Espero sea de su agrado~

Mini-historias SasoSaku

Historia No. 2 [Quiero que mi Esposo me dé más que abrazos]

Sakura Haruno era una mujer en sus hermosos 25 años y se sentía completamente realizada en muchos aspectos de su vida: Tenía una prominente carrera como médico de Urgencias, ya tenía la aprobación a la mejor academia para estudiar su especialidad en Ciencias Médicas con una beca al 100%, sus padres la apoyaban en todo, tenía muy buenos amigos y compañeros de trabajo, pero sobre todo estaba felizmente casada, se sentía tan amada y ello lo amaba, era el escenario perfecto que todos querrían en sus vidas. Sin embargo, después de 3 años de matrimonio, Sakura sólo tenía una queja.

Su esposo no la tocaba más allá de caricias y abrazos.

Conoció a su esposo en su pasantía para conseguir la licencia de medicina, él era el doctor y nieto de la Dra. que estuvo a cargo de los pasantes, y aunque cuando se conocieron los dos sintieron un mutuo rechazo, el tiempo fue bondadoso con ambos, acercándose y enamorándose el uno del otro a pesar de las diferencias de personalidad tan marcadas. Su esposo se llamaba Sasori Akasuna y aunque tenga el nombre referente a un escorpión, resultó ser un hombre muy sensible que amaba con una ternura y dedicación que dejó a Sakura sorprendida y mucho más enamorada de él.

De hecho, tuvo que romper con su novio de ese entonces. El Dr. Akasuna, que en sus primeros encuentros fuera del hospital sólo eran para tener pequeñas riñas, la estaba volviendo loca, no podía dejar de soñar de ser recibida en los brazos del pelirrojo cuando secretamente se besaban en un café lejos del hospital para que nadie los reconociera. Supuestamente para hablar de casos clínicos y diagnósticos, pero no desaprovecharon el tiempo para iniciar una pequeña aventura después del trabajo.

Por eso, cuando él se cansó de esperar revelar su amorío con todo el mundo, ya que él estaba bastante orgulloso de ser amante de Sakura, Sasori no tardó en proponerle matrimonio. Ella aceptó al instante, sin embargo esperaron un poco en lo que Sakura terminaba su pasantía y arreglaba sus papeles. Una vez todo completo, la boda llegó y todo fue color de rosa, bueno, no… discutían mucho pero Sakura descubrió que como esposa tenía mucho control sobre su esposo, así que las discusiones siempre terminaban bien, con ellos dos reconciliados y abrazados hasta quedarse dormidos.

Sasori era una máquina expendedora de abrazos. Al despertar, la abrazaba; en el desayuno, la abrazaba; cuando se despedían para ir a sus respectivas áreas del hospital, la abrazaba fuertemente; cuando él podía zafarse de sus pacientes iba y venía a verla para abrazarla, diciéndole que odiaba esperar a que el día acabara para que se fueran juntos a casa; cuando tomaban su almuerzo y comida, él la abrazaba hasta que ella le decía que la dejara comer; cuando terminaba el día de trabajo y caminaban al auto para ir a casa, se quedaban un rato el carro abrazados, charlando un poco; cuando hacía de comer, Sasori llegaba por la espalda y la abrazaba; en la hora de dormir, Sasori la abrazaba, incluso cuando era verano y Sakura moría de calor. Podría parecer que Sasori era un esposo muy empalagoso, pero Sakura amaba ver a su gruñón feliz, además amaba esos abrazos que decían lo que Sasori pocas veces decía: Te amo, te extraño, no te vayas, no puedo esperar para volver a abrazarte. Era encantador en cierto aspecto.

Sin embargo, ella quería más que un abrazo.

Necesitaba más que un abrazo y aunque sus mejillas se pusieran rojas y tartamudeaba cuando intentaba decirlo, Sakura se sentía morir de ganas en hacer que su esposo… la tocara más.

Sasori era de esos que besaban cuando lo sentían, así que eran ocasionales los besos pero…

Sakura quería que… bueno, ustedes imaginaran qué.

Sakura y Sasori sólo habían tenido unas cuantas experiencias sexuales y todas esas experiencias dejaron a Sakura tirada en la cama como una vaca recién atropellada y ¡era obvio que ella quería más de eso! Pero no sabía cómo pedirlo ni mucho menos cómo iniciarlo, no es que fuese una mojigata pero cada vez que lo intentaba, Sasori sólo la envolvía en sus brazos para besarla dulcemente en la frente. Siempre fallaba, incluso terminó en el hospital, había comprado lencería y tacones nuevos para seducirlo, pero cuando se probó los tacones, se cayó con toda y la lencería puesta. Sasori sólo se rió durante todo el trayecto al hospital. Ese día tuvo que dormir en el sillón con un labio roto, Sakura era de esas esposas físicas con sus esposos pero a éste al parecer le gustaba ser golpeado por ella porque si Sasori había aprendido durante esos 3 años de matrimonio es que uno debe aprender que cerrar el hocico de vez en cuando.

Por eso, siempre el quien iniciaba el acto sexual era Sasori, pero Sasori no era alguien muy sexual, tenía un líbido bajo y si le preguntaban, los abrazos son más cercanos e íntimos que hacer el amor. De hecho, cuando tuvieron su luna de miel, Sasori le dijo a Sakura que si podían sólo abrazarse, la boda lo había dejado cansado y Sakura, aunque nunca se lo dijo, estaba tan lista para una noche salvaje había decidido no usar ropa interior en todo el evento para ese momento. Sakura controló su enojo esa noche sólo porque verlo descansar en su pecho fue lo suficientemente romántico para que ella se tranquilizara.

Cabe decir que su primera vez fue en el hospital, cuando ni siquiera comenzaban algo serio, pero esa vez fue decisivo para Sakura, quería a ese pelirrojo tocarla toda su vida.

¡PERO ELLA NO SE REFERÍA ÚNICAMENTE A LOS ABRAZOS!

Hoy era el día 70 sin sexo. 70. DÍAS. SIN. SEXO.

Sakura había hecho de todo: Desde cenas románticas, ropa muy corta al agacharse, vino resbalando de sus pechos en los desayunos, agarrarle el trasero cuando se cruzaban en los pasillos del hospital, tirarle comida al pantalón para limpiar provocadoramente, colocarse la pijama lentamente cuando salía de la ducha, decirle que se sentía un poco "seca" pero su esposo podría ser un genio con bisturí en mano pero el muy idiota sólo iba a la cocina con un vaso de agua para darselo a Sakura, diciendole los beneficios de mantenerse hidratada.

Sakura se jalaba los cabellos.

¿Es que tenía que gritarle en la cara que quería que se la cogiera como si no hubiera un mañana? ¿Que la jalara de los cabellos mientras la ponía de cuatro? ¿Que la dejara sin caminar?

Aunque esto último sin duda no lo diría porque Sasori sería capaz de preguntarle si estaba loca, que ¿por qué él querría dejarla parapléjica?

Acudió con Ino, Temari, Hinata, incluso Tenten que seguía siendo la solterona del grupo y todas le decían que tenía que ser directa y literal bajarle los pantalones para que entendiera el muy zoquete. Bueno, Hinata en realidad no había dicho eso, pero le dijo a Sakura que hablara con él de manera sincera. No obstante Sakura no quería comprometer a Sasori a que le hiciera el amor sólo por obligación, como si se tratara de una obligación.

Ella quería que todo resultara natural como esa vez en el hospital,

Hoy tenía su día de descanso, Sasori llegaría muy de noche por una cirugía, así que tenía 8 horas para pensar en algo.

Tomó una larga ducha, su cabello rosado era bonito y a Sasori le encantaba. Pensó en la segunda vez que hicieron el amor: había sido en la noche de Halloween, habían asistido a una fiesta que los amigos de Sasori habían organizado. Sakura amaba pasar el rato con los escandalosos amigos de Sasori, siempre la hacían sentir bienvenida y reía como maníaca por cada locura que éstos hacían. Era una noche de disfraces, los dos se habían vestido en conjunto, Sasori se disfrazó de Chucky el muñeco maldito y Sakura de Tiffany, la novia de Chucky. El resto del equipo se disfrazaron desde un gran churro de mota gigante (Zetsu) hasta de algún personaje anime (Obito). Pain había programado una fiesta con mucha música y alcohol, pero cuando Hidan y Deidara propusieron ir a espantar a los jodidos mocosos del vecindario, ni Pain pudo controlar a los pendejos que tenía de amigos, incluso Sasori se unió a las filas con una Sakura un poco reticente porque había quienes sólo querían ir a robarles los dulces a los niños (Itachi y Kakuzu, éste último los re-vendería).

Entonces, un grupo de 11 adultos disfrazados hicieron de la divertida noche de Halloween en una verdadera pesadilla para los niños que corrieron por sus vidas y sus calaveritas. Hidan robó adornos de los vecinos, Itachi y Kisame amenazaban a los niños que renunciaran a sus dulces mientras Kakuzu distraía a los padres. Sasori, que pocas veces se le veía emocionado por algo, corría de aquí para allá con el cuchillo de plástico en mano, espantando a los pequeños; Obito junto con Deidara tiraban huevos y papel higiénico a las casas que no tenían dulces para tomar. Pain y Konan se limitaron a pedir calaveritas pero al verlos ya un poco (muy) mayores para ello les cerraban las puertas en las narices, Pain, que podía ser el más serio de todos, interponía el pie entre la entrada y con fuerza, abría la puerta, empujaba al dueño y con una muy amenazadora voz les volvía a pedir calaverita. A las personas no les quedó de otra que darles los dulces. Zetsu se limitó a acompañar a Sakura en la acera, riendo sin parar por las locuras.

Sin embargo la diversión terminó cuando alguien llamó a la policía y las sirenas hicieron a los adultos correr por su libertad. Sasori tomó a Sakura de la mano y corrieron lejos, separándose del grupo para terminar en un patio cercado de alguna casa abandonada.

La adrenalina los tenía subiendo y bajando el pecho, escucharon la patrulla pasar. Aliviados, Sakura quiso ponerse de pie pero Sasori tenía otro plan.

Uno digno de la pareja maldita de quienes se disfrazaron.

Teniendo un sucio y salvaje sexo en el patio abandonado que resultó no estar abandonado, sólo estaba a temática de Halloween pues el propietario, un viejito, salió de la nada echando espuma por la boca al verlos haciendo el kamasutra entero en su patio. Después de salir corriendo de allí, se encontraron con los chicos y volvieron a la casa de Pain para beber, pero Sasori y Sakura solo se subieron a una habitación y continuaron lo que no terminaron en el patio.

Sakura tuvo los pies de gelatina al día siguiente, feliz, muy feliz.

Pero, ¿por qué no siempre era así?

Cuando salió de la ducha decidió que se pondría esa pequeña tanga, sólo por si acaso. Y caminó a la sala, tomó el teléfono y le marcó a la abuela Chiyo que disfrutaba de su retiro en Hawai.

—¡Sakura! Qué sorpresa. —Dijo tras la línea el único familiar que le quedaba a Sasori.

—Abuela. —dijo un poco apenada. —¿Cómo se encuentra?

—¡Muy feliz! Aquí hay mucho turista anciano que se ríe de mis chistes. —comentó entre risas la bromista anciana. —Pero platícame qué sucede, que estoy segura que no quieres saber cómo esta anciana se divierte. ¿Pasó algo? ¿Ya estás embarazada? —preguntó alegre. —Dime que por fin me harán bisabuela.

—Uhm… no... —se mordió los labios, la abuela Chiyo esperaba con ansías un bisnieto, quería conocerlo antes de morir.

—Oh. Las cosas que pregunta una anciana. —sus ánimos bajaron un poco, pero Sakura la podía ver sonreír. —¿Entonces qué pasó? ¿Pelearon?—suspiró algo cansada la anciana Chiyo. —No permitas que haga lo que quiera, ese hombre es necio y rebelde, castigalo sin sexo, así es como los hombres doblan las manos.

—De hecho, el problema es que no tenemos s-sexo… —qué ridiculo, era doctora y le daba pena decir la palabra sexo por telefono.

—¿Qué? ¿En serio?

—Sí, no hemos tenido sexo desde hace ya 70 días.

—¿Por qué cuentas? Bueno, olvídalo, ¿cómo que no tienen sexo? —Chiyo no podía creerlo, aunque de su nieto siempre esperaba lo mejor o lo peor. Nunca se sabía con ese hombre.

—No, abuela, no hemos tenido intimidad y estoy desesperada. —confesó Sakura, su único recurso era pedirle consejo a la persona que conocía de mucho tiempo a Sasori.

—Sakura, no te desesperes. —la tranquilizó. —Te seré sincera, siempre creía que Sasori terminaría solo como un perro y cuando me dijo que se casaría contigo fui la mujer más feliz del mundo porque mi adorable nieto estaría en buenas manos. Nunca tuvo novia, nunca le conocí un amorío, lo más cercano a algo romántico era su amistad con el rubiecito que le gustaba explotar cosas, pero fuera de eso, Sasori es un completo idiota en lo que se trata de relaciones amorosas.

—Lo sé, pero… ¿será que no soy lo suficientemente atractiva para que quiera…? bueno… usted sabe.

—Para nada, si lo pensamos seriamente mi nieto te entregó su castidad. Piensa en que tú tienes el control de la relación, él hará lo que le pidas y a él le encantará hacerlo.

Si Chiyo seguía hablando, Sakura se sentiría como el macho de la relación y lo que ella justamente lo que menos quería era dominarlo…

Pensó.

A Sasori le gustaba cuando ella le pellizcaba el trasero. También le gustaba que ella lo mordiera e incluso no se quejaba cuando ella le pegaba. Incluso en las ocasiones que tenían relaciones sexuales, a Sasori le encantaba tenerla sobre él, cabalgandolo y hasta le pedía que fuera lo más ruda posible.

Las mejillas de Sakura ardían en un rojo intenso.

¡¿SASORI ERA UN MASOQUISTA?!

Sakura casi se atraganta, ¿cómo nunca se dio cuenta? Miró a la fotografía de su boda que colgaba en la sala. Él podría ser difícil y un poco hiriente, cuando lo conoció, le encantaba hacer sufrir a los pasantes, no tenía ningún reparo en decirle a los familiares que el paciente murió, sin tacto, sin tristeza; pero cuando lo conocía más a fondo, Sakura se percató de que Sasori era muy bueno jugando al papel del médico duro e inmutable. Era un hombre demasiado sensible que había construido en su persona una barrera que contenía sus emociones, pero ella las derribó.

Él resultó ser un hombre dulce y cariñoso que no soportaba estar solo después de que Sakura entró a su vida.

Pero ella estaba aquí, quejándose como niña berrinchuda porque no le hacía el amor, preocupándose solamente por el placer de ella, sin detenerse a pensar en su esposo ni en lo que él quería.

—Abuela, disculpe, le llamo después. —y colgó. Hinata tenía razón, tenía que hablar con él sinceramente.

Cuando Sasori llegó, dejó los zapatos en la entrada y dijo un corto "llegué." Él esperó por la respuesta de la pelirrosa pero al no escucharla, corrió a la cocina para encontrarla en el sillón. Estaba allí, con la mirada abajo, pensativa. Sasori sonrió, era tan inusual verla tan callada.

—¿Qué pasa, frentona? —Preguntó el pelirrojo un poco entre serio y entre broma. Sakura hizo una nota mental, no volverá a llamarlo cariñoso cuando lo primero que hace al llegar a casa es insultar la hermosa y gran frente de marquesina de su adorada esposa. Sakura soltó un bufido.

—Siéntate, tenemos que hablar.

La sonrisa de Sasori se borró al instante. Hizo un mapeo mental de lo que había hecho en los 5 días pasados hasta ahora, buscando cualquier indicio de que haya provocado a Sakurar querer "hablar". Sasori estaba ligeramente preocupado, ¿no la abrazaría por la noche y lo mandaría a dormir al sillón? Frunció la boca, ya molesto.

—Bien. —y se sentó, con los brazos cruzados. —¿De qué quieres hablar?

—Mmm… —dudó Sakura, ruborizada. —Es de algo que me ha estado molestando estos 2 meses.

Imposible, Sasori renunció a buscar en sus recuerdos y pelear, no recordaba ni lo que comió en la mañana, mucho menos de lo que hizo hace meses que provocó que la pelirrosa se enojara. Rodó los ojos, sería un hombre, diría que sí a todo y aceptaría la culpa.

—Continua. —dijo ya un poco exasperado, si lo iba a castigar que sea ya. Sakura todavía se tomó un breve silencio. Ordenaba sus ideas mientras sentía la mirada directa de su esposo.

—Sasori… yo… —A este punto Sasori ya esperaba lo peor. Sakura levantó la cabeza para mirarlo a los ojos. —Quiero que hagamos el amor más a menudo.

Sasori ni se inmutó. Todavía cruzado de brazos, ceñudo. Ante el silencio, Sakura tragó saliva, tenía que continuar.

—Mira, he estado un poco urgida de tener más intimidad sexual entre nosotros. Necesito que me toques, pero no de forma cariñosa, las mujeres también nos gusta que nuestros esposos nos toquen lascivamente, nos gusta sentirnos deseadas… —Sasori frunció más en el entrecejo. —Y yo haré lo que quieras, ¿te gusta la posición de perrito? ¡Lo haremos así! ¿Te gusta ser dominado? ¡Te dominaré en la cama! ¿Quieres que te monte? Sólo pídemelo.

Sasori quien estaba enojado ahora sólo podía estar muriendo de coraje, esas ideas, esas palabras, ¡ABUELA CHIYO! Sakura entrelazo sus manos con las de él.

—No tienes porqué estar avergonzado.

Okay, Sasori estaba fuera de esta tontería. Se soltó del agarre de Sakura y se levantó del asiento sólo para quedarse allí, mirándola. Sakura sólo frunció el entrecejo en respuesta y cuando iba a hablar, Sasori puso la mano en su boca.

—No digas nada. —dijo. —Sólo déjame preguntarte algo. —Sakura se quitó la mano con enojo, pero dispuesta a responder. —¿Con quienes más has hablado de este tema, además de mi metiche abuela?

—Mis amigas, Naruto, Tsunade, mi ginecólogo de cabecera, las dos enfermeras Kaho y Sunnie. —reveló. —Ah, y mis dos ex, Kiba y Sasuke.

Sasori desvió la mirada, rojo de la vergüenza.

—¿De casualidad tampoco lo publicaste en el periodico? —preguntó entre escandalizado y un poco enojado. —Sakura…

Sakura ahora tragó saliva.

—Seré sincero. —el pecho de Sakura empezó a saltar, preocupada de lo que diría el pelirrojo. —Tenemos poca intimidad porque soy un idiota que no sabe cuando es el mejor momento y me la paso pensando que si inicio, tú no quieras o estés cansada. No quiero cansarte, distraerte, eres una doctora brillante y en unos meses iniciarás tu especialidad. Debes estar abocada a ello, no quiero que sólo por estar caliente, a la mañana siguiente, no puedas trabajar, concentrarte en tus estudios.

Sakura lo tomó de la mano, haciéndolo sentar nuevamente. Lo acarició con su mano libre, pasando los dedos por sus pómulos y mejillas. Aunque Sasori era 10 años mayor que ella, tenía unos rasgos juveniles tan adorables que hacían que el pecho de Sakura se estremeciera de ternura.

—Sakura, soy un hombre feliz y realizado con sólo despertar contigo en mis brazos. Nunca imaginé que sería amado por alguien tan dulce y talentosa como tú. Realmente me siento afortunado.

Probablemente era la primera vez que Sasori le decía todo eso que se callaba en sus abrazos. Sakura comenzó a gimotear. Tenía a un esposo demasiado adorable aunque a veces se comportaba como todo un idiota.

Se besaron, Sasori la había tomado de la mejilla para secar aquella lágrima que comenzaba a resbalar por su boquita. Sakura lo rodeó con sus brazos, no queriendo jamás separarse de él.

Después del beso, Sasori separó su mano y súbitamente le dio una tremenda nalgada a Sakura que brincó.

— ¿Entonces así es como quieres que te toque? —sonrió de medio lado, lleno de malicia. —Por mi está bien.

—¡NO, IDIOTA! —y tomándolo del cuello lo empujó al sillón, a veces se preguntaba cómo se enamoró de este pelirrojo que aprovechaba cualquier oportunidad para hacerla enojar. Era como Chiyo, pero él no hacía bromas, más bien jodía a los demás, ¿era su manera de querer acercarse a los demás? Sakura rodó los ojos y se subió en las piernas de su marido quien sólo la miró en silencio. Esa nalgada la puso caliente. —Sa-so-ri~ —jugó con su voz mientras arrastraba un poco su trasero a la pelvis del pelirrojo que torció la boca al sentir su rostro arder. —Más vale que te preocupes por ti y no por mi, porque seré yo quien te dejará tan cansado que no podrás presentarte al trabajo.

Tomó el rostro de su esposo con las dos manos, obligándolo a verla a los ojos.

—Mañana es mi día de descanso. —respondió él con una peligrosa sonrisa. —Tienes todo el día, corazón. Veamos qué puedes hacer.

La retó. Sakura cumpliría con su palabra. Ese pelirrojo no podrá ni siquiera recordar su nombre.

Así, después de una noche llena de juegos para adultos y cosas que aquí no podemos describir, Sakura se percató de que disfruta dominar a su esposo en la cama pero también descubrió que amaba ser dominada por él. Dar y recibir, ¿qué es mejor que eso?

Así que ambos acordaron algo que para muchas parejas es algo extraño: Se fijaron un día especial en la semana para hacer el amor como putos conejos. Le llamaron kinkyday porque ni uno de los dos es lo suficiente creativos para un mejor nombre. Sin embargo, el gusto les duraría poco, Sakura terminó embarazada al tercer mes.

Y se supone que son médicos.

—¡Ah! ¡Tonto, tonto, tonto! ¡Te dije que no te vinieras! ¡Mira lo que me hiciste! —gritó después de hacerse la prueba de embarazo, alterada y golpeando levemente el pecho del pelirrojo quien sonreía como un total idiota.

—Si te lo recuerdo, fuiste tú quien me pidió que lo hiciera. —recordó él, abrazándola, Sakura sólo se dejó abrazar, aunque estaba un poco asustada, se sentía feliz.

—Qué obediente...—hizo un puchero. —Así deberías obedecerme cuando te mando a tirar la basura.

—Seguiremos con el piedra-papel-o-tijeras, es un acuerdo en el que ambos estuvimos de acuerdo. —se excusó el pelirrojo. —Pero, desde hoy todos los deberes pesados son mi responsabilidad.

Así empezó el reinado de Sakura embarazada con su esposo que cumplía cualquier capricho. Por cierto, Sakura descubrió otra cosa de su rarito esposo: Verla embarazada, con una pequeña pancita creciendo, lo ponía cachondo.


Sasori es kinky y nadie me puede cambiar de parecer, uhmp.

Sakura es una dominatrix, y quien diga lo contrario (9o.o)9 ¡díganmelo en la cara! weno no.

Ya casi es el cumple de Sasori ¡FELIZ CUMPLE MARIONETA SIN NEPE! muack muack

A manu: ¡Gracias! Me alegro que te haya gustado el primer cap y claro que haré esa dinámica que sugieres en esta serie, me encantó tu propuesta así que manos a la obra! espero tenerla en estos días, que será la tercera. Con respecto a Miraculous, me encanta pero no terminé más que las dos primeras tempos así que ya no sé qué está pasando, me tendré que poner al día, pero mi corazon está con Cat noir 3

Cualquier propuesta, dinámica, crítica, corrección y observación están bienvenidas

Gracias y hasta pronto!