció de alguna parte y su voz hizo olvidar su alrededor por algunos segundos, dio un giro para encontrarse con sus hermosos y oscuros ojos marrones de los cuales hacían que sus pensamientos se hagan nulos.
—¿No estas contenta de verme?. –Enarcó sus cejas abriendo sus brazos para recibirla en un abrazo, ese abrazo del cual necesitaba hace meses pero lo único que recibió fue un frio abrazo de ella, ¿Qué le estaba pasando? Siempre se alegraba al verlo.
—Lo estoy. –sonrió a la vez que le daba un beso casto en sus labios, éste sin perder el tiempo la tomó de la cintura apegándola lo mejor que pudo contra su cuerpo, quería sentirla y quitarse toda esta abstinencia que llevaba pero todo ese aire romántico se desvaneció como humo de un cigarro cuando ella se alejó con sutileza.
—¿Cómo estás?.
—Bien. – respondió llevando un mechón de su cabello azabache detrás de su oreja.
—¿Solo bien? ¿No hay nada bueno que quieras contarme?.
—Nada. –Dijo en tono cortante, parecía nerviosa por alguna ocasión pero el chico pensó que no había solucionado sus problemas familiares y preguntarle en cómo iban las cosas le parecía un momento totalmente inapropiado.
—Te extrañé. –Susurró acercándose a ella con su particular mirada dulce del cual ella siempre correspondía mordiéndose el labio inferior pero solo respondió con una sonrisita abrazándolo por el cuello.
Era el momento indicado algo muy interno se lo decía, era un momento que cambiaría su vida para siempre. Sentirla alrededor su cuello le transmitía seguridad y valor por lo que estaba a punto de hacer. Dio un suspiro acompañándolo por su característica sonrisa simpática y del bolsillo tomo un anillo. Ésta era la gran razón por la cual había dejado Francia.
Su mirada, como lo esperaba, era de asombro tanto su boca como sus ojos se abrían de una forma que jamás lo había visto antes.
El reloj de su muñeca dictaban las 9:12 PM, su horario de reunión era a las 9:00 donde siempre se reencontraban y hacían esos chistes sin sentido de los que entendían solo ellos tres. El lugar culminaba de gente y los hermanos Redfield tuvieron la impresión de que si no pedían algo podrían quitarles la mesa.
—¿Estas segura que vendrá?.
—Christopher, ¿Cuántas veces tengo que repetirte que si?—afirmó con recelo la pelirroja —.Puede ser que llega tarde porque fue a ver a los familiares o el tránsito, es sábado.
—Es que me preocupa que no contesta mis llamados ni mensajes.
—A mí tampoco, ni siquiera me dijo como le fue con Violet—comentó Claire jugando con sus dedos con la servilleta.
—Quizás estén "poniéndose al día"—sonrió intentando quitarle una sonrisa a su hermana pero esta desvió su mirada suspirando. —¿Y ahora por qué estas enojada?—Inquirió el castaño cruzándose de brazos—Ah, por Kennedy.
— ¿Quién es Kennedy? ¿El centro del universo?—frunció el ceño ella, con mirada inquietante.
—Si… es Kennedy—afirmó él, con una sonrisa en sus labios.
—¡NO!—gruñó y luego hizo una pausa—Bueno sí, la verdad no me esperaba que el fuera tu socio pero supongo que no me queda otra alternativa.
—Yo creo que se podrían llevar bien, Leon es una persona muy divertida y alegre, creo que a ti te falta eso.
—¿Ahora soy una tipa aburrida?.
—Te comportas como una vieja antipática—dijo simplemente—Pero tienes tu extraño lado divertido y Leon puede a ayudar a descubrirlo además yo los veo como lindos jun…
—Cállate—Lo interrumpió—De lo que me estás diciendo puedo comprender de que intentas que yo tenga una amorío con él ¿Acaso tomaste la gasolina de tu auto? Mira Chris, yo estoy sola y así estoy bien y si piensas que necesito un polvo para cambiar mi humor la respuesta es que no soy así.
—Yo no dije que necesitabas un pol…
—Cállate que si hablas oscureces más el tema, además él no es mi tipo.
—¿Cuál es tu tipo entonces? ¿Steve?.
—Ya era raro que no lo nombres—rodo sus ojos—Lo que pase con él es cosa mía, yo nunca me metí en lo que hacías con Jessica.
— ¿Qué tiene que ver mi ex novia con lo que te estoy diciendo? ¿Vamos a sacar los trapitos al sol?.
—Saquemos los trapitos al sol—dijo con énfasis— ¿Cuál es tu estilo? ¿Las secretarias súper modelos?.
Él miró con horror a su hermana que había replicado aquel argumento, ella sonreía al saber que había golpeado justo en su talón de Aquiles. Tosió y se ergio sobre su silla intentando mantenerse monótono y en ese momento ella miró hacia la puerta señalando con su mirada.
Dylan apareció en la entrada del restorán, por algunos segundos caminó de forma pausada hacia los hermanos Redfield que murmuraban por lo bajo preguntándose donde estaba la "afortunada".
Tal vez ella está estacionando el auto pensó Chris para sus adentros.
Claire fue la primera en ponerse de pie y abalanzarse contra su amigo que la recibió con un fuerte abrazo, era una extraña combinación de melancolía y abstinencia de su mejor amiga que también era como su hermanita menor. Sus fuertes brazos la rodearon con fuerza a tal punto de impedir que el oxígeno ingresara a sus pulmones a lo que la joven lo golpeteó con suavidad soltándose.
—¡Que alegría verte!
—Lo mismo digo—la tomó de los hombros imitando una sonrisa.
La joven miró los inconexos ojos azules verdosos de su amigo, algo estaba pasando estaba más pálido de lo común.
—¿Todo en orden?—indagó preocupada.
Él en cambio dejó de lado a la muchacha para dirigirse a Chris que se saludaron con el típico saludo de hombre a hombre. Una vez terminada la acción tomó asiento mirando con extrema atención hacia la copa de agua frente a él, sin mantener ningún contacto visual con los dos hermanos que se observaban confusos ante el comportamiento del chico.
¿Por qué no decía nada? Cada vez que regresaba de algún viaje hablaba hasta quedarse sin aire contando las cosas más estúpidas de lo que hacía o las locuras de sus clientes franceses o sus pesadas bromas que hacía a sus compañeros. Ese no era el Dylan que esperaban, era un chico con mucha luz, siempre se lucia por su simpatía pero en cambio hoy se lo notaba sin ninguna expresión.
—¿Pasó algo?—preguntó Chris con cuidado.
—Yo… no sé cómo decir esto.
—Me estas asustando—comentó la pelirroja tomando asiento.
—¿Dónde está Violet?.
—Terminamos—dijo sin vacilar. Todavía no era capaz de mirar los ojos de aquellos dos que soltaban un suspiro de frustración. Cabizbajo llevó sus dedos hacia su cabeza enterrándolo en su corto cabello castaño creando un camino hacia su nuca—Soy un idiota, lo sé.
—Pe…pero ¿Cómo?¿Por qué?—apenas podía creer lo que escuchaba, dejo de lado la servilleta que hacia segundos atrás jugaba impaciente y a la vez miró a su hermano que negaba con su cabeza.
—Apareció otro—murmuró con su voz apagada
—¡Pero que perra!—gritó eufórica vapulando sus puños contra la mesa llamando la atención de todos los circundantes del lugar.
—Claire—reprendió su hermano tomando su mano de forma calmante, ella bajó su mirada.
—Deje todo por ella y así me pagó.
—Lo lamento en verdad, no puedo creer yo jamás esperé algo así de ella pero ánimo, eres joven tienes treinta años recién cumplidos—intentó animarlo sin éxito la joven.
—Claire, no seas estúpida ¿crees que en este momento pienso en buscarme a otra chica?.
—Ok soné muy estúpida—asintió—Pero es normal que te sientas así y estoy segura que encontrarás a tu alma gemela, además eres encantador yo podría presentarte a una amiga ¿Qué tal la secretaria nueva de Chris? Es una supermodelo y es súper simpática.
El mayor de los hermanos fulminó con la mirada a su hermana: —No.
— ¿Qué? ¿Por qué me miras así? Ah cierto que a Chris le gusta su secretaria—bizqueó hacia el castaño que sonrió minúsculamente, pensó por algunos segundos que cambiar de tema para aumentar el autoestima de su mejor amigo era su mejor opción.
—Eso no es cierto—se defendió—A ti te gusta Kennedy.
—¡Eso es mentira!.
Dylan alzó su mirada para disfrutar de la pequeña disputa de los dos hermanos que comenzaban a arrojarse migas de pan. Por primera vez en la noche soltó una carcajada dándose cuenta de que los necesitaba y más en ese momento. Extrañaba verlos pelear y soportar sus gritos.
—Ya, basta—Irrumpió la pelea—Gracias por la oferta de la secretaria, en serio pero por lo que veo ya tiene dueño y no me enteré, ni tampoco que Claire se enamoró de ese tal Kennedy.
—Es mentira—Dijeron al unísono.
—Olvidemos mi tema, creo que tienen cosas que contarme ¿no?.
—Mejor no hablemos de esa perra, juro que le arrancaré las mechas cuando la vea—agitó su puño en el aire la joven—Yo no tengo que decir nada, Kennedy fue un maldito que me ganó un juicio hace unos meses atrás y el idiota de mi hermano ahora lo tiene como socio.
—¿Y de la secretaria?.
—Es una secretaria común y corriente—alzó sus manos en defensa—además estaba harto de Sally.
—Y la cambió por una súper modelo—agregó su hermana con pura diversión en sus palabras—Vamos Chris si no te gusta esa chica yo soy Miss Mundo, además me gusta como cuñadita.
—Ya es tiempo de que tengas novia, hace tres años que terminaste con la estúpida de Jessica ¿verdad Claire?—agregó Dylan hacia la chica que asentía.
—Sí, además me encanta esa chica para Chris—sonrió con ilusión—No tiene pinta de zorra como lo era tu ex.
—¿Y tú quién eres para andar eligiéndome novias eh? —le dedico un mal gesto a su hermana.
—Soy tu hermana y yo elijo con quien estarás.
—Que celosa de mierda, déjalo que él elija—lo defendió Dylan disfrutando la incomodidad del mayor de los hermanos.
—Yo celo a mi hermano y lo digo con orgullo.
—Agradece que no te celo con nadie, si no estarías perdida—sonrió con arrogancia Chris.
—Para eso tengo a Dylan, si habré pasado momentos horribles en mi adolescencia.
— ¿Qué? por dios Claire andabas con esa micro falda que se te veía todo.
—¿Y qué? No era tan corta además nadie me hizo nada porque te hiciste pasar por mi novio para que me dejen en paz.
—Es lo que debía hacer, tu padre me iba a descuartizar si te pasaba algo y ya sabemos cómo Don Redfield reacciona cuando tocan a su nenita.
—Aw, papá siempre cuidándome… lo extraño tanto—la hermana menor hizo un gesto melancólico.
—Hace mucho que no lo veo ¿cómo está?.
—Bien, hablé con él hoy por la tarde y está viendo su agenda para venir con mi madre a casa en invierno.
Una joven y apuesta camarera se acercó hacia ellos cruzando su inocente mirada con Dylan que apenas la registró. Claire al notarlo apretó sus labios con enojo hacia la chica que tomaba el pedido. Sorpresivamente su celular vibro del bolsillo de su vaquero.
—Ordenen por mí—se dirigió a ambos—¿Hola?—Atendió esperando alguna respuesta.
— ¿Dónde estás? Te llamé a tu casa y nadie contesta—sonó molesta Abigail del otro lado de la línea.
—No estoy en casa, estoy en un restorán con Chris y un amigo ¿Qué pasa?.
—Solo quería avisarte que mañana no nos reunimos.
—¿Por qué?.
—Me voy urgente a Washington.
—¿Pasó algo?.
—No, mi hermano pidió una reunión en la empresa y quiere que esté presente y sinceramente me asusta porque nunca voy a ese tipo de reuniones además voy a quedarme unas dos semanas allí en casa de mis padres antes de que inicie con las clases.
—¿Iras con Piers?.
—No, él se queda aquí así que quiero que me lo vigiles—soltó una risita—Te extrañaré.
—Y yo a ti, pero tranquila que hablaremos por celular o Skype, como sea.
—Cuídate y saludos a Chris.
Claire termino la llamada dándose cuenta de que su cena estaba frente a ella y Chris junto a Dylan devoraban la cena.
La pelirroja los observó por unos instantes, vaya Dylan estaba destruido pero aún comía y eso al menos era bueno.
Era un día soleado , los pájaros cantaban y la cuidad de Nueva York era tranquila y rara a pesar de ser una de las horas pico o quizá era que su humor hoy estaba en alto … muy alto y pensaba que nada podría joderle el día.
Claire sonreía mientras caminaba por las calles con énfasis sin percatarse como las personas la miraban alrededor de manera extraña y poco normal, tal vez la hubiesen tratado de drogadicta por su expresión alegre y exagerada pero la pelirroja los ignoró, no vivía de los comentarios de la gente y solo ella les sonreía incluso a algunos se le contagiaba su buen humor y eso le gustó.
Estaba por cruzar la calle, estaba aproximadamente 4 manzanas del estudio pero cuando más larga era su sonrisa más corto era su trayecto. Cuando se dispuso a cruzar un auto gris se interpuso sobre ella y allí salió como si fuera un galán de novela asomó una gran parte de su torso sobre la ventana del automóvil.
—Buenos días muñeca—Sonrió Leon hablando en tono seductor—¿Te llevo?.
—No—Ella sonrió en su juego y se decía a sí misma Tranquila , solo sonríe él no cagara tu día—Sigue tu camino que yo iré caminando.
—Anda , no seas así venga te llevo.
—No , no quiero—Esta vez forzó su sonrisa comenzando a caminar.
—Vamos , te llevo—Leon intentaba enojarla y su plan estaba funcionando cuando ella comenzó a bufar mientras caminaba.
—No quiero, sigue.
—Te llevo , yo sé que quieres venir y viajar con esta hermosura—Se señaló y Claire se tiño de rojo de la furia.
—¡VETE AHORA DEJAME EN PAZ!—Gritó frente a toda la gente que la observaba.
—Ok , nos vemos frutillita—el rubio puso en marcha el auto y siguió su camino y la joven tan solo rechistó ¿Todo los días iban a ser así de molestos?.
Dio un suspiro profundo soltando sus malas energías y siguió caminando mientras llamaba a Abby.
—Amiguita mía—contesto con frustración la chica.
—¿Qué tal la reunión?.
—No sabes, me han pedido que sea la nueva modelo y cara de la empresa para otoño- invierno.
—¿Tú? ¿modelo? Eso es bueno, tienes pinta de modelito.
—No lo sé, pero ya acepté lo que sí es que tengo que buscar yo algún modelo masculino.
—¿Tienes en mente alguno?.
—No, eso es lo más preocupante—sonó exasperada—Supongo que sacaré un conejo de la gorra.
—De la galera—le corrigió—Tranquila, ya encontrarás a uno.
—¿Tú cómo estás?.
—Mal, la verdad se me está haciendo fatal con el idiota de Leon.
—Ah, sí, el que me contaste. Ignóralo tú te enojas por idioteces.
—Lo sé. Pero él sabe cómo molestarme.
Llegó relajada terminando la llamada, aún seguía en su postura optimista para llevar a cabo su jornada laboral. Vio a Jill en su escritorio charlando con demasiado interés con Leon que hacia esos gestos tan seductores que lo caracterizaban.
A Chris no le va a gustar ver esto.
—BUENOS días—subió con énfasis la primera palabra ensanchando aún más su sonrisa.
—¿Cómo va frutillita?—Leon prestó atención hacia la pelirroja que seguía en su misma postura.
—Deja de llamarme así—sonó amigable calmando su ira hacia el joven.
—Hola Claire, dijo Chris que…
—Que se fue a hacer unos trámites, lo sé—interrumpió a la secretaria—No hace falta que me lo digas palomita mensajera. Me acaba de avisar.
—¿Necesitas algo?.—Pregunto Jill sonando tranquila , no quería alterar a Claire como Leon lo hacía.
—Hmm si , hablar con Leon.— tomo de la mano a Leon dirigiéndose hacia su despacho , se sintió nerviosa cuando su cálida piel choco contra la suya y raramente no quería soltar su mano pero debía hacerlo cuando cerró la puerta.
—¿Qué pasa?.
—Mira yo solo quería decirte que…
—Shh no digas nada—Leon poso su dedo índice en los labios de Claire haciendo que esta arqueara sus cejas—Yo sé que me deseas pero lo nuestro es imposible—sonrió intentando molestar a Claire con éxito.
—¿Qué? —sonó perpleja e incluso se ruborizó—No hablo de eso , para tu información tú no me agradas ¿sí? Solo quiero decirte que no me jodas y ni te acerques a mí y es la última vez que te lo repito.
—¿O si no que?.
—O veras lo peor de mi—Claire poso sus manos en sus caderas con su fría mirada azul grisácea.
—¿Sabes una cosa rojita? No me asustas eres puro bla bla , yo —se señala—Esta belleza que ves aquí con tus ojitos azules no se asusta de nada.
—¿Quieres comprobarlo?.—extendió su mano hacia él.
—Por supuesto , veras lo peor de mí también.—estrechó su mano con la de la chica mirándose a los ojos se captó de que estos ya no demostraban enojo , ahora eran intensos y sus pupilas se dilataron al instante. Ella en cambio imitó su acción admirando el gesto sorpresivo de Leon.
—Ehm , ya… uhm no me mires así—Se soltó ella y el chico notó su sonrojo.
—Ya comenzaste a ver lo peor de mi ¿Viste mi mirada? Sé que soy tu debilidad—Sonrió acercándose hacia la puerta para luego retirarse. Claire reaccionó luego de mantener su boca abierta.
—¡No!¡no!— se dirigió fuera de su despacho observando como Leon caminaba despreocupadamente—¡Estas completamente equivocado!
—¿Ah sí?—volteó caminando hacia ella y la pelirroja asentía fríamente tragando saliva—Es raro esto no?—rió apoyando su brazo en la pared del pasillo encerrándola.
—N...no...no me asustas ni tengo debilidades
—Vamos Claire , tú siempre eres directa ¿porque no lo eres ahora?—su voz era ronca y sensual , tanto que las piernas de Claire eran gelatina.
—¿Quieres que sea directa? Lo seré, si, eres sexy pero lo que tienes de sexy lo tienes de idiota y¿ sabes qué? Eso no quiere decir que me gustes porque realmente no me gustas ni me gusta nadie ¿por qué no vas y le coqueteas a la tetona de tu amiga la secretaria?
—¿Celosa? Tranquila que hay Leon para todos—exclamó con ego disgustando a ella que mantuvo su espalda lo más adherida posible sobre la pared.
—¿Qué?
Piers se quitaba sus audífonos mientras seguía su camino hacia su despacho, con un gesto insignificante al ver a sus colegas en una posición no muy cómoda.
—Consíganse un hotel—se limitó a decir siguiendo su trayecto.
—Ya basta , esto es la guerra.
—Como digas , a ver si aguantas la guerra.
Chris la vio al entrar al estudio , lucia su impecable blusa blanca con un pequeño escote pero a simple vista parecía que se extendería , su mirada era tranquila leyendo esa revista de chismes y mordía un lápiz sin la menor preocupación de donde había estado ese mugroso lápiz antes de llevarla a su hermosa boca.
—Leyendo ¿he?—Chris se aproximó a ella que pegaba un salto—Perdón no quise asustarte.
—Oh ¿Cómo estás?—Jill dejo a un lado la revista concentrándose tan solo en su jefe que asentía—Eh, arregle una de tus citas ya que la señora Johnson no puede venir así que lo pase para el viernes.
—Siempre tan atenta—sonrió hacia la joven.
—¿Para algo me pagas no? Además ella avisó que no podía.
—Tienes razón.
Chris apoyó sus dedos sobre el escritorio moviéndolos con nerviosismo, Jill esperó alguna orden por parte de su superior que permanecía en la misma posición cabizbaja buscando algún tema de conversación.
—¿Pasa algo?—preguntó la joven con su mirada baja al sentirse intimidada.
Chris había tenido la brillante idea de invitarla a cenar, sonaba tonto para él que siempre había mantenido una discreta relación con su anterior secretaria, ningún tipo de relación fuera de lo laboral. Cierto que muchas veces charlaban de lo cotidiano pero en las oficinas. Sin embargo con Jill quería hacer una excepción con el simple pretexto de una bienvenida.
—Solo me preguntaba si querías…
—Buenos días linda—Carlos se apoyó en el mostrador con su voz de galán hacia Jill que lo saludó con un pequeño ademán—Ah hola Chris—saludó inexpresivo.
—Hola.
—Oye Jill me preguntaba si el sábado podríamos salir a cenar algo ¿Te apetece?.
Y los instintos asesinos de Christopher se activaron, la furia se desataban de sus azules ojos mirando con inquietud al moreno que se concentraba en la secretaria sonriendo complacida.
—Sí, luego lo arreglamos.
—Quiero un café. Ahora— Chris sonó irritado caminando a su despacho cerrando la puerta con tal fuerza que retumbaron las paredes.
—¿Y a este que le pasa?—se preocupó él al igual que la secretaria.
—No lo sé , él estaba bien , da igual después arreglamos sobre la salida.
—Que tengas un buen día nena.
—Igual tú.
Jill preparó el café mirando el reloj de la acogedora cocina y esta marcaban 9:35 AM.
Suspiró apoyándose en la encimera preguntándose si Chris se enojaría con ella por llevarle tarde su café ya que hacia 5 minutos exactos tendría que haberlo entregarlo cómo podía ser tan...tan...¿puntual y controlador?. Hasta pensó en escupir su café por lo molesto que era , ni hablar de cómo estaba enfadado con ella ¿porque? ¿Qué había hecho quitando lo del café?.
Tomo la indefensa taza del líquido espumoso y agrio caminando hacia su despacho tocando la puerta para escuchar un adelante.
La ojiazul entró con una sonrisa nerviosa y allí lo vio mirando la ventana con una mano en su bolsillo , su mirada era melancólica y los rayos del sol iluminaban sus orbes azules grisáceos ¿cómo podía ser tan perfecto? Claro quitando su temperamento.
—Aquí esta.
—Déjalo en el escritorio—él le dio la espalda concentrándose en la ventana.
—¿Todo está bien?—Jill tuvo la valentía de ponerse a su lado también observando las calles.
—Sí.
—Pues no parece ¿que pasa?.
—¡Solo vete!—espetó.
Jill apretó sus labios conteniendo su contestación próxima dándose la vuelta saliendo del despacho de Chris soltando las primeras lágrimas.
—¿Porque lloras Jill? Dios como su fuera la primera vez que me echan de una oficina por favor.
Llegó hacia el Hall y apoyó su cabeza sobre el escritorio con cansancio mientras reprimia su tonto llanto sin sentido.
—Jill me haces el favor de revisar es... ¿Jill?—Claire la llamó varias veces al ver a la castaña no respondía.
—Ah sí , disculpa es que estaba…
—Tranquila ,no eres la única que anda despistada.
—¿Ah sí?.
—No importa—sonrió y luego su rostro se tornó serio—¿ Oye te paso algo? Tienes tus ojos hinchados ¿estabas llorando?.
—¿Yo? No claro que no.
—¿Qué pasó?
—No importa en serio, ¿qué necesitabas?—miró la carpeta que Claire llevaba en su mano.
—Está bien, quería que me remarque esto y…
—Chris está enfadado conmigo—la interrumpió-
—¿Por qué? Algo habrás hecho
—¡Pues no lo sé! Eso es lo que me deja pensativa, No...No es por el café, fue antes.
—Piensa en algo que estabas haciendo algo de que él se enoje.
—Hmm pues él vino, charlamos, luego apareció Carlos y ahí se enojó.
—¿Hablaste con Carlos mientras él estaba contigo?—Claire tomó asiento totalmente intrigada apoyando sus codos en el escritorio.
—Me invitó a cenar.
Claire contuvo la risa bajo la confusa mirada de la castaña ¿quién iba a decir que su hermano se pondría celoso de La Secre?
—¿De qué te ríes?
—No, nada la verdad no le des importancia a mi hermano él es... Loco igual que yo y te doy un consejo, solo ignóralo luego se calma.
—Gracias Claire.
—Por nada—le guiñó el ojo la chica poniéndose de pie—y sobre esto—agitó la carpeta entre su mano—es mejor que lo haga yo, no te preocupes.
Su arduo día de trabajo había terminado desanimándose al pensar que todavía debía soportar hasta el viernes a los niños que a estas alturas la dejaban al borde del ataque de nervios. Sin embargo los adoraba, amaba sus sonrisas llenas de vida cuando jugaban, amaba sus inocentes comentarios de su vida. Le encantaba recibir sus dibujos junto con un abrazo y un "te quiero maestra" y eso hacia olvidar todos sus problemas y su estado mental.
Emily le dio un sorbo a su frappe quitando de su bolsillo de su guardapolvo de maestra el dibujo de la pequeña Jasmine que le había regalado cuando había llegado. Sonrió al ver su propio dibujo donde tenía una sonrisa muy ancha.
Parezco el guasón.
Comenzó a reír sola, recibiendo la atención de algunos que disfrutaban su café en Starbucks. Ella al notarlo cesó su risa admirando la obra de su alumna pensando en qué lugar de la nevera dejaría ese dibujo como solía hacer con todos. Jill se quejaba, ya que le quitaron su imán de Pizza Hut para pegar uno de los dibujos ya que literalmente el artefacto estaba desbordado de dibujos.
Tal vez los dejaría en su habitación y volvería el imán de Pizza Hut a su lugar…
Dejó de lado la obra de arte de Jasmine concentrándose en la gente que ingresaba al lugar y otras lo abandonaban, era permanente la movilización de los circundantes y hasta algunos ansiosos por obtener algo fresco y dulce en su sistema para saciar el calor.
Era un día caluroso y ella misma lo sabía por llevar el guardapolvo encima, pero le transmitía seguridad y orgullo caminar sobre las calles llevando esa prenda.
Su atención se centró en el apuesto chico que ingresaba en el lugar, se lo notaba agitado y el calor comenzó a subir sobre la chica no en el sentido de excitación sino que verlo con traje le daba impresión en cómo podía soportar tanta presión por el calentamiento corporal.
Se quitó su saco dejando ver su impecable e inmaculada camisa blanca a la vez que se quitaba la corbata casi con furia y exasperación mientras esperaba su turno.
Ese chico era un sueño, sus gestos tan amables hacia la cajera que por más casi se desmayaba por los efectos que él creaba hasta inconscientemente sobre Emily que no dejaba de mirarlo con atención. Él luego de recibir su pedido contempló el lugar buscando su lugar para descansar. La joven al notarlo agachó su cabeza prestando atención sobre el dibujo de la pequeña nuevamente y al parecer pasó desapercibida porque había caminado justo hacia su lugar sin reconocerla.
En la radio hay un pollito, En la radio hay un pollito.
En ese momento su cabeza la atacó con una horda de insultos para su hermana que nuevamente había cambiado su tono de celular y ahí fue cuando intentó calmarse cuando literalmente todo el lugar la observaba con gracia por la inocente canción. Peor aún fue ver la cara sonriente de Piers que le dedicaba.
—No no no no—se había olvidado completamente en cómo desbloquear la pantalla para callar ese horrible tono.
El pollito pio, el pollito pio, el pollito pio, el pollito pio.
Poco a poco las personas volvían a sus acciones anteriores pero aun así Emily sentía sus mejillas de todos los tonos de color rojo. Miró el mensaje de texto con recelo incapaz de mirar al frente sintiendo su presencia.
De:Jilly.
Asunto: Hola hermanita c: ¿Te gustó el tono? Lo sé es hermoso :D necesito que compres cereal y queso que me quedo un rato más en la oficina y no llego a tiempo, bye.
Soltó su cabello castaño de su coleta frustrada mientras que su estado volvía a la normalidad. Escuchó una sutil carcajada sobre ella. Alzó su vista para encontrarse con los claros ojos del chico con su impresionante sonrisa blanca demostrando sus dientes perfectos.
—Linda canción.
—Vamos, búrlate de mí y llámame infantil—rodó sus ojos dándole un sorbo a su café.
— ¿Por qué debería burlarme? Eres la primera persona que conozco que tiene ese extraño tono y resulta tierno.
—Mi hermana tiene la culpa, ella lo cambia cuando me distraigo. Venganza supongo.
— ¿Te molesta si me siento contigo?—exclamó el joven con toda su simpatía ¿Acaso era una cita? Ella asintió una sola vez echando su cabello hacia atrás observando como él tomaba asiento y reía nuevamente.
—No te rías, ya basta no es gracioso juro vengarme de mi hermana.
—Voy a intentar creerte…
—Tu tono debe ser más infantil que el mío.
— ¿Quieres averiguar?—inquirió con inocencia hacia la joven que creaba una sutil sonrisa—préstame tu celular.
Emily arrugó sus finos y delicados labios dudosa por algunos segundos, clavando su mirada pensativa sobre la mano extendida de Piers ansiosa de una respuesta. Alzó su vista admirando la belleza del chico que sonreía de manera descomunal algo que dejo en consecuencia un extraño efecto sobre ella experimentando en como su corazón se aceleraba y su estómago diera vueltas. Sin rodeos tomó su celular apoyándolo sobre la mano del chico que asintió tecleando algo que no supo ver.
—¿Qué haces —preguntó curiosa apretando sus labios cuando él creo una mueca , a los pocos segundo un sutil tono que la chica no supo identificar sonó del celular de Piers—De acuerdo, mi tono es peor.
—Pero es tierno—murmuró devolviendo el celular.
—Tenía el tono de The final countdown pero cuando me descuido me lo cambian.
—Yo que soy tú me vengo de tu hermana—probó su café.
—Lo hago siempre y jamás aprende.
—Los hermanos son así, vengativos.
—Pero al final te acostumbras—se encogió de hombros—A veces me dan ganas de ahorcarla pero es lo más cercano a mi familia que tengo. Mis padres están en Boston y yo vine a trabajar a Nueva York con ella.
Piers tan solo la miraba anonadado ante cada gesto que expresaba. Aquella chica tenia lo suyo, la manera que tenia de explicar, en como acomodaba su hermoso cabello castaño, esos ojos tan grises y tan llamativos que hacían que tan solo se concentrara en ellos olvidando por completo la charla.
Sin darse cuenta el tiempo pasó de manera audaz, Piers no entendía cómo pudo perderse en un par de ojos y una coqueta sonrisa por más de una hora y media.
—Creo que es tarde—Emily miró hacia la ventana donde el día se despedía con nubes grises.
—Sí, yo también—suspiró con frustración contemplando a la chica que se ponía de pie tomando su bolso—Al menos te acompaño hasta afuera.
Ambos se dirigieron fuera del establecimiento notando como comenzaba a garuar. Piers por algunos segundos se mantuvo inmóvil sobre ella que lo imitaba.
—Será mejor que me vaya antes de que llueva peor—dijo ruborizada, agachando su cabeza sintiendo su mirada.
—Si quieres te llevo.
—No, gracias pero tengo que pasar por el super a comprar algunas cosas—su cabeza se inclinó hacia arriba uniendo su profunda mirada gris junto la de él. Poco a poco comenzó a retroceder, caminando hacia atrás despidiéndose con un ademán mientras que la lluvia de a poco se intensificaba.
—Te olvidas de algo—bramó al ver cuando la castaña le daba la espalda.
— ¿Qué —se dio la vuelta mirando a Piers que sonreía colocando su dedo sobre su mejilla.
Le estaba pidiendo un beso, como se lo había pedido a su sobrina cuando lo conoció y a decir verdad no le molestaba en absoluto, se lo veía tan sensual con su cabello húmedo y su camisa blanca que ahora estaba mojada que se adhería a su cuerpo.
Se acercó a él decidida, sabía que era una clase de coqueteo pero no le veía nada de malo dejar un beso en una mejilla.
Se colocó de puntillas frente a él apoyando sus labios sobre su mejilla izquierda anhelando su perfume tan varonil sintiendo su incipiente barba de dos días sin rasurar.
—¿Contento —Alzó una ceja luego de aquel saludo dándole la espalda —Eso solo funciona con tu sobri…
No pudo terminar aquella oración cuando al darse vuelta Piers la tomara del brazo atrayéndola hacia él uniendo sus labios con los suyos manteniéndose sorprendida por algunos momentos pero la atracción era tanta que solo optó por seguir el ritmo dejándose llevar por la intensa lluvia que obligaba a la gente a resguardarse a excepción de ellos que aún no despegaban sus bocas llenas de energía y atracción.
