De la voz del narrador
Los caballeros Ikal de Serpiente y Joe de Búho luego de un gran esfuerzo lograron derrotar al guerrero maorí Roimata de Wondjina, quien en el último momento albergó una semilla de esperanza en la humanidad gracias a Ikal y Joe. Luego de la destrucción del Marae de la Caza ellos siguieron avanzando.
Mientras tanto Sipán quien se pensaba desaparecido llegó al Marae de la Cosecha en donde lo estaba esperando un temible oponente con un cosmo que le resultaba familiar. La pelea que tendrá el caballero de Perro Peruano será brutal y con sabor a revancha. Finalmente una inesperada visita llegará para cambiarlo todo.
¡De prisa caballeros atenienses! ¡Solo queda un marae custodiado por el último guerrero maorí, derroten a la diosa Papa-tua-Nuku y detengan el Atardecer Definitivo!
LA GUERRA SANTA EN OCEANÍA SIGUE SU CURSO Y EL FINAL SE ACERCA.
PASAJE 15
ORGULLOSO GUERRERO
MARAE DE LA COSECHA
– "¿Me estaban esperando?".
Sipán no entendía por qué su adversario le diría algo así. ¿Acaso se refería a que todo había sido planeado? Eso explicaría porque la niebla lo había separado de Ikal y Joe minutos antes.
– "Considérate afortunado. Estás frente al guardián del último Marae".
– "Eso significa que mis amigos vencieron a sus oponentes".
– "No te confundas, muchachito. Tú no tendrás la misma suerte".
Con un rápido movimiento, Nahera tomó a Sipán del brazo y lo lanzó por los aires. La diferencia de poder entre ambos era evidente. El guardián del templo tenía la ventaja.
– "Qué débil".
En el suelo y con la mirada perdida, Sipán recordó su batalla contra Moses y aquella derrota que lo había lastimado tanto. La contextura de Nahera le recordaba a aquel caballero de plata que casi le quita la vida.
– "He visto antes… ese ataque…".
– "No me digas que mi debilucho hermano Moses también te derrotó".
– "¿Qué dijiste…?".
– "Lo que escuchaste. Yo soy el hermano mayor del caballero Moses de Ballena".
Sipán estaba totalmente sorprendido. No podía creer que el enemigo frente a él fuera quien decía ser. Sin embargo, su colosal fuerza lo demostraba. No había duda.
– "Por supuesto, soy mucho más fuerte que él. La cicatriz en su ojo es la prueba".
– "¿Por qué…? ¿Por qué le harías algo así a tu propio hermano?".
– "No importa si es mi hermano o no. Su poder no se compara al mío. Yo soy el portador de la vara del gran dios Tane, deidad de los bosques y la luz".
Sipán se puso de pie con dificultad, mientras Nahera mostraba con orgullo la vara que le había sido otorgada por una deidad desconocida para él.
– "Ningún guerrero debería empuñar el arma de su dios para hacer el mal".
– "Alguien como tú no entendería la justicia divina".
– "Los dioses justos protegen el mundo, no lo destruyen. Si usas esa arma para lastimar a otros, no eres digno de ella".
– "¡¿Qué has dicho?! ¡TE ARREPENTIRÁS DE TUS PALABRAS!".
Nahera, enojado por las palabras de Sipán, clavó la vara en el suelo y se lanzó contra él. Sin ninguna piedad, golpeó al caballero hasta que sus puños se mancharon con su sangre. Solo entonces se detuvo y observó la vara una vez más.
– "No mancharé un arma divina con tu sucia sangre. Yo mismo acabaré contigo. ¡SUPREME WHAKAHI!".
La técnica de Taniwha fue devastadora para Sipán, como si el golpe hubiera atravesado su cuerpo. Por un momento, el caballero sintió que iba a perder la conciencia, pero se mantuvo firme. Estaba decidido a no perder.
– "¿Ese es todo el poder de un caballero? Con guerreros tan débiles Athena no debería siquiera autoproclamarse diosa de la Tierra".
El comentario de Taniwha despertó la furia de Sipán, cuyo cosmo se elevó como nunca antes. Aunque aún no se había reunido con Athena, creía firmemente en la diosa a la que su maestro sirvió como un fiel caballero y por la que ahora él luchaba junto con sus amigos.
– "¡NO PERMITIRÉ QUE INSULTES A ATHENA!".
– "¡ADELANTE! ¡INTENTA DEFENDER EL NOMBRE DE TU DIOSA!".
La batalla se intensificó en un instante. Ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder. Ambos luchaban con todo su poder, sin reprimirse en absoluto. Como nunca antes, Sipán estaba lleno de una determinación inquebrantable. Estaba dispuesto a demostrarle a Nahera qué significaba ser un caballero de Athena.
– "Te jactas de ser un gran guerrero, pero estás equivocado. ¡Un verdadero guerrero lucha por la paz! ¡Alguien como tú nunca podrá vencerme!".
– "¡Ya lo veremos!".
A pesar de que Sipán contraatacaba cada ataque de Nahera con gran habilidad, sabía que no podría continuar así por mucho tiempo. Para derrotar a su oponente tenía que convertir su desventaja física en una oportunidad y concentrar todo su cosmo para lanzar su más poderosa técnica. Tenía solo una oportunidad.
– "¡ALLQU ASSAULT!".
Para Taniwha fue imposible evadir el ataque de Sipán, que había aprovechado la diferencia de tamaño y velocidad entre ambos para golpearlo en el pecho.
– "¿Cómo…?"
– "La debilidad de uno es la fortaleza de otro. Es algo que me enseñó mi maestro Amaru".
– "Es imposible… Una herida como esta… no la haría un simple caballero…".
Nahera cayó al suelo con la mano en el pecho, sin poder creer que había sido derrotado. Apenas de pie, Sipán estaba inmerso en sus pensamientos. No pasó mucho hasta que el sonido de la destrucción del Marae de la Cosecha lo devolvió a la realidad.
– "Será mejor que salga de aquí".
– "¡JAJAJAJAJA!".
El silencio del lugar se vio interrumpido por una risa femenina. A lo lejos, Sipán divisó una silueta y pensó que podía tratarse de un nuevo enemigo, así que de inmediato adoptó una posición de defensa.
– "Mi… señora…".
– "¡Taniwha! ¿Acaso…?".
Casi inaudible, el susurro de Nahera fue suficiente para advertir a Sipán sobre la identidad de la mujer que se adentraba en el templo en dirección a ellos.
CONTINUARÁ…
