Tormenta en la arena.
La pelirosa temblaba y veía como las espadas se dirigían hacia ella, no había forma de esquivarlas, por decenas se acercaban; solo cerró sus ojos y esperó.
- Abuela… ¿Cómo vas a seguir peleando, si cargas con ella? – Sasori lo miraba, finalmente habían roto su coraza y ahora estaba frente a frente contra sus contrincantes.
- Te falta experiencia, ya has perdido muchas marionetas y ahora tengo mis ases en la manga – Chiyo sostenía a las marionetas hechas a imagen de los fallecidos padres del Akatsuki.
- Mamá y Papá… creo que es hora de terminar esto, solo somos un distracción mientras extraen al Shukaku… - Sasori sonreía mientras, hacía sellos de manos para luego aparecer una marioneta más.
Chiyo abrió sus ojos por la sorpresa, era el antiguo Kazekage, el que podría controlar la arena de hierro.
- No te olvides de… - La abuela interrumpió a Sakura antes que grite, la empujó a un lado y esperó el ataque.
- Satetsu Shigure – Gritó el pelirrojo, mientras cientos o miles de proyectiles de arena de hierro se dirigían hacía ambas kunoichis, el impacto fue atroz tanto que la cueva donde peleaban tembló, una densa nube de polvo se levantó y cuando se disipó vio a una marioneta destrozada frente a Sakura y Chiyo.
- Escudo de chakra eh?… muy bien Abuela, excelente pero… te quedaste sin un brazo y sin mamá… ahora… ¿podrás parar otra oleada? – La marioneta del tercer Kazekage levitó y se preparó para el ataque.
"No puede ser, voy a morir y no voy a volver a ver a Sasuke, he caminado tanto por él, me he esforzado tanto y al final no puedo… ni siquiera puedo luchar en iguales condiciones…" – Sakura temblaba, unas cuantas lágrimas salían de sus ojos mientras veía como la sonrisa malvada en la cara de Sasori, la arena se acumuló atrás de la marioneta y tomó forma.
- Ahora mueran… Satetsu Shigure… - Nuevamente la arena salió disparada, el impacto no fue tan grande como el primero pero levantó una nube de polvo que pudo cubrir el escenario.
La nube se disipó y Chiyo estaba envuelta en un manto de chakra, su cuerpo tenía clavado miles de proyectiles de arena de hierro, sus ojos poco a poco se apagaban y regresó a ver a Sakura.
- Tranquila niñita, el mundo, es lo que hemos hecho los ancianos… construimos un mundo basado en el odio y la venganza… no te conozco mucho pero creo que tus intenciones son ingenuas y no estoy… segura de que… eso sea amor… pero me das esperanza… aprovecha para… - Sakura en cuclillas miraba como Chiyo era atravesada por una espada a la altura del torso, para luego ser levantada por Sasori y terminar siendo arrojada a un costado.
- De vieja te transformaste en una sensible… - Sasori negó con la cabeza y se acercó a Sakura quién respiraba agitada, lloraba y negaba con la cabeza, su destino estaba sellado, lo sabía.
- Pequeña, pequeña… - Sasori pateó a Sakura en su cabeza, haciendo que caiga boca arriba en el suelo, luego creo estacas de arena de hierro y las clavó en las muñecas de la pelirosa para inmovilizarla.
- Muy bien… voy a jugar un poco, así qué… como un favor… dime: ¿Qué información quieres del hermano de Itachi Uchiha? – Sasori se elevó y la miraba con desdén.
- ¿Quién es Itachi? ¿Yo busco a Sasuke? – Sakura intentó concentrar chakra pero no podía, la lucha había sido larga y no tenía más…
Sasori empezó a reír y escupió a Sakura.
- ¿No sabes quién es Itachi?; me imagino que buscan a Sasuke porque es su compañero de la aldea… - Sasori la miró y justo en ese momento unas lágrimas se escaparon de ella, pronto se acercó, con su dedo índice derecho tomó la mejilla y la limpió para luego emitir un gruñido lastimero.
- ¿Amor?; un shinobi no tiene derecho a eso, un shinobi no vive del amor, un shinobi vive por el arte de matar… ¿acaso crees que nos entrenan para defendernos y ser honorables?... no niñita, somos asesinos… nacimos para morir… - Sasori se alejó de ella y creó una lanza de arena de hierro y la clavó en el vientre de Sakura, ella solo atinó a gritar y pronto se ahogó con su propia sangre.
- Déjame decirte algo… ¿Cómo no sabes quién es Itachi?; es el hermano de Sasuke, el que mató a todo su clan; eso hasta shinobis de otras aldeas lo sabíamos, creo que ya sé… tú amas lo superficial, amas el arte externo y permanente, no distas de mi… eres una fanática loca… he visto a muchas a morir como tú, cegadas e inútiles… solo creyendo en el amor… - Sasori descubrió su torso, mientras formaba una gran lanza de arena.
- Esto es lo que se convierte el amor, mi amor por el arte, ahora soy duradero, perfecto y tú… con tu amor superficial… has llegado a tu final. – Sasori sonrió mientras cubría el sello que contenía su alma.
Antes de que pueda lanzar el último ataque fue atravesado por una cadena dorada, su cabeza giró y vio a una pelirroja junto a una rubia, ambas tenían ropas shinobi de Kumo pero sin banda.
Sasori sonrió y agachó su cabeza, las estacas y lanzas de arena empezaron a deshacerse y él descendió al suelo, sostenido por la cadena.
- Los jinchurikis de Kumo, no hay honor ni en la muerte. – Ambas kunoichis se acercaron sin prestarle atención a la pelirosa que había sido liberada.
- Tú mismo lo dijiste, somos asesinos… ahora dime… ¿Dónde está Gaara? – Yugito a la altura del pelirrojo sostenía un kunai frente a sus ojos.
- Es tarde, el proceso está a punto de terminar, gracias al Kazekage y la lentitud de la Hoja, él ya ha pasado a otro mundo, me sorprende que hayan entendido lo de mi sello… no me digas que… - Sasori fue destruido por la cadena de Karin y junto a la rubia salieron corriendo de la cueva, Sakura miraba como ambas salieron corriendo y la dejaron sola.
La gente en la puerta de la Arena abrían un camino ceremonial para Chiyo, la gran maestra titiritera, quién había muerto en la misión de rescate del jinchuriki, quién no fue ni mencionado, tras de ella los shinobis de Konoha que habían venido a ayudar, Kakashi se apoyaba sobre Gai, Neji y Tenten cojeaban pero caminaban a un paso normal, Akane caminaba con la mirada baja y Sakura era llevada en una camilla, había sido encontrada por Neji y auxiliada por los de la Arena.
Mientras tanto a unos kilómetros de la aldea shinobi, Karin y Yugito miraban el cuerpo inerte de Gaara quién murió luego de la extracción, junto a ellas Temari, quién dejaba escapar unas cuantas lágrimas por su hermano fallecido.
- Esto es una mierda, Yugito debimos llegar pronto… - Karin se retiró los lentes para limpiar sus ojos.
- Se adelantaron, eso es todo, no podemos hacer nada más, debemos terminar aquí, hemos fallado… - Yugito regresó a ver a la rubia quién solo asentó con la cabeza y vio como Yugito exhalaba un fuego azul y negro con el cual incineró el cadáver hasta las cenizas, estas se unieron a la arena y se elevaron al cielo.
El trío de mujeres cruzaron miradas y tomaron direcciones contrarias.
Horas después, en el hospital de la Arena, Akane miraba por la ventana y reflexionaba, había perdido el control peleando contra Deidara y no pudo hacer nada, si bien no conocía a Gaara, hacía una comparación con lo que su hermano había vivido y deseaba ayudar pero falló.
- Akane, hay misiones que no vamos a completar, fallar no es una opción pero a veces pasa… - Kakashi se acercó junto a ella y mirando distraído el paisaje se percató en las inmensas nubes de lluvia que se acercaba.
Baki en su oficina miraba como una poderosa tormenta caía sobre la aldea, Ebizo, el hermano de Chiyo se encontraba detrás de él.
- Nos hemos equivocado Baki, esta vez la misma arena llora la muerte de su hijo, es el espíritu del desierto quién llora, es Karura la que llora por su hijo. – El anciano se retiró dejando al Kazekage solo y observando como las inmensas gotas caían sobre la arena.
Mientras tanto
- Asuma! – Shikamaru corría en dirección de su Sensei, quién estaba dentro del círculo ceremonial de Hidan a punto de recibir el golpe final.
De pronto una ventisca dorada levantó a ambos miembros de Akatsuki y una cadena dorada tomó a Asuma y lo sacó del ritual.
Kakuzu que pudo estabilizarse rápidamente, sonrió a ver a quién tenía al frente.
- Ustedes van a ser la recompensa más grande mi vida. – Kakuzu se descubrió la cabeza y varios filamentos negros como tentáculos salieron de él.
