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Capítulo publicado por primera vez el 10 de Enero 2014
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Locura Nº11
Telenovela
˙·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ●•٠·˙
Dicen que la vida de un matrimonio es buena mientras ambos cumplan sus roles, y en algunos casos, empieza a tambalear por algo nuevo que llega a tu vida, por alguien que llega a una hora que antes compartías con tu pareja, alguien que te saca más risas y lágrimas que tu pareja, una que saca todo ese romanticismo que llevas dentro… Oh sí, es demasiado complicado cuando a una loca romántica empedernida le llega una teleserie que empieza a la hora del almuerzo.
Ahí estaba él, con los codos sobre la mesa de fino mantel blanco de encaje, observando como ella, su esposa estaba en el sillón de la sala observando la teleserie que emitía un canal local.
Ella estaba casi al borde del sillón de cuero negro con un pañuelo rosado en sus manos, oh sí… era la parte más emocionante cuando ella descubre que su enamorado la dejaba para aceptar a la villana que había dizque quedado embarazada de él.
Esa novela para él, era la triple T: Típica Trama Trillada
Pero se quedó callado sin intención de hacerla enojar… o no solo comería a la hora que terminara esa bendita teleserie que duraba dos horas, ¡Dos horas! Si no que, no comería.
Y para peores de males, luego de que los créditos aparecieran y él aplaudiera con emoción en su mente, su adorada esposa tomaba el teléfono y conversaba media hora con su suegra…
No había problemas en que conversara con su madre, adoraba que se llevaran tan bien… Pero, ¿no podía esperar hasta después?
Suspiró y apoyó la frente en la mesa, realmente si no llegara cansado de su trabajo, definitivamente se prepararía aunque sea un sándwich, pero apenas si podía juntar fuerzas para abrir el tarro de comida de Pikachu y entregarle la comida al roedor quien ya no tenía ni uno de los bloques de comida…
Incluso ya estaba pensando en compartir el plato con el ratón eléctrico.
—Querida —dijo entre dientes mientras la pelirroja quitaba un momento el teléfono de su oído para prestarle atención—, ¿Puedes preguntarle a mi madre si no hay problemas en que pase mañana a verla?
—¿Vas a pasar a la hora del almuerzo? —preguntó abriendo sus ojos verdes en señal de sorpresa.
—Si —comentó colocando la mano derecha en la nuca—, claro, si no te molesta.
—¡No! —dijo con una amplia sonrisa y volvió a acercarse el teléfono azul al oído—. Delia, su hijo pregunta, si puede pasar a almorzar a su casa —Misty sonrió y miró a Ash para afirmarle con un gesto de la mirada—. Sí, es que tiene que pasar al laboratorio… Pero regresemos a lo nuestro, ¿vio cuando Alex se le acerca así a Sara? Fue muy triste, ¿verdad?
Ash vio a su esposa acomodarse y suspiró…
Al parecer tendrían para un buen rato.
Se levantó del asiento y abrió el refrigerador… para encontrar puras verduras…
—¡Ash! —la voz de Misty le hizo cerrar la puerta del refrigerador de golpe y pegó la espalda a la cubierta blanca—, ¿almorcemos? —preguntó con una sonrisa enorme.
—¡Pensé que no comería hoy! —declaró con los hombros caídos y su mirada en techo.
—¡Exagerado! —protestó la pelirroja tomando dos platos de la repisa para servir el almuerzo.
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Y ahí estaba un día más de trabajo terminado, luego de los informes hechos en el laboratorio del profesor Oak, llegó prácticamente corriendo a casa de su madre para poder dignamente comer a la hora estipulada y no tras la teleserie que veía su esposa…
—¡Mamá, llegué! —exclamó cruzando la puerta blanca de la residencia.
—¡Shh! —lo silenció su madre que estaba sentada en el sillón amarillo de la sala pegada a la televisión—, ya va a empezar la teleserie.
—¿Qué? —exclamó dejando caer su mochila y al pobre Pikachu al suelo—. ¿Tú también?
—¡Por supuesto! —exclamó emocionada la mujer con un aplauso— Esta en lo mejor.
—¿Me perdí de algo? —aquella voz hizo que Ash observara hacia la escalera de la casa, por donde su linda esposa estaba bajando.
—¡No hijita todavía sigue en corte comercial! —respondió Delia sonriendo.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Ash sorprendido por la presencia de Misty en casa de su madre.
—Delia me invitó a ver la teleserie en su casa, como ibas a venir tú a almorzar aquí… —informó acomodándose al lado de su suegra.
Al recordar a que había ido, Ash ingresó a la cocina y buscó alguna olla o algo que le indicara que comería.
—Má, ¿Qué comeremos? —preguntó justo cuando su estómago gruñó con fuerza
—Ay no sé —respondió desesperada—, cuando termine la teleserie inventamos algo con Misty.
—¿Qué? —gruñó enojado—. ¡Tengo hambre!
—¡Ash! —lo regañó Misty mirándolo— Deja escuchar o no comerás.
Ash solo farfulló algo por lo bajo.
¿Quién puede contra las mujeres y sus teleseries?
Resignado, se acercó al sillón y se desplomó al lado de su esposa.
¡Si no puedes contra ellas, úneteles! No le quedó de otra al pobre entrenador.
