De la voz del narrador:

La pelea entre el uku Saúl de Yacuruna y el caballero Sipán de Can Menor en el Templo de la Luna Sigilosa dio inicio. Aunque el semblante del uku de Yacuruna era tranquilo escondía un poder terrible que puso en riesgo la vida de Sipán. Era el momento para que el caballero de Athena ponga en práctica lo aprendido con Aldebarán de Tauro y así ejecuté su nueva técnica llamada Procyon Impact. En estos momentos caballeros de bronce y de acero se encuentran peleando por el destino de nuestro mundo con la esperanza que el cosmo de Athena los proteja.

De prisa caballeros atenienses, derroten a lo ukus servidores del dios AIAPAEC antes que el Gran Eclipse cubra nuestro mundo con la oscuridad perpetua.

SIN IMPORTAR DÓNDE SE ENCUENTREN LOS CABALLEROS DE ATHENA CONTINÚAN PELEANDO CONTRA LAS FUERZAS DEL MAL.

CAPÍTULO 25

ENCUENTRO CON EL PASADO

TEMPLO DE LA LUNA SIGILOSA

Tras el impacto causado por el choque de técnicas, Sipán y Saúl tardaron en levantarse. Ambos habían sido golpeados por su oponente y permanecieron en el suelo por algunos segundos, hasta que, al fin, se pusieron de pie, dispuestos a terminar la batalla.

– "Veo que no quieres comprenderlo, caballero"

– "Eres tú quien debe comprender, Saúl. El deseo de AIAPAEC es exterminar a las personas. ¡No hay justicia en algo como eso!".

– "¡La justicia no es más que recibir lo merecido! Todas las personas, estén allá afuera o en cualquier otro lugar de este mundo, asumirán las consecuencias de sus actos, al igual que yo…".

– "¿A qué te refieres?".

– "¿En verdad pensaste que dejé escapar a esos traidores? No, Sipán. Yo acabé con ellos, tal como ellos acabaron conmigo cuando me dejaron a mi suerte".

– "¡Cometiste un gran error!".

Sipán adoptó una posición de ataque y Saúl hizo lo mismo. El cosmo de los dos se elevó hasta el máximo, como prueba de su convicción. Estaban preparados para decidir el desenlace de la batalla con un último golpe.

– "¡LETHAL KHACHU (MORDIDA LETAL)".

– "¡PROCYON IMPACT (IMPACTO PROCYON)!".

Esta vez, el ataque quedó suspendido en medio de los dos. Durante varios segundos, Sipán y Saúl concentraron todo su poder en aquel único punto, hasta que, finalmente, la presión entre las técnicas se rompió y ambos recibieron el ataque rival.

– "Tu espíritu es fuerte, caballero, pero también tú tendrás que hacer frente a la realidad… No confíes a ciegas en tus 'amigos'… porque… uno de ellos te-…".

Antes de terminar su frase, Saúl cayó sin vida en el lago que adornaba el Templo. A unos metros, Sipán se mantenía en pie. Había derrotado a su oponente, aunque a un alto costo.

– "Ya terminó… Ahora puedes descansar… Pero yo-… debo seguir adelant-…".

Sipán avanzó con dificultad por la orilla del lago mientras su cosmo se apagaba poco a poco. Estaba cerca de la salida cuando perdió las fuerzas para continuar y cayó al suelo.

TEMPLO DE LA LUNA ILUSORIA

Luego de separarse de los demás, Joe siguió el camino que lo llevó a la entrada de un inmenso templo, al cual entró de inmediato, sin notar que una singular figura lo seguía desde el cielo. De pronto, una intensa niebla llenó el lugar y bloqueó su paso.

– "¿Qué es esto?".

Joe intentó encontrar la salida de aquel laberinto de neblina durante varios minutos, pero parecía imposible. Entonces, elevó su cosmo, decidido a deshacer aquella trampa brumosa, pero la figura que antes lo había seguido lo detuvo al posarse frente a él. Se trataba de una lechuza, un ave que lo observaba con curiosidad.

– "¿También estás perdida? No te preocupes. ¡Voy a acabar con esto!".

– "¿Joe?".

El caballero detuvo su técnica al escuchar aquella voz tan familiar para él. Incrédulo, desvió su mirada hacia la niebla, desde la cual se acercaba una persona. Al verla, retrocedió unos pasos, desconcertado. El que había sido su buen amigo y compañero de entrenamiento antes de fallecer por causas desconocidas, estaba ahí, frente a sus ojos.

– "No… No es posible… ¿Cómo…?".

– "¡En verdad eres tú, Joe! ¡Vaya! ¡Ha pasado tanto tiempo desde que nos vimos la última vez!".

– "No eres tú... No puedes ser tú… Vasco…".

– "¿De qué estás hablando? Soy yo".

– "No. Tú estás…".

– "Aquí. Siempre vengo a este lugar. ¿No lo recuerdas?".

Lentamente, la niebla comenzó a disiparse y dio paso a un gran árbol que había al lado del caballero. Casi de inmediato, Joe reconoció aquel lugar, que, en efecto, solía ser el preferido de Vasco luego de un día de entrenamiento.

– "Si en verdad eres tú, podrás esquivar mi puño".

– "Adelante. No voy a detenerte".

La confianza del caballero pendía de un hilo, pero solo había una forma de saber la verdad. El muchacho frente a él tenía que probar que en realidad era quien decía ser.

– "Te has vuelto muy fuerte, Joe. Puedo sentirlo en tu cosmo".

Joe parecía estar a punto de responder, pero antes de decir una palabra, lanzó un poderoso golpe con su puño. Con un movimiento veloz, Vasco lo esquivó y extendió su brazo para devolver el ataque, pero se detuvo en el último segundo.

– "Vasco... En realidad eres Vasco…".

No había duda. Las lágrimas llenaron los ojos del caballero cuando el compañero de entrenamiento con el que había compartido su niñez estrechó sus brazos. Una vez más, ambos se habían reunido y, durante un breve instante, juntos recordaron fragmentos de su pasado como discípulos y compartieron risas sobre las ramas de aquel árbol.

– "¡Jajaja! Esa vez, el maestro y yo tuvimos que salir a buscarte porque no encontrabas el camino de regreso".

– "No me lo recuerdes. Al final tuve que esperar en este árbol hasta que alguno me encontrara".

Joe estaba más que feliz de haberse reencontrado con su amigo. Le habló de lo ocurrido en Oceanía y posteriormente en Japón, antes de que contarle sobre la batalla de Athena y otros caballeros contra Hades y el efecto que tendría el Gran Eclipse en su lucha contra AIAPAEC.

– "Ya veo. Atraviesan un momento difícil".

– "Así es. Por eso debo irme, Vasco. Athena y mis amigos cuentan conmigo".

Con un ágil salto, Joe bajó del árbol y Vasco lo siguió. Luego de despedirse, el caballero dio media vuelta en dirección a la salida, pero su amigo lo detuvo.

– "¿Qué es eso? ¿Estás usando mi cinta para sujetar tu cabello?".

– "Sí. Siempre la llevo puesta para no olvidar por qué me convertí en caballero".

– "Entiendo... Me habría gustado hablar más tiempo contigo, Joe…".

– "Volveremos a vernos pronto, amigo".

Vasco sonrió y extendió su mano como despedida, a lo que el caballero devolvió el gesto.

– "Lo siento… ¡PREDATOR BEAT (Golpe Depredador)!".

Joe apenas tuvo tiempo de evitar el rápido ataque de su compañero. Confundido, adoptó una postura que le permitiera defenderse y esperó, temiendo lo peor.

– "¡¿Qué haces?!".

– "No puedo permitir que dejes este Templo".

CONTINUARÁ…