Edipo II
La ninja de Kumo y Naruto seguían abrazados en el pasillo con el techo destruido del Centro de Interrogación, Kushina estaba sentada en el suelo con sus manos tapando su boca, la escena la había sorprendido y ahora trataba de atar cabos, Zero se había portado muy condescendiente con ella las últimas dos semanas y parecía que finalmente la aceptaba como madre pero ahora todo había dado un vuelco, él se aferraba a la ninja en traje negro y mascara de cráneo quién lo abrazaba a su pecho y acariciaba el dorado cabello de Naruto.
Una voz masculina profunda y atemorizante se hizo eco en el largo pasillo.
- No sé si es osado o quizás tonto atacar a una aldea militar, inmediatamente después del ocaso; sin embargo he de decir que nos han sorprendido. – El gran Ibiki estaba parado detrás de Kushina con su largo abrigo y su expresión seria, ambas manos escondidas en su abrigo le daban aires de matón
Ibiki avanzó con paso lento pero seguro y vio como el rubio se puso en posición de defensa y la ninja de Kumo lo hizo retroceder y en un giro de su cabeza unos mechones grises salieron de la máscara.
Ibiki se paró en seco e instintivamente palpó las armas en sus bolsillos.
- He de decir que la segunda comandante en jefe de Kumo y tercera en línea de sucesión, hace de esto una sorpresa impactante, ahora tiene sentido… chakra parásito eh? – Ibiki se posicionó delante de Kushina y miró a Sakura tendida en el piso detrás de sus oponentes, el puño de la joven estaba hinchado, cubierto de sangre y se apreciaban los huesos ya expuestos por el trauma, intentó sorprender al rival con un rápido movimiento y atraer a la joven kunoichi pero fue repelido por una corriente eléctrica de una barrera recién generada.
- Tranquilo Ibiki, no creo que le hacen falta más cicatrices a tu cuerpo… - La ninja de Kumo vio a la pelirosa y con una señal de cabeza, Zero la cargó y arrojó contra Ibiki para luego saltar por el agujero que había en el techo, él pronto la atrapó y dejó a Sakura junto a Kushina para que la ayude con la mano, luego saltó a través del agujero para perseguir a los ninjas invasores.
Minato escuchó la explosión en el Centro de Interrogación pero a la vez las hubo en el distrito comercial y la armería, debía atender esto con rapidez sobre todo si llegase un incendio al polvorín de Konoha sería demasiado problema, de todas formas trató de calmarse sabiendo que su esposa era fuerte y además Ibiki e Inoichi debían estar ahí.
El rubio fue sacado de su pensamiento y se tranquilizó al ver a un gato metálico gigantesco aparecer y envolverse en cadenas, sonrió complacido y desapareció en un rayo amarillo.
Distrito Uchiha.
Mikoto estaba sentada en la oscuridad, la conmoción no le había sido indiferente, pero tenía otras cosas que atender; entrecerró los ojos para enfocar bien la imagen de los intrusos, se puso de pie y suspiró.
- Supongo que un poco de té amenizará la conversación eh? Itachi. – La kunoichi que vestía un kimono negro se dirigió a la cocina mientras dos figuras emergían de la oscuridad.
- Gracias madre. – Fue el asentamiento de Itachi quién portaba el uniforme de Kumo pero se había despojado de la máscara, junto a él una chica de cabellos castaños se inclinaba mostrando respeto y un vago nivel de nerviosismo se podía apreciar en su expresión.
Cuando los tres estaban sentados alrededor de la mesa centro de la sala, con sus respectivas tazas de té, suspiraron y empezaron una larga charla.
Distrito Comercial de Konoha.
Choza Akimichi sudaba copiosamente mientras lanzaba uno de sus puños gigantes contra una figura que saltaba para esquivarlos y usaba una espada de tamaño medio.
El gigante jefe del clan Akimichi lo había encontrado poniendo explosivos de bajo impacto y empezó la lucha.
La figura con el traje negro se sacó la máscara, mostrando un jovencito de piel morena y cabello blanco que procedió a desenvolver un chupa – chups y volver a atacar, el Akimichi bloqueó los ataques con su Bó pero el corte no iba hacía él sino al letrero a sus espaldas, provocando que caiga y lo golpeé
El chico a ver esto se alejaba pero recibió un golpe de lleno de un brazo gigantesco, enviándolo contra un muro de un local, destruyéndolo al instante, el chico tosió por la falta de aire, suspiró y volvió a tomar su espada, Choza se lanzó al ataque conectando un par de puños pero el joven logró sustituirse para evitar el golpe con el Bo del pelirrojo, Choza esquivó un corte que se dirigía justo a su cabeza, saliendo con una herida en su mejilla izquierda.
- Eres bueno chico… - Entre bocanadas de aire dijo Choza para luego volver a atacar pero fue repelido por el chico quién se alisto anteponiendo la espada en pose de ataque pero pronto puso cara de susto al sentir que no podía moverse, justo detrás de él un hombre con una alta cola y dos cicatrices en su rostro de expresión aburrida, se acercó al peliblanco.
- Tranquilo muchacho, hasta aquí llegaste, Omo de Kumo. – El chico de Kumo vio como sombras con forma de manos subían por sus piernas y continuaban avanzando sin que él pueda hacer algo para evitarlo.
- Shikaku, de gana intervienes, ya lo tenía. – El Akimichi sonreía confiando pero el Nara lo sorprendió.
- Choza cuidado! – El chico peliblanco paralizado estalló y tres clones más se lanzaron contra el Akimichi obligándolo a saltar y de entre las ruinas del local donde el chico había caído anteriormente, emergió el chico con la espada cargada de chakra Raiton y saltó en dirección del Akimichi, Shikaku intentó frenarlo pero fue detenido por los clones quienes le lanzaron shurikens.
Una media luna blanca se formó del limpio corte que realizó la espada cargada de chakra, dejando caer al Akimichi y el chico cayó unos dos metros más allá.
- Es Omoi de Kumo. – Dijo el chico para luego salir corriendo.
Shikaku lo dejó irse, corrió en ayuda de su compañero, pero el corte fue crítico y no había posibilidades de salvar al Akimichi.
Entre jadeos, Choza sonrió y unas cuantas lágrimas salían de sus ojos.
- Cambia esa cara Shikaku, voy a ver a mi pequeño… así es nuestra vida… - Tosió sangre mientras miraba el cielo nocturno… - Estás a un día de jubilarte y pum! Te atraviesan con una espada… lo único bueno de todo esto… es que le pude avisar… le advertí a Inoichi… - Choza y Shikaku sonrieron y el Akimichi susurró "Mi Muchacho"; luego Shikaku cerró los ojos de su amigo y procedió a correr hacía el gigantesco Gato metálico que había aparecido hace pocos instantes.
Complejo Yamanaka.
En el dojo de la familia Yamanaka, Inoichi con su clásico uniforme Jounin y su chaleco largo rojo oscuro estaba sentado en posición ceremonial, su esposa una mujer de cabello castaño mirada tranquila, vestía un traje negro con cuello alto, una esmeralda de gran tamaño hacía función de botón del cuello, ella respondía al nombre de Horai.
Ino estaba frente a sus padres, lloraba pero ya sin fuerzas, durante todo el día solo atinaba a llorar y abrazar a sus padres, no quería soltarlos pero ahora necesitaba seriedad, le estaban dando una misión importante y una oportunidad de vivir.
La madre de Ino, sonrío y abrió los brazos, invitándola a que se acerqué, la rubia sin dudarlo se lanzó a los brazos de su madre y volvió a sollozar, apretaba a su madre con toda la fuerza que podía y pronto rompió el abrazo y jaló a su padre para estar juntos los tres.
El ambiente cambió súbitamente, los candelabros que iluminaban el dojo se apagaron, dejando solo la tenue luz de una lámpara cercana a los Yamanaka, la luz extendía y enrarecía las sombras provocando siluetas tenebrosas que danzaban al ritmo del fuego.
Los tres empezaron a ver como los cristales de las ventanas se congelaban y el vaho de sus cuerpos se hacía presente, empezaron a temblar e Ino se refugió en medio de sus padres.
Un espejo de hielo se materializó frente a ellos y de él emergió una figura negra con una máscara de cráneo, la figura se puso de pie frente a ellos y los observó por unos instantes.
Para Ino fueron eternos, la presencia de este ninja la asustaba y más aún con la atmósfera dentro y fuera del complejo, del sitio que conoció como su hogar y ahora todo cambiaría.
- He venido a honrar el acuerdo entre Zero e Inoichi Yamanaka. – El ninja se retiró la máscara, revelando a una hermosa y joven mujer, blanca como la nieve, con un cabello negro y muy largo.
Inoichi asintió y se separó de su hija, quién negaba con la cabeza y seguía llorando.
- Ino, la vida de un ninja está llena de decisiones difíciles pero las que se hacen con el corazón, son más fáciles de llevar a cabo, nosotros ya hemos vivido más allá de la expectativa de un shinobi activo, hemos crecido, amado y fruto de ello, eres tú, nuestra adorada princesa y es momento que tú vivas… se feliz, ama y pero se libre. – Inoichi sonreía mientras ponía su mano en la cabeza de su hija.
La madre de Ino, la abrazó muy fuerte y acariciando su cabeza le dijo.
- Te amamos hija, siempre vamos a estar contigo pero ya es el momento, gracias por ser una hija tan maravillosa y disculpa si alguna vez hicimos algo que te haya molestado, pero somos humanos, nos equivocamos, somos padres y lo único que queremos es lo mejor para nuestros hijos… - Ino se separó de su madre, suspiró profundamente, quería llorar más pero se contuvo, los miró, cerró sus ojos para retener las lágrimas que querían salir.
- Los amo, han sido los mejores padres. – Ino lo intentó pero se quebró, volvió a llorar y se arrojó a los brazos de sus progenitores, la ninja veía todo de manera calmada pero carraspeó para llamar su atención, sacó dos katanas de un pergamino, ambas tenían el símbolo de Kumogakure con la inscripción "Kamikaze" en las hojas, la kunoichi se arrodilló frente a los Yamanakas y las ofreció al padre, este las tomó con un asentimiento y las puso junto a él en el piso.
Ino se levantó tomó su mochila que estaba llena y un gran tubo de color negro con una cinta purpura, este traía cientos de Kanjis y en grande el logotipo del clan Yamanaka.
Ino se paró donde le indicó la kunoichi, esta le rodeó con los brazos y ambas ingresaron al espejo que a su vez desapareció.
Inoichi y Horai se miraron, procedieron a abrazarse y luego se fundieron en un intenso beso para cuando se separaron Inoichi tomó las espadas y entregó una a su esposa, ambos se vieron con cierto grado de tristeza pero sonrieron, luego se apuñalaron con las espadas mutuamente.
Un rayo negro cayó del cielo impactando al dojo de la familia Yamanaka, desatando un intenso incendio que consumiría hasta los cimientos la estructura.
Residencia Uchiha.
- Es curioso… el único lugar donde no se ha buscado, es en la misma Konoha, a Sasuke se lo ha tragado la tierra… - Itachi y su madre, Mikoto afirmaban mientras Izumi dejaba la taza en la mesa, habían estado conversando horas desde su llegada pero ya era hora de partir, el tiempo límite se acercaba y debían regresar al punto de encuentro, el trío se puso de pie e Itachi viendo las puertas de su antigua residencia, formuló un pensamiento.
- Lo que me parece curioso, es ¿por qué no han cambiado los signos de la barrera de la aldea? – Mikoto suspiró entendiendo a lo que se refería.
- El consejo civil por influencia de Danzo, no permiten hacer nada, ni un cambio… Minato y Hiruzen no tienen los pantalones para enfrentarlos, yo la verdad me he quedado en la aldea por Sasuke… ahora que sé que estás bien y conozco toda la podredumbre de la aldea, no tengo otro deseo que irme… - Mikoto suspiró mientras abría la puerta trampa que conduce a la salida de emergencia, este conecta la cocina con el muro exterior de la aldea, la ventaja de vivir cerca de los muros son las rutas de escape.
- En tal caso, chicos cuídense, apenas pueda recuperar a Sasuke, iré con ustedes, con o sin él. – Mikoto los abrazó y vio cómo se internaban en el oscuro túnel, caminó hacía la sala, tomó su chaleco, la espada, se sujetó el cabello y corrió saliendo de su hogar.
Hospital.
Kushina había dejado a Sakura en el hospital, que a pesar que fue el Epicentro del ataque, salvó por la habitación de triaje, dejó de ser el blanco de ataque, por lo que ahora, está en funcionamiento, eso si, bien resguardado por todos los ninjas que estén disponibles.
Kushina salió del hospital y corría en dirección a donde se habían ido, Ibiki, Mabui y Zero, luego de que la invocación de Morino fallara.
Monte Hokage
Ibiki y Mabui habían estado peleando pero la ventaja siempre fue de la kunoichi, su capacidad de crear barreras que la protejan o encierren al interrogador fue el factor determinante, ahora estaba un cansado Ibiki en el suelo con unos cuantos cortes en su gran abrigo, Zero que solo había sido soporte lo atacó cuando este por fin pudo encerrar a la kunoichi en un genjutsu torturador.
Minato llegó a la escena, Zero con una katana de color azul lo miraba desafiante, Mabui inmediatamente empezó a realizar sellos y una gran barrera se formó en cuadrante de 10 metros por 10 metros justo sobre la cabeza de piedra de Minato.
Ibiki había sido inmovilizado por el chakra parasito de Mabui, un jutsu que inyecta chakra que rápidamente se difumina y empieza a multiplicarse en el cuerpo, usando las mismas bovinas como su sitio de incubación, el jutsu provoca parálisis, dolor o la muerte, dependiendo de la cantidad y el control del usuario, Mabui lo había llevado al nivel de mantener el chakra fluyendo aun así el huésped haya muerto y controlarlo a distancia; pero no podía extender más allá de 3 horas su funcionamiento.
Ahora ya sin los 12 huéspedes que habían secuestrado en los días posteriores al secuestro de Zero, podía controlar mejor el jutsu.
Minato miraba a Zero, ahora su cabeza era un conflicto, las decisiones de su esposa había ocasionado todo eso, su hijo era en parte responsable de la destrucción de la aldea, tenía la opción de dejarlo ir o pelear y terminar con todo, además estaba la esposa del Raikage y si la capturaba podría beneficiar los tratados post guerra a favor de la Hoja.
- Es momento de terminar con esto, ríndanse, se han acorralado así mismos y deben pagar por la destrucción de la aldea. – Minato tomó su decisión, sacó su kunai y se preparó para pelear.
Mabui y Zero se miraron por un momento, como decidiendo que hacer y pronto asintieron.
Zero agarró la katana y una corriente poderosa de aire empezó a silbar proveniente de él, activó la armadura de Raiton y se puso en pose de pelea.
- Es una lástima que esté aún tan lastimado como para darte pelea Minato, sin embargo tengo un chance, una oportunidad y lo voy a intentar… - Zero desenvainó la espada y corrió hacía Minato, quién hizo lo mismo, chocaron sus armas y se separaron, Minato tenía una mirada de confusión y Zero, una de odio
Volvieron al combate, pronto Minato uso su jutsu para salvarse de una estocada, apareciendo justo detrás de Mabui para apuñalarla pero ella lo detuvo justo a tiempo, levantando el cuerpo de Ibiki como escudo, Minato se enfureció y uso su jutsu de teletransportación.
Zero sonrió ante la acción pero su cuerpo no estaba recuperado y empezó a sentir sudor frío empapando su cuerpo, potenció sus movimientos con chakra y se lanzó sobre Minato quién esquivaba los frenéticos ataques de su hijo, cada vez Zero se hacía más rápido, poniéndose casi a la par de Minato.
Zero al fin logró apuñalar a Minato, una estocada a las costillas que fue suavizada bastante por el chaleco pero que logró lastimar a Minato, este tratando de ignorar el dolor se lanzó contra Mabui nuevamente, ella no pudo predecir donde iba a salir pero Zero se interpuso, recibiendo la apuñalada en el antebrazo izquierdo.
Ambos se alejaron de Mabui, que se arrodilló en el suelo y con un pedazo de carbón empezó a dibujar patrones de kanjis, dentro de un círculo.
Los Shinobis y algunos civiles que no ingresaron al refugio presenciaban la pelea.
Kushina por su lado intentó destruir la barrera y por más fuinjutsu o sus cadenas que usara no lo podía hacer, era una barrera con capas y siempre se regeneraba, al final solo podía ser una espectadora más en la batalla.
Minato respirando con dificultad volvió a la carga pero fue recibido con otra estocada, esta vez en el brazo izquierdo, Zero sonreía pero estaba demasiado agitado, su corazón le dolía y el ritmo estaba desenfrenado, perdió el control de chakra y se quedó sin la armadura, además que perdía más sangre por le herida de su ahora inútil brazo.
Minato quiso aprovechar esa oportunidad pero no pudo conectar el rasengan pues, un clon de Mabui pateó lejos a Zero y recibió el ataque del Yondaime Hokage, Zero miró a Mabui con cara de pocos amigos y ella solo alzó los hombros y siguió dibujando en el suelo.
Zero respiró profundamente, este sería el último ataque, no podía luchar más, lo sabía.
- Creo que este se acaba aquí, Minato, mi ataque final, no puedo pelear más, espero que te prepares… - Zero apretó el mango de su katana y esta brilló.
Un Hyuga que había activado su byakugan pudo ver como pequeñas esferas de energía que provenían de un radio de 5 metros ingresaban a la barrera e iban hacía el rubio de Kumo.
La katana dio un silbido y Zero activó la armadura Raiton, se desmaterializo en un rayo azul con dirección al Hokage quién lanzó su kunai y uso el Hiraishin, en milésimas de segundo estaban en frente ambos rayos pero un grito decidió todo.
- Papá! – La desaceleración del Yondaime le dio la ventaja a Zero; quién mandó una ráfaga de viento que elevó al Hokage para luego ir en su dirección, atravesarlo por un costado y finalizar con un corte descendente que cortó en dos a uno de los hombre más temidos del mundo shinobi.
Kushina y Akane dieron gritos desesperados a la vez que los shinobis de Konoha se quedaron estupefactos, otros atacaron a la barrera con todos los jutsus que podían.
Zero cayó al piso luego de vencer a Minato, su cuerpo temblaba, sus pulmones no jalaban el suficiente oxígeno y todo empezó a oscurecerse, su cuerpo había colapsado y sintió como se apagaba, se dio cuenta antes de desmayarse que tenía clavado el kunai de Minato justo en el pecho, del lado derecho, muy cerca del esternón.
Mabui lo cargó, evitando que Zero se saque el kunai y lo llevó al centro del dibujo que había hecho, tras una secuencia de sellos.
- Jutsu: Transferencia Celestial Primaria. – Una poderosa luz iluminó el cielo nocturno, esta formó una columna y en un instante desapareció.
Lo prometido es deuda, aquí está la segunda parte del rescate de Zero de Konoha, espero que lo hayan disfrutado.
La Bestia.
