HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAA Si, todavía tengo cara como para volver. Bien ¿Por donde empezar? Si, primero quiero pedirles millones de disculpas a cada uno de ustedes por ausentarme tanto tiempo, de verdad pero estos meses me han pasado cosas realmente inesperadas y ha influido mucho.

Por ejemplo la danza esta acabando con mi vida, en quince días tengo examen así que moriré lentamente :v y la escuela también aunque puedo manejarlo. El problema es que literalmente estoy todo el día ensayando y el único tiempo que tengo para mi simplemente lo utilizo para dormir, espero poder acomodarme para principios de diciembre. Otro de mis problemas que no voy a entrar en detalles fue haber perdido a mi tía físicamente hace tres meses y eso bueno... me ha aniquilado y mi humor descendió bastante.

En fin simplemente eso, perdón por todo y por este capitulo que no sé si esta realmente woooow pero saquen sus conclusiones :) ya que son las tres AM y lo terminé recien y estoy en modo zombi

Los dejo y disfruten.

Capítulo 5: Mi 50%

Aun sentía sus labios sensibles.

Emily no entendía cómo había pasado, en qué había fallado ¿Cómo pudo besar a un desconocido? se sentía totalmente inapropiada, como si hubiese hecho un pecado.

No todos los días te besa un hombre tan sexy… pensó mientras ingresaba a la casa.

Se sentía cómoda con su chaqueta puesta, podía apreciar su perfume fresco y ante cada inhalación imágenes de la sonrisa perfecta de aquel chico aparecían en un flash en su mente y aquello la estremecía.

Había insistido en caminar hacia su casa pero Piers disgustado ante la idea optó por prestarle su chaqueta ya que ella no aceptaba a que la acompañe.

—Necesito olvidar esto—se apoyó en la puerta llevando sus manos a su cabeza inclinandola hacia arriba.

—Y yo necesito el queso y el cereal que te pedí.

Quitó sus manos de su cabeza observando a Jill que le dedicaba un mal gesto.

—¿Carajo lo olvide!—llevó su mano hacia su frente.

—Pero para ir de arrumacos no ¿verdad? —gritó la hermana mayor molesta— ¿De quién es esa chaqueta?

—¿Qué te importa?—contestó de igual manera—No te preocupes, yo voy.

Volvió a salir a la calle, la lluvia había cesado pero la temperatura había descendido bruscamente, de hecho hacía minutos no recordaba que hacía frío, estaba lo suficientemente pensativa como para pensar en lo que sentía su cuerpo.

Intentaba planear en cómo iba a ver la cara a ese hombre de nuevo, su teoría era que al menos una vez más iba a verlo y en ese momento odió su profesión como maestra. Simplemente debía olvidar lo ocurrido, fue algo insignificante y a su vez intenso.

Soltó un bufido frustrado cuando ingresó al supermercado en busca del queso y el cereal, hacía mucho tiempo que ella había enterrado sus sentimientos en lo más profundo de su ser y simplemente no se reconocía. Se consideraba una persona centrada en ese tipo de asuntos, jamás se sentía sola en lo sentimental, siempre habia algun hombre que intentaba conquistarla sin éxito y sin embargo él hizo en una hora lo que muchos hombres intentaron hacer durante meses.

Tomó la decisión de olvidarlo, sólo fue un tonto beso, no fue absolutamente nada su vida seria igual de todas formas ¿O no?

No voy a llamarlo, no ha pasado nada…

La concentración a la hora de la cena era fundamental para los hermanos Redfield, ambos disfrutaban cada detalle de su cena y tanto era así que el silencio reinaba en la sala.

Claire dejó de lado su cena al escuchar un bufido quejumbroso por parte de su hermano, levantó su vista observandolo con detenimiento. Su codo apoyado sobre la mesa mientras que con su otra mano llevaba el tenedor a su boca sin ánimos dio una mala señal.

—¿Por qué esa cara de idiota?

—Nada—recibió la fría y azul mirada de él.

—Larga Redfield—sonrió—Cuenta, sé que estás molesto.

—Bueno—le dio un sorbo a su vino—me siento un estupido.

—¿Ah sí?—alzó las cejas la pelirroja apoyando sus codos en la espaciosa mesa.

—Me cuesta contarte esto.

—No seas marica—gruñó—siempre confiamos y nos contamos todo ¿No?

—Mi problema es... Jill—confesó avergonzado cuando Claire agrandó sus ojos dejando a un lado su plato tomando comodidad para escuchar el descargo de su hermano.

—¿Qué pasa con La Secre ?

—Creo que me gusta, es extraño porque siento que mi cuerpo se descontrola cuando la ve entrar al despacho.

—¿Tú? ¿Te gusta la rarita y loca de La Secre? Dios Chris caiste muy bajo—hizo una mueca de asco en plan de enojar a su hermano.

—No lo sé, es que hay algo en ella que no sé cómo explicarlo , el día que la vi la primera vez estaba... Horrible—el chico no pudo evitar crear una sonrisa ante el recuerdo—Estaba descalza sobre la calle , despeinada y su ropa repleta de barro pero algo me atraía en ella desde que la vi, su mirada, su lleve a su casa y pasaron los días y no podía dejar de pensar en ella y recordé que justo ese dia habia perdido su empleo y decidi darselo si...la quiero.

—Pues no lo sé, ambos son distintos. Ella es muy alegre y vivaz y tú das sueño y eres distante—hizo una pausa— Ah sí, eres odioso también.

—Lo sé, creo que será imposible intentar algo con ella. Creo que somos muy diferentes— tomó su copa de vino y bebió todo su contenido.

—¿Por qué será que las cosas que detestamos nos gustan en otra persona? Es como que la otra persona completa lo que nos falta... Tu eres un 50% y ella el otro 50%

—¿Cómo es eso de que "nos gustan"? Ah cierto ¿Hablas de Leon?

—Antes de estar con Leon prefiero embarazarme de un perro Salchicha¿ si? No me cambies de tema—sonó irritada—Pero sabes que es un desastre ¿verdad? Pero de todas formas me gusta como cuñada—su rostro se suavizó formando una sonrisa—¿Asi que estas molesto por eso? Deberias sentirte bien por que el amor toco la puerta de casa—y tras unos segundos se detuvo estudiando lo que había dicho son cierto rechazo— Ay sone cursi.

—Demasiado Cursi—ladeó con la cabeza el mayor de los Redfield—No es eso ,el problema es Carlos.

—¿También te gusta?—rió ella y Chris le arrojó su servilleta.

—Estoy hablando seriamente,estupida.

—Bien de acuerdo hablemos en serio—dijo tras recuperarse del ataque de risa.

—Él la invitó a cenar y ella aceptó—susurró apenado, como si cada palabra agrandara su dolor—Creo que esta interesada en él.

—Hmm lamento informarte que no... Ella está interesada en Leon. No quise decírtelo pero me obligas ahora.

—¿En Leon? No, ella esta con Carlos.

—No idiota yo vi a Leon hablando muy cerca con ella—bramó sacada de quicio y luego recuperó el aliento—Vaya asi que la Secre es más rapida de lo que pienso—Asintió...esa mujer ya no le agradaba .

No iba permitir que se metiera con su hermano

—No quiero que ella se acerque a ti ¿Vale?. Si yo llego a enterarme que puso un dedo sobre ti, pobre de ella—Su voz era amenazante y seria. Chris tragó saliva ante la amenaza de su hermana.

—Tú no eres nadie para decirme con quien estar.

—Si , soy tu hermana y no la quiero cerca tuyo y es una orden—la joven frunció el ceño poniéndose de pie soltando su broche dejando caer su largo cabello rojizo hasta sus caderas saliendo de la sala haciendo que Chris la siguiera.

—Oye yo no te digo nada cuando jodes con Kennedy.

—¿Con ese Ken mal hecho?—Claire se detuvo en las escaleras junto a Chris que la miraba con furia en medio de la entrada de la casa—Yo con él no tengo absolutamente nada si? Solo me gano el puto juicio arruinando mi vida y más aún cuando TÚ lo trajiste al estudio ¿para que? Para que coquetee con la idiota de la secretaría inflada y a mi me jodiera ¿si?

—¿Ahora yo tengo la culpa? Algo me dice que te gusta.

—No , claro que no —y tras ver a su hermano riéndose sarcásticamente aclaró:—¡En serio!.

—Si ahora me cierra, con lo que has dicho eso de las cosas que odiamos nos atraen y tu odias a Leon.

Claire solo sonrio dandole la espalda a su hermano negando con su cabeza subiendo las escaleras algo chistoso para Chris al ver como su largo cabello se movia rebeldemente ante la subida. El hombre no lo dudo y subió las escaleras rápidamente encontrando a su hermana en su habitación.

—¿Te gusta Kennedy?.

—No, en serio.

—¿Pero te atrae?—se intrigó apoyándose en el marco de la puerta.

—Ya basta Chris, vete que quiero dormir.

—No me iré hasta que me lo digas.

—¡Lárgate!—lo empujó hacia fuera de su habitación cerrando la puerta.

—¿Te gusta?—insistió golpeando con insistencia la puerta—Vamos nena yo te lo conté ahora te toca a ti.

—Bien.—se apoyó en la puerta al igual que su hermano—Me atrae pero no me gusta es que el maldito es muy lindo y perfecto fisicamente pero por otro lado me molesta.

—Esto es complicado—Chris golpeó su cabeza a la puerta suavemente.

—¿Por qué?

—Nos atraen dos personas que a la vez se gustan.

—No si los separamos—susurró con una sonrisa maléfica.

—¿Cómo es eso?—se sentó en el piso apoyándose en la puerta al mismo tiempo que Claire.

—Pues no sé... Podrias ayudarme con Leon , pero ya sabes que no quiero que te acerques a Jill.

—¿Porque tú sí y yo no?.

—Porque si... Ahora déjame cepillarme los diente e irme a dormir—dicho eso se puso de pie—Buenas noches.

Chris se incorporó, bajó las escaleras lentamente mientras procesaba cada sonrisa de Jill pensando si realmente valía la pena aquella mujer con esa belleza que era capaz de que él perdiera la razón y no asuma los riesgos de como llegar a su corazón. Claire en tanto cepilló sus dientes y se vistió con su pijama tratando de pasar por alto sobre su situación con Leon, pensando que todo se solucionaría si no pensaría tanto sobre ello.

Emily se denominaba un tanto ansiosa, tenía la maldita costumbre de antes de sentarse a desayunar tomar cuidadosamente una tostada en sus manos porque (muchas veces estaban calientes) y devorarlas en cuestión de segundos mientras tomaba asiento. En este caso su atención se desvió hacia su hermana que llevaba un rostro cansino.

—Ya hace una semana que trabajas para Refiled y estás muerta.

—Redfield—la corrigió sin ánimos.—es que esta muy irritado.

—¿te maltrató?—preguntó agrandando sus ojos mientras que servía café en su taza rosa decorada con corazones, un regalo de su madre.

—No, pero es tan complicado que me cuesta seguirle el ritmo.

—Asi estabas cuando trabajabas en la fábrica ¿recuerdas? No exageres , es hasta que te acostumbres Jilly—intentó tranquilizarla con una sonrisa serena y luego bebió su café—Quizá te dijo algo fuera de lugar porque eres insoportable y debes conocer sus límites.

—Tal vez.—asintió mirando a su hermana apoyando un codo a la mesa.—Su hermana me dijo que es normal que sea asi .. Es malhumorado.

—Y bien sólo ignoralo pero no dejes que se aproveche de ti cuando te sientas presionada y ponle los puntos.

—Si, tienes razón—¿Con quien te estas viendo? —indagó directamente haciendo que Emily casi escupió el café.

—Con nadie—contestó ruborizándose— Sólo fue una vez y necesito que por favor me ayudes a olvidar eso.

—¿Quién es? es extraño que no me hayas contado.

—Debo irme—levantó sus brazos con inocencia y salió de su silla escapando de las preguntas de Jill que la insultaba fingiendo una molestia.

Minutos después de que Emily saliera de la casa Jill tomó su bolso y se dirigió al baño mirándose al espejo, sus ojos estaban hinchados quizá era porque lloro después de que su hermana saliera ¿Por qué? Ni ella lo sabía en realidad.

Jill estaba acostumbrada a llorar de la nada misma, cosas típicas de mujer suponía aunque llorar a ella le parecía algo cotidiano y relajado. Aun así le sonrío al espejo acomodando luego su cabello en una coleta baja como acostumbraba hacer.

Una vez preparada salió de la casa colocandose sus auriculares dejándose llevar por la música ingresando a su propio mundo sin papeles por revisar ni armar citas, esto era el mundo de Jill, caminar despreocupadamente sin importar el caos de Nueva York a las primeras horas de la mañana. Uno podía liberarse gracias a dos pequeñas "bolitas" en tus oídos y era mucho más efectivo que un psicólogo o al menos eso creía ella.

Guts over fear de Sia y Eminem la ayudaron a que sus primeros metros sea armoniosos, le recordó a Emily cantando mientras ordenaba su habitación (de hecho una de las razones por la que escuchaba esta canción era por haberla escuchado repetidamente de su hermana) mientras tarareaba sin sentido y la gente a su alrededor la observaba como algo sobrenatural sintió una cálida y pesada mano que sacudió su hombro.

Cuando volteo creyó ver al diablo mismo y su corazón dio un salto al igual que ella.

—¿Qué haces aquí?—volvió al mundo real cuando se quitó sus auriculares.

—Es que no podía esperar para pedirte perdón por lo de ayer—contestó directamente, con una mirada avergonzada— fui un idiota contigo ayer y no sabes cuanto lo siento , lo lamento es que yo soy tan malhumorado aveces que...

—Estas perdonado— irrumpió con una sonrisa— No hacía falta que me sigas en medio de la calle para pedirme perdón, todo tenemos nuestros malos días.

Jill se atrevió de abrazarlo, sabía que debía mantener cierta distancia con su jefe pero ¡Al diablo! no estaban en la oficina, un abrazo no haría daño. Chris ante la sorpresiva acción de la joven aprovechó el momento de rodear su cintura con sus fuertes brazos disfrutando el aroma de su cabello.

—Uhm, gracias— se alejó con incomodidad el chico tratando de controlar su corazon que latia tan fuerte que creyó que explotaría allí mismo— Vamos.

—¿ A donde?

—Pues a trabajar— señaló su automóvil que estaba estacionado a pocos metros.

Jill encogió sus hombros, se le hizo una buena idea ir cómodamente en ese auto sin escuchar a los niños llorando en el bus o los depravados que suben y "accidentalmente" tocaban alguna parte de su cuerpo. No tuvo otra alternativa que aceptar.

Tras caminar unos metros ingresaron dentro, Jill recordó rápidamente en colocarse el cinturón de seguridad para evitar alguna reprimenda por parte de él.

Cuando el auto se puso en marcha Jill observó por la ventana el caos de la mañana en la ciudad, algunas personas arrastrando a sus hijos en camino a la escuela (ya que seguramente llegaban tarde) otras caminaban con avidez hablando por celular y otros eran como ella, sumergidos en la música con sus auriculares sin notar a su alrededor.

Se sintió incómoda por algunos momentos, ninguno de los dos intentaba entablar conversación, era un silencio abrumador.

—El tráfico es horrible aquí—exclamó Chris esperando a que el semáforo cambiase de señal.

Quiso golpear su cabeza contra el volante hasta perder el conocimiento, se odiaba a sí mismo por no poder hablar coherentemente con ella.

—Es que estamos en hora pico y esto es un caos—dijo ella desinteresadamente sin quitar sus ojos del paisaje urbano de nueva york

Y nuevamente el silencio se instalaba en ellos, Chris se preguntó por qué ella se comportaba de esa manera, no era la Jill con la que simplemente decía una palabra y el resto solo hablaba ella. Era una Jill inexpresiva, cansada y hasta se podría decir un poco molesta.

¿No lo habia perdonado?

—¿Estas cansada?—preguntó con cuidado.

—Un poco— contestó y por primera vez lo miró— Es hasta que comience a tomarle el ritmo de nuevo, tantos días en casa me ha pasado factura.

—Perdón de nuevo, a veces soy complicado en el trabajo.

—¿A veces?— arqueó una ceja con gracia— Normal y típico de un abogado.

—¿Qué es lo típico de un abogado?

—¿De verdad quieres saber eso?— Jill comenzó a reír cuando él afirmó con impaciencia— Creen que tienen el mundo a sus pies porque saben de la ley, sin embargo hay cosas más valiosas que cumplir con la ley o demás.

—¿A que te refieres?

—Supongo que todos somos iguales y que yo sea una simple secretaria tal vez no te de el derecho de a veces comportarte asi simplemente porque creas que el mundo está a tus pies por tus conocimientos— Jill quiso tapar su boca, odiaba hablar y luego pensar lo que había dicho, observó a su jefe que asintió pensativo— Pero estas perdonado— aclaró.

—Gracias por hacerme sentir peor de lo que ya me sentía, pero admiro tu sinceridad.

—Es mejor dejar las cosas en claro desde un principio y si realmente queremos trabajar en paz debemos mantener una buena relación.

—Pues tenemos una buena relación creo— sus cejas se cruzaron al decir eso— Relación de jefe y asistente— aclaró casi con horror— No lo malinterpretes, tu novio podría matarme.

—No tengo novio—murmuró avergonzada— Tal vez la tuya si.

—No tengo novia...

—Oh, que pena ¿no?—de su bolso tomó su celular y fingió leer un mensaje cuando en realidad ingresaba al blog de notas tecleando sin sentido.

—Tiene sus pro y sus contra. Mi última novia era de lo peor.

—¿Por qué?— preguntó curiosa.

—A veces era lo suficientemente molesta, sentia que no me dejaba crecer profesionalmente.

—¿Prefieres el trabajo antes que el amor?

—Ya no la amaba, estuvimos años en pareja, todo fue rutinario.

Nuevamente ella se centró en su celular, si antes el silencio era incomodo ahora era insostenible, quería escapar de alli, no sabia por que pero ella quería bajar inmediatamente del auto.

Chris en cambio recordó a Jessica por unos instantes, la última vez que la había visto salir de la oficina jamás supo de ella.

Asi fue el viaje, silencio puro y muchas notas escritas sin coherencia en el celular de Jill.

Ambos llegaron sonrientes, Chris bromeó con su traje porque aun a esa hora de la mañana ya sentía calor diciendo que había olvidado de cómo era su cuerpo escondido en ese traje por haberlo usado tantas veces.

Claire esperaba a que llegase Chris y este al verla se mantuvo serio.

—Vaya vaya... Jefe y secretaria llegando juntos— sonrió con malicia, algo que Jill no notó.

—Es que Chris me ha traído— aclaró ella.

—¡Vaya! Qué gentil— utilizó todo el sarcasmo que por supuesto solo Chris pudo captar.

—Jill, ¿Podrias traerme un café?

—Enseguida.

Claire la siguió con sus ojos hasta que ella desapareció del pasillo y luego miró a su hermano en espera de una explicación llevando sus manos a sus caderas.

—Sabes que no me gusta que estés cerca con ella.

—¿Estas celosa manita?— frotó la palma de su mano sobre su cabeza por lo que ella se quejó y se alejó rápidamente.

—¡Sólo te cuido!

—Puedo cuidarme solito.

—Lárgate de mi vista— ordenó ella chasqueando sus dedos.

A Chris le pareció divertido el mal humor de Claire y dejando un beso sobre su mejilla a modo de perdón se retiró del Hall.

Claire respiró profundo, el hecho de verlos juntos no le había gustado en absoluto. Realmente no le veia futuro a ambos, sobre todo a Jill. Podria ser una chica realmente bondadosa pero le daba mala espina no quería prejuzgar pero ella tenía varias razones como para pensar que ella no solo coqueteaba con Chris sino con varios más en la lista aunque tampoco estaba del todo claro.

Fue hacia la cocina para averiguarlo, Jill batía el café con una mirada cansada y al ver a la pelirroja sonrió con naturalidad.

—¿Que tal Jilly?— Claire usó su extrema amabilidad.

—Pues bien ¿Tú?

—Bien— cruzó sus brazos— Quiero preguntarte algo.

—¡Dios mio aqui estas!— Rebecca casi tropieza al llegar a la cocina.

Su corto cabello estaba algo despeinado y a simple vista se notaba su agitación dando la impresión que corrió varios metros.

—¿Qué pasó?— Claire la recibió con sus brazos cuando la abrazó como si ese abrazo fuese el último.

—No quiero volver a casa— contestó llevando a su pecho como si eso calmara su agitación— Ay Jill no te he visto — dicho esto casi asfixia a la chica en un abrazo.

—Estás asustandome— Jill se alejó con sutileza protegiendo la taza de Chris comenzando a batir nuevamente.

—Un galán de cine se acaba de mudar al lado de mi apartamento—suspiró la chica casi a punto de desmayarse.

—¿Que esperas? ¡Cuenta!— Claire se acomodo sobre la encimera al igual que Jill que dejaba de lado la taza.

Flashback.

Ruidos y más ruidos escuchaba del otro lado de la pared y ya me parecía molesto pero ¿qué podía hacer? Era una lástima que la familia Tyson se mudara .Extrañaría al pequeño John cuando lo veia en el ascensor o aveces me visitaba y jugábamos por horas.

Suspire y luego le di un sorbo a mi café intentando concentrarme nuevamente en el informe pero se me hacia mas que imposible con los ruidos de al lado.

Ring ring

El teléfono sonó y corrí hacia él.

—¿Hola?

—Tienes que salir de tu apartamento ahora y ver lo que se está mudando justo a tu lado.—Sono sara , la chica que estaba justo al frente de mi apartamento, era tan chismosa pero por la curiosidad finalicé la llamada y salí de allí sigilosamente apoyando mis manos en el marco de la puerta mirando cómo dos hombres entraban a la casa un sofá negro.

Alli vi al frente a Sara , su cabello rubio y peinado improvisadamente en una coleta desprolija , unos jeans, una blusa corta que se podía ver su ombligo y sus pantuflas eran más que obvias para saber que que la maldita babosa se había producido en el momento. Corrí hacia ella esquivando las cajas de mi nuevo/nueva vecino.

—¿Qué es lo que pasa como para que me llames? Sólo están entrando un sofá por el amor de dios.

—Es que hace diez minutos acabo de llegar de una fiesta y lo vi ¡esta guapisimo!— comenzó a dar saltos.

—Ay estas alcoholizada Sary , son un asco.—hice una mueca de asco al ver a los dos hombres algo sobre excedidos de peso y cuarentones que entraban unas cajas.

—No son ellos los nuevos, están ayudando a la mudanza el que se muda esta muy bueno.

No bastó palabra cuando lo vi apareciendo por las escaleras llevando una silla y encima de ella tres cajas junto a tres hombres más , tenía una camisa blanca sin mangas y se podían apreciar sus trabajados músculos que se agrandaban cuando él hacía fuerza sosteniendo la silla. Vi un tatuaje que cubría todo su brazo que decia "Mother Love". Tenía cabello negro , muy negro hacia atrás y un mechón caía en su cara y por un momento tuve la necesidad de ir y acomodarlo en su lugar. Sus ojos eran marrones oscuros... mierda Sara tenia razon , era guapisimo.

—Tyler toma esto.—Dijo el hombre del tatuaje entregandole la silla con las cajas a el hombre que anteriormente ayudaba en el sofa.

Mis respiración se comenzó a entrecortar cuando vi que se acercaba hacia nosotras. Tanto mi vecina como yo nos quedamos sin habla.

—Hola—saludo el hombre y yo sonreí como idiota y mi estomago se encogió.

—Ho...hola.—Sara vocalizó.

—Buenos dias—intenté sonar lo más tranquila que pude pero se me estaba haciendo cada vez imposible.

—Así que…¿te gusta Elmo?—sonrió para nosotras mirando mi gran camisa de Elmo que usaba como pijama.

¡Rayos! Había olvidado completamente que todavía tenía mi pijama puesto.

Bueno mi pijama era lo suficientemente llamativo, de color naranja con garabatos y con un estampado gigante de la cara de ese maldito muñeco. Lo odiaba pero era cómodo. Fue un regalo de Piers para mi cumpleaños en modo de broma cuando una vez le había comentado que fue el pijama más horrible que había visto.

—Ah sí , es mi pijama.—respondí encogiendome de hombros tímidamente.

—Soy Sara—Ella extendió su mano hacia a el y la estrecharon.

—Billy... Y tú ¿cómo te llamas Elmo?

—Rebecca—sonreí y sentí como mis mejillas ardían al escuchar como me había llamado.

—Un gusto chicas…¿ Ustedes viven juntas?.

—Oh no no no yo vivo aquí—Señaló Sara a su puerta y luego lamía.—Becky alli.

—Así que la chica del pijama de Elmo estará junto a mi. Soy muy afortunado—su sonrisa era perfecta , era como un galán de cine además de encantador pero en ese momento lo único que hice fue caminar hacia mi apartamento saludando con espanto con un "Adiós"

Fin flashback

—Que ridicula , ¿un pijama de Elmo?—Claire comenzó a reír tanto que sentia que perdia todo el oxígeno de sus pulmones.

—Te entiendo , no hay nada peor que te vean en pijama—negó con la cabeza Jill recordando cuando Chris vio con su pijama de conejitos rosa.

—Pues bien ahora es tu turno Claire—Jill la miró fijo a Claire que negaba con la cabeza.

—Nada , en serio.

—¿Qué onda con Leon?— Becky preguntó directamente— Los he espiado mientras peleaban en el pasillo bastante cerca.

—¿Con ese idiota? Nada, ahora si me disculpan me voy.—Claire parecía incómoda ante la pregunta cuando Jill agrandó su boca y en un santiamén desapareció de la sala para evitar más preguntas.

¿Qué podía decir? ¿Que aunque lo odiaba solo necesitaba su atención para ser feliz? ¿Que cuando lo veía entrar algo dentro de ella estallaba de felicidad y otra parte quería asesinarlo? No, claro que no.

A Claire le repugnaba la idea de enamorarse.

—Bueno creo que es tu turno Jill.

—Lo importante es que al fin he conseguido un trabajo y tengo buena salud— se concentró en servir el agua en la taza.

—Ay vamos— rodó sus ojos— Una mujer como tú siempre debe estar bien acompañada.

—Es la verdad, simplemente no puedo decir que me siento enamorada pero sí confundida.

—¿Quién?

—Demasiadas preguntas a estas horas de la mañana— escapó de aquella pregunta cuando se disponía a ir al despacho de Chris— Debo trabajar.

Si, fue un capítulo corto pero quise centrarme más en los pensamientos de los hermanos Redfield. Por un lado el lado sensible de Chris y por otro la Claire celosa y dominante que me gusta aunque creo que ella se va a ganar a algunos que no les va a agradar sus actitudes de hermana psicopata celosa y posesiva.

Prometo que el próximo capitulo será lo más largo, este fic realmente me esta gustando por todas las cosas tremendas que se vienen, ademas de que tengo la idea de armar una trilogía con esto pero hay que ver cómo van las cosas y que tal les parece a ustedes y si todo va bien tal vez actualice para finales de diciembre porque el capitulo ya está hecho, simplemente falta cambiar algunas cosas pero eso depende de mi tiempo así que recen para ayudarme a terminar el fic T.T

En fin muchísimas gracias por tantos favoritos que me han animado a seguirlo :)

Saludos y buena semana