(En voz del narrador)
La Fundación GRAAD envió a 100 niños por el mundo para conseguir poderosas armaduras y convertirse en caballeros. Sipán consiguió su armadura de Can Menor, rebautizada como Perro Peruano, para luego perder un amigo y afrontar la muerte de su maestro Amaru. El destino parecía incierto para el joven caballero; sin embargo, enemigos desconocidos aparecieron repentinamente.
Sipán se encuentra frente a los ukus Thojilla de Zorro y Yacu de Boa, quienes se presentan como servidores del dios AIAPAEC. Sipán encontrará respuestas y sobre todo nuevas preguntas porque el mundo que conocía crecerá colosalmente cuando descubra que él también sirve a una diosa hasta ahora desconocida. Un terrible combate frente al templo del dios AIAPAEC está por comenzar.
EL DESTINO DEL CABALLERO SIPÁN INICIA JUSTO AHORA.
PASAJE 06
ZORRO
TEMPLO SUBTERRÁNEO DEL DIOS AIAPAEC
– "Thojilla de Zorro y Yacu de Boa".
Sipán no salía de su asombro al descubrir a los presuntos asesinos de su maestro. Sus armaduras eran muy distintas a la suya. Parecían muertas ahora que la luz de la Luna no las bañaba. Todo era confuso para Sipán, quien intentaba mantenerse concentrado para la pelea.
– "Por lo visto ustedes, los caballeros de Athena, no conocen nada".
El comentario de Thojilla desconcertó aún más a Sipán. Era la primera vez que escuchaba ese nombre, en especial porque al parecer debería conocer ese nombre.
– "¿Athena?"
Sipán ahora luchaba con información que no comprendía y a la vez no quería perder su objetivo de vengar a Amaru. Esto no sería un duelo sino la vida o la muerte. El que se identificó como Yacu de Boa empezó a hablar mientras se apoyaba en una piedra. De los dos él era el que se mostraba más soberbio.
– "Así como tú sirves a la diosa Athena, nosotros somos los soldados del dios AIAPAEC, el decapitador del mundo. En fin, llegaste hasta la Gran Puerta y ahora debes morir. El soberano de esta tierra siempre demanda un sacrificio y como tuviste las agallas de llegar hasta aquí serás tú quien derrame su sangre en nombre de AIAPAEC".
Las palabras de Yacu trajeron a la memoria recuerdos de escuela en Sipán. Ahora estaba claro, ese dios AIAPAEC era el soberano del norte de su natal Perú en el tiempo del mito. Un dios al cual siempre se le ofrecían sacrificios humanos.
– "Parece que por fin lo has entendido".
Las palabras de Yacu fueron el punto de partida para que Sipán se colocara en posición de ataque, aunque no estaba seguro de a cuál de los dos ukus atacar primero. No podía ser descuidado con su técnica. Era la primera vez que enfrentaba dos rivales al mismo tiempo.
– "Yacu, déjame a este enclenque llorón. Este zorro cazador tiene deseos de aplastar un perro".
– "Como quieras Thojilla. No demores. Recuerda que no hemos terminado. Procura no desangrarlo por favor jajaja".
Aquellas palabras burlonas de Yacu ayudaron a Sipán. Ahora sabía a quién debía atacar. Thojilla, el uku lunar del Zorro sería su primer enemigo real.
– "¡Allqu Assault!"
Thojilla detuvo la técnica de Sipán con una sola mano, a pesar de haberla ejecutado con todas sus fuerzas. Luego de parar el Allqu Assault Thojilla extendió las garras que brotaban de la protección de su mano derecha y se lanzó al ataque contra Sipán, moviéndose con agilidad. Resultaba increíble cómo el movimiento del aire de esas garras le provocaban cortes que aunque no eran profundos, sí eran dolorosos.
– "Creo que ya te diste cuenta. No puedes ganarme".
Las palabras de Thojilla eran ciertas, Sipán estaba más cansado que cuando enfrentó a Ankalli por su armadura. Al parecer, Sipán había agotado mucha energía al momento de rastrear a los ukus y poco a poco sentía pesada su propia armadura.
– "Eres débil. Será mejor darte una muerte rápida. Ahora conocerás mi verdadera técnica".
Sipán esperaba ese momento. Había aprendido que así como el ataque es la mejor defensa, es importante conocer al rival en su totalidad. Quería ver su técnica y tentar al destino al detenerla con su Allqu Calm. Thojilla retrajo las garras en la protección de su mano derecha y comenzó con su ataque más poderoso.
– "¡CHAQAY FOXES!"
Sipán no tuvo tiempo de convocar su Allqu Calm antes de que un terrible golpe se incrustara en su pecho. Literalmente era la mordida de un zorro. La idea de esperar sin más el ataque rival quizá no era tan buena.
– "Recibiste mi técnica de lleno, pero ya que sigues respirando... ¡Chaqay Foxes!".
Sipán recibió la técnica nuevamente y por tercera vez. Incluso su estrenada armadura estaba sufriendo las consecuencias de los brutales ataques. Pero de un momento Thojilla cambio desprendió de su espalda lo que parecía ser una espada exageradamente grande.
– "No pensaba usar esta arma, pero veo que estás disfrutando el castigo".
Y así lo hizo. Thojilla inició el ataque blandiendo la enorme espada con su mano derecha. El arma se asemejaba bastante a la cola de un zorro. Sin embargo, Sipán esquivaba y aguanta los embates gracias al escudo que había tomado de la tumba de su maestro Amaru.
– "Me sorprende que sigas en pie, caballero de Athena. Me caes bien, te gusta el dolor, ja ja ja".
– "A mí… a mí me sorprende que no… no entiendas el error que cometiste".
Thojilla no entendía la confianza que se tenía Sipán. Le parecía absurdo que sonriera de esa manera. El poder lo tenía él, pero la confianza del joven caballero lo inquietaba.
– "Entonces dime perrito, ¡¿CUÁL ES MI ERROR?!".
– "Cuando ejecutas tu técnica solo utilizas tu mano derecha porque mi ataque inicial te lastimó la mano izquierda al momento de parar mi técnica. Incluso al emplear esas garras, solo extendiste las del lado derecho y tu orgullo hizo que usaras esa pesada arma con tu mano derecha. Es evidente que durante toda la pelea forzaste ese lado de tu cuerpo, que ahora está agotado. Eres incapaz de usar tu técnica ahora".
Thojilla no podía creerlo. Cada palabra de Sipán era verdadera y ahora estaba más que furioso, pero no podía permitirse ser subestimado. Enterró su pesada espada en el suelo rocoso como muestra de aceptar el desafío y dispuesto a ejecutar su técnica sin mediar arma alguna. Thojilla planeaba demostrar que a pesar de tener la mitad del cuerpo agotado era superior a Sipán.
– "Te crees listo, ¿verdad, perro inferior? Ahora verás de lo que es capaz un zorro cazador".
Las palabras de Thojilla sonaron con mucha furia.
– "Menos charla y más pelea entonces, zorro".
Sipán se sentía confiado, estaba listo incluso para morir, pero confiaba en su plan y aunque estaba agotado, sabía que el Perro Peruano le había sacado ventaja al Zorro Nocturno. Aquel zorro había caído en una trampa al hacerlo enfadar y tomar partido de su orgullo. Ambos elevaron su cosmo en un ataque final.
– "¡CHAQAY FOXES!"
– "¡ALLQU ASSAULT!"
El impacto arrasó de lleno a Thojilla, quien voló varios metros de distancia, pereciendo al impactar en el suelo. Sipán era el vencedor, gracias a su astucia más que por poder. Sin embargo, todavía quedaba alguien por derrotar que lo observaba atento mientras se reincorporaba exhausto.
– "Excelente caballero de Athena, pero no creas que conmigo será igual".
Era Yacu, el uku lunar de Boa, quien sonreía sin mostrar pena alguna por su compañero caído. Se puso de pie en el acto siempre observando a Sipán como el reptil cazador que representaba. Si bien Thojilla se mostraba confiado en todo momento, Yacu resultaba bastante a amenazador.
– "Empecemos entonces".
Sipán solo atinó a pronunciar esas dos palabras. Ya no había marcha atrás. Este sería un combate nuevo en donde no podía haber margen de error. Un combate a muerte.
CONTINUARÁ…
