De la voz del narrador
La diosa Papa-Tua-Nuku que regía el continente de Oceanía juró destruir el mundo entero cuando inicie al Atardecer Definitivo y el dios Rangi-Nui regrese para estar con ella. Para esto, la siniestra diosa engañó a sus guerreros maoríes y a los caballeros para que destruyeran los Maraes protectores de esa tierra.
Sipán y sus camaradas pelean desesperadamente para evitar que este mundo se destruya, pero no son rivales para Papa-Tua-Nuku quien armada con la vara del dios Tane los derrota uno a uno. Sin embargo, una esperanza se abre paso en las finales de este conflicto. El descendiente del Navegante-del-Sol es el único que puede darles la victoria a los caballeros de Athena, y por ello se preparan para el contra-ataque.
¡De prisa caballeros atenienses! ¡Derroten a la diosa Papa-Tua-Nuku con la ayuda de la mítica vara del dios Tane y salven este mundo!
LA GUERRA CONTRA LA DIOSA DE OCEANÍA SINIESTRA ESTÁ A PUNTO DE TERMINAR.
PASAJE 18
SERPIENTE ARCOÍRIS
TEMPLO DEL ATARDECER
Sipán sostuvo con fuerza la Vara de Tane entre sus manos.
– "Taniwha… Prometo que tu muerte no será en vano…".
La mirada de Papa-Tua-Nuku se mantenía fija en Sipán y en la Vara, a medida que su cosmo se tornaba más hostil. Al verla acercándose, los caballeros formaron un semicírculo frente a ella, decididos a atacar.
– "¡Detendremos el Atardecer Definitivo!".
Las palabras de Sipán marcaron el inicio de la batalla. Los caballeros de bronce unieron sus técnicas en un ataque combinado contra la diosa. Sin embargo, al igual que antes, los ojos de Papa-Tua-Nuku brillaron con gran intensidad y desprendieron fugaces ráfagas de luz que desviaron el ataque conjunto y los lanzaron por los aires violentamente.
– "Insignificantes humanos, no podrán detener lo inevitable".
De inmediato, los caballeros se levantaron para contraatacar, ante el semblante furioso de la diosa.
– "¡NO PERMITIRÉ QUE UNOS SUCIOS HUMANOS ALEJEN A MI AMADO DE MI LADO!".
Los caballeros atacaron una y otra vez sin éxito alguno. Con cada minuto, el cielo se ensombrecía más y más. El Atardecer Definitivo estaba cerca.
– "Ya casi no hay tiempo…".
Sipán, Bastian, Ikal, Joe y June yacían en el suelo. Sus ataques no habían siquiera alcanzado a Papa-Tua-Nuku y por el contrario, los ataques de la diosa los habían golpeado sin piedad. Con los caballeros a sus pies, la diosa admiraba el cielo, que parecía estar a punto de tocar la tierra en el horizonte.
– "Amor mío, ya te siento cerca de mí…".
La Vara de Tane seguía en la mano de Sipán, que intentaba encontrar la fuerza suficiente para levantarse de nuevo.
– "Maestro…".
De pronto, Sipán sintió una cálida energía a su alrededor. Era algo que nunca había sentido.
– "¿A-Athena…?".
– "De pie, caballero. Aún hay esperanza".
Por un momento, Sipán tuvo la impresión de que el tiempo se detenía a su alrededor. La voz que le hablaba directamente a su cosmo no le era familiar y aun así, lo llenaba de una calma inigualable.
– "¿Quién eres…?".
La energía que rodeaba a Sipán se unió en un solo punto para al fin manifestarse como una enorme serpiente irisada que parecía salir de la tierra y recorrer el cielo.
– "Soy el origen de esta tierra y de cada ser que la habita, guardiana de la paz y el equilibrio de la naturaleza".
– "Si eso es verdad, ¿por qué permites que ocurra… el Atardecer Definitivo…?".
– "Una divinidad ancestral no debe intervenir en el desarrollo natural, sino guiar a quienes tengan el valor de luchar por el bien, como tú y tus compañeros. Ustedes, que mantienen la esperanza aun en las tinieblas, son capaces de originar un milagro".
– "¿Cómo…?".
– "Tienes en tus manos el último vestigio del dios Tane. La vara de una deidad que sacrificó su propia vida para evitar que el mundo se sumiera en la oscuridad. Mientras haya esperanza, el milagro ocurrirá".
Con esas últimas palabras, aquella serpiente divina se desvaneció. Sipán no tardó en levantarse, lleno de una nueva determinación. A unos metros de él, Papa-Tua-Nuku lo observaba con desdén.
– "Es muy tarde, Navegante-del-Sol. La oscuridad volverá a cubrir este mundo y me uniré a mi amor una vez más".
– "No mientras haya esperanza".
– "¿Esperanza? ¡JAJAJAJAJA! ¡No es más que una absurda fantasía de los humanos!".
– "Mientras haya esperanza, el milagro ocurrirá…".
Sipán repitió las palabras de aquella Serpiente Arcoíris y encendió su cosmo. A su lado, los otros caballeros también se incorporaron. Quedaban unos pocos minutos para que anocheciera.
– "¡Esta vez lo conseguiremos!".
Bastian, Ikal, Joe y June rodearon a Papa-Tua-Nuku, mientras Sipán sostenía la Vara de Tane frente a él y elevaba su cosmo al máximo.
– "¡QUETZA GREAT TUSK!".
– "¡PREDATOR KEN!".
– "¡CHAMELEON KEN!".
La diosa no se inmutó al ver el nuevo poder de aquellos ataques y los desvió, aunque con más dificultad. No obstante, antes de que pudiera contraatacar, Bastian se interpuso en su camino.
– "¡DEER SPEAR!".
El ataque directo de Bastian fue como una lanza luminosa que aturdió a Papa-Tua-Nuku por unas milésimas de segundo, tiempo suficiente para el golpe final.
– "¡AHORA, SIPÁN!".
Bastian se hizo a un lado y detrás de él, Sipán se abrió paso. Su puño se hizo uno con la Vara del dios Tane y atravesó el cuerpo de la diosa.
– "¡NO!".
El grito desgarrador de Papa-Tua-Nuku resonó en el templo e hizo que la tierra temblara con fuerza. La diosa cayó de rodillas y, sin poder hacer más, extendió sus brazos hacia el cielo. Una leve garúa cubrió el palacio, que comenzaba a caerse a pedazos.
– "Mi amor…".
Aquellas últimas palabras no fueron más que un susurro apenas audible antes de que la deidad se fundiera con la tierra. En el horizonte, la luz del ocaso volvía a la normalidad.
– "Lo logramos…".
Tras unos segundos de silencio, los caballeros abandonaron el templo, que se destruyó por completo hasta quedar en ruinas, como los Maraes.
– "¿Todos están bien?".
– "¿Qué es eso?".
La pregunta de Joe captó la atención de todos. A lo lejos, vieron cómo el atardecer adoptaba un brillo tornasolado. Los últimos rayos del día se habían combinado con la garúa para crear un hermoso paisaje.
– "Un arcoíris".
Finalmente, el sol se ocultó para dar paso a la noche.
CONTINUARÁ…
