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Capítulo publicado por primera vez el 14 de Marzo 2014
¿Se acuerdan cuantos Nada había? xD
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Locura Nº12
Nada
˙·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ●•٠·˙
Últimamente no sé dónde está mi cabeza, y no hablo en sentido figurado, esa semana había puesto más de dos veces mi gorra en mi pie y la zapatilla en mi cabeza; la verdad no entiendo que es lo que me está pasando que hasta la comida me sabe a comida Pokémon.
—¿Ash? —levanté la mirada y vi a mi mamá que me miraba con una expresión tenebrosa.
—¿Qué? —pregunté
—Estás comiéndote la comida de Pikachu
Ante aquello, miré mi plato de comida y ahí estaban los crocantes bloques de comida Pokémon, miré a mi pokémon que miraba de brazos cruzados su plato de arroz.
Ok... creo que definitivamente, algo raro me pasa...
—Estás demasiado distraído —me acusó mi madre, cambiando los platos de posición ante la alegría de Pikachu que no tardó en ponerse a comer.
—¿Yo? ¿cómo crees? —traté de restarle importancia dejando colgar mi brazo derecho del respaldo de la silla—. Estoy perfecto…
—Solo sé que llevas así desde que ella llegó —resoplé ante aquel comentario tonto de mi mamá.
—¿Yo? Nada que ver, ella no influye en mí —afirmé.
—¿Quién no influye en ti? —su voz me congeló, la miré y rápidamente bajé la mirada hacia mi plato de comida.
—Nadie, hola Misty —la saludé mientras llenaba mi boca con comida, y parece que cargué más de la que entra en mi boca, porque mucha cayó al plato nuevamente.
—Ok… —susurró—. ¿Sigue raro? —la oí preguntarle a mi mamá, ella solo contestó un ajá y la miré de reojo.
—¡Yo estoy bien! —me levanté de mi asiento y me apoyé en la encimera—. No sé porque últimamente todos creen que estoy raro…
—Ash —trató de interrumpirme pero no la deje.
—¡No Misty! —la acusé, y de pronto comencé a sentir tanto calor, ¿Será por la pelea? —. ¡Tú y mamá están…!
—¡Ash tu mano! —me volvió a gritar interrumpiéndome.
—¿Qué con mi mano? —pregunté mirando mi mano derecha y luego a ella, quien me hacía señas para que mirara mi otra mano, con cierta molestia la miré y ¡Oh Por Arceus! La tenía apoyada en la tapa de la olla que hervía—. ¡Ah! —grité y coloqué mi mano bajó el chorro de agua helada que mi madre abrió para mí.
—Y así dices que no estás distraído —me comentó y solo la miré de reojo—. Misty —la llamó pero cuando ambos levantamos la mirada hacia mi amiga, ella entraba a la cocina con la caja de primeros auxilios—, tráeme… eso mismo —dijo con una sonrisa, entrecerré los ojos y la observé a las dos, no me gusta cómo se llevan.
—¿Quiere que la ayude? —preguntó y yo me quede de piedra, ¿qué quiere qué?
—Oh si, mira, ayúdame a colocar la pomada —mi madre se alejó de mí dándole paso a Misty que traía en ella un pote de pomada amarilla. ¡Rayos! Cuando ella se sentó frente a mí, sentí que Pikachu me estaba atacando. Miré a mi pokémon y no era él, ya que seguía disfrutando de su almuerzo pero me miraba de forma rara. Volví mi mirada a Misty que colocaba la pomada con cuidado sobre las pequeñas ampollas que me salieron en la mano izquierda, y me la quedé observando. Si no fue Pikachu, la corriente me la dio Misty. Le quité mi mano, la empuñé y la apegué a mi pecho.
—¡Ash! —me regañó y volvió a tomar mi mano—. No seas niño chiquito y déjame terminar —y ahí estaba de nuevo, la misma corriente de recién. Dejé que hiciera lo que quería mientras yo la observaba detenidamente. Su cabello estaba atado en un rodete, y las facciones de su rostro habían cambiado bastante, tenía su cara algo larga y delgada. Tenía sus labios colorados de rosado, parecían una deliciosa baya pecha y… tuve que correr la vista de golpe hacia la ventana. ¿Qué demonios fue eso?
Misty terminó con la crema y mi mamá me puso una venda de gasa para que evitara usar la mano para no reventa las ampollas.
Hacia la tarde, ambas me dejaron solo porque tenían que hacer algo en el laboratorio. Estuve a punto de ir si no fuera porque cuando Misty salió de la casa, el peso sobre mi cabeza desapareció, fue como si la presión sobre mis hombros desaparecería.
¿Qué rayos fue eso?
Me tiré sobre el sillón y coloqué el brazo derecho sobre mis ojos tratando de encontrar explicación a todas las tonteras que últimamente me están pasando y que tenía que darle crédito a mi mamá en algo... todo esto comenzó cuando ella llegó.
—Misty —susurré.
—¿Dime? —esperen, eso no me lo esperaba. Quité mi brazo de mi vista y ahí estaba la pelirroja mirándome con una ceja arqueada con los brazos apoyados en el respaldo de mi sillón.
—¡Misty! —grité y caí del sillón contra el piso. ¡Eso dolió!
—¿Ash? —levanté un poco la mirada y pude ver sus sandalias blancas, levanté un poquito más la vista, sus largas piernas claras, su short tan apegado a su anatomía, su blusa amarilla que hizo que mi imaginación volara muy rápido y tuve que pegar una vez más mi mirada al suelo— ¿qué sucede? ¡Confía en mí! —volví a levantar la mirada y me encontré de lleno con sus ojos verdeazulados que me obligaron a sentarme de golpe— Siento que soy una molestia, ¿te incomoda que este en tu casa? Puedo quedarme con Tracey en el laboratorio —no sé qué fue eso, pero me molestaron dos cosas, el noto de tristeza de su voz y el que quisiera quedarse con Tracey; la volví a observar, ¿Por qué me molesta más que vaya con Tracey?
—No Misty —respondí levantándome del suelo con un rápido movimiento—, no es nada. Estoy bien, no me pasa nada.
—Por lo general, cuando las mujeres decimos que no pasa nada, pasan muchas cosas —me dijo ella, como si no creyera nada de lo que estoy diciendo, pero mejor evitar el tema.
—¡Te tengo una novedad Misty! —le dije dando un gran aplauso—. Soy hombre, y los hombres cuando dicen que no es nada, no es nada.
—Ok… —no dijo más nada, se levantó del suelo y subió las escaleras, al parecer algo para abrigarse porque bajó con una chaqueta de mi mamá y otra que deduje que era de ella—, ¿de seguro que no quieres venir?
—Está bien —me acerqué a ella y ambos salimos de la casa camino al laboratorio. Íbamos en total silencio, hasta que ella lo rompió.
—Tu mamá está en el pueblo, ahí nos juntamos con ella.
—De acuerdo —respondí.
—¿Cómo sigue tu mano? —ante aquella pregunta, levanté mi mano vendada frente a mí, ya se me había olvidado de que tenía la mano en ese estado.
—Creo que bien, casi se me había olvidado.
—Seguramente ya no te duele por eso no lo notas.
—Seguramente —la miré e iba con la mirada baja abrazada a la chaqueta de mi mamá—, ¿qué te pasa?
—Nada —respondió rápidamente elevando la mirada hacia el camino—. No pasa nada.
—Según me dijiste antes, cuando una mujer —llevé el dedo índice a mis labios—, dice que no pasa nada, pasan muchas cosas —Misty detuvo su marcha, y yo también pero giré para quedar frente a ella.
—Bueno… ¿lo notaste? —no entendí lo que dijo así que solo incliné un poco la cabeza—, ¿desde cuándo estar juntos se siente tan incómodo?
—¿Incómodo? —pregunté, y claro que sabía eso, era extraño.
—Desde que llegué, siento que te estoy incomodando, que, aunque digas que no, te estoy molestando y por eso estás haciendo las estupideces que estás haciendo.
Vi como los hombros empezaron a moverse rápidamente, conocía esa sensación, soy algo sensible al tema de las lágrimas… ¡Esperen! ¿Ella estaba llorando? ¿Misty, la Misty que yo conozco está llorando? ¡Ella nunca llora!
—¿Misty? —estiré mi mano hacia ella y traté de tomarle el rostro, pero ella no se dejó.
—Tu mamá me dijo que probablemente estás nervioso por algo, pero estoy segura que es por alguien, y ese alguien soy yo —me miró y me quedé de piedra, ver a Misty llorar no es algo que ves todos los días, ella es alguien bastante reservada con lo que siente. Salvo que sea sobre Pokémon de Agua.
—Misty… —empecé a jugar con los dedos—, no puedo mentirte… yo…
—¡Si soy yo! —protestó con un movimiento de su pie—. ¡Lo sabía! ¡Debí quedarme con Tracey como él me lo pidió! ¡No debí dejar que tu mamá me convenciera!
—¿Prefieres estar con Tracey? —le pregunté con algo de… ¿Reclamo?
—¡Claro que no! —se defendió y mi corazón volvió a latir—. ¡Me encanta estar contigo, no lo pondría por encima de nadie! Pero —se detuvo y bajó la mirada. Yo no sé por qué en ese momento me sentí tranquilo, hasta aliviado… ¡Estaba emocionado de que le gustara estar conmigo!—, así no me gusta estar.
Solo me quede viéndola una vez más, recapitulando un par de cosas y luego llegué a la conclusión.
—¡Ya sé porque eres un peso para mí! —le dije emocionado pero ella me miró con esa mirada tan Gyarados que parecía que me iba a querer comer en cualquier momento.
—¿Un peso? —infló su pecho enojadísima, pero no me asusté, sonreí más.
—¡Es que cuando estás conmigo, me siento bien, me siento agradable, pero últimamente me sentía agobiado con tu presencia, yo no sabía por qué me pones en una posición tan distraída yo…!
—Ash… —susurró emocionada.
—Creo que es porque…
—¿Por qué…? —me incitó ella con la mano, como si quiera que avanzara.
—Porque eres mi mejor amiga y no quiero que nada cambie entre nosotros.
No sé porque no le gusto eso, solo sé que se puso en marcha una vez más, chocándome con su hombro, me giré para verla alejarse y sonreí.
—¡Por eso me gusta tanto! —exclamé y luego me quedé quieto en mi lugar. ¿Dije que me gusta? ¿Qué yo… qué?
Salí a correrla y la alcance, iba con un humor de mil Gyarados.
—¿Qué? —preguntó tratando de que la deje pasar.
—¿Qué pasa?
—Nada
—¿Segura?
—No pasa nada —seguía insistiendo.
—¡Pero tú me dijiste…
—¡Sé lo que te dije, olvídalo! —me interrumpió—. Y no me pasa nada, déjame pasar.
—No quiero.
—¿Por qué no? —gruñó.
—Por nada en especial —sonreí, y esa sensación de libertad que sentía siempre cerca de ella y extrañaba regresó rápidamente a mí. Amplié mi sonrisa y no le gustó nada.
—¿Qué planeas Ash Ketchum? —me preguntó y me acerqué a ella, pero retrocedió. Oh…
—Nada —le dije y volví a retroceder—. O mucho.
—¿Qué?
—¡Misty! —me acerqué más a ella y la tomé de las manos antes de que pudiera escapar, y ahí estaba de nuevo esa corriente invadiéndome como una descarga de Pikachu—. Lamento todo mi comportamiento, prometo comportarme bien.
—¿De verdad?
—Sí, me gusta estar contigo, quiero estar contigo —me acerqué aún más y ella no retrocedió también se acercó a mí, Wow, mi corazón empezó a latir tan rápido que casi podía sentir su palpitar.
—Ash yo… —nuestros rostros se empezaron a acercar como si estuvieran imantados.
—¡Al fin los encuentro! —nos separamos de golpe y vimos a mi mamá que se acercaba con cruzada de brazos—. ¡Pensé que se habían olvidado de mí! —tomó la chaqueta que Misty traía en sus brazos y volvió a adelantarnos—, vamos o llegaremos tarde —luego se detuvo, dio la vuelta y nos miró a ambos como si fuera una detective, miré a Misty de reojo y tenía las mejillas como si fuera un Pikachu, yo no podía verme, pero no sé porque tenía la sensación de que mis mejillas estaban iguales—, ¿Qué le pasa a ustedes dos?
Nos miramos con Misty, sonreímos y luego, miramos a mamá.
—¡Nada! —dijimos al unísono y tras un movimiento de hombros se puso de camino una vez más al laboratorio. Volví a mirar a Misty, pero ésta simplemente se acercó a mí y me abrazó. Tengo que decir que me sentí muy bien, también correspondí su abrazó, la abracé como si no quisiera soltarla, pero recordé que tenía ampollas en mi mano y…
—Auch —susurré apretando los ojos.
—¿Qué pasó? —Misty trató de separarse, pero no quería así que apreté mis ojos y me la aguanté.
—¡Nada Misty, no sucede nada! —sonreí mirando mi mano lastimada. Nos separamos y la tomé de la mano—. ¡Vamos o mamá nos dejará!
—De acuerdo —y tras alcanzarla, nos pusimos los tres caminos al laboratorio del profesor Oak.
