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Locura Nº09
Deseo
˙·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ●•٠·˙
Misty observó la foto de su novio, lo amaba, no había duda de ello, había sido su primer amor, su primera ilusión que, aunque se había desinflado en varias oportunidades, ahí estaba latente entre ellos.
No podía negar que había hecho una buena apuesta cuando se había fijado en ese niño terco y peleador con el que se había cruzado hace tantos años atrás, sus facciones masculinas, su porte y físico lo hacía un novio envidiable, si señores… y era solo suyo… bueno al menos de nombre…
Apretando los dientes se tiró hacia atrás en su cama apretando el portarretrato contra su pecho.
Aunque llevaban más de un año de noviazgo, cada vez que los besos entre ellos empezaban a llegar a más allá de la primera base, todo terminaba abruptamente, Ash sonreía ladeado, le daba un beso en la mejilla y encontraba una excusa perfecta para salir de ahí…
Y ella estaba aburriéndose de ello.
¿Qué? ¿Acaso él no la deseaba, acaso él no quería llegar con ella a tercera base?
¡No!
Pensó y se sentó de golpe en su cama una vez más.
—¡No puedo pensar en eso! Yo noto su calor… —dijo con los ojos cerrados recordando esos besos previos a que todo se desinfle como un globo cerca de un Cacnea—. ¡Tengo que hacer algo!
Pero el asunto era, ¿qué?
—Necesito ayuda… —se dijo mordiéndose el labio inferior—, tal vez la señora Delia pueda ayudarme…
…
—¿Qué sucede Misty? —preguntó la mujer de ojos café y la típica sonrisa amable en su rostro.
—¡Delia, necesito ayuda!
—¡Claro! —sonrió con sus ojos cerrados—. Cuéntame…
—¡Quiero comerme a su hijo! —declaró y la mujer se espantó.
…
—¡No! —Misty sacudió su cabeza— No puedo llegar y decirle eso a mi suegra… —se paró de golpe y empezó a caminar en su habitación—. En las chicas no puedo confiar, mañana lo sabría todo el mundo… Mmmm… ¿Será que —miró el portarretratos— ellas son mi única esperanza de que seas mío, Ash Ketchum?
No lo dudo más, salió de su habitación a buscarlas.
En una sala al estilo japonés, de cuclillas en el suelo estaban sus tres hermanas mayores que con los ojos cerrados, esperaban por el hablar de Misty, quien realizaba una reverencia frente a ellas.
—No me maten por los que voy a pedirles, pero… —suplicó.
Daisy que abrió los ojos, y clavó su mirada verde azulada en su hermana menor.
—Misty —ante su nombre, la mencionada se irguió en su lugar—, debe ser muy grave para que acudas a nosotras, pidiendo una asamblea de hermanas como ésta.
—Si —cerró los ojos y afirmó para tomar el valor para decir lo que tenía en mente—, quiero… —tomó aire por la nariz—, no sé cómo hacer para tener relaciones con Ash —y avergonzada volvió a reverenciar a las tres.
Las tres se quedaron en silencio, pero observándose entre ellas.
—Es broma —susurró Violeta escandalizada.
—Si —susurró Misty, pegando su frente al suelo de madera—, sé que no está bien, pero…
—¿No está bien? —exclamó Lily— Esto es imperdonable.
Mientras Misty pensaba donde le gustaría que la enterraran cuando terminaran con ella, escuchó la voz de su hermana mayor que hizo que se sentara una vez más, sorprendida.
—¡Como puede ser —inició la rubia—, que lleves casi año y medio de relación y aún no te hayas comido a ese bombón que tienes como novio!
—¿Qué? —gritó espantada—. ¿Están de acuerdo?
—¡Por supuesto! —indicó Violeta—. ¡No es posible que nuestra hermana aún no haya podido…!
—¡Es imperdonable del chiquillo, o sea sabíamos que era lento, pero esto significa que es peor que un Slowpoke paralizado!
—Chicas… —apoyó los puños en el suelo y se acercó a sus hermanas—, ¿qué puedo hacer?
—Bueno —comentó Violeta—, podrías…
. . .
—¡Misty! —saludó el chico de pueblo Paleta al ingresar al gimnasio de la mencionada—. Aquí estoy, ¿qué necesitas?
—Quiero que lleguemos a tercera base —dijo la pelirroja apretando los puños, decidida.
—¿A tercera base? —ante la afirmación de Misty, Ash sacó un teléfono—. Ok. Espera.
—¿Qué haces? —preguntó sorprendida por el actuar del moreno.
—Llamo a Brock y a Tracey.
—¿Para qué? —preguntó espantada.
—¿No quieres jugar un partido de Béisbol? Nos están faltando dos —le indicó con los dedos de la mano derecha.
—¡Oh no! —protestó la chica.
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—No… —susurró Misty negando con la cabeza.
—¡Es probable que eso suceda! —afirmó Violeta cerrando sus ojos bordo—, si le sales con algo como eso de las terceras bases.
—Puede que tú seas la que no ve las señales —dijo Lily moviendo sus cejas rosadas—. Quizás…
. . .
—¡Misty! —saludó el chico de pueblo Paleta al ingresar al gimnasio de la mencionada—. Aquí estoy, ¿qué necesitas?
—Mira lo que pasa… —Misty le tomó la mano y lo llevó con ella hasta la piscina, una vez ahí lo soltó para bajar el cierre de su chaqueta, dejándole relucir un hermoso bikini azul—, es que necesito saber cómo me queda… —pidió quitándose la chaqueta celeste.
Ash la miró con los ojos abierto al máximo y corrió rápidamente la mirada hacia otro lado.
—¿Ash?
—No puedo Misty —se agachó y le pasó la chaqueta que la pelirroja dejó caer—, me da náuseas.
—¿Qué? —gritó espantada.
—No puedo, soy gay.
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—¡Lily! —gritó furiosa la pelirroja—. ¡No te metas en mi imaginación!
—Lo siento —dijo girando en sus dedos índices, los mechones de su cabello rosado—, pero esa puede ser la causa de tu problema, y no lo aceptas.
—¡Ash no es gay! —protestó nuevamente la líder de gimnasio.
—Tú no lo sabes… —Lily cerró los ojos y sonrió de lado—, quizás él tampoco.
—¡Oye! —gruñó, pero la rubia estiró su mano hacia la pelirroja para que se tranquilizara—. ¡Pero Daisy!
—Misty —dijo ésta—, haremos lo siguiente, llámalo, reúnete mañana con él, nosotras nos iremos para que puedas conversar el tema con él, quizás si conversas desde el punto de los pasos de la relación, quizás consigas avanzar en lo que necesitas.
—¡Gracias! —afirmó y se levantó para abrazar a su hermana, pero Daisy la frenó—. ¿Qué?
—¡Te cuidas, ¿ya?!
—Si —le afirmó con una sonrisa—, ya lo hago, quiero disfrutar bien de él antes de tener hijos.
—¡Esa es nuestra hermana! —y ahora sí, Daisy le aceptó el abrazo.
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Al otro día…
—No querrán datos después, ¿no? —preguntó con los ojos entrecerrados al ver la malicia en los ojos de las tres.
—No lo necesitamos —le informó Daisy ajustando su cartera en su hombro derecho—, tú cara nos dirá todo…
—¡Adiós! —se despidieron.
—¡Adiós! —se despidió la pelirroja y se fue a preparar todo para cuando llegara Ash.
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—¡Misty! —saludó el chico de pueblo Paleta al ingresar al gimnasio de la mencionada—. Aquí estoy, ¿qué necesitas?
—Te necesito a ti —dijo la chica tomándolo por el cuello de su chaqueta para darle un beso tan apasionado que dejó a Ash con los sentidos mareados.
—Así da gusto venir a verte… —susurró mientras era guiado por su novia hacia algún lado, no tardó en darse cuenta a donde iban… La habitación de la líder—. ¿Misty?
—¡Ash! —abrió la puerta, lo empujó hacia dentro y luego de entrar ella, puso llave a la puerta.
—¿Qué pasa? —preguntó algo incómodo por la brusquedad de su amada pelirroja.
—Esto es fácil, tú, yo, la cama, ahora —y ante aquellas palabras Ash se quedó tieso—. ¿Qué?
—¿Lo dices en serio? —preguntó.
—¡Sí! —gruñó con las manos en su cintura.
—¡Ay Misty! —sonrió.
—¿Qué? —preguntó ofuscada justo cuando fue tomada por el rostro por ambas manos de su novio.
—¡Creí que nunca lo pedirías, nunca!
Y sin más la beso.
Quizás se había olvidado que con Ash, era mejor actuar que pensar.
