De la voz del narrador:
La pelea de Sipán de Can Menor contra Saúl de Yacuruna había terminado, aunque el caballero de Athena había resultado bastante malherido y no pudo seguir avanzando. Mientras tanto, Joe el caballero de bronce de Búho había llegado al Templo de la Luna Ilusoria guiado por una lechuza que se había cruzado en su camino. Sin embargo, lo que encontró Joe no fue un uku al cual derrotar sino a un amigo del pasado. El encuentro había alegrado el corazón de Joe, pero de un momento a otro ese amigo, de nombre Vasco, amenazó a Joe con no dejarlo salir del templo e ir en busca del dios AIAPAEC.
De prisa caballeros atenienses, ábranse camino entre los templos de la Ciudadela de Sangre y derroten a los ukus servidores del dios AIAPAEC antes que el Gran Eclipse se complete.
EL TIEMPO NO DETIENE SU MARCHA MIENTRAS LOS CABALLEROS DE ATHENA LUCHAN EN CONTRA DE LA AMBICIÓN DEL DIOS AIAPAEC.
CAPÍTULO 26
¡ABRE TUS ALAS, BÚHO DE ATHENA!
TEMPLO DE LA LUNA ILUSORIA
– "Pero, Vasco, ¿por qué…?".
– "Ya me escuchaste. No dejaré que te vayas".
Joe no podía creer lo que estaba sucediendo. Su compañero y hermano de entrenamiento se preparaba para atacarlo una vez más, mientras él permanecía inmóvil por la conmoción.
– "¡¿Por qué haces esto?!".
– "¡Jajaja! Qué ingenuo eres…".
De un momento a otro, la imagen de Vasco se desvaneció junto con la neblina que inundaba el templo y Joe vio de frente a su verdadero oponente.
– "¡¿Quién eres tú?!".
– "Mi nombre es Chaqlla. Soy el uku lunar de Tunche. Yo me encargaré de que pronto le hagas compañía a tu amigo…".
Entonces, Joe comprendió todo. La imagen tan real de Vasco había sido solo una ilusión. El uku había manipulado sus sentimientos para debilitar su espíritu. Sin embargo, no estaba dispuesto a rendirse aún.
– "¡PREDATOR KEN (Garra Predadora)!".
– "No te molestes en atacar. Firmaste tu sentencia de muerte desde que pusiste un pie en este Templo. Son tus emociones las que te juegan en contra ahora. Estás triste, enojado y desesperado por salir. No podrás evitarlo. Con cada minuto, tu cosmo se debilitará más".
La percepción de Joe disminuía a medida que la realidad frente a él se mezclaba con la ilusión. Por momentos, veía a Vasco al lado del uku y podía sentir el calor del bosque portugués donde entrenó para conseguir su armadura, aunque aún se encontraba en el Templo del Tunche.
– "Dime, caballero, ¿puedes escuchar mi silbido de la muerte?".
– "¿Qué dices?".
– "Mi técnica no es como las demás. Solo tengo que ejecutarla una vez para que se impregne en tu piel y afecte directamente tu mente. Está en el ambiente, rodeándote en este momento. Te conducirá a la muerte lentamente…".
Joe percibió cómo un tenue silbido se intensificaba a su alrededor. No podía enfocarse en la batalla. El búho estaba siendo presa de la lechuza, que retomó su ataque en medio de la niebla ilusoria.
– "Cuando haya terminado contigo, me haré cargo de tus amigos. El señor AIAPAEC me recompensará por acabar con ustedes... Al fin me será devuelto lo que me arrebataron…".
Joe se sentía acorralado. A pesar de sus esfuerzos, era incapaz de contraatacar, pues el verdadero oponente se escondía detrás de la ilusión de Vasco. El uku había aprovechado cada oportunidad para atraparlo en una ilusión de la que no podía escapar.
– "Sabes que tu amigo está muerto y aun así no puedes atacar… Desearías que esta ilusión fuera real, ¿verdad?".
– "¡MALDICIÓN! ¡NO PUEDO-!".
Con un rápido movimiento, el uku arrancó la cinta que sujetaba el cabello de Joe. El caballero giró para recuperarla, pero ya era demasiado tarde. El recuerdo de su amigo, que tanto había guardado con respeto y cariño, se estaba desintegrando a manos de su adversario.
– "Acabo de liberarte del recuerdo sin vida que te ataba al pasado… No me lo agradezcas".
El dolor fue fulminante. Joe cayó de rodillas y permaneció así por varios minutos, invadido por emociones que no podía controlar. Estaba a punto de perderlo todo, cuando un cálido cosmo lo rodeó y escuchó una voz familiar.
– "Joe, no te rindas…"
– "¿A-Athena…?"
– "Resiste... Me prometiste proteger cada sonrisa de este mundo, ¿lo recuerdas…?".
– "Es cierto… Hice una promesa… Juré que protegería la alegría de esta tierra…".
– "No pierdas la esperanza… Tú eres el búho… El Búho del Mito… Levántate y extiende tus alas…".
El momento decisivo había llegado. El cosmo de Joe adoptó un nuevo brillo y, ante el asombro de su oponente, comenzó a repeler el silbido letal que lo envolvía y nublaba sus sentidos.
– "¡Cumpliré mi promesa! ¡SOY EL BÚHO DE LA ESPERANZA!".
– "¡DOOM TAMYA (Lluvia de la Perdición)!".
Chaqlla batió sus alas para lanzar múltiples golpes como dagas afiladas que impactaron directamente en Joe, que se mantuvo en pie a pesar de todo. El caballero de Athena estaba más enfocado que nunca.
– "¡Acabaré con esto! ¡ESTA SERÁ TU ÚLTIMA ILUSIÓN!".
Finalmente, Joe reunió el valor necesario para usar su técnica y deshacer el engaño que lo había mantenido prisionero. Fue un inmenso dolor para él ver la figura de su gran amigo disiparse con la niebla, pero lo reconfortó saber que, a pesar de haber sido una ilusión, ambos habían podido compartir una última sonrisa.
– "Vasco, sé que puedes escucharme. Siempre te llevaré en mi corazón, hermano… Lamento lo que sucedió… pero ahora debo seguir adelante… ¡SIN ARREPENTIMIENTOS!".
El recuerdo de Vasco llenó a Joe de una nueva energía y su cosmo resplandeció mucho más. Ahí, en el Templo bañado por la oscuridad del Gran Eclipse, Joe se sintió más que listo para lanzar su ataque más poderoso.
– "No sobrevivirás. El Predator Beat (Golpe Depredador) de tu amigo ya te ha lastimado bastante. ¡AHORA SERÁ MI ATAQUE EL QUE TE LLEVE A LA MUERTE!".
– "¡ESTE ES EL VERDADERO PODER DEL BÚHO!".
Los cosmos de ambos se elevaron más que nunca y formaron las siluetas de un búho y una lechuza, que aparecieron en la batalla para dar paso a la colisión de técnicas.
– "¡DOOM TAMYA (Lluvia de la Perdición)!"
– "¡CORUGA NOITE KEN (Ataque del Búho Nocturno)!"
El puño de Joe se abrió paso hasta alcanzar al uku y perforó su cosmo por completo. La lechuza que hasta ese momento había observado con atención el combate también desapareció, a medida que los restos de la mochik de Tunche se hacían pedazos al impactar contra el suelo.
TEMPLO DE LA LUNA EMBUSTERA
El caballero de Ciervo había ingresado a una inmensa edificación con joyas incrustadas en las paredes. En la oscuridad, las piedras preciosas relucían, mostrándole el camino a seguir. No había percibido ninguna presencia, pero cuando llegó a la parte central del Templo, sintió una mirada fija en él.
– "¡Muéstrate!".
La risa de un niño pequeño y una leve brisa que pasó por su lado a una velocidad increíble fueron su respuesta. Era evidente que no estaba solo. Una nueva batalla estaba a punto de iniciar.
CONTINUARÁ…
