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Locura Nº08

Borracho

˙·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ●•٠·˙

Y ahí estaba Ash Ketchum, sentado en un rincón de la sala de reunión del gimnasio pokémon de su amiga Misty. Había llegado para saludarla por su cumpleaños y se encontró un panorama que no le gusto para nada.

¿Qué era eso de MFC? Había varios hombres con aquella sigla en sus poleras donde salía Misty con su ropa de líder de gimnasio.

Sintió como si un calambre le apretara la boca del estómago por aquello, pero la sensación aumentó cuando en otro rincón de la sala, estaba Misty hablando con dos chicos. Al menos, él conocía a uno, Rudy, el otro no tenía ni la más remota idea de quien sea, pero sí que le estaba ardiendo la sangre por verlos tan pegado a la chica, y más encima, ella se reía con ellos como si nada.

¡Y él ahí sin conocer a nadie más que a sus hermanas y a Tracey que iban y venían con comida y una cosa burbujeante en copas!

Ash sin pensarlo tomó una y se la bebió de golpe, sin quitar los ojos de la pelirroja cumpleañera y traidora.

¿Pensó en traidora?

¡¿En qué estaba pensando?!

¿Por qué traidora? ¿Por qué sentía esa sensación tan fea?

¡Ni siquiera podía pasar un bocadillo y eso ya era decir mucho! Aunque si podía pasar líquido, volvió a tomar otra copa y se la bebió al seco.

Tuvo que apretar los ojos porque las burbujas parecían que le daban aire de más a su cabeza.

¿Qué rayos estaba tomando?

¡Lo que sea! ¡Algo tenía que hacer!

Él esperaba ser el centro de atención de Misty, pero ella prácticamente solo le dijo «Ash, hola, pasa únete a la fiesta» y se pasó de largo de nuevo hacia esos dos.

—¿Quién es ese? —le preguntó Ash a uno de los del MFC—. El castaño.

—Es Giorgio, el admirador número uno de la fabulosa Misty, es el presidente del MFC —le afirmó enseñándole la polera—. ¡Misty Fan Club! —sacó una libreta y se acercó a Ash—. ¿Quieres unirte al club?

—¿Y por qué querría hacer eso? —dijo despectivo, causando el enojo de varios de los asistentes que giraron con las miradas fulminantes hacia el entrenador—. ¿Qué?

—¡Esto no puede ser posible! —un grupo de más o menos cinco chicos, tomaron a Ash por los brazos y las piernas, y lo botaron fuera del gimnasio—. ¡Y no vuelvas!

—¡Ah! —protestó sacudiendo su ropa—. ¡Yo tenía un Pikachu! —exclamó revoleando sus brazos para todos lados. En eso, Pikachu salió volando del gimnasio y cayó en sus brazos—. ¡Pikachu! —lo abrazó—. ¡¿Que se creen esos?! —todo enojado, volvería a ingresar a la fiesta con su mentón en alto para demostrar que no se dejaría avasallar… Bueno quizás no tan alto, puesto que se estrelló contra la puerta—. ¡Maldición! —sacudió su cabeza e ingresó.

Estaba a punto de ser sacado una vez más por ahora unos siete tipos, cuando la voz de Misty hizo que el grupo de fanáticos se dividieran en dos hileras custodiando la distancia entre ella y Ash.

—¿Qué es todo este escándalo, Ash?

—¿Lo conoce? —preguntaron los chicos sumamente confundidos.

—Pues si —afirmó Misty—, Ash es mi mejor amigo. Déjenlo pasar. Y tú, Ash —lo amenazó con el dedo índice derecho—. ¡Pórtate bien, por favor!

Pero Ash no la escuchó, estaba muy entretenido en hacerle caras a los del MFC.

Aunque se sentía triunfante, tardó poco en caer nuevamente en el ataque de ira por ver como ahora todos rodeaban a la pelirroja.

¿Qué? ¿No le iba a dedicar unos minutos a él? ¿No que es su mejor amigo?

A su lado, se iban acumulando las copas que iba vaciando. Casi se sentía mareado cuando dos Misty se le acercaron, sí, definitivamente ya estaba mareado.

—¿Ash, estás bien? —vio la preocupación en el rostro de ambas y sonrió.

—Sí, estén tranquilas ustedes dos, estoy per-fec-to —resaltó cada silaba de la palabra "perfecto", pero el simple hecho de «Ustedes Dos» dejó a la cumpleañera preocupada.

—Ash —lo tomó y lo hizo levantarse para llevarlo a un lugar privado—, creo que te pasaste de copas.

—¿Yo? —dijo señalándose con los ojos perdidos en un punto lejano—. ¡Yo me siento de diez! ¡Nunca en mi vida me sentí tan alegre! —abrió los brazos como si fuera a abrazarla—. Soy tan feliz viéndote coqueteando —dobló el brazo derecho e hizo con el índice de esa mano un arco, como si estuviera señalando a mucha gente—, con todos esos, mientras a mí me ignoras. ¡Ok! —levantó las manos y dejó las palmas a la altura de su rostro mientras empezó a tambalearse un poquito—. ¡No soy el mejor amigo del mundo contigo, pero no te me pongas así, mi Misty!

—¡Ash, estás borracho! —gruñó entre dientes.

—¡No estoy borracho! —negó tajantemente—. ¡Estoy alegre!

—Estás borracho —Misty puso sus ojos en blanco mientras se cruzaba de brazos—. ¡Bien borracho!

—¡Te dije que no! —se le acercó desafiante—. ¡No estoy borracho!

—¡Misty! —llamaron detrás de ellos y la pelirroja a regañadientes, viró para ver que necesitaban—. Van a cortar el pastel, vamos —le indicó Violeta.

—Voy hermana —cuando la peli azulada se retiró del pasillo, Misty volvió a mirar a Ash que se sonreía mirando la nada. Realmente era raro verlo así. ¿Realmente sería por qué lo estaba ignorando? Y no era porque quería, sino porque prácticamente estaba atrapada entre tantos chicos. Suspiró y tomó a Ash de la mano.

—¿Eh? —el entrenador miró la mano y luego a su amiga rojo como un tomate—. ¿Qué? ¿Qué haces?

—Vamos a cortar el pastel, ven.

—Ok… —dijo siguiéndola, aunque dentro de su mente aún seguía desvariando por la cercanía y -aunque lo negara- su emitente borrachera.

Llegaron a la sala de reunión y Tracey apareció con la torta y una vela simple que Misty sopló tras el canto de "Feliz Cumpleaños"

—¡Qué alguien diga unas palabras! —pidieron las hermanas de la cumpleañera esperando porque los chicos del club de su hermana empezaran a hablar, pero Ash se paró al lado de Misty y levantó la mano.

—¡Yo! —dijo pasando el brazo por la espalda de la chica y afirmándola de la cintura, causando un notorio sonrojo en la cumpleañera.

—Ash —susurró entre dientes.

—¡Misty, mi querida Misty! —empezó a decir ignorándola completamente—. ¡Amiga! ¿Qué Amiga? ¡Hermana! —la miró y la apretó más contra él—. ¿Qué hermana? ¡Arceus bendito que no es mi hermana! —sonrió y miró a los del MFC que lo querían comer—. ¡Y ustedes, grupo de tontos! ¿Yo? —se señaló— Para qué necesito yo unirme a ustedes, si —movió su mano libre como si estuviera asentando algo con ella—, si yo la adoro más que todos ustedes juntos.

—¡Ash! —dijo sorprendida Misty, pero no quería hacerse muchas ilusiones, y menos en el estado del entrenador.

—¡Misty! —la soltó y le tomó ambas manos—. ¡Te quiero tanto mi Misty! —la abrazó—. ¡Tanto que no soportó verte coquetear con estos necesitados de afecto!

—¡¿Cómo nos dijiste?! —protestaron todos.

—¡Eso dije! —los miró con una sonrisa ladeada—. ¡Necesitados de afectos! Pero, ¿saben qué? —volvió a abrazar a la pelirroja -que estaba estática por la escena- por la cintura—. ¡Ella me quiere a mí! —colocó su rostro en el cuello de la chica—. ¿Verdad, Misty? ¿Qué nosotros nos queremos mucho… mucho, mucho?

—Ash…

—¡Dilo! —le exigió separándose de ella—. ¡Mátale las esperanzas de que tengan algo contigo! ¡Porque eso será sobre mi cadáver!

—Creo que deberías ir a dormir Ash —le susurró Misty bastante abochornada por la escena.

—¿Y tú, conmigo? —preguntó con una sonrisa ladeada que sonrojo aún peor a la pelirroja.

—¡Deja de decir estupideces! —le pidió, y eso enojó bastante al chico de pueblo Paleta.

—¿Estupidez? —apretó los puños—. ¿Decirte que te quiero es una estupidez? ¿Decirte que te amo es una estupidez? ¡Pues bien! —protestó moviendo sus brazos—. ¡Estoy acostumbrado a hacer estupideces!

—Ash…

—¡Quizás si estoy borracho, quizás si estoy un poco sacado de onda con todo esto de tu club de fans! —la señaló molesto—. ¡Pero estoy bien seguro de lo que estoy diciendo!

Misty lo miró sin dar crédito a sus palabras, y cuando vio hacia su club de fans, ya no estaban. Sus hermanas se habían encargado de vaciar el lugar y Tracey se acercó a Ash con una taza de café cargado.

—¡No quiero nada! —protestó Ash enojado—. ¡Esta mujer me pone loco! —la miró de reojo y se dejó caer en uno de los sillones para prácticamente quedarse dormido al instante—. ¡Eres mala Misty! —balbuceó—. ¡Muy mala!

La mencionada se acercó y se agachó frente a él para mirarlo, aún le parecía imposible lo que había escuchado.

—Dicen que —comentó Tracey haciendo que Misty lo mirara— los niños y los borrachos siempre dicen la verdad…

—¿Tú crees? —preguntó sorprendida cuando los brazos de Ash se lanzaron sobre ella y la arrastraron contra él—. ¡Ash! —gruñó, pero el entrenador solo la acomodó entre sus brazos y apoyó la cabeza en el hombro femenino.

—Creo que les traeré una manta —comentó Tracey con una sonrisa.

—¿Qué? —exclamó la pelirroja tratando de zafarse del amarre de Ash, pero era casi imposible, la tenía tan bien agarrada que parecía que tenía miedo a que se le escapara—. ¡Tracey! —gritó la chica sin miedo a despertar a Ash—. ¡Ven aquí y ayúdame!

—Pues —apretó los labios, la miró y luego sonrió de lado—, nah… mejor quédate ahí… ¡Buenas noches! —y con esas palabras, apagó la luz de la sala.

—¡Tracey! —volvió a gritar logrando que Ash se moviera un poco, pero al contrario de lo que ella esperaba, éste la apretó más contra él, haciendo que los colores se le fueran todos a las mejillas—. ¡Ay por todos los cielos! —miró al entrenador que estaba pegado a ella y una sonrisa se dibujó en sus labios—. No creo que sea tan malo… —se acomodó entre los brazos de su amigo y lo miró—, creo que será muy divertido ver tu cara cuando amanezca…

—¡Ah! —el gritó retumbó en todo el gimnasio Pokémon, haciendo que la pelirroja cayera -adormilada- al suelo—. ¡Misty, ¿que haces aquí?! —dijo el entrenador señalándola.

—¿Qué hago aquí? —dijo parándose mientras se sacudía por el golpe en el suelo—. ¡Tú me atrapaste anoche y yo no podía salir de tus brazos! —le informó produciendo un fuerte sonrojo en las mejillas morenas del chico.

—¿Qué yo qué? —exclamó sorprendido.

«Quizás esto sea divertido» pensó la pelirroja. — Si, Ash —afirmó—, tú me agarraste anoche y me dijiste que tu verdadero sueño era que yo durmiera contigo toda la noche, en tus brazos —los ojos marrones del chico se iban abriendo cada vez más con las palabras—, y bueno, aunque yo me resistí un poco, tú no querías un no como respuesta… Y lo entiendo, estabas tan borracho anoche… —puso su mejor tono de víctima y continuó—, y la verdad, me disté tanta pena que no pude resistirme.

—Realmente, ¿hice eso? —se miró las manos tratando de recordar algo, y aunque era la primera vez que estaba tan borracho, o, mejor dicho, que había bebido alcohol, recordaba perfectamente todo, menos eso que decía su amiga. Lo último que tenía en su mente fue que la chica se acercó a verlo, él la había abrazado y que le había gritado para que lo soltara…

—Así que… —dijo Misty sentándose al lado del entrenador—, no puedo salir con nadie… al menos que sea sobre tu cadáver —terminó la frase esperando la respuesta de Ash, pero éste seguía en sus pensamientos—. Ash…

—¡Claro! —comentó Ash sin mirarla—. ¡Mejor que sean sobre los cadáveres de ellos! —y tras esa frase volvió a perderse sobre sus pensamientos, pero no tardó en darse cuenta de lo que había dicho.

—¡También me dijiste anoche que ibas a comprarme una casa enorme con sirvientas! —comentó la chica aguantándose las ganas de reírse a carcajadas.

—¡Espera! —Ash se paró y la señaló— ¡Recuerdo perfectamente todo lo que dije anoche y eso no te lo dije!

Y tras aquella afirmación, los dos se quedaron en silencio sumamente rojos…

La más sorprendida era Misty… Ash, en cambio estaba entre aliviado y apenado.

—Entonces… todo eso…

—Bueno —llevó la mano derecha a la nuca—, pues sí, creo que te he hecho un regalo muy original… ¿No lo crees? —el calor que sentía Misty en sus mejillas, apenas si se lo podía. Se levantó de golpe y Ash la observó—. ¿No vas a decir nada?

—Pues… —bajó su mirada—, esto ha sido muy sorpresivo… —tomó aire y sonrió antes de levantar sus ojos verdes hacia el chico que tenía frente a ella—, pero es el regalo que he estado esperando por mucho tiempo.

—¿Ah sí? —dijo aún más apenado.

—¡Si Ash! —se acercó más a él y lo abrazó—. ¡Gracias al alcohol por darte el valor de darme el mejor regalo de cumpleaños de mi vida!

—¡Misty! —exclamó apenado por sentir a la pelirroja tan cerca, pero luego se dejó caer en la sensación y respondió abrazándola—, me alegra que te haya gustado… es un tanto despistado, pero es todo tuyo…

Misty solo soltó una carcajada…

—No importa como sea, sé que es bondadoso, amable y tierno… —se aferró a Ash aún más— prometo cuidar de tu corazón como si fuera el mío propio.