De la voz del narrador
El grupo formado por los caballeros de bronce Sipán de Can Menor, Ikal de Serpiente, Joe de Búho y Bastian de Ciervo llegaron a Jamir y se presentaron ante el reparador de armaduras, quien era el caballero dorado de Aries, Mu. En un inicio Mu se negó a ayudarlos, pero la fe de Sipán gracias a las enseñanzas de su maestro pudo convencer al caballero dorado.
Sipán quedó maravillado al vestir su nueva armadura de Perro Peruano, como él la llamaba afectuosamente. Las armaduras de los otros caballeros de Athena también fueron reparadas por Mu al comprender que la ambición del entonces Patriarca Arles los había alcanzado también a ellos.
Por órdenes de Athena, Mu les encarga la misión de dirigirse al continente de Oceanía en donde una presencia maligna espera la llegada de los caballeros de Athena.
UNA NUEVA GUERRA SANTA ESTÁ A PUNTO DE COMENZAR.
PASAJE 11
GUERRA MAORÍ
Costas del continente de Oceanía
El viaje duró menos de lo esperado y pronto estaban en el pequeño continente de Oceanía. Las indicaciones de Mu, el caballero dorado de Aries, habían sido bastante claras.
– "Están sucediendo eventos extraños en Oceanía. La naturaleza está castigando varios lugares con fenómenos climáticos. Algo emergerá pronto y Athena está al tanto, pero ella y los otros caballeros de bronce deben encargarse de lo que sucede al norte de Europa. Cuando ustedes lleguen a su destino, encontrarán un apoyo, un caballero como ustedes, que ha estado investigando".
Era la oportunidad de conocer a otro caballero de la armada de la diosa Athena.
– "Según dijo el caballero dorado, encontraríamos aquí a ese enviado".
– "Tal vez estamos en el lugar incorrecto".
Ikal y Joe, que siempre se mostraban optimistas, comenzaban a desanimarse por la ausencia de aquel caballero que los estaría esperando.
– "¡Qué desilusión! ¡Esperaba encontrar a los caballeros que pelearon contra el Santuario!"
– "¡¿Quién eres tú?! ¡Identifícate!".
Bastian no soportaba que lo compararan con otro caballero y de inmediato exigió conocer la identidad del recién llegado, que salió de las sombras sorprendiendo a Sipán y a los otros cuando advirtieron que se trataba de una mujer que portaba una máscara.
– "Soy June, caballero de bronce de Camaleón. He estado esperándolos".
– "June de Camaleón, soy Sipán de Perro Peruano y ellos son Joe de Búho, Ikal de Serpiente y Bastian de Ciervo".
A pesar de la buena intención de Sipán, June se mantuvo en guardia hasta que finalmente decidió atacarlo, aunque el caballero de Can Menor pudo esquivarla.
– "Oye, no somos enemigos".
– "Tampoco amigos, así que no puedo confiar en ustedes".
– "¿Podemos tomarlo con calma? Imagino que tienes información para nosotros, June de Camaleón".
Intervino Ikal.
– "Saori Kido, Athena, me envió a investigar esta parte del mundo. El clima y la naturaleza actúan de forma inusual. Oscurece mucho antes de que el sol se oculte al atardecer y es bastante extraño porque solo sucede en este continente. Llevo aquí pocos días, pero en todo momento he sentido un terrible cosmo que emana del interior de la jungla tropical, en esa dirección".
Mientras June señalaba hacia el Este, una lluvia de flechas nubló el cielo. Aunque pudieron esquivar todas, la declaratoria de guerra ya estaba hecha. June tenía puesta su armadura de bronce, así que los otros cuatro caballeros se apresuraron a igualarla en condiciones. Una vez listos, todos se adentraron en la jungla en busca de sus atacantes.
Profundidades de la jungla tropical de Oceanía
La persecución se detuvo cuando la tierra comenzó a temblar. De pronto, de las montañas comenzó a emerger una ciudadela con varios palacios y una enorme puerta en la entrada, que les recordó a la del templo del dios AIAPAEC. Su sorpresa fue aún mayor cuando se vieron rodeados por un numeroso ejército de hombres con atuendos tribales, cuerpos pintados y lanzas. Los caballeros también divisaron tres grandes tótems que se asemejaban a pilares, sobre los cuales los observaban tres figuras cubiertas por capas oscuras.
– "Sean bienvenidos, caballeros de Athena, al templo de los dioses Rangi-Nui y Papa-Tua-Nuku, creadores de este mundo. Bienvenidos al lugar de su muerte".
La voz provenía del sujeto más grande, que portaba una lanza curva, similar a una guadaña.
– "El Atardecer Definitivo será pronto y nuestro dios Rangi-Nui volverá al lado de la diosa Papa-Tua-Nuku para gobernar este mundo a su lado".
– "¿Creadores de este mundo? ¿Quiénes son ustedes?"
Joe fue el primero en intervenir. A medida que hablaban, el ejército los rodeaba y los gestos de los hombres de aquel ejército se volvían más amenazantes. Era la primera vez que los caballeros presenciaban algo similar.
– "Hablando no conseguiremos nada, Joe. Hay que pelear".
– "¿Alguna idea, Bastian?"
– "Solo pelear. A menos que también sea una desilusión combatir a nuestro lado".
– "¿Qué fue lo que dijiste?".
– "Caballeros, no es el momento de discutir. Algo está a punto de suceder".
Sipán tenía razón. El ejército comenzó a danzar de manera sincronizada y a gritar en su idioma nativo mientras hacían gestos belicosos y agitaban sus lanzas. Eran cientos, pero danzaban como uno solo.
– "Siéntanse honrados, caballeros de Athena. Los nga-hoia los reciben mostrándoles nuestro haka ceremonial. Acaban de ser reconocidos como guerreros. Aunque eso no significa que no morirán".
– "Si no hay otra opción, tendremos que pelear".
La determinación de Sipán era fuerte. Cuando la danza terminó, dos de las tres siluetas sobre los pilares se mantuvieron en silencio, pero el anfitrión volvió a hablar.
– "Los esperamos en los Maraes, caballeros de Athena. Al atardecer de este día, el mundo pertenecerá a nuestros dioses Rangi-Nui y Papa-Tua-Nuku. ¡WHAWHAI!".
Al oír "guerra" en su idioma nativo, el ejército maorí se lanzó al ataque, al igual que Sipán, Bastian, Ikal, Joe y June. De pronto, una risa malévola se escuchó dentro de uno de los palacios.
Era la diosa Papa-Tua-Nuku, anunciando el inicio de una nueva Guerra Santa.
CONTINUARÁ…
