(en voz del narrador)

Sipán, uno de los niños huérfanos bajo el cuidado de la Fundación GRAAD está por llegar a su natal Perú para entrenar y conseguir su propia armadura. Sin embargo el sorteo determinó otros destinos en verdad crueles para otros niños del orfanato a los que Sipán apenas pudo conocer pero que recordaba siempre.

El pequeño Sipán guarda la emoción propia de volver a casa y conocer a su futuro maestro Amaru. Están por iniciar años de duro entrenamiento solo con el objetivo de conseguir la ansiada armadura que descansa en tierras peruanas. Pero Sipán no será el único con ese deseo. Un reto estará pronto a salir a la luz.

EL VIAJE DE SIPÁN ACABA DE INICIAR.

PASAJE 02

ENTRENAMIENTO

PUERTO DE LA COSTA NORTE DE PERÚ

Luego de un viaje protagonizado por innumerables tormentas Sipán por fin había llegado a casa. Se sentía emocionado y bastante ansioso por conocer a su maestro Amaru. Sin embargo, aun con todo ese entusiasmo se dio cuenta que el mundo puede ser bastante cruel aun para un niño. Nadie fue a recibirlo. Y en el momento en que sus ojos comenzaban a humedecerse el Capitán lo interrumpió.

– "Niño, me indicaron que te diera este papel con el lugar en donde te espera la persona con la que entrenarás. Es todo".

– "Gracias Capitán".

Con ese breve intercambio de palabras Sipán partió a la dirección indicada. Al menos pudo darse cuenta que aquella persona cruel que conoció al subir al barco no era el Capitán. Eso le dio gusto.

PLAYAS DE LA COSTA NORTE DE PERÚ

Sipán siguió la ruta en donde vería un puerto de pesca artesanal en la cual los lugareños navegaban montados en caballitos de totora. Comenzó a sentir nostalgia nuevamente cuando un hombre lo interrumpió.

– "Llegas tarde, niño. Pensé que los japoneses eran puntuales".

– "¿japonés? No señor, soy peruano. Mi nombre es Sipán y estoy buscando a mi maestro".

– "Espero que ese entusiasmo te dure bastante, lo vas a necesitar. Soy Amaru. El entrenamiento comienza mañana a primera hora. Acompáñame para que puedas descansar".

Como sucedió un día antes del sorteo de los lugares de entrenamiento en el gimnasio de la Fundación GRAAD Sipán no pudo dormir esa noche. Solo se dedicó a escuchar el sonido del mar, ansioso de empezar su entrenamiento.

– "No parece mala persona, pero sí bastante cascarrabias. Me pregunto qué clase de maestros le habrá tocado al resto… Isla de la Reina Muerte, qué horrible nombre".

Esas fueron las únicas palabras que pronunció esa noche.

En un abrir y cerrar de ojos ya era de mañana. Amaru hizo sonar una concha marina como si tratara de un despertador. Sipán estaba listo. Se sorprendió cuando al llegar a la playa vio a un muchacho que acompañaba a su maestro junto con un cachorro.

– "Sipán, este es Ankalli. Entrenará y competirá contigo por la armadura. Y este perro viringo se llama Walter, lo adopté hace poco".

– "Pensé que eras japonés. Al menos Amaru eso pensaba".

Fue lo primero que dijo Ankalli al conocer a Sipán.

– "No, soy peruano. Nací aquí, pero luego mi madre…".

Amaru interrumpió la conversación de Sipán con unas palmas y señaló la costa.

– "Suficiente. Están aquí para entrenar y ser dignos de una armadura, no para compartir recuerdos. Comenzarán corriendo 30 minutos cerca al mar, de norte a sur y viceversa. Comiencen ahora".

Ankalli era un año mayor y eso se notaba por la estatura. Tenía el cabello claro y largo, el cual nunca se lo sujetaba. Era muy enérgico e impaciente a pesar de ser un niño, siempre quería hacer las cosas a su modo y nunca se refirió a Amaru como "maestro". Por su parte, Sipán siempre era jovial y aunque nervioso por momentos era más abierto al diálogo. Pero aun con esas notables diferencias ambos entrenaron y crecieron juntos. Era la primera vez que, desde que Sipán podía recordar, sentía que era parte de una familia.

SEIS AÑOS DESPÚES …

Sipán como Ankalli fueron creciendo hasta cumplir los 13 y 14 años respectivamente. Amaru les había enseñado sobre el cosmo y el amor a su tierra, Perú. Ambos se habían vuelto bastante fuertes, siempre practicaban en la playa desde muy temprano hasta la noche, momento en que Amaru daba por terminada la práctica del día y era momento de cenar.

Sin embargo, en las últimas semanas Ankalli había tomado la costumbre de desaparecer algunas noches en solitario. Sus habilidades eran parecidas y eso significaba que la lucha por la armadura sería complicada. En especiales porque ambos tenían personalidades bastante opuestas. Ankalli se comportaba bastante belicoso cuando se mencionaba el tema de la armadura.

– "Falta poco para que ustedes mismos decidan quién portara la armadura del Can Menor".

Era la primera vez que su maestro les hablaba de la armadura por la cual debían competir. Luego colocarse una máscara ceremonial de perro viringo, un viejo bastón de madera y un escudo rojiblanco que emulaba los colores de la bandera peruana, les dejó observar la caja en donde se encontraba.

– "¿Can Menor, maestro Amaru?"

Sipán no podía contener su curiosidad y sorpresa al darse cuenta que la figura que estaba en la caja de la armadura era la misma que la de un perro peruano o viringo. Era como ver al fiel perro Walter dibujado en ella.

– "Entonces me convertiré en el caballero de Perro Peruano".

Ankalli no pudo ocultar su fastidio por las palabras de Sipán.

– "Eres tonto, ¿verdad? No existe la constelación del perro peruano. Deberías saberlo. La armadura es la de Can Menor".

Sipán no le tomó importancia a lo dicho por Ankalli.

– "Silencio. Ambos. Esta armadura ha descansado en esta santa tierra por generaciones y tiene la forma de una criatura venerada por los antiguos peruanos, guerreros anteriores a nosotros. Y uno de ustedes debe continuar ese legado".

Sipán estaba seguro de sus capacidades y estaba dispuesto a convertirse en el caballero Sipán de Perro Peruano, aunque eso le disguste a Ankalli. Incluso el pequeño perro viringo Walter levantó la cabeza como si entendiera que la criatura a la que se refería Amaru eran los canes de su raza. Sin embargo, tuvo que preguntar a su maestro cómo se decidirá al ganador de la armadura.

– "Ambos han desarrollado técnicas formidables como resultado de estos años. Han aprendido el manejo del cosmo y solo existe una manera. Deberán pelear entre ustedes".

Sipán y Ankalli se miraron de pronto y el ambiente se volvió tenso. Sabían que solo uno podía ganar y otro debía perder. Para ambos eso ya era definitivo. Pero de un momento a otro Ankalli reaccionó de manera brusca.

– "Me niego a combatir por la armadura. Es mía por derecho y lo sabes. Yo soy más fuerte y siempre he vivido en esta tierra".

– "Ambos tendrán la misma oportunidad, Ankalli".

– "Amaru, me has entrenado desde que nací. Eres testigo de mi poder. Podría destruir a Sipán ahora mismo".

Esas palabras sorprendieron terriblemente a Amaru, y en especial a Sipán que se sentía bastante incómodo con la situación.

– "Si crees que la cosmo energía se trata solo de destruir entonces me equivoqué contigo".

– "¿Eso piensas? No importa, después de todo quien debía entrenarme era otro, no tú Amaru".

El semblante de Amaru cambió radicalmente. Optó de darle dar media vuelta y alejarse de sus discípulos.

– "Suficiente. Ambos deberán pelear por la armadura. Es definitivo".

Con esas palabras Amaru daba por culminado la ceremonia que había preparado y que se había frustrado por culpa de Ankalli. Mientras se alejaba no pudo evitar derramar algunas lágrimas. Tenía miedo de perder a su discípulo, pero todo parecía indicar que eso ya había sucedido.

CONTINUARÁ…