Una Semana
Kushina temprano en la mañana había preparado el desayuno y llevaba una porción a Naruto, la noche anterior se dio cuenta del error garrafal que tuvo, Kisame murió el mismo día que ellos regresaron de Kumo así que era imposible la excusa que ella inventó.
Al llegar al departamento, Anko su alumna le sorprendió recibiéndola en pantaletas usando una camiseta del rubio y luego vio a su hijo en ropa interior saliendo de la habitación.
- Anko! ¿Qué significa esto? – Kushina entró al departamento dejó las cosas que traía en el piso y empezó a interrogar a la kunoichi de pelo morado.
Zero solo miraba la escena esperando que Kushina deje de hablar, Anko no decía nada no porque no quisiera sino porque estaba confundida por la reacción de Kushina.
- Kushina Sama gracias por su visita pero le pido que no intimide a mi prometida. – Zero se paró en medio de las dos protegiendo a Anko; la mencionada hubiera saltado de la alegría al escuchar al rubio pero la situación se lo impedía.
- ¿Cómo que tu prometida? – Kushina a punto de ingresar a su modo sangriento miraba con odio en sus ojos a quien había sido su alumna luego de haber sido abandonada por Orochimaru.
- Bueno hubiese querido haber hecho esto en la oficina del Hokage pero… - Zero tomó de la mano a Anko quien estaba sonrojada y a la vez asustada por su Sensei. - …he pedido a Anko Mitarashi Jounin de Konoha pase a convertirse en mi esposa, ella aceptó por lo cual iré hoy a pedir su salida de Konoha para que pase a ser personal activo de Kumogakure. – Zero se alejó de Anko y luego de buscar algunos pergaminos encontró uno rojo.
- Aquí está la petición para el Hokage, Kushina Sama si me disculpa tengo que desayunar con mi prometida y luego ir a dar una clase. – Zero acompañó a la pelirroja a la puerta, Kushina les señaló lo que trajo para comer y se retiró a punto de estallar por la furia.
Anko y Naruto se sentaron a desayunar, Naruto comió bastante serio y no dijeron nada hasta que terminaron de comer y fueron de regresó a la habitación.
- Escucha Anko, Kushina y Minato son mis padres. – Zero luego de decir esto vio como Anko se desmayó por suerte estaban en la cama, Zero solo la arropó y salió en dirección a la Academia.
Kushina había tenido una fuerte discusión en la oficina del Hokage, ella no quería que Anko se casé con el rubio pero no por alguna cosa en específico sino que no quería que nadie se casé con su hijo siendo menor, Minato solo le dijo que poco o nada podía hacer en este caso.
En la Academia el grupo de futuros genin estaban sentados en el campo de entrenamiento dentro de la institución, Zero estaba parado frente a ellos listo para conversar no sin antes devolver un sable nuevo a Hanabi.
- Bien antes de empezar la clase quiero disculparme por mis acciones del día de ayer, no me retracto en absoluto en lo que dije solo quiero que sepan que mis acciones no fueron las correctas, Danzo es un veterano shinobi condecorado y con mucha experiencia. – Zero observaba atento a quienes empezaron a llegar, Jounin y Chunin profesores llegaban a supervisar la clase.
- Así que les pido que no imiten mi accionar ni con él ni con nadie pero no por esto quiere decir que deben dejar que sus ideales sean menospreciados siempre protejan en lo que creen. – Los chicos entendieron y comenzó la clase.
- Bien ayer vimos el principio básico del desplazamiento y rotación en ataque y defensa, chicos ahora si viene la parte divertida… - Zero sonrió un tanto malévolo. - …el acondicionamiento físico, así que vamos con sentadillas, planchas, saltos de rana y reptar en el piso pero al mismo tiempo correrán alrededor del campo. – Todos los chicos lo vieron con temor en su rostro.
- ¿Sensei como todo al mismo tiempo? – La niña de cabello anaranjado preguntó temerosa.
- Tienes razón no expliqué eso, bien van a correr alrededor del patio y cuando diga 1 van sentadillas hasta que diga que vuelvan a correr, cuando diga 2 planchas, cuando diga 3 saltos de rana y cuando diga 4 reptan, empiecen. – Los chicos empezaron a correr y por una media hora Zero los estuvo haciendo los ejercicios.
- Bien ahora caminen y empiecen a aflojar músculos. – Zero luego de un momento tuvo a los chicos frente a él con sus espadas de madera en alto.
En el departamento Anko se disponía a salir pero se encontró con Kushina esperándola, ambas se sentaron bajo un árbol en un campo de entrenamiento muy alejado.
- Bien Anko ¿Por qué te quieres casar con Zero? – Kushina miraba muy seria a Anko, ella parecía querer golpear a la pelimorada.
- Lo amo eso es todo. – Anko por su lado trataba de procesar el hecho de que su Sensei sea su futura suegra, ella solo quería dejar de conversar pues había empezado a generar cierto resentimiento hacía ella por el pasado del rubio.
- Quiero que seas honesta conmigo Anko, él es muy chico además… - Kushina fue interrumpida por Anko quien se veía molesta.
- ¿Por qué le interesa tanto Kushina Sensei?... – Anko quería presionar y conocer la verdad. - …no me diga que está interesada, usted ya está casada… - Kushina estampó su mano derecha en la cara de Anko, ella por su lado solo sonrió maliciosamente sabía que las cosas iban en dirección correcta, las dos kunoichis se pusieron de pie mirándose desafiantes.
- No vuelvas a decir esas cosas él es mi… - Kushina miró el piso recordando la promesa de mantener en secreto la identidad del rubio, Anko volvió a arremeter.
- Esta bien ser pervertida pero no a ese nivel, él podría ser su hijo dejé que sus futuras esposas lo… - Kushina golpeó a Anko en contra del árbol, una y otra vez enviaba puñetazos que terminaban en el abdomen y rostro de la kunoichi.
- No seas una maldita Anko, no me interesa en ese sentido, él es mi hijo idiota. – Kushina con lágrimas de ojos no dejaba de golpear a Anko pero ella al escuchar lo último empujó a la pelirroja y sacó un kunai adoptando su postura de guardia.
- Entonces ¿por qué dejaron que sufra tanto en esta aldea? Son unos malditos, ¿cómo se atreve a llamarse su madre? Él ha sufrido mucho y no permitiré que lo lastime, si debo enfrentarla lo haré aunque me cuesta la vida. – Anko se preparaba para pelear con la pelirroja pero Kushina cayó sobre sus rodillas llorando.
En la Academia los chicos se quejaban del excesivo trabajo físico que imponía Zero.
- Siempre tengan en cuenta que un cuerpo fuerte genera más chakra y un cuerpo fuerte puede soportar más tiempo en combate, sin embargo eso no lo es todo, la fuerza física no es nada frente a la mental y espiritual, su corazón los llevará más lejos de lo que creen y con esto terminamos la clase. – Zero sonrió y dejó que los pubertos se vayan, ahora él debía arreglar un asunto.
Kushina y Anko regresaban a la aldea luego de haber tenido una larga charla y luego de que Kushina curé las heridas que provocó en Anko.
- Anko Chan aún no quiero que te cases con Naruto aún es muy chico. – Kushina sonriendo empujó levemente a Anko.
- Lo siento suegra, pronto estaremos comprometidos. – Anko empezó a correr mientras una feroz Kushina la perseguía.
Al anochecer Anko preparaba la cena en el departamento del rubio, mientras su mente asimilaba la información que el rubio le había dado.
- En mi primera vez me van a ver… - Anko sonreía mientras terminaba con la cena, Naruto por su parte tomaba un baño para calmarse pues tuvo una pelea con Anko por hablar con Kushina, al final Naruto se dio cuenta que no le dijo que no hablara y se disculpó.
Los días pasaron y en la aldea de Konoha reinaba la tranquilidad, Naruto y Anko seguían durmiendo juntos pero solo exploraban sus cuerpos con sus manos esto aunque excitante empezaba a causar desesperación en ambos y un carácter de los mil demonios en Anko.
Zero seguía impartiendo su improvisado curso de Kenjutsu con muy buen resultado, los chicos empezaban a tener buena técnica aunque solo sea lo más básico.
Akane y Kushina caminaban al atardecer por la aldea, Akane había salido a una misión con su equipo; también fueron Tsunade y Jiraiya, la misión no tuvo mayor contratiempos excepto que Sakura comenzaba a ser un estorbo para el equipo pues no tenía ningún desarrollo en sus habilidades, Sasuke seguía con su actitud de superioridad.
Danzo buscaba aprovechar cualquier momento para enrolarlo en Raíz, Kushina con el equipo 10 no tuvo misiones por la ausencia de un miembro pero si entrenamientos muy buenos que provocaron un avance bastante bueno en Ino y Shikamaru, Asuma y Kurenai pronto retomarían sus equipos luego de su permiso por sus nupcias, Mikoto Uchiha tenía muchos problemas con su equipo, Shino y Hinata obedecían y se esforzaban por otro lado Kiba se había recuperado satisfactoriamente pero quería demostrar que era el mejor y poco a poco se convertía en un estorbo, las últimas misiones del equipo 8 fueron un fracaso rotundo, Kiba terminaba comprometiendo la seguridad de todos y como resultado murieron 3 escoltas de un señor feudal, no pudieron atrapar a unos ladrones de caminos y Hinata terminó en el hospital por heridas menores, debido a que recibió el ataque desesperado de Kiba en una emboscada enemiga.
En la oficina del Hokage Jiraiya y Minato discutían sobre las opciones para que Naruto quiera quedarse, en los documentos del Raikage estaba escrito que la decisión del rubio se respetaría.
- Minato tengo una idea y si le ofrecemos el contrato de invocación, podemos enseñarle el rasengan y tu jutsu también ¿Qué te parece? – Jiraiya sacaba su gigantesco rollo con los nombres de los invocadores.
- Es una excelente idea, Kushina también preparará una cena para decirle que somos sus padres y para que decida quedarse pero me preocupa el tema de sus futuras esposas, ellas son fundamentales en esta decisión. – Minato miraba consternado al sabio de los sapos, él aún no estaba enterado de que Naruto estaba consciente de su pasado.
- 3 futuras esposas de Kumogakure y Anko son su harem, ese chico debería dejar que lo entreviste. – Jiraiya con su característica cara de pervertido pensaba en todas las anécdotas que le podría proporcionar el rubio.
Al amanecer en Konoha se ven a dos figuras que reciben el día entrenando.
- Vamos Anko Chan, falta aún los ninjutsus. – Un Naruto sudoroso pero alegre escalaba un risco con varios sellos de gravedad, Anko estaba junto a él sudando y respirando con mucha dificultad.
- Eso lo dices tú que ya has entrenado de esta manera. – Ambos habían empezado hace unas horas corriendo alrededor de Konoha unas 30 vueltas, luego ayudaron a unos leñadores cortando árboles gigantescos y luego los transportaban montaña arriba al aserradero cargando los troncos cortados; si eran demasiados grandes los cortaban más y cargaban todas las partes juntas, luego habían hecho flexiones a una mano, abdominales hasta ya no sentir el abdomen y dominadas a una sola mano colgando de un árbol gigantesco, ahora escalaban el risco de 300 metros de altitud, en la cima practicarían sus mejores jutsus pero una desagradable sorpresa los aguardaba.
- Bien Zero veo que tu entrenamiento es pesado pero hasta aquí llegas. – Danzo junto a dos Anbus muy fornidos los habían estado vigilando y ahora estaban frente a frente.
- Me imaginaba que llegaría el día, veo que sigues con tus muchachos pero dime exactamente qué quieres. – Zero puso a Anko detrás de él, Zero sabía perfectamente de las sucias estrategias del Halcón de guerra.
- Nada, tu ofensa será perdonada con tu muerte y la de ella, ¿ves que pasa cuando te juntas con quien no debes Mitarashi? – Danzo deba la espalda a la pareja y antes de irse.
- Obviamente será una pena que alguien acusé a Kiri e Iwa de tu deceso, hasta nunca Naruto. – Danzo sonriendo se escapó y dejó una batalla de vida o muerte.
- Anko en mi bolsillo hay dos pergaminos… - Zero miraba atento a sus adversarios, ellos con sus rostros cubiertos por sus máscaras se mantenían quietos, Anko sacó los dos pergaminos. - …Anko cubre el filo con sangre y los dejas en el piso. – Anko obedeció y cuando los dejó en el piso se escuchó 2 rugidos al momento que apareció una intensa luz, una vez desvanecida se vieron las dos katanas de Zero. – Anko no podrás levantarlas, aléjate un poco. – Zero retrocedió un paso y un hábil movimiento pateó sus katanas a sus manos y las sostuvo por sus vainas.
- Bien déjenme verlos bien señores, ahora recuerdo Oso y Tortuga ustedes junto a Cuervo me encontraron llorando sobre mi madre y luego me golpearon hasta dejarme inconsciente, ajajajajajaja no sé si el mundo es tan pequeño o su jefe los quería muertos, claro ese día estaban bajo órdenes del Hokage. – Naruto tenía una expresión demoniaca que asustó a Anko, los Anbus solo se sobresaltaron y recordaron al rubio con la prostituta.
- Bueno su error fue no verificar si estaba muerto… - Naruto regresó a ver Anko pero ella casi grita viendo los ojos del rubio eran rojos muy demoniacos. - …prefieres que estén muertos o solo lisiados de por vida. – Anko negó con la cabeza y vio como Zero se cubrió de un manto rojo.
Los Anbus se lanzaron velozmente al ataque pero Zero se desmaterializó dejando un manchón rojo, de pronto apareció detrás de los Anbus y al hacerlo golpeó con las katanas enfundadas en las espaldas de ambos, Anko escuchó un crujido espantoso proveniente de los 2 hombres que solo dieron un grito de dolor y cayeron inconscientes.
- Espero que en el infierno ustedes "sean un buen polvo" malditos. – Zero volvió a sellar sus katanas.
Minutos más tarde Anko y Naruto caminaban por el bosque cargando a los 2 hombres.
- Y ¿a qué te referías con eso del "buen polvo"? – Naruto se detuvo lanzando al hombre que llevaba a espaldas.
- Pues verás Kaachan antes… - Naruto y Anko siguieron conversando mientras tanto en la oficina del Hokage.
- Es una pena para mí decir que con mi propio ojo vi como unos Anbus de Kiri y de Iwa mataron a nuestro querido huésped junto a Anko, ambos habían estado entrenando y yo… - Danzo informaba del atentado que sufrió el rubio junto con la pelimorada, Kushina tenía unas lágrimas pensando que nunca iba a poder hacer las paces con su hijo, Minato estaba incrédulo ante las palabras del viejo shinobi, Hiruzen sabía que había algo más pero en ese instante Anko y Zero llegaron a la oficina lanzando los cuerpos de los Anbus.
- Bueno Hokage Sama es una pena decir que esto de la alianza no va a funcionar, no voy a decir que me traicionaron pero me tendré que ir de inmediato, una semana pasó y ya atentaron contra mi vida. – Zero señalaba los dos cuerpos y los despojó de las máscaras de Anbus, Minato y Hiruzen los reconocieron como miembros de Raíz de inmediato pero Zero no los dejó hablar.
- Le pido que la licencia de salida de mi prometida esté lista para el día de mañana, por mi parte yo alistaré las maletas hoy mismo y saldré junto con Anko mañana. – Zero abrazó a Anko y desapareció dejando solo rayos negros y blancos.
- ¿Danzo que significa esto? – Minato y Kushina enfurecidos arrinconaron a Danzo, él solo había puesto en peligro la alianza con Kumo y había destrozado la posibilidad de que Naruto acepté hablar con ellos.
- Yo no sé de qué me hablan, solo recuerden que él insulto a los de Raíz quizás alguna rencilla personal pero a mí no me metan. – Danzo salió de la oficina sonriendo distraídamente.
Mientras tanto Anko y Naruto caminaban por la aldea, ellos iban a comprar cosas necesarias para su viaje en ese momento Akane corrió a saludarlos.
- Zero San te he estado buscando, parece que no quisieras verme. – La pelirroja sonreía feliz mientras con la mirada fulminaba a Anko, ella ya sabía del compromiso de la kunoichi con su hermano.
- No es nada de eso Akane San solo que tú no madrugas y no has ido a entrenar, nos hubieras visto a mi prometida y a mí entrenando. – Zero solo quería molestar a la pelirroja y consiguió su objetivo pues Akane estaba a un grado de alcanzar el modo sangriento de su madre.
- Está bien aceptaré eso, te quiero invitar a una cena en mi casa, Okaasan va a hacer sus mejores platillos. – Akane jalando el brazo del rubio para alejarlo de Anko, Akane sonreía mientras jalaba al rubio junto a ella.
- Escucha yo… - Zero lo pensó bien y vio una oportunidad única para llevar acabo su tercera misión. - …aceptó pero con dos condiciones, la primera Anko debe ir y la segunda Danzo también, ve y dile al Hokage y a Kushina Sama mis condiciones. – Akane no se despidió y salió corriendo a avisarles a sus padres.
Minato y Kushina salían de la oficina consternados y decididos a hablar de una vez con el rubio antes que se marche pero en ese instante.
- Okaasan, Otoosan, Nii San aceptó la cena pero dice que Anko y Danzo deben estar presentes. – Minato y Kushina pasaron de la emoción a la incertidumbre, Zero era alguien extraño pero la petición era demasiado.
Mientras tanto en el departamento del rubio Anko y Naruto yacían en la cama mirando sus manos entrelazadas.
- No puedo creer que Danzo sea tan miserable pero ¿estás seguro? No quiero menospreciarte Naruto pero él te lleva años de ventaja. – Anko giró sobre su costado apoyando su cabeza en su mano, Naruto repitió la acción.
- Ya te dije es una misión y tranquila todo va a estar bien. – Naruto sonreía mientras empezaba una guerra de cosquillas con Anko.
En la casa Namikaze Uzumaki todo estaba listo para la cena y los invitados ya habían llegado además de Tsunade y Jiraiya todos sentados en la mesa, Zero se levantó y miró a todos con frialdad.
- Bien agradezco la invitación pero debo ser breve para no dañar la ocasión, Kushina Sama y Minato Sama yo conozco perfectamente mi pasado, hace algunos años supe que ustedes eran mis padres biológicos y entiendo las razones por las cuales mi vida ha seguido el rumbo que ha llevado y solo tengo algo que decir… - Kushina y Akane se levantaron de sus asientos para abrazar al rubio mientras Minato se mantenía detrás de ellas, Anko notó como los brazos de Zero tenían un ligero temblor.
- Su mente debe estar debatiendo entre Zero y Naruto ¿Qué hago? – Anko se mantenía expectante pero pronto vio como el rubio separó a las pelirrojas que lloraban y se paró frente a Minato.
- Yo los perdono, no les guardo rencor alguno y tampoco a la aldea en todo caso debería estar feliz pues gracias a todo lo que paso tengo una excelente vida. – Zero se mantenía sin mostrar emociones pero sus brazos temblaban y por un segundo Anko pudo ver como los dragones descendían por los antebrazos del rubio, todos en la mesa tenían sentimientos encontrados a excepción de Danzo quien había sido obligado a ir y no le importaba lo que pasaba a su alrededor.
- Hijo gracias, te prometo que lucharé todos los días para recuperar el tiempo perdido. – Kushina llorando intentó abrazar al rubio pero este la detuvo.
- En verdad los perdono y todo quedó olvidado pero no me voy a quedar en la aldea y lamento decir esto pero la única familia que conocí fue Kaachan y su nombre fue Lilith. – Anko miraba con terror lo que había pasado, Naruto se antepuso a Zero.
FLASHBACK
- La mente de Naruto es más inestable y sensible a las emociones, el don que tiene necesita un balance emocional y espiritual perfecto pero si se pierde… - Yugito muy seria miraba a Anko, Fuu y Karin suspiraban en tono melancólico. - …puede destruir todo a su alredor, incluyendo el cuerpo de Naruto. –
FIN FLASHBACK
