De la voz del narrador

Sipán, el caballero de Can Menor estaba decidido a reunirse con Seiya y los niños del orfanato de la Fundación GRAAD, ahora convertidos en caballero, tuvo el combate más sangriento de toda su vida. Aunque elevó su cosmo, el caballero Moses de Ballena había destruido su armadura conocida como de Perro Peruano y el escudo que tomó de su maestro Amaru misteriosamente fallecido.

El destino acercará cada vez más al caballero Sipán con la diosa Athena mientras que el mundo que conoce crece a pasos agigantados. Escapar de las garras de la muerte solo será una antesala de lo que espera como un auténtico caballero. Se hará presente un nuevo desafío el cual iniciará en este momento. Nuevos aliados están a punto de darse a conocer, y una nueva amenaza surgirá de entras las sombras en tierras lejanas.

EL CABALLERO SIPÁN DE PERRO PERUANO HA VUELTO.

PASAJE 09

NUEVOS CABALLEROS

Playas de las costas del norte peruano

Luz.

– "Caballeros, acaba de despertar. Vengan".

– "¿Caballeros? ¿Quiénes son ustedes?"

Sipán solo pudo formular esas dos preguntas antes de tener al pequeño perro viringo Walter encima de él, eufórico al ver que su amo había despertado. Sentía un fuerte dolor en todo el cuerpo y en el lado izquierdo del rostro, en donde el caprichoso destino le había dejado una cicatriz como un recordatorio de su derrota contra Moses. Sin embargo, lo que le inquietaba era saber que no estaba solo en la vieja cabaña de su maestro Amaru. Junto a él estaban tres muchachos, probablemente de su misma edad. Por un momento le pareció que estaba frente a sus amigos de la Fundación GRAAD, con los que ya no pudo reencontrarse.

– "Tranquilo. No somos tus enemigos, Can Menor. A pesar de tus heridas, asumo que sobreviviste gracias a tu cosmo y porque tu perro te sacó del agua. Mi nombre es Ikal. Soy el caballero de bronce de Serpiente y al igual que tú, peleo por la diosa Athena".

El joven de tez bronceada que estaba parado al pie de su cama fue el primero en presentarse.

– "En efecto. Si no morías desangrado, morías ahogado. Nosotros llegamos luego de que tu perro te sacó del agua y te trajimos a este lugar. Él nos guio hasta aquí. Le debes la vida. Por cierto, yo soy Joe, caballero de bronce de Búho".

– "Mi armadura es la de Perro Peruano. Bueno, así la llamo yo. Mi nombre es Sipán".

– "Está bien, Perro Peruano. Entonces... Bastian, ¿no te vas a presentar?".

Joe se dirigió a un tercer joven que miraba las noticias locales en el viejo televisor de Amaru.

– "Soy Bastian, caballero de bronce de Ciervo. Y ya que despertaste, ¿puedes explicar qué pasó aquí y por qué tu armadura está en tal mal estado? O mejor dicho, lo que queda de tu armadura".

Las frías palabras de Bastian solo le recordaron el dolor de su último combate. Trató de disimular su pena cambiando de tema.

– "Ustedes son caballeros de bronce como yo, pero no recuerdo haberlos visto jamás en el orfanato de la Fundación GRAAD con el resto de niños".

– "Ja… Ustedes los enviados por Mitsumasa Kido piensan que el universo gira en torno suyo, ¿verdad? Escucha, existen más caballeros de bronce además de ustedes, que se criaron en ese orfanato".

Nuevamente las palabras de Bastian sorprendieron a Sipán.

– "Cada uno de nosotros es un caballero al servicio de Athena, como los caballeros que según el mito pueden rasgar el cielo con un golpe y partir la tierra de un puntapié. Nos regimos por cada una de las 88 constelaciones en el firmamento. El mundo es más grande que la Fundación GRAAD y el Torneo Galáctico".

Las palabras de Ikal, aunque notoriamente más amables que las de Bastian, eran igualmente reveladoras.

– "Creo que debemos partir. Por lo que veo te has recuperado bastante. Debemos seguir las indicaciones de Athena".

Agregó Joe, el caballero de Búho.

– "¿Athena? ¿Ustedes conocen a la diosa Athena? ¿Dónde se encuentra ella?"

Sipán ya no podía guardarse aquella pregunta.

– "Saori Kido es la encarnación de la diosa Athena. Es normal que no lo supieras. No estuviste presente durante la revelación luego de la destrucción del coliseo GRAAD".

– "Y por lo que sabemos, partió rumbo al Santuario en Grecia junto con Seiya y otros caballeros que participaron en el Torneo Galáctico".

– "¡¿SAORI KIDO ES ATHENA?! ¡ESO ES IMPOSIBLE!

La sorpresa de Sipán era increíble, nunca habría imaginado a aquella niña engreída convertida en una diosa.

– "Que lo creas o no es irrelevante. Debemos partir. Hablaremos con más detalle de camino a Jamir. Ahora salgamos de aquí".

Terrenos elevados de las costas del Norte de Perú

– "Maestro Amaru. He venido para despedirme. He conocido caballeros que también pelean por Athena y por este mundo. Espero volver pronto. Walter cuidará de usted durante este tiempo. Hasta pronto, maestro".

Aunque Sipán se había prometido no volver a llorar frente a la tumba de Amaru, no pudo evitarlo. Sin embargo, esa fue la última vez que lo haría en toda su vida.

– "Sipán, es hora de irnos".

– "Estoy listo".

Los cuatro caballeros partieron. La emoción era grande. El pequeño Walter no dejaba de ladrar a lo lejos, quizá deseándoles buena suerte en su viaje. Era momento de ponerse al corriente, además de contarles lo sucedido con los ukus y el templo del dios AIAPAEC, ubicado debajo de la Huaca de la Luna. La siguiente parada era Jamir, en las lejanas tierras del Tíbet.

Continente de Oceanía. Lugar desconocido

– "Te lo prometo. Pronto estaremos juntos. No me importará dejar este mundo en oscuridad".

– "Mi señora, encontramos al último de ellos".

– "Perfecto, Taniwha. Tu trabajo siempre es impecable".

– "Vivimos para servirles, dioses de este mundo".

CONTINUARÁ…