MI AMIGO DE LA INFANCIA

Por Naory

Aún podía recordar aquellos momentos inolvidables de su infancia junto a su; en ese entonces; mejor amigo, Bakugo Katsuki.

Ya había pasado mucho tiempo desde entonces y su relación de profunda amistad había cambiado considerablemente con el pasar de los años; como si se tratara de una fruta, qué al ya estar madura había sido dejada por un largo período de tiempo logrando así que esta se malogre y ensombreciera sin causa.

Pero realmente aquella relación no había cambiado por completo, ya que después de todo, él aún tenía o más bien sintió ese cálido sentimiento de amistad y eterna admiración a su ahora joven "amigo de la infancia".

Ya lo había pensado mucho, en verdad que se había roto la cabeza dándole vuelta y vuelta a un 'asunto' que ocurrió hace no muy poco y que lo agobiaba de una manera ... exorbitante.

Es a través de ese 'asunto' el que comenzó a dudar de su admiración y deseo de amistar con el irritable cenizo de carácter explosivo.

Y es que, entendía perfectamente que; tras pasar por tantos sin sabores; hallan crecido ambos, tanto en fuerza como también en físico.

Lo entendía completamente, el ya no era un niño delgado ni mucho menos de apariencia infantil, bueno ... tal vez si lo fuera un poco, pero ese no era caso, lo que lo traía loco y jalándose de los pelos, era el cambio que tenía su amigo de la infancia. No entendía el cómo recién se diera cuenta del abrupto cambio que tuvieron los años sobre él y por un momento se siente perdido, en una ensoñación, sin inicio ni final, en algo tan cierto como incierto.

Todo por culpa de Kaminari-kun, de no haberle ofrecido su ayuda de buena mano o siquiera haberle escuchado. Desde un principio debió alistarse rápidamente y enfocarse solo en regresar al salón de clases, sin ningún contratiempo de por medio, como un día normal en su vida.

Pero, como era tan 'amable', se decidió por ayudar a su buen amigo con extrañas semejanzas a Pikachu, comenzando así una exhaustiva búsqueda por un misero celular del cual ya no quería saber más.

Y aún más por el hecho de haber ido a la sección de duchas a buscar el dichoso dispositivo. Aunque, comenzaba a cuestionarse por qué estaría tal cosa en ese lugar, ahora que lo pensaba bien, ni siquiera pasaban de la hora del almuerzo como para que haya contado con el tiempo suficiente para ir a las duchas cargando con todo y celular.

Comenzaba a creer que en realidad fue una broma o que comenzaba a ponerse paranoico.

Después de todo ... aun siente el fuerte calor que domó su cuerpo y, especialmente, su pecoso rostro. Fue tan vergonzoso que, no tuvo ni que pensárselo dos veces para salir corriendo hacia el techo de la Academia.

Y es que, ni bien puso un pie en las cálidas duchas, sus ojos no vieron otro lugar en el que posarse más que en la dorada piel de su cenizo examigo; quien tras luchar en las clases de All Migth había acabado cubierto en polvo y por consiguiente, acababa de tomar una ducha disponiéndose a cambiarse, más se vio interrumpido por la aparición del de verdes cabellos.

Sus ojos deambularon por la anatomía del cenizo, recorriendo el paso tomado por las finas gotas de agua por su cuerpo tras caer de su húmedo cabello hasta alzar su mirada y llegar a los profundos y penetrantes ojos que lo mantuvieron inmerso, sin lograr tomar noción del tiempo en que permaneció ahí, embelesado.

Más, al darse cuenta de sus miradas encontradas, sintió tanta vergüenza que, juraría, llego a verse como un tomate lo suficientemente maduro para ser cosechado y añadido en un estofado, el cual dejaba un humeante calor a su paso.

Al menos, el aire pegando contra su rostro caliente lo ayudaba a calmar el intenso rojo que persistía por manchar sus mejillas.

Esperaba poder calmar el galopeo de su corazón y aún más los nervios que hacían de sus piernas unas gelatinas que no hacían más que dificultar su huida, es cuando se ve de pie; contemplando al fin el panorama desde la azotea; que puede darse el lujo de recuperar el aire perdido durante el trayecto que le pareció más largo de lo pensado.

En definitiva los años tuvieron un efecto muy diferente en ambos, favorecido a su amigo de la infancia grandemente, y ahora podía dar fe de ello, le resultaba ridículo y aún más vergonzoso el admitirlo, pero innegable al fin y al cabo.

Su cuerpo se encontraba tonificado y bañado por un curioso dorado que se le hacía imposible de comparar con esa imagen mental que las personas tienen sobre los místicos dioses griegos, realmente le resultaba imposible eliminar esa imagen de su inconsciente cabeza.

Estaba perdido, si, perdidamente atraído por su cenizo amigo de la infancia; examigo actualmente; lo podía comprobar por todo lo que ahora estaba sintiendo su corazón... y en general su cuerpo. Nunca creyó que alguna vez en su vida llegaría a sentir algo más por el cenizo, no sabe en lo que se metió y tampoco quiere dar crédito a lo acababa de descubrir.

Estaba acabado, por completo, metido hasta el cuello en las arenas movedizas creadas por su amigo de la infancia… bueno, examigo de la infancia, debía aceptarlo ya; no sabía desde cuándo, pero sí podía dar por confirmada que esa admiración suya hacia el único lazo con su infancia se había convertido en algo de lo cual no podía sentirse más que preocupado. Pequeñas y punzantes preguntas azotaban duramente en su cabeza y en su corazón aún desconcertado, hecho un caos.

¿Acaso Kacchan sentiría lo mismo? ¿Tendría al menos una oportunidad con él?

Le resultaba aún más irreal el pensar siquiera en eso, en siquiera llegar a cuestionarse aquello. Era una puta broma, nunca tendría oportunidad con él, si ni siquiera pudo quedarse como amigo, menos lograría ser el ansiado 'algo más'.

Se sentía patético, totalmente ridículo.

Tenía que aceptarlo, esos sentimientos movidos por sus recuerdos del pasado lo llevaron a necesitar del cenizo más de lo que quería, ya no solo como a un amigo sino también como a un amante. Oh, no sabía cuan hondo había caído.

Le daba tanta vergüenza, pero lo tenía claro, probablemente nunca sería capaz de confesárselo y revelar sus sentimientos, pero ... disfrutaría de cada momento que compartieran juntos; aún si estos siempre llegasen a terminar en peleas absurdas; y los guardaría como el más grande tesoro, protegiéndolos en lo más profundo y recóndito de su corazón.

Eso es lo que tiene en mente, sólo esperaba no flaquear en el intento.

¿Fin?