De la voz del narrador:

La llegada de los caballeros de acero, enviados por el Dr. Asamori, dio un giro a la batalla en el exterior de la Ciudadela de Sangre. Tras la revelación de una nueva Guerra Santa y de la situación de Athena y el Santuario, Sipán y sus amigos comprenden que la llegada de AIAPAEC no es coincidencia. Shō, Daichi y Ushio prometen proteger a los civiles y derrotar al uku Anqura de Cangrejo, mientras los caballeros de bronce dividen sus caminos y combaten en los Templos de la Ciudadela de Sangre. Sipán se adentra en uno de los templos y es atacado por un enorme caimán como señal de que un terrible combate está a punto de iniciar.

De prisa caballeros atenienses, detenga la ambición del terrible dios decapitador AIAPAEC antes que el Gran Eclipse cubra por completo este mundo.

LA BATALLA CONTRA AIAPAEC HA INICIADO Y SOLO LOS CABALLEROS DE ATHENA PUEDEN DERROTARLO.

CAPÍTULO 24

LA NUEVA TÉCNICA SE MANIFIESTA

TEMPLO DE LA LUNA SIGILOSA

Sipán estaba atónito. Ya no podía distinguir la silueta del enorme animal en el lago, pero aún sentía su presencia. Sentía que lo observaba desde el agua.

– "¡Muéstrate!".

Frente a él, el agua parecía estar en calma. No obstante, de un momento a otro, una silueta se acercó a la orilla. Sipán se preparó para atacar, pero para su sorpresa, no fue un gran caimán lo que se asomó del lago, sino un delfín rosado, una especie que habita en el Amazonas.

– "¿Cómo es posible…?".

El animal empezó a hacer movimientos que parecían invitar a Sipán a sumergirse en el lago. Sin embargo, el caballero retrocedió varios pasos, pues estaba seguro de que se trataba de una trampa. Al verlo alejarse, el delfín salió del agua y se escondió entre la vegetación.

– "Bienvenido, caballero de Athena".

– "¿Quién eres?".

Sipán esperaba en posición de defensa que su oponente se mostrara. Incluso entre las sombras, notó que la forma del animal se había vuelto humana. El templo se mantuvo en silencio hasta que Sipán escuchó los pasos del uku acercándose.

– "Soy Saúl, uku lunar de Yacuruna. Bienvenido al Templo de la Luna Sigilosa".

Finalmente, el guardián del Templo estaba frente a él. Su mochik era impresionante a la vista y aunque sus ojos permanecían ocultos tras su casco, su semblante se notaba calmado.

– "No esperaba que llegaran más caballeros. Es una lástima… No podrán detener lo inevitable".

– "Te equivocas. Ellos protegerán a los inocentes que tu dios quiere sacrificar".

– "¿Inocentes? ¿No te parece que arriesgan demasiado por ellos?".

– "¿De qué hablas?".

– "Todos ustedes están luchando para salvarles la vida, pero la verdad es… que ninguno de ellos arriesgaría su vida por ustedes. Es una causa inútil".

– "¡Te demostraré que no! ¡Prepárate!".

Sin dudar, Sipán se lanzó al ataque. Aunque sus movimientos eran rápidos, el uku parecía evitarlos con facilidad. La lucha siguió así durante varios minutos, hasta que Saúl tomó la ventaja y aprisionó los puños de Sipán.

– "No pelees. No servirá de nada".

– "¡Soy un caballero! ¡Los caballeros de Athena peleamos por la paz y la justicia!".

El uku liberó a Sipán y levantó su mano derecha hacia el cielo. La falta de un techo sobre el templo permitió que el caballero contemplara el Gran Eclipse, que avanzaba a gran velocidad.

– "Observa. No hay escapatoria. La oscuridad cubrirá el mundo entero. Solo entonces, la verdadera justicia llegará de manos del señor AIAPAEC".

– "¡Eso no lo permitiré! ¡ALLQU ASSAULT (EMBESTIDA DEL PERRO)!".

– "PIRQA SCALES (CORAZA DE ESCAMAS)".

El ataque de Sipán se detuvo de inmediato cuando una parte de la mochik de Saúl, que sobresalía como la cola del gran caimán negro, lo protegió como un perfecto escudo.

– "No haces más que gastar tu energía en vano. No vale la pena que luches por seres ingratos. Tus compañeros lo entenderán pronto… y fallarán… igual que tú".

– "No. Sé que no fallarán. Confío en ellos".

– "Ya te lo dije. No tiene sentido confiar en otros. Cuando más lo necesites, estarás solo… Todos te abandonarán…".

– "¿Por qué…? ¿Por qué no crees en los demás?".

– "¿Quieres saberlo? Hace tiempo, confíe demasiado en aquellos a quienes consideré amigos… Un gran error. Cuando estuve en peligro, cuando grité, cuando les pedí ayuda, ellos solo huyeron. No les importó dejarme atrás para salvarse. Deben haber pensado que era imposible que sobreviviera en ese río, atrapado en la corriente y rodeado por enormes bestias, y aun así, aquí estoy… El espíritu de los ríos me salvó para cumplir esta tarea…".

Poco a poco, el templo se hizo más sombrío a causa del eclipse. En medio de la pelea, Sipán se dio cuenta de que la fuerza de su oponente provenía de la decepción y del dolor de ser traicionado. Sin embargo, su cosmo no era agresivo. A pesar de todo, se mantenía en calma.

– "No eres una mala persona, Saúl… Entiendo cómo te sientes, pero…".

– "No sientas lástima por mí, caballero. Yo no siento lástima de mí mismo, ni de mi destino".

– "¿Entonces por qué luchas por AIAPAEC? ¿Por qué no usas tu poder para detener su ambición?".

– "Solo el señor AIAPAEC será capaz de devolver el equilibrio a este mundo corrompido. Él impartirá la verdadera justicia entre aquellos a quienes llamas 'inocentes'".

La determinación del uku era increíble. Era evidente que Sipán y él tenían posiciones opuestas. La convicción de cada uno decidiría el resultado del combate.

– "Nunca estamos solos, sin importar lo que suceda. Estás equivocado, Saúl. Entiéndelo".

– "Caballero, ya has decidido cuál será tu camino… y yo he decidido el mío…".

El uku extendió sus brazos hacia ambos lados y Sipán vio cómo los ojos del caimán en la mochik de su oponente comenzaron a brillar. Entonces, Saúl aumentó su cosmo para usar su más poderosa técnica.

– "¡LETHAL KHACHU (MORDIDA LETAL)".

En ese momento, Sipán entendió que ninguno de los dos cedería. Antes de que el ataque del uku lo alcanzara, adoptó una posición firme y concentró todo su cosmo en sus puños, decidido a dar todo en la batalla y vencer. Era el momento de demostrar lo que había aprendido de su maestro Aldebarán de Tauro.

– "¡PROCYON IMPACT (IMPACTO PROCYON)!".

La colisión de ataques causó una fuerte explosión que hizo que ambos retrocedieran varios metros, hasta perder de vista al otro. Lo único que Sipán escuchó, a lo lejos, fue el eco de la mochik de Saúl al caer al suelo.

EXTERIOR DE LA CIUDADELA DE SANGRE

Los soldados de AIAPAEC no eran ser rivales para los caballeros de acero, pero Anqura era otra historia. Sus ataques eran violentos en todo momento. Aunque estaban en desventaja no estaban dispuestos a darse por vencidos.

– "No nos rendiremos".

– "También somos caballeros…".

– "¡Lucharemos por la paz y la justicia en nombre de Athena!".

– "¿Siguen insistiendo? Muy bien. Si es lo que quieren, ¡LE PONDRÉ FIN A SUS MISERABLES VIDAS AHORA!"

– "¡ESTAMOS LISTOS!".

– "¡TIRANA POISON (PINZA VENENOSA)!".

– "¡STEEL HURRICANE (HURACÁN DE ACERO)!".

CONTINUARÁ…