Su Hijo
Shikamaru miraba la luna por la ventana del hospital, tenía que pasar unos días en observación, la pelea contra los inmortales había dejado secuelas en su cuerpo.
Pero otra era la cosa que le preocupaba, la pelea con los Akatsuki había sido terrible y cada segundo lo pudo sentir como el último en su corta vida; sin embargo cuando llegaron los ninjas de Kumo todo cambio tanto que parecía el fin del mundo, sobre todo…
- Qué carajo es Zero… - Shikamaru intentó moverse delicadamente pero el dolor no le permitió más que poner su brazo derecho sobre su cabeza.
- Acaso puedo detener un ataque de los ninjas de Kumo, acaso mi clan podría llegar a pararse frente a ellos… más aún… la aldea podría enfrentar la guerra que Kushina acaba de declarar.
Días antes.
El ente negro con alas espectrales de color rojo, sonreía mientras veía como el domo se formaba sobre él, los ninjas de Kumo habían ingresado al combate, todos uniformados de trajes negros ceñidos al cuerpo, sin insignias, marcas o algo más distintivo que la máscara con un cráneo dibujado en color blanco.
- Ninjas de Konoha, les pedimos que se retiren en este momento, es un asunto interno de Kumo y no es de su incumbencia. –Uno de los ninjas que evidentemente era una mujer, sacó unos cuantos senbons e ingresó a los espejos y desapareciendo dentro.
Kushina miraba estupefacta la escena, Zero se encontraba paralizado por un ataque de agujas que era potenciado por los rayos negros que otro de los ninjas de Kumo lanzaba y así en algo lo habían inmovilizado.
Hiruzen se acercó a la pelirroja, lo más cerca para que nadie lo escuche, luego de susurrarle algo, ella se lanzó con sus cadenas por delante, destruyendo el domo con una de ellas.
Una ninja de Kumo bloqueó el ataque de Kushina con una fina espada algo larga y con una cúpula redondeada sobre el mango, la espada de color rojo y negro despidió una onda expansiva que hizo retroceder a Kushina.
- Espero que ese ataque haya sido en afán de ayudarnos, pero nuevamente les pedimos que se retiren del sector inmediatamente, este asunto no les compete. – La espada fue recogida por la ninja poniéndola en una posición neutral, a pesar de la máscara se sentía la profunda mirada clavada en la esposa del Hokage y a ratos un brillo rojo se podía ver a la altura de los ojos.
Los otros ninjas de Kumo retrocedieron mientras otro apareció y cargaba a la herida Fuu, llevándosela lejos.
- Oh! Parece que los niños quieren jugar eh?... ahora es cuando podrán ver un poco del poder primario. – Zero empezó a levantar sus manos y todo pudieron ver como dos grandes bolas de energía se formaban y a tan rápido como las formó, desaparecieron, Zero apuntó su mano derecha a los de Konoha y la otra a los de Kumo.
- Pum! – Fue todo lo que dijo, y sendas explosiones se suscitaron tan potentes que destrozaron lo que quedaba del templo, haciendo que los presentes salgan volando en distintas direcciones.
- Saben… creo que fue un poco precipitado… mejor… - Zero se elevó del piso flotando, ahora el color negro se empezaba a disipar dejando ver nuevamente su piel, pero mucho más blanca, sus ojos eran completamente negros y un constante crujido se escuchaba mientras se veía como crecía, la alas se tornaban mucha más grandes mientras sus cabellos crecían hasta casi llegar a su cadera, este se había tornado negro con varios mechones rojos, su boca exhibía colmillos y una sonrisa sádica terminaba de darle una postura diabólica.
En ese instante las nubes de lluvia del sector se concentraban sobre él, formando un espiral gigantesco y truenos se escuchaban.
- Juguemos a los quemados… - Una de sus manos señaló a donde estaba Kushina y un rayo cayó del cielo, sino hubiese puesto sus cadenas, habría sido calcinada en el instante.
- Que aburrida eres madre… veamos cuanto resisten esas cadenas… - Zero volvió a apuntar su mano y más rayos caían sobre la cúpula de cadenas que protegía a la Uzumaki.
Shikamaru tenía abrazada a su pecho a Ino, quién temblaba y lloraba, estaba en shock, él también lo estaba no podía moverse, a más de los huesos rotos, el terror de ver lo que pasaba sobre pasaba cualquier pensamiento que su mente pudiese gestar.
Los de Kumo por su parte se lanzaron al ataque, con técnicas a distancia por la obvia posición en la que estaban, Zero los regresó a ver mientras ladeaba su cabeza al lado izquierdo, sus ojos mostraban una calma tétrica mientras la sonrisa demoníaca no se borraba, para completar el panorama una aureola dorada apareció en la cabeza del ser en el que se había convertido Zero.
- Amigos, tranquilos… saben que su autoconvencimiento de superioridad como especie no es más que una mentira, una realidad efímera que los llevará a vuestra destrucción… lo saben… que más importa si… - En ese instante cayó al suelo de manera tan rápida y violenta que ocasionó un sismo mediano y destrozó el suelo bajo sus pies.
Ahora en la tierra se podía ver el tamaño real, ahora medía aproximadamente 2 metros y medio, quizás un poco más.
- Lo inicio yo! – Cientos de rayos empezaron a caer, muchos con tanta fuerza que destruían el suelo y cristalizaban la arena donde caían.
Una mano gigantesca de color rojo lo golpeó mandándolo contra el suelo a unos metros a distancia.
- Basta Zero, a ti no te corresponde eso, es momento que dejes de actuar de esta manera y te controles, no puede dejar que toda la energía yin controle tu cuerpo, las emociones negativas… - La ninja que ahora tenía un espectro de 4 metros protegiéndola recibió una gran roca que la hizo retroceder.
- Yo soy… dolor, hambre, peste, sufrimiento y muerte! – Zero se elevó nuevamente y detrás de él se empezó a formar un dragón negro con ojos rojos, chispas eléctricas lo rodeaban y flamas rojas salían de su boca. – No lo olvides Izumi Chan, tan pronto alcance la fase final del Senjutsu del dragón moriré y finalmente… - En ese momento unas cuantas cadenas atravesaron a Zero, haciendo que caiga al suelo.
- Para esto es lo que querían a Naruto, para esto querían a mi hijo, miren lo que hicieron – Kushina se había incorporar mientras cientos de shurikens salían detrás de ella, estos venían de Hiruzen quién se unía al ataque de la Uzumaki.
El domo de hielo se formó nuevamente sobre Zero, quién se empezaba reír a todo pulmón, un rayo negro impactó al domo mientras, el espectro había adquirido la forma de un ser encapuchado con ojos rojos que sobresalían de la capucha, tras unas poses de manos, el ser espectral sacó un collar de cuentas, cada uno con un kanji y fue arrojado al domo.
Luego de un gran estallido, todo se calmó, las nubes se despejaron y vieron como Zero se levantaba del centro de un gran cráter, sin embargo nuevamente las cadenas lo atravesaron.
- Ustedes lo controlaron y lo convirtieron en un demonio, un monstruo sediento de sangre… - Kushina atraía sus cadenas mientras, jalanba al rubio quién había caído inconsciente, los ninjas de Kumo se miraron entre ellos y corrieron a tratar de liberarlo.
- Haku, Darui… cúbranme… yo me enfrentaré a ella… - Izumi suspiró e hizo desaparecer al ser espectral, sacó su espada y se lanzó contra la Uzumaki, mientras tanto Haku y Darui lanzaron sendos ataques enviando a Hiruzen lejos, siendo el único que podía hacerles frente.
Kushina aún con las cadenas sujetando al rubio, sacó una espada que la tenía sellada en una muñequera y se lanzó por la ninja de Kumo.
Cada estocada era bloqueada, cada golpe hacía eco y la onda expansiva de la espada del ninja de Kumo desgastaba a Kushina, quién trataba de mantener el agarre del rubio y contraatacar, aunque en su cabeza admitía que la habían superado en kenjutsu.
Se lanzó hacía atrás mientras un par de cadenas salían en contra de su oponente, sin embargo las esquivo, se acercó a la Uzumaki hizo sellos con una mano y envió una descarga eléctrica al suelo que llegó a Kushina aturdiéndola, la ninja de Kumo ganó velocidad y dio la primera estocada al estómago, la segunda estocada al cuello, la tercera estocada se clavó en el esternón por una cadena que bloqueó y la empujó, nuevamente la ninja de Kumo hizo una posición de manos y la espada se iluminó.
Un rayo amarillo se apareció frente a ella y se materializó en el Yondaime, quien recibió la estocada con su kunai de tres puntas.
Shikamaru vio como una gigantesca flor de fuego se formó a la vez que explotó cegándolo por un momento. Su mente era un enjambre alborotado, no entendía que pasaba, si antes todo era confuso, ahora peor, todos los datos, técnicas y niveles de poder lo habían dejado anonadado, pero sobre todo.
- Es su hijo… - Fue lo que escucho susurrar a Ino quién en algo se había repuesto de su estado, sus ojos azules enfocaron la escena una vez la luz cegadora se disipó.
- Ellos le lavaron el cerebro a Naruto, debemos desprogramarlo, Minato, llévanos a la aldea ahora - Kushina finalmente tenía en sus brazos al rubio, ella regresó a ver los de Kumo y dijo.
- Díganle al Raikage que si quiere guerra, la tendrá… - Minato sin entender lo que pasaba, solo atinó a hacer una pose de manos y gritar.
- Regresen a Konoha inmediatamente… - Justo antes de recibir otra estocada de la shinobi de Kumo, quién retrocedió por la explosión, desapareció en un destello dorado.
Shikamaru e Ino fueron sacados por Kotetsu e Izumo, mientras Asuma uso un jutsu de viento para apartar a Haku y Darui.
Los de Konoha escaparon, aunque querían perseguirlos, los de Kumo sabían que estaban en territorio enemigo, además su objetivo ya estaba en Konoha y Fuu estaba muy herida como entrar en combate… solo se escuchó un "mierda" de uno de los shinobis de Kumo.
La actualidad.
En la sección de interrogación, se veía a Inoichi, líder del clan Yamanaka caminar por los pasillos, meditaba de lo que tenía que hacer, pero era firme y lo tenía que hacer ahora.
Entró a un cuarto metálico donde solo había una mesa y dos sillas, salvo la cámara en una esquina superior, no había nada más.
Inoichi miró al rubio quién tenía una mirada gélida y en verdad daba terror, a pesar de la apariencia tan apacible, el informe y la historia de su hija, quién necesitó terapia para evitar el estrés post traumático que se pudo generar en ella; decía que era algo mucho más allá de la compresión humana.
- Buenos días Zero, es una situación… un poco favorable, bueno hubiese querido conocerte en otras circunstancias, quizás un poco más… amistosas. – Inoichi se sentó frente a él, se sacó el audífono que tenía y del cinto sacó una grabadora, la puso en la mesa y le mostró como apagaba la misma.
Luego de esto se puso de pie, camino a la cámara y la desconectó.
- Hoy vamos a trabajar un poco, pero necesito privacidad… además de un favor, Zero… así que mejor, empecemos. – Inoichi se sentó frente al rubio y lo miró muy serio.
Bueno... que les puedo decir... perdón.
Me he dado cuenta que empecé esta historia en 2017 y ya han pasado 3 años y no termina, pero bueno; entre que entré a estudiar, la falta de inspiración y la vagancia (XD); ya estoy empezando a tener inspiración de nuevo.
Gracias a los que siguen leyendo, compartiendo y votando en ella y las otras, pronto terminaré la una y esta aún tiene un poco más de tela que cortar.
La Bestia.
