De la voz del narrador

Los caballeros June de Camaleón y Bastian de Ciervo pudieron vencer a Ngaio de Imarinja gracias a una estrategia del caballero femenino al usar su látigo con gran agilidad. Sin embargo, luego de su victoria el Marae de la Caza comenzó a destruirse ante el asombro de los caballeros de Athena.

En el Marae de la Danza Joe de Búho e Ikal de Serpiente comenzó el combate contra Roimata de Wondjina quien tiene la habilidad de comportarse como un fantasma siniestro, siendo imposible que sea atacado. Por fortuna el caballero de Serpiente pudo revertir esa situación y la verdadera pelea está por iniciar.

De prisa caballeros atenienses, sigan atravesando los maraes custodiados por los guerreros maoríes, derroten a la diosa Papa-tua-Nuku y detengan el Atardecer Definitivo.

LA NUEVA GUERRA SANTA CONTINÚA SU CURSO Y LOS CABALLEROS DE ATHENA DEBEN VENCER.

PASAJE 14

DOBLE IMPACTO

MARAE DE LA DANZA

– "Ya no podrás mezclarte entre los espíritus".

– "¿Piensas que eso les dará la victoria…?".

– "Sé que nos dará la ventaja".

La determinación de Ikal era molesta para Roimata, cuyo cosmo se tornaba cada vez más agresivo.

– "Te mostraré que te equivocas…".

– "¡Cuidado, Ikal!".

Ikal no pudo esquivar el fuerte golpe enemigo y cayó de rodillas. Su cosmo estaba muy debilitado y no podía defenderse. Cuando Wondjina se acercó para darle el golpe final, Joe se interpuso en su camino.

– "Ahora yo soy tu oponente".

– "Apártate…".

– "Espera, Joe. Debemos ser prudentes".

– "No te preocupes. Lo tengo controlado".

– "Esa confianza… me perturba…".

El aura de Wondjina se hizo aún más hostil, como si su intención ya no fuera derrotarlos, sino atacarlos sin piedad hasta hacerlos pedazos.

– "Oíste lo que Ikal dijo, ¿cierto? Eres tan humano como nosotros. No hay razón para que peleemos".

Las enormes garras de Roimata se alzaron como una última advertencia para los caballeros. Al verlo, Joe adoptó una posición que le permitiera atacar y proteger a Ikal al mismo tiempo.

"Este es su fin, Caballeros de Athena…".

El ataque comenzó. Los zarpazos de Wondjina eran como los de un animal salvaje que quería despedazar a su presa. Pronto, Joe se dio cuenta de que el verdadero objetivo de su oponente era Ikal, que había perdido el conocimiento y estaba en el suelo. Era evidente que tenía que alejar la batalla de ahí.

– "Creo saber cómo te sientes. Perdiste la fe en los humanos y por eso prefieres estar entre las almas, ¿verdad?".

– "Silencio…".

– "Lo entiendo. Es normal perder la fe cuando todo va mal".

– "No entiendes nada… Ustedes, humanos, solo destruyen este mundo… ¡Son una plaga que debo exterminar!".

El plan había funcionado. La atención de Roimata ahora se centraba en Joe, que estaba decidido a demostrarle que no todos los humanos eran malos.

– "Es cierto que los humanos cometemos errores. Es parte de vivir. Y sí, puede que haya maldad en nosotros, pero hay mucha más bondad".

– "No existe tal cosa…".

– "Claro que sí. Los caballeros luchamos al lado de Athena para proteger esa bondad, luchamos porque ella cree en nosotros".

– "Creer… es absurdo…".

– "Creer es lo que nos da la fuerza para seguir luchando".

Con esas palabras, Ikal, que había despertado solo unos minutos antes, se unió a la batalla.

– "Su fe los conducirá a la muerte…".

La niebla volvió a llenar el lugar y Wondjina aprovechó la oportunidad para desaparecer entre las sombras. Joe, por su parte, se acercó a Ikal con una gran sonrisa.

– "Me sorprende que aún puedas ponerte de pie".

– "No es momento de hacer bromas".

– "Jaja, perdón. Y bien, ¿cuál es el plan?".

La bruma a su alrededor se hizo más densa, hasta nublar su vista. De pronto, Wondjina atacó a Ikal, que perdió su casco al momento de esquivar el golpe.

– "Debemos atacar juntos".

– "Entendido".

Al instante, los caballeros corrieron en direcciones opuestas hasta quedar a ambos lados de Roimata, que extendió sus garras hacia ellos. La batalla final estaba por comenzar.

– "¡LOST WAIRUA!".

Un sinfín de violentos golpes rodeó a los caballeros. Esta vez, privado de su capacidad etérea, su adversario usaba la niebla como protección. Sin embargo, los caballeros ya habían visto su técnica y conocían su punto débil. Durante la danza aérea, Roimata usaba los muros del templo para impulsarse y ganar velocidad. Aprovechar uno de esos milisegundos era suficiente para derrotarlo.

– "Adiós, caballeros…".

La voz de Wondjina era lo que necesitaban para conocer su posición exacta. De inmediato, Joe dio un gran salto que alcanzó el techo del Marae y advirtió a Ikal, que estaba listo para atacar.

– "¡Ahora!".

– "¡QUETZA GREAT TUSK!".

– "¡PREDATOR KEN!".

Las técnicas de Ikal y Joe se combinaron en un ataque que hirió de muerte a Roimata y destruyó su kakahu por completo. Poco después, mientras se alejaban del lugar de la batalla, los caballeros escucharon un susurro.

– "Fe… Bondad… Desearía creer… que aún existen…".

– "Wondjina…".

Tras la muerte de su adversario, Ikal y Joe se mantuvieron en silencio hasta que el Marae de la Danza comenzó a destruirse.

– "Debemos irnos".

Exhaustos y apenas de pie, se dirigieron a la salida del templo, apoyándose el uno en el otro.

MARAE DE LA COSECHA

– "Por fin se disipó la niebla... Ikal, Joe, ¿están bien?".

Al voltear, Sipán se dio cuenta de que estaba solo en un templo desconocido. El único sonido era el eco de sus pasos al caminar.

– "¿Dónde estoy?".

Sin previo aviso, un cosmo enorme y agresivo invadió el lugar. Sipán no dudó en ponerse en guardia, a la espera de un ataque inminente.

– "¡¿Quién está ahí?!".

A lo lejos, se oía el eco de los pasos de su oponente acercándose. Incluso desde esa distancia, el caballero peruano distinguió el descomunal tamaño de su adversario. Por alguna razón que aún desconocía, esa apariencia y cosmo le eran familiares.

– "Soy Nahera de Taniwha y estás en el Marae de la Cosecha".

– "¿Qué pasó con mis amigos?".

– "Ja. Deberías preocuparte por ti mismo, caballero."

– "¿Qué dices?".

– "Te estábamos esperando".

CONTINUARÁ…