Capitulo 3:

"Remanente de Guerra"

Reina podía contar fácilmente con los dedos de una mano las invasiones de un ejército de monstruos que había tenido que enfrentar el campamento: tres. Incursiones de monstruos solitarios con ganas de morir: una. Incursiones de una persona, más allá de sus puertas, hasta la actualidad: cero. Y ya podía anotar una. Pero, aunque tenía al invasor frente a ella, aun no comprendía cómo era que un solo hombre pudo llegar hasta allí sin un solo rasguño.

-¡Solo quiero saber en donde esta!-Claro que tampoco fue muy difícil arreglar la situación. En un principio pensaron que se trataba de alguien sumamente peligroso. Con su apariencia, esos ojos rabiosos y exigiendo una respuesta. Sin embargo dominarlo resulto bastante sencillo. Ahora el chico estaba firmemente amarrado a una silla, pataleando con los pies y sacudiéndose a más no poder-¡Digan- ¡Uh!

-Bien hecho-Elogio Jason luego de que Percy callara al sujeto metiéndole una media enrollada en la boca.

-¿Qué hacemos con él?-En el Principia estaban reunidos todos los altos mandos: la pretor, los centuriones, con excepción de Hazel, el Pontifex Maximus, y los griegos, en disposición de su alianza. Todos sentados en la larga mesa en el centro de la estancia, sobre esta habían dispuesto las posesiones del chico. Además de su capa de piel de reptil, no llevaba ninguna otra pertenencia. No había cartera, no había teléfono, no habían llaves, ni identificación. Nada. Solo su ropa, vieja y gastada.

-No quisiera tomar ninguna decisión sin Frank presente-Argumento Reina, sentada en la cabeza de la mesa y mirando la silla que había a su lado.

-¡Atravesó nuestras fronteras y se metió al campamento!-Salto el centurión de la tercera cohorte-¡Merece pena de muerte!-De inmediato pudo escucharse como sus demás compañeros lo secundaban, exigiendo la cabeza del invasor. El cual seguía amarrado a un lado de la estancia, pataleando y gimiendo con el calcetín en su boca.

-Concuerdo-Su pretor impulso el silencio solo con una mirada-Aun así merece un juicio justo.

-¿Juicio?

-Obviamente buscaba algo-Señalo Annabeth, claro, omitiendo un detalle. Pero fue suficiente para aplacar la sed de sangre de los centuriones-Sera mejor interrogarlo. Averiguar que quería.

-Yo me encargare, personalmente-Concluyo Reina, apoyando ambas manos en la mesa para levantarse-Si alguien salió herido que valla a la enfermería; la cuarta reúna a todos los ingenieros y reparen las puertas cuanto antes; primera, tercera y quinta, patrullen las fronteras, revisen el túnel de acceso, sobrevuelen las colinas. No quiero que haya ni un solo centímetro del valle sin vigilar. ¡Ahora!-Solo una hija de Bellona era capaz de vaciar todo un salón de una orden.

-Iré a ayudar con los heridos-Piper se levanto y acompaño a los centuriones-Avísenme cualquier cosa ¿sí?

-¿Mmm?-El chico amordazado miro de uno en uno a los que se quedaron con él en el salón. A pesar de estar indefenso ante chicos armados, no hacía más que mirarlos con aburrimiento. Seguramente por la media apestosa.

-Son ideas mías o…-Estando tan cerca Percy pudo notar un detalle. Se acerco un poco mas y pudo verlo, algo diferente-Sus ojos, ¿no eran negros?

-Que estás diciendo-Annabeth se acerco mas para mirar-Es cierto; ahora son-

-¡Pff!-Antes de que terminara su frase termino con el calcetín del hijo de Poseidón en la cara-Uno verde y otro azul. Brillante observación, ¿quieren soltarme ya?

-Tranquila…-Percy tuvo que tomar la muñeca de la mano con la que su novia empuñaba su cuchillo-Después podrás degollarlo.

-En cuanto responda un par de preguntas-Intervino Jason-¿Lo harás?

-¿Esa cuenta?

-No-

-Aff…-Increíble. Estaba siendo interrogado por soldados romanos, los cuales tenían fama de haber creado muchos métodos de tortura, y el chico suspiraba con hastió. Algo les decía que ese sería un largo interrogatorio.

-¿Quién eres?

-Paso-

-¡…!-Toda esa situación era demasiado ridícula. La vena palpitante en la frente de la pretor lo demostraba.

-¿Cómo llegaste?

-Siguiente-

-¿Qué eres?-

-¿En verdad aun esperan que responda?-

-¿Puedo comenzar a golpearlo?-Pregunto Percy haciendo tronar sus nudillos.

-Pronto-Accedió Reina.

-Escuchen-Al menos ellos no eran los únicos hartos de todas esa conversación sin sentido-Tengo hambre, y mal sabor de boca…-Esto lo dijo mirando al chico del calcetín-Y ustedes saben lo que busco-Agrego, esta vez mirando acusadoramente al hijo de Júpiter-Solo díganme lo que quiero y me iré.

-¿Qué es lo quieres?-Esta vez, todo rastro de seguridad y broma desapareció de su vos. El chico volvía a tener esa expresión fiera y desafiante. Tanto así que, inconscientemente, Jason afianzo aun más la moneda de oro en su bolsillo. El chico parecía a punto de darle una respuesta, o una amenaza, cuando algo más llamo su atención. De repente alzo su nariz y comenzó a olfatear el aire-¿Qué-

-Huele frio-Dijo, un tanto alerta-Como a hielo, y azufre.

-No intentes distraernos-

-Solo les aviso, no es mi asunto…-Rebatió el chico; entonces inclino la cabeza a un lado-Espérenlo, espérenlo…-El suelo entero retumbo y un fuerte bramido sonó por todo el lugar-Auch.

-¡¿Qué demonios fue eso?!-Reina finalmente estallo. Golpeo al chico en la cara, lo tomo del cuello de la camisa y puso el filo de su arma en su cuello-¡Habla! ¡¿Qué trajiste a mi ciudad?!

-Yo no traje nada-Respondió sin un solo dejo de duda en su vos, entonces un segundo temblor soltó el polvo del techo-Esa cosa en serio suena enorme, deberían ir a ayudar-Ante la sugerencia Reina solo chisto furiosa:

-¡Annabeth! Quédate y vigílalo-En cuanto la rubia hija de Atenea se quedo sola, no tuvo miramientos en sacar su cuchillo. Obviamente no se fiaba del sujeto, aunque estuviera amarrado.

-Está buscando a alguien-Dijo-No para de llamar a un tal "Grace".

-¿Cómo lo sabes?

-Tengo buen oído-Respondió sencillamente-Por cierto, no tendrás un caramelo de menta ¿o sí?

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En cuanto escucharon la explosión todos en el campamento se habían puesto alerta. Mientras corrían hacia allí Reina ordeno a todos que se prepararan para defender la ciudad, así mismo todos los legionarios de la quinta cohorte eran quienes debían resguardar las puertas.

-Reina-Junto a ella, Jason y Percy parecían especialmente preocupados-Eso es-

-Lo sé-Atajo-Titán…-Sus temores se hicieron realidad en cuanto subieron a una de las torres de observación de las puertas. Abajo, con el agua del rio apenas hasta sus tobillos y luchando contra los legionarios romanos se encontraba Críos, el titán del norte. Los soldados intentaban por todos los medios mantenerlo en el caudal del rio. Lo cual habría sido una situación favorable, pero si Percy o Jason llegaban a usar sus poderes terminarían golpeando también a sus compañeros. No les quedo más opción que saltar al combate directamente.

-¡Eh Críos! ¡Por aquí!-Lo primero que hicieron fue llamar su atención. Por supuesto, Jason era el cebo perfecto, después de todo había sido él quien lo había derrotado durante la titanomaquia. Al mismo tiempo Percy uso su poder sobre el agua para poner a salvo a todos los heridos. Reina hizo que todos los legionarios se replegaran a las puertas y esperaran la llegada de los refuerzos. El problema era que, aunque se tratara de tres de los mestizos más fuertes, su oponente seguía siendo uno de los monstruos más temibles que existían. Toda el agua del pequeño Tíber comenzó a congelarse, y la lanza del titán no les daba tregua. Reina intento treparse a su espalda en varias ocasiones, pero su piel era tan fría que termino con quemaduras en las manos.

-¡Esto es ridículo!-Percy fue golpeado por el puño de Críos y de no ser por Jason, el hijo de Poseidón habría caído muy lejos-¿Qué hiciste para derrotarlo la última vez?

-Le tire un par de columnas encima…-Entonces se adelanto al comentario sarcástico de su primo-Tenemos que inmovilizarlo. Entonces alguno de nosotros podrá hacerlo polvo.

-¿Y cómo vamos a-Pero antes de que Percy terminara su pregunta, Críos fue embestido por todo el peso de un gran elefante. Con la suficiente fuerza para hacerlo caer de espaldas-¡Genial Aníbal!-Celebraron aterrizando y viendo como el paquidermo no paraba de golpear al titán con sus colmillos.

-¿Necesitan ayuda?-Para su sorpresa Hazel les llamo desde el otro lado del caudal congelado, junto a ella estaba su hermano. Si ambos hijos del inframundo estaban allí, entonces el elefante que estaba luchando en realidad era Frank. Al mismo tiempo los Centuriones, seguidos por sus respectivas cohortes, se unieron al combate.

-Justo a tiempo chicos-Jason transformo su spatha a la lanza, de la cual saltaron chispas en cuanto la levanto apuntando al titán. Percy y Nico afianzaron mejor las empuñaduras de sus espadas; el elefante Frank retrocedió, regresando a su forma humana junto a Reina:

-¿Estás bien?

-No es nada…-Había envuelto sus manos con las mangas de su camisa, por el momento no le presentarían mayor molestia-Tenemos que mantenerlo alejado del campamento.

-¡Jason Grace!-El titán había logrado ponerse en pie otra vez; el filo de su lanza congelaba el aire a su alrededor y su casco con cuernos de cordero no dejaba ver su rostro-¡Enfréntame cobarde!

Si Críos creía que el hijo de Júpiter sería tan tonto como para aceptar su reto, entonces quedaba demostrado que la con la edad no viene la sabiduría. La legión se había reagrupado. Ahora enfrentaba cinco diferentes formaciones rodeándolo. Pero esos eran solo insectos a sus pies, ninguno era digno de enfrentarse directamente a él. Pero, si Jason Grace no quería enfrentarlo… lo obligaría.

Antes de que Reina pudiera ordenar el ataque, Críos corrió derribando toda la formación tortuga de la segunda cohorte. Todos pensaron que intentaba aplastarlos. Cuando se dieron cuenta de sus verdaderas intenciones fue demasiado tarde. El titán dio un potente salto, cayendo frente al otro lado del rio congelado y arrinconando a Hazel y a Nico contra el muro de tierra:

-Diablos…-Maldijo el hijo de Hades. No tenia oportunidad contra un titán él solo-Hazel...-Solo tenían una opción.

-¡Grace!-Críos se carcajeo con arrogancia mientras clavaba su lanza en el suelo-¡Enfréntame! ¡O aplastare a tus amigos!

-Es una trampa…-

-¿Qué más puedo hacer?-Al frente de la quinta cohorte, Percy sostenía al rubio del hombro, intentando retenerlo de caer en la trampa.

-Ataquemos juntos-Pero por supuesto que él tampoco abandonaría a sus amigos. Un poco más allá, a espaldas del titán, los hermanos habían urdido un rápido plan de escape:

-A mi señal-Mando Nico mirando fijamente a sus primos, intuyendo sus intenciones. Por eso Hazel abriría un túnel debajo de Críos. Si lograban enterrarlo lo suficiente les darían una oportunidad de oro a los demás para atacar y ellos podrían ponerse a salvo-Uno… Dos… ¡AHORA!

Los segundos que prosiguieron pudieron sentirse como si avanzaran en cámara lenta. Jason se lanzo volando a toda velocidad mientras que Percy dio un sprint a todo lo que daban sus piernas; Hazel chasqueo los dedos y la tierra se convirtió en un sumidero que comenzó a tragarse al titán; Nico tomo a su hermana del brazo y comenzó a jalarla para evitar ser alcanzados por los demás ataques.

-¡Mortales inútiles!-Pero nada ocurrió como esperaban. Críos salto de su trampa de tierra y golpeo a Jason con la vara de su lanza, bateándolo directamente contra Percy y haciendo rodar a ambos en el suelo. Cuando se giro, con toda la intención de acabar con los hijos del inframundo, Nico solo tuvo un segundo para reaccionar. Empujo a su hermana hacia las sombras y la puso a salvo-¡MUEREEE!

Hazel apareció del otro lado del rio junto a los adoloridos chicos, con sus temblorosas piernas que no pudieron sostenerla más de dos segundos. Desde allí, todos vieron con horror como la lanza del titán impactaba con todas sus fuerzas el cuerpo del mestizo. Reina y Frank se quedaron paralizados, Percy y Jason ni siquiera pudieron levantarse. El shock inicial fue demasiado intenso; acababan de ver a su compañero, a su hermano mayor, a su hermano menor, ser aplastado por un golpe atroz.

-¡Ja! ¡Ni siquiera el hijo de Hades puede escapar a su muerte!-Críos se jacto entre la nube de polvo que se había levantado-¡Solo son insectos, peones de los dioses…-Conforme hablaba, el shock de los mestizos comenzaba a ser reemplazado por la ira y sed de venganza-¡Todos van a-

-¿Dices que estabas intentando matarlo?

Críos se sorprendió al escuchar una vos venir del lugar donde había golpeado. Cuando intento levantar su lanza se sorprendió de no poder hacerlo; pensó que seguramente la había clavado en el suelo.

-¿Qué es eso?-Desde su lugar Frank podía distinguir un par de siluetas, cada vez más nítidas gracias a que el polvo comenzaba a disiparse. Cuando finalmente pudo ver claramente, sus ojos se abrieron a más no poder.

Allí, debajo del arma, había un muchacho sosteniendo el filoso metal sobre su cabeza con ambas manos, como si lo hubiera detenido en el aire. Pero lo más increíble: el filo de la lanza estaba roto justo donde las manos de ese chico la sujetaban. Y, para el alivio de todos, tras él estaba Nico, con la frente perlada en sudor y su corazón latiendo a mil, tirado en el suelo viendo la escena sin poder creerlo: alguien acababa de detener una lanza gigante solo con sus manos.

-No me gusta meterme en peleas-No podía verle el rostro a su salvador pero si escuchar su vos tranquila. Aun cuando se dirigía a un titán de diez metros de altura-Pero, esta persona que intentabas matar…-La fuerza con la que sostenía la lanza sobre su cabeza aumento. Podía verse como las grietas se extendían en el metal, podía escucharse como se quebraba. Incluso su presencia. El aire a su alrededor parecía volverse más pesado-¡Es mía!

Con este último bramido, todos vieron como el bronce se partía a la mitad; ni medio segundo después el titán era lanzado hacia atrás. Cuando el chico aterrizo de nuevo ni siquiera se giro a ver a Nico. Simplemente se inclino, como si estuviera a punto de tomar impulso e hizo tronar los nudillos, y solo por un instante pudieron verse un par de chispas saltar de sus manos.

-¿Qué es lo que acaba de…?-Percy no pudo terminar su pregunta. Igualmente seria solo mera retorica. Todos habían visto como el sujeto que habían estado interrogando antes, había saltado y pateado a Críos en el pecho con la suficiente fuerza para derribarlo.

-¡GRRRRR!-Pero el rugido del titán no se hizo esperar. Aplastaría a ese sucio mortal que- Un momento, ¿A dónde había ido? Para cuando se dio cuenta ya era demasiado tarde. No se había puesto de pie aun cuando una roca en llamas lo golpeo de lleno en el pecho. Esos malditos romanos habían tomado ventaja y le habían-

-¡…!-No. No era solo una bala con un poco de fuego. Allí estaba el mismo chico de antes con una expresión iracunda en su rostro y con todo su cuerpo llameante. Jamás había conocido a un mortal que pudiera hacer aquello.

-¿Quién eres?

-…-Él no le respondió. Simplemente el fuego a su alrededor se volvió más intenso. Las llamas se concentraron aun más en sus piernas y el titán podía comenzar a sentir el calor atravesar su fría piel. El choque de temperaturas destilaba una columna de vapor que se arremolinaba ascendiendo hasta perderse en el aire. Críos quiso aplastarlo entre sus manos, pero su presa volvió a saltar.

-¡Nico!-Mientras la batalla continuaba Jason aprovecho para volar junto al hijo de Hades-¿Estás bien? Venga…

-Estoy bien-Jason le ayudo a ponerse de pie, y luego lo tomo de la cintura para llevarlo volando a donde estaba el resto de la legión-¿Quién es ese sujeto?

-No tenemos idea-Frank y Hazel también se habían acercado para escuchar-Se infiltro hace rato al campamento, pero lo atrapamos y pensamos que no era peligroso.

-Bueno, es obvio que lo es-Todos observaban impávidos la batalla. Ese chico, no solo no le daba tregua alguna con sus ataques al titán. Él, estaba ganando.

Continuara…