De la voz del narrador

Los caballeros de bronce de Can Menor, Ciervo, Serpiente y Búho se adentraron a la Ciudadela de Sangre para detener la destrucción que planea el dios AIAPAEC en esta parte del mundo, mientras Athena y los demás caballeros pelean en el Santuario en Grecia. Sipán derrotó al uku Saúl de Yacuruna, y por su parte Joe encaró su pasado y acabó con Chaqlla de Tunche para así seguir avanzando. Ahora es el turno del caballero Bastian de Ciervo quien se encontraba tentado por el uku Millaq de Inchik Ojllo; sin embargo, resultó ser una estrategia del caballero de Athena. ¿O será acaso un presagio de traición del ciervo?

De prisa caballeros atenienses, derroten a los ukus servidores del dios decapitador AIAPAEC antes que el Gran Eclipse envuelva al mundo de plena oscuridad.

LOS CABALLEROS DE ATHENA ESTÁN CADA VEZ MÁS CERCA DE ENCONTRARSE CON EL DIOS AIAPAEC Y DETENERLO.

CAPÍTULO 29

ATACA LA CRIATURA DE SANGRE

CIUDADELA DE SANGRE –LUGAR DESCONOCIDO–

– "Imagino que estás listo para el combate, ¿no, Runapuma?"

– "Preocúpate por ti mismo. A diferencia de ti, yo he servido a mi señor AIAPAEC toda mi vida".

– "¿Qué insinúas?".

– "Lo que te imaginas. Al parecer solo quedamos nosotros dos y el inútil de Anqura. Puede que mi señor AIAPAEC te crea, pero nosotros nunca lo hemos hecho. Primero me encargaré de esos caballeros de Athena y luego de ti".

– "Si no mueres en el intento… Jajajaja".

TEMPLO DE LA LUNA EMBUSTERA

Bastian estaba exhausto luego de su combate contra el uku. Había estado una situación entre la vida y la muerte y no había escatimado esfuerzos para vencer. Sin embargo, su nueva técnica King's Hammer (Martillo del Rey) había consumido gran parte de su cosmo. Se apoyó un momento en una de las columnas finales del Templo de Luna Embustera, pero tuvo una sensación bastante extraña que lo obligó a dar vuelta. La imagen era aterradora.

– "¿Qué significa-…?"

Una especie de sombra siniestra, de apariencia cercana a un líquido negro, había tomado forma encima del cadáver de Millaq. La sombra se consumía lentamente mientras tambaleaba; no obstante, al cruzar miradas con Bastian emitió un terrible sonido agudo y desapareció. Entonces, Bastian lo entendió. El uku Millaq no fue la representación de la entidad conocida como Inchik Ojllo. Millaq fue el mismísimo Inchik Ojllo, o por lo menos la reencarnación mundana de este. Bastian, además de derrotar a un uku, había derrotado a una criatura de leyenda.

– "Suficiente de esto… los demás deben estar en camino".

Con esas palabras, el caballero de Ciervo al fin dejo atrás el Templo de la Luna Embustera.

TEMPLO DE LA LUNA SANGRIENTA

– "Jamás había sentido una atmósfera tan… llena de muerte. Algo no está bien…".

Ikal, el caballero de bronce de Serpiente había llegado a uno de los templos protectores del dios AIAPAEC, pero la sensación que tenía sobre el ambiente de ese templo lo tenía bastante inquieto. Si bien ya había experimentado una atmósfera adversa cuando estuvo en Jamir, donde por la altura propia del Himalaya escasea el oxígeno, esto era diferente. Seguía avanzando, pero nadie salía a su encuentro. Pensó que lo mejor era no esperar y seguir, cuando algo cambió. Era un sonido particular. En medio de la oscuridad alguien o algo estaba comiendo. Se podía escuchar como si un animal desgarrara a su presa, la masticara y acto seguido la tragara.

– "Aquí hay un animal, de eso estoy seguro".

El perturbador sonido se detuvo de un momento a otro. Lo que sucedería después Ikal solo lo había imaginado en los cuentos de espanto que la anciana del pueblo en el que creció y entrenó les contaba a los niños para que se fueran a la cama y no deambularan en la noche.

– "¿Quién anda ahí? Mi nombre es Ikal, soy el caballero de Serpiente. Te aconsejo que salgas ahora".

Solo se escuchó el sonido de huesos cayendo al suelo antes de que, en medio de la oscuridad, Ikal viera dos ojos de color amarillento. Estaba frente a una especie de felino enorme.

– "Servidor de AIAPAEC. Muéstrate".

La luz tenue de la luna que se filtraba por los espacios huecos del techo del templo reveló a la criatura mientras se movía. Su figura era lo más tenebroso que el ser humano podría imaginar. Mientras avanzaba, se podía escuchar una voz. Ikal estaba sorprendido, no sabía si la criatura hablaba por sí misma o era alguien que lo hacía directamente a su cosmo.

– "Bienvenido al Templo de la Luna Sangrienta. Me alegra que seas tú quien llegase a mi morada".

– "¿Alegrar?".

– "Eres quien representa a la serpiente, el más inteligente y apto de los caballeros de Athena que han osado invadir esta ciudadela. Será un privilegio devorarte".

La silueta de la criatura se transformaba a medida que avanzaba en medio de la penumbra del templo. El felino adquiría forma humana con cada paso que daba. Ikal estaba aterrorizado por la escena. Finalmente, cuando la forma humanoide abandonó las sombras, Ikal supo a quién se enfrentaba. Era el enemigo que estaba aguardando.

– "Mi nombre es Yawar, uku lunar de Runapuma, y, como ya te lo dije, estás en el Templo de la Luna Sangrienta, el lugar de tu muerte".

– "Así que el uku Yawar… Te felicito por esa soberbia entrada. Superaste al wondjina que conocí al otro lado mundo".

– "Gracias por el elogio, aunque debo decir que fue un poco grosero de tu parte interrumpirme".

– "¿Interrumpir? ¿De qué hablas?".

– "Mira a tu alrededor, caballero de Athena. Me estaba alimentando cuando llegaste… pero no importa. Pronto te unirás al banquete".

Ikal no tardó en comprender las palabras de Yawar. Al ver el hilo de sangre en la boca del uku comprendió por qué el ambiente se sentía tan cargado de muerte y por qué antes había escuchado el sonido de una bestia que devoraba a su presa. En el lugar de donde había emergido Yawar había una pila de cadáveres. El caballero pudo distinguir miembros en el piso a medio comer, algunos incluso más hueso que tejido muscular, y un enorme charco de sangre que apenas brillaba bajo la tenue luz que sobrevivía al eclipse. Ikal sintió terror.

– "¡¿QUÉ MONSTRUOSIDAD ES ESTA?! ¡RESPONDE!"

– "Calma, Ikal. No es razón para que pierdas los modales. Estos cadáveres solo son sacrificios que ordenó mi señor. No son más que seres que ya cumplieron con su propósito. Yo me alimento de ellos. Ese es mi pago".

– "¿Los sacrificios? Te refieres a que-…".

– "Son los restos de aquellos que fueron sacrificados en nombre del DIOS DECAPITADOR DE ESTE MUNDO, EL GRAN AIAPAEC".

– "¡Lo que hacen es enfermo! ¡Es imperdonable! ¡Juro que acabaré contigo y con tu dios! ¡PREPÁRATE!".

– "No, Ikal, serás tú quien muera".

De pronto, Yawar se movió entre las sombras con una descomunal velocidad felina para sorpresa de Ikal, que no pudo reaccionar hasta que el uku ya lo había atacado. Estaba frente a su oponente cuando sintió un pequeño corte en la zona baja de su cuello. Era un corte pequeño, no era mortal, pero lo había dejado fuera de combate. Sus ojos perdieron color y cayó sobre sus rodillas con una inexplicable sonrisa en el rostro. En ese momento, Ikal estaba viendo algo diferente.

– "Esto… Esto es…".

El caballero de Athena estaba en su pueblo de la infancia. Estaba de nuevo en casa. Y era hermoso.

CONTINUARÁ…