Cielo
Arthur y Molly se habían visto en la sala común de Gryffindor, llevaban mantas, comida y algunas bebidas (sin alcohol). Habían decidido verse a escondidas y dar un paseo por la noche, el toque de queda ya había pasado. Ya llevaban algunos meses saliendo. Comenzaron a caminar, saliendo, temiendo por que la dama gorda los descubriera.
Una vez afuera, se acercaron al campo de Quidditch tendieron las mantas y se recostaron en ellas, vieron el cielo lleno de estrellas, había luna llena. Hablaban sobre sus gustos, a lo que les gustaría dedicarse, todas sus asignaturas favoritas y los profesores.
– Me encantaría tener muchos hijos, quisiera tener niños y niñas.
– Bueno amor no prometo que tendremos niñas, en la familia Weasley no han nacido niñas en muchas generaciones.
– Tendremos que romper esa cadena.
– Seria divertido ¿Qué tal si practicamos ahora?
– ¡Arthur! Por Merlín.
– Lo siento.
– Comamos lo que "pedimos prestado"
– No sé si aplique pedir prestado, a lo que robamos de los elfos.
– Puede que sí.
Comenzaron a comer y cuando era hora de regresar el conserje Pringle rondaba cerca, Arthur encubrió a Molly, pero esta fue reprendida por la Dama gorda.
Después de tener seis hijos, habían logrado lo que Molly tanto quería, una niña.
Molly estaba sentada en una mecedora en el porche viendo a sus niños correr por el patio trasero, Bill iba de la mano de un pequeño Ron que aprendía a caminar, el cielo se teñía de colores naranjas dando una hermosa vista de un atardecer. Arthur había llegado, beso a su esposa y luego a su bebé, se sentó en una silla junto a ella viendo como los gemelos molestaban a Percy.
Muchas gracias por leer.
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