De la voz del narrador
El siniestro uku Chaqlla de Tunche se presentó finalmente ante el noble caballero Joe de la constelación de Búho, quien tuvo en enfrentarse con un recuerdo de su pasado. Joe estuvo a punto de morir producto del mortal silbido del uku mientras caía en una ilusión; sin embargo, un milagro sucedió. El cosmo de Athena se presentó ante Joe y gracias a la diosa, quien sigue peleando al otro lado del mundo, pudo extender sus alas de búho y derrotar al uku.
Por su parte, Bastian había llegado al Templo de la Luna Embustera en donde descubrió no estar solo en ese lugar cuando un extraño niño salió a su encuentro.
De prisa caballeros atenienses, derroten a los despiadados ukus y al dios AIAPAEC que aguarda en el interior de la Ciudadela de Sangre antes que el Gran Eclipse cubra la tierra de oscuridad.
LOS CABALLEROS DE ATHENA CONTINÚAN LUCHANDO CONTRA LOS SEGUIDORES DEL DIOS AIAPAEC PARA PROTEGER ESTE MUNDO.
CAPÍTULO 27
SINIESTRO MISTERIO DE MENTIRAS
TEMPLO DE LA LUNA ILUSORIA
– "Se acabó…".
Joe estaba exhausto. Había elevado su cosmo al máximo para hacer frente a su pasado y derrotar a su oponente. Sin duda la batalla había sido difícil, pero había conseguido la victoria.
– "Gracias, Athena… Gracias, Vasco...".
Cuando la niebla se desvaneció por completo, el caballero se dispuso a salir del lugar, pero un objeto en el suelo llamó su atención. Ahí, en medio del Templo sumido en un silencio absoluto, vio el cinturón de su compañero de entrenamiento.
– "Pero… no puede ser…".
Impresionado, se arrodilló para confirmar que, en efecto, se trataba de la cinta que Vasco había vestido antes de que iniciara su batalla contra el Tunche.
– "Creí que todo había sido una ilusión…".
Tras unos segundos en los que intentó comprender cómo era posible que tuviera ese retazo de tela en sus manos, Joe decidió tomarlo como una buena señal y seguir su camino. Estaba a punto de cruzar el umbral de la salida cuando escuchó un tenue silbido que lo hizo detenerse.
– "¿Acaso…?".
Por un momento pensó que se trataba de Chaqlla, pero al voltear comprobó que el uku no se había movido ni un centímetro desde que había terminado su combate.
– "Debo haberlo imaginado…".
Así, el caballero abandonó el lugar sin darse cuenta de que una última sonrisa se dibujaba en el rostro del uku mientras él se alejaba. Una vez afuera, Joe sujetó su cabello con la cinta de Vasco y corrió en dirección al Templo que se encontraba en lo más alto de la Huaca de la Luna, bajo la oscuridad del Gran Eclipse, que estaba a punto de completarse.
TEMPLO DE LA LUNA EMBUSTERA
Bastian había recorrido todo el Templo sin encontrar una salida. Permanecía alerta ante cualquier ataque sorpresivo, pues aunque parecía estar solo, percibía una presencia ajena que lo observaba en las tinieblas.
– "¡Deja de esconderte!".
En medio de las sombras, divisó una figura pequeña correr a gran velocidad por su lado gracias al resplandor de las joyas que ornamentaban los grandes muros. En ese momento, algo más captó su atención. A lo lejos, sintió cómo el cosmo de Sipán se desvanecía hasta volverse imperceptible.
– "No tengo tiempo para esto. ¡KING'S FURY (FURIA DEL REY)!".
Su cosmo hizo temblar el Templo entero, pero incluso su ataque no logró que su oponente se mostrara. Su única respuesta fue la misma risa infantil que lo había acompañado desde su llegada.
– "Sé que estás ahí. De nada sirve que sigas ocultándote".
La mirada de Bastian se centró en una de las cascadas que adornaban el interior de aquel lugar. Tras unos segundos de silencio, la pequeña silueta salió de su escondite y se quitó la capucha que hasta ese momento había ensombrecido su rostro. Se trataba de un niño que le sonreía alegremente desde un risco.
– "No pude engañarte después de todo, jeje".
– "¿Quién eres tú?".
– "Soy Millaq, uku lunar de Inchik Olljo".
– "¿Eres el guardián de este Templo?".
– "Sí. ¿No es genial? Yo mismo puse cada joya que ves".
El niño lanzó una piedra preciosa hacia Bastian, que la atrapó con agilidad en su puño y se mantuvo en posición defensiva. No estaba sorprendido por las palabras del niño, ya que el cosmo del pequeño era la mayor prueba de que decía la verdad. Se trataba de un adversario al que tendría que enfrentar con todo su poder.
– "Bueno, ¿qué quieres hacer? No puedo dejarte salir de aquí, así que podemos jugar algo… antes de que acabe contigo".
El semblante del caballero se mantuvo inmutable durante algunos minutos en los que el niño tocó un pequeño tambor cuya música parecía hipnotizante.
– "¿Y bien? ¿Vamos a jugar o solo te quedarás ahí?".
– "Ya puedes dejar de usar ese truco. No te servirá de nada".
La firme mirada de Bastian hizo que el niño detuviera el continuo ruido del tambor a medida que su cosmo se tornaba agresivo.
– "Eres muy listo, caballero. Muy bien... Aquí acaba el juego".
Poco a poco, la pequeña figura se convirtió en la silueta de un joven que portaba una oscura mochik de singular diseño bajo su larga capa. El caballero había logrado exponer la verdadera apariencia del uku al desmentir su ardid.
– "Debo admitir que no esperaba que me descubrieras tan rápido. Tienes un talento excepcional, Bastian".
– "No es la primera vez que nos vemos, ¿o sí?".
– "No, tienes razón. He estado observándote desde que llegaste aquí, mucho antes de que esos pobres caballeros de bajo rango firmaran su sentencia de muerte".
– "¿Y a qué se debe el honor?".
– "¿Esos son los modales de un Caballero de Athena? ¡Jajaja!".
– "No vine aquí a charlar".
– "En el fondo sabes que eres muy diferente a tus 'amigos'. Las personas como tú merecen algo mejor… Mereces a una divinidad digna de tu lealtad".
– "¡DEER SPEAR (LANZA REAL)!".
El uku esquivó el ataque de Bastian por pocos centímetros, pero no pudo evitar que su casco saliera volando a varios metros de su posición.
– "No tengo intención de destruirte. Fui yo quien te guio hasta este Templo… para que me jures lealtad".
– "Nunca haría algo como eso".
– "Lo harás tarde o temprano…".
Entonces, Millaq extendió sus brazos hacia la oscuridad del eclipse. Su sonrisa se amplió y el brillo rojo de sus ojos se intensificó hasta que su expresión se tornó perturbadora.
– "¡CHAWKA VEIL (VELO ENGAÑOSO)!".
Bastian quiso evitar la trampa, pero fue imposible. El cosmo con el que su adversario había imbuido su inmensa capa causaba una distorsión que le impedía moverse con libertad.
– "Tu única salida es aceptar mi voluntad…".
El uku cubrió al caballero con la tela y, con un veloz movimiento, lo encerró dentro del saco que había formado. El Templo pareció quedarse congelado por varios segundos, hasta que la carcajada del Inchik Olljo rompió el silencio que lo inundaba. El cuerpo del caballero ya no se movía y su cosmo se extinguía lentamente. El duende había capturado a su víctima.
CONTINUARÁ…
