De la voz del narrador
Sipán, el caballero de Can Menor, pudo despertar luego de su pelea contra el caballero de plata Moses de Ballena. Enorme fue su sorpresa al enterarse que existían más caballeros de bronce además de los que lucharon en el Torneo Galáctico. Joe de Búho, Ikal de Serpiente y Bastian de Ciervo llegaron hasta el hogar de Sipán y le revelaron la identidad de la diosa Athena, la cual era Saori Kido.
Ahora este grupo de valientes caballeros tiene una misión, dirigirse a Jamir en donde vive el reparador de armaduras. La armadura de Can Menor, nombrada afectuosamente como Perro Peruano por Sipán, debe ser restaurada si desean pelear por la diosa Athena. Sin embargo, en tierras lejanas de Oceanía una nueva amenaza está por surgir. No hay descansos para los caballeros protectores de este mundo.
SE HA FORMADO UN NUEVO GRUPO DE CABALLEROS ATHENIENSES.
PASAJE 10
LEJANO JAMIR
Jamir. Montañas del Tíbet.
Faltaba poco para llegar al único lugar del mundo donde se podía reparar la armadura de Can Menor. No obstante, Ikal y Joe no dejaban atrás la frustración de no saber qué se ocultaba tras la enorme puerta del Templo del dios AIAPAEC.
– "A esta altitud el oxígeno es escaso. Ya dejen ese tema o se cansarán antes de llegar".
Era sorprendente que Bastian hablara después de haber estado callado todo el viaje. Sipán, por su parte, esperaba ansioso que su armadura fuera reparada. Finalmente, cuando divisaron la torre en la que vivía el reparador de armaduras, ninguno pudo ocultar su entusiasmo.
– "¡Hola! ¿Hay alguien aquí? ¡Somos caballeros de Athena y venimos desde muy lejos para que mi armadura sea reparada lo más pronto posible! ¿…Hola?"
Sipán se mostraba bastante impaciente y no soportaba que nadie se manifestara.
– "Dudo que quieran ayudarte luego de esa presentación, Sipán".
Ikal era el más sereno de los cuatro, así que Sipán no tuvo más opción que darle la razón. Aun así, su ansiedad era demasiada.
– "Yo digo que abramos la puerta. Aunque la última vez que quisimos abrir una-…".
Las palabras de Joe se cortaron de golpe cuando un poderoso cosmo invadió el ambiente. Los cuatros caballeros voltearon rápidamente y vieron que la energía se concentraba en una forma humana de color dorado. La figura dio paso a un hombre delgado, con el cabello largo sujetado y un porte bastante sereno.
– "Mi nombre es Mu, y les preguntaré solo una vez: ¿Qué buscan aquí en Jamir?"
La impresión los había dejado sin palabras. Fue Sipán quien intervino primero.
– "Soy Sipán, caballero de bronce del Perro Peruano. Somos caballeros de la diosa Athena. Vinimos hasta aquí para que repare mi armadura, que está muy dañada. Por favor, necesitamos su ayuda".
– "¿Perro Peruano? ¿Diosa Athena? ¿Qué sabes de ella?"
– "La verdad no mucho. Solo sé que es Saori Kido y que nuestra misión es protegerla y proteger este mundo".
– "La diosa Athena nos tiene a nosotros y a las saintias para protegerla. Por lo que veo, no estás convencido de tener una misión. No estoy seguro de poder ayudarte".
Mientras Mu sentenciaba con esas palabras todo el esfuerzo de Sipán, el tiempo parecía detenerse para los demás caballeros.
– "Escuche, es cierto que no conozco en persona a la diosa Athena. Hasta hace unos días no sabía nada sobre ella, pero si mi maestro Amaru luchó contra los que usan su nombre para el mal, estoy seguro de que debo pelear a su lado. Mi maestro no solo me enseñó a luchar y a usar mi cosmo, también me mostró que este es un mundo maravilloso que necesita personas decididas a protegerlo, y para hacerlo necesito que repare mi armadura. Por favor".
Una ligera sonrisa se dibujó en el rostro de Mu.
– "Está bien. Veo que te mueve la fe en lo que tu maestro te enseñó. La diosa Athena necesita caballeros con ese mismo espíritu y esa misma fe. Es mi deseo que todos los caballeros del mundo se reúnan con ella. Te ayudaré, caballero Sipán, y además repararé los daños en las armaduras de Búho, Serpiente y Ciervo. Yo también tengo una misión".
– "Gracias, señor Mu".
La sorpresa de Sipán fue enorme, pero no se comparaba a la de los otros caballeros.
– "¿Qué hay de malo con nuestras armaduras?".
– "Solo tuvimos algunos combates antes de llegar a Perú".
Las palabras de Bastian alertaron a Mu y con ello comprobó que el Santuario había enviado asesinos para acabar con los caballeros de bronce antes de que pudieran reunirse con Saori Kido en Japón. Pasaron un par de horas antes de que Mu pudiera concluir su trabajo. Las armaduras de Búho, Serpiente y Ciervo estaban ahora en perfecto estado y la armadura de Can Menor tenía una nueva forma. Había renacido por completo. Sipán vistió su nueva armadura y sintió que su cosmo emergía como nunca antes, mucho más que cuando la vistió por primera vez ante la inminente batalla contra los ukus, aquella noche luego de la muerte de su maestro.
– "Pero, ¿cómo es posible? Mi armadura estaba destrozada".
– "Solo la sangre de un caballero dorado puede conseguirlo".
– "¿Sangre de un caballero dorado?"
La sorpresa fue total en los cuatro.
– "Soy Mu, el caballero dorado de Aries. No hay mucho tiempo. Por órdenes de Athena deben viajar al continente de Oceanía, pero antes debo explicarles cómo despertar el Séptimo Sentido. Necesito que presten mucha atención, caballeros de Athena".
Continente de Oceanía. Lugar desconocido.
– "Mi señora, ¿está segura de que es una buena idea permitir que ese caballero llegue hasta aquí?".
– "¿Acaso dudas de mí, Taniwha?".
– "No… no es mi intención-… Quiero decir…".
– "No quiero que vuelvas a cuestionarme, Nahera de Taniwha. En este momento ese caballero es el último guerrero de la tierra oriental de donde vino el Navegante-del-Sol. Debe morir".
CONTINUARÁ…
