De la voz del narrador
Los caballeros de Athena, con sus armaduras de bronce restauradas por el caballero Mu de Aries en Jamir, habían llegado a tierras del continente de Oceanía en donde se encontraron con el caballero femenino June de Camaleón. Extraños fenómenos atmosféricos venían sucediendo en ese continente junto con un terrible cosmo del cual Athena tenía conocimiento.
De pronto los caballeros de bronce fueron atacados con una lluvia de flechas que los obligó a internarse en lo profundo de la jungla continental. Grande fue su sorpresa cuando descubrieron emerger el templo de los dioses creadores de esa parte del mundo y a su ejército que los esperaba para acabar con ellos.
De prisa caballeros atenienses, recorran los maraes y lleguen hasta la diosa Papa-Tua-Nuku antes que el Atardecer Definitivo cubra de oscuridad la tierra.
EL TELÓN DE UNA NUEVA GUERRA SANTA SE ACABA DE ABRIR.
PASAJE 12
SONIDO MORTAL
Profundidades de la jungla tropical de Oceanía
Los nga-hoia, o soldados maoríes, atacaron rápidamente. Eran fuertes y aguerridos, pero no eran rivales para los caballeros de bronce.
– "No podemos seguir perdiendo tiempo aquí. Debemos avanzar".
– "Joe tiene razón. Esto es similar a lo sucedido en Jamir con esos esqueletos con armaduras".
– "Aún faltan algunas horas para el atardecer".
Los caballeros se dieron cuenta de que las tres figuras que antes se encontraban sobre los tótems habían desaparecido. Ahora, frente a ellos había un camino. Cuando menos se lo esperaban, los pocos nga-hoia que quedaban comenzaron a perderse entre la maleza de la jungla. Era el momento oportuno para continuar.
– "¡POR ATHENA!"
Avanzaron a toda velocidad hasta llegar a una enorme estructura tribal similar a un templo, en cuya parte superior pudieron ver una figura parecida a la de un murciélago grotesco. Era la primera vez que veían algo así. Entraron.
MARAE DE LA CAZA
La atmósfera se sentía más y más pesada a medida que ingresaban. Era evidente que no estaban solos en aquel lugar. Estaba claro que algo o alguien los observaba desde las sombras.
– "¿Qué fue eso?".
La sorpresa de Ikal era comprensible. Rápidamente se dieron cuenta de que algo se movía de un lugar a otro en la parte alta del templo, como si se tratara de un depredador acechando a su presa.
– "Sigan adelante. Yo me quedaré".
– "Bastian, no. Podemos derrotar lo que sea mientras peleemos juntos".
Las palabras de Sipán tenían sentido, pero la decisión de Bastian era inamovible.
– "Al menos uno de nosotros debe llegar donde se encuentra esa diosa. No pierdan tiempo y váyanse ya".
– "Necesitarás apoyo. Me quedo también. Ustedes continúen".
– "No necesito tu ayuda, Camaleón".
– "Y yo no necesito tu permiso, Ciervo".
La decisión estaba tomada, así que Sipán continuó junto con Ikal de Serpiente y Joe de Búho. Tan pronto como los tres caballeros dejaron el Marae de la Caza, una voz grotesca inundó la sala desde la parte alta del templo.
– "Sean bienvenidos al Marae de la Caza. Ngaio de Imarinja los saluda, mis queridas presas".
Apenas terminó aquella presentación, una sombra alada atacó a Bastian y June desde el techo, golpeándolos fuertemente. Por fin pudieron verlo. Su aspecto era grotesco y perturbador, pero no menos que su ropaje, que se asemejaba a un murciélago de color verde salido del mismísimo infierno. Pero lo que más resaltaba de su desagradable apariencia eran sus afilados dientes, como los colmillos de una bestia
– "No nos importa quién seas. Venimos a destruir la ambición de tu diosa Papa-Tua-Nuku".
– "¿Mi diosa? Ah, sí… Bueno, ella puede hacer lo que quiera. No me importa. Yo solo acepté el llamado porque busco las mejores presas, y qué mejor que los caballeros de Athena".
Al terminar esas palabras volvió a alzar vuelo para atacarlos sin piedad.
– "¡DEATH ECCO!".
Al pronunciar su técnica, poderosas ondas sonoras cubrieron el lugar, aturdiendo a ambos caballeros. El sonido que producía producía mucho dolor, pero no tanto como los ataques aéreos de Imarinja, que no paraban de un lado a otro.
– "No podemos morir aquí… ¡Camaleón, cuidado!".
Demasiado tarde. Cuando Bastian trató de advertir a June, Ngaio de Imarinja ya estaba centrando su ataque en ella, que intentaba defenderse con su látigo sin poder contrarrestar la técnica. Ante esto, Bastian solo atinó a lanzarse al ataque.
– "¡KING'S FURY!".
Aunque Bastian desató todo su cosmo en ese golpe, no tuvo éxito. Seguía aturdido por el Death Ecco del maorí, que ahora lo miraba con odio por intentar golpearlo.
– "Nunca te interpongas entre un imarinja de los bosques y su presa. A menos que ya hayas aceptado tu muerte, claro".
– "¿Se supone que debo sentir miedo de ti, monstruo asqueroso?".
– "¡¿Cómo dices?! ¡Despídete de este mundo! ¡DEATHLY MUA!".
Bastian pudo sentir el golpe directo como un colmillo que lo perforó por completo. A pesar del dolor, pudo sujetar a su enemigo firmemente en el último momento. El cazador había caído en la trampa puesta por un ciervo.
– "¿Dijiste que me despida de este mundo?".
– "Jajaja… Torpe caballero de Athena… ¡DEATH ECCO!"
Las ondas eran insoportables, así que Bastian tuvo que soltarlo de inmediato.
– "Los admiro por soportar mi técnica sin morir. Los humanos comunes no la soportan y mueren desangrados".
– "¿Qué fue lo que dijiste, monstruo?"
Bastian se puso de pie rápidamente con la intención de atacar de nuevo, pero fue interrumpido por June.
– "Espera, tengo una idea. Se me ocurrió algo que un amigo haría en estos momentos".
MARAE DE LA DANZA
La niebla era muy espesa dentro del templo. A pesar de que estaban en el interior de una jungla, se sentía un ambiente fúnebre. De pronto, unas figuras humanoides comenzaron a rodear y a hostigar a Sipán, Joe e Ikal, emitiendo un sonido similar a un lamento. Mayor fue la sorpresa de los caballeros de Búho y Serpiente cuando notaron que Sipán ya no estaba con ellos.
– "¿Qué está sucediendo?"
Ante la pregunta de Joe, Ikal respondió sin titubear.
– "Fantasmas".
CONTINUARÁ…
