(en voz del narrador)

Sipán, uno de los 100 niños enviados por la Fundación GRAAD alrededor del mundo regresó a su natal Perú con el fin de obtener su propia armadura. El entrenamiento con su maestro Amaru ha concluido y ahora es el turno de enfrentarse con su compañero Ankalli por la armadura del Can Menor, a la que Sipán cariñosamente bautizó como armadura del Perro Peruano.

Al igual que Seiya y el resto de niños enviados por el mundo no habrá descanso. Se convertirán en jóvenes guerreros, en los caballeros que competirán en el Torneo Galáctico en Japón por la armadura dorada. Ahora Sipán mostrará el fruto de su arduo entrenamiento.

CONTINÚA EL VIAJE DE SIPÁN.

PASAJE 03

DUELO

PLAYAS DE LA COSTA NORTE DE PERÚ

Habían pasado algunos días desde que Amaru había mencionado la pelea por la armadura de Can Menor como prueba final para Sipán y Ankalli. Como era de esperarse, la situación no había mejorado en lo absoluto y entre ambos el ambiente era bastante tenso.

El hogar de Amaru estaba bastante lejos de ser lujoso, pero era acogedor para los jóvenes, o al menos lo era para Sipán. Era una pequeña cabaña en las cercanías de la costa en donde el objeto con mayor valor era un televisor de la época. Sin embargo, Sipán lo sentía como un verdadero hogar a comparación del orfanato de la Fundación GRAAD. La compañía del perro viringo Walter desde el primer día que comenzaron a entrenar también lo hacía más acogedor, en especial porque Sipán nunca pudo tener una mascota. Pero a pesar de todo eso, Ankalli era el que visiblemente ya no estaba a gusto en la cabaña de Amaru.

"No entiendo para qué debemos pelear, Amaru. Es evidente que mi poder supera el suyo. No tiene sentido".

Era el reclamo típico que Ankalli tenía para Amaru.

"Ambos están en las mismas condiciones y aprendieron por igual. El cómo dominen el manejo del cosmo decidirá quién portará la armadura".

Amaru siempre tenía una respuesta serena, pero no podía ocultar una cierta desilusión por su alumno.

La mañana previa al enfrentamiento, se reunieron frente al viejo televisor de Amaru y supieron lo que sucedería en el destino de uno de ellos. Se trataba de la conferencia de prensa de la Saori Kido, ahora la responsable de la Fundación GRAAD y todas las empresas que había heredado de su fallecido abuelo Mitsumasa Kido, en donde anunciaba al mundo el TORNEO GALÁCTICO. Una competición en donde se conocería la admirable fuerza de los caballeros en inigualables combates con el único objetivo de obtener una armadura dorada.

– "Increíble, hace tanto que no veía a la señorita Saori".

El asombro de Sipán por la imagen que Saori Kido era innegable, pero su sorpresa radicaba más en la esperanza de poder volver a ver a los amigos del orfanato. Tantos años habían pasado y sentía que había olvidado sus rostros. A excepción de Jabu, a quien pudo distinguirlo cuando las cámaras de la prensa lo enfocaron brevemente.

– "Sipán, Ankalli, descansen esta noche. Mañana cuando el sol esté en su punto más alto será la pelea".

– "De acuerdo, maestro".

Fueron las últimas palabras de Amaru y Sipán ese día. Como otras veces, Ankalli permaneció callado, pero con una mirada desafiante.

TERRENOS ELEVADOSDE LA COSTA NORTE DE PERÚ

Estaban listos. Aunque el paisaje era hermoso, un lugar desde donde se podía ver el mar, no era el momento más apacible para Amaru y sus discípulos. Ahora dependía de Sipán y Ankalli. Su maestro les había enseñado todo o necesario.

"No hay límite de tiempo. El vencedor será honrado con la armadura de Can Menor. Inicien ahora".

Ankalli no lo pensó dos veces y fue el primero en atacar. Era bastante rápido y en verdad parecía un perro furioso. Se abalanzó hacia Sipán como un perro hacia su presa.

"¡Esa armadura es mía!"

El grito seco envolvió el ambiente, aunque Sipán estaba preparado y con una mirada serena calculó el movimiento de Ankalli y ejecutó su ataque.

"¡ALLQU CALM (CALMA DEL PERRO)!"

La respuesta de Sipán fue rápida. Había extendido los brazos a los lados y una corriente de aire caliente había rechazado el ataque de su rival que lo hizo volar varios metros para su evidente sorpresa.

"¿Qué demonios fue eso, Sipán?"

Ankalli estaba bastante furioso.

– "Mi técnica de defensa. El Allqu Calm bloquea cualquier ataque con una corriente de aire caliente. Siempre te enfocaste tanto en el ataque, Ankalli, que descuidaste la defensa. Mejor dicho, siempre menospreciaste una técnica defensiva".

– "Tonterías, con un poder como el mío no es necesario preocuparse por la defensa. Y ahora lo descubrirás".

Aunque la técnica de Sipán resultó bastante efectiva ahora estaba visiblemente cansado. Su Allqu Calm debía ser perfeccionado para evitar ese efecto secundario, pero ese no era el momento adecuado para dudar.

"No me digas que estás agotado tan pronto. Ahora sé que solo debo atacar más y más fuerte. ¡Despídete! ¡Allqu Revenge (Venganza del Perro)!"

El ataque fue tan rápido que esta vez Sipán no pudo calcular su defensa y salió disparado varios metros. Más lejos de los que había sido despedido Ankalli. Aún no había perdido; sin embargo, sintió como si su cuerpo fuese atacado por una jauría de perros. Pudo levantarse a duras penas

"Solo… solo… movió sus manos como si fueran garras. El resto no lo vi venir. Ataca con demasiada furia".

Sipán estaba malherido, pero lejos de rendirse.

"¿Tuviste suficiente? ¿Quieres más, Sipán?"

Sipán se dio cuenta que Ankalli era bastante rápido y cuando menos lo esperaba ya estaba frente a él golpeándolo sin parar. Sin embargo, Sipán no se quedaba quieto, él también respondía cada golpe. La escena era una auténtica pelea de perros.

– "Sabes muy bien que no me rendiré, Ankalli".

– "Entonces recibe mi técnica una vez más y adiós, Sipán".

Amaru los observaba atentamente, sabía que ambos habían crecido mucho en cuanto al manejo del cosmo, pero se sentía bastante preocupado que Ankalli se convirtiera en una máquina de furia. En un momento Ankalli comenzó a fanfarronear sobre su poder y no había advertido que Sipán, en un total descuido, lo tenía sujetado de las manos. Así no podría ejecutar su técnica y eso lo enfureció todavía más.

"Lo siento, amigo, pero esta pelea la gano yo. ¡Allqu Calm!"

Sipán soltó los brazos de Ankalli y extendió los suyos con gran velocidad. La distancia era corta, pero le permitió golpear a su rival y separarse para pensar en un contra ataque.

"¿Me llamaste amigo? ¿Tú? ¿Con qué derecho me hablas así, Sipán? ¡ESTÁS ACABADO!"

Ankalli estaba más que furioso.

– "No sé qué mal te hice Ankalli, pero esta pelea la gano yo. Tu ataque es bueno. Te felicito. Pero yo también puedo atacar".

– "Sipán, reconozco que tienes agallas. Pero para tu desgracia te cruzaste en mi camino".

Los ojos de Sipán se llenaron de determinación. Su objetivo era tan fuerte como su cosmo y quería convertirse en el caballero del Perro Peruano. Colocó sus manos en posición de garra, con ambos brazos hacia adelante. Era su ataque definitivo.

– "¡Esa armadura es mía!".

– "Solo si puedes derrotarme, y sabes… no pienso rendirme".

"¡Silencio Sipán! ¡ALLQU REVENGE!"

El grito de Ankalli fue profundo.

"Elévate cosmo… una vez más… ¡ALLQU ASSAULT (EMBESTIDA DEL PERRO)!"

El grito de Sipán lo fue más.

Los ataques chocaron brutalmente y la onda expansiva fue tremenda. Fue necesario un lapso de tiempo para que la polvareda se despejara del escenario de combate y Amaru pudiera saber qué había pasado. Finalmente pudo verlo. La pelea había terminado.

CONTINUARÁ…